III: Final Contagium

 

Sinopsis: Un virus experimental creado por un científico en Chile se propaga por todo el mundo a través de dinero contaminado, originando una catástrofe epidemiológica a nivel mundial. En Italia, un ladrón roba dinero contaminado a un inmigrante chileno, llevando el virus a su casa; en Kosovo, un transexual sufre efectos secundarios extremos después de haber sido infectado por ahorrarse dinero en un tratamiento estético casero; en Alemania, un padre está desesperado por salvar a su hijo contaminado y no tiene los recursos económicos para su tratamiento.

 


Título original: III: Final Contagium
Año: 2019 (Chile, Italia, Alemania)
Directores: Lucio A. Rojas (segmento “Contagio”), Kai E. Bogatzki (segmento “La cabaña”), Domiziano Cristopharo (segmento “El cuerpo”), Lorenzo Zanoni (segmento “Gully”)
Productores: Sandra Arriagada, Coulson Rutter
Guionistas: Kai E. Bogatzki (segmento “La cabaña”), Domiziano Cristopharo (segmento “El cuerpo”), Lucio A. Rojas & Ximena del Solar (segmento “Contagio”), Lorenzo Zanoni (segmento “Gully”)
Fotografía: Domiziano Cristopharo, Daniele Trani
Música: Antony Coia, Ignacio Redard, Francesco Petronelli, Klaus Pfreunder
Intérpretes: Ximena del Solar (Lily), Felipe Ríos (Andrés Canessa), Rayloren Mata (Natalia), Chiara Pavoni, Paolo Ricci (paramédico de la ambulancia), Francesco Giannotti (Marco), Arianna Bonardi (doctor), Giorgio Agri (anciano), Max Evans…

De un tiempo a esta parte estamos asistiendo en las coordenadas del cine de terror a una continua oleada de films de episodios corales. El auge productivo experimentado por el formato ha propiciado incluso la aparición de compañías especializadas en la confección de este tipo de antologías, como puede ser el caso de la entente formada por la firma neozelandesa Black Mandala y los hermanos argentinos Onetti. Pero lo que en un principio surgió de la mano de producciones de cierto nivel financiero que tenían uno de sus principales reclamos comerciales en la reunión de algunos de los nombres más destacados del panorama fantástico mundial, una fórmula representada principalmente por las franquicias The ABC’s of Death o V/H/S, con el transcurrir de los años ha derivado en un modelo bien distinto, y en la actualidad el terreno parece haber quedado vedado para films de bajo presupuesto conformados por realizadores de escaso recorrido, cuando no directamente debutantes en el formato “largo” —que, en realidad, no lo es— que tiene así la oportunidad de tomar la alternativa.

Los motivos que han propiciado este cambio de paradigma resultan bastante obvios. Aprovechando la moda, no han sido pocos los promotores de estas propuestas que se han percatado de las facilidades que, por sus propias características, el formato brinda para la fabricación de nuevos films por un desembolso económico relativamente asequible, mediante el reclutamiento de varios directores entre los que repartir costes y esfuerzos. O, dicho de otro modo, en lugar de realizar un corto, por el mismo trabajo y prácticamente idéntica inversión el formato permite que los noveles (y no tan noveles) realizadores puedan asociarse con otros colegas y construir un largometraje, con todo lo que conlleva a nivel de difusión y rendimiento comercial. No obstante, ello no ha evitado, más bien al contrario, que muchos de los films concebidos bajo tales planteamientos se vean lastrados por la sensación de tratarse de una mera recopilación de cortometrajes en torno a un denominador común (y en algunas ocasiones ni eso), en lugar de una película cinematográfica conjuntada y realizado exprofeso. Una circunstancia que, en mayor o menor medida, se manifiesta en la reciente III: Final Contagium (2019).

Dirigida por Lucio A. Rojas, Kai E. Bogatzki, Domiziano Cristopharo y Lorenzo Zanoni, III: Final Contagium tiene su nexo de unión argumental en la propagación de un virus a nivel planetario. A la presentación de un escenario por desgracia tan cercano a nuestra realidad actual, se le une, además, la función relevante que juega en cada uno de los episodios el dinero, lo que sobre el papel parece apuntar a la posible intención de sus responsables de establecer ciertos apuntes críticos sobre la preponderancia que tiene la economía en la sociedad actual. Sin embargo, no pasa mucho tiempo hasta que la película revela sus verdaderas cartas, y apenas iniciado el segundo segmento de los cuatro en los que se divide el metraje quedan puestas en evidencia las costuras del conjunto, así como su falta de lógica interna.

La visión global que se pretende otorgar al desarrollo de la pandemia, al ambientar cada uno de los capítulos en un lugar del mundo y en un periodo temporal distinto, choca sin embargo con la contradictoria forma en que son mostrados los efectos de los virus en los infectados. Tanto es así que en lo único que parecen ponerse de acuerdo las cuatro piezas es que el contagio ocasiona en quienes lo padecen alteraciones dermatológicas. De este modo, dependiendo de a qué episodio pertenece, la desfiguración de la piel se manifiesta en forma de necrosis o mediante la aparición de pústulas y bultos por el cuerpo, en especial en cara y torso; mientras que en unos estos síntomas se propagan apenas transcurridos unos segundos tras la infección, en otros se van manifestando de forma paulatina a lo largo de días e incluso semanas; mientras que en unos el contagio es acompañado de un apetito voraz, en otros en cambio induce a los enfermos a un estado en el que son incapaces de valerse por sí solos. Tres cuartos de lo mismo ocurre también con las vías de contagio, y si en unas ocasiones la contaminación se produce por el contacto y/o la exposición al virus, en otras la fuente transmisora se encuentra en milagrosas inyecciones estéticas.

La total ausencia de un mínimo de planificación que revela esta falta de coherencia también es rastreable en otros detalles, como puede ser la elección del idioma. No descubro nada al decir que la adopción del inglés a día de hoy se ha convertido prácticamente en condición sine qua non para cualquier película del género que aspire a tener proyección internacional. Por lo tanto, resulta de lo más lógico que III: Final Contagium lo haga, máxime tratándose de una coproducción a tres bandas entre países tan alejados geográfica y culturalmente como Alemania, Italia y Chile. El problema llega cuando en el primer segmento, “Contagio”, ambientado en Santiago de Chile, la narración justifica el que los personajes hablen en inglés debido a la teórica procedencia galesa de uno de ellos, si bien los otros dos hablen entre ellos en castellano, y en cambio no ocurra lo propio en el resto de los episodios, lo que origina situaciones tan incongruentes a tenor de lo expuesto como que unos sanitarios romanos o un padre y un hijo alemanes utilicen la lengua de Shakespeare. Con todo, la palma de esta confusión lingüística se halla en el tercer de los capítulos, “El cuerpo”, en el que, a pesar de ambientarse en Kosovo y que, siguiendo la tónica, los personajes utilicen el inglés, puede verse claramente cómo el sistema operativo del móvil de la protagonista se encuentra en italiano, no por casualidad la verdadera nacionalidad del corto.

En cuanto al supuesto componente crítico subyacente, no pasa de su mero enunciado. En los primeros segmentos se limita a que sus protagonistas se contagien a través del contacto con los billetes que previamente han sustraído, en una sobada y pueril moraleja. Claro que los dos restantes capítulos tampoco le van a la zaga, pivotando en ambos casos en la necesidad de dinero de sus personajes con el que tratar tratamientos médicos. En “El cuerpo”, un transexual buscará en la prostitución el camino más rápido con el que costearse nuevas inyecciones con las que corregir los efectos secundarios de una intervención previa, en tanto que en “La cabaña” el hilo conductor son los lamentos del protagonista por no disponer de recursos económicos con los que pagar a médicos para que sanen a su hijo infectado. Pero, en todos los casos, el discurso no va más allá de lo evidente, sin que medie mayor desarrollo o profundidad.

En esta tesitura, dentro de la mediocridad reinante el episodio dirigido por Lucio Rojas se erige sin demasiadas dificultades en lo más salvable del conjunto. Pese a lo predecible que se antoja el desenlace de su historia sobre unas jóvenes que ligan con un extranjero en un bar con ocultas intenciones, el chileno consigue insuflar tensión al momento culmen del relato, el asalto a la víctima en su casa, en una escena que, dicho sea de paso, recuerda en forma y fondo a la que se daba sobre idéntico planteamiento en su controvertida Trauma (2017). Aún con lo limitado de sus resultados, es bastante preferible, sin ir más lejos, a lo ofrecido por los dos representantes italianos, hermanados por su filiación a los postulados de la nueva carne, su falta de sentido del ritmo, y su pretensión por abordar grandes temas que, a la hora de la verdad, no logra ocultar que su único recurso es el de tratar de incomodar al espectador con sus imágenes[1]. Esto último queda ejemplificado en el primer caso en aquel plano en el que el personaje femenino de la historia vomita directamente a cámara y, en el segundo, en el momento en el que su transexual protagonista sodomiza a uno de sus clientes. La muestra de las carencias que acusan ambos segmentos se encuentran en “Gully”, en teoría una dramática reflexión sobre los problemas de pareja, pero que en realidad se desvela como una revisión poco disimulada de La mosca de Cronenberg, embarazo incluido. En cuanto al cuarto capítulo en discordia, se trata de una verborreica nadería que, al menos, tiene la virtud de pasar rápido. Algo es algo.

José Luis Salvador Estébenez


[1] A estas similitudes conceptuales no es ajeno el que sus respectivos directores, Lorenzo Zanoni y Domiziano Cristopharo, formen habitualmente pareja profesional.

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s