La historia de Karen Carpenter

 

Sinopsis: Historia del triunfo en la música de Karen Carpenter, miembro del dúo The Carpenters, y de su lucha contra la anorexia.

 


Título original: The Karen Carpenter Story
Año: 1989 (Estados Unidos)
Directores: Joseph Sargent, Richard Carpenter [sin acreditar]
Productores: Hal Galli, Robert A. Papazian
Guionista: Barry Morrow
Fotografía: Kees Van Oostrum
Música: Richard Carpenter
Intérpretes: Cynthia Gibb (Karen Carpenter), Mitchell Anderson (Richard Carpenter), Peter Michael Goetz (Harold Carpenter), Michael McGuire (Sherwin Bash), Lise Hilboldt (Lucy), Kip Gilman (David Lattimer), Scott Burkholder (Ted), Louise Fletcher (Agnes Carpenter), John Patrick Reger (Bob Knight), Doug MacHugh (Dr. Lazwell), William Tucker (Peter Howard), Henry Crowell Jr. (Denny), Josh Cruze (Hern Alpert)…

Comentaba Jesús Palacios en su libro Los ricos también matan (Ediciones Temas de Hoy, S.A., 2000) que el éxito de los programas del corazón se debe a la necesidad que tenemos de comprobar que la gente famosa, a pesar de todo su dinero y poder, también sufren y tienen problemas (de salud, sentimentales, o de la índole que sea) como todo hijo de vecino. Esto mismo lo podemos ver en el cine en el caso de los biopics. Baste recordar aquel Dulces sueños (Sweet Dreams, 1985), que se centraba en el problemático matrimonio de Patsy Clyne más que en su exitosa carrera en la música country. Es más, en tiempos recientes muchos de estos reflejan los últimos años del artista en cuestión, cuando debido a los excesos de drogas y alcohol, a compañías poco recomendables o al motivo que sea, ya no es ni una sombra de lo que el público conoció y admiró. Podríamos bien nombrar Nina [tv: Nina Simone, 2016], Judy (Judy, 2019), Seberg [tv: Seberg: Más allá del cine, 2019], o Los Estados Unidos contra Billie Holiday (The United States vs Billie holiday, 2021), más versados en las tragedias que en los triunfos de Nina Simone, Judy Garland, Jean Seberg y Billie Holiday, respectivamente. Tal es así, que uno agradece que de cuando en cuando veamos alguno de estos biopics llevado con buen gusto y que trata de meterse en la piel de la persona, que no del personaje, para llegar a comprenderle, como hiciera Lisa Azuelos con la eterna diva egipcio-italiana Dalida [tv: Dalida, 2016].

Una historia como la del dúo musical The Carpenters tenía ingredientes de sobra para ser llevada a la pantalla, dados sus éxitos en su carrera sobre los escenarios como, sobre todo, la trágica vida y final de su vocalista, Karen Carpenter. Estando en Nueva York, John Lennon se acercó en un restaurante a Karen para decirle que tenía una voz preciosa. Aún hoy sigue considerada como una de las grandes voces de la historia del pop. Alabada por gente tan dispar como Frank Sinatra, Paul McCartney, Elton John o Madonna, entre mucho otros. Desgraciadamente, el comentario que marcaría para siempre a la joven vocalista sería otro. En sus primeros tiempos, cuando aún se encargaba de tocar la batería, un crítico dijo de ella que estaba regordita (“chubby”), lo que la llevaría a obsesionarse con su figura, y sufrir anorexia durante años. A comienzos de los ochenta, tras lograr dejar atrás tal enfermedad, una serie de fracasos y desengaños, entre ellos su matrimonio con Tom Burris, un tipo con muchas deudas y muy pocos escrúpulos, que no duró ni un año, y un disco que, tras grabarlo con su habitual productor, Phil Ramone, no salía al mercado… fueron demasiado para su precario estado de salud. Un fallo del corazón se la llevaba el cuatro de febrero de 1983, la noche antes de reunirse con su abogado para firmar los papeles del divorcio. Contaba sólo con treinta y dos años.

En 1987, un primerizo y combativo Todd Haynes realizó el mediometraje Superstar: The Karen Carpenter Story, protagonizado íntegramente por muñecas Barbie, donde se representaba a la pequeña de los Carpenter como una víctima tanto de la industria musical como de su propia familia. Argumentando que se usaron temas del dúo sin los pertinentes derechos, Richard Carpenter, hermano mayor de Karen y el otro bastión de la formación, consiguió retirar la cinta de circulación y que se destruyeran las copias[1]. Un año después daba comienzo el rodaje del biopic oficial, para la televisión, La historia de Karen Carpenter (The Karen Carpenter Story), en unos tiempos en los que los telefilmes habían dejado a un lado el suspense, el terror y otros géneros… siendo la mayoría de estos dramas. A finales de los noventa, volverían a hacerse nuevamente muchos thrillers catódicos, pero ya bien distintos a los que se grabaran en los setenta.

El realizador del proyecto sería un veterano de las 365 líneas, Joseph Sargent, entre cuyas contadísimas producciones para la gran pantalla encontramos cintas del calibre de Colossus: The Forbin Project [tv/dvd: Colossus: El proyecto prohibido, 1970] o la original Pelham 1, 2, 3 (The Takin of Pelham One Two Three, 1974). En los roles de Karen y Richard Carpenter, los también televisivos rostros de Cynthia Gibb y Mitchell Anderson, a quien poco antes ya dirigiera Sargent en Tiburón, la venganza (Jaws: The Revenge, 1987). En un pequeño papel debutaba Carrie Mitchum[2], hija de Chris Mitchum.

Richard Carpenter no sólo compuso para esta tv movie el tema “Karen’s Theme”, además se encargó de supervisar todo el trabajo de Sargent (de hecho, a Richard se le considera como codirector no acreditado), y, aprovechando que ejercía de productor ejecutivo, día a día revisaba y reescribía el libreto de Barry Morrow, según parece para suavizarlo, quedando finalmente bastante almibarado, aunque hay que tener en cuenta que se trataba de una producción catódica destinada a horario de prime time. Aun así, aparecen detalles tan delicados como la adicción del propio Richard a los quaaludes, a los que se enganchó para combatir su insomnio, o el carácter excesivamente protector de sus progenitores, muy conservadores, entre cuyos planes no tenía lugar que sus vástagos abandonaran el hogar familiar. Otros temas peliagudos, caso de su matrimonio (en el film se cambió el nombre del esposo), son pasados casi de puntillas. No obstante, hay que señalar que las copias que circulan duran unos ochenta y siete minutos cuando diferentes fuentes indican que la película alcanzaba las dos horas, por lo que es difícil saber qué se omitió en el rodaje, tras los sucesivos repasos de Richard al libreto, y que se eliminó del montaje inicial de ciento veinte minutos.

El equipo técnico recordaba a Richard como un verdadero coñazo, y alguien que no había podido aún superar el óbito de su hermana. Cynthia Gibb, a pesar de que sólo interpreta una de las canciones, “The End of the World”[3] (el resto son playbacks de las originales), tuvo que tomar clases de canto, con el objetivo de que sincronizara correctamente los labios con los temas. Algo que la actriz consideraba innecesario, pues argumentaba que había estado dos años trabajando en la serie Fama (Fame, 1982-1987). Las ropas que la Gibb viste en la película son de la verdadera Karen. Y eso no es todo, en el film también vemos la casa en la que la cantante murió, así como la ambulancia que se la llevó… incluso los paramédicos son los que la asistieron (¡¡!!). Estrenado originalmente en los Estados Unidos el uno de enero de 1989 en la CBS, resultó ser uno de los espacios más vistos ese año por televisión. En España se emitió también en el 89 un domingo dentro de la programación de aquellos “Estrenos TV”.

Aunque en un principio Richard se mostró más o menos conforme con la producción, con el paso de los años no guardaría la misma opinión. En el libreto del CD Carpenters Gold. 35th Anniversary Edition, publicado en 2004 por A&M (como toda su discografía), afirmaba que se arrepentía de haber hecho, formado parte y apoyado este telefilm, alegando que muchas escenas eran ficticias, cuando la película no hizo sino agrandar y prolongar la leyenda de su hermana. La vocalista de los Carpenters sigue hoy como uno de los más claros ejemplos de alguien que, a pesar tener talento, fama y dinero más que de sobra, no pudo ser más desgraciado debido a todo lo que la rodeaba. O mejor dicho, a todos los que la rodeaban. Si es que al final a Haynes no le faltaba razón…

Alfonso & Miguel Romero


[1] No obstante, circula por las redes una copia extraída de algún VHS.

[2] Casada durante unos años con Casper Van Diem, con quien trabajó en otro biopic, el desastroso James Dean: Live Fast, Die Young [tv: James Dean: Carrera con el destino, 1997], recordado especialmente por la de problemas que tuvo para poder estrenarse y por ser la última película en la que trabajó el abuelo de Carrie, Robert Mitchum.

[3] Original de Skeeter Davis, antes que los Carpenters ya la habían grabado Brenda Lee o los Herman’s Hermits. Posteriormente conocería otras muchas revisiones, como las de Patti Smith o Susan Boyle.

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