Las mil caras del miedo: Nuevos lugares del terror

 


Título original: Las mil caras del miedo: Nuevos lugares del terror
Año: 2022
Autor: Enrique Agudo
Editorial: Redbook Ediciones
Datos técnicos: 240 páginas (Barcelona, 2022)

Comenta Enrique Agudo en el prólogo de esta obra una anécdota que ejemplifica muy bien el concepto desarrollado por el autor. Durante un fin de semana en una casa rural con un grupo de amigos advirtieron la presencia de una mesa redonda que deparó una sorpresa al retirar el mantel que la tapaba: el descubrimiento de unos símbolos pintados de un tablero de ouija en cirílico. El asunto dio lugar a bromas pero también a la advertencia de un posible peligro en un entorno que desconocían y que se veía alterado por el peculiar hallazgo. Como bien se indica en la introducción “lo amenazante en la ficción no siempre es tan evidente” y el autor propone un viaje para a una serie de rincones y lugares extraños que una vez explorados intentaran cambiar la perspectiva del lector en futuras inmersiones similares.

Las mil caras del miedo es una continuación de Los lugares del terror,obra que ya tratamos anteriormente y donde se recorrían algunos emplazamientos muy reconocibles de las pesadillas más terroríficas: las calles de la ciudad, los bloques de viviendas, las zonas residenciales, los barrios periféricos, institutos, comisarias, colegios e iglesias, laboratorios, manicomios, hospitales, prisiones, asilos, museos, trenes, centros comerciales y determinados espacios virtuales. Esta prolongación sigue las mismas pautas que la obra original primando el aspecto informativo plenamente sintético sobre el estudio en profundidad y acompañado de un apartado gráfico muy destacable que colmará gratamente al gran público al que la obra va dirigida. Un suculento plano de ruta que puede servir al lector para posteriores vuelos personales a la búsqueda de obras similares desarrolladas en contextos cercanos a los propuestos.

Como decimos, Enrique Agudo sigue un esquema similar en la presente al de la obra previa. Divide el libro en siete capítulos escogiendo en cada uno de ellos una gama de películas, series de televisión, comics y videojuegos que caracterizan plenamente el epígrafe seleccionado: «Lo que acecha en el campo», «Castillos y bosques tenebrosos», «Campos de batalla», «Campamentos sangrientos», «Trampas para turistas despistados», «Aguas malditas» y «Otros rincones de pesadilla». De nuevo la selección de títulos recientes es superior en extensión, si bien en esta ocasión advertimos una mayor armonía en su integración, lo que logra que pasemos entre ellas como verdaderas paradas del viaje que nos han invitado a recorrer. Un elemento especialmente logrado en varios de los itinerarios.

En esta ocasión se inicia el tránsito con una visita a las alcantarillas de Derry para conocer It (Stephen King, 1985), unos de los clásicos de la literatura fantástica moderna y sus adaptaciones tanto en formato miniserie como en su dupla cinematográfica. En este primer encuentro con lo que terrores campestres hay sitio para espeluznantes manga como la estimable Uzumaki (1998-99) de Junji Ito, comics recientes de la envergadura de Gideon Falls (2018-20) de Jeff Lemire y Andrea Sorrentino o el más enigmático Locke & Key (2008-13) de Joe Hill y Gabriel Rodríguez, clásicos recientes como el hype Dejame Salir (Get Out, Jordan Peele, 2017) o la estimulante franquicia “Warren” y series de indudable impacto mediático como La maldición de Hill House (The Haunting of Hill House, Mike Flanagan 2018). La pesadilla rural incluye lógicamente la obra seminal e indiscutible clásico del horror moderno con el que se cierra esta primera etapa del trayecto: La matanza de Texas (The Texas Chainsaw Massacre, Tobe Hooper, 1974). Todos estos títulos se ven acompañadas por reflexiones, apuntes de interés, curiosidades y las recomendaciones mortuorias del guardián de la Cripta para desengrasar el tono siniestro generalizado. Destaco especialmente este capítulo inicial porque me resulta el más logrado de todo el conjunto por la variedad de las obras escogidas.

En “Castillos y bosque tenebrosos” Enrique Agudo recupera La tumba de Drácula (Tomb of Dracula,Marvel, 1972), un clásico del cómic de los setenta tan adictivo como elogiable recientemente reeditado para ser conocido por los lectores actuales, y dos obras cinematográficas de indudable calado: la franquicia “The Ring y la más reciente La cabaña en el bosque (The Cabin in the Woods, Drew Goddard, 2011), perfectos ejemplos de renovación del género fantástico a partir de la alteración de temáticas clásicas. Por otro lado, en la sección “Campos de batalla” el autor rescata una obra menos conocida si bien reivindicada en los estudios sobre cine de terror de los setenta como Crimen en la noche (Deathdream/Dead of night, Bob Clark, 1972), sangrienta alegoría del regreso a casa de un soldado de la guerra de Vietnam cuyo origen se encuentra como bien indica el autor en uno de los relatos claves de la literatura zombi: “La pata de mono” de W.W. Jacobs.

La estancia en los “campamentos veraniegos” permite recorrer a punta de cuchillo la franquicia Viernes 13 en todas sus modalidades, incluyendo de paso el contagio a la pequeña pantalla tanto en su serie homónima como en una de las temporadas más celebradas de American Horror Story: 1984 (Ryan Murphy, Brad Palchuk, 2019), ofreciendo un singular juego de perspectivas que se amplía a otros títulos conocidos incluso por los recién llegados al género. Un juego similar se establece en el siguiente apartado vacacional donde el turismo de aventura muestra sus riesgos en las cuevas de The Descent (Neil Marshall, 2005), las siniestras ruinas precolombinas de The Ruins (Scott Smith, 2006) con sus diferencias entre el libro y la adaptación cinematográfica, interesantes vueltas de tuerca a las mansiones encantadas en la infravalorada The Deep House (Alexandre Bustillo y Julien Maury, 2021), primera inmersión en las profundidades acuosas que nos permite acceder a continuación al clásico La mujer y el monstruo (Creature from the Black Lagoon, Jack Arnold, 1954) y su evolutiva progenie.

Estos primeros contactos con las “aguas tenebrosas” se prolongan a otros lugares cercanos o circundados por mares fluidos o helados como atestiguan obras tan recomendables como la magnífica novela Los piratas fantasmas (The Ghost Pirates, 1909) del genial William Hope Hodgson, cuya vinculación lovecraftiana es clara (aunque no lleguemos al caso de considerarle padre literario del ermitaño de Providence), la magistral y perdurable ¿Quién puede matar a un niño? (Narciso Ibáñez Serrador, 1976), donde no se olvida el relato originario de Juan José Plans, y fenómenos más recientes como la novela El terror (The Terror, Dan Simmons, 2007), llevada recientemente a la pequeña pantalla en formato serie con toda su gama de referencias ficticias e históricas, o la miniserie de televisión Misa de medianoche (Midnight Mass, Mike Flanagan, 2021), antesala de los terrores a los que nos vamos aventurar en el último apartado del volumen. Se puede apreciar el acertado enfoque en la selección de obras cuyos saltos temporales no impiden cierta conexión entre ellas, incluso cuando entra en escena alguna rareza ochentera como la simpática Trans-Gen (The Kindred, Jeffrey Obrow y Stephen Carpenter, 1987).

Lo mismo se puede indicar de los videojuegos reseñados a lo largo de la obra que, si bien no es mi campo de interés, se asientan con acierto en la senda dictada como es el caso de Resident Evil VII: Biohazard (Capcom, 2017), The Dark Pictures: House of Ashes (Supermassive Games, 2021), Until Dawn (Supermassive Games, 2016) y The Dark Pictures: Man of Medan (Supermassive Games, 2019).

Las últimas pesadillas invocadas en el libro nos permiten pasearnos por gélidos espacios como las instalaciones de investigación antártica de La Cosa (The Thing, John Carpenter, 1982), de indudable y desbordante imaginación tanto en su puesta en escena como en la gestación de una de las criaturas imprescindibles en el imaginario cinéfilo; los fríos escenarios poblados de vampiros como los que desarrolla el cómic 30 días de noche (30 Days of Night, Steve Niles y Ben Templesmith), inicio de otra franquicia de claros referentes a la cultura popular y al cine B; el trotamundista universo de la saga “Temblores”, rica en escenarios desérticos o aislados siempre habitados por los graboides y sus amenazantes mutaciones que ponen en riesgo la presencia humana; y la multireferencial serie catódica  Stranger Things (2016-…, The Duffer Bros) que, si bien no cierra el volumen, es una perfecta coda a todos los espacios tenebrosos que hemos tenido oportunidad de asistir por sus vistosas páginas.

Las mil caras del miedo: Nuevos lugares del terror de Enrique Agudo completa y amplia lo expuesto en el libro seminal y bajo mi punto de vista lo mejora rompiendo la conocida norma de las problemáticas segundas partes. Una lectura ideal para las calurosas tardes que se nos avecinan.

Fernando Rodríguez Tapia

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