El juego de Ender

 

Sinopsis: Ender ha sido escogido por el Estado para que se convierta en líder de una avanzadilla de ataque a un mundo alienígena que, años atrás, atacó la Tierra. El entrenamiento será difícil.

 


Título original: Ender’s Game
Año: 2013 (Estados Unidos)
Director: Gavin Hood
Productores: Orson Scott Card, Robert Chartoff, Lynn Hendee, Alex Kurtzman, Linda McDonough, Roberto Orci, Gigi Pritzker, Ed Ulbrich
Guionista: Gavin Hood, según la novela de Orson Scott Card
Fotografía: Donald McAlpine
Música: Steve Jablonsky
Intérpretes: Asa Butterfield (Ender Wiggin), Harrison Ford (coronel Graff), Hailee Steinfeld (Petra Arkanian), Abigail Breslin (Valentine Wiggin), Ben Kingsley (Mazer Rackham), Viola Davis (mayor Gwen Anderson), Aramis Knight (Bean), Suraj Partha (Alai), Moisés Arias (Bonzo Madrid), Khylin Rhambo (Dink Meeker), Jimmy ‘Jax’ Pinchak (Peter Wiggin), Nonso Anozie (sargento Dap), Conor Carroll (Bernard), Caleb J. Thaggard (Stilson), Cameron Gaskins (Slattery), Stevie Ray Dallimore (John Wiggin), Andrea Powell (Theresa Wiggin), Brandon Soo Hoo (Fly Molo), Kyle Russell Clements, Wendy Miklovic, Jasmine Kaur, Han Soto, Edrick Browne, Tony Mirrcandani, Christopher Coakley, Chase Walker, Gavin Hood……

Durante mucho tiempo se rumoreó acerca del proyecto de la adaptación al cine de la emblemática novela de ciencia ficción de Orson Scott Card publicada en 1985 El juego de Ender (Ender’s Game). Al fin, tras muchos años de dudas y retrasos, el resultado vio la luz el pasado 2013. ¿Se trata de la mejor adaptación posible? Sin duda que no, pero tampoco es una mala adaptación, ni mucho menos. Lo más llamativo es la eliminación total de la subtrama que transcurre en la Tierra y centrada en los hermanos de Ender, Valentine y Peter, lo cual para mí es un acierto, pues así todo el film se focaliza más en el propio Ender, yendo directo al grano. Otra eliminación, en cambio, se hace más discutible, dentro de la propia trama del joven protagonista: el espectador ve que Ender crea amistades y enemistades con algunos de sus compañeros, y debe aceptarlo porque sí, pues no hay un desarrollo de relaciones que permita vislumbrar esa dinámica entre ellos. Ahora que tan de moda están las películas que rondan las dos horas y veinte minutos de metraje, aquí hubiera sido precisa una duración en torno a ello para desplegar con mayor profundidad los personajes y su interacción. El que haya leído la novela rellenará mentalmente esos “huecos”, pero el espectador neófito sin duda se hallará un tanto perdido.

Así, una novela que en su última edición por parte de Ediciones B tiene una extensión de 359 páginas se ve reducida en el cine a 114 minutos (incluidos los largos créditos finales), lo cual origina que la narración vaya a una velocidad endiablada, encadenando situaciones sin parar, y donde cada plano aporta un exceso de información. Ese ritmo, desde luego, ayuda a no aburrirse, pero hubiera sido de desear una mayor calma, un mayor relax, sobre todo para ahondar en el estado emocional de Ender, quien sufre todos los reveses que le depara el destino (el Estado) demasiado rápido. Por fortuna, el joven Asa Butterfield, encargado de encarnar a Ender Wiggin, da muestras de una gran capacidad interpretativa: gracias a su sólida incorporación muchas de esas lagunas narrativas son superadas en parte. Esto nos conduce al apartado interpretativo, donde el film brilla con luz propia, aportando unos actores y actrices de primer calibre, donde inclusive Harrison Ford muestra carisma en un personaje, el de coronel Graff que, leído el libro, no se ajustaba para nada a las blandas cualidades del intérprete de Han Solo.

Gavin Hood había dirigido con anterioridad la muy floja X-Men orígenes: Lobezno (X-Men Origins: Wolverine, 2009), y ese era el mayor miedo que a muchos nos acometía. Esta aventura del más célebre mutante era una acumulación de los mayores tópicos visuales que uno se pudiera encontrar, donde Hood monopolizaba unas resoluciones narrativas elementales y sobreexplotadas, que remitían al espectador a muchos títulos previos del cine fantástico y de acción. Aquí el realizador ha saneado su estilo, confiere más intensidad a los planos, ayudado por una brillante fotografía de Donald McAlpine y un espléndido diseño de producción obra de Sean Haworth y Ben Procter. Las imágenes de El juego de Ender otorgan una gran potencia y una visión del futuro muy convincente, con ciertos ecos a la espléndida Starship Troopers de Paul Verhoeven, con cuyo precedente literario, obra de Robert A. Heinlein, la novela de Card guarda no pocas concordancias.

El propio Hood se encarga de escribir el guion, y ya se ha hablado de la concisión excesiva que ofrece a todo. Pese a ello, el resultado es estimable, se sigue la acción con interés, y el gran temor de muchos lectores de la novela, que no se atrevería a respetar el fascinante clímax de ésta, no se ve plasmado. Y eso que, a nivel narrativo, ese digamos “semi-clímax” cuando aún falta parte de metraje será un hándicap para el espectador más convencional. El resultado, pues, aporta una película de ciencia ficción no brillante pero sí estimable, y a un nivel cualitativo superior y de complejidad narrativa al que algunas de las últimas muestras del género nos había acostumbrado.

¿Habrá secuela? No lo sé, pero en vista del tiempo pasado me temo que no. El final está preparado para aportar, eso sí, una conclusión algo abierta pero coherente por sí misma, dispuesta para una posible continuación, no adaptando la espléndida segunda novela de la saga de Card, La voz de los muertos (Speaker for the Dead, 1986)[1], sino con una aventura derivada directamente de la propia película. Sea como fuere, uno se queda con ganas de conocer más sobre las aventuras de Ender en el espacio.

Carlos Díaz Maroto


[1] Según parece, Orson Scott Card ha prohibido tajantemente la adaptación de esta excelente novela, ganadora de los premios Nebula, Hugo y Locus. Según refirió en 2013 en el Los Angeles Times Book Festival, “consiste en cabezas parlantes, interrumpidas por momentos de violencia insoportable de ver. Ahora bien, lo admito, existe un montón de violencia que no puede verse en el cine, pero nunca unida a mi nombre. No quiero que se ruede La voz de los muertos. No puedo imaginarme que sea filmada”. En todo caso, también podría deberse a su derivación cada vez más acusada hacia posturas reaccionarias, lo cual va en detrimento de la tesis del libro de respetar culturas y pensamientos ajenos.

Un comentario en “El juego de Ender

  1. Hola a todo/as,

    Pues cuando la vi, por televisión, me supuso una auténtica sorpresa por cuanto pensaba que sería una de esas películas de ciencia ficción «modernas», con el protagonismo de un niño, con todo lo que de ello (en negativo) podría derivarse.
    Pues no, es una película con profundidad, sorprendente en su parte final y que te deja no poco consternado.
    Muy curiosa, creo que es una buena cinta.

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