Entrevista a Sarah Douglas

Acostumbrados a verla desempeñando roles de villana en films como las dos primeras entregas del Superman encarnado por Christopher Reeve, Conan el destructor (Conan the Destroyer, 1984) o la mini-serie original de V (V, 1983), poco podíamos imaginar lo alejada que está Sarah Douglas de su imagen cinematográfica. Pero así lo demostró durante su presencia en la reciente décima edición de CineFan Úbeda, donde desplegó en todo momento una gran proximidad y simpatía, además de dar muestras de un irónico sentido del humor de lo más british que nos llevó a más de uno a fantasear con los resultados que podría ofrecer interpretando un papel que le permitiera explotar esa vis cómica. Como no podía ser de otro modo, aprovechamos la oportunidad que nos brindaba CineFan para entrevistarla y repasar junto a ella algunos de los principales hitos de su filmografía.

Sarah durante su encuentro con los fans en CineFan

Uno de sus primeros papeles protagonistas fue en la película de Kevin Connor Viaje al mundo perdido (The People That Time Forgot, 1977) donde interpretaba a un personaje femenino que, a pesar de ejercer de chica de la función, resultaba muy empoderado tanto para la época en la que transcurría la historia como la de su rodaje…

Gracias por citarla, es mi película favorita y adoro haber trabajado en ella. Fue antes de Superman y ya entonces interpretaba a una mujer fuerte, con sentido del humor y algo traviesa, tal como soy yo. El personaje que interpretaba en la película, Charly, era perfecto para mí y, además, el estilo de peinado fue anterior al de Carrie Fisher en La guerra de las galaxias (Star Wars: A New Hope, 1977); yo fui la primera en llevarlo. Recuerdo terminar la película de Connor un miércoles y empezar a rodar Superman el jueves. Fue una gran época en mi vida. Rodamos en la isla de La Palma, en Canarias, y en un momento tuvieron que hacer una gran explosión. ¡La gente de la isla se asustó porque pensaban que había sido el volcán que había entrado en erupción!

Como dice, su siguiente trabajo fue Superman (Superman, 1978) donde interpreta a Ursa, una de las villanas de la película. ¿Es cierto que consiguió este papel entre un casting de cientos de actrices?

Fue muy largo y, efectivamente, hicieron un casting con cientos de chicas. Lo increíble es que me daba igual conseguir el papel. Yo estaba en las islas Canarias rodando Viaje al mundo perdido, tenía veinticinco años y una vida entera por delante. Y era incapaz de entender lo importante que era Superman. Cuando volví a Inglaterra para terminar el rodaje, me preguntaron si quería una cita con el director, Richard Donner, y como estaba tan ocupada con el rodaje, solo podía realizar esos encuentros por las tardes.  Recuerdo que en unas siete u ocho ocasiones concertaron una cita para luego cancelarla. Yo me decía: “¿Pero quién se cree que es esta gente…?” Así era de inconsciente. Al final  la directora de casting, Mary Selway, me llamó para decirme que debía hacer la audición porque era perfecta para el papel de Ursa.

Yo sabía algo sobre Superman, pero no demasiado, y además estaba muy centrada en Viaje al mundo perdido. lo que me impedía pensar demasiado en Superman, pero fui a la audición y Richard Donner me tuvo esperando veinte minutos; eran las 19:30 y estaba cansada por haber estado rodando todo el día. Hice la prueba pensando: “¿Quien se cree que es?”. Esa fue la primera reunión de tres o cuatro más que hubo. Tuve que hacer una audición con cable para “volar”, ya que querían asegurarse de que no entraría en pánico al rodar esas escenas, pero en realidad me resultó divertidísimo.

En ese momento no había grandes rodajes de superproducciones en Inglaterra. Superman era la película más grande que se rodaba allí y todos querían trabajar con Marlon Brando y Gene Hackman. Así que no recuerdo conseguir el trabajo, sino que fue en plan “vale, pues bien”. 

De alguna forma, Ursa fue la villana de referencia de todas las que aparecieron en el cine de los años posteriores…

Los fans que me encuentro consideran que Ursa fue la primera supervillana; apenas había habido superhéroes antes de Superman. En los setenta no había nada parecido y sé que muchas actrices han hablado acerca de cómo les ha influido mi trabajo en los roles que han interpretado. ¿Lo sabía entonces? No, solo consideraba que estaba haciendo mi trabajo.

Para mí, cada mañana, había un montón de preparación. Mi largo cabello desaparecía entre empujones bajo la peluca, tengo pecas en la piel y desaparecían bajo el maquillaje, ya que las supervillanas no deben tenerlas, las cejas, pegadas hacia arriba, y tenía que ponerme uñas postizas y arneses para volar sin ropa interior. Lo que quiero decir es que Sarah Douglas llegaba al set y tres horas después aparecía Ursa. Como actriz es uno de los grandes misterios: lo fácil que me resulta convertirme en otra persona y, cuando dicen “corten”, volver a ser yo. Otros actores prefieren permanecer como el personaje durante todo el tiempo, pero no es mi caso.

Y luego está Terence Stamp, que hace poco cumplió 84 años. Para mí trabajar con él fue un sueño, ya que cuando era una cría estaba enamorada de él y de esos ojazos azules en la época que hizo Lejos del mundanal ruido (Far from the Madding Crowd, 1967). Cada día de los diecisiete meses de producción fue un regalo porque estaba con Terence, Gene Hackman y Marlon Brando. Yo pertenezco a la generación que había crecido teniendo como ídolo a Marlon Brando y cuando le vi por primera vez en el estudio me quedé sin palabras. Simplemente le miraba. No obstante, Marlon Brando nunca se aprendía sus diálogos, por lo que los tenía apoyados en mí para que él los leyera sobre la marcha, y el caso es que funcionaba. Un día me sentó en su regazo y me dije a mí misma: “¡Guau, estoy sentada encima de Marlon Brando!”. Así que pensé que le tenía que hacer una pregunta interesante. “¿Cómo haces para tener esa intensidad en la mirada cuando interpretas?” “No, no es intensidad”, me respondió. “Es que no llevo puestas las gafas y estoy intentando leer los diálogos” (risas).

En concreto, fueron nueve meses de rodaje, después hubo un  parón en que, aun así, me pagaron, lo cual fue estupendo,  y luego vinieron otros siete meses donde hubo también reshoots con otro director distinto.

Ya que lo menciona, ¿cómo vivió el cambio en la dirección de Richard Donner por Richard Lester?

En primer lugar debo aclarar que siempre supimos que iba a haber Superman y Superman II (Superman II, 1980) por los guiones. Hicimos una gran cantidad de trabajo para Superman II desde el comienzo del rodaje. Rodábamos y rodábamos hasta que en un momento dado el productor dijo: “Esperad, tenemos que terminar Superman”. No sé los detalles técnicos, pero hubo problemas de dinero. Habíamos rodado muchísimo material para Superman II y, de repente, todo se paró sin que supiéramos bien el motivo. Cuando volvimos simplemente nos dijeron “Donner ya no está, este es Richard Lester”. Para mí, como actriz, fue fantástico el contraste de trabajar con un director muy americano que iba en plan, “tranqui, Sarah, tómate el tiempo que quieras”, a uno tan británico y estricto como Lester, que tenía muy claro lo que quería. Al menos, conmigo funcionó porque me decía exactamente lo que quería.

El reparto adoraba a Richard Donner y estaban muy enfadados por el hecho de que hubiese sido despedido, aunque los productores no usaban esa palabra y se inventaban excusas. Durante un tiempo fue un gran secreto el motivo de su marcha, nadie sabía el motivo. Sin embargo, mi experiencia fue distinta al resto del reparto norteamericano. Yo era una inglesa rodando en Londres. Cada noche, cuando finalizaba el rodaje, me iba a mi casa con mi marido y preparaba la comida. El resto de actores estaban en una localización de un rodaje; por la noche se reunían con Donner y hacían fiestas o se iban a ver algún espectáculo. Yo me iba a casa y ellos habían formado una piña.

Donner tenía gran sentido del humor y me encantó trabajar con él, pero tenía una forma de trabajar muy relajada. Tuvieron que pasar unos noventa días para que por fin se rodase la primera escena de vuelo a pesar de que todos los días practicábamos con los arneses. Todo se alargaba mucho, lo que ocasionaba problemas en el set con los productores.

Molde con las huellas de las manos de Sarah para el Paseo de la Fama de Úbeda

El éxito que obtuvo con Ursa propició que en los años siguientes realizara más papeles de villana. ¿Cree que la encasillaron?

Intenté hacer distintas cosas, pero la gente solo quería eso. Me mudé a Hollywood entre 1982 y 1983, e hice Falcon Crest (Falcon Crest, 1981-1990) y luego V. En esa época tenía unos treintaidós o treintaitrés años, y prefería hacer comedia o cosas de tipo más clásico, pero agradecí tener trabajo y es lo que acabé haciendo, ya que tenía que pagar la hipoteca y, además, ¡tenía a un perro que alimentar! Pero, de verdad, mi intención era escapar de mi imagen de chica mala.  

Uno de estos papeles de villana es de la reina Taramis en Conan el destructor, donde se comenta que se eliminaron varias secuencias de su personaje, incluyendo una de sexo con Conan…

Sí que rodé esa escena. La recuerdo porque yo llevaba la corona puesta y Arnold la espada, e hice chistes al respecto. No íbamos desnudos, pero sí ligeros de ropa. Él tenía aceite en el cuerpo para que brillase, pero al tacto resultaba desagradable. Me encantaría ver la escena. La cortaron por la clasificación por edades. Dijeron que era demasiado sexy, pero nunca he llegado a verla.

Fotograma de la escena de sexo entre Conan y la reina Taramis eliminada del montaje final de «Conan el destructor»

Si no me equivoco, en el rodaje de Conan el destructor empezó una larga amistad con Grace Jones…

Estoy muy emocionada precisamente porque hace unas semanas me contó un secreto que hoy han anunciado: va a colaborar con Beyoncé. He tenido que guardar el secreto, ya que estamos muy unidas. Sé que otras artistas se lo habían pedido, como el caso de Lady Gaga, pero finalmente lo va a hacer con Beyoncé.

Desde el primer día de rodaje tuvimos una gran amistad. Ella conoce a mi familia, yo conozco a la suya. Hemos compartido duras pérdidas juntas y en septiembre iré a verla al Hollywood Bowl. Recuerdo que vino a Barcelona cuando yo estaba rodando Dalí (1991), y una noche fuimos a un lugar donde el conductor nos dijo que era mejor no entrar porque era muy peligroso. Se trataba de un bar leather gay en un barrio que después derribaron por las Olimpiadas. Allí lo pasamos fenomenal. Recuerdo que Grace dijo que debía vestirme más atrevida, porque al ser británica tiendo a vestir de manera recatada y así lo hice. Cuando volvimos al hotel, a eso de las seis de la madrugada, encontramos a mi madre esperándonos para echarnos la bronca como si fuéramos colegialas.

Antes ha hablado de V, donde, a pesar de interpretar un papel muy pequeño, es muy icónico para los fans…

Es increíble la cantidad de fans que tiene V, especialmente en España y Francia. Estaba rodando Falcon Crest y me llamaron para rodar V durante una pausa. Con Falcon Crest tenía un contrato semanal; es decir, rodaba un episodio cada semana y cuando terminábamos me decían si tenía que volver para el episodio siguiente. Esto me permitía estar libre para hacer otros trabajos que me apetecieran. Y así fue que pude participar en la mini-serie de V. Recuerdo que el primer día de rodaje me impresionó el tamaño de los escenarios tratándose de un rodaje para televisión. Había mucho interés por V en Hollywood, porque era el primer gran proyecto de ciencia ficción enfocado a la televisión. Me hice muy amiga de Jane Badler [Diana en la serie]; trabajamos muy bien juntas. Tiempo después me ofrecieron hacer el piloto de una serie donde Jane y yo interpretaríamos a dos hermanas, pero no pudo hacerse por las restricciones del contrato que me ataba a Falcon Crest. Posteriormente ha habido algún intento más para que trabajásemos juntas, ya que teníamos mucha química.

Volviendo a V, recuerdo que me molestó mucho que me obligaran a llevar una peluca corta cuando yo tenía un precioso pelo largo, mientras que a Jane si le dejaban lucirlo. ¡Otra vez peluca! Y también me encantaban esas botas que llevaba.  Recuerdo pensar que yo quería salir tan bien como ella. El personaje al que yo daba vida era bastante básico y yo hacía lo que se me daba bien. Leí el guion y sabía perfectamente lo que tenía que hacer porque ya lo había hecho cientos de veces. Particularmente prefiero cuando el personaje me supone un reto y me piden hacer algo que nunca haya hecho con anterioridad.

Sarah posa junto a los miembros de la asociación de fans de «V» «Madrid Squad»

Y de todos estos personajes de los que hemos hablado, ¿con cuál se queda?

Por supuesto, habría que decir Ursa, porque a cualquier parte del mundo a la que vaya siempre hay gente que ha visto Superman, ya sea en la televisión o en una pantalla de cine. No importe dónde esté, siempre me dirán: “Tú eres la chica de Superman”. Eso me ha abierto puertas en muchos sitios, lo cual es fantástico. Realmente me gusta Viaje al mundo perdido,y me divertí más con ella por su sentido de película de aventuras con un poco de romance y que, además, me permitía enseñar algo de humor. En Superman simplemente era una malvada y perversa bruja pero… ¿cómo no mencionarla? Estoy agradecida a ella, pero sé que el nombre de Ursa me acompañará incluso en mi tumba.

José Luis Salvador Estébenez & Javier S. Donate

Traducción: Javier S. Donate & Tarik Amarouch García

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