Fear in the Night

 

Sinopsis: Vince Grayson tiene una pesadilla, donde se ve matando a un hombre. Acude a su cuñado, que es policía, para comunicarle su angustia, pero este no le hace mucho caso. Un día en que ambos salen de excursión con sus respectivas parejas, se pone a llover, y buscando refugio Vince les conduce, sin saber cómo, a una casa, donde descubre la habitación donde tuvo lugar el crimen de su sueño.

 


Título original: Fear in the Night
Año: 1946 (Estados Unidos)
Director: Maxwell Shane
Productores: William H. Pine, William C. Thomas [sin acreditar]
Guionistas: Maxwell Shane, según la novela «Nightmare» de William Irish [Cornell Woolrich]
Fotografía: Jack Greenhalgh
Música: Rudy Schrager
Intérpretes: Paul Kelly (Cliff Herlihy), Kay Scott (Betty Winters), DeForest Kelley (Vince Grayson), Ann Doran (Lil Herlihy), Charles Victor (capitán Warner), Robert Emmett Keane (Lewis Belknap / Harry Byrd), Jeff York (agente Torrence), Michael Harvey (Bob Clune), Richard Keene (Mr. Kern), Janet Warren (Mrs. Dorothy Belknap), John Harmon (Clyde Bilyou), Gladys Blake, Jack Collins, Leander De Cordova, Christian Drake, Stanley Farrar, Julia Faye, Stuart Holmes…

Fear in the Night supone, además, el debut en la pantalla grande de ese estupendo e infravalorado actor que fue DeForest Kelley[1], después convertido en un icono del cine del Oeste, así como de la ciencia ficción por su papel de doctor McCoy en Star Trek. Aquí, aunque figure el tercero en el reparto (cuestiones de caché) es en esencia el protagonista, un personaje torturado que se ve carcomido por una pesadilla que él sabe que es algo más que eso. Su mirada desconcertada, alucinada o mesmerizada domina en gran parte un film que se ve fortalecido por el sentido del encuadre que le imprime Shane, con un uso extraordinario del primer plano escogido en los momentos oportunos para resaltar emociones. Destaca también un instante asombroso, cuando Cliff, el cuñado de Vince, descubre a este encaramado en el quicio de la ventana, y la cámara asciende y desciende vertiginosa de uno a otro. La soberbia fotografía, obra de Jack Greenhalgh, potencia el tono noir del film así como su aire pesadillesco.

La palabra «pesadilla» ya ha surgido en varias ocasiones a lo largo de este texto. Y es que no solo todo brota a partir de ese «mal sueño» con el que se inicia la cinta, sino que toda ella aparece impregnada de esa sensación. Incluso los momentos cotidianos ―la cena que va a acontecer, la acampada…― parecen también empapados de ese tono, a tal punto que semeja que el film entero transcurre en un mundo extraño, alternativo, donde todo es como un sueño insólito.

La trama, de igual modo, se centra en muchos instantes irreales o ilógicos, a tal punto que casi entra en los dominios del fantástico, y el propio diseño de producción parece potenciar esa atmósfera. Hay momentos cogidos con pinzas, como cuando Vince relata a su cuñado su experiencia con su compañero de hotel, que es anodina e insignificante, pero que luego tendrá una importancia crucial en el desvelamiento del misterio. Son elementos, una vez más, que fomentan esa aura extraña e inquietante. La voz en off inicial acaso sea un tanto abusiva, pero ayuda a sumergir al espectador en la conciencia del personaje. Sin ser perfecta, ni mucho menos, Fear in the Night es una cinta sorprendente, mágica e insólita, que merece la atención.

Carlos Díaz Maroto


[1] También lo fue de Kay Scott, así como del director, tras bregarse en el campo guionístico.

Un comentario en “Fear in the Night

  1. Hola a todo/as,

    A mi, cuando la vi, me pareció entretenida e interesante-
    Una adaptación del propio realizador de una novela de nada menos Cornell Woolrich.
    Tengo que comenzar diciendo que su prólogo es magnífico en cuanto a situación del caso que ocupará toda la historia. En esas escenas el relato adquiere unas dimensiones que mezclan lo onírico con la realidad.
    Más tarde, el desarrollo de los acontecimientos tienen sentido de la medida, gracias sobre todo al constante ritmo y a las buenas interpretaciones.
    Sin embargo, en lo que a mí respecta, existen casualidades o sinos del destino, como se prefiera, que me resultan muy rebuscadas y finalmente nada creíbles. Esto no es óbice para decir que sigue gustando la película y te mantiene atento a cuanto sucede.
    Al final queda como un film nada desdeñable, que se ve con agrado pero que no sale de la serie B, pero realizado con oficio.

    Un abrazo a todo/as.

    Iñaki

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