Volcano

 

Sinopsis: Ocurren extraños sucesos en la ciudad de Los Ángeles: túneles subterráneos que se inundan de gas, ratas calcinadas en el subsuelo, ascenso inusual en la temperatura del agua y terremotos que aumentan en número y virulencia. Los geólogos avisan: todo indica la presencia de lava pero… ¡chorradas, cómo va a surgir un volcán en L.A.!

 


Título original: Volcano
Año: 1997 (Estados Unidos)
Director: Mick Jackson
Productores: Andrew Z. Davis, Neal H. Moritz
Guionistas: Jerome Armstrong, Billy Ray
Fotografía: Theo Van De Sande
Música: Alan Silvestri
Intérpretes: Tommy Lee Jones (Mike Roark), Anne Heche (Dr. Amy Barnes), Gaby Hoffman (Kelly Roark), Don Cheadle (Emmit Reese), John Corbett (Norman Calder), John Carroll Lynch (Stan Olbert), Jacqueline Kim (Dr. Jaye Calder)…

Como los malos políticos, el cine de catástrofes se resiste a desaparecer y en cada retorno añade elementos imperantes en el cine, la televisión o – ya entrados en el siglo XXI – los videojuegos. En esta ocasión, el espejo de Volcano (Volcano, 1997) es el director Roland Emmerich. Suele ocurrir, pero aceptamos apuestas sobre espionaje industrial o coincidencia. ¿Dos películas de volcanes el mismo año? Así es, en 1997 Un pueblo llamado Dante’s Peak (Dante’s Peak, 1996) y Volcano asaltaron las pantallas con la misma catástrofe. Para mí gusto, Volcano es la gran perdedora en todos los campos excepto uno que comentaré más adelante.

La sombra de Emmerich y su Independance Day (Independance Day, 1996) se intuye en el guion de Jerome Armstrong y Billy Ray al tomar prestada su estructura desde la llegada de los extraterrestres hasta que termina el primer y demoledor ataque contra la humanidad. Entrelazándose con los atisbos de la catástrofe, se ofrecen secuencias cortas en las que se presenta a los futuros protagonistas, encuentros fugaces que luego darán sus frutos; al estilo Emmerich, no hay creación de personajes sino breves pinceladas, ya que lo que cuentan son sus acciones y no el fondo. Algo bueno que hemos perdido por el camino con respecto al viejo modelo de las disaster movies es la manía de meter a viejas glorias para atraer a espectadores de la tercera edad, aunque sobreviven los infantes repelentes y, en este caso, puedo jurar que el niño pequeño de la película es insoportable. Lo peor de esta nueva oleada de catástrofes es que, al ser películas de majors, asoma la corrección política por aquello de la calificación, de lo que se deriva la sensación de timo cuando en el recuento final de muertos comprobamos que solo hay cien.

El encargado de la dirección, Mick Jackson, tiene una carrera puesta al servicio de los productores y la película, algo que se nota en Volcano, ya que la cámara está en el sitio que debe, todo se ve bonito pero sin autoría. Eso sí, abusa de la norma no escrita de ralentizar las imágenes supuestamente impactantes. Pero la mayor rueda de molino en Volcano es que la famosa cuenta atrás que marca este tipo de historias se desarrolla en dos fases. La primera de ellas tiene lugar en el distrito comercial de L.A. y está repleta de acción, dramatismo, brillantez y la lava resulta espectacular en medio de la noche, mientras la impresionante música de Alan Silvestri –el único punto en el que Volcano vence por goleada a Dante’s Peak– da ganas de conquistar el edificio de los vecinos… Pero terminada esta amenaza, resulta que hay otra y es mucho menos interesante: es a plena luz del día, las tramas que restan son las más flojas y la resolución es rápida y poco espectacular. Es mala señal que la secuencia con más garra tenga lugar a cuarenta y cinco minutos del final.

El casting ya es otro cantar. Tommy Lee Jones estaba en la cresta de la ola y se le da bien hacer de tipo cabreado que da órdenes, pero no funciona como macho man al que hace ojitos la pizpireta Anne Heche cuya química con el compañero de correrías de Will Smith en la franquicia Men in Black es inexistente. Don Cheadle no está mal, pero se desaprovecha a John Carroll Lynch y a John Corbett, cuya trama tiene dos secuencias que se podrían eliminar por ser grises y maniqueas.

La mayor paradoja de Volcano es que toma prestado elementos de Roland Emmerich y su ID4, para que en El día de mañana (The Day After Tomorrow, 2004) sea el propio director alemán quien abrace sin reparos el cine catastrófico. El eterno retorno, como diría Nietszche.

Javier S. Donate

Un comentario en “Volcano

  1. Hola a todo/as,

    En su día me pareció entretenida, aunque insuficiente.
    Sí es cierto que está realizada con honestidad, sin pretender cosas magistrales. Pero casi todo resulta muy visto y mediocremente filmado. Tommy está estupendo, como casi siempre, pero se podría haber hecho algo mejor.

    Un saludo a todo/as.

    Iñaki

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