Entrevista a Jonathan Bellés, director de «The Dawn of Kaijû Eiga»

Entrevistador y entrevistado. Jonathan Bellés y Octavio López Sanjuán posan con el premio al mejor documental logrado por «The Dawn of Kaijû Eiga» en Fantasti’cs

Este domingo 25 de septiembre, a las 19:00 horas, la Sala Borau de la Cineteca de Madrid acoge la proyección de The Dawn of Kaijû Eiga, documental que recoge la génesis de ese cine poblado por monstruos gigantes donde Godzilla es su máximo estandarte. Se trata de una producción que sintetiza de manera ejemplar el panorama político-social existente en el momento del nacimiento de tan singular icono, y además está nutrido de una cantidad ingente de entrevistas, varias con figuras clave del kaijû eiga. Hablamos con su director, Jonathan Bellés, para que nos relate lo que supuso para él abordar un proyecto tan personal, pero a la vez tan universal y de máxima vigencia.

Sabemos que The Dawn of Kaijû Eiga es un proyecto muy personal. ¿Puedes hablarnos sobre cómo ese cine monstruoso te marcó tanto? ¿Por qué te parece tan sugerente?

Desde niño siempre me atrajo el cine de catástrofes. La película Terremoto era mi preferida por aquel entonces. Pero también me atraía cualquier cosa relacionada con los dinosaurios. Me hice con aquella colección de Planeta Agostini llamada Dinosaurios y llegué a desgastar mi VHS de Hace un millón de años por la cantidad de veces que la vi. Sin embargo, mi sueño por aquel entonces era ver una película en la que combinara al dinosaurio o monstruo con esa destrucción urbana del subgénero de catástrofes. En mitad de los 90, a un niño como yo, le era muy difícil acceder a este tipo de películas. Sin internet en mis manos, no era tarea fácil y había que recurrir a la televisión por cable. Pronto empecé a comprar semanalmente la desaparecida revista TP para leer uno por uno todos los títulos que allí aparecían. Y voilà, el milagro sucedió. Allá por 1998, en el canal Palomitas de Vía Digital pude ver las primeras películas de Godzilla en mi vida; Godzilla contra Mothra y Godzilla contra King Ghidorah. Estas películas llenaron ese hueco que buscaba; la combinación entre el monstruo y la destrucción urbana. A partir de ese momento, mi vida no fue la misma. Conforme veía más películas de Godzilla, más estimulaban mi imaginación, hasta el punto de hacer mis propias películas del monstruo, con marionetas y maquetas de Tokio que yo mismo construía a base de cartulina y pegamento.

Sin duda, lo más sugerente en estas películas era el modo en el que estaban realizadas. A parte del factor destrucción, de la confrontación de la civilización contra el monstruo gigante, fue el hecho de que todo aquello estaba representado mediante hombres disfrazados de monstruos en medio de gigantescas maquetas a escala de grandes urbes. El hecho de que no se emplea CGI, sino que todo era artesanal, como niño fomentó mi creatividad. Desde niño siempre he dibujado; eso llegó antes que el cine en mi vida. Y el hecho de ver esas maquetas y disfraces hechos a mano, me hizo, a pequeña escala, reproducirlo en mi niñez. Ya fuera, como decía, con mis películas caseras de Godzilla, o a través de dibujos. He dibujado a Godzilla cientos de veces, por cierto. También tengo que decir que mi madre jugó un papel muy importante, pues ella es una persona muy creativa que también me motivó a dibujar y expresarme artísticamente (no es de extrañar que desde joven tuviera claro que haría una licenciatura en Bellas Artes). De algún modo, The Dawn of Kaijû Eiga cierra (o continua) ese periodo en mi vida.

Fotograma de una de las películas artesanales realizadas de niño por Jonathan Bellés sobre Godzilla

¿En qué momento decidiste llevar a cabo el proyecto de The Dawn of Kaijû Eiga? ¿Ha variado mucho de cómo lo tenías originalmente pensado a cómo se ha materializado finalmente?

El proyecto surge el día que le propuse a mi profesor de cine en la facultad que fuera mi director de tesis doctoral. Fue en octubre de 2012, en la facultad de Bellas Artes. Siempre hemos tenido una relación muy buena, pero, sin embargo, antes de aceptar dirigir mi tesis sobre kaijû eiga me dijo: “No tengo problema en ser tu tutor, pero tendrás que arreglártelas para ir a Japón y hacer investigación sobre el terreno”. En ese preciso momento pensé que sería muy buena idea no solo hacer la investigación, sino documentarla audiovisualmente y así crear un documental sobre el tema clave: Godzilla y su relación con la bomba atómica. A partir de ese momento moví cielo y tierra para localizar a los cineastas japoneses relacionados con las producciones de los films de Godzilla y otros kaijû eiga.

En cuanto si el documental ha cambiado mucho desde que lo imaginé… he de decir que no. Desde un inicio, mi plan era entrevistar al mayor número de personas relacionadas en estas películas y que las historias se narraran a través de ellos e hiladas con una voz en off. Lo que nunca llegué a imaginar es que entrevistaría a tantos japoneses. Hay que tener en cuenta que cuando fui a Japón en 2014, tan solo tenía diez entrevistas concertadas. Gracias a que no me compré el billete de vuelta (mi idea era no salir de Japón hasta estar satisfecho con el material) pude moverme y pedir más contactos a través de la gente que iba conociendo allí. Al final abandoné Japón un mes más tarde con veintidós entrevistas en la mochila. Lo que nunca llegué a incorporar en el documental fueron imágenes de las películas de Godzilla, pues las licencias tenían un coste altísimo. Aunque sí pude contar con imágenes y pósters de los films.

El actor Akira Takarada y Jonathan Bellés en casa del primero posando junto a un busto de Godzilla

El documental posee un tono solemne, con multitud de enfoques y puntos de vista, en los que sobresale la vertiente político-social. ¿Por qué es tan relevante enmarcar el nacimiento de este tipo de películas en este contexto?

Porque es un tema sin cerrar. Tal y como dice el director Shinji Higuchi en el documental, hasta que el asunto de Fukushima no se solucione, el peligro a una catástrofe nuclear no desaparecerá y, con ello, Godzilla seguirá más vivo que nunca. Además, si a esto le sumamos la tímida amenaza que encontramos a raíz del conflicto entre Rusia y Ucrania, el mensaje antinuclear que supone Godzilla seguirá vigente. Tenemos que recordar que la fuerza de este personaje surge porque él mismo es una víctima de las bombas de hidrógeno, mutado y portador de radiación. El cine o el arte plástico está aquí para hacernos reflexionar sobre los asuntos más importantes de la humanidad, como es el hecho de la posesión de armas atómicas y del peligro que conllevan. Sin embargo, parece que no aprendemos y que estamos abocados a repetir una y otra vez el mismo error.

Momento del coloquio realizado en el Instituto Cervantes de Tokio tras la proyección de «The Dawn of Kaiju Eiga»

Sabemos que la proyección del documental en Tokio en 2019 fue todo un acontecimiento, con multitud de alegrías y sorpresas. ¿Cómo recuerdas aquella experiencia?

La definiría como un sueño hecho realidad. Bueno, el segundo sueño si tenemos en cuenta que el rodaje del documental en 2014 fue la parte más satisfactoria del proyecto. Cuando recibí la invitación por parte del Instituto Cervantes de Tokio a ir y a proyectar el documental no di crédito. Sin embargo, el 2 de abril de 2019 tuvo la proyección de un documental que me llevó casi ocho años producir. Además de la proyección, se hizo un coloquio en el que participé junto al actor Akira Takarada, el director de cine Sushuke Kaneko y el profesor Toshio Takahashi. Y como no podía ser de otro modo, a mi lado tenía al intérprete y escritor Daniel Aguilar. El coloquio se suponía que iba a durar veinte minutos, pero al final se extendió a una hora.

Como colofón al encuentro, en la última planta del edificio, se encuentra un restaurante de comida española al cual invité a todos los colaboradores del documental así como a los entrevistados que vinieron al estreno. El menú fue una gigantesca paella de la que no sobró nada. Como anécdota, puedo contaros que llevé botellines de vino y chorizo a cada invitado, acompañado de un pequeño texto de agradecimientos. Cuando el actor Takarada abrió el sobre, me miró, y muy sonrientemente se la guardó en el bolsillo interior de su americana y me dijo que leería la carta de amor justo antes de irse a dormir. Takarada fue un caballero con todas las letras, siempre permanecerá en mi memoria.

Le debo mucho al Instituto Cervantes de Tokio por darme la oportunidad de proyectar The Dawn of Kaijû Eiga y de invitarme al evento. Les estaré eternamente agradecido por ello y por la acogida tan cálida que tuvieron conmigo.

Video con el coloquio

El que un español se implicase de esa manera a la hora de recoger y revalorizar ese pedazo tan suyo de historia cultural debió de ser muy llamativo para los artistas japoneses. ¿Te comentaron algo al respecto?

De nuevo me toca hablar de Takarada, pues fue el único que me comentó algo al respecto. Otros mostraron su asombro, como Koichi Kawakita o Shusuke Kaneko, que expresaron no solo que les resultaba fascinante que este tema llamara la atención de Europa, sino que lo hiciera un joven de 25 años. Volviendo a Takarada, tal y como podemos ver en la grabación del coloquio del que he hablado antes, sí expresó que el documental debería ser visto por los políticos japoneses para que aprendieran de un asunto muy serio, que nos concierne a todos. Takarada siempre tenía la forma adecuada de expresar sus ideas.

En ese sentido de contraste de culturas ¿cómo podrías diferenciar la manera en que los españoles y japoneses valoran el kaijû eiga?

Me parece una pregunta muy interesante. Como europeos, siendo ajenos a la cultura japonesa, desde un punto de vista externo, es normal que los mensajes o las ideas cambien o se tergiversen. Empezando por la traducción de un idioma a otro, se pueden llegar a malentendidos, por ejemplo. En el caso del cine, es decir, de una expresión artística, sucede lo mismo. ¡Si hasta pasa con nuestros propios artistas! A veces añadimos más mensajes o ideas en una obra que ni siquiera el autor tenía en mente. Es normal, el arte lleva a las interpretaciones, y por eso me parece muy interesante tener la oportunidad de conocer a esos artistas y preguntarles directamente por mis inquietudes o ideas.

Uno de los objetivos más importantes para mí con este documental fue el hecho de ser un medio, un altavoz más, para difundir el mensaje que encarna el personaje Godzilla. Es por ello que, para ser lo más objetivo posible en el documental, hice muchas preguntas al respecto. Algunas respuestas me pusieron directamente en tierra, porque como espectador he podido malinterpretar ideas o añadirlas donde no las hay. Fue el caso de la entrevista con el director Kazuki Oomori, que tras ser preguntado sobre los mensajes de su film Godzilla contra King Ghidorah, me respondió que para nada era lo que decía. En resumen, en sus propias palabras, me dijo que sus películas buscaban entretener al público y que las pensó como montañas rusas, con sus valles y picos, es decir, con sus momentos de acción y descanso. Algo similar me sucedió con el actor Akira Kubo, leyenda del kaijû eiga, quien tras ser preguntado sobre una película en concreto me dijo que no recordaba nada de ella, ya que hizo casi un centenar de películas en su vida de las que unas pocas son de monstruos japoneses. Estas experiencias me ayudaron mucho a entender la dimensión del cine japonés y salir de mi burbuja en la que vivía desde niño.

Rodaje de una de las entrevistas de «las que se nutre «The Dawn of Kaiju Eiga»

La culminación de la realización del documental, de alguna manera, fue la presentación de tu tesis doctoral al respecto ¿Nos podrías dar detalles de cómo abordaste la defensa de la tesis?

Presenté mi tesis doctoral sobre kaijû eiga en julio de 2017. Recuerdo que hacía un calor insoportable porque la facultad decidió apagar el aire acondicionado en todo el edificio a partir de las 15 horas de aquella tarde. De todos modos, esto no quitó la emoción que sentí al ver como este proyecto, después de casi cinco años, llegaba a su fin. Entre los miembros del tribunal se encontró el que sería mi amigo el paleontólogo José Luis Sanz, que fue el presidente. Que por cierto, en cuanto le dije que presentaba el documental en Tokio, no dudó ni un momento en comprar su billete de ida y vuelta a Tokio para acudir a la cita. Inolvidable.

En resumen, presenté una tesis de alrededor 900 páginas (incluyendo los anexos) acompañada de un DVD contenedor del documental en cuestión. Las valoraciones de mi trabajo fueron muy positivas (recibí un cum laude) y tras la defensa, me fui con mi director de tesis, quien de algún modo involuntariamente propició esta aventura, y los demás miembros del tribunal a una cena en un restaurante japonés en Valencia.

¿Cómo ha sido el recorrido del documental en estos últimos meses?

Estoy realmente orgulloso de la difusión que está teniendo The Dawn of Kaijû Eiga. Tras su estreno internacional en Tokio se ha proyectado hasta dieciséis veces entre festivales de cine y proyecciones de circuito cultural con un mínimo de 2.863 espectadores que han visto el documental en dichas proyecciones. Teniendo en cuenta que soy un productor audiovisual independiente, para mí, es un número muy elevado. Algunos de estos festivales en donde The Dawn of Kaijû Eiga ha sido exhibido son el Festival Internacional de Cine Fantástico de Madrid-Nocturna, Asian Film Festival de Barcelona, Fantasti’cs (donde conseguimos el premio al mejor documental), Festival Internacional de Cine Fantástico Isla Calavera, Yubari International Fantastic Film Festival (Japón), New York Japan Cine Fest (Nueva York) y, más recientemente, en la pantalla del prestigioso Victoria & Albert Museum de Londres.

Octavio López Sanjuán

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