Entrevista a Paolo Strippoli y Jacopo Del Giudice, director y guionista de «Piove»

Paolo Strippoli y Jacopo del Giudice

Como es habitual, el quincuagésimo quinto Festival de Cinema Fantástic de Catalunya – SITGES tuvo un marcado sabor italiano. Pero, al contrario que en años anteriores, este protagonismo no se circunscribió únicamente a la reivindicación del esplendoroso pasado de la escuela fantástica trasalpina. De este modo, además de los sendos homenajes que en forma de premios honoríficos dedicó la organización a dos auténticas leyendas vivas como Dario Argento y Claudio Simonetti, la programación contaría con una representación de producciones actuales procedentes del país con forma de bota sensiblemente superior a lo acostumbrado hasta hace no demasiado tiempo, en una clara muestra del resurgir que el cine fantástico italiano tras una larga travesía por el desierto. Entre ellas, las que mayor expectación despertaron fueron el regreso a la dirección del mencionado Argento tras una década de ausencia con Occhiali neri (2021) y la primera entrega de la adaptación a imagen real de los hermanos Manetti del popular personaje de fumetti Diabolik.

No obstante, aunque carente de su proyección mediática, más significativa resultaría Piove (2022), por cuanto su presencia puso de relieve cómo este resurgir del género fantástico en Italia está íntimamente ligado con la aparición de una nueva generación de cineastas afines al género. No en vano, se trata de la primera película en solitario de su director, Paolo Strippoli, quien realizara su debut en el formato largo el pasado año con La clásica historia de terror (A Classic Horror Story), película producida y distribuida por Netflix y realizada al alimón con Roberto De Feo. En Piove, Strippoli nos traslada hasta una Roma gris al borde del colapso a partir de una premisa ciertamente atrayente: la presencia de un misterioso vapor que emerge de las cañerías y que libera los miedos más profundos de aquellos que lo inhalan.

Para saber más del proyecto, tuvimos la oportunidad de charlar con Strippoli y Jacopo del Giudice, guionista del film.

El concepto de un vapor que convierte a las personas en asesinos es una idea muy potente. ¿Surgió de ahí la idea de la película?

Jacopo del Giudice: No, en realidad el proyecto se originó con Gustavo Hernández, el otro guionista[1]. La idea del gas llegó sobre el cuarto o quinto borrador definitivo.

Paolo, ¿cómo llegas tú al proyecto?

Paolo Strippoli: Estaba rodando mi primera película, La clásica historia de terror, y la productora Marina Alessandra Marzotto me propuso hacerme cargo de Piove. A Jacopo ya lo conocía, habíamos colaborado con anterioridad durante años y yo sabía que la película tenía que haberla dirigido Gustavo Hernández. Pero con la llegada del Covid se trastocaron todos los planes y Gustavo se quedó fuera. Fue entonces cuando Marina tuvo la loca idea de proponerme para dirigirla, un ofrecimiento que yo en un primer momento rechacé porque estaba muy metido en el rodaje de mi anterior película. Sin embargo, ella insistió mucho para que yo tomara el timón del proyecto, se mostró muy flexible y me concedió un mes para que pudiese trabajar con Jacopo sobre el guion, de manera que pudiese llevármelo a mí terreno. Por todo esto le estaré eternamente agradecido.

El film da una imagen de la sociedad actual muy pesimista. ¿Habéis utilizado el género del terror como una excusa para hablar de un tema que os preocupaba particularmente?

Jacopo del Giudice: Sí y no. Piove es una película que se podría contar sin el elemento de terror, abordándola simplemente como un drama familiar, quizá con algo de violencia dentro. Pero yo quería rodar una película de terror y que ésta transcurriese en Roma. Mi idea era hablar de las cosas que veo cotidianamente en Roma, una ciudad rabiosa, violenta. No se trata de una metáfora sobre la sociedad actual, sino de cosas que hemos acabado asumiendo en nuestra rutina cotidiana.

Paolo Strippoli: Yo siempre digo que, como vengo de un pueblo mucho más pequeño que Roma, cada vez que vuelvo para allá me siento mucho más tranquilo. Este estatus particular mío, que soy un poco campestre, me da una cierta distancia, me permite tener una mirada más lúcida y menos piadosa sobre esta ciudad tan rabiosa, con una furia social que además se ha incrementado durante el periodo Covid. Es algo que lo notas en la calle, en los supermercados, en todos los sitios. Para mí, viniendo de fuera, es algo evidente. Piove nos ha dado la posibilidad de exorcizar esta rabia constante que no soportamos, que arrastra también mucho sufrimiento. Habitar una ciudad tan bella pero tan desorganizada, en la que es tan difícil vivir, acaba creando dentro de ti una sensación muy angustiosa. Eso es lo que queríamos exorcizar en nuestro film.

¿Podemos interpretar el vapor entonces como un elemento simbólico que representa esa rabia?

Paolo Strippoli: Hemos buscado durante mucho tiempo un mecanismo del terror que pudiese funcionar como una alegoría, de manera casi científica. En nuestra película la rabia es tratada como si fuese agua. De ahí viene la estructura en tres capítulos que describen los tres estados a través de los cuales se transforma el agua durante su ciclo. La rabia es como un virus. Cuando estalla contamina todo aquello por donde pasa. Incluso cuando parece que ha desaparecido, permanece siempre de un modo u otro, se esconde bajo tierra, se transforma. Tomando este punto de partida, teníamos que desarrollar esta idea de la rabia de manera visual. Así llegamos al concepto del agua que activa el fango aunque éste permanece siempre bajo tierra a través de los conductos subterráneos, y que tras haber cobrado vida al contacto con el agua de la lluvia se transforma en un vapor que, al ser inhalado por los humanos, desencadena toda una serie de sentimientos devastadores.

Paolo, tu mencionada primera película, La clásica historia de terror, era un film de terror puro y duro. En cambio, en Piove te decantas por una mezcla entre terror y drama. ¿Te resultó difícil este cambio o era una forma premeditada para no cargar excesivamente las tintas con el terror?

Paolo Strippoli: Mi primer film se hizo en co-dirección y, aunque lo asumo plenamente, digamos que fue el resultado del encuentro entre dos sensibilidades distintas. Si este segundo film resulta diferente en su tono me alegro, porque además lo hice con muy poco tiempo de distancia con respecto al anterior, unos seis meses, con lo cual encuentro positivo que tengan características particulares. Tienen, sin embargo, algo en común: ambos son un híbrido en el que el terror es el elemento primordial, en el caso del primero mezclado con la comedia satírica, y en el caso de Piove con el drama. Y esta es la línea en la que me gustaría desarrollar mi carrera en lo sucesivo, mezclando el terror con todo tipo de géneros. Lo encuentro sumamente interesante y es algo que está sucediendo con el cine de terror en la actualidad. Es muy estimulante, ya que hasta ahora había sido un género muy codificado, pero en la actualidad se está liberando de todos sus esquemas. Es un poco lo que está sucediendo con la identidad de las personas; nos estamos liberando poco a poco de las etiquetas. El terror está también encontrando su libertad, y yo me siento feliz por ello y espero que podamos seguir por este camino también en Italia.

Al hilo de lo que comentas, el cine de terror italiano parecía estar muerto desde hace muchos años, pero últimamente parece haber resurgido con una serie de películas que, en mayor o menor medida, abordan el género, como puede ser la excelente Freaks Out [tv: Freaks Out, 2021], la nueva adaptación a la gran pantalla de Diabolik, o el regreso de Dario Argento a la dirección diez años después. ¿Lo consideráis un espejismo o creéis que realmente se está produciendo un cambio?

Jacopo del Giudice: Está sucediendo lentamente. No existe una industria, por así decirlo, así que cada vez que surge una nueva película del género lo vivimos como un evento.

Paolo Strippoli: El problema es que no es algo constante, no tenemos todavía un «ecosistema» del terror. Y aunque sí que es cierto que hay un renacimiento, tenemos aún mucho camino por recorrer.

José Luis Salvador Estébenez

Traducción: Berto Naldo


[1] Curiosamente, este mismo 2022 el cineasta uruguayo Gustavo Hernández estrenaba Virus 32, un film con ciertas concomitancias argumentales con Piove. Encuadrada dentro de las coordenadas del cine de infectados, la propagación del virus al que alude su título desatan en quienes lo contraen una furia homicida contra aquellos que aún no lo padecen, convirtiendo a Montevideo, ciudad donde se ambienta la cinta, en un escenario apocalíptico.

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