Entrevista a Sergio Martino

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No se puede decir que la visita de Sergio Martino a la quincuagésima edición del Festival de Sitges no fuera fructífera. Durante su estancia, el cineasta italiano tuvo tiempo de participar junto con sus colegas Dario Argento y Lamberto Bava en la mesa redonda sobre cine fantástico italiano que organizó Guillermo del Toro, además de presentar su recién publicada autobiografía, Mille peccati… nessuna virtù? (“Mil pecados… ¿ninguna virtud?”). No obstante, el punto culminante de su estancia llegaría con la entrega por parte de la organización de la María honorífica por su contribución al género. Con este reconocimiento el certamen catalán reivindicaba la figura de un cineasta todoterreno que, aunque tradicionalmente considerado de segunda fila frente a los nombres propios del cine fantástico italiano, supone uno de los realizadores más interesantes y estimulantes surgidos del país con forma de bota durante la etapa dorada de su cine de género. Especialmente debido a sus incursiones dentro del género giallo; en particular por el quinteto de títulos que manufacturaría dentro del estilo entre 1971 y 1973: La perversa señora Ward / Lo strano vizio della Signora Wardh / Der Killer von Wien (1971), La cola del escorpión / La coda dello scorpione (1971), Todos los colores de la oscuridad / Tutti i colori del buio (1972), Vicios prohibidos (Il tuo vizio è una stanza chiusa e solo io no he la chiave, 1972) y Torso: violencia carnal (I corpi presentano tracce di violenza carnale, 1973). Una pentalogía de lo más heterogénea que, no obstante, guarda una enorme coherencia interna, y que, por derecho propio, hace que el nombre de Martino deba ser situado a la altura de los más representativos exponentes del subgénero, léase Mario Bava o el propio Argento, al ofrecer una manera propia de acercarse al estilo, alejada de los formulismos que codificarían el thriller all’ italiana.

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Sergio Martino flanqueado por Dario Argento y Lamberto Bava durante la celebración de la mesa redonda sobre el cine fantástico italiano en la pasada edición del Festival de Sitges.

Su abuelo materno, Gennaro Righelli, fue director de cine, mientras que su hermano Luciano ha sido uno de los más importantes productores cinematográficos de su país durante la edad de oro del cine popular italiano. Con estos antecedentes familiares ¿estaba predestinado a dedicarse al mundo del séptimo arte?

En efecto, vengo de una familia de cineastas. Como dices, mi abuelo materno ya hacía cine. Por lo que quizá sí, aunque yo estudié geología y mi padre quería que entrara a trabajar en un banco. Después, las circunstancias y mi hermano, que ya trabajaba en el cine, me hicieron meterme en el sector. Mi elección de estudiar geología fue en parte por el deseo de recorrer el mundo, aunque en el cine descubrí que era más satisfactorio viajar a lugares más excitantes, placenteros y estimulantes, por lo que abandoné la idea de visitar desiertos y estudiar piedras.

¿Cree que estas circunstancias familiares han propiciado el que su filmografía se haya desarrollado por derroteros eminentemente artesanales, convirtiéndole en lo que podríamos denominar un director todoterreno?

Seguramente mi objetivo fue tener éxito comercial y la época fue la idónea. Cuántas películas se hicieron en aquellos años con el conocido cine de género…

Aunque, como decimos, su carrera transitó por todos los estilos posibles, su figura se halla estrechamente ligada en el inconsciente colectivo a sus trabajos dentro del giallo. ¿Siente una especial predilección por este subgénero?

Me ha gustado hacer todo tipo de géneros de películas, del western al giallo, pasando por la comedia y también los films sentimentales: no sabría decir cuál género es mi favorito. Siempre me ha gustado poder buscar experiencias nuevas en diferentes géneros. Pienso que soy uno de los pocos que ha hecho un poco de todo en el cine de aquellos años y también recientemente en la televisión.

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Tras realizar un par de films, su primer acercamiento al giallo se produce con La perversa señora Ward, título con el que inicia una larga y fructífera colaboración profesional con la bellísima Edwige Fenech, que a partir de este momento se convertiría en la indiscutible reina del estilo. ¿Cómo fue su relación con ella?

Óptima. Aún pienso que ella ha sido formidable, sobre todo en el género de la comedia, donde su exuberancia física encajaba mejor con los personajes.

Aparte de Fenech, a lo largo de su carrera ha solido rodearse de un mismo grupo de gente tanto detrás como delante de las cámaras. Nombres como los de George Hilton, Claudio Casinelli, Barbara Bach, Richard Johnson, Giancarlo Ferrando o Sauro Scavolini, entre muchos otros, son de lo más habituales dentro de su filmografía. ¿Obedecía esta circunstancia a alguna razón concreta, como el de crear un ambiente de familiaridad en sus rodajes?

Hacíamos muchas películas en un año, por eso era coherente trabajar con los mismos colaboradores y actores, los cuales estaban contratados por la sociedad Dania.

Dentro de esta lista, uno de los nombres que brilla con luz propia es el de Ernesto Gastaldi, junto con el que coescribiría muchas de sus películas. ¿Cómo era su método de trabajo?

Ernesto escribía solo, luego yo lo corregía o adaptaba a mi modo de ver y explicar con imágenes una historia. Es un método que he usado con todos los demás guionistas que han colaborado conmigo. Algunos se enfadaban con mis cambios, pero Ernesto no. También Tonino Guerra, con el que hice Cuarenta grados a la sombra de la sábana blanca (40 gradi all’ombra del lenzuolo, 1976) me agradeció las mejoras que aporté.

¿Y cuánto de usted y cuánto de Gastaldi hay en sus películas conjuntas, en especial en las encuadradas dentro de las coordenadas del giallo, donde la personalidad de su compañero se antoja más presente?

Depende. En algunas de las películas que hicimos había más de él y viceversa. En casi todas mis primeros films escribí los guiones, pero en muchas ocasiones no los firmaba, porque entonces los porcentajes que se dan ahora a los autores no existían. Por ejemplo, en La perversa señora Ward, para darle más ritmo y más suspense cambié la mecánica del descubrimiento del asesino para intentar confundir el crimen, haciendo que la ciudad donde se ambientaba la historia sufriera los ataques de un asesino en serie. Este fue mi aporte a esa película, por citarte un caso.

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Sergio junto al crítico Manlio Gomarasca en la presentación en la carpa FNAC de “Mille peccati… nessuna virtù?”, dentro del programa de actividades paralelas del Festival de Sitges.

Una de las particularidades de sus gialli es su acentuado componente sexual. En su opinión, ¿qué aportaba dicho ingrediente a este tipo de films?

En este periodo en Italia se vivía un momento de gran libertad de costumbres tras la relajación de la censura, y los distribuidores querían que hubiera escenas de sexo, a pesar de que a menudo eran cortadas por los censores. Hay muchas escenas que se rodaban sabiendo que iban a ser cortadas, aunque a día de hoy la mayoría de las versiones que circulan de las películas están integras. En La perversa señora Ward hay muchos planos de sexo entre Edwige Fenech y George Hilton que en la copia estrenada originalmente no estaban. No obstante, hay que tener en cuenta que entonces era un reclamo que las películas tuvieran la calificación de no aptas para menores, porque esto generaba unas expectativas y un interés morboso, por así decirlo, entre los espectadores.

Imagino que todas estas imposiciones desde producción no le gustarían…

No, no me gustaban, claro; eran un problema de mercado. Pero yo era consciente de que esas escenas se rodaban para luego ser cortadas. Era una coartada para que la censura pudiera hacer su trabajo y conseguir así el sello de película no apta para menores, que era una necesidad de los distribuidores. En cambio, actualmente tener esta calificación no es bueno, ya que para su emisión en televisión estos films suelen ser relegados a unos horarios que no se corresponden con la clasificación que tendrían con los estándares actuales. Es algo que antes era positivo y ahora se ha vuelto negativo.

En sus anteriores respuestas ha mencionado en varias ocasiones La perversa señora Ward. ¿Es cierto que tuvo que cambiar la denominación original inicialmente prevista para Italia, añadiendo una h al apellido de la protagonista, debido a una denuncia?

Originalmente la película iba a llamarse Lo strano vizio della signora Ward. Sin embargo, en Italia esta forma del apellido existía y una señora Ward nos amenazó con denunciarnos por esta asociación que el título de la película hacía con su apellido. No fue la única anécdota que se dio en esta película. En la escena del hielo y la puerta, apareció un hombre diciendo que esa secuencia la había escrito él. Lo cierto es que no era la primera vez que ocurría algo así.

Precisamente en esta película queda definido su personal estilo dentro del giallo, bastante alejado de lo que comúnmente se tiene como la imagen tradicional de este subgénero. Por ejemplo, en este caso su violencia es más psicológica que física, en tanto que su atención tanto argumental como de puesta en escena se centra en la sexualidad de sus personajes antes que en los diferentes asesinatos, como se convertiría en norma dentro del subgénero. ¿Era una forma de distinguirse frente a este tipo de propuestas, o respondía a una visión personal?

Pienso que fue también un reclamo del mercado y del tipo de historia que se quería proponer al público: una dimensión determinada también por la introversión de los personajes que se trataban, fueran víctimas o perpetradores. Del resto creo que detrás de la psicología de un asesino siempre hay algunos componentes sexuales. Sin embargo, no conozco bien los límites que podía haber entre mi lectura del texto y mi elección de las imágenes. Mucho dependía del instinto y de la sugestión de los ambientes y de las situaciones en las que se explicaban ciertas escenas.

Siguiendo con las características de sus gialli, otra de sus particularidades es el que su protagonismo recaiga en personajes femeninos. A este respecto, sus trabajos se desmarcan de la supuesta misoginia que se ha achacado al subgénero, llegando a poder ser vistos como, incluso, alegatos feministas. Es el caso de la magistral Todos los colores de la oscuridad, en la que puede establecerse una doble lectura del personaje de Edwige Fenech, el cual se debate entre la vida liberal que le ofrece la secta satánica y la más tradicional que mantiene en su relación con Richard, su pareja. ¿Era esta su intención?

Creo que fue una película precursora de una búsqueda psicológica de un personaje víctima de miedos y ansiedad y de su visión onírica y ancestral del miedo y de sus capacidades de prever lo que podía pasar. La escena final de aquel film inicialmente no fue comprendida por el público. Ahora, vista con la distancia que da el tiempo, confirmo que es una manera de contar muy interesante y moderna, pero demasiado valiente para aquellos tiempos.

A remolque de la anterior pregunta, aunque sobre el papel tengan enfoques y tratamientos muy distintos entre sí, el hilo conductor de sus gialli se centra en los problemas, neuras y temores que atenazan a sus protagonistas, en casi todos los casos femeninos, en lo que puede verse como una reflexión en torno a la soledad, alienación, angustia vital e insatisfacciones de la mujer burguesa. ¿Era algo premeditado?

Detrás de la conformación del giallo estaba la psique de la mujer que le daba interés al crear cierta confusión entre las imágenes vistas y las imaginadas.

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A nivel formal, uno de los aspectos distintivos de su obra se encuentra en su fuerza visual, con momentos tan espléndidos como puede ser la escena con la que se abre Todos los colores de la oscuridad o, sin movernos de este film, las dedicadas a las ceremonias de la secta satánica. ¿De dónde viene esta inquietud por la estética visual de sus películas?

La mayoría fueron sugestiones mías pensadas en aquel momento y quizá imaginadas, en alguna pesadilla; recuerdo en particular el uso de la mujer embarazada semidesnuda con la barriga mojada de sangre: una idea que me vino al instante, como la vieja muñeca grotesca.

Por cierto, todos sus gialli se caracterizan por poseer unos títulos muy poéticos. ¿Era una forma de darles una especie de sello personal, algo así como las referencias zoológicas de los primeros films de Argento?

Algunas veces pensábamos los títulos antes que las historias: de hecho, muchos fueron inventados por mi hermano y algunos otros por mí. En aquellos años se daba mucha importancia al título, ya que debía ser el primer reclamo para sugestionar al público y hacerlo entrar en la sala. De zoológico creo que entre los títulos de mis films quedó solo La cola del escorpión.

Tanto en Vicios prohibidos como Torso cambia la tan habitual ambientación internacional para hacerlo en zonas muy determinadas de la geografía italiana, abundando los apuntes costumbristas. ¿Fue algo buscado para ofrecer un retrato de ciertos aspectos de la sociedad autóctona de la época?

Bueno, las coproducciones tenían la exigencia de que las escenas fueran rodadas en varios países. En La perversa señora Ward parte se rodó en Sitges y parte en Austria, porque la película estaba coproducida por España y Austria. Pero, por otra parte, esta circunstancia también obedecía a que para el público italiano no resultaba verosímil que este tipo de tramas ocurrieran en su país. Entonces era una necesidad que estas películas se ambientaran en otros países para darles credibilidad. Esto fue así hasta que Dario Argento estrenó El pájaro de las plumas de cristal (L’uccello dalle piume di cristallo / Das Geheimnis der schwarzen Handschuhe, 1970). La historia se ambientaba en Italia y, pese a ello, fue un gran éxito, lo que de algún modo abrió la caja de pandora; a partir de ese momento ya se podían ambientar este tipo de películas en Italia. En el caso de Torso se ambientó en Perugia, aunque con un ambiente internacional, porque Carlo Ponti, que era el productor de la película, quería que se rodara en inglés, y aprovechamos el que allí exista una universidad internacional para hacer esta mezcla entre alumnos extranjeros y ciudadanos locales.

Hablando de Torso, junto con Bahía de sangre (Reazione a catena, 1971) de Mario Bava está considerada como uno de los más claros precedentes del slasher norteamericano. Supongo que en su momento ni se le pasaría por la cabeza el que la película pudiera llegar a ejercer tal influencia en el futuro…

Quizá fue el primer film imaginado completamente por mí, inspirado en un crimen real que sucedió en Roma durante aquellos años: un hombre que había matado a sus suegros en su residencia de la periferia y cada día volvía a la casa para seccionar partes de sus cuerpos para llevárselos, escondidas dentro de un saco de la basura, para tirarlas al río, sin que nadie se diera cuenta. He descubierto con placer que después de algunos años este mismo film ha inspirado la fantasía de Quentin Tarantino, que recuerda minuciosamente todos los pasajes de la historia y la decisión de las imágenes y del montaje. De hecho, no me lo habría esperado.

No obstante, tras Torso abandona (parcialmente) el giallo. ¿A qué se debió este cambio de orientación en su carrera?

Las ganas de cambiar y de buscar otros géneros y maneras de contar una historia. Rápidamente después hice dos historias sentimentales: Un verano para recordar (La bellissima estate, 1974) y luego Mi prima carnal (Cugini carnali, 1974), para después llegar al policiaco, etc…

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Desde hace unos años el giallo está viviendo una especie de revival de la mano de una nueva generación de directores que reivindican su estilo en sus películas. ¿Qué le parece este resurgimiento? ¿Ha visto alguna de estas películas?

Sí que he visto este tipo de películas y aprecio mucho algunas referencias especiales de Tarantino a las secuencias de algunas de mis películas o el uso de la música.

¿Y qué opina de que cuatro décadas después de su realización muchas de sus películas sean consideradas obras de culto por parte de aficionados que, en mucho de los casos, no habíamos nacido en el momento en que fueron rodadas? ¿Cuál cree que es su secreto para que tanto tiempo después sus propuestas resulten tan vigentes?

No sabría dar una respuesta: de hecho, si pienso en cómo muchos críticos italianos de entonces despreciaban aquel género de cine, ahora con su revalorización debida a autores norteamericanos, franceses y españoles me hace gracia. La verdad, quizá esté en el término medio: demasiado criticados entonces, y quizá demasiado aclamados ahora.

Retomando su carrera, con títulos como Caimán (Il fiume del grande caimano, 1979) vivió en primera persona la metamorfosis emprendida por el cine de género italiano de la época de realizar remedos más o menos disimulados de las películas de éxito que llegaban desde Hollywood. ¿A qué se debió este cambio en la mentalidad de los productores y distribuidores de su industria, cuando si por algo había destacado el cine italiano de género hasta ese momento era por aportar una novedosa y revolucionaria visión a estilos cinematográficos consolidados?

De la voluntad de buscar otros caminos para el film de género, y de la posible capacidad a la vez de poder hacer un cine espectacular con costes mucho más bajos que aquellos norteamericanos, los cuales tenían mucho éxito en todo el mundo. La disminución de nuestro cine sucedió cuando nuestra industria (a causa de responsabilidades políticas) no supo salvar y apoyar las innovaciones tecnológicas que, por aquel entonces, a finales de los años ochenta, estaban sucediendo en Norteamérica. Por eso nuestro cine de imitación no pudo aguantar la competencia con la espectacularidad de aquel cine estadounidense construido con los ordenadores.

¿Piensa que esta nueva política industrial fue la responsable de que en menos de una década este tipo de cine dejara prácticamente de hacerse en Italia, o también influyeron otros factores?

Como ya he dicho, el declive fue determinado por una política industrial que no facilitó la renovación tecnológica a finales de los años ochenta. No existió una voluntad por parte de la clase política por protegerlo e incentivarlo, al considerarlo un subproducto con respecto al cine de autor, que era lo que se quería promover. Cuando, en realidad, el cine de género producía una riqueza que, a su vez, brindaba la posibilidad de que pudieran producirse esas otras películas más artísticas o intelectuales, si así queremos llamarlas. En consecuencia, tras varias décadas de prosperidad este tipo de cine murió hacia la mitad de los años ochenta por un problema de miopía política o directamente de ceguera política. En este punto no se apoyó un desarrollo tecnológico que, en cambio, sí que se estaba produciendo en el cine norteamericano en esos momentos con el digital. La competitividad que el cine de género italiano había venido manteniendo hasta entonces con el estadounidense acabó por resentirse, porque entre otras cosas se convirtió en una industria demasiado artesanal.

Antes, el cine de género italiano era capaz de ofrecer películas equivalentes a las norteamericanas, salvando las distancias, y mucho más económicas, lo que hacía que se vendieran a todo el mundo. Por el precio de una película norteamericana, los distribuidores sudamericanos o de Medio Oriente, que era uno de nuestros mercados más importantes, podían comprar cinco películas italianas. De este modo jugaban la baza de que, a diferencia del riesgo que tenían con la película norteamericana, que si no funcionaba perdían la inversión, comprando cinco películas italianas jugaban la baza de que con que tan solo una fuera bien en taquilla el negocio les resultara rentable. Era algo que de algún modo venía marcado en la propia producción de los filmes. Si en las películas norteamericanas había escenas de acción en las que explotaban coches, en las italianas también las teníamos, con la diferencia era que los coches que usábamos eran viejos y no últimos modelos. Pero el efecto era el mismo.

Pero cuando la diferencia entre el cine de género italiano y el norteamericano empezó a ser insalvable, nuestro cine empezó a caer, porque ya no conseguíamos hacer los mismos efectos que ofrecían ellos. Recuerdo el caso, por ejemplo, de Blade Runner (Blade Runner, 1982). Cuando se estrenó esta película nosotros ya éramos incapaces de reproducir el look y todo lo que conllevaba una producción de esa magnitud. A partir de ahí, el cine de género italiano inició una caída libre que le llevó poco después a dejar de producirse, ya que no era rentable comercialmente. De este modo pasamos de producir trescientas cincuenta películas al año en Italia a producir setenta como máximo, y el cine de género dejó de ser una industria. Solamente ahora podríamos competir, pero el cine de género italiano ya ha perdido su credibilidad. Es cierto que actualmente se produce alguna cosa por parte de alguien que tiene los recursos para financiar una película de este tipo, pero ya no se trata de una industria.

¿Qué papel jugó la televisión en todo este proceso? Lo digo porque resulta hasta cierto punto significativo que muchos profesionales cuyas carreras habían discurrido hasta ese momento dentro de los cauces del cine de género acabarían encontrando acomodo en este medio…

Seguramente también la televisión comercial ha contribuido al desapego del público hacia el cine de género italiano, con el uso de demasiadas películas y con la posibilidad, por parte del público, de poder ver en casa aquello que ya era inútil ver en el cine….

Actualmente, ¿cómo ve el panorama del cine italiano? ¿Es optimista en cuanto a su futuro?

No soy optimista porque pienso que la industria cinematográfica italiana, quizá también mundial, está siendo penalizada por los medios de producción de cine televisivos o a través de Internet. Me reconforta, de todas formas, una frase que al inicio de mi carrera me dijo un gran director de aquella época, Franco Rossi: “Eres loco si te dedicas a este arte, el cine está muerto”. Era al inicio de los años sesenta y, a partir de entonces, poco a poco, explosionó el cine de género italiano, llegando a producir más de trescientas cincuenta películas al año, como decía antes. Espero que también mi convicción de hoy sobre una visión oscura del futuro del cine pueda ser desmentida como lo fue aquélla.

Para terminar, ¿cuál de sus películas considera su obra maestra y por qué?

Quiero a muchas de ellas… Pero en particular, el film sentimental Mi prima carnal, Extraña muerte de una menor (Morte sospetta di una minorenne, 1975), que aunque nunca fue un gran éxito pienso que es un muy buen film policiaco, y Torso.

José Luis Salvador Estébenez

Fotografías: Juan Mari Ripalda

Published in: on enero 19, 2018 at 6:51 am  Dejar un comentario  
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Repaso a la programación de Cutrecon VII

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A menos de una semana de su inicio, CutreCon, el Festival Internacional de Cine Cutre de Madrid, calienta motores de cara a su séptima edición, que tendrá lugar entre el 24 y el 28 de enero. Cinco días en los que se proyectarán hasta veinte películas que invitarán a los espectadores a viajar por los confines del peor cine del espacio, presentándoles los más delirantes seres de otros mundos procedentes de los rincones más lejanos del universo cinematográfico conocido. Lo hará en sesiones tanto gratuitas como de pago, repartidas por las distintas sedes del festival: Palacio de la Prensa, Cine Doré – Filmoteca Española, Auditorio del Centro Cultural de la Casa del Reloj de Matadero Madrid y los Cines Conde Duque Verdi Alberto Aguilera.

“Esta séptima edición es la más grande, ambiciosa y divertida de la historia de CutreCon”, afirma Carlos Palencia, director del festival. “Vamos a rendir un merecido homenaje a Chiquito de la Calzada, veremos la copia más descarada de Star Wars jamás rodada junto a su director, Luigi Cozzi; por primera vez tendremos como sede la Filmoteca Española, vamos a albergar el estreno mundial de Apocalipsis Vodoo, proyectaremos el Superman turco, tendremos documentales, la sesión golfa de Mi amigo Mac, editamos el libro oficial de CutreCon y recibiremos incluso la visita del E.T. filipino”.

A lo largo de sus cinco jornads CutreCon VII tendrá como presentadores al propio Carlos Palencia y la deslenguada cómica Vera Montessori. Ambos son los responsables del show “Cine cutre en vivo”, formato que estará presente a lo largo del festival entre proyección y proyección. Además, han preparado una historia que se irá desvelando a lo largo de cada presentación, desde el primer al último día, que será “como una película cutre en directo”.

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CutreCon VII comenzará a andar el miércoles 24 rindiendo tributo al recientemente fallecido Chiquito de la Calzada, en un evento bautizado como “Chiquitofest”, que tendrá lugar en el Palacio de la Prensa -Plaza del Callao, 4- a partir de las 21:30 horas y en el que se proyectará la película protagonizada por el cómico malagueño Brácula. Condemor II, en el exclusivo formato “Fistrovisión”, que hará que el público juegue un papel fundamental durante el visionado del filme cantando las canciones, imitando a Chiquito cuando aparezca un mensaje en pantalla o jugando con los objetos repartidos por el patio de butacas. Además, la película estará subtitulada en inglés, de forma que ningún espectador se quede sin disfrutar de las expresiones y chistes de Chiquito de la Calzada.

Antes de Brácula. Condemor II habrá un show de cincuenta minutos en el que diversos cómicos recordarán y homenajearán a Chiquito y en el hall del Palacio de la Prensa habrá una exposición dedicada al humorista con todo tipo de objetos relacionados con su figura como películas, discos de música, tazos y snacks. Asimismo, la organización de CutreCon solicita que los espectadores acudan al evento con camisas de flores o hawaianas parecidas a las que vestía Chiquito de la Calzada, para poner el broche de oro a una noche que promete ser memorable.

Las entradas de “Chiquitofest” ya están a la venta por 10 euros en la taquilla del Palacio de la Prensa, reservaentradas.com y atrapalo.com.

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Un día más tarde el Palacio de la Prensa acogerá a partir de las 21:00 horas la sesión “Italoexploitation galáctica”, en la que se verá la que es posiblemente la copia más descarada, divertida y desvergonzada de Star Wars: como Star Crash, choque de galaxias (1978). Dirigida por Luigi Cozzi, invitado estrella de CutreCon VII, quien acudirá en persona a la proyección para presentar la cinta, veremos desfilar por la pantalla naves espaciales, espadas láser, parlanchines robots y malvados emperadores que nos recordarán para qué existen los derechos de autor.

La sesión se completa con otro filme de Cozzi, El desafío de Hércules (1983), una producción de la mítica Cannon Films que contiene una singular revisión del mito griego en la que Hércules, al que da vida el mítico Lou Ferrigno, conocido por interpretar a La Masa en la serie de televisión, viene del espacio exterior a la Tierra para librar una batalla a vida o muerte contra todo tipo de robots y monstruos gigantes, con una estética completamente desfasada y a ritmo de casiotone.

Las entradas de “Italoexploitation galáctica” se pueden adquirir al precio de 10 euros en la taquilla del Palacio de la Prensa y a través de reservaentradas.com y atrapalo.com.

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El viernes 26 el Cine Doré – Filmoteca Española -C/ de Santa Isabel, 3- se sumará a las sedes de CutreCon para albergar dos importantes citas. En primer lugar, el homenaje a Luigi Cozzi, que comenzará a las 17:30 horas con FantastiCozzi (2016), documental en torno a la figura del cineasta italiano que repasa su carrera a través del testimonio de colegas, actores y actrices que trabajaron con él, al que seguirá Blood on Méliès Moon, la última película de Cozzi, en la que éste explora su propia filmografía y reflexiona sobre su gran pasión: el cine fantástico. Precisamente, su aportación al género fantástico, el terror y la ciencia-ficción es por lo que la organización de CutreCon VII considera a Luigi Cozzi digno merecedor del Premio ESLANG Jess Franco 2018, que será entregado en una ceremonia que se celebrará entre la proyección de ambos filmes.

Tampoco faltará emoción en la que será la última emisión del programa “Cinebasura” de Movistar Xtra, que dirige y presenta Paco Fox, productor de CutreCon VII. Con el nombre de “Cinebasura Royal Rumble”, los espectadores que se acerquen al Cine Doré – Filmoteca Española a las 21:30 horas, podrán ver Space Mutiny (1988), comentada en directo por Paco Fox y una larga lista de invitados que no han querido perderse esta triste pero divertida despedida.

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Para cerrar la jornada, la noche del viernes se celebrará en el Palacio de la Prensa a las 23:59 horas una sesión golfa patrocinada por la web Moviementarios.com en la que se verá una de las copias más lamentables de cuantas se hicieron de E.T. El extraterrestre, Mi amigo Mac (1988), realizada a mayor gloria de una famosa cadena de comida rápida. La proyección contará con sorpresas y juegos en directo al más puro estilo Rocky Horror Picture Show para hacer más digerible este bodrio ochentero.

Las entradas para la sesión continua de Luigi Cozzi y “Cinebasura” podrán retirarse, sin coste alguno, en las taquillas del Cine Doré – Filmoteca Española el mismo viernes 26 a partir de las 16:00 horas. En cuanto a las entradas de Mi amigo Mac están disponibles en la taquilla del Palacio de la Prensa, reservaentradas.com y atrapalo.com al precio de 6 euros, con regalo sorpresa incluido.

Un año más, la jornada del sábado traerá el conocido como “día grande” de la CutreCon, dado el número de proyecciones programadas. A las 10:45 de la mañana comenzará la maratón de películas en el Auditorio del Centro Cultural de la Casa del Reloj de Matadero Madrid -Paseo de la Chopera, 10-. Como siempre, la sesión matinal estará dedicada al peor cine de animación e infantil, que hará llorar a los niños de pena y a los adultos de risa.

El día comienza con Toys (1996), una copia descarada de Toy Story producida en Alemania que hará que cualquier infante desee quemar todos sus juguetes después de verla, a la que sigue inmediatamente el cruce de personajes más absurdo y demencial de la historia del cine: Super Mario contra Son Goku (1995). Desde Filipinas -y gracias a la distribuidora Trash- O’-Rama- llegará este filme en el que el menudo y saltarín fontanero creado por Nintendo se enfrenta nada menos que al protagonista de la mítica serie Bola de dragón, en una película donde los derechos de autor brillan por su ausencia y que fue presentada en varios festivales en su país, por increíble que parezca.

La mañana concluirá con Hobgoblins (1988), en la que un guardia de seguridad descubre a unas extrañas criaturas que viven de noche y a las que debe capturar antes del amanecer ya que pueden sembrar el caos por toda la ciudad. El parecido con Gremlins no es pura coincidencia; es una copia descarada de ésta, eso sí, sin el más mínimo atisbo de talento.

Ya a las 16:30, la sesión vespertina arrancará con un viejo conocido por los espectadores más veteranos y fieles de CutreCon, Santo, el legendario luchador de lucha libre mexicana, quien protagoniza Santo contra los asesinos de otros mundos. En esta ocasión, “El enmascarado de plata” se enfrenta a una peligrosa invasión de alienígenas con forma de sábana mal cosida y agujeros que pretenden destruir la Tierra.

A un héroe de la talla del Santo le seguirá a las 18:15 horas nada menos que el superhéroe más grande de cuantos existen: Superman, quien ha abandonado Metrópolis para irse a Turquía, donde protagoniza El retorno de Superman (1979), remake no autorizado del film original de 1978 de Richard Donner. Una chapuza rodada sin medios en la que los planetas son bolas de Navidad, la música se “toma prestada” de otras películas y la desvergüenza no tiene límites. A la proyección del filme acudirá su director, Kunt Tulgar, quien nos presentará su “obra maestra” y recibirá el Premio Sha-Di-A, entregado por Ramón Saldías -director de Kárate contra mafia-, por haber hecho semejante aportación a la historia del cine cutre.

La maratón del sábado concluirá a las 20:30 horas con Geteven (1993), protagonizada por John De Hart y su espectacular bigote. ¿Que quién es John De Hart? Un abogado que quería ser el nuevo Schwarzennegger y para ello decidió producirse su propia película de acción en la que pelea, dispara, liga con bellas señoritas y canta country. La apuesta, para su desgracia y para deleite de los espectadores de CutreCon, le salió tan mal que estamos una de las obras cumbre del cutrerío cinematográfico.

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Por si seis películas seguidas no fueran suficientes, los más osados tendrán una cita obligada a las 23:59 horas en el Palacio de la Prensa, con el estreno mundial de Apocalipsis Voodoo, filme español dirigido por Vasni Ramos. Kung fu, lucha libre mexicana, vudú, zombis, policías y mucha diversión se dan la mano en esta inclasificable película que recupera a Charlie Vargas y White Chocolate, los personajes de la serie que Vasni Ramos creó específicamente para la quinta edición de CutreCon, y que ahora dan el salto al largometraje en una especia de Starsky y Hutch mezclada con Golpe en la pequeña China y Expediente X.

Las invitaciones gratuitas del Auditorio del Centro Cultural de la Casa del Reloj se podrán retirar el mismo sábado 27 de enero en el propio recinto. Por su parte, las entradas para Apocalipsis Voodoo ya están a la venta al precio de 6 euros en la taquilla del Palacio de la Prensa y a través de reservaentradas.com y atrapalo.com.

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El domingo 28 la jornada final de CutreCon VII comenzará con la ya asentada sesión “Documentrash”, en la que se proyectan dos documentales relacionados con el cine cutre o que giran en torno al mismo. El Auditorio del Centro Cultural de la Casa del Reloj se abrirá a partir de las 10:30 horas de la mañana con Nanaroscope, una producción del canal cultural ARTE -colaborador del festival CutreCon- que analiza el fenómeno del fanatismo hacia el cine “cutre” y que contará con la presencia de sus directores, Régis Brochier y Régis Autran, quienes responderán a las preguntas de los asistentes.

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A continuación, a las 12:30 horas, llega el estreno europeo de Children of the Stars, documental que nos cuenta la loquísima historia de los uranians, un culto que rueda sus propias películas de ciencia-ficción, según ellos basadas en hechos reales que ocurrieron millones de años atrás.

El día y el festival concluirán con una maratón de cuatro películas, la bautizada como “Etetón”, dedicada a los extraterrestres más lamentables y ridículos que hayan aparecido en una pantalla de cine. A partir de las 16:00 horas, en los Cines Conde Duque Verdi Alberto Aguilera -C/ Alberto Aguilera, 4-, el público descubrirá “joyas” como Space raiders (1983), T. T. El extraterrestre, el conocido como E. T. filipino, al que le atraen más los rosarios que los teléfonos, Alienator (1989) una combinación desastrosa de Alien, Terminator y Depredador; y El mundo de Yor (1983), otra película surgida al rebufo de Star Wars con naves espaciales y… cavernícolas.

Las invitaciones gratuitas de “Documentrash “se podrán retirar en el propio Auditorio del Centro Cultural de la Casa del Reloj a partir de las 10 horas, y las entradas para la “Etetón” están ya a la venta en Entradium al precio de 14 euros.

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Al margen de las proyecciones, por primera vez en su historia CutreCon lanzará en esta edición un libro oficial del festival en colaboración con la editorial Applehead Team. La obra, escrita por Dani Morell, Óscar Sueiro, Javier J. Valencia, Víctor Castillo y Xavi Torrents -responsables de la web elpajaroburlon.com-, lleva por título “La guerra de los clones (Más allá de Star Wars)”, y es un riguroso análisis de todas las películas que se dedicaron a plagiar La guerra de las galaxias, donde no podía faltar la ya mencionada Star Crash, choque de galaxias, de Luigi Cozzi, quien además escribe el prólogo.

El libro será presentado durante la celebración de CutreCon VII, y estará disponible en los puestos habilitados en las distintas sedes de CutreCon VII, y posteriormente podrá encontrarse en librerías y tiendas especializadas de toda España.

Más información: http://cutrecon.com/

Published in: on enero 18, 2018 at 6:31 am  Dejar un comentario  
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Entrevista a Alan Hofmanis

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El fenómeno Wakaliwood aterrizó en la última edición de la Semana de Cine Fantástico y de Terror de San Sebastián con uno de sus últimos exponentes, Bad Black, película ganadora el pasado año del premio del público del Fantastic Fest de Austin (Texas). Lo hizo de la mano de Alan Hofmanis, un norteamericano que, tras ver el tráiler de una de estas películas, decidió viajar hasta Uganda, lugar de procedencia de este cine caracterizado por sus presupuestos ínfimos, acción alocada y carencia de cualquier tipo de prejuicios, para conocer de primera mano al responsable de semejante material, Isaac Nabwana. Prendado desde un primer momento por la forma de entender el cine que encontró en el país africano, Hofmanis se ha convertido desde entonces en una piedra angular del sistema de producción de Wakaliwood, participando en diferentes tareas tales como actor, productor o guionista, aunque quizás su labor más importante sea la de ejercer de embajador en Occidente de la factoría, tal y como demostró en su visita a Donosti.

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¿Qué te llevó a dejarlo todo y marcharte a Uganda?

En Estados Unidos trabajaba dentro del mundo de la producción cinematográfica, y había sido programador y director de un festival. Cuando eres director de un festival te planteas unas cuantas cosas al ver una película: ¿Qué están intentando contarnos? ¿Qué es lo que nos quieren decir? ¿Y qué tratan de hacer y cómo lo están haciendo? Por lo general, la mayoría de las películas suelen estar muy bien hechas, pero rara vez resultan interesantes. Así que el sueño, la esperanza de todo programador, es justo lo contrario: encontrar algo que sea genial, aunque no esté muy bien hecho. Y el cine de Wakaliwood lo es.

Cuando vi por primera vez el tráiler de Who Killed Captain Alex en el iphone de un amigo mientras estábamos en un bar me quedé maravillado. Era obvio que no tenían pasta. En Occidente, cuando no tienes dinero, lo que haces es rodar una historia de amor, o una película sobre una reunión familiar en una casa en medio del campo, pero no haces una película de guerra como habían hecho ellos, con ciento treinta tíos, kung fu y helicópteros. Pese a que eran solo treinta segundos, se veía que la película estaba rodada a una escala muy grande para los estándares occidentales, por lo que tenía que haber alguien detrás que estuviera al mando organizando. Así que, aunque la gente me decía que estaba loco, decidí ir a Uganda para descubrir quién se encontraba detrás de todo esto. Quería comprender cómo alguien podía haber rodado aquello. En aquel momento no sabía que iba a acabar trabajando allí, pero sí que pensé que comprando ese billete de avión me había comprado una entrada de cine más importante que si tuviera un abono para ver todas las películas del Festival de Cannes. Eso sí que lo tenía claro.

¿Cómo es el proceso de realización de una película de Wakaliwood?

En tres semanas o un mes realizamos las películas desde la nada hasta su volcado a DVD. Normalmente, tenemos cinco o seis películas en producción. Cuando una se está rodando, otra está en post-producción y otra se está preparando. El motivo de que trabajemos aquí son los mismos por lo que el capitán de un barco pirata necesita mantener a su tripulación entretenida: habría un motín y la gente se iría. Si trabajamos en el montaje de una película durante dos meses, los actores, si no tienen nada que hacer, se marcharán, ya que ellos quieren trabajar. La vida es así en Uganda. Es difícil conseguir dinero. Así que, aunque tú seas actor, si te ofrecen un buen trabajo bueno durante un mes lo aceptarás y te irás durante ese tiempo. Así que para conseguir que todo nuestro sistema siga en funcionamiento, tenemos que estar montando, al mismo tiempo que ensayamos una película, rodamos otra y escribimos un nuevo guion. Y todo ello además de buscar la distribución, fabricar el vestuario…

La idea es que la rueda siempre esté moviéndose. La pregunta es: ¿qué sucedería si Wakaliwood se centrara en realizar una película durante dos años? Si destinaran cincuenta mil dólares para hacer una película de acción, ¿qué coño pasaría? Yo vivo allí y no sé qué pasaría en estas circunstancias. Hay gente que prefiere que todo siga igual, pero mi idea, en un futuro cercano, en cosa de un año, es que se pudiera hacer algo así. Es como si a Spielberg cuando hizo su primer cortometraje con doce años en super 8 le hubieran dicho que se dedicara el resto de su vida a trabajar en super 8. Pues esto es igual. Wakaliwood ya tiene todo un catálogo de películas a sus espaldas, pero hay que animarlos y seguir alimentándolos para que dé un paso hacia adelante y evolucione. Pero es algo que en cualquier caso tendrán que decidirlo ellos mismos. Y por el momento esto parece ser que es lo que quieren.

¿Y por qué esta especialización en cine bélico de comandos?

En primer lugar, al público local los géneros que más les gustan son el cine de terror y de acción. Eso es lo que quieren y por eso es lo que hacemos. E Isaac está muy centrado en el público. Quiere tener esa conexión con la gente que va a ver sus películas, que es al fin y al cabo lo mismo que quieren conseguir directores como Steven Spielberg o James Cameron con su cine.

Pero, además, esas son las películas que le gustan a Isaac. Él es muy fan de Rambo, aunque no intenta imitarlo. No se trata de eso. No es como Tarantino. Y eso que a Isaac le llaman el Tarantino africano, a pesar de que él hasta hace muy poco no sabía ni quién era Tarantino. Pero al contrario de Tarantino, Isaac nunca copiaría ángulos de cámara, ni tomaría prestado ningún elemento de otro film. Por eso, cuando ves unas de sus películas, o uno de sus tráileres, te das cuenta de que, aunque ha visto ciertas películas, está intentando hacer algo diferente.

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Alain presentando el pase de “Bad Black” en el Teatro Principal durante la noche de Halloween de la Semana, en compañía de la presentadora Miriam Cabeza y un zombificado Josemi Beltrán, director del certamen.

En tu opinión, ¿a qué se debe el fenómeno a escala mundial que está cosechando el cine de Wakaliwood, siendo incluso premiado en festivales de renombre como el de Austin?

Realmente no es algo que haya surgido ahora mismo. La tecnología necesaria para hacer una película con prácticamente nada tiene unos diez años de antigüedad. La que es nueva es la tecnología que permite que esa película pueda llegar a todo el mundo. Ahora internet llega a todas partes. Pienso que en nuestro caso es una combinación de trabajo duro, suerte y estar en el momento justo en el lugar adecuado. Por supuesto, necesitamos trabajar los subtítulos y ciertos temas técnicos, pero lo cierto es que las películas funcionan.

En cualquier caso, he de decir que no somos los únicos. Es un fenómeno que se está produciendo a escala mundial y que no tiene ni siquiera nombre. Acabo de volver de un suburbio de la India donde llevan diez años haciendo películas de acción. Cogen, por ejemplo, Superman y hacen un remake. Pero lo hacen también para utilizarlo como ejemplo para la gente que vive en el suburbio; si el agua que tienen está contaminada, entonces el villano es alguien que contamina. También hay un tipo en Malasia, creo, que hablan de él como el hombre más feo del país. Sin embargo, rueda películas de amor junto a las mujeres más guapas de Malasia, y a la gente le encanta y él es toda una estrella. Hace poco también estuve invitado en Kazajistán y me contaron que hay un pueblo de Siberia donde llevan unos diez años haciendo películas de brujería que tienen un gran éxito entre el público local. Y en breve voy a ir a Afganistán en enero porque hay un tipo que está haciendo también allí algo parecido. ¡Es una locura!

Y todo esto está pasando a la vez en diferentes lugares del mundo. Así que pienso que la fase siguiente es que haya coproducciones entre estas cinematografías emergentes. Hacer una película rodada por un director de un suburbio indio en un gueto de Uganda que sea vendido a estudiantes de cualquier facultad occidental. Ese es el futuro.

¿Y cómo se toman todo este fenómeno en Uganda?

Los actores no tienen ni internet, por lo que no saben ni se enteran de lo que pasa. Así que por esa parte el impacto es nulo, ya que su vida va a seguir igual. En cambio, con Isaac no ocurre lo mismo. Puede que yo sea el norteamericano más pobre, pero en el pueblo la gente piensa que soy rico y, por tanto, que Isaac también lo es, ya que vivo en su casa, por lo que le piden dinero. La gente tiene ese tipo de ideas. Así que cuando vienen a visitarle los periodistas, le acaba por afectar a Isaac, ya que sus vecinos creen que es famoso y, por tanto, piensan que es millonario.

Por otra parte, Isaac es consciente de que comienza a tener cierta repercusión internacional. En cambio en Uganda a nivel cinematográfico es despreciado totalmente, lo que le descorazona. Si no me equivoco, actualmente hay tres festivales de cine en el país. Pues bien, ninguno de ellos le ha invitado alguna vez para mostrar sus películas, cuando, sin embargo, sí que han llegado a llevar a alguna gente que trabaja en diferentes apartados de producción con Isaac. Creo que las cosas tienen que cambiar y que llegará un momento en el que Isaac y su cine serán aceptados, pero puede que se necesiten diez o quince años para ello. Hará falta que vengan los que ahora son jóvenes y le reivindiquen. Hace falta tiempo para que se gane ese respeto, como le pasó a John Carpenter en los Estados Unidos, salvando las distancias.

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Alan junto a Daniel García, responsable del blog “Cine The Warrior”, durante la rueda de prensa de “Bad Black” en la Semana.

Y ya que hablamos del posible legado del cine de Isaac, ¿han surgido nuevos directores en su país que se hayan animado a seguir sus pasos?

Sí y no. Sí, pero desalientan muy pronto y tiran la toalla, porque ellos están convencidos, como te comentaba antes, de que Isaac se ha hecho rico. Entonces hacen una película o dos, pero lo dejan en cuanto ven que no hacen el dinero que esperaban, porque además es imposible hacer dinero con este tipo de películas. El cine de acción es uno de los géneros más difíciles de hacer porque no lo puedes falsificar. No es como, por ejemplo, la ciencia ficción, donde puedes decir que el protagonista viene del futuro y ya está. Pero para el cine que hace Isaac necesitas los comandos, necesitas efectos sonoros, los helicópteros digitales, kung fu… Todo eso necesitas saber hacerlo, tener la técnica que lo haga posible. Y la gente intenta hacer las cosas pero no les sale. Y eso que Isaac pasa mucho tiempo enseñándole a la gente que se lo pide lo que sabe, ya que a él le gustaría realmente crear una industria cinematográfica en su país con proyección internacional. A mí personalmente me encantaría que eso sucediera, sobre todo si se dedicaran a hacer cosas diferentes como, por ejemplo, películas de amor. Sin embargo, la mayoría prefiere rodar videos musicales, con los que al menos ganan algo de dinero.

En Occidente hay mucha gente que solo se acerca a este tipo de cine por lo involuntariamente gracioso que pueden resultar sus imágenes. ¿Qué le dirías a esta gente?

Nada. ¡Es genial que conozcan el cine de Isaac! Mi lucha ha sido introducirle en las conversaciones sobre cine, simplemente. Bad Black es la trigésimo quinta película que hace, pero no mucha gente le conoce. Y cuando yo vi el tráiler de Who Killed Captain Alex nadie sabía si eso realmente era parte de una película o de dónde demonios había salido. Así que, con que la gente conozca su nombre y sepa quién es, me doy por satisfecho. Alguien podrá decir que sabe quién es Isaac pero que no le gustan sus películas. De acuerdo, es su opinión, pero al menos le conoce.

Yo tengo confianza y pienso que hay un motivo por el que hemos llegado hasta aquí, y nos invitan a ir a París, Austin, Kazajistán, India, San Sebastián o Sudamérica; no es porque sus efectos especiales sean un poco tontos, sino porque le gente ve que hay mucho más detrás. Pero eso lleva su tiempo. Aparte, en todos estos años he aprendido que es la gente la que tiene que venir a nosotros. Si yo empiezo a hablar de Wakaliwood puede que los que me escuchen se hagan una idea equivocada. Pero si ven una película de Isaac con sus propios ojos, puede que cambien de idea, o cuanto menos que puedan hablar de nosotros con conocimiento de causa. Así que ahora mismo se trata de que nos conozcan, conozcan nuestro cine y que Isaac sea considerado un artista a escala mundial.

José Luis Salvador Estébenez

Fotografías: Juan Mari Ripalda

Entrevista a Adam Marcus, director de “Secret Santa”

Adam Marcus

La pasada edición del Festival de Sitges, a través de su sección Midnight X-Treme, fue el escenario escogido para la puesta de largo a nivel mundial de Secret Santa (2017), película que ha supuesto el regreso a la dirección de Adam Marcus. Casi una década después de su anterior film como realizador para la gran pantalla, el responsable de la que quizás sea la entrega más controvertida de las andanzas de Jason Voorhees, Viernes 13: El final. Jason se va al infierno (Jason Goes to Hell: The Final Friday, 1993), debido a su intento por apartarse del formulismo en el que se había instalado la saga a esas alturas, vuelve a ponerse detrás de las cámaras con una ácida comedia terrorífica que toma como punto de partida la típica reunión familiar con motivo de la cena navideña. Un planteamiento argumental con el que, a buen seguro, muchos espectadores se verán identificados, sobre todo cuando a raíz de la propagación de un virus afloren de forma incontrolada las rencillas familiares, convirtiendo la velada en un auténtico baño de sangre.

Horas más tarde de la primera proyección de su nueva película dentro de la denominada “La nit + Killer”, maratón celebrada en el Cine Retiro, en la que también pudieron verse la argentina Los olvidados (2017), la alocada Game of Death (2017) y Double Date (2017), tuvimos la oportunidad de charlar con Marcus en compañía del productor Bryan S. Sexton y Debra Sullivan, pareja sentimental y profesional de Marcus, además de coguionista e intérprete de Secret Santa, y cofundadores ambos junto al propio Marcus de Skeleton Crew, productora que ha comenzado su andadura con este film. Claro que, aprovechando la ocasión, además de hablar de Secret Santa no perdimos la ocasión de preguntar al cineasta sobre su paso por la saga Viernes 13 y la franquicia de La matanza de Texas, donde intervino como guionista en la reciente Texas Chainsaw 3D (2013). De todo ello salió la siguiente entrevista que, a modo de curiosidad, fue realizada un viernes 13. ¿Simple casualidad o bromas del destino?

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Secret Santa supone tu primera película como director en casi diez años, si obviamos el telefilm Fitz and Slade (2013). ¿Por qué has tardado tanto en volver a ponerte detrás de las cámaras?

La verdad es que no he estado parado durante este periodo de tiempo, ya que Debra y yo hemos escrito juntos muchas cosas. Escribimos Texas Chainsaw 3D, Momentum (2015)… El verdadero motivo por el cual he tardado tanto en decidirme a dirigir de nuevo es que quería ser exigente con lo siguiente que hiciera. He trabajado para estudios toda mi vida y llega un punto en el que te parece que ya no estás haciendo tu película, sino que en realidad es la película de otra persona. Así que cuando conocí a Bryan en la última película que dirigí, Conspiracy (2008), pensé: “Aquí hay alguien en quien puedo confiar, que dejará que prevalezca mi visión de la película y que también la guiará hacia un sitio en el que pueda sentirme orgulloso de lo que estoy haciendo”. Así que no iba a dirigir de nuevo hasta que no supiera con certeza que podía realizar la historia que quería contar. Bryan fue el que hizo que eso fuera posible para Debra y para mí. Para eso creamos la productora Skeleton Crew: para proteger la visión de directores y guionistas. Secret Santa es la primera película que hacemos.

Secret Santa se ambienta durante una cena de Navidad, dando una visión bastante singlar de este tipo de reuniones familiares, con la que, a buen seguro, muchos nos sentiremos identificados. ¿Os basasteis en experiencias propias para dar forma al guion?

Sí, totalmente. Es casi autobiográfica. Si exceptuamos lo de los asesinatos, todo lo demás es cierto (risas). Está basado en cosas que nos han pasado tanto a Debra como a mí. Pero también trata de ser universal en el sentido de que en estas fiestas se supone que todos debemos querernos y ser buenos los unos con los otros. Y lo mejor de las festividades es cuando realmente es así… Pero, seamos sinceros, en todas esas cenas de familiares siempre hay alguien en la mesa a quien prácticamente te gustaría clavar un tenedor  en el cuello. Y esta es la película que permite a todos aquellos que se hayan sentido así alguna vez ver su fantasía en la pantalla (risas). Así que es la historia de Navidad que nunca nadie ha tenido nunca las narices de hacer, en la que se cuenta cómo algunas veces en esas fechas simplemente tienes ganas de matar a algún miembro de tu familia (risas). ¡Nosotros hacemos el trabajo sangriento por ti! (risas)

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Bryan S. Sexton, Adam Marcus y Debra Sullivan en un momento de la entrevista.

La película tiene una concepción bastante teatral en el sentido de que el grueso del relato se desarrolla con un grupo delimitado de personajes en un único espacio. ¿Responde tal decisión a una cuestión presupuestaria?

Cuando Bryan me habló por primera vez acerca de este proyecto decidimos que esta fuera nuestra primera película juntos, y como con nuestra compañía queremos trabajar con directores jóvenes primerizos, sabíamos que teníamos que mantener el presupuesto muy bajo. Quería probar que con esta  primera película los tres podríamos lograrlo y así sabríamos cómo mantener los parámetros de cara a otros directores.

Parte de la película realmente tiene que ver con el presupuesto, pero no dejamos que éste nos dictara la película. La historia necesita ser contada de la manera adecuada. El truco es decir: “Vale, cualquier historia puede ser contada con cualquier cantidad de dinero. ¿Cómo lo hacemos de manera de resulte efectiva?” La verdad es que hay trece personajes en la película, diez alrededor de la mesa. Y rodar diez personajes en cualquier tipo de conversación es una labor muy complicada. Así que teníamos tres cámaras rodando en todo momento; doce horas al día siempre rodando continuamente con las tres cámaras. Es la única manera en la que puedes contar ese tipo de historia.

En el mundo de las producciones de bajo presupuesto, contar una historia con diez personajes, tres de ellos principales y otros siete secundarios, es un montón de gente para una película de poco presupuesto. Si hubiéramos querido hacer una película con cinco personajes y un maníaco con máscara que les persigue, habría sido mucho más fácil. Así que la prioridad siempre fue contar la historia que nosotros queríamos y buscar la manera de hacerlo. Y ahí es donde entraba Bryan, que es muy bueno en arreglárselas para conseguir lo que queremos siempre dentro del presupuesto.

Bryan: Y los personajes no están solo en una habitación, sino que la historia transcurre en una casa entera. Y también hay exteriores. Lo divertido y también lo complicado de rodar esta película fue que coincidió con la mayor nevada en California en los últimos cincuenta años. Así que llevar todo el equipamiento y material de atrezzo, además del equipo de rodaje, a la montaña donde estaba el set fue muy peligroso. Tanto es así que el primer día empezamos con un retraso de seis horas. Aprendimos mucho.

Debra: Además, no teníamos ni electricidad. Pero tengo que decir que lo estupendo de la película, a pesar de las adversidades a las que nos enfrentamos, fue que convivimos y teníamos que hacer todo juntos en esa casa. Así que todo el equipo nos convertimos en una familia, lo que hizo que el rodaje fuera muy disfrutable  y valiese la pena pese a los problemas.

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Aparte de Debra o Bryan, en Secret Santa intervienen varios viejos conocidos tuyos, como puede ser el caso de Robert Kurtzman que, además de encargarse de los efectos de maquillaje, figura como productor ejecutivo. ¿Puede decirse que se trata de una película hecha entre amigos?

Sí, sin duda.  Bob es uno de mis mejores amigos desde hace veinticinco años. Trabajamos juntos en mi primera película, Viernes 13: El final. Jason se va al infierno, que, por cierto, se estrenó un día viernes 13 como hoy. Como sabes, Bob forma parte de la compañía KNB[1]. Cuando acudí a él para pedirle que participara en Secret Santa le dije: “Mira, no tengo dinero, pero quiero que seas tú el que lo haga”. Me pidió que le mandara el guion, lo hice, y justo noventa minutos después recibí una llamada suya para decirme: “Estoy dentro. Hecho.” Y Bob acabó siendo uno de los productores ejecutivos de la película porque aportó muchas cosas gracias a su talento y a sus efectos que jamás podríamos habernos permitido. Y todo fue porque creyó en el proyecto.

Timothy Ellers, el compositor de la música, también es uno de mis amigos más íntimos. Es un tío que hace grandes elementos de atrezzo para películas tipo Guardianes de la galaxia (Guardians of the Galaxy, 2014) y siempre quiso hacer música. Eso es una característica de nuestro equipo: darles a los artistas ese trabajo que siempre soñaron hacer. Y la verdad es que no podríamos estar más contentos con el resultado.

A lo largo de su metraje, Secret Santa está repleta de apuntes cinéfilos. Por ejemplo, hay un personaje que se apellida DePalma, tenemos un sargento King o un Dr. West. ¿Es una forma de homenajear a tus referentes?

Sí. La manera en la que aprendí a hacer películas fue a través de mis directores, artistas y autores favoritos. Por eso en cada película que hago trato de referenciar de dónde viene mi creatividad y las cosas que he aprendido. Trabajé con Brian De Palma,  crecí con Wes Craven, que para mí era el tío Wes, George A. Romero era un amigo, Debra y yo trabajamos con Tobe Hooper… Todos ellos son artistas brillantes que hasta hace poco no han recibido el respeto que se merecen. Así que quiero mostrar en cada película que hago, que amo y respeto lo que hicieron, y que gracias a ellos estoy aquí.

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El año que viene se cumplirán veinticinco años desde que debutaras como director con Viernes 13: El final. Jason se va al infierno. ¿Cómo llegaste a hacerte cargo de una película de una franquicia tan importante sin tener ninguna experiencia previa, y siendo además tan joven?

Trabajé en la primera película de Viernes 13 cuando tenía once años.  Sean S. Cunningham era el padre de mi mejor amigo, así que crecí con él e invirtió bastante  en mi compañía de teatro cuanto tenía quince años. Cuando gané el galardón a mejor película en la Universidad de Nueva York, Sean vino enseguida a mí y me dijo: “Ven a trabajar conmigo un año y te daré la oportunidad de dirigir”. En aquel tiempo le pasé el guion de un conocido, Dean Lorey, que Sean terminó produciendo para la Disney en una película llamada ¡Qué muerto de novio! (My Boyfriend’s Back, 1993). Cuando el asunto quedó cerrado, le dije a Sean: “Te he hecho ganar bastante dinero. ¿Dónde está la película que voy a dirigir”? Él me respondió: “Si eres capaz de idear una historia para Viernes 13 en la que de alguna forma mandes la máscara de hockey de Jason a tomar viento, dejaré que la escribas y seas el director.” Y así fue cómo, con veintitrés años, me convertí en el director más joven en la historia de la industria que escribía y dirigía una gran película para un gran estudio.

Debra: Lo más gracioso es que Adam y yo nos conocimos durante la postproducción de esta película, y Bryan también trabajó para Sean S. Cunningham en Freddy contra Jason (Freddy Vs. Jason, 2003). Así que puede decirse que los tres hemos estado conectados a lo largo del tiempo.

Adam: Viernes 13 es como una especie de machete de Jason que nos atraviesa el corazón a los tres (risas). Y el guante que se ve al final de Viernes 13; El final. Jason se va al infierno, cuando arrastra la máscara de Jason al infierno, es el pistoletazo de salida para lo que luego fue Freddy contra Jason, donde, como ha dicho Debra, Sean trabajó Bryan.

El pasado 2013 también interviniste en otra icónica franquicia del cine de terror de los últimos tiempos como es La matanza de Texas con Texas Chainsaw 3D, en la que participaste en la escritura del guion junto a Debra…

Cuando hicimos Texas Chainsaw 3D teníamos unas ideas muy particulares sobre lo que queríamos hacer. Escribimos la película para que fuese muy grande, de unos veinte millones de dólares de presupuesto. Sin embargo, el presupuesto se redujo a la mitad y empezaron a destrozar nuestro guion. Por eso, como dije antes, no puedo seguir haciendo películas dictadas por otras personas que no aman el cine de la misma forma que nosotros. Así que, si no voy a poder contar la historia que originariamente escribí, y que, por cierto, en este caso en un principio les gustó, y se convierte en una cuestión monetaria y no de resolver problemas, prefiero no hacerlo. Creo que cualquier película puede rodarse con cualquier presupuesto, solo tienes que ser un director inteligente. En cualquier caso, nos encantó hacer Texas Chainsaw 3D. Tobe Hooper fue increíble y le encantó el guion. También me gustan los directores de la reciente Leatherface. Soy muy fan de À l’intérieur (2007), que es una de mis películas favoritas, así que me encantó que tuvieran la oportunidad de hacer esta película. Y volvería a hacer personajes conocidos. A Debra y a mí nos han ofrecido hacer Hellraiser, Leprechaun, Pumpkinhead, Amityville… Pero yo quiero hacer una historia que nos motive, no limitarme a repetir lo mismo una y otra vez. ¡Recordad que yo hice volar por los aires a Jason en los primeros minutos de Viernes 13: El final! Lo que yo quiero es remover tus cimientos, como en Secret Santa, donde cojo una historia navideña y no solo muestro a gente enfadada unos con otros, sino que además quiero que se destrocen, que es algo que nadie se espera. Nadie se imagina que puedas matar a tu tío; no pueden asimilarlo. Si quieres dar a la audiencia miedo, emoción (y risas) de manera genuina, tienes que ser original y hacer cosas inesperadas.

José Luis Salvador Estébenez

Traducción: Tarik Amarouch García

Fotografías: Pedro Martínez Martínez

[1] Nota del traductor: KNB es el nombre de una popular empresa de efectos especializada en trucos de maquillaje, cuyas siglas responden a la de los apellidos de sus tres miembros fundadores: el mencionado Robert Kurtzman, Greg Nicotero y Howard Berger.

 

Alienígenas invaden FIMUCITÉ en su decimosegunda edición

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El Festival Internacional de Música de Cine de Tenerife (FIMUCITÉ) celebrará entre el 21 y el 29 de septiembre de 2018 su decimosegunda edición, que girará en torno al efectista y exitoso género cinematográfico dedicado a los avistamientos de ovnis y a las invasiones alienígenas, y contará con el patrocinio del Cabildo Insular de Tenerife, el Gobierno de Canarias y los ayuntamientos de Santa Cruz de Tenerife y La Laguna.

El viernes 28 de septiembre, a las 20:00 horas, el Auditorio de Tenerife acogerá un espectacular concierto live to picture en el que, mientras se proyecta la película, la Orquesta Sinfónica de Tenerife, el Tenerife Film Choir y el Coro de Voces Blancas del Conservatorio Profesional de Música de Santa Cruz interpretarán íntegramente la legendaria partitura de John Williams para Encuentros en la tercera fase (1978), bajo la batuta del director artístico del Festival, el reconocido compositor y director de orquesta Diego Navarro. La obra maestra de Steven Spielberg, que logró ocho nominaciones a los Óscar, incluida la candidatura a la Mejor Música, se podrá disfrutar como nunca antes en una gran pantalla en la que será la gran première europea de esta inigualable experiencia en directo. Además, será el primer concierto live to picture sinfónico que tiene lugar en Canarias.

La Gala de Clausura de FIMUCITÉ 12 tendrá lugar el sábado 29 de septiembre, a las 19:00 horas, también en el Auditorio de Tenerife, y llevará por título “La verdad está ahí fuera” en homenaje a la popular serie de televisión Expediente X. En este concierto se abordarán las partituras más emocionantes del subgénero de avistamientos de ovnis e invasiones extraterrestres a nuestro planeta. Bandas sonoras de películas como Mars Attacks (1996, con música compuesta por Danny Elfman), Contact (1997, Alan Silvestri), Abyss (1989, Alan Silvestri), Starman (1989, Jack Nietzche), La cosa (1982, Ennio Morricone) o la propia serie Expediente X (1993-, Mark Snow) formarán parte del repertorio.

En el marco del Festival, se pondrá en marcha la sexta edición de la sección competitiva del Festival, FIMUCINEMA, que premia el apartado de composición musical en las categorías de largometraje de ficción, documental y cortometraje. Próximamente se abrirá la convocatoria a concurso. Del mismo modo, durante la semana del festival se desarrollará una nueva entrega de la FIMUCITÉ Film Scoring Academy, la Academia Fimucité para compositores audiovisuales. Esta actividad, de carácter gratuito, forma parte del programa educativo del festival y está dirigida a estudiantes y profesionales interesados en formación especializada.

Las entradas para los dos conciertos sinfónicos se encuentran ya a la venta. Los interesados pueden adquirir en taquilla un abono para los dos conciertos, con un descuento de 5 euros en el total de la compra y un estupendo obsequio que consiste en la edición de lujo “Back in Time… 1985 At the movies” de Varèse Sarabande, que incluye seis CD para disfrutar de la mejor música del cine del año 1985. Esta promoción está disponible sólo para los setenta primeros compradores. Además del descuento por abono, hay distintas bonificaciones para los colectivos de desempleados, menores de 27 años y familias numerosas.

En cuanto a las entradas para el concierto “live to picture” dedicado a Encuentros en el la tercera fase se pueden adquirir a través de Internet en www.auditoriodetenerife.com, así como  en la taquilla del propio auditorio, al precio de 35 euros. Por su parte, el precio de las entradas para la Gala de Clausura, que se pueden conseguir en los mismos canales de venta, es de 38 euros.

En breves fechas se darán a conocer nuevos contenidos de la programación de conciertos de la duodécima edición de FIMUCITÉ, así como los nombres de los invitados y de los profesionales que serán homenajeados.

Más información en los diferentes canales oficiales en redes sociales de FIMUCITÉ:
Twitter: @FIMUCITE
Facebook: fimucite
Instagram: fimucite
#FILMMusicIsland

Published in: on enero 2, 2018 at 7:21 am  Dejar un comentario  

Entrevista a Alexandre Bustillo y Julien Maury, directores de “Leatherface”

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El pasado 2007 un por entonces desconocido tándem de realizadores franceses aterrizaba en el Festival de Sitges junto con su ópera prima. Su nombre era Alexandre Bustillo y Julien Maury, y la película À l’intérieur. La contundencia de tan “hemoglobínico” debut, convertido casi de inmediato en uno de los títulos capitales dentro del cine de terror del recién comenzado nuevo milenio, situó a sus responsables como dos talentos a seguir dentro de la producción genérica. Diez años más tarde y con dos películas en el ínterin, Maury y Bustillo presentaban en la pasada edición de Sitges su nuevo trabajo, el cual ha supuesto un nuevo paso adelante en su evolución como cineastas. No en vano, con él han hecho su puesta de largo dentro de la todopoderosa industria norteamericana de la mano, además, de una de sus franquicias terroríficas más señeras: La matanza de Texas (The Texas Chain Saw Massacre). Se trata de Leatherface (2017), precuela del clásico de 1974, cuya aparición ha coincidido en el tiempo con el fallecimiento del director de la película original, Tobe Hooper, a finales del pasado mes de agosto.

De todos los pormenores de tan interesante proyecto charlamos con Maury y Bustillo en la siguiente entrevista, realizada en colaboración con Ferran Ballesta, responsable del portal de cine de terror, cómics y asesinos en serie “La zona muerta”.

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Desde hace años vuestros nombres han estado ligados a populares franquicias del cine de terror estadounidense, hasta que finalmente os habéis decantado por esta Leatherface, que supone una precuela de la mítica La matanza de Texas. ¿Responde a un interés personal?

Julien Maury: Sí, hace ya diez años desde que dirigimos nuestra primera película, À l’intérieur, y desde entonces hemos tenido propuestas “muy chulas” e interesantes. Oportunidad de hacer remakes o secuelas de villanos míticos muy conocidos dentro del cine de terror, pero por una cosa u otra (muchas y diferentes razones) no llegaron a hacerse. Sin embargo, esta vez ha sido diferente. Cuando recibimos por primera vez el guion de Leatherface, como grandes fans del terror que somos, ver en la primera página escrito “Leatherface” fue como… ¡guau! (risas). La razón por la que aceptamos fue solamente porque, de los ocho episodios de la franquicia, de la saga, todos tienen la misma estructura narrativa. Siempre es lo mismo: un puñado de adolescentes que se pierden en las tierras de esta degenerada familia y son asesinados. Sin embargo, esta era más como una road movie, con un puñado de chavales en la carretera, y aquí sentimos que podíamos traer nuestro universo. Vimos la oportunidad de aportar nuestra visión, alguna cosa distinta, casi nueva. Y en todas nuestras películas de terror, lo que hemos tenido en mente Alex y yo desde el principio ha sido intentar sorprender a la audiencia y a los fans. Porque nosotros mismos, como fans, sabemos que los amantes del terror conocen todos los trucos, y es realmente un reto intentar sorprender a la audiencia.

El guion de la película viene firmado por Seth M. Sherwood, pero quisieramos saber si Tobe Hooper ha tenido algún tipo de implicación en él o en otros terrenos de la producción…

Alexandre Bustillo: Para ser honesto, no. Tobe Hooper es productor ejecutivo en la película, y, por supuesto, es el creador de la obra original y de los personajes, así que por contrato la productora obligaba a ponerlo en los créditos como tal. Pero estamos muy tristes, ya que somos muy fans de Tobe Hooper y nunca le llegamos a conocer, no tuvimos contacto con él en este film. Lo peor de todo es que falleció dos días después de la primera proyección en Londres el pasado verano de la cinta.

Leatherface es la primera película que rodáis bajo producción estadounidense. ¿Habéis notado algún cambio, en especial en lo referente a la libertad creativa?

J.M.: No, no. Siempre hemos dicho que lo que queríamos hacer eran nuestras propias películas, ya sea en Estados Unidos, Francia, Italia, Alemania… No importa. Si recibimos buenos guiones y sentimos que podemos hacer algo bueno, algo nuestro, lo haremos. El tema es que, por supuesto, ha sido una manera diferente de trabajar, porque lo hacemos con un estudio. Tienes que ser parte de esta gran maquinaria y encontrar el equilibrio para tener a todos contentos. Pero tuvimos suerte en este sentido, ya que rodamos en Bulgaria, en Europa del Este, muy lejos de los Estados Unidos. Tuvimos gente de la compañía allí durante las primeras semanas, vieron que estaba todo bien, dijeron que estábamos haciendo un buen trabajo y quedaron contentos con el ritmo que llevábamos, así que se marcharon. Además, tuvimos la oportunidad de trabajar con gente que trajimos de Francia, como nuestro director de fotografía, nuestro montador, la gente de efectos especiales…, incluso el director de arte. Además de todo el equipo búlgaro. Y bueno, nosotros somos también europeos, y así es más fácil hablar y entablar una buena relación. No era en plan mirando el reloj, tienes que hacer esto o lo otro, no tienes derecho a tal o cual… En Bulgaria es como ¡de acuerdo! Todos estábamos motivados en hacer un buen film y la gente nos apoyaba. Fue mucho más parecido a lo que estamos acostumbrados en Francia el tener esta buena energía en el set y no estar de mal rollo por todas esas normas. Tampoco estoy diciendo que fuese a lo “viva la Pepa”, donde todos hacían lo que les daba la gana, pero sí que fue mucho más parecido a lo que estamos acostumbrados.

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Comentabais antes que el guion de Leatherface tenía unos elementos que se distanciaban del canon habitual de la saga. ¿Habéis tenido alguna implicación en el desarrollo de este, realizando alguna modificación para hacer más propia la película, u os habéis limitado a convertir en imágenes lo escrito?

A.B.: Cuando leímos por primera vez el guion nos gustó el trabajo, porque, como hemos dicho antes, era algo diferente a las otras cintas de La matanza de Texas, pero preguntamos a Millennium Films si sería posible cambiar las escenas brutales y también las de terror. Nos dijeron que sí, que si respetábamos la estructura global del guion podíamos hacer cambios en él. Así que decidimos rápidamente cambiar las escenas de violencia porque, en el primer borrador, para ser sinceros, muchas de ellas eran desproporcionadas. Por ejemplo, al final de la película había muchas personas asesinadas con motosierra y era demasiado, así que decidimos aportar nuestra propia visión de la violencia en esta obra. Pero de la misma manera, estuvimos obligados a seguir el camino marcado por Millennium en cuanto a este tipo de comienzo con los inadaptados. Pero estuvo bien trabajar con ellos. No fue en plan “no quiero escucharos ni nada de eso”, sino que nos apoyaron en todo. Así que estuvo guay.

La matanza de Texas es una película con una estética y un estilo muy marcado. Al tratarse de una precuela del film original, ¿hasta qué punto habéis tenido este tema en mente? ¿Habéis querido acercaros al estilo de Tobe Hooper o, por el contrario, vuestra intención ha sido la de alejaros y realizar una película distinta en este sentido?

A.B.: Para nosotros y para todos, la original es seguramente la más potente y definitiva película de terror, por lo que es imposible hacer una obra mejor que La matanza de Texas y un trabajo superior que el que hizo Tobe Hooper, que fue algo totalmente perfecto. Sin embargo, esto no quita para que hayamos intentado hacer un film mejor que el de Tobe Hooper (risas)…. En cualquier caso, hemos querido hacer algo totalmente diferente. Dado que no podíamos hacerla mejor, decidimos que no queríamos hacer lo mismo, así que intentamos hacer algo diferente y poético, muy raro en el cine de terror. En la línea de Las vírgenes suicidas (The Virgin Suicides, 1999) de Sofia Coppola o Malas tierras (Badlands, 1973) de Terence Malick; algo muy pacífico y tranquilo.

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Cambiando de tema, pero siguiendo con las nuevas revisiones de films de terror de éxito, el año pasado Miguel Ángel Vivas dirigió un remake de la que fuera vuestra ópera prima, À l’intérieur, con Inside (2016). Siendo honestos, ¿qué os pareció esta nueva versión?

A.B.: De acuerdo, seremos sinceros (risas). La vimos en Londres en el FrightFest y nos sorprendió bastante que la hubieran hecho. Personalmente, me gustó, pero solo hasta el final, hasta ese happy ending. Lo que nos enamora de la película a Julien y a mi es Laura Harring, la actriz que hace de mala, la villana. Cuando intentamos hacer Hellraiser la quisimos para el reparto, así que estuvo bien verla en el remake de À l’intérieur. A mí me gustó, excepto el final, pero a Julien… (risas) ¡Eh, Julien, sé honesto!

J.M.: No conozco a Miguel Ángel Vivas, así que no seré maleducado. Honestamente, la película está muy bien hecha, muy limpia, más equilibrada que nuestra Inside[1]. Pero, sinceramente, no veo el por qué de hacer este remake. Es totalmente innecesario, ya que es realmente muy parecido al original, que solo tiene diez años. Cuando haces un remake, o al menos es lo que yo pienso, es porque realmente tienes algo nuevo que añadir a la historia, una nueva visión sobre ella. Pero aquí son los mismos diálogos y a veces las mismas tomas. De acuerdo, el final es diferente, así como algunos otros momentos, pero poco más. No es que odie la película, ¿sabes? Como digo está limpia, bien hecha, bien dirigida, tiene buenos actores, buena fotografía, pero no le veo el sentido. Y no, no me gusta, pero reconozco que no puedo ser un buen juez, ya que ver mi película hecha por otro no me da una buena posición para opinar.

¿Habló con vosotros Miguel Ángel Vivas en algún momento?

A.B.: No. Inicialmente, se suponía que Balagueró sería el director de la película y nos envió el guion, el borrador definitivo, para que lo leyésemos, lo cual fue un bonito gesto, pero no tuvimos ningún contacto con Miguel Ángel Vivas.

A l’Interieur formó parte de aquella oleada de cine de terror extremo francés que vivimos a mediados del dos mil. Pasada una década, ¿cómo veis aquel movimiento y por qué pensáis que de la noche a la mañana surgieron una serie de directores en Francia que quisisteis hacer un cine de terror con una personalidad tan parecida?

J.M.: Sí, básicamente todos surgimos en ese momento, pero fue solamente porque tuvimos quien nos produjese. Por entonces, la cadena de televisión Canal+ lanzó una línea de producción llamada “French frighteners” con la que querían rodar películas de terror. Fue el lugar y momento idóneo, y se nos dio la oportunidad a hacer este tipo de películas. Pero no fue del todo una ola, tal y como se veía desde fuera. Desde Francia era solo como un intento, no una oleada. Una oleada es cuando produces más de veinte películas de terror por año y no fue el caso, ya que lo máximo que se hizo fueron aproximadamente dos por año. Y ahora esta corriente prácticamente se ha acabado, ya que durante estos diez años se han ido produciendo cada vez menos y menos películas de terror en Francia. Aunque, por suerte, parece que ahora esto está cambiando, ya que el mercado ha evolucionado y tenemos nuevas plataformas como Netflix, Amazon y otras que creo que van a cambiar las reglas. Desde hace unos meses estamos oyendo que tanto productores como personas influyentes quieren hacer cine de género otra vez, así que posiblemente tengamos una nueva oleada (risas). Pero tenemos que pensar de otra manera. Las cosas están cambiando, como dije, ya que ahora podemos ver películas del tipo de Crudo (Grave, 2016), la cual ha tenido un gran éxito en Francia, siendo una película híbrida. No es solamente una película de terror, de gore y canibalismo, sino que esto queda escondido bajo una capa de película de autor. Es una mezcla entre “autor” y terror, y es algo que ahora mismo está funcionando en Francia. La gente quiere hacer este tipo de películas, así que puede ser interesante, ya que nosotros no somos solamente fans del gore. En lo que hemos hecho después de À l’intérieur, como Livide (2011) y Aux yeux des vivants (2014), hemos intentado hacer otro tipo de terror. Así que seguramente va a haber nuevas oportunidades para el cine de terror en Francia.

Ferran Ballesta & José Luis Salvador Estébenez

[1] Inside es el título con el que se distribuyó internacionalmente À l’intérieur.

Traducción: Alberto Siemprefuisteunfreak

Fotografía: Juan Pedro Rodríguez Lazo

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FANT 2018 abre la convocatoria para la recepción de trabajos

La semana del 4 al 11 de mayo Bilbao volverá a convertirse en capital del cine fantástico con motivo de la celebración de la XXIV edición de FANT. El Ayuntamiento de Bilbao ha abierto ya el plazo para la presentación de las películas a concurso para la próxima edición, que como novedad, incrementará en 7.250 euros la cuantía de sus galardones, en el ámbito del cortometraje y largometraje.

El festival mantendrá sus galardones de referencia a los mejores cortometrajes, según el criterio del jurado y del público del festival, que estarán dotados con 3.000 euros cada uno, y el premio al mejor corto vasco según el jurado, dotado con 2.000 euros. Además, se añade esta edición un premio dotado con 1.500 euros para el Mejor Cortometraje de Panorama Fantástico en Corto. Se trata de cuatro premios que refuerzan la línea de actuación del Ayuntamiento de Bilbao de apoyar el formato cortometraje, que constituye asimismo una de las señas de identidad del Festival de Cine Fantástico.

Como novedad, la próxima edición de FANT añadirá también dotación económica a sus galardones en el ámbito del largometraje. De esta forma, el Mejor Largometraje de la Sección Oficial recibirá 3.500 euros y el Mejor Largometraje de Panorama Fantástico, 2.250 euros. Y es que, con casi 4.000 euros para premios en la Sección Panorama Fantástico, se reafirma la apuesta del festival y del Ayuntamiento de Bilbao por apoyar el trabajo de las y los realizadores jóvenes. En ningún caso los premios podrán quedar desiertos ni se concederán ex aequo.

Por otro lado, se mantienen también esta edición estos otros premios honoríficos a largometrajes de la Sección Oficial: el Premio al Mejor Guión otorgado por la Asociación de Guionistas Vascos y el Premio a la Dirección más innovadora, que concede el Cine Club FAS. El Festival de Cine Fantástico – FANT mantendrá también el Premio FANTROBIA, que se concede a una persona que se haya constituido, en los últimos años, en un valor emergente del género cinematográfico fantástico.

En todos los casos, la fecha límite para la recepción de copias de visionado es el día 15 de marzo de 2018. El procedimiento para presentar los materiales a concurso y toda la información adicional que se precise puede consultarse en las bases completas que aparecen en la página web del festival www.fantbilbao.eus

Published in: on diciembre 28, 2017 at 7:13 am  Dejar un comentario  
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La séptima edición de CUTRECON será inaugurada por el “Chiquitofest” con la proyección de “Brácula. Condemor 2”

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CutreCon, el Festival Internacional de Cine Cutre de Madrid, arrancará su séptima edición el 24 de enero con el Chiquitofest, una celebración de la figura de Chiquito de la Calzada, que se llevará a cabo en el emblemático Palacio de la Prensa a partir de las 21:30 horas y que constará de la proyección de Brácula. Condemor 2 (1997), posiblemente la película más divertida de cuantas hizo el cómico malagueño, así como un show previo con monólogos, sketches, vídeos y sorpresas, que correrá a cargo de distintos humoristas y admiradores del artista.

La organización de CutreCon VII ha preparado, además, diversas sorpresas a lo largo de la sesión, en la que los espectadores jugarán un papel fundamental en la misma: se les rogará que vistan para la ocasión con camisas de flores o hawaianas y de colores chillones, imitando el atuendo que Chiquito lucía en los programas de televisión en los que participaba y, durante el pase de Brácula. Condemor 2, deberán ser parte activa de la proyección siguiendo las indicaciones que aparecerán en pantalla.

Todo ello es parte del denominado formato Fistrovisión, exclusivo de CutreCon VII, que convierte Brácula: Condemor 2 en una experiencia completamente interactiva haciendo que cada espectador se involucre en la película cantando, imitando a Chiquito o jugando con diversos objetos que se repartirán por todo el patio de butacas. Para completar la fiesta, Fistrovisión ofrecerá subtítulos en inglés del film, de forma que cualquier espectador extranjero pueda disfrutar del humor de Chiquito sin que el idioma sea un obstáculo.

Además, los miembros del público que lo deseen podrán inmortalizar su visita a Chiquitofest pasando por el Chiquitocall, un photocall que CutreCon VII ha preparado para la ocasión en la que podrán hacerse una fotografía imitando a su ídolo, y que será publicada en la página oficial del festival en Facebook. Asimismo, el Palacio de la Prensa albergará una exposición en la que habrá todo tipo de material dedicado a este genio de la comedia con discos de música, películas e incluso los populares ‘chiquitazos’. Y como colofón del Chiquitofest, en una discoteca aún por confirmar, se celebrará una fiesta temática dedicada al cómico, en la que los asistentes tendrán descuentos especiales enseñando su entrada de la sesión.

“Chiquito de la Calzada siempre ha sido una inspiración para el festival CutreCon y hemos considerado casi una obligación llevar a cabo este evento” explica Carlos Palencia, director del festival, quien se declara gran admirador del cómico. Y es que Chiquito fue, desde su aparición en la década de los 90 del siglo pasado, un fenómeno social: su vocabulario único e inclasificable llevó a un nuevo nivel la forma de contar chistes; ya no importaba el chiste en sí, sino la forma en que se contaba. La figura de Chiquito alcanzó tan dimensión que todo un país decía palabras como “fistro”, “pecador de la pradera”, “jarl” o “no puedor” como si fueran una parte más del idioma. Su humor ha marcado a varias generaciones que han crecido con sus expresiones y han hecho suyas las palabras que éste inventó. Por todo ello, “CutreCon VII no podía empezar de otra manera que no fuera recordando a Chiquito”, sentencia Palencia.

Por otra parte, CutreCon VII seguirá apostando por el formato documental  relacionado con el “cine cutre” o en torno al mismo, por tercer año consecutivo. En esta ocasión, dos serán las películas documentales que podrán verse la mañana del domingo 28 de enero en el Auditorio del Centro Cultural Casa del Reloj de forma completamente gratuita en la sesión “Documentrash”.

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Children of the Stars (2012), que se proyectará por primera vez en Europa, nos cuenta la demencial historia de los uranians, un culto estadounidense que cree en los ovnis y que desde los años 80 se dedica a rodar sus propias películas caseras de ciencia-ficción. Esta afición, que no pasaría de anécdota, se convierte en algo completamente surrealista cuando descubrimos que los uranians afirman que sus películas están basadas en acontecimientos reales que le sucedieron a la humanidad millones de años atrás, lo que incluye batallas intergalácticas, contactos con seres alienígenas o portales interdimensionales. Para colmo, los uranians sostienen que todo el cine y la literatura de ciencia-ficción que existen no es más que el reflejo de vidas pasadas del ser humano, y que todo está basado en hechos reales. A través del análisis de varios de los filmes rodados por los unarians y de entrevistas con algunos de sus miembros, Children of the Stars intenta explicar los motivos que han llevado a este insólito culto a tener tan extravagantes creencias.

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Documentrash se completa con Nanaroscope, una producción del canal cultural ARTE -colaborador del festival CutreCon- que analiza el fenómeno del fanatismo hacia el “cine cutre”. Este documental incluye escenas y entrevistas rodadas en la quinta edición de CutreCon y la proyección contará con la presencia de sus directores, Régis Brochier y Régis Autran, quienes responderán a las preguntas de los asistentes.

Más información: https://cinecutre.com/

Published in: on diciembre 26, 2017 at 6:55 am  Dejar un comentario  
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Entrevista a Udo Kier

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Tras alzarse con el premio a la mejor dirección hace dos años con el western Bone Tomahawk, el habitualmente guionista S. Craig Zahler regresó al Festival de Sitges con Cell in Block 99, un thriller carcelario que resultó por derecho propio uno de los títulos más potentes dejados por esta edición del certamen con el que, partiendo de un concepto muy parecido, su responsable consigue superar con creces los logros conseguidos por su exitosa ópera prima. Junto con el propio Zahler, Cell in Block 99 estaría acompañada en su visita por tierras catalanas por su protagonista, un sorprendente Vince Vaughn en un registro diametralmente opuesto a los papeles cómicos que le han hecho popular entre el gran público, y Udo Kier, quien con su acostumbrado buen hacer interpreta a un singular villano de modales exquisitos que, sin ningún problema, acaba por erigirse en uno de los elementos más memorables del conjunto, a pesar de que su participación sea más bien secundaria dentro del desarrollo de la trama.  

Pero además de para arropar el pase de uno de sus últimos trabajos, el mítico actor de origen alemán acudiría al certamen para recoger el honorífico premio Máquina del Tiempo con el que la organización de Sitges quiso otorgarle en reconocimiento a una prolífica carrera que, a estas alturas, supera ampliamente los doscientos films, entre los que destacan sus asociaciones con cineastas de la talla de Lars Von Trier, Dario Argento,  Rainer Werner Fassbinder, Walerian Borowczyk o Werner Herzog, sin olvidar sus numerosas incursiones dentro del género fantástico, entre las que figuran títulos como Halloween. El origen, Suspiria, La sombra del vampiro, Las torturas de la Inquisición, Blade o el díptico formado por Carne para Frankenstein y Sangre para Drácula, entre otras, dentro de una filmografía que resulta de lo más variada y peculiar, se mire por donde se mire.

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Udo Kier posa para los medios junto con S. Craig Zahler y Vince Vaughn, director y protagonista de “Brawl in Cell Block 99”.

Presenta Brawl in Cell Block 99, donde da vida a un villano de lo más extravagante. ¿Cómo consigue que un personaje que tiene una participación tan breve se quede grabado en la memoria del espectador?

Ante todo, gracias por el cumplido. Verás, precisamente por eso es por lo que me encanta la interpretación de Christoph Waltz en Malditos bastardos. En mi opinión existen básicamente dos maneras de interpretar a un villano. Por un lado tenemos al histriónico que va por ahí gritando que va a matar a todo el mundo, y por otro el que te informa de sus planes de forma mucho más calmada y discreta, la cual creo que es una opción mucho más inquietante e infinitamente más efectiva.

Curiosamente, cuando S. Craig Zahler me dio a leer el guion lo rechacé porque me pareció que era el personaje más despreciable que me había echado a la cara en cincuenta años de carrera. Más tarde él me convenció de que mi participación era primordial a la hora de conseguir ese grado de locura que, en un momento dado, alcanza la película. Por eso, aunque este personaje sea un villano absoluto, intenté que su manera de expresarse y comportarse fuese lo más delicada posible, también como un modo de compensar toda la violencia que se ve en pantalla.

No es por ser modesto, pero creo que Vince Vaughn también ofrece una interpretación muy buena. Me gusta mucho cómo lo hace. Llegué al rodaje de Brawl in Cell Block 99 justo después de terminar mi parte en Downsizing de Alexander Payne, la cual es una película completamente diferente a esta que presento en Sitges, sobre todo porque allí interpreto a un buen tipo que es amigo precisamente de un personaje interpretado por Christoph Waltz. En cuanto a Brawl in Cell Block 99, me encanta trabajar con su director. Él escribió el guion de The Puppet Master: The Littlest Reich, en la cual también he participado, y hemos rodado juntos Dragged Across Concrete, junto a Mel Gibson y repitiendo de nuevo con Vince Vaughn.

Como ves, he actuado en los dos últimos largometrajes de Zahler, en una relación que espero que sea como la que mantengo con Lars Von Trier, al cual conozco desde hace veintisiete años y con el que he hecho once películas, no habiendo participado tan solo en un par de las que ha dirigido. Para su última película en concreto, The House That Jack Built, que va a estar protagonizada por Matt Dillon y Uma Thurman, Lars me llamó y me anunció que por primera vez iba a rodar un film sin los nombres de Stellan Skarsgärd y/o Udo Kier apareciendo en el póster, lo cual me pareció bien, ya que para compensar sí que aparezco en el de Brawl in Cell Block 99.

Con una trayectoria tan larga a sus espaldas, ¿es difícil encontrar nuevos personajes que le permitan seguir sorprendiendo al espectador?

Bueno, tengo que dejar claro que el principal propósito de mi carrera no ha sido, ni es, el de sorprender o escandalizar a la audiencia. (risas) Por encima de todo busco divertirme mientras realizo mi trabajo, por eso intento siempre encarnar a personajes que me resulten atractivos. Por ejemplo, en Carretera perdida, de David Lynch, me hubiese encantado interpretar el personaje de Robert Blake, con todo ese pintalabios, el maquillaje y el resto de la parafernalia. ¡Mierda! ¡¿Por qué no me darían a mí ese papel?! (risas)

No mencionaré ningún nombre, pero hay un montón de actores británicos que le dan la espalda a la cámara y se ponen a declamar a la chimenea o a una ventana, y siguen hablando, y mientras hablan se dan la vuelta y miran al suelo, y continúan hablando, y ya al final es cuando se vienen arriba y dan lo mejor de sí. Personalmente, no me gusta esa manera de actuar. Si yo fuese esa clase de actor estaría trabajando en el teatro, interpretando a Hamlet u otra obra por el estilo que requiriera aprenderse un montón de texto. Eso no es lo mío. A mí me gusta divertirme y, afortunadamente, he participado en cientos de películas y colaborado con directores asombrosos, por lo que a estas alturas no tengo que demostrarle absolutamente nada a nadie; por este motivo hago única y exclusivamente lo que me apetece.

Recuerdo que cuando era joven era capaz de actuar en tres películas a la vez porque por entonces mi objetivo principal era convertirme en una celebridad y acaparar los titulares de prensa. Ahora, en cambio, toda esa parte más frívola de mi trabajo me importa mucho menos.

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Un poco en la línea de lo que comenta, en su carrera se entremezcla el cine de autor con las grandes superproducciones, las películas de terror, con las eróticas… ¿Tiene alguna predilección especial por algún tipo de película concreta o le trae sin cuidado el género de los films en los que participa?

Independientemente del género, las películas favoritas para un actor siempre son aquellas que le cambian la vida. Por ejemplo, cuando hice para Andy Warhol Sangre para Drácula y Carne para Frankenstein pasé de aparecer en publicaciones normales a figurar en otras más prestigiosas y glamurosas.

Hablando de películas eróticas, cuando asistí al estreno en los Campos Elíseos de Carne para Frankenstein, mi amigo Roman Polanski me llevó después de la proyección a un night-club. Allí se me acercó un productor que me ofreció la posibilidad de interpretar al protagonista de Historia de O, a lo que le contesté que gracias, pero no, que yo no hacía porno. Más tarde, en la mesa en la que todos nos encontrábamos tomando una copa me acusaron de estar loco por haberlo rechazado. Me explicaron que se trataba del libro erótico más famoso de la historia y que debía aceptar la oferta sin pensármelo dos veces.

La película fue dirigida por Just Jaeckin, el mismo de Emmanuelle, el cual tenía un estilo muy erótico… pero también era muy francés, si sabes a lo que me refiero. Si Fassbinder o Jodorowsky hubieran visto Historia de O seguramente nunca me hubiesen contratado para sus películas, por muy bellamente fotografiado que estuviera este porno blando.

Géneros aparte, en realidad siempre busco películas en las que no me repita demasiado, en las que tenga la oportunidad de ofrecer distintas facetas de mí mismo, incluso dentro de la misma película. Por ejemplo, mi personaje puede estar trabajando en un banco, luego regresar a casa y encontrarse a su esposa lavando el coche mientras los niños regresan del colegio. Sin embargo, a medianoche me transformo en un vampiro que se desliza silenciosamente del lecho conyugal y sale a la calle a asesinar prostitutas. Me gusta jugar con esa combinación entre bondad y maldad.

Son muchos los directores de los que en algún momento ha sido su actor fetiche, por así decirlo. No obstante, un caso bien particular a este respecto es el de Alejandro Jodorowsky, con el que ha estado a punto de rodar varias veces pero con el que finalmente no ha llegado a trabajar nunca…

Te cuento. A mediados de los setenta yo vivía en París y él quería conocerme, así que me dirigí hacia Cannes y allí encontré un hotel en el que me hicieron el favor de cederme una pequeña habitación, que en realidad no tendrían que haberme dado ya que estaba destinada al personal de servicio. Cuando pregunté dónde se alojaba el señor Jodorowsky me indicaron que casualmente se encontraba en el mismo hotel que yo. Hablé con Alejandro por teléfono y quedamos en vernos en cinco minutos. Cuando por fin nos vimos nos dimos cuenta de que llevábamos puesta exactamente la misma ropa. Él interpretó eso como una señal: “Tú estarás en mi próxima película”, me dijo.

Por esa misma época, Alejandro estaba en plena preproducción de Dune, pero lo que sucedió fue que se gastó todo el presupuesto en el diseño de los decorados y en maquetas antes incluso de rodar un solo plano de la película, así que ese fue el motivo por el que, algunos años más tarde, acabaría rodándola David Lynch en lugar él. Alejandro incluso me dio una copia del guion por si yo por mi cuenta podía conseguir financiación en Alemania para la película.

¿Sabes quién se suponía que iba a interpretar a mi madre en el caso de que el Dune de Jodorowsky se hubiera realizado? Bette Davis. Se daba la circunstancia de que en la película el personaje de Bette no tenía brazos, por lo que yo hubiera tenido que prestarle los míos. Imagínate cómo hubieran sido entonces los primeros planos, yo detrás de Bette Davis cogiendo por ejemplo una taza de té y acercándosela a la boca. (risas)

Alejandro levantó otro proyecto con su hijo muchos años después y entonces me contrató de nuevo para trabajar con él. Michael Shannon era el protagonista e iba a estar producida por David Lynch, pero al final tampoco se concretó en nada. Pero yo aún estaba bajo contrato, así que un día Lynch me llamó ofreciéndome un papel en la siguiente película de Werner Herzog, My Son, My Son, What Have Ye Done, protagonizada por Michael Shannon y Willem Dafoe.

Jodorowsky ya tiene ochenta y ocho años, por eso me gustaría trabajar con él cuanto antes, aunque solo fuera en un video mientras caminamos y charlamos de nuestros asuntos. Es curioso que, contando al menos con tres oportunidades para colaborar juntos, finalmente no lo hayamos hecho.

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En 2002 dirigió una película. ¿Por qué no ha vuelto a ponerse detrás de las cámaras?

Pues porque nunca conseguí terminarla, básicamente. Quise rodar esta película, que se iba a titular Broken Cookies, en el año 2000, y en ella me habría ocupado de todo: de dirigirla, de producirla, de protagonizarla… Tenía planeado interpretar el personaje de un transexual confinado en una silla de ruedas que trabaja en una compañía de teléfono erótico. Rodamos durante una semana tan solo, pero gastamos más dinero del previsto porque cometí el error fatal de contratar a un amigo y darle más responsabilidad de la que era capaz de asumir. Jamás hay que hacer eso.

De esta manera, y tras despedir y pagar a todo el equipo, me encontré durante el cambio de milenio yo solo en las colinas de Hollywood, fuera de mi caravana, sentado en una silla de ruedas y mirando el célebre letrero esperando que, debido al efecto 2000, algo ocurriese. ¡Quizá esperaba que el letrero de Hollywood explotase!

José Luis Salvador Estébenez

Traducción: José Manuel Romero Moreno

Fotografías: Juan Mari Ripalda

Published in: on diciembre 22, 2017 at 6:58 am  Dejar un comentario  
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Entrevista a Yoshihiro Nishimura, director de “Meatball Machine Kodoku/Kodoku: Mitoboru Mashin”

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Un año después de ser uno de los grandes protagonistas de la Semana de Cine Fantástico y de Terror de San Sebastián, el cine japonés volvió a contar con una presencia destacada dentro de la programación de la vigésimo octava edición del certamen donostiarra como, por otra parte, viene siendo habitual. Cuatro fueron las cintas procedentes del país del Sol Naciente que formaron parte de la Sección Oficial de entre un total de veinte títulos seleccionados; esto es, el veinte por ciento de los films a concurso. El cuarteto de exponentes escogidos serviría además para ilustrar la variedad de vertientes que disfruta la filmografía fantástica japonesa en la actualidad. Así, habría desde cintas de animación, caso de la coproducción con Francia Mutafakaz, hasta trabajos de corte autoral, representados por Before We Vanish/Sanpo Suru Shinryakusha de Kiyoshi Kurosawa, pasando por una de las más recientes películas del prolífico e inclasificable Takashi Miike, Jojo’s Bizarre Adventure: Diamond is Unbreakable, adaptación del popular manga de Hirohiko Araki.

Este preminencia de propuestas niponas llevaría incluso a que la organización dedicara una noche japonesa en la jornada del jueves en colaboración con las entidades EU-Japan Fest y la Japan Foundation de Madrid, consistente en una sesión doble formada por la mencionada Jojo’s Bizarre Adventure: Diamond is Unbreakable y Meatball Machine Kodoku/Kodoku: Mitoboru Mashin. La nueva entrega de la franquicia originada por Meatball Machine estaría acompañada en su visita a la capital guipuzcoana de su director, Yoshihiro Nishimura, responsable dentro de su faceta de director de algunos de los títulos más celebrados por parte de los aficionados al cine más bizarro de los últimos tiempos, como pueden ser Tokyo Gore Police, Vampire Girl vs. Frankenstein Girl o Helldriver, algunos de ellos vistos en su momento dentro de este mismo marco. En paralelo, Nishimura pasa por ser uno de los más reputados técnicos de efectos especiales del cine japonés actual, como lo atestigua su trabajo en la reciente Shin Godzilla, así como en Suicide Club o RoboGeisha, entre otras.

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En el 2005 interviniste como supervisor de los efectos especiales de Meatball Machine y en el 2007 dirigiste el corto Meatball Machine: Reject of Death. ¿Qué te ha llevado a volver a la franquicia una década después con Meatball Machine Kodoku?

Como dices, en la película de 2005 dirigida por Yûdai Yamaguchi y Jun’ichi Yamamoto fui el director de los efectos especiales y maquillajes. En aquella ocasión quisimos rodar la película en diez días, cosa que no pudimos. Esto nos obligó a estar medio año más de trabajo voluntario. Entonces, ¿por qué he decidido volver a este mundo diez años más tarde, sobre todo cuando esta vez el presupuesto no era muy diferente con el que contábamos en la anterior película? Digamos que era una especie de desafío. Mi pensamiento era rodar la película en doce días y lo he conseguido. En este sentido puede decirse que he tenido una voluntad muy fuerte por hacer esta obra en la que, como anécdota, te diré que he utilizado cuatro toneladas de sangre.

Otra razón para querer hacer esta película ha sido por el tema laboral. Antes de ella había trabajado como productor especial en Shin Godzilla. Creé el modelo de la criatura y me metí dentro de ella como un mes para darle vida. Pero aunque Shin Godzilla es una producción japonesa de gran presupuesto, invertí demasiado en ella, hasta el punto de que mi empresa quedó en números rojos a raíz de ello. Entonces pensé, ¿cómo hacer para resarcir de este déficit a mi empresa? Y recuperar esas pérdidas fue otro de los motivos por los que decidí hacer Meatball Machine Kodoku.

¿Cuál es la relación de Meatball Machine Kodoku con las anteriores entregas de la franquicia?

Solo he mantenido la estructura; el resto lo he cambiado a mi estilo. El diseño de los personajes, de los monstruos, los he cambiado de arriba abajo con respecto a las previas siguiendo esta máxima. Por ejemplo, en las películas anteriores, aunque a mí me gustaban los monstruos, no quedaba claro por qué había ocurrido esa metamorfosis. Así que en mi película me he preocupado en mostrar por qué se produce ese cambio, añadiendo más detalles explicativos.

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Yoshihiro Nishimura junto a Josemi Beltrán, director de la Semana, durante la rueda de prensa de la película en el certamen donostiarra.

Uno de los platos fuertes de la película es, sin duda, las escenas de efectos especiales. ¿Cómo trabajaste el guion? ¿Primero escribiste el guion tal cual y sobre eso fuiste añadiendo las escenas de efectos, o primero se te ocurrían las escenas y luego ibas hilando el libreto?

Por regla general en mis películas lo primero que hago es pedirle a un guionista, que en el caso de Meatball Machine Kodoku fue Sakichi Satô, que escriba el guion. Una vez hecho esto, divido el guion en escenas que después dibujo como un story-board, cambiando aquellas cosas que veo que se pueden mejorar o llevarlas a mi terreno. Visualizada la película, vuelvo a reescribir el guion y lo traslado junto con los dibujos que he hecho al guion definitivo.

Siendo las tuyas habitualmente producciones de bajo presupuesto, ¿encuentras muchas diferencias con las películas de mayor nivel productivo en las que intervienes como técnico de efectos?

Es un poco difícil de contestar, ya que es algo en lo que aprovecho mi larga experiencia. Por ejemplo, cuando trabajo como artista de efectos especiales en obras de otros directores, compro el material que necesito para que el efecto determinado que me han pedido quede bien, sin pararme a mirar en cuál es su precio. Sin embargo, en mis películas primero pienso en cómo puedo reducir el costo del efecto, ya sea empleando ángulos diferentes o mostrándolo de una forma distinta a como inicialmente lo tenía previsto. En resumidas cuentas, tengo que bajar la calidad del efecto de forma minuciosa para que pueda cuadrar con el presupuesto del que dispongo, procurando al mismo tiempo que no se resienta el acabado del efecto.

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Dentro del reparto de Meatball Machine Kodoku destaca el papel de villano que realiza Yôji Tanaka, un actor al que estamos acostumbrados a ver desempeñando personajes secundarios, pero que aquí encarna uno de los roles protagonistas…

A Yôji Tanaka le conozco desde al menos hace veinte años y somos amigos. Dado que en esta película había una historia de amor entre una chica joven y un hombre maduro, instantáneamente pensé en él para que encarnara a este último personaje. Como dices, habitualmente suele hacer pequeños papeles. Tanto es así que esta ha sido su primera película con un personaje protagonista, por lo que está muy contento con la experiencia, lo mismo que he quedado yo con su trabajo. Yôji Tanaka y yo tenemos más o menos la misma edad; si no me equivoco, él es dos años mayor que yo. Y esta cercanía de edad, junto a nuestra amistad, nos ha ayudado mucho a la hora de crear su personaje.

No obstante, esta elección rompe con el protagonismo femenino que ha sido prácticamente norma en tus anteriores trabajos como director. ¿Por qué esta fijación con que sean mujeres las que protagonicen tus películas?

Mi forma de pensar, mi opinión personal, es que las mujeres son fuertes. Entonces, dado que los personajes protagonistas de mis películas tienen que ser personas fuertes, en consecuencia tienen que ser de sexo femenino. Y aunque en Meatball Machine Kodoku parezca en principio que esto no se cumple, lo cierto es que a mitad del metraje también aparece un personaje femenino fuerte.

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Yoshihiro Nishimura sobre las tablas del Teatro Principal donostiarra presentando la proyección de “Meatball Machine Kodoku”.

Siguiendo con los rasgos de tu cine, todas tus películas mezclan ciencia ficción y splatter. ¿Se debe a un gusto personal por estos estilos?

Desde hace treinta años he trabajado en las películas de Sion Sono, y aunque este trabajo es muy importante para mí, yo quiero hacer los efectos de otros géneros diferentes a los que suele tratar Sono en sus películas. Es por eso que cuando tengo la oportunidad de dirigir me inclino por estos géneros que, de lo contrario, rara vez tendría la oportunidad de incursionar siendo artista de efectos especiales para otros directores.

Otro elemento característico de tu obra como director es la cantidad de sangre y momentos gore que contienen sus imágenes. ¿Tienes algún tipo de censura en este sentido por parte de los productores o te dan toda la libertad del mundo para que ruedes tus películas como quieras?

Lo hago sin decir nada al productor. Aunque si le dijera algo tampoco sabría muy bien lo que voy a hacer, por lo que tampoco merece la pena comentárselo. (Risas)

En tu trabajo como técnico de efectos especiales has simultaneado grandes producciones como puede ser la mencionada Shin Godzilla, con otras más modestas, del estilo de las que tú mismo diriges. ¿Qué criterios sigues para elegir los proyectos en los que participas?

Trabajo mucho como artista de efectos especiales, porque de lo contrario no podría ganarme la vida con este oficio. Lógicamente, esto hace que trabaje para muchas empresas, tanto grandes como pequeñas y medianas. Pero más allá de eso, no hago ningún tipo de distinción entre unas y otras. Sea una producción grande o una pequeña, yo me implico al cien por cien de mi capacidad. Siempre manteniéndome dentro de los diferentes presupuestos que dedican a mi apartado unos y otros, claro. Esa es la mayor diferencia que puede haber. Pero en cualquier caso yo pongo siempre el mismo trabajo, el mismo empeño y la misma entrega.

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Dentro de tu faceta de técnico de efectos especiales has rodado regularmente con directores tan variopintos como el referido Sion Sono o Noboru Iguchi. Más allá de las diferencias existentes entre el cine de unos y otros, ¿puede decirse que sois un grupo de amigos que os gusta trabajar juntos?

Sí. Por ejemplo, si tengo una oferta para participar en una película de Sion Sono nunca voy a decir que no, entre otras cosas porque Sono es el amigo más viejo que tengo. Iguchi también es mi amigo, pero como él es bastante más joven que yo, existe una cierta distancia, aunque si él me pide que trabaje en una de sus películas yo lo hago. No obstante, en la película que está haciendo ahora Noboru Iguchi, Gôsuto sukuwaddo, los efectos los ha hecho el que considero mi sucesor.

En la rueda de prensa has comentado que estás intentando ayudar a jóvenes cineastas. ¿Cuáles consideras que son los nombres de esta nueva hornada de directores japoneses a los que hay que estar atentos?

Entre los directores jóvenes, el que más destaca bajo mi punto de vista es Yûki Kobayashi. Precisamente acaba de estrenar en Japón su nueva película, Zen’in shikei, que va a ser distribuida internacionalmente con el título de Death Row Family, y en la que he participado como productor, además de desempeñar otras labores. Hasta ahora, Yûki Kobayashi venía trabajando en el mundo de las películas no comerciales, pero con este film ha dado el salto al cine comercial.

La película está basada en un hecho real ocurrido hace unos años en la ciudad de Omutu, en la prefectura de Fukuoka, en Kyūshū, la isla sur de Japón; cuatro miembros de una familia mataron a cuatro de otra familia. Los asesinos fueron sentenciados a pena de muerte, aunque a día de hoy aún no han sido ejecutados. Partiendo de este sangriento episodio se escribió una novela que ahora ha servido de base para el guion de la película.

José Luis Salvador Estébenez

Fotografías: Juan Mari Ripalda