El Festival Isla Calavera presenta “La fantasía al rescate” y estrena el nuevo corto de Alex Proyas

El Festival de Cine Fantástico de Canarias Isla Calavera lanza en sus redes una nueva acción para hacer más ameno el confinamiento y la desescalada a todos los amantes del cine. Bajo el lema “La fantasía al rescate”, cineastas y artistas recomiendan algunos de sus trabajos, actualmente disponibles en plataformas, para que los seguidores del género tengan en cuenta opciones para ver estos días en sus hogares. Ya se han sumado a esta iniciativa el realizador cubano afincado en Los Ángeles Alejandro Brugués (Juan de los Muertos), el director productor y guionista Mick Garris (Premio Isla Calavera de Honor 2018), el polifacético Carlos Areces, quien ha visitado el festival en dos ocasiones, y el actor Javier Botet. 

Esta segunda propuesta se suma a la acción “Cine de Cuarentena”, que continúa sumando títulos a su catálogo y ya acumula veinte cortometrajes, tanto de ficción como documentales. La última incorporación ha llegado de la mano del director de cine, escritor y productor australiano Alex Proyas, responsable de las míticas El cuervo y Dark City. El Festival Isla Calavera estrena en exclusiva su nuevo cortometraje Strange Nostalgia, un inspirador cortometraje realizado principalmente durante la cuarentena, empleando técnicas de colaboración remota, por primera vez con subtítulos en español. La producción explora los temas de la memoria, las vidas pasadas y los universos paralelos a través de composiciones en capas inspiradas en películas del expresionismo alemán y el cine noir.

Además, ha visto la luz, por primera vez en abierto, el drama fantástico Bonsai, escrito y dirigido por Óscar Martín (Amigo) y protagonizado por Javier Botet; así como el título de animación Nouvelle Cuisine de Manuel Reyes Halaby, o el corto El gigante y la sirena, del canario Roberto Chinet, que participaron en la primera edición del Festival Isla Calavera; entre otras opciones como el poema visual La perrera de Javier Yáñez; Hotel de José Luis Alemán; La proeza de Isaac Berrocal; La cañada de los ingleses de Víctor Matellano; Coming to town de Carles Torrens; 8 (Ocho) de Raúl Cerezo; Villa Offline de Sergi Páez; Agapornis de José Mellinas; La culpa de David Victori;  los documentales Un chico de portada: El arte de Macario Gómez de David Muñoz y El traje de Superman de Juan Manuel Díaz Lima; y el adelanto del proyecto Oda a la sangre, de Cándido Pérez de Armas.

Tanto los cortometrajes que acoge “Cine de Cuarentena” como las piezas de “La Fantasía al rescate” están disponibles en la web del Festival. Próximamente, las dos iniciativas incorporarán nuevos títulos y recomendaciones de autores como los oscarizados maestros de los efectos especiales Rick Baker y David Martí, el técnico de efectos especiales de [REC] David Ambit, el guionista y director Víctor Matellano, o la actriz Paola Bontempi, entre otros.

Published in: on mayo 17, 2020 at 7:04 am  Dejar un comentario  

“SalaZeta online”: Los responsables del festival cutrecon organizan sesiones online con películas de bajo presupuesto a través de la plataforma Twitch

Los responsables del festival Cutrecon y de la web de humor cinecutre.com lanzan “SalaZeta Online”, un proyecto a través del cual organizarán sesiones de cine en línea con películas de bajo presupuesto que podrán verse de forma gratuita en la plataforma Twitch. Esta propuesta surge en el marco de la actual crisis sanitaria, cuando los cines permanecen cerrados y la cultura debe consumirse online. Además, durante las sesiones de “SalaZeta Online” se habilitará un chat de texto para fomentar la participación del público, con el propósito de captar el espíritu “lúdico y gamberro” de las proyecciones de Cutrecon, explican desde la organización.

La primera emisión tendrá lugar hoy sábado 16 a las 18:30 horas con Pirámides murcianas (2019), un insólito documental español, que intenta demostrar la existencia de restos de una civilización alienígena en la Región de Murcia. Dicha emisión, que podrá disfrutarse a través de la dirección https://www.twitch.tv/cinecutre, contará con la presencia de los directores del film, Miguel Guirado y Liana Guadaño. Ambos participarán en un coloquio posterior, donde responderán en directo las preguntas de los internautas.

“SalaZeta” es un proyecto que tiene su origen en la asociación entre la SalaEquis (C/ del Duque de Alba, 4) de Madrid y los responsables del festival Cutrecon. El pasado mes de septiembre ambas entidades se unieron para proyectar todos los meses “films insólitos, demenciales, catastróficos e involuntariamente desternillantes”, en una exitosa iniciativa donde habitualmente se agotaban todas las entradas. Lamentablemente, debido a la actual crisis del COVID-19, dicha iniciativa no pudo seguir adelante y ahora da el salto al formato online. No obstante, sus responsables esperan que “SalaZeta” pueda volver a SalaEquis en algún momento del presente año, cuando las condiciones sanitarias lo permitan.

Published in: on mayo 16, 2020 at 7:24 am  Dejar un comentario  

El Festival Internacional de Música de Cine de Tenerife inaugura el “Canal Fimucité”, con una gran selección de sus mejores interpretaciones

El Festival Internacional de Música de Cine de Tenerife (FIMUCITÉ) ha lanzado el Canal FIMUCITÉ, un nuevo espacio habilitado en su web oficial que recopila los mejores vídeos de la historia del certamen, con el objetivo de facilitar el acceso a los seguidores del festival y a los amantes de las bandas sonoras. Esta nueva propuesta de entretenimiento nace en el marco de la crisis sanitaria del Covid-19 y las medidas de confinamiento, cuando aún los auditorios, teatros y cines permanecen cerrados y la cultura debe consumirse online y desde los hogares, pero también lo hace con vistas de futuro y, así, la plataforma desarrollada continuará nutriéndose de nuevos vídeos y grabaciones.

Disponible en https://fimucite.com/14/canal-fimucite y adaptado para su uso en cualquier dispositivo móvil, el Canal FIMUCITÉ estructura sus contenidos en diversas categorías, centradas en distintos géneros cinematográficos. De este modo, en el marco de “Conciertos completos”, ya puede disfrutarse de los conciertos “Espada y brujería” y “Stephen King’s Night Gallery”, de FIMUCITÉ 11; el dedicado a Howard Shore en FIMUCITÉ 10; “La sinfonía de Gotham”, de FIMUCITÉ 8; y los tributos a Varese Sarabande, en su trigésimo quinto aniversario, y a James Bond, celebrados en FIMUCITÉ 7. Todos ellos fueron grabados por RTVE gracias al acuerdo de colaboración entre el Festival y el ente público, que ha permitido la filmación y difusión de las actuaciones de la Orquesta Sinfónica de Tenerife y el Tenerife Film Choir celebradas en el Auditorio de Tenerife “Adán Martín”. En el resto de las categorías, se ofrecen piezas sueltas dedicadas a la interpretación de composiciones emblemáticas en la historia del cine, como el tema principal de Espartaco (Alex North), Con la muerte en los talones y Psicosis (Bernard Hermann), Superman y Star Wars (John Williams) o Iron Man (Ramin Djawadi), entre muchas otras.

En palabras del reconocido compositor y director de orquesta Diego Navarro, director de FIMUCITÉ: “En medio de este contexto tan extraño en el que estamos revalorizando como nunca el valor de la cultura, hemos decidido crear el Canal FIMUCITÉ, disponible a través de nuestra web. Es un nuevo espacio que reúne una extraordinaria compilación de grandes interpretaciones, llevadas a cabo durante los trece años de historia de un evento referente mundial en su género. El canal, reúne una gran cantidad de vídeos publicados en ‘A la carta’ de TVE, Vimeo y nuestro canal oficial de Youtube que ya va camino de los ocho millones de reproducciones. De esta manera, el festival nos brinda la oportunidad de que podamos revivir desde nuestros hogares la ‘experiencia FIMUCITÉ’, sintiendo la magia que cada año se despliega en sus escenarios”.



Mientras tanto, la organización de FIMUCITÉ se encuentra inmersa en los preparativos de la celebración de su décimo cuarta edición, que tendrá lugar entre los próximos 18 y 27 de septiembre, y estará dedicada al universo del cómic y los superhéroes, con el apoyo del Cabildo de Tenerife, el Gobierno de Canarias, los ayuntamientos de Santa Cruz de Tenerife y San Cristóbal de La Laguna, Audi Canarias y Teleférico del Teide, entre otras entidades. El desarrollo del evento estará condicionado a la evolución de las actuales circunstancias, aunque desde el festival siguen trabajando para ofrecer una exitosa edición.

Published in: on mayo 12, 2020 at 5:54 am  Dejar un comentario  

Aplazada la sexta edición del B-Retina

Esta semana la organización del B-Retina daba a conocer  que su próxima edición, prevista entre los próximos 15 y 20 de septiembre, queda aplazada hasta el próximo año debido a las consecuencias derivadas de la pandemia del corona virus. El festival oficializaba su decisión con el siguiente comunicado:

“El equipo que formamos el Festival de Cinema Sèrie B de Cornellà B-Retina llevamos varios meses trabajando en la próxima edición del festival rodeados de un aura esotérica, teniendo contacto directo con el satanismo y el ocultismo. Al fin y al cabo, la sexta edición del festival lleva implícita la marca de la bestia, ¡el 666!

Para esta sexta edición, nos encontrábamos inmersos preparando un gran evento. Es una temática que da mucho juego: habíamos ampliado de tres a seis días el festival y teníamos planificados pases e invitados muy potentes. Sin duda alguna, la inminente edición conllevaba un gran crecimiento del festival. Pero debido a la situación de emergencia sanitaria actual, en donde la incertidumbre se palpa día a día, no nos queda más que tomar una decisión muy dolorosa: la sexta edición del Festival de Cinema de Serie B de Cornellà B-Retina queda aplazada hasta septiembre del 2021.

Por nuestra parte, sólo decir que seguiremos trabajando en esta sexta edición de cara a poder celebrarse el próximo 2021 y queremos aprovechar esta inconveniente situación para ofreceros un B-Retina mucho más jugoso donde poder contar con vuestra presencia.”

Published in: on mayo 10, 2020 at 7:27 am  Dejar un comentario  

La próxima edición del Cryptshow Festival será online y se celebrará de 26 de junio al 31 de julio

Dada la imposibilidad de llevar a cabo el Cryptshow 2020 de la manera habitual en las fechas y espacios previstos, la organización del festival ha preparado una edición online para este año. El eje principal será la sección oficial de cortos a competición, que los espectadores podrán ver desde su casa a través de la plataforma Festhome y que mantiene la dotación económica de 666 euros al mejor corto. Para esta ocasión, además, se ha convocado un jurado internacional que será anunciado en próximas fechas. En este sentido, como entidad sin ánimo de lucro, The Crypts Productions ha manifestado que es su responsabilidad garantizar la visibilidad de los trabajos realizados durante los últimos meses y mantener vivo el circuito.

Además, en estos momentos la organización se encuentra trabajando para mantener algunas de las actividades habituales del festival, como las presentaciones de libros, el recital poético o la muestra de algunos trabajos con la intervención de sus creadores; siempre de manera online, en directo o en diferido según la naturaleza de la propuesta. Todas estas actividades tendrán lugar durante los días previstos para la celebración del festival: el último fin de semana de junio y el primero de julio. No obstante, lo que si queda pospuesto para el próximo año es la la edición temática Cryptshow Queer, así como algunas de las actividades en torno a esta propuesta que ya habían empezado a perfilarse.

Más información: http://cryptshow.blogspot.com.es/

Published in: on mayo 9, 2020 at 7:18 am  Dejar un comentario  

Entrevista a Pupi Avati

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El honorífico Premi Nosferatu que tradicionalmente entrega la sección Brigadoon del Festival de Sitges recayó este año en la persona de Pupi Avati. Un reconocimiento que, más que nunca, sirvió para reivindicar en nuestro país la figura de quien pasa por ser uno de los nombres capitales del cine fantástico italiano de los últimos cincuenta años —a pesar del desconocimiento en el que, por lo general, y salvo honrosas excepciones, se encuentra sumida su obra perteneciente al género, situación a la que no es ajena la prácticamente nula distribución comercial que han tenido sus trabajos en estos lares— y, sobre todo, el más atípico de todos.

Dicha consideración se sustenta principalmente en dos motivos. Por un lado, frente a la dedicación casi exclusiva de otros ilustres nombres del fantástico trasalpino, caso de Dario Argento, Lucio Fulci o Mario Bava, Avati ha frecuentado con igual o mayor fortuna otros géneros aparte del fantástico; desde la comedia al cine histórico, pasando por el drama o el romántico, por medio de películas con las que ha participado en certámenes tan reputados como la Berlinale, Cannes o Montréal y se ha alzado con galardones del prestigio del “León de oro” de Venecia, la “Espiga de oro” de la Seminci vallisoletana o los Donatello que entrega la Academia de Cine de su país. Y segundo, por la creación de un estilo propio totalmente alejado del gusto por la truculencia tan característica del fantástico trasalpino, más atento a la creación de atmósferas y con el microcosmo rural de su región natal de la Emilia Romagna como marco de acción y cantera inagotable de historias.

Pero más allá de lo particular de su caso, el valor de su trayectoria dentro del género se encuentra fuera de toda duda. Así lo atestigua su paternidad de algunas de las mayores gemas albergadas por la cinematografía italiana perteneciente al fantástico en toda su historia. Me refiero, obviamente, a La casa dalle finestre che ridono (1976), Le strelle nel fosso (1979), Zeder (1983), L’arcano incantatore (1996) e Il nascondiglio (2007); un grupo este al que habría que comenzar a considerar añadir también al que se erige en su más reciente trabajo, Il signor Diavolo (2019), adaptación de una novela propia en la que un Avati octogenario demuestra no haber perdido un ápice para contar historias terroríficas y subyugantes, y que pudo verse en la pasada edición de Sitges en una sesión especial fuera de concurso.

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A lo largo de su filmografía ha visitado la mayoría de los géneros cinematográficos. ¿Qué supone el fantástico dentro de su trayectoria y personalmente?

El género fantástico es mi mejor parte, porque está ligada a un gran misterio de mi primera infancia. La mejor parte de la vida del ser humano es cuando es pequeño, porque es cuando el poder de su imaginación es muy grande. En la primera parte de su infancia, el niño tiene la idea de que todo lo que le rodea va a estar allí siempre. No tiene el pensamiento de que el tiempo transcurre, su madre envejecerá y morirá, el perro morirá, o el juguete desaparecerá. Él piensa que todo va a durar para siempre, así que su fantasía es enorme y todo es posible. Pero cuando llega a adulto esta idea se pierde y entra la razón. Pero la razón es tóxica. La razón es como un veneno, porque hace que perdamos esa parte de nuestra fantasía para educarnos a vivir según la conveniencia; esta cosa me conviene, esta cosa no me conviene; esto es peligroso, esto no es peligroso; esto es beneficioso, esto no es beneficioso. El hombre entonces tiene siempre más grande su parte racional y estrecha su parte imaginativa y creativa. Pierde su fantasía, la restringe. Pero cuando ya eres viejo, es como volver a ser otra vez niño. Retorna la idea de que todo dura para siempre y todo puede ser posible.

Cuando eres pequeño el mundo de los cuentos de hadas te asusta, pero yo tengo una formación campestre y en ese mundo la imaginación y la fantasía es muy fuerte. Donde no hay nada, solo puede haber imaginación. Y yo he crecido en la idea de que el miedo es un elemento educativo. ¿Por qué? Porque si yo te cuento una historia de miedo muy terrorífica en una habitación oscura, tu imaginación en esas circunstancias se dispara y crea muchas cosas. No estás solo ante una pantalla en la que ves lo que ocurre de una forma pasiva. Y si la juventud de hoy es insensible a estas cosas es porque no han sido educadas en el miedo, sino en el imaginario de Sillicon Valley. Y el miedo es el detonante para un montón de cosas. Por eso a los que nos han educado en el miedo nos fascina.

El fantástico es algo que va con los años. Por ejemplo, en este festival veo a toda a esta gente vestida de negro, gorda, con largas barbas (…), y en realidad son unos niños. Aunque sean mayores y tengan cincuenta o sesenta años, realmente son unos niños de espíritu. Son solo unos niños, y esto es maravilloso. Son inteligentes, pero son unos niños. Y yo pienso que esta es la mejor cualidad del hombre: la inteligencia y la posibilidad de volver a ser un niño.

Uno de sus rasgos distintitos es que, al contrario que prácticamente el resto de los nombres principales del cine fantástico y de terror italiano, como pueden ser Dario Argento, Mario Bava o Lucio Fulci, su obra dentro del género no busca tanto impactar con sus imágenes, es decir, el efectismo, como la creación de una determinada atmósfera…

Es que para mí eso es pornografía. La imagen que se regodea en el cuchillo que entra y sale del cuerpo de la víctima es pornografía y yo eso no lo hago. Es igual que cuando en una de mis películas hay una historia de amor, yo no pongo la cámara recreándome en el acto sexual, porque el sexo para mí es algo sagrado. O yo lo veo como algo sagrado. Así que el erotismo es, por lo tanto, sagrado. Y es por eso que a mí no me gusta ser demasiado explícito, porque a mí eso no me interesa. Lo que a mí me interesa es algo que esté implícito en las imágenes, que aluda al espectador, que le haga volar la imaginación. Eso es más erótico, siguiendo con el paralelismo, que el sexo explícito. Da más miedo entrar en una habitación sin saber lo que hay dentro, que sabiendo algún detalle de lo que te vas a encontrar. Esto no quita para que a veces en mi obra de género me vea obligado a meter algún detalle de este tipo porque de lo contrario la escena no se sostiene y es algo que también requiere una película de género, pero a mí lo que realmente me interesa es el componente que hay implícito por lo que tiene de imaginativo.

Lo que comenta nos lleva irremediablemente a otra pregunta, ¿cuánto hay de género en sus películas?

Yo pienso que debe haber un equilibrio entre el género y el autor. Eso al menos es lo que pretendo en mis películas, aunque no es fácil. Yo no quiero ser cautivo del género, porque cuando el género es demasiado prominente desaparece el autor y el género manda. Y el autor tiene que tener su identidad cuando hace una película de terror, igual que cuando hace un musical, un wéstern o cuando hace comedia. Siempre tiene que haber la posibilidad de reconocer al autor. Que cuando tú veas una película, a los cinco minutos debes saber quién la ha dirigido. Pero no porque hayas visto su nombre en los títulos de crédito, sino porque en las imágenes descubras su caligrafía, el tono de su voz, y sepas que está dirigida por Woody Allen, por Bardem o por Fellini.

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Lo cierto es que su relación con el género fantástico se remonta a sus dos primeras películas como director, Balsamus l’uomo di Satana (1970) y Thomas e gli indemoniati (1970), dos títulos actualmente muy difíciles de visionar, al menos en España. ¿Qué nos puede contar de ellos?

Mis dos primeras películas eran muy, muy, muy fellinianas; se notaba mucho la influencia de Fellini. En mis comienzos me fue muy difícil encontrar mi propia identidad. En el mundo habrá cuarenta millones de cineastas, quizás muchos más, y por eso es muy importante encontrar una identidad, un sello que te haga reconocible, tal y como te comentaba antes. Y para ello lo que hice fue seguir el modelo de García Márquez, que tomó el más pequeño pueblo de su país y utilizó ese pequeño pueblo para contar eventos universales. Y yo hice algo parecido. Tomé mi región para hablar de temas universales. Y en mi caso la cultura campesina está en mis raíces. Es la cultura originaria donde están todas las cosas esenciales de la vida: muerte, vida, alegría, miedo. Tiene mucha potencia, pero a la vez es un mundo muy pequeño. Por ejemplo, con Il signor Diavolo yo quería hacer, y no lo haré porque todo el mundo me dice que este cine en Italia no tiene ninguna salida, un ciclo del mal, porque todo el mundo tiene la idea de que en mi región, que es la Emilia Romagna, todas las mujeres son guapas, la gente es muy simpática, se come muy bien, es un lugar idílico, y no es así. Es una tierra terrible. Hay una parte oscura oculta. Y la fuerza del gótico pagano, que en mi cine lo llamo gótico rural, es porque he representado por primera vez mi región en sus aspectos más tremendos y oscuros. Y me gustaría seguir hablando del mal. Ya no voy a hablar más del diablo, porque el diablo ya no existe. La Iglesia ya no habla más del diablo, el Papa ya no habla del diablo, y tampoco se habla ya de que hay un infierno y un paraíso. Pero, sin embargo, el mal existe. No significa que porque ya no hables más del diablo no exista el mal.

Al hilo de lo que explica, al contrario de lo que era norma común en el giallo de la época, que se desarrollaba en ambientes sofisticados y cosmopolitas, La casa delle finestre che ridono se desarrolla en entornos rurales de su región…

No solo he ambientado La casa delle finestre che ridono en esta tierra en la que crecí de niño; también Il signor Diavolo y otros muchos films. La Emilia Romagna es una región donde hay mucha agua, porque la atraviesa el río Po, y no ha sido posible modernizarla. No hay fábricas, no hay autovías, no hay nada. Solo hay agua y zonas pantanosas. Es una región que se ha quedado anclada en el tiempo. Está fuera del tiempo.

En este sentido, en La casa delle finestre che ridono aparece un tema muy recurrente en su cine, como es el peso del pasado en los actos de sus protagonistas…

Sí, cierto. Creo que el pasado es algo que siempre arrastramos como lastre. Es algo que llevamos dentro y no podemos evitar. Y en La casa delle finestre che ridono incluí la historia de algo hermoso, un cuadro, que sin embargo oculta algo horrible. En el film está el restaurador que va a una iglesia para arreglar un fresco y encuentra en él la pista de una muerte. Y, aunque le dicen que no lo haga porque es peligroso, él decide restaurarlo. Y a mí me gusta este mecanismo, porque la muerte es algo que no puede evitarse. Para ello me inspiré en algo que yo experimenté de pequeño, que es la premonición. Cuando yo era pequeño mi madre se conmovía mucho hasta el llanto cuando leía la poesía de Giovanni Pascoli, que es un poeta italiano que tiene un gran ciclo de su obra en la que habla de la muerte de su padre. Y una de sus poesías más famosas es “10 agosto”, en la que habla del asesinato de su padre un 10 de agosto en una calle que llevaba hasta la playa de Rimini. Y a mi madre esta poesía la conmovía mucho porque tenía connotaciones para ella, ya que el marido de mi madre, mi padre, y mi abuela, también murieron un 10 de agosto en el mismo lugar en un accidente de tráfico. Y mi madre siempre tuvo la premonición de que cuando fuera adulta, estuviera casada y tuviera dos hijos, su marido y su suegra iban a morir en aquel sitio y en aquella fecha. Es terrible, pero la premonición existe.

Zeder

“Zeder”

Mirando en retrospectiva, dentro de sus trabajos encuadrados en el género fantástico Zeder supone una rareza, dada su adscripción parcial en los terrenos de la ciencia ficción. ¿La siente así?

La pregunta resulta muy acertada. En aquella época estábamos entrando en una fase de nuestra historia en la que la ciencia, la tecnología, estaba manifestando, si bien de forma incipiente, su extraordinaria potencialidad. Fue la idea de poder controlar a través de una cámara todo lo que le sucediese a un cadáver enterrado, en un ámbito que ha demostrado contar con extrañas peculiaridades. Hay un poco de todo en esta película, los terrenos K, la extinta literatura que florece después de Il mattino dei maghi, la máquina de escribir eléctrica, la gran colonia marítima que siempre me ha inquietado, los cultos etruscos a los muertos. Y quizá muchas otras cosas.

Siguiendo con Zeder, tengo la sensación de que había cierta intención por su parte de aproximarse al cine de terror italiano de la época, aunque sin abandonar la personalidad de su cine, ya sea por la presencia en el reparto de Gabriele Lavia, al que muchos aficionados asocian a sus colaboraciones dentro del género con Dario Argento, la evocación de la figura del muerto viviente, tan recurrente dentro del cine de terror italiano de la época o, incluso, por el estilo de la banda sonora de Riz Ortolani. ¿Me equivoco?

Es verdad que la elección de Gabriele Lavia fue dictada por el deseo de adscribir nuestra película a un género muy preciso y es verdad que la banda sonora de Riz Ortolani, contrariamente a la de Amedeo Tommasi para La casa delle finestre che ridono, también evocaba con mucha intensidad las atmósferas del terror italiano de los años setenta y ochenta.

Por cierto, he leído que el rodaje de Zeder fue bastante conflictivo debido a ciertos roces con el director de fotografía, Franco Delli Colli, que incluso propició que llegara a dar por finalizado el rodaje antes de la fecha prevista. ¿Es cierto?  

Es verdad que tuvimos problemas con el equipo, un día, durante el rodaje de unas secuencias en un cementerio. Llovía y mis colaboradores de entonces se negaron a rodar. Perdimos el día volviendo al hotel en el que, durante una reunión aparentemente tranquila, les comunicamos oficialmente que todos ellos podían dar la película por finiquitada, que podían seguir cobrando su sueldo en la oficina las semanas que estuvieran sin trabajar en ella. Nos quedamos mi hermano Antonio, algunos pocos muy fieles y yo. Fue con ellos con quien acabamos tranquilamente el rodaje.

Muchos especialistas han señalado el parecido que el argumento de Zeder guarda con la coetánea novela de Stephen King Cementerio de animales, siendo algunos los que han insinuado que el famoso escritor estadounidense pudiera haber conocido previamente su película. ¿Qué opinión tiene sobre este asunto?

Es un “rumor” que me llegó a raíz del estreno de la película en Estados Unidos, en la segunda mitad de la década de los ochenta. Pero siempre he creído que era del todo infundado. Siento un aprecio demasiado grande por Stephen King como para imaginarme que haya sentido la necesidad de “copiarme”. Por el contrario, creo que existen ciertas sugestiones que flotan en el ambiente, que en un momento dado son asumidas, quizás en el mismo momento, con la inocencia más absoluta. Cada vez que escribo una historia siento el temor de haber imaginado una trama que ya existe. Nunca tengo la certeza de que no sea así. Por suerte hasta hoy no me ha pasado todavía.

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Tanto en Zeder como en prácticamente el resto de sus películas pertenecientes al género terrorífico se repiten un par de elementos. Uno es que la historia combina dos épocas temporales, ya sean separadas por varias décadas de distancia o por solo unas semanas. Y luego que el motor narrativo recaiga en la investigación de algún misterio que emprende el personaje protagonista. ¿Es algo consciente o le surge de un modo natural?

El pasado ejerce sobre mí una fascinación muy especial. Cualquier cosa que pertenezca al pasado contiene dentro de sí “algo que no ha sido dicho”, algo del todo no resuelto. Me enamoré del cine, y le he dado muchas veces las gracias a Fellini 8 ½ (8 ½, 1963), una película de Fellini donde los tiempos resultan constantemente confusos. El presente y el pasado son equidistantes, ambos inteligibles. Cuando tengo la posibilidad de recrear lo que sucedió en la Boloña de los años sesenta, en los valles del Po de la Casa, con el Signor Diavolo en los años cincuenta, al Mozart de finales del siglo XVII, o al Magnificat de 970, y así sucesivamente, conecto con todas esas épocas y a menudo me conmuevo. Siento que forman parte de mi yo, de mi identidad, de la parte fundamental de mis sueños y de mis pesadillas.

Siguiendo con su filmografía dentro del género, en L’arcano incantatore se sumerge en la creencia, supersticiones, folclore de la Italia de los siglos XVII y XVIII. ¿A qué se debe su interés por estas temáticas?

A mí siempre me ha interesado mucho el setecento, no solo italiano, sino también mundial. Es una época en la que hay un culto al esoterismo muy fuerte. Y L’arcano incantatore es una película esotérica, donde hay cosas que yo realmente no entiendo. Guillermo del Toro la eligió entre las diez películas que más le habían influenciado en su vida, algo que me puso muy contento y gracias a lo cual nos acabamos haciendo amigos. Y a él le pasa igual. Aunque dice que hay ciertas cosas que tampoco entiende, hay una verdad en ellas. Es como en la religión católica antigua. Tú ibas a la iglesia a escuchar la misa en un idioma que no entendías, ante un sacerdote que te daba la espalda y que recitaba fórmulas mágicas. Era algo bellísimo, porque pensabas que aquellas fórmulas mágicas tenían un poder. Pero ahora que la misa es en italiano, se ha perdido ese sentido espiritual de lo mágico. La liturgia se ha simplificado y los curas se han convertido en una especie de asistentes sociales. Ya no son un intermediario entre el cielo y la tierra. Se ha perdido esa idea de lo imposible que era la gran fuerza de la religión antigua, cuyo mensaje era que tú no ibas a morir. Y ese era el gran sentido que tenía la religión, que te hacía creer que no ibas a morir, sobre todo si te lo decía alguien que estaba rodeado como de misterio. En cambio, si te lo dice una especie de asistente social esto ya no tiene ningún sentido.

En contraste con este carácter netamente autóctono que tienen sus películas, sorprende que Il nascondiglio en cambio se ambientara en los Estados Unidos. ¿A qué se debió?

Fui a Estados Unidos a rodar Bix (1991), un biopic del músico de jazz Bix Beiderbecke, que es un mito para mí. Era un cornetista que fue un fenómeno a comienzos del pasado siglo. Nació en 1903 en Davenport, en Iowa, y murió en 1931. Para este rodaje compré la casa en la que él vivió en Iowa, que es el granero de Estados Unidos. Y cuando estuve allí descubrí que la mentalidad de la gente del Medio Oeste estadounidense es igual que la de los habitantes de la Emilia Romagna, porque en el fondo todas las culturas campesinas son iguales. Estoy convencido de que en España la mentalidad del mundo campesino es igual, y razonan de la misma forma que los habitantes de Iowa o de mi región. La única diferencia es que los campesinos italianos hablan en italiano, los españoles en español y los de Iowa en americano (sic). Cambia la lengua, pero la forma de pensar es igual.

E Il nascondiglio era la historia de una italiana que iba a los Estados Unidos para abrir un restaurante y tenía alucinaciones. Era una enferma mental. Pero la película fue un desastre económico, ya que no tuvo ningún éxito. Es algo que me dolió mucho, porque es un film que me gusta mucho haber hecho. Pero fue mal, muy mal en taquilla.

Il signor Diavolo

“Il signor Diavolo”

En su última película, Il signor Diavolo, se ha basado en una novela propia. ¿El proyecto nació originalmente como novela, o fue primero un guion cinematográfico que acabó tomando forma literaria ante la imposibilidad inicial de poder llevarlo a la pantalla?

Primero escribí la novela porque pensaba que hacer una película de terror gótico en Italia era muy difícil. Así que pensé que lo mejor era hacer primero una novela y, en el caso de que tuviera éxito, entonces la convertiría en película. Y eso es lo que hice y eso es lo que pasó.

Me gustaría terminar preguntándole por una película que no está dirigida por usted, sino que la produjo y escribió. Me refiero a Macabro (Macabro, 1980), la que fuera la ópera prima como director de Lamberto Bava. ¿Por qué le escogió usted para que lo dirigiera?

Fue cosa de mi hermano. Mi hermano vio un cortometraje de Lamberto y le gustó. Y dado que el padre de Lamberto, Mario Bava, había colaborado conmigo en una de mis películas haciendo los efectos especiales, éramos amigos de la familia. Y como Lamberto quería debutar como director en un largometraje, pero no tenía una historia, se la escribí yo.

José Luis Salvador Estébenez

Traducción: Joaquín Torán

Fotografías: Serendipia

Published in: on abril 24, 2020 at 8:09 am  Dejar un comentario  
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El Festival de Sitges abre el plazo de inscripción de trabajos para su próxima edición y lanza durante la cuarentena la iniciativa “Sitges Countdown”

Sitges 2020

En estos momentos más que nunca hay que mirar hacia delante. Es lo que hace la organización del Sitges – Festival Internacional de Cinema Fantàstic de Catalunya, que hace unos días abría el periodo de inscripciones de largometrajes y cortometrajes para su quincuagésima tercera edición, prevista entre los próximos 8 y 18 de octubre.

Los productores, distribuidores y directores/as que quieran presentar sus films serán valorados por el comité de programación del Festival, que ya se encuentra trabajando con normalidad y responsabilidad, a pesar de la crisis del coronavirus. Tanto es así, que ya está avanzando en los visionados y selección de los primeros títulos que configurarán la próxima edición del Festival. La fecha de cierre de la inscripción, para todas las categorías, es el 15 de julio.

Las empresas titulares de las películas seleccionadas por el comité de programación recibirán un formulario (entry form) a través del cual formalizarán su participación en el certamen. El Festival contactará únicamente con los titulares de los films seleccionados por el comité. La plataforma Festhome es el único sistema oficial para inscribir la pieza. La organización no acepta otros formatos ni ningún otro sistema que no sea este. Las bases de participación y el reglamento de Sitges 2020 están disponibles aquí.

Sitges 2020-un corto al día

Por otra parte, bajo el eslogan “Por una cuarentena más corta”, el Festival ha iniciado la campaña “Sitges Countdown”, una cuenta atrás hasta que llegue la cita con los fans, el próximo mes de octubre, pero también un día menos en la crisis del Covid-19 y de las medidas de confinamiento. En esta línea, el certamen, con la colaboración de Moritz, presenta cada día en abierto un corto de género, firmado por directores que han participado en Sitges. Cada pieza está presentada por su director en un vídeo dirigido a los fans del Festival y están disponibles a través del canal de youtube del certamen.

Más información: https://sitgesfilmfestival.com/cas

Published in: on abril 4, 2020 at 8:22 am  Dejar un comentario  
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Entrevista a Claudio Lattanzi sobre “Everybloody´s End”

Claudio Lattanzi-Everybloodys End-1

Dentro de la programación de la sección Brigadoon durante la pasada edición del Festival de Sitges se dieron cita diferentes estrenos de carácter internacional, entre los que se encontraba el del nuevo filme del realizador italiano Claudio Lattanzi, Everybloody´s End, una propuesta muy sugerente para los aficionados al género, no solo por encontrar en la ficha técnica y artística a diversos viejos conocidos de la industria trasalpina dedicada al cine de género, si no por su guion y su puesta en escena, con unos vampiros aterrando a unos confinados en plena era postapocalíptica. Tras su pase en el festival catalán pudimos conversar con el director de la película para que nos desgranara como fue la confección de la que supone su última obra hasta la fecha.

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Debutaste como director de cine en 1987 con Killing Birds: Raptors [Killing Birds: Los pájaros asesinos, 1987], y tras una larga pausa has  regresado en esta década con dos nuevas películas, el documental Aquarius Visionarius-Il cinema di Michele Soavi (2018) y el filme de ficción Everybloody´s End (2019). ¿Ha cambiado mucho la industria durante estos años?

Es cierto, han pasado muchos años desde mi primer largometraje hasta que hice el documental sobre Michele Soavi y luego Everybloody’s End y, por lo tanto, es normal que la forma de hacer películas haya cambiado mucho. La industria del cine ha sufrido una verdadera metamorfosis, pasando de lo analógico a filmar películas en digital. La tecnología ha dado grandes pasos: basta con pensar que, hasta hace unos años para rodar planos desde grandes alturas se tenía que recurrir a helicópteros o medios similares, mientras que hoy en día, con un simple dron, se pueden hacer increíbles tomas ahorrando tiempo y una importante suma de dinero. Por otro lado, es obvio que la llegada del digital ha cambiado todas las etapas de una película, desde la filmación hasta la edición, pasando por todos los procesos de postproducción. Hoy, incluso, las películas de bajo presupuesto pueden introducir buenos efectos especiales digitales que no necesariamente tienen que ser muy costosos para la producción. Creo que estos conceptos son los más interesantes en lo que se refiere a los cambios que ha supuesto la revolución digital en los últimos años.

Centrándonos en tu último filme, Everybloody’s End, en mi opinión es una película muy interesante que mezcla una atmósfera postapocalíptica con la intervención en ella de diferentes monstruos clásicos, así como ese estilo men in a cage, tipo Asalto a la comisaría del distrito 13 (Assault on Precint 13, 1976), por citar un ejemplo. ¿Cuáles eran tus intenciones con la película y porque elegiste esta historia para tu regreso a la ficción?

Everybloody’s End es, definitivamente, una película muy particular, llena de referencias a ese cine de terror que siempre he amado. Y algunas referencias puede que sean inconscientes, pero están presentes en momentos determinados. Después de muchos años, decidí volver para hacer películas con temas específicos porque necesitaba contar historias diferentes a lo que solemos ver. Noté que el género de terror había cambiado mucho en comparación con el que vimos en el pasado. A menudo nos encontramos ante historias en las que “el miedo” ya no se narra en forma sutil ni entre líneas.  Y en cierto modo las películas de hoy se parecen mucho entre ellas. Precisamente por esa razón intenté dar otro tipo de impresión en lo que se refiere a la historia, en primer lugar desde el guion, y luego ya en la filmación y la edición de la película. Por supuesto el factor “presupuesto” ha influido en mis elecciones, pero siempre me ha fascinado contar historias que tengan lugar en lugares específicos y limitados. En esta película casi todo sucede en un búnker aislado que crea tensiones y dudas: es como si fuera un lugar seguro, pero en realidad esconde algo amenazante e impredecible. Y será precisamente ese lugar el único en el que los protagonistas podrán descubrir la verdad y la solución del conflicto. Con todo esto quiero decir que Everybloody’s End era, ciertamente, la película perfecta para regresar.

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Marina Loi y Claudio bromeando durante una pausa del rodaje de “Everbloody’s End”

Uno de los aspectos más llamativos de tu película es la inclusión en ella de diferentes figuras destacables del cine fantástico italiano, tanto delante como detrás de la cámara. Mientras que para el reparto has contado con la presencia de Giovanni Lombardo Radice (Miedo en la ciudad de los muertos vivientes-Paura nella città dei morti viventi, 1980), Cinzia Monreale (El más allá-E tu vivrai nel terrore! L´Aldila, 1981) o Marina Loi (Zombie 3, 1988), en el que equipo técnico han estado Ivan Zuccon como director de fotografía, Sergio Stivaletti en los efectos especiales y Antonio Tentori como co-guionista, entre otros. ¿Te generó cierta responsabilidad el hecho de trabajar y dirigir a gente tan conocida?

Reunir en un mismo largometraje a actores y técnicos que participaron en algunas de las películas más famosas de los años ochenta fue, claramente, uno de los principales deseos que tenía antes de comenzar este proyecto. Me fascinaba poder involucrar a todas aquellas personas que, en cierto sentido, contribuyeron a lo largo de los años en mi formación cinematográfica. Y estoy orgulloso de haberlo logrado. Estoy muy agradecido a Cinzia Monreale, Giovanni Lombardo Radice y Marina Loi por haber aceptado ser parte de mi película. Son tres actores muy buenos y muy serviciales, y se involucraron y trabajaron en una propuesta muy dura, con horarios estresantes. Y además de estos tres íconos del cine de terror italiano, también llamé a otros tres actores jóvenes que, de alguna manera, habían despertado interés en mí en cuanto los conocí: Veronica Urban, Lorenzo Lepori y Nina Orlandi, todos ellos perfectos en sus respectivos roles. Otro factor fundamental para lograr el éxito con la película fue buscar un buen crew técnico para dar un alto nivel de profesionalismo, así que llamé a algunas personas con las que ya trabajé durante el período en el que ejercí de asistente de dirección en las películas de Michele Soavi. El escenógrafo Massimo Antonello Geleng y el técnico de efectos Sergio Stivaletti fueron colaboradores muy valiosos que ciertamente elevaron la calidad de la obra. Pero también el editor Michele Brogi, el director de fotografía Ivan Zuccon y el músico Luigi Seviroli fueron tres elementos importantes. Cada uno de ellos logró entender lo que quería, ya fuese en decisiones de edición, realizando una fotografía intensa, o empleando una banda sonora nunca banal, pero siempre refinada y efectiva. Creo que trabajar con todos estos profesionales ha sido un privilegio y ciertamente una ventaja.

Hemos mencionado a Antonio Tentori, co-guionista de la película. ¿Podrías hablarme un poco del proceso de escritura del filme? ¿Quién tuvo la primera idea del proyecto?

Antonio Tentori es, ante todo, un amigo mío. Nos conocemos desde los años ochenta. Y además es un guionista que a lo largo de su trayectoria ha trabajado con grandes directores como Dario Argento, Lucio Fulci o Joe D’Amato. Como te decía, nos conocemos desde hace tiempo, así que el hecho de llamarle para proponerle que escribiera una película conmigo sucedió de manera natural.

La idea inicial es mía, y todo comenzó cuando me imaginé la escena final de la película. Quería un final desestabilizador que confundiera al espectador pero que al mismo tiempo rindiera homenaje al género de terror. Un final de meta-cine, donde cada espectador pueda interpretar subjetivamente la historia que ha visto. Entonces decidí involucrar a Tentori diciéndole muy pocas cosas, porque en realidad no tenía un tema muy preciso, solo unas pocas ideas visionarias. Mi objetivo era rendir homenaje a una forma concreta de hacer cine, vinculada a las películas italianas de terror de los años ochenta. Tentori comprendió mi mensaje e inmediatamente comenzó a escribir el guion. No niego que mientras escribíamos poco a poco decidimos cambiar lo que queríamos describir en un inicio, así que la historia ha tomado una dirección diferente en algunos aspectos, centrándonos en una historia de atmósferas y claustrofobia. Sin duda creo que la elección de involucrar a Antonio Tentori en el proyecto fue un acierto.

Giovanni Lombaro Radice & Claudio Lattanzi-Everybloodys End-2

El mítico actor Giovanni Lombardo Radice y Claudio durante un momento del rodaje del film

En el rodaje empleaste muchos efectos especiales de naturaleza artesanal. ¿Lo hiciste por realizar un guiño a los aficionados al cine de terror de décadas pasadas?

Fue una elección premeditada. Quería referirme de alguna manera a las películas de terror del pasado, donde los efectos de maquillaje no eran digitales y estaban hechos a mano. Por eso quería a toda costa que Sergio Stivaletti estuviera en mi película. Sergio es un gran maestro cuando se trata de efectos especiales y su experiencia sin duda ha sido un valor añadido para mí a la hora de trabajar. En cierta manera siento que tienes razón; habiendo configurando todos aquellos efectos de modo artesanal son como si buscara la satisfacción de muchos fans del cine fantástico, pero también es cierto que, habiéndolos hecho de esta manera, puedes ver en el set toda la sangre, las manos perforadas y los corazones desgarrados en el mismo momento en que se graba la escena, todo lo contrario a cuando se crean digitalmente en la postproducción. Te diré algo, cuando yo era un niño me emocionaba viendo las películas de terror con Christopher Lee en las que mostraba aquellos colmillos… y eso era lo que quería para mi película, y estoy contento de haberlo logrado.

Supongo que, a diferencia de en Killing Birds, que estaba producida por la Filmirage con Aristide Massaccesi en la sombra, aquí has tenido un control absoluto sobre la obra…

Bueno, en Everybloody’s End he tenido total libertad para expresarme e hice la película exactamente como quería, con total independencia. La autoproducción me permitió una libertad inesperada y pude hacer planos “visionarios” y no convencionales sin que nadie prohibiera o dirigiera mis tomas, y eso fue un gran privilegio. En el proceso dije libremente todo lo que tenía en mente y todas las ideas que se me podían ocurrir en cualquier momento.

Cinzia Monreale & Claudio Lattanzi-Everybloodys End

Claudio dando instrucciones a la actriz Cinzia Monreale mientras preparan el rodaje de una escena de la película

¿A qué tipo de espectadores crees que va dirigida la película? ¿A los aficionados al género con cierta edad o tal vez a un público más joven?

Creo que Everybloody’s End puede ser un producto apreciado y consumido por todos. Definitivamente es una película que recuerda al género en su faceta más clásica, como dije antes, y traté de actualizarlo para hacerlo “atemporal”. Intenté mezclar elementos típicos de las películas de los años ochenta con situaciones modernas e incluso futuras. Everybloody’s End es una película sobre la claustrofobia, sobre el fin del mundo y las civilizaciones, pero con un fuerte vínculo con el cine de terror clásico. Basta con mirar la última escena, en la que un cine vacío proyecta la película de terror por excelencia: Nosferatu de Murnau. Everybloody’s End está llena de citas hacia ese cine que caracterizó mi formación cinematográfica. Es una película para ver con atención, y mientras la miras, la historia evoluciona sin control hasta llegar a secuencias que parecen no estar relacionadas entre sí pero que al final tienen un profundo sentido fílmico. Justo por estas características creo que Everybloody’s End también puede despertar interés en una audiencia más joven.

Durante la presentación de tu película en la sección Brigadoon del Festival de Sitges mencionaste al director español Jesús Franco como una de tus influencias. ¿Te gusta su cine en general?

Sí, lo que dije en Sitges es cierto. Durante el guion de Everybloody’s End y, sobre todo, mientras filmaba algunas escenas, e incluso inventaba e improvisaba algunas tomas, me sentí influenciado por el cine de determinados autores. Tal vez inconsciente o deliberadamente, no lo sé, pero algunas atmósferas pertenecen a cierto cine que amo. Es el caso, por ejemplo, de Paul Morrissey y, en especial, de Jesús Franco. Al abordar un tema clásico en mi película, como es el de los vampiros, es normal que haya sido influenciado por un autor como Franco. Como decía, algunas atmósferas de sus películas, algunas tomas que pueden parecer banales, pero que en mi opinión no lo son, me inspiraron profundamente. Me encanta ese período experimental de Franco, creo que es que más crudo y sincero, y también me gustan muchos detalles de una película como El conde Drácula, por ejemplo, ya que tiene momentos inquietantes y visionarios. Jesús Franco fue un gran director. ¡Me encanta!

Everybloodys End

¿Y qué opinión tienes del cine fantástico italiano actual? Hay directores jóvenes, por supuesto, pero también es cierto que realizadores clásicos como Luigi Cozzi, Ruggero Deodato o Pupi Avati siguen estrenando películas. Tu amigo Michele Soavi, por ejemplo, también estrenó un largometraje en la última edición del Festival de Sitges…

La situación del cine fantástico en Italia ha sido muy crítica durante varios años y el cine de género corre el riesgo de ser un recuerdo lejano. En el último período es cierto que algunos directores, como aquellos que mencionaste, lograron hacer sus trabajos, pero prácticamente permanecen aislados y, en algunos casos, una vez hechos se encuentran después con una mala distribución. Por ejemplo, la película de Avati salió en un momento inadecuado, en agosto, y la última de Deodato ni siquiera tuvo distribución en Italia. La única cinta que se estrenó muy bien en los cines y tuvo buena repercusión fue la de Michele Soavi, La Befana bien di notte, pero es un caso distinto ya que no se le puede considerar una película de terror, sino una comedia “negra”, e incluso los actores que forman el reparto son habituales de la comedia italiana y, por lo tanto, significan un atractivo para el público. Entonces hay muchos cineastas, algunos buenos y otros aficionados, que filman sus películas con bajos presupuestos, pero también en este caso les cuesta encontrar distribución y su circuito es el mercado doméstico o, a lo sumo, algunos festivales. Lamento decir todo esto porque los italianos fuimos los maestros en la producción y filmación de películas de género, y el cine clásico italiano ha sido copiado en todas partes del mundo, y hoy en día sigue siendo una fuente de inspiración para muchos directores extranjeros.

¿Actualmente tienes más películas en marcha?

Sí, estoy escribiendo un nuevo filme con Federico M. Monti y con Antonio Tentori, que una vez más está a mi lado. Es una historia muy particular, extraña e inquietante. Del mismo modo que en Everybloody’s End incursioné en el universo de los vampiros, en esta nueva película me enfrento a otro tema habitual en el cine de terror, uno muy famoso y ya utilizado por muchos directores. Quiero intentar visitarlo y llevarlo a mi terreno, tratar de personalizarlo y, en cierto sentido, hacerlo mío. La historia tiene mucha fuerza… pero por ahora no puedo revelar más. Será una película cruel en la que el arte y la belleza serán los protagonistas. ¡Un grand guignol de terror!

Javier Pueyo

Fotografías: Francesco Bellomo

Published in: on abril 3, 2020 at 8:40 am  Dejar un comentario  
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Crónica de la XVII Muestra SYFY de Cine Fantástico

Muestra Syfy 2020

Como viene siendo habitual, el primer fin de semana del mes de marzo eran las fechas elegidas para la celebración de una nueva edición de la Muestra SYFY de Cine Fantástico. En su ya habitual sede en el céntrico Palacio de la Prensa madrileño, del jueves 5 al domingo 8 tendría lugar la decimoséptima edición de una Muestra que siguió las pautas acostumbradas en los últimos años. En total, diecisiete sesiones —una menos que el pasado año— repartidas a lo largo de cuatro jornadas, y divididas entre las quince sesiones de la Muestra propiamente dicha y las dos matinales del fin de semana destinadas a la sección “SyFy Kids” que, al igual que ocurriera hace doce meses, tuvieron carácter gratuito.

 

Pero aunque, como decimos, sobre el papel esta decimoséptima edición de la Muestra SYFY  seguía el guion previsto, en el ambiente se respiraba algo distinto. Ya en los anuncios previos en los que se desgranaba la programación se echaba a faltar algo de expectación, dando la sensación de que se trataba de un puro trámite por parte de sus responsables que se querían quitar de encima lo antes posible. Un ejemplo: si en los últimos años se había organizado un preestreno de un film del género que había servido de presentación para la nueva edición, en esta ocasión la papeleta se solventó con dos notas de prensa en las que se desgranaba el grueso del programa, publicadas pocos días antes del arranque de la Muestra y con escasos días de separación.

Por otra parte, la selección de films realizados carecía de títulos de auténtico calado. Aun sabiendo la competencia que en este sentido resulta el que en el mes de octubre se celebre otro evento cinematográfico de similares características como es Nocturna, con todo lo que ello implica a la hora de confeccionar la programación, lo cierto es que este año se echó a faltar la presencia de títulos de verdadera envergadura. Buena muestra de ello se encuentra en los films escogidos para la siempre mediática labor de inaugurar y clausurar el certamen. Si en los últimos años tal función había recaído en títulos tan esperados como Capitana Marvel, Logan, Kong: La isla calavera o Chappie, en esta ocasión las elegidas eran, Onward, producción cuyo mayor atractivo residía en surgir de la factoría Pixar, y The Boy. La maldición de Brahms, secuela de un film que había sido estrenado en nuestro país de tapadillo como paso previo a su desembarco para el mercado doméstico y que, para más inri, muchos de los aficionados ni siquiera conocían.

Ni qué decir tiene que todas estas circunstancias acabaron por reflejarse en la celebración del certamen. Ya fuera por los primeros síntomas de la psicosis provocada por el coronavirus o por el escaso atractivo de la programación dispuesta, este año la Muestra registró un considerable bajón en el número de espectadores con respecto a ediciones anteriores, a tal punto que, aunque se anunciara inicialmente, la Sala 3 del Palacio de la Prensa apenas se habilitó en un par de ocasiones debido a la ausencia de público. Del mismo modo, como algunos preveíamos en un principio, el nivel de la selección de títulos realizada se revelaría como uno de los más flojos que se recuerdan en la historia del certamen, alcanzado sus más bajas cotas durante la jornada del viernes. Dejando a un lado a Leticia Dolera y la actitud infantil y estúpida de buena parte del público que acude a la Sala 1 al darla ya por imposible, a todo lo comentado hay que añadirle, además, ciertos problemas técnicos sufridos en varias proyecciones que deslucieron, y mucho, la normal celebración del certamen hasta límites insospechados, a pesar de los esfuerzos y detalles que, una vez más, la organización tuvo para con los asistentes. Pero no adelantemos acontecimientos y comencemos ya a desgranar lo que dio de sí esta decimoséptima edición de la Muestra SYFY de Cine Fantástico.

PRIMERA JORNADA: JUEVES 5

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Gorka Villar y Leticia Dolera durante la presentación de la sesión inaugural

Con una menor afluencia de público que en anteriores ocasiones, lo que era fácilmente comprobable con solo echar un vistazo a la cola de acceso al cine, marcando así desde un principio la que sería la tónica en las tres siguientes jornadas, la décimo octava edición de la Muestra SYFY arrancaba con una sesión inaugural celebrada el jueves que, como viene siendo habitual, tenía como protagonista a una producción hollywoodiense próxima a estrenarse en España. Siguiendo con el guion previsto, Leticia Dolera, quien un año más fue la encargada de ejercer de maestra de ceremonias, hacía acto de presencia en la Sala 1 del Palacio de la Prensa para repasar lo que iba a dar de sí el certamen durante los tres días siguientes en compañía de Gorka Villar, director de marketing de NBC Universal España, empresa responsable del canal SYFY, y quien en ausencia de la actriz y directora catalana presentaría varias de las sesiones, como, por ejemplo, las matinales del sábado y domingo. Terminados los actos protocolarios, llegaba el momento de la película escogida para dar el pistoletazo de salida a esta nueva edición, labor que, por primera vez en la historia de la Muestra, y tal y como se hizo hincapié en los anuncios previos al arranque del evento, recaía en un film de animación, por más que su elección continuara, por otra parte, otra tendencia del certamen en los últimos años al tratarse de una producción Disney, prorrogando así un listado en el que figuran Oz, un mundo de fantasía, John Carter o Capitana Marvel, entre algunos otros.

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Sea como fuere, la escogida para tal menester fue Onward, el último título hasta la fecha surgido de la factoría Pixar y que aterrizaba en la Muestra un día antes de su desembarco en salas comerciales. Precisamente, su estudio de procedencia se antoja determinante a la hora de efectuar una valoración del contenido de la película. Desde que se diera a conocer hace ahora veinticinco años, una de las principales claves que han convertido a Pixar en la firma de referencia dentro del cine de animación actual ha sido la creación de un sello distintivo, caracterizado por su capacidad para abarcar las exigencias del público infantil y adulto, pero también por ciertas constantes conceptuales, estéticas, temáticas, dramáticas y narrativas que se repiten de un título a otro. Un estilo propio, en definitiva, que hace que sus productos sean fácilmente reconocibles. Y ahí es donde radica el principal escollo de Onward. Es cierto, su factura formal está a la altura de lo que cabría esperar, sus momentos de humor, sin ser brillantes, funcionan, y posee no pocas virtudes, pero ese no es el problema. Desde la temprana escena en el que su adolescente protagonista hace un listado de las cosas que quiere cambiar de su personalidad para convertirse en quien aspira a ser, no hay duda de que llegado al final conseguirá encontrarse a sí mismo y solucionar sus conflictos emocionales, transitando el resto del relato por los cauces de la previsibilidad para cualquier espectador aficionado con la filmografía de la Pixar. De este modo, por mucho que la historia se inspire en una experiencia personal de su director y coguionista, Dan Scanlon, el viaje iniciático emprendido por dos elfos hermanos para conseguir pasar un día con su fallecido padre en un mundo de fantasía en el que se ha perdido la magia suena a historia ya vista y conocida en otros títulos de la compañía, sin que lo ofrecido consiga igualar o acercarse al nivel ofrecido por sus ilustres predecesoras, erigiéndose en eso que suele llamarse un título menor dentro de la andadura de la productora, lo que, viniendo de donde viene, tampoco es decir poco.

SEGUNDA JORNADA: VIERNES 6

The Pool

Tras el aperitivo que en este sentido había supuesto la sesión inaugural del día anterior, la primera jornada de la Muestra propiamente dicha echaba a andar con el exponente más exótico de cuantos conformaban la programación de este año. Tal consideración se deriva de la procedencia geográfica de The Pool, título internacional de la producción tailandesa Narok 6 metre. Encuadrada dentro de los parámetros del survival horror, su trama narra la odisea vivida a lo largo de una semana por un hombre que, accidentalmente, acaba encerrado en el fondo de una piscina vaciada de seis metros de profundidad en compañía de un cocodrilo. Acorde a tan minimalista punto de partida argumental y escénico, el desarrollo del resto del metraje se concentra en los esfuerzos del protagonista por escapar del lugar, al tiempo que se defiende de los ataques del depredador que le acecha. Y si bien cabe reconocer que la sucesión de peripecias están engarzadas con la suficiente gracia como para hacer que la aproximadamente hora y media de la que se compone el metraje se desarrolle a buen ritmo, esto no quita para que la película se vea aquejada de numerosos defectos. Quizás el más importante se encuentre en la falta de verosimilitud que presentan no pocas de las situaciones planteadas. El que la piscina en cuestión carezca de cualquier tipo de escaleras ya es un detalle bastante indicativo de los derroteros por los que se mueve la propuesta, aunque no es el único. Véase al respecto el momento en el que el protagonista tiene que recuperar un rollo de cinta americana del interior de la boca del cocodrilo dormido. Y como este, podrían citarse otros muchos ejemplos de la forma caprichosa y tramposa en que la película trata de generar tensión a través de secuencias que en la mayoría de los casos quedan lejos de tener un mínimo de credibilidad, ya no digamos lógica, en su pretensión de epatar a toda costa al espectador. En el mismo sentido hay también que señalar el tono melodramático propio de un desaforado culebrón televisivo con el que son servidos los manidos conflictos de paternidad y pareja que arrastra el protagonista, a lo que hay que añadir ciertos tics videocliperos en los que incurre su puesta en escena, de lo más molestos, y que junto al uso de unos efectos CGI bastante mejorables, y no solo en lo concerniente al aspecto del cocodrilo, afean bastante el acabado final del producto.

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Cola de acceso al Palacio de la Prensa antes del inicio de una de las sesiones de la Muestra de este año

La jornada continuaba con Blood Quantum, la primera de las tres películas de zombis programadas en esta edición de la Muestra, si consideramos como tal a Rabid en su vertiente de infectados. Un dato este que pone de relieve la buena salud productiva que el subgénero continúa atravesando desde hace ya varios lustros. Blood Quantum es un ejemplo paradigmático de este contexto. Entre el aluvión de títulos protagonizados por muertos vivientes, la película canadiense tiene su principal rasgo de originalidad en el hecho de ubicar su marco de acción en una reserva india cuyos habitantes se muestran inmunes ante la plaga. No obstante, pese a la evidente carga política que esconde dicho planteamiento, a la hora de la verdad este es el mayor signo de distinción que aloja una propuesta que, por lo demás, no ofrece el más mínimo rasgo de innovación en el resto de sus apartados con respecto a las que vienen siendo las constantes del estilo. Y eso que, a decir verdad, su prometedor arranque en el que se narra el comienzo de la epidemia zombi parece apuntar justo lo contrario. Sin embargo, superado este tramo, la realidad se impone y el metraje acaba por abrazar el patrón de clichés, tópicos y lugares comunes acuñados por el subgénero, adaptando para ello un tono pretendidamente sensible y emotivo. En sintonía con semejante perfil, lo que queda es un film ni mejor ni peor que la mayoría de cintas de este tipo que año tras año se realizan a lo largo y ancho del mundo. Simplemente, uno más.

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No había comenzado demasiado bien que dijéramos una jornada que, a la postre, acabó por revelarse como la más floja de esta edición a nivel global. Las cosas mejorarían, no obstante, en su tercera sesión, en la que, paradójicamente, se detectaron las primeras incidencias técnicas. Durante su presentación, Leticia Dolera avisaba a la audiencia de que el día anterior la organización se había percatado de que la copia a proyectar de Synchronic, la película que nos disponíamos a ver, no se correspondía con el montaje con que se había “estrenado” en el pasado Festival de Sitges, del que, suponemos, procedían los subtítulos. Por este motivo, iba a haber varios momentos a lo largo del film que carecerían de subtitulación, y que Dolera circunscribía en un primer momento a su media hora inicial, pero que, en realidad, se prolongaron durante todo el metraje, lo que dificultó su correcta comprensión, pese a que en la Sala 1 la propia presentadora realizara la traducción simultánea de estos diálogos faltantes, según parece, de una forma no demasiado precisa por decirlo suavemente.

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Una lástima, máxime viniendo de una película dirigida por dos nombres propios del cine fantástico actual como Justin Benson y Aaron Moorhead, dadas las características de su cine, en el que la palabra juega un papel importante, tal y como habíamos podido comprobar en la propia Muestra en años anteriores con la programación de sus dos trabajos previos, la magistral Spring y la no menos magnífica The Endless. En este sentido, Synchronic supone un importante paso adelante en la carrera del dúo de cineastas estadounidenses al tratarse de su proyecto más ambicioso en términos productivos hasta la fecha. Buena muestra de ello es que, por primera vez en su carrera, hayan contado con el protagonismo de dos actores de cierta popularidad, Jamie Dornan y Anthony Mackie, conocidos por el gran público por encarnar a Christian Grey en la franquicia Cincuenta sombras de Grey y al Halcón en el Universo Cinematográfico Marvel, respectivamente.  Claro que esta evolución ha tenido también sus contrapartidas. Aunque Synchronic resulta una consecuente prolongación de lo expuesto hasta la fecha por la obra de Moorhead y Benson, en la que de nuevo vuelven a explorar temas como el tiempo, el amor, las relaciones humanas o la trascendencia, e, incluso, añaden cierto comentario sociopolítico hasta ahora inédito, aprovechando que su trama de viajes temporales se localice en una ciudad con la particular historia de Nueva Orleáns, se echa a faltar una mayor profundidad en su trazado, posiblemente debido a la pretensión de sus responsables de hacer su propuesta más accesible para el gran público y, con ello, dotarla de una mayor comercialidad. Una decisión que, con toda lógica, termina por repercutir en los resultados de una película que, aun siendo superior a la media, queda algún peldaño por debajo de los logros obtenidos por sus dos referidas hermanas.

Bacurau

Con permiso de Synchronic, el plato fuerte del viernes nos aguardaba a continuación con la proyección de Bacurau, como atestigua su programación en la sesión de las diez de la noche. Dicha consideración estaba en buena parte provocada por su exitoso paso por el circuito de festivales, donde la película brasileña ha acumulado varios de los galardones principales de certámenes del prestigio de Cannes o Sitges. A tenor de semejante palmarés, las expectativas depositadas en ella eran, pues, bastante altas, aunque, por desgracia, no las consiguió cumplir. Tanto es así que, una vez vista, da la sensación de que este listado de reconocimientos ha estado antes motivado por lo audaz que, sobre el papel, resulta su inusual mezcolanza de géneros y registros, que abarcan desde el relato costumbrista a la ciencia ficción, pasando por el thriller y el gore, y, sobre todo, su evidente crítica contra el Brasil de Bolsonaro, que a sus verdaderas cualidades artísticas. Dividida en dos partes, la primera abraza los postulados del realismo mágico, lo que, junto a su tono costumbrista y diversos detalles excéntricos, parece preludiar por momentos una especie de Amanece que no es poco a la brasileira. En la segunda, en cambio, se transforma en la enésima historia de caza del hombre por el hombre que El malvado Zaroff inaugurara en la gran pantalla, en este caso vestida con ciertos ribetes wésterns, aunque de una forma no tan acusada como algunas voces han querido destacar. Pero las piezas no encajan, y sus dos mitades rara vez funcionan de forma autónoma, ya no digamos como integrantes de un mismo todo. Por un lado, la película acusa una preocupante indefinición en su rumbo, mientras que, por otro, el que su duración se vaya por encima de las dos horas le acaba también perjudicando, por cuanto la historia dispuesta podría contarse en mucho menos tiempo y de una forma más compacta. Es como si sus responsables se hubiesen conformado con quedarse en la superficie, confiando todo su potencial en el atractivo de sus variopintos ingredientes. Véase al respecto su referida alegoría sobre el Brasil actual y el colonialismo capitalista estadounidense, que, aunque extrapolable a otras coordenadas geográficas, carece de cualquier tipo de matiz o desarrollo más allá de su mero enunciado: los habitantes de un aislado pueblo del interior del país sirven de víctimas para un grupo de cazadores estadounidenses que actúan en connivencia con las autoridades locales.

Shed Of The Dead

Como cierre, la sesión golfa tenía reservada la segunda película de zombis de la jornada. Bajo el inequívoco título de Shed of the Dead, el film en cuestión se integra dentro de la oleada de exponentes surgidos en las Islas Británicas siguiendo el modelo popularizado por la aquí bautizada como Zombies party, sazonado en esta oportunidad por la presencia en el reparto desempeñando roles secundarios de tres característicos del cine de terror de los setenta y ochenta como Michael Berryman, Bill Moseley y Kane Hodder. Sin embargo, el concurso de tan icónicos intérpretes, en cuyo currículo figuran clásicos del calibre de la primera Las colinas tienen ojos, Masacre en Texas 2 o varias entregas de Viernes 13, respectivamente, en lugar de la simpatía de los aficionados, como se pretende, lo único que despierta es su tristeza al verlos inmersos en una producción de tan baja estofa como esta. Y no solo por su palpable modestia presupuestaria, la cual se siente en el acabado de la película, dejando a un lado la inclusión de unos atractivos planos ilustrados que, sin mucho esfuerzo, se erigen en lo más rescatable de tan prescindible conjunto. Sino, sobre todo, por su total inoperancia en su primigenia condición de comedia terrorífica, debido a un sentido del humor de brocha gorda basado casi en exclusiva en las referencias sexuales y derivados. Cuestión aparte es la trasnochada carga machista que evidencia la película y que contrasta con la reivindicación feminista de la que ha hecho gala la Muestra tradicionalmente y que, un año más, Leticia Dolera hizo suya en la mayoría de sus intervenciones. Cuanto menos curioso, en especial porque este no fue el único caso a este respecto que encontraríamos a lo largo de la programación de este año.

TERCERA JORNADA: SÁBADO 7

Muestra SYFY 2020 03

Presentación del pase de “Troll 2: Gira mundial” en la matinal del sábado, dentro de la sección “SyFy Kids”

La jornada del sábado abría el telón con la primera de las sesiones de “Syfy Kids”, la sección de la Muestra dedicada a los más pequeños de la casa que este año tuvo carácter gratuito. Lo hacía con el más infantil de los títulos programados, la película de animación Troll 2: Gira mundial, secuela del film de 2016 basado en esta popular línea de muñecos. En consonancia con estos antecedentes, la sala 1 del Palacio de la Prensa presentaba un lleno casi absoluto de pequeños espectadores acompañados de sus padres que habían acudido a ver la película, pero también a disfrutar del parque de juegos que la organización había situado en el hall del cine antes de la proyección en colaboración con LEGO. Dentro, además de regalar a cada espectador una caja de cereales de una conocida marca con motivos de la película, algunos de estos juguetes se sortearían entre los asistentes infantiles. En cuanto a la película en sí, sin haber visto a su antecesora, lo cierto es que el abajo firmante la esperaba peor. Si bien el tono infantil predomina en su recorrido, la cinta logra también cuanto menos entretener al público adulto gracias a una historia menos simplona de lo que cabría esperar en un principio, pero, sobre todo, a los muchos números musicales a base de versiones de conocidas canciones que pueblan su metraje y que forman parte indisoluble de su mensaje, en el que se aboga a favor de la tolerancia, de la diversidad y del poder de la música para unirnos, por más que la película peque por momentos en aquello que ella misma critica. Y es que uno ya está bastante harto que en este tipo de historias los rockeros seamos siempre los malos. Más allá de eso, la película destaca por su colorido y variado aspecto visual, con mención especial a la conseguida y atractiva textura de felpa que predomina en el diseño de personajes, objetos y escenarios. Por cierto, debido a las semanas que restaban para su estreno en España, Troll 2: Gira mundial fue proyectada en su versión original en inglés con subtítulos en castellano, fórmula esta en principio no muy ideal para una audiencia formada en su mayoría por niños de corta edad, aunque cabe reconocer que la mayoría aguantó el visionado estoicamente. Por el mismo motivo, durante la proyección se prohibió la utilización de móviles y demás aparatos similares, para lo que la distribuidora repartió a varios miembros de seguridad, lo que no evitó que algunos padres hicieran caso omiso, dando de paso un feo ejemplo a sus hijos.

The Cleansing Hour

Tras una pequeña pausa para la comida, la programación de la Muestra regresaba a eso de las cuatro de la tarde con The Cleansing Hour, película que tiene su origen en un corto homónimo del pasado 2016. Esto no quita para que su propuesta se encuadre dentro de una corriente bastante activa dentro del cine de terror de los últimos años caracterizada por tomar como base argumental el fenómeno de los reality shows y de la que en este mismo marco pudimos ver hace tres años uno de sus mejores exponentes con la australiana Scare Campaign. En este sentido, The Cleansing Hour no presenta demasiadas sorpresas. A grandes rasgos, repite punto por punto los ingredientes habituales de este tipo de films, caso del tono de comedia negra o las mentiras y la falta de ética que se esconden en esta clase de espectáculos sensacionalistas que les sirven de marco de acción. Lo más destacable, así las cosas, se encuentra en lo pronto que la película entra en harina, desarrollando a partir de entonces un tren de la bruja que, si no memorable, al menos cumple con los mínimos que habría que exigir a un producto genérico de su (modesta) categoría. Hasta aquí nada que objetar, a pesar de la horrorosa realización del debutante Damien LeVeck, cuyo abuso del primer plano como único recurso narrativo hace que sea prácticamente imposible discernir qué ocurre en la pantalla, a lo que también contribuye la oscura fotografía empleada, si bien este defecto puede que no sea realmente achacable a la propia película, sino culpa de la errónea colorimetría de la proyección de la Sala 2 del Palacio de la Prensa, ya que tal circunstancia se repitió en otros films vistos a lo largo de la Muestra, aunque no de una forma tan exagerada como en el presente. En realidad, lo más censurable de The Cleansing Hour se encuentra en el discurso que se puede extraer de sus imágenes. Y es que, el que su relato se desarrolle en un programa de exorcismos, apuntándose de paso en otro subgénero de lo más recurrente en el cine de terror actual, hace que por momentos acabe asemejándose a un panfleto ultracristiano, en el que aquellos que se toman a broma la religión y se valen de la Iglesia para lucrarse económicamente acaban siendo castigados por sus pecados. Eso, por no hablar de la óptica machista que traslucen momentos como aquel en el que uno de los protagonistas masculinos se enemista con el otro al descubrir que ha tenido un affaire con su novia, pero no cuando ya eran pareja, como sería comprensible, sino tiempo antes de que se conocieran.

rabid

Quizás por aquello de compensar, el siguiente film de la programación sí que poseería un punto de vista femenino. Me refiero a Rabid, el remake del clásico de David Cronenberg realizado por las hermanas Jen y Sylvia Soska, también conocidas como las Twisted Twins, quienes se dieron a conocer el pasado 2012 con American Mary, un exponente de body horror en el que ya dejaban entrever de forma velada la influencia del cine de su ilustre compatriota. Y lo cierto es que esta nueva versión de Rabia no decepciona, erigiéndose en un ejemplo de lo que cualquier remake debería de aspirar a ser. El que, a diferencia del título que toma como modelo, su trama se ambiente en el mundo de la alta costura, ya es bastante indicativo de por dónde se mueve su propuesta. De este modo, en lugar de limitarse a repetir lo ya conocido con el único cambio del uso de una caligrafía más actual para acercarla a las nuevas generaciones, como tantas veces suele ocurrir en este tipo de productos, las hermanas Soska ―quienes, por cierto, también interpretan dos personajes cruciales en la evolución del film― articulan una película de lo más respetuosa con la original, en fondo y forma, pero que al mismo tiempo efectúa una interesante relectura, en la que actualiza y amplía su discurso. Si muchos han querido ver el film de Cronenberg una alegoría sobre el SIDA, su versión del siglo XXI toma un elemento ya presente en aquél como es el de la cirugía estética para criticar con descarnada agudeza sobre la sociedad de las apariencias (físicas y estéticas) en el que nos encontramos actualmente. Entre sus muchos logros, cabe destacar el entregado trabajo que realiza Laura Vandervoort en el papel protagonista y el uso de los colores con fines dramáticos que hace su esteticista fotografía (atención, en especial, a la utilización que se hace del rojo para identificarlo con ciertos aspectos de la historia). En vista de ello, es una pena que sus resultados globales no lleguen a ser más redondos a causa de cierto bache narrativo en el que entra la película una vez ha planteado su discurso, y del que a duras penas se recupera en su último tramo.

The Lodge

La tercera sesión de la tarde nos traía lo nuevo del tándem de directores austriacos Severin Fiala y Veronika Franz, de quienes hace unos años pudiéramos ver en la Muestra su anterior película, la un tanto sobredimensionada Goodnight Mommy, suerte de relectura del clásico de Robert Mulligan El otro bajo el estilo de Michael Haneke, pongo por caso. Cinco años después, y bajo la producción de la nueva Hammer, Fiala y Franz regresan con The Lodge, un film que comparte no pocas sincronías con su referida obra previa. De ella recuperan el tema de la infancia y las relaciones paternofiliales, esta vez servidas, además, por partida doble, como eje vertebrador de una historia de terror psicológico de corte clásico, terreno este en el que, tal vez no por casualidad, la Hammer brindara algunos de sus mejores trabajos durante su, por otra parte, fecunda década de los sesenta del pasado siglo. El que el grueso de su argumento se ubique en una mansión aislada debido a una tormenta de nieve refleja el tono con el que se desarrolla una claustrofóbica y atmosférica narración que va construyendo a ritmo lento un clima de tensión sostenida a base de silencios y miradas, ajena a cualquier tipo de efectismo, sustentada sobre la duda de la verdadera realidad de lo que acontece en pantalla. Y aunque el resultado es un film notable, que no pocos consideraron la gran sorpresa de esta edición, en honor a la verdad debo decir que, aun siendo positiva, mi valoración no es tan entusiasta. Aunque le reconozco mucho de sus valores, como, por ejemplo, su elegante dirección, el hecho de conocer la película previa de sus dos responsables, dados sus ya señalados puntos en común, hacen que desde un primer momento la resolución de la intriga planteada resulte predecible. No solo eso, sino que, incluso, los regulares insertos de la casa de muñecas que poseen los hermanos protagonistas también apuntan en la misma dirección, por cuanto van adelantando la evolución del relato. A todo esto hay también que añadir la excesiva dilatación a la que es sometido el último tramo con las idas y venidas de unos y otros personajes cuando, más o menos, todo el pescado se encuentra ya vendido.

Muestra SYFY 2020 09

Presentación del pase de “Color Out of Space” con varios miembros del estudio español USER T38, responsable de los efectos especiales de la película

Si ya en el pase de The Lodger se había registrado un notable aumento de público, la siguiente sesión acabaría por ser la que más asistencia contó de toda la Muestra de este año, hasta el punto de rozar el lleno absoluto en las tres salas dispuestas. Este dato revela bien a las claras la expectación que existía por ver Color Out of Space, el esperado regreso como director al formato largo de ficción de Richard Stanley, más de tres décadas después de su controvertida salida de la adaptación de La isla del Dr. Moreau que protagonizaran a comienzos de los noventa Val Kilmer y Marlon Brando. Y eso que las alargadas e insustanciales presentaciones de Leticia Dolera hicieron que la sesión arrancara con aproximadamente hora y media de retraso sobre el horario previsto. Buen ejemplo de ello estuvo, precisamente, en la presentación del pase en cuestión. La presencia sobre las tablas de la Sala 1 de los miembros de USER T38, la compañía española que se ha encargado de los efectos y la post-producción de la película, solo sirvió para que la actriz y cineasta barcelonesa hiciera su ya cansino (y homófobo) chiste de la rima de Canino, terminando con una perorata feminista totalmente fuera de lugar con motivo del Día Internacional de la Mujer que se celebraba el domingo, tras lo que Dolera aprovechó para despedirse hasta el año que viene, ya que en la siguiente jornada pensaba acudir a la manifestación que se celebraba por esta efeméride en Madrid. Eso que ganamos.

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Pasando a comentar el contenido de Color Out of Space, al igual que ocurriera un día antes con la brasileña Bacurau, la expectación generada por esta adaptación de El color que cayó del cielo, uno de los relatos más populares de H. P. Lovecraft, aquí protagonizado por Nicolas Cage, no se correspondería con lo ofrecido finalmente por la película en cuestión. Antes al contrario, sus resultados son los de un film tremendamente fallido, que tarda un mundo en arrancar y, lo que es peor, se muestra incapaz de plasmar convenientemente las indudables buenas ideas que atesora. Si siempre se ha comentado la dificultad que entraña trasladar la literatura de Lovecraft y su terror cósmico y primigenio a la gran pantalla debido a su estilo más descriptivo que narrativo, la adaptación de Richard Stanley peca justo de lo opuesto. El guion coescrito por el sudafricano junto a Scarlett Amaris está sobresaturado de ideas, conceptos y sugerencias nulamente desarrolladas, dando la sensación de tratarse de un denso borrador pendiente de pulir. Pero, en lugar de eso, la puesta en escena de Stanley se afana en bombardear el metraje de gratuitos guiños a los aficionados, ya sea mediante las continuas referencias al imaginario creado por el escritor de Providence, con el Necronomicon a la cabeza, o dando forma a escenas que remiten de forma casi mimética a diversos clásicos del cine fantástico de los años ochenta, caso de La cosa o Encuentros en la tercera fase, entre algunos otros. En este contexto, su atractivo aspecto visual, caracterizado por esos tonos violetas que representan el indescriptible color que cayó del espacio, se antoja insuficiente botín para sacar a flote una producción que, para colmo de males, se ve también penalizada por la participación de un Nicolas Cage tan pasado de rosca como acostumbra, cuya histriónica actuación, por paradójico que resulte, sintetiza con simpar tino varios de los problemas que aqueja esta Color Out of Space, debido a su falta de gradación y mesura.

Satanic Panic

Si el año pasado una de las sesiones golfas de la Muestra estuvo protagonizada por Puppet Master: The Littlest Reich, el reboot de la prolífica franquicia creada por Charles Band a finales de los ochenta producido por Fangoria, casualidades de la vida, la última proyección del sábado nos traía de nuevo otra película financiada por la división cinematográfica de la popular revista sobre cine de terror. Se trataba de Satanic Panic, comedia terrorífica que tiene su principal toque de distinción en la presencia en su reparto de la veterana Rebecca Romijn, entre otras cosas, la Mística original en la saga de X-Men. Estas referencias dejan a las claras el tono retro de una película que cuenta con un argumento como poco singular: una repartidora de pizzas ávida de propinas acude a hacer una entrega al apartado barrio rico de su ciudad, donde acabará siendo la presa de una secta satánica que necesita una virgen para llevar a cabo un ritual con el que pretenden traer a nuestro mundo a la deidad diabólica Baphomet. Como es fácil de deducir a juzgar de este punto de partida, la trama se desarrolla bajo un sentido del humor de lo más friki, o al menos en su prometedora primera parte. Sin embargo, y en contra de lo esperado, transcurridos los minutos la narración va variando de tono hasta tomarse demasiado en serio a sí misma, produciéndose una evidente disonancia entre lo que marca el guion y el camino que toma la dirección. La película pierde así gran parte de su potencial, si bien su animado ritmo, sus puntuales gags cómicos y el empleo de un generoso gore hacen que nunca se pierda el interés, ofreciendo uno de esos exponentes que se ven con la misma facilidad con que se olvidan. Lo ideal sinceramente para estas alturas, cuando quien más quien menos llevábamos ya a nuestras espaldas más de doce horas interrumpidas de cine.

CUARTA JORNADA: DOMINGO 8

Muestra SYFY 2020 01

Como viene siendo habitual en los últimos años, la organización había reservado una de las matinales de “Syfy Kids” para recuperar en pantalla grande un clásico del cine fantástico de las últimas décadas. Si en ediciones pasadas los títulos proyectados habían sido Parque Jurásico o la adaptación a imagen real de La familia Addams, en esta ocasión el film escogido fue Regreso al futuro coincidiendo con el treinta y cinco aniversario de su estreno. Una efeméride que la Muestra celebró por todo lo alto, ya que, además de su programación, el film dirigido por Robert Zemeckis protagonizó el cartel oficial y el resto de la campaña promocional de este año. A modo de curiosidad, cabe comentar que esta primera aventura de Marty McFly y Doc sería proyectada en su versión doblada al castellano, al contrario de lo que suele ser norma en la Muestra, quién sabe si para añadir un plus de nostalgia entre una concurrida audiencia que en su mayoría había descubierto la película gracias a sus pases televisivos. Más allá de esto, la sesión transcurrió según el guion previsto. Además de comprobar con sus ojos lo bien que se mantiene Regreso al futuro con el transcurrir de los años, el público coreó al unísono los diálogos más recordados de la cinta, al tiempo que ovacionaba sus momentos más emblemáticos. A tenor de todo ello, solo queda agradecer a la organización que, año tras año, nos permita darnos el gustazo de revisitar en pantalla grande uno de estos clásicos, así como el detalle que tuvo en esta ocasión al repartir entre los asistentes una especie de recortable del DeLorean a modo de recuerdo de una sesión que, cabe recordar, era de carácter gratuito.

Human Lost

Sin apenas tiempo para el descanso, a eso de las tres y media de la tarde la Muestra encaraba su última tanda de proyecciones con el pase de Human Lost, película encargada de cubrir la tradicional cuota del certamen con el anime. Basada en Indigno de ser humano de Osamu Dasai, la segunda novela japonesa más vendida de la historia, de la que, al parecer, heredera su estructura en tres capítulos, su argumento nos traslada hasta un futuro próximo en el que la nanotecnología ha conseguido revivir a las personas de forma remota. Pero como nunca llueve a gustos de todos, hay quienes se rebelan contra esta, en apariencia, idílica sociedad donde no existe la muerte, para lo que se transforman en una especie de monstruos llamados Lost. Olvidando por completo las cuestiones filosóficas a las que se prestaba semejante argumento, Human Lost se decanta, sin embargo, por transitar por terrenos mucho menos estimulantes, y, ¿por qué no decirlo?, más comerciales para los consumidores de este tipo de productos. Y es que si su punto de partida, con su ambientación en esa sociedad distópica, ya remite a clásicos del anime como Akira, lo mismo ocurre con su estética cyberpunk, perviviendo cierta sensación de déjà vu durante todo su metraje. Y aunque uno comprende que existe un público para este tipo de productos, para ojos menos familiarizados la película acaba por caer en los peores tópicos que arrastra cierto cine de animación japonés encuadrado en la ciencia ficción. A saber: historia ininteligible y confusa; una tendencia a la gravedad y la trascendencia francamente risible; y proliferación de escenas de acción exageradísima e hipertrofiada, donde cualquier rasgo de verosimilitud se pierde en la propia naturaleza fantástica de la propuesta. Todo ello hace que, en esta tesitura, llegado a cierto momento el espectador acabe por desconectar del totum revolutum que sucede en la pantalla, cuando no a entregarse directamente y sin miramientos en los brazos de Morfeo, dadas las intempestivas horas en las que fue programada, cuando la mayoría nos encontrábamos haciendo la digestión de la comida, a lo que también contribuyó su interminable duración cercana a las dos horas de metraje.

le-daim

El surrealismo continuaba, aunque en este caso de forma voluntaria, con Le Daim, película encargada de inaugurar la pasada edición de la quincena de realizadores del Festival de Cannes y último trabajo hasta la fecha de Quentin Dupieux, quien además de dirigirla, firma el guion y se encarga de la fotografía y el montaje. Para quien no lo conozca, en apenas una década este cineasta francés ha conseguido hacerse un hueco en ciertos círculos cinéfilos gracias a su especialización en la realización de comedias disparatadas y extravagantes. Si en Rubber, la película con la que se diera a conocer internacionalmente, Dupieux seguía las andanzas de un neumático asesino, en Le Daim nos pone tras los pasos de un peculiar individuo que, tras una ruptura conyugal, compra una cara chaqueta de ante de segunda mano con la que se obsesiona, a tal punto de comenzar a hablar con ella, como si una parte de su consciencia se tratara. Sobre esta base, el cineasta realiza una especie de aproximación al cine de asesinos en serie auspiciado por un negrísimo sentido del humor en el que, burla, burlando, retrata ciertos aspectos de nuestra sociedad actual, en la que, como su protagonista, solucionamos nuestros problemas emocionales a base de materialismo con el que alimentar el ego, pero sin adoptar para ello grandes discursos grandilocuentes, sino con la sencillez como principal baza. Sencillez en su narrativa y en su planteamiento. Unos pocos elementos, una ajustada duración de poco más de hora y cuarto y la inspirada interpretación del oscarizado Jean Dujardin, quien soporta sobre sus hombros todo el peso de la historia al ser el único personaje en escena durante gran parte del metraje, conforman los reducidos ingredientes de un título que, si bien no alcanza el grado de brillantez de la mencionada Rubber, Réalité o Wrong Cops, en mi opinión la particular obra maestra de su responsable, parece marcar un punto de inflexión en su trayectoria, al abrazar una narración más homogénea y menos tendente a lo fantástico y al delirio de la que nos tenía acostumbrados hasta el momento.

first love

Tras el paréntesis que había supuesto en este sentido Le Daim, la penúltima sesión de esta edición de la Muestra nos volvía a llevar a tierras niponas para reencontrarnos con otro viejo conocido, el prolífico Takashi Miike y su First Love, un film que, a decir verdad, y como tantos otros exponentes orientales que recurrentemente se programan en otros eventos de este tipo, siendo rigurosos no debería de haber tenido cabida en un certamen especializado como este, ya que carece de cualquier vinculación con el fantástico o el terror, más allá de un único momento aislado puramente Miike. En realidad, se trata de un thriller de acción ambientado en los bajos fondos de Tokio que condensa su desarrollado en una única noche, con el telón de fondo de la peculiar historia de amor que anuncia su título surgida entre un boxeador desahuciado clínicamente y una prostituta que sufre de alucinaciones a causa del síndrome de abstinencia. Unos terrenos transitados por el cineasta nipón con cierta frecuencia a lo largo de su centenaria filmografía, pero que en esta ocasión son servidos con un estilo que recuerda a las incursiones en el género [criminal de Quentin Tarantino, Guy Ritchie o también su paisano Takeshi Kitano, debido principalmente a una narrativa formada por diferentes líneas argumentales interconectadas entre sí. El hecho de que First Love vaya a ser la primera película de Miike estrenada comercialmente en salas españolas en bastantes años podría hacernos pensar en un título más contenido de lo que viene siendo habitual en su inclasificable responsable. Pero, aunque el film sea hasta cierto punto asequible para el gran público, con todo lo que conlleva, ello no quiere decir que a lo largo de su metraje no encontremos diversos instantes marca de la casa, caso del baño de sangre y amputaciones en el que desemboca su prolongado clímax o el humor negro y cínico que recorre buena parte de una cinta que, sin ser nada del otro mundo, probablemente contenga algunos de los momentos más inspirados del cine del japonés desde hace bastante tiempo.

Muestra SYFY 2020 10

Gorka Villar comunicando la suspensión de la sesión de clausura en la Sala 1 por problemas técnicos

Llegadas las diez de la noche, la decimoséptima edición de la Muestra SYFY de Cine Fantástico arrancaba su última sesión. Por este motivo, ante la comentada ausencia de Leticia Dolera era Gorka Villar el encargado de subir sobre las tablas del escenario de la Sala 1 del Palacio de la Prensa para la despedida de rigor. No obstante, a modo de regalo, tenía reservada una sorpresa para los asistentes. Antes de la película de clausura, se iba a adelantar un adelanto en exclusiva de Un lugar tranquilo 2, película cuyo tráiler había precedido todas y cada uno de los pases de la Muestra. Y, menuda sorpresa, ya que cierto problema acaecido con la reproducción de esta pieza promocional acabó motivando que tras algo más de una hora de espera e incertidumbre se tuviera que suspender la proyección de la Sala 1. Como solución, la organización reubicó a los espectadores que así lo desearon en la Sala 3, hasta llegar a doscientos, mientras que el resto se marchaba a casa precipitadamente con la promesa de ser recompensados próximamente de una forma pendiente de precisar.

the boy la maldicion de brahms

Por fortuna, los parroquianos de la Sala 2 no sufrimos tales inconvenientes y pudimos ver con total normalidad el referido avance, que consistió en unos escasos minutos del film, unas pocas frases promocionales y el tráiler, así como The Boy. La maldición de Brahms, la película escogida para protagonizar la clausura. Aunque su título español omita la referencia, se trata de la secuela de The Boy, modesto film de 2016 que, a medio camino entre el cine de casas encantadas y de muñecos malignos, ofrecía un efectivo ejercicio de tensión narrativa, solo roto por la desesperada búsqueda de efectismo visual en la que incurría su puesta en escena durante el último tercio y que contrastaba con el agradecido clasicismo imperante hasta el momento. Una decisión que, en cualquiera de los casos, no conseguía arruinar el buen sabor de boca dejado por el resto del conjunto y que, supongo, propiciaron un buen funcionamiento en taquilla como para propiciar cuatro años después la realización de una secuela concebida con mayores aspiraciones comerciales. Y es que, aunque al igual que en la original William Brent Bell se ha encargado de la dirección y Stacey Menear del guion, para esta nueva entrega sus responsables han contado con el protagonismo de una actriz de cierto poder mediático como Katie Holmes. Pero la continuidad de sus principales responsables no significa que esta nueva película sea fiel a su predecesora. Nada más lejos de la realidad. De entrada, no se trata de una continuación argumental de los hechos mostrados en la primera parte, sino que emplea a su antojo algunos elementos presentes en ella para crear una historia nueva, contradiciendo no poco de lo mostrado en aquélla. Algo que, por sí solo, no tendría que ser malo si el fruto resultante poseyera entidad, aunque desgraciadamente no sea el caso. Tanto es así que, antes que aprovechar la oportunidad de crear un universo propio, la única razón que parece perseguir esta The Boy. La maldición de Brahms es la de aludir con mucho descaro y poca lógica interna a todas y cada una de las principales corrientes del cine de terror coetáneo, desde las películas de niños malignos a las de posesiones, a través de una narración burda y carente de fuerza que tiene su mejor reflejo en su flojísimo desenlace. Triste colofón pues para esta Muestra, tanto por el nivel de la película escogida como por las circunstancias comentadas, pero que en cierto modo resumen lo que fue esta edición. Esperemos que el próximo año las cosas mejoren…

José Luis Salvador Estébenez

Fotografías: Juan Mari Ripalda

Muestra SYFY 2020 15

Published in: on marzo 30, 2020 at 8:36 am  Dejar un comentario  
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Nocturna Madrid aplaza su próxima edición hasta el 2021

Nocturna 19 foto 12

La crisis generada por el corona virus en nuestro país también ha tenido sus consecuencias en el medio cinematográfico. Al aluvión de retrasos de estrenos en salas, se le ha unido el aplazamiento de varios certámenes que debían de celebrarse en los próximos meses. El más mediático ha sido, sin duda, el del Festival de Málaga, que aplazaba sin fecha determinada su vigésima tercera edición el pasado martes, cuando tan solo faltaban tres días para su inicio. Pero, lógicamente, no ha sido el único. Así, en la mañana de ayer la organización del Festival de Cine Fantástico de Madrid – Nocturna, daba a conocer en las redes sociales que seguía los pasos del certamen malagueño con el siguiente comunicado:

“Ante la situación de incertidumbre que se nos plantea en estos momentos y teniendo en cuenta la imposibilidad de avanzar en la preparación de un evento como el Festival Nocturna Madrid, que entraba en una fase importante, se ha tomado la decisión de aplazar la celebración del Festival por este año. Toda la atención de instituciones, empresas y ciudadanía está centrada en lo realmente importante y no es posible centrar esfuerzos en eventos como el nuestro. Esperamos que el 2021 suponga el regreso del Festival a Madrid que ahora mismo lo que necesita es mucha fuerza y responsabilidad. Muchas gracias a todos”.

Esperemos que esto solo sea un paréntesis y que, como el comunicado señala, el próximo año Nocturna Madrid regrese al panorama de certámenes especializados en género fantástico de nuestro país y pueda celebrar su octava edición con total normalidad, tal y como todos los aficionados deseamos.

Published in: on marzo 14, 2020 at 9:18 am  Dejar un comentario