Juan Francisco Viruega, nuevo director del Almería Western Film Festival

Juan Francisco Viruega

El director, guionista y productor almeriense, Juan Francisco Viruega, se suma al equipo de Almería Western Film Festival (AWFF), que cumple este año su sexta edición. Para Viruega es una motivación especial estar al frente de un Festival que “ha logrado un amplio reconocimiento tanto en la provincia como a nivel nacional e internacional”.

En líneas generales, Viruega apuesta por reforzar el contacto de la sociedad con la experiencia cinematográfica y dar visibilidad a las obras audiovisuales que no suelen encontrar un hueco en la cartelera comercial. “AWFF tiene un carácter ontológico muy importante. El cine y el paisaje de Tabernas han influido en el proceso socio-económico de la provincia, incluso en la especialización laboral de muchos almerienses. El Festival debe promover los valores humanistas y técnicos del lenguaje cinematográfico. Asimismo, tenemos la responsabilidad de evaluar el estado actual del género western a nivel internacional”, explica.

Por ello, en la próxima edición de AWFF se seguirá cuidando especialmente la programación, la selección de largometrajes y obras de corta de duración, con un jurado especializado y contando con profesionales en activo que aporten su sabiduría y criterio. “Todo ello lo haremos pensando en lo primordial, la conexión entre los espectadores y los participantes”, añade Viruega.

Con este nombramiento, el alcalde de Tabernas, José Díaz, pretende “abrir una nueva etapa que siga potenciando el Festival en todo el territorio nacional y en el exterior”. “El perfil de Viruega responde a un profesional, con una alta cualificación y experiencia, además conocedor de esta tierra, muy bien relacionado con el mundo del cine. De este modo seguiremos avanzando dando continuidad al trabajo realizado y posicionando a AWFF como un referente en todo el mundo”, indica Díaz.

AWFF se ha convertido en una cita ineludible para los amantes del cine western y también en un evento cultural y lúdico, que traspasa fronteras. El Festival se centra en la valorización de un patrimonio cinematográfico de más de 60 años, que ha inspirado obras maestras de todos los géneros y también en el fomento del presente y futuro de la industria audiovisual y su impacto en la economía local.

El Ayuntamiento de Tabernas es el principal impulsor de este Festival que se consolida, tras cinco años consecutivos, como uno de los grandes eventos para la difusión turística y cinematográfica, no solo de esta localidad sino de toda la provincia de Almería. El evento, que cuenta con el apoyo de la Diputación de Almería y la Junta de Andalucía, tiene como principal objetivo potenciar la localidad tabernense y su entorno como escenario natural de grabaciones en la industria cinematográfica nacional e internacional.

Para la organización de AWFF, el Ayuntamiento de Tabernas vuelve a contar con el equipo de los dos últimos años y la participación de los poblados del oeste Oasys-Mini Hollywood y Fort Bravo. Cristina Serena continuará en las labores de coordinación junto con Mercedes Díaz, concejal de Turismo y Cine, y Alfonso Heredia, concejal de Cultura y Juventud.

Más información: www.almeriawesternfilmfestival.es

Published in: on agosto 1, 2016 at 3:52 am  Dejar un comentario  

La venganza de Jane

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Título original: Jane Got a Gun

Año: 2013 (Estados Unidos)

Director: Gavin O’Connor

Productores: Terry Dougas, Aleen Keshishian, Scott LaStaiti, Natalie Portman, Mary Regency Boies, Zack Schiller, Scott Steindorff

Guionistas: Brian Duffield, Anthony Tambakis, Joel Edgerton, según argumento de B. Duffield

Música: Lisa Gerrard, Marcello De Francisci

Fotografía: Mandy Walker

Intérpretes: Natalie Portman (Jane Hammond), Joel Edgerton (Dan Frost), Ewan McGregor (Colin McCann), Rodrigo Santoro (Fitchum), Noah Emmerich (Bill Hammond), Boyd Holbrook (Vic), Alex Manette (Buck), Todd Stashwick (O’Dowd), James Burnett (Cunny Charlie), Sam Quinn (Slow Jeremiah), Chad Brummett (Theodore), Boots Southerland (Marshal), Nash Edgerton, Robb Janov, James Blackburn, Nicoletta Chapman, Billy Fuessel, Wynema Gonzagowski, Kristin Hansen, Sean Helean, Darlene Kellum, Jahan Khalili, Rodger Larance, Ricky Lee, Robb Moon, Martin Palmer, Lauren Poole, Jaime Powers, Giuseppe Quinn, Kendra Tuthill, Mia Wagenman…

Sinopsis: Bill, el marido de Jane, regresa a la granja gravemente herido. Ha sido tiroteado por la banda de McCann, y sabe que vendrán tras él. Jane acudiría a Dan, un antiguo amor, para pedirle ayuda en el inminente enfrentamiento…

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El western no ha muerto. En Estados Unidos se siguen haciendo ejemplares, algunos de los cuales inclusive llegan en ocasiones a nuestro país, y además la televisión ha supuesto un buen refugio para el género, donde, por ejemplo, las adaptaciones de la obra de Louis L’Amour son constantes.

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La presente película se rodó en 2013, aunque no se ha estrenado hasta 2016 por ciertos oscuros problemas de producción. Tras abandonar el rodaje la directora Lynne Ramsay — Tenemos que hablar de Kevin (We Need to Talk About Kevin, 2011) –, tomó las riendas Gavin O’Connor — El milagro (Miracle, 2004), Cuestión de honor (Pride and Glory, 2008) –. En ese lapso, además, el actor Joel Edgerton, que también colabora en el guion, debutó como director y guionista en solitario con la recientemente estrenada El regalo (The Gift, 2015).

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Pese a que El regalo es un thriller, comparte con la presente sus errores de guion; o más bien cabría denominarlos trampas, pues de eso realmente se trata. Por un lado, tenemos una trama muy elemental, a la que se intenta otorgar apariencia de complejidad con el recurso de hacerla arrancar in media res, cuando la historia está hacia la mitad, para después, por medio de breves y constantes flash-backs irnos informando acerca de qué pasa y porqué. Ello ayuda, por supuesto, a que los guionistas suministren y oculten información a conveniencia, transformando lo que pudiera ser una opción por medio del punto de vista en una narración caprichosa y antojadiza, donde inclusive el muy inteligente héroe será capaz de inventar el cóctel molotov muchos años antes de hacerse oficialmente. En cuanto al recurso de hacer de la protagonista femenina un personaje con recursos, resolutiva y autosuficiente, es algo bastante obvio de cara a parecer “modernos”, sin tener presente que en el western este tipo de personajes ya surgieron antes de que fueran moneda común en otros géneros, y algunas actrices, como Barbara Stanwyck o Jean Arthur, fueron habituales en cometidos de esta potencia.

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La puesta en escena, por su parte, no ayuda a aportar algo de dimensión a la historia, debido a una planificación plagada de los vicios habitual del cine contemporáneo, donde abundan los planos desenfocados, y no me refiero a aquellos planos subjetivos del personaje de Bill Hammond, herido y que es incapaz de distinguir bien lo que hay frente a él, sino a planos objetivos donde la cámara muestra un paisaje desenfocado y, varios segundos después, entra en primer término algún personaje u objeto enfocado. Es irritante cómo ningún director contemporáneo parece capaz de tener una idea mínima acerca del uso de la profundidad de campo. Por lo demás, emplea el tópico recurso de la estética feísta del género tan habitual en el western contemporáneo, y roba alguna imagen a un clasicazo como La puerta del cielo (Heaven’s Gate, 1980), de Michael Cimino.

Entendámonos: no es una mala película, ofrece cierta factura, y unas interpretaciones solventes (con un irreconocible Ewan McGregor a la cabeza como un malo muy malo que, al final, no resultará ser tan malo), pero este producto, a mitad de camino entre el cine independiente y el telefilm de lujo demuestra que, hace unos años, directores de segunda como Ray Nazarro o Burt Kennedy, por citar algunos sin excesivo prestigio, con los mismos ingredientes podrían haber dado origen a algo más vívido y conseguido.

Carlos Díaz Maroto

Bone Tomahawk

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Titulo original: Bone Tomahawk

Año: 2015 (Estados Unidos)

Director: S. Craig Zahler

Productores: Dallas Sonnier, Jack Heller

Guionista: S. Craig Zahler

Fotografía: Benji Bakhsi

Música: Jeff Herriott, S. Craig Zahler

Intérpretes: Kurt Russell (Sheriff Hunt), Patrick Wilson (Arthur), Matthew Fox (Brooder), Richard Jenkins (Chicory), Lili Simmons (Samantha), David Arquette (Purvis), Evan Jonigkeit (Alguacil Nick), Sid Haig (Buddy)…

Sinopsis: Año 1850. La llegada de un forastero a la pequeña localidad de Bright Hope levanta las sospechas del sheriff Franklin Hunt, que le detiene después de una disputa. Una mujer cuida del preso en la cárcel hasta que durante la noche desaparecen junto con el alguacil. Con la única pista de una flecha que parece pertenecer a una violenta tribu de indios antropófagos, el sheriff irá a la búsqueda de los desaparecidos, acompañado de su viejo ayudante, un curtido pistolero y el marido de la desaparecida…

Por norma general, el cine no ha dado muchas muestras de westerns que se hayan visto mezclados con otros géneros menos respetables como pueden ser el terror o la ciencia ficción, quedando relegado cualquier resultado que pudiera surgir de esa mixtura a subproductos o cintas que rayaban la serie Z. Sirva de prueba Cinco tumbas sangrientas (Five Bloody Graves, 1969), el western-horror dirigido por Al Adamson que, además de ponernos frente a un sádico indio, colocaba a la Parca como narradora del film.

Sin embargo, de un tiempo a esta parte la cosa parece haber cambiado y esta tesitura se ha normalizado, propiciado en gran medida por el mestizaje intergenérico que guía el acercamiento a los géneros clásicos de las nuevas generaciones de directores. Sin ir más lejos, ahí tenemos el ejemplo de Los odiosos ocho (The Hateful Eight, Quentin Tarantino, 2015), una producción del pasado año que comparte con Bone Tomahawk no solo la identidad de uno de sus protagonistas, Kurt Russell, antiguo actor fetiche de John Carpenter, sino además una premisa y una puesta en escena de corte clásico (en el caso de Tarantino llegando incluso a estar rodada en unos gloriosos 70 mm Ultrapanavison), para girar en su tercio final hacia el gore más sangriento.

De ese modo, si en la citada película de Tarantino podíamos ver sendos homenajes a La cosa (The Thing, John Carpenter, 1982) o Terroríficamente muertos (Evil Dead II, Sam Raimi, 1987), en la ópera prima de S. Craig Zahler partimos de un argumento que recuerda en bastantes aspectos al de Centauros del desierto (The Searchers, John Ford, 1956), para después centrarse en el largo periplo de muerte y desesperación de sus protagonistas – cosa que, por cierto, me recordó a Chato, el apache (Chato’s Land, Michael Winner, 1972) -, adentrándonos finalmente en las entrañas del mismísimo infierno con la llegada del grupo a los dominios de una tribu caníbal aún más sádica que la que pudimos ver en la polémica Holocausto caníbal (Cannibal Holocaust, Ruggero Deodato, 1980).

Craig Zahler, además de director, guionista y compositor de la banda sonora de la película (esto último junto a Jeff Herriott), nos coloca tras los pasos de una partida en busca de un grupo formado por un prisionero, el alguacil del sheriff y la doctora que se encargaba de los cuidados del primero, después de que estos hayan sido raptados por una tribu de indios. Y es que, aunque según declaraciones de Craig Zahler recogidas en la nota de prensa, su primera intención era la de hacer una película de terror influenciada por las obras (directas a vídeo) de Brian Paulin,[1] su amplio bagaje como guionista[2] y sus trabajos como escritor de novelas del oeste[3] le animaron a ponerse manos a la obra con la escritura de un western que mezclara ambos géneros.

El resultado no podía ser más estimulante, por un lado por la monstruosa caracterización de esa tribu salvaje que deforma su apariencia con restos de  esqueletos animales incrustados en la propia piel y que emite gritos guturales como si de bestias se trataran, y, por otro, por la sabia manera que tiene S. Craig Zahler de introducirnos en la historia y de ese modo profundizar en los personajes, con los que, ya de paso, hace un retrato de sus diferentes relaciones de pareja: tenemos a un pistolero soltero, racista y algo arrogante (Matthew Fox) que, tal y como llega a decir, se considera más inteligente que el resto de su compañeros al no haber estado casado nunca, al contrario que ellos; un sheriff que “abandona” a su mujer enferma a pesar de que ella le persuada para que no lo haga (Kurt Russell); su fiel y anciano ayudante, viudo además y, al parecer, atendiendo a sus palabras, un digno esposo (Richard Jenkins); y, por último, un vaquero que decide acompañar a los demás a pesar de estar gravemente herido (Patrick Wilson), puesto que su mujer (Lili Simmons) es una de las personas raptadas por los caníbales.

Es, precisamente, en este última pareja – cuyo idilio se ve algo enturbiada por las inseguridades de él respecto a sus sentimientos, pues el hombre se muestra reticente a la hora de leerle a la mujer una antigua carta de amor que le había escrito-, en los que Craig Zahler se apoya para marcar el conflicto y el leit motiv de la cinta, utilizando su relación de espejo en el que reflejar las de sus compañeros de viaje. Pero la cosa no se limita a este grupo de viajeros, S. Craig Zahler va abandonando paulatinamente el tono pausado y crepuscular de la cinta conforme avanza la acción y lleva esta confrontación al extremo cuando los “exploradores” de Bone Tomahawk llegan a la cueva habitada por la tribu antropófaga y descubren la estampa más atroz que pudieran imaginarse, al revelarse que los indios utilizan a sus mujeres como meros objetos de procreación.

Estamos pues ante el deslumbrante debut de un gran creador de atmósferas y un narrador excepcional, que no por menos resultó digno ganador del premio al mejor director en la pasada edición del Festival de Sitges – 2015. Habrá que estar muy atentos a sus siguientes pasos.

Juan Pedro Rodríguez Lazo

[1] Director de películas de terror extremo rodado con muy bajo presupuesto. En su haber cuenta con At Dawn They Sleep (2000), Fetus (2008) o Blood Pigs (2010).

[2] De una veintena de guiones que dice haber escrito, sólo uno llegó a convertirse en película bajo el título Asylum Blackout (Alexandre Courtès, 2011).

[3] A Congregation of Jackals y Wraiths of the Broken Land.

Published in: on marzo 11, 2016 at 6:55 am  Dejar un comentario  

Estreno de “Bone Tomahawk” en España

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Este viernes 4 de marzo desembarcará en los cines españoles de la mano de La Aventura Audiovisual Bone Tomahawk, un excepcional western con sorprendentes guiños al cine de terror protagonizado por Kurt Russell, que supone el debut como director del novelista, guionista y músico S. Craig Zahler. Se trata de una película repleta de situaciones extremas y sorprendentes que ha sacudido los géneros en los que se enmarca. La explosiva hibridación que propone el argumento, salpicado con elementos de acción y comedia negra, y su carismático reparto en estado de gracia ha convertido a Bone Tomahawk en un título clave del cine de género contemporáneo. Muy bien acogida por la crítica, el film llega con el aval que supone el Premio a la Mejor Dirección y el Premio José Luis Guarner de la crítica especializada conseguidos en la pasada edición del Festival de Sitges.

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Sinopsis: Año 1850. La llegada de un forastero a la pequeña localidad de Bright Hope levanta las sospechas del sheriff Franklin Hunt, que le detiene después de una disputa. Una mujer cuida del preso en la cárcel hasta que una noche ambos desaparecen. La única pista de la desaparición es una flecha que parece pertenecer a una violenta tribu de indios antropófagos. El sheriff irá a la búsqueda de los desaparecidos, acompañado de su viejo ayudante, de un curtido pistolero y del marido de la desaparecida.

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LA CRÍTICA HA DICHO DE ELLA:

“Una ingeniosa mezcla de western, terror y comedia que galopa a su propio ritmo” (The New York Times)

“Un gazpacho de géneros alegremente macabro, que reúne un emocionante sentido épico del Viejo Oeste con una sensibilidad cómica tan oscura como el tabaco de mascar” (Variety)

BONE TOMAHAWK

Con motivo de la llegada a salas comerciales españolas de esta interesante propuesta, coincidiendo con su estreno el próximo viernes os ofreceremos una reseña analítica de la película a cargo de nuestro colaborador Juan Pedro Rodríguez Lazo.

Published in: on marzo 7, 2016 at 6:21 am  Dejar un comentario  

La V edición de Almería Western Film Festival se celebrará del 9 al 11 de octubre

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La V edición de Almería Western Film Festival (AWFF) se celebrará del 9 al 11 de octubre de 2015 en Tabernas. El Ayuntamiento del municipio andaluz sigue siendo el principal impulsor de este evento que se consolida tras cuatro años consecutivos como uno de los grandes eventos para la difusión turística y cinematográfica, no solo de esta localidad sino de la provincia de Almería.

Para la organización de AWFF, el Ayuntamiento de Tabernas cuenta con un equipo de trabajo que continuará la senda emprendida en la pasada edición, destacando las secciones dedicadas a películas westerns actuales y la retrospectiva, así como otras actividades paralelas a través de las que se potencia el turismo y el ocio. “Este festival es un evento en el que participa todo el pueblo y así lo queremos transmitir a través de una programación a la que puedan asistir y disfrutar público de todas las edades, además de los aficionados que son nuestros principales prescriptores”, explica el alcalde de Tabernas, José Díaz.

Por de pronto, la organización de AWFF 2015 ya ha publicado las bases del concurso de la sección Western que ofrecerá una panorámica del cine actual de este género. Se establecen dos categorías: largometrajes y cortometrajes, en las que podrán concurrir cintas de todas las nacionalidades que estén relacionadas con la temática western. En el caso de los cortos la duración máxima será de treinta minutos

La inscripción en la sección Western 2015 es totalmente gratuita y el plazo finalizará el próximo 31 de agosto. Solo podrán participar largometrajes y cortos que hayan sido finalizados entre 2013 y 2015. Las bases del concurso se pueden consultar en el siguiente enlace http://www.almeriawesternfilmfestival.es/peliculas/Bases2015.html

Entre todos los films que compitan en concurso en la sección de Western 2015, el jurado elegirá el premio Almería Western Film Festival 2015 para el mejor largometraje y otro premio al mejor cortometraje. El público asistente otorgará además otro premio denominado Público.

Los aficionados y el público en general podrán participar en las proyecciones de estas producciones cinematográficas y mantener un encuentro directo con los profesionales invitados. En su conjunto, conformarán un foro de debate sobre las producciones que se exhiban durante los tres días del Festival.

Más información: http://www.almeriawesternfilmfestival.es/

Published in: on agosto 13, 2015 at 5:55 am  Dejar un comentario  

Exit Humanity

Agrupada en el marco de los últimos lanzamientos que viene comercializando Tema Distribuciones de la mano de Cameo, a continuación os ofrecemos un artículo sobre Exit Humanity, una interesante propuesta que arroja una nueva visión sobre la últimamente tan tratada (y desgastada) figura del muerto viviente.

LA PELICULA

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Entre otras muchas cosas – casi todas negativas, eso sí –, el nuevo milenio también nos ha traído la popularización, explotación y trivialización del durante años ignorado por el gran público personaje del zombie. De esta manera, y además de convertirse en el tema central de productos de consumo masivo como videojuegos y best sellers, en lo que respecta al cine hemos podido divisar y disfrutar de su putrefacta y maloliente imagen en películas de toda índole, desde el found footage (El diario de los muertos), interminables sagas de acción (Resident Evil), comedias románticas teenagers (Memorias de un zombie adolescente), films de animación por stop-motion (El alucinante mundo de Norman) e, incluso, producciones de gran presupuesto con superestrella como cabeza de cartel, caso de Guerra mundial Z.

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Quizás el último territorio aún no transitado estos últimos años por el muerto viviente sería el del cine más autoral, ya que si bien otros mitos terroríficos como el vampiro o el monstruo de Frankenstein han despertado desde siempre el interés de autores de vanguardia y/o gafapastiles, tales como Guy Maddin, Jim Jarmusch o Paul Morrisey (seguramente con la coartada cultural que proporciona la solera que, tanto literaria como cinematográficamente, poseen ambos personajes),  durante bastante tiempo pareciera que la única alternativa a los films de Romero y Fulci  (exceptuando esporádicas joyas de la Serie B como El regreso de los muertos vivientes o Muertos y enterrados), fueran italianadas tardías en su variante más casposa, decadente y delirante  (Apocalipsis caníbal, La invasión de los zombies atómicos, Zombi holocausto, Zombi 3, etc.) o las cutre-producciones amateurs auspiciadas por productoras yanquis como la inefable Troma, que terminaron por socavar durante la década de los 80 el prestigio (mucho o poco) que pudiera haber cosechado el subgénero a partir del estreno de La noche de los muertos vivientes a finales de los 60.

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Centrándonos ya en el film que nos ocupa, leyendo su argumento (una plaga zombie arrasa la América posterior a la Guerra de Secesión) cabría esperarse de nuevo uno de esos chapuceros divertimentos a los que la productora de El vengador tóxico nos tiene acostumbrados (de hecho cuenta con un título parecido en su catálogo: el bodriete Curse of the Cannibal Confederates), aunque en contra de toda expectativa el director y guionista, John Geddes, nos brinda en esta ocasión una mirada realista, profunda y seria al tema que, si bien es digna de aplauso y admiración, termina volviéndose en contra de la propia película, como analizaremos seguidamente.

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Y es que a pesar de las buenas intenciones citadas, Exit Humanity está sin embargo lejos de ser el atractivo cóctel intergenérico que pudiera esperarse en un principio: en una inesperada y chocante vuelta de tuerca, aquí no hallaremos ni terror en su forma más visceral ni el vigor de los films encuadrados en el salvaje oeste, estando (aunque cueste creerlo) más cerca de recientes neowesterns instrospectivos y contemplativos como El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford (The Assassination of Jesse James By The Coward Robert Ford, Andrew Dominik, 2007) o de films postapocalípticos como La carretera (The Road, John Hillcoat, 2009).

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Geddes desestima así centrarse y desarrollar los elementos más sangrientos, macabros o fantásticos que tan interesante premisa pudiera haber procurado, optando por darle mayor relevancia a la incidencia que una catástrofe de tal magnitud conllevaría en el ser humano. Un planteamiento que por si solo no estaría mal si no se decantara por impregnar al conjunto de cierto tufillo new age y se decidiera además por un acercamiento visual que nos recuerda a los trabajos más recientes de Terrence Malick – donde no falta la parejita de enamorados observando el atardecer desde un campo de trigo (¿!¡?)-, subrayado todo por una voz en off que, a través de las casi dos horas de su excesivamente dilatado metraje, puede llegar a resultar algo cansina.

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Y aunque no falten los guiños al cine de género con la inclusión en el reparto de actores tan ligados al terror como Bill Moseley (La matanza de Texas 2, Los renegados del diablo) o Dee Wallace (Aullidos, Cujo) y haya claras alusiones a Soy leyenda o El día de los muertos en ese grupo de militares rebeldes que viven bajo tierra intentando encontrar una cura a la plaga, es evidente que las referencias de su principal responsable están más cerca de Tarkovski o el citado Malick (cine de arte y ensayo, en definitiva), que de Raimi o Romero. Así pues, y a pesar de atesorar multitud de buenas ideas y poseer un guión inteligente y bien construido, el innecesario alargamiento de las escenas que impone su forzado ritmo, el protagonismo del debutante Mark Gibson – poco dotado actoralmente y falto de carisma -, unido al aburrimiento general que proporciona su visionado, impiden que tan atractivo argumento se desarrolle en todo su potencial.

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En el lado positivo es de justicia señalar su impecable factura técnica y su habilidad para, a partir de un ínfimo presupuesto (poco más de doscientos mil dólares), conseguir plasmar de manera veraz el paisaje desolado producto de una plaga de estas características, a lo que hay que añadir unas simples pero eficaces transiciones animadas que tienen como fin relatarnos aquellos acontecimientos más generales y/o espectaculares que los escasos recursos económicos destinados a la acción real son incapaces de mostrar por sí mismos.

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Aunque finalmente en Exit Humanity termine predominando el drama personal por encima de la tragedia colectiva, y se le acabe dando preponderancia al drama intimista antes que a las constantes del género al que en teoría debería estar circunscrita, la cinta ofrece finalmente tal interés en su radical desequilibrio entre fondo y forma que al menos como curiosidad, sin duda alguna, es más que digna merecedora de un visionado.

LA EDICIÓN

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Disponible tanto en DVD como en Blu-ray, la edición comercializada por Tema bajo distribución de Cameo incluye audios en catalán, castellano e inglés y subtítulos en castellano, con una gran calidad de imagen (como se puede apreciar en las capturas) que explota en todo su esplendor la contrastada fotografía de Brendan Uegama. Aunque en esta ocasión hubiera sido interesante encontrarnos entre los contenidos adicionales con un audiocomentario, making of, o algún pequeño documental que nos detallara los pormenores de tan curiosa producción, nos tendremos que conformar esta vez con el tráiler y las fichas técnica y artística en el apartado de extras.

José Manuel Romero Moreno

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FICHA TÉCNICA

Título original: Exit Humanity

Año: 2011 (Canadá)

Director: John Geddes

Productores: Cody Calahan, Jesse Thomas Cook, John Geddes, Rob Herholz, Matt Wiele

Guionista: John Geddes

Fotografía: Brendan Uegama

Música: Jeff Graville, Nate Kreiswirth, Ben Nudds

Interprétes: Brian Cox (narrador), Mark Gibson (Edward Young), Dee Wallace (Eve), Bill Moseley (General Williams), Stephen McHattie (Doctor Johnson), Jordan Hayes (Emma), Adam Seybold (Isaac)…

Sinopsis: Tras perder a su familia, un ex-combatiente de la guerra civil americana lucha por sobrevivir en un mundo desolado por una extraña epidemia que hace que los muertos vuelvan a la vida.

* Todas las imágenes de la película que acompañan al presente artículo corresponden a capturas de la edición reseñada.

“Almería Western Film Festival” desde mañana en Tabernas

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Desde mañana 2 de octubre hasta el próximo sábado, la localidad almeriense de Tabernas acogerá la tercera edición del “Almería Western Film Festival”, el primer festival europeo internacional consagrado al género de los géneros.

Diez serán en total los films que integrarán la sección oficial y que aspirarán a los dos premios en liza: el del público y el que otorgará un jurado formado por el actor Robert Woods, y los escritores especialistas Kevin Grant, Roberto Donati, Elías Romero y Juan Gabriel García, buen amigo de esta casa. Los títulos reunidos abarcarán desde títulos de la popularidad de Django desencadenado, la última película de Quentin Tarantino, hasta propuestas tan singulares como la argentina El aparecido, A pezzi: Undead Man, producción de nacionalidad italiana, la delirante aportación a la temática de la productora Asylum, Abraham Lincoln vs. Zombies, o The Man Who Shook the Hand of Vicente Hernandez, que cuenta con la particularidad de contener el último papel para la gran pantalla de Ernest Borgnine antes de su fallecimiento. Como complemento, junto a los largometrajes se proyectarán diversos cortometrajes de la temática fuera de concurso. Además, dentro de la sección retrospectiva se recuperarán tres ejemplares encuadrados dentro de la edad dorada del western mediterráneo, como son Django, el momento de matar de Giulianio Carnimeo, El regreso de Clint el solitario de Alfonso Balcázar y Baño de sangre al salir el sol de Alberto Cardone.

Por otra parte, dentro del marco del festival se celebrarán diferentes actividades adicionales, entre las que destacan las dos mesas redondas “con el objetivo de promover la industria cinematográfica del género Western en Europa, mostrar sus entresijos y reflexionar y debatir sobre las tendencias y oportunidades del universo cinematográfico Western”, según reza en la nota de prensa. El primer encuentro llegará el jueves 3 a las 20 horas bajo el título genérico “Spaghetti Western” y contará con la participación de profesionales de la talla de Robert Woods, George Hilton, Mónica Randall, Simone Blondell y Carlos Bravo. Durante este forum se tratarán diferentes temas como las oportunidades que brinda Almería para los rodajes de películas, cortos y desarrollos audiovisuales, desde spots de televisión hasta videoclips musicales, entre otros. Los invitados compartirán sus vivencias y anécdotas de la época, de cómo fue rodar y trabajar en el cercano Oeste europeo, sin olvidar la repercusión y éxito que tuvo en los años 60 y 70, su influencia en el cine, en la música y en la cultura popular, así como el perfil del seguidor actual de este género.

El segundo será el Forum “La industria del euro western” y se celebrará el viernes 4 de octubre, al igual que el anterior a partir de las 20:00 horas en Fort Bravo. En este caso, el encuentro, que será representado por Rafael Romero Marchent, Juan Gabriel García, Roberto Donati, Elías Palmero y Kevin Grant, centrará su debate en una revisión del hoy y el mañana, del pasado y el presente de la industria de los westerns realizados en Europa, así como los proyectos que hay en marcha actualmente y las oportunidades que brinda Almería para los rodajes de películas, cortos…. sin olvidar el futuro del Western en Europa y en Almería concretamente.

Todas las actividades enumeradas serán de acceso gratuito y el programa completo está disponible para su consulta a través del siguiente enlace: http://www.almeriawestern.es/screenings.php

Published in: on octubre 1, 2013 at 6:39 am  Dejar un comentario  

Django desencadenado

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Título original: Django Unchained

Año: 2012 (Estados Unidos)

Director: Quentin Tarantino

Guionista: Quentin Tarantino

Fotografía: Robert Richardson

Música: Varios autores

Intérpretes: Jaime Foxx (Django), Christopher Waltz (Dr. King Schultz), Leonardo DiCaprio (Calvin Candie), Kerry Washington (Broomhilda), Samuel L. Jackson (Stephen), Walton Goggins (Billy Crash), Don Johnson (Big Daddy), Franco Nero (Amerigo Vessepi).

Sinopsis: Un dentista reconvertido en cazarrecompensas llamado Dr. King Schultz, le promete a Django, un esclavo negro, dejarlo en libertad si éste le ayuda a dar caza a unos asesinos que le separaron de su esposa Broomhilda.

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Si existe un género clásico por excelencia, ese es el western. Puede que por ese motivo cualquier intento de “modernizarlo” haya sido duramente criticado. De eso sabe bastante Alex Cox, director de Directos al infierno y de uno de los westerns más arriesgados (e incomprendidos) de la historia del cine, Walker (una historia verdadera), o, sin ir más lejos, el mismísimo Sergio Leone, creador del “spaghetti western”, lo que en su momento le valió ser objeto de duras críticas. Ha tenido que pasar un tiempo prudencial para que se reconociera la calidad de sus filmes y para que su nombre comenzara a asociarse sin temor al de otros maestros del género de la talla de John Ford o Howard Hawks. Sin embargo, la cantidad de producciones baratas que surgieron a raíz de la Trilogía del Dólar lo tuvieron más difícil; de hecho, el mismísimo director de Por un puñado de dólares renegaba de la mayor parte de ellos[1].

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Aunque hubiera algunos ejemplos de gran calidad que intentaban de algún modo seguir el camino de Leone, la crítica, siempre reticente, ha tenido que aguardar bastantes decenios para saber apreciarlos como es debido. De entre todas esas apuestas, una de las más significativas es Django, que aun no siendo demasiado original en su trama, tiene ciertos aspectos que dotan al conjunto de un aura deprimente y funesto (el protagonista, encarnado por Franco Nero, viaja con un ataúd en el que esconde una ametralladora), cambiando el típico paisaje seco del western por un poblado enfangado y lleno de barro, y subvirtiendo la iconografía propia del género por medio de un protagonista que, en vez de a caballo, se desplaza de un lugar a otro andando. El tremendo éxito cosechado por este film de Sergio Corbucci – que más tarde ambientó otro western en otro paisaje atípico (en la nieve) en la excelente El gran silencio -, propició a su vez que más de una treintena de films bastardos aprovecharan el nombre del protagonista para tener una mejor comercialización en el extranjero, caso de Oro maldito (Giulio Questi, 1967) – retitulada como Django Kill! en Reino Unido, o Una larga fila de cruces (Sergio Garrone, 1967), conocida como Hanging for Django.

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Con la entrada del nuevo milenio, el nombre de Django todavía sigue al pie del cañón (y nunca mejor dicho) e incluso ha cruzado gran parte del globo terráqueo para que Takashi Miike hiciera su particular revisión en Sukiyaki Western Django[2], un neowestern en el que, no es casualidad, ya salía Quentin Tarantino en un breve y divertidísimo papel. Pero esa no era la única vez que el director de Pulp Fiction se inmiscuía en una película con ecos al film de Corbucci. Ahí tienen a ese mariachi que guardaba armas en la maleta de su guitarra, de su buen amigo Robert Rodríguez, y en la que no tuvo objeción alguna en realizar un breve papel en Desperado, segunda parte de la trilogía que compone junto a El mariachi y El mexicano. No es de extrañar que Tarantino, fan confeso del spaguetti western[3], se haya decidido a abordarlo y, tal y como ya hiciera en su anterior trabajo, aproveche el título de una película italiana de género para aderezarlo con multitud de influencias cinematográficas que nada tienen que ver con ella, dando como resultado un film totalmente diferente. Pero no, mejor no tratar lo multirreferencial que es QT, de eso ya se ha hablado hasta la saciedad, sino de la capacidad de éste para reinterpretar algo tan sagrado como es el “western” y, lo más importante, que lo haya hecho con éxito.

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Tarantino, que -recordemos- debutó tras las cámaras de la mano de Monte Hellman – director del western A través del huracán [vd/dvd: Forajidos salvajes], el eurowestern Clayton Drumm o el arriesgado neowestern El tiroteo -, parece haber pulido su faceta de guionista hasta llegar a armar toda una historia de la que se queda uno cautivado a los pocos minutos de haberla empezado. Estamos de acuerdo en que Django desencadenado no es su mejor trabajo: su Django (Jamie Foxx) no está todo lo bien construido como debiera y queda ensombrecido por unos secundarios deslumbrantes (desde Christopher Waltz a Leonardo DiCaprio, pasando por un Samuel L. Jackson en plena forma); Broomhilda, el amor de Django que interpreta la bella Kerry Washington, apenas tiene unas líneas de diálogos y su presencia a veces pasa desapercibida algo que, si volvemos la vista atrás, nunca antes había ocurrido en las anteriores películas de Tarantino con un personaje femenino de cierta relevancia[4]; el (sangriento) tiroteo final está muy alejado de las intrépidas escenas de acción vistas en Kill Bill Vol. 1 o Malditos bastardos, y da la impresión de haber sido alargada innecesariamente; o, ya para finalizar, el cameo de Franco Nero (recordemos, el Django original) es de lo más decepcionante, hasta el punto de que casi hubiera sido mejor que Tarantino hubiera hecho algo similar a lo que hizo con Castellari en la ya mencionada Malditos bastardos.

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Sin embargo, pese a todos estos inconvenientes, Django desencadenado es la película en la que Tarantino muestra mejor capacidad para tratar las situaciones que se viven en ella, y los diálogos entre los distintos personajes son del todo ceremoniosos. Cada una de las palabras de Django desencadenado son música para los oídos, y eso es lo que definitivamente ha cambiado en el cine de Tarantino. Algo que poco a poco hemos ido viendo progresivamente a lo largo de su filmografía, y que en Malditos bastardos era más que plausible. Quentin Tarantino es más que un artista multirreferencial, es un escritor en toda regla capaz de engatusarte con lo que dice y, lo más importante, por cómo lo dice. Al principio de su carrera parecía imposible (o poco probable) que el autor de Reservoir Dogs fuera capaz de crear momentos tan deliciosamente cómicos y desternillantes como el de las capuchas y Don Johnson, o mantenerte en tensión durante una cena en la mansión del personaje interpretado por DiCaprio[5], sin necesidad de que haya disparos.

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QT es un amante del spaguetti-western, pero su película favorita es Río Bravo. El título hace referencia al Django de Corbucci – y también al título anglosajón de otro  clásico del cine popular italiano, Hércules y la reina de Lidia (Pietro Francisci, 1959), esto es, Hercules Unchained, detalle este que parece haber sido pasado por alto por gran parte de la crítica especializada-, pero no se olvida de Mandingo… El cine de Tarantino ha llegado a tal nivel que seguir hablando de referencias no tiene sentido, y no lo tiene porque si prestamos atención a estas cosas nos estamos perdiendo a uno de los más grandes narradores de la actualidad.

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Django Desencadenado sale airosa en todos los puntos en los que han fracasado otros neowesterns[6]: consigue esa armonía imposible entre el cine de autor y el comercial, aúna el spaghetti-western con el “western” clásico y la comedia, el exploit con el cine mainstream, la hipérbole sangrienta con las situaciones más sobrias o, ya para colmo, mezclar en su banda sonora el fabuloso tema que Luis Bacalov compusiera para el film emulado, junto con otros de Ennio Morricone, RZA o 2Pac. Sí, el resultado no llega a la altura de los anteriores trabajos de QT, pero la tarea que tenía que desempeñar no era nada fácil. Quizás el único cometido de Tarantino era el de abrir una brecha en el muro que otros “westerns” habían intentado romper sin demasiado éxito. El Topo o Dead Man no fueron más que films de autor que, pese a su calidad, no consiguieron llegar al público; el mundo del cómic intentó inmiscuirse en el género con las fallidas Cowboys & Aliens o Jonah Hex; o simplemente otras tentativas más arriesgadas y valientes de directores nada convencionales como Álex de la Iglesia, Sam Raimi o el ya citado Alex Cox no han dado el fruto esperado (o, al menos, no el esperado por la mayoría). Por lo tanto, no hay que restar ni un ápice de su valor al último trabajo de Tarantino y, quizás, una vez más, haya que esperar un buen lustro para darnos cuenta de la enorme función que ha realizado. Tiempo al tiempo.

Juan Pedro Rodríguez Lazo

[1] Aún así, cabría señalar que Sergio Leone siempre ha estado cargado de contradicciones. Sirva de ejemplo que, aunque detestaba las comedias protagonizadas por Terence Hill y Bud Spencer, finalmente produjo dos películas protagonizadas por el primero: Mi nombre es Ninguno y El genio.

[2] Sukiyaki es un plato típico japonés.

[3] De hecho, el díptico de Kill Bill o Malditos bastardos contienen sendos homenajes al género, o Pulp Fiction fue definida por Tarantino como un “rock-and-roll spaghetti-western”, que ya tiene narices.

[4] Aunque quizás sea una forma de homenajear el escaso peso dramático que tradicionalmente tuvieron las mujeres en el western europeo, cosa poco probable viendo lo poco que le importan este tipo de cosas a Tarantino a la hora de hacer este tipo de cosas. ¿Enseñó acaso las tetas de Pam Grier en Jackie Brown, tal y como hacía ésta en las blaxploitation de los setenta?

[5] Como curiosidad, en dicha escena Leo DiCaprio se cortó de verdad golpeando la mesa.

[6] Y matizaré por si acaso: cuando hablo de neowesterns me refiero al empeño de algunos por reinventarlo y no a las películas modernas que han mantenido el empaque clásico de antaño, como por ejemplo Sin perdón, Appaloosa o la más reciente Valor de ley de los hermanos Coen.

The Female Bunch [dvd: Grupo secreto]

Título original: The Female Bunch

Año: 1971 (Estados Unidos)

Director: Al Adamson

Productores: Raphael Nussbaum, Mardi Rustam

Guionistas: Jale Lockwood y Brent Nimrod sobre una historia de Raphael Nussbaum

Fotografía: Paul Glickman

Música: Jaime Mendoza- Nava

Intérpretes: Lon Chaney Jr. (Monti), Russ Tamblyn (Bill), Jennifer Bishop (Grace), A’leisha Brevard (Sadie), Regina Carrol (Libby), Geoffrey Land (Jim), Leslie McRay (Dennise), Nesa Renet (Sandy), Don Epperson (Scott)…

Sinopsis: Tras un fracaso amoroso, Sandy intenta suicidarse ante tal desengaño, pero es rescatada por una compañera que le introduce en un club exclusivo de chicas que viven en un alejado rancho. Pero para poder ser aceptada tendrá antes que realizar duras pruebas si desea formar parte…

Al Adamson, en la actualidad un cineasta de culto e integrante de la crónica negra de Hollywood, al ser encontrado muerto en extrañas circunstancias en la década de los 90 (1), realizó dentro de su larga filmografía esta sexploitation al amparo de la meyeriana Faster, Pussycat, Kill Kill (Russ Meyer, 1965),  producida cuatro años antes, ya que aunque producida en 1969, Grupo secreto permaneció dos años en el cajón previo a su estreno.

El filme, protagonizado por la novel A’leisha Brevard, en lo que resultaría su única experiencia cinematográfica – y efectivamente, al verla en acción entenderemos el por qué- , comienza con una persecución por el desierto, en la que una avioneta pilotada por mujeres, dispara a un todo terreno ocupado por una pareja de chico y chica. A partir de aquí, Sadie, nuestra protagonista y ocupante del coche, relatará en off a través de un largo flashback que copa la mayor parte del metraje, el por qué de tan arriesgada situación, producida tras llegar al “grupo secreto”.

Adamson, que realiza la cinta con su propia productora, Independent International Pictures, consigue hacer de sus chicas las más salvajes y temidas del oeste, dentro de un club cerrado en el que el hombre es de usar y tirar, estando terminantemente prohibidos dentro de su territorio. Tráfico de drogas, violencia, sexo, lesbianismo y desnudos gratuitos –  una chica en la ducha que sólo aparece en dicha secuencia sin justificación alguna es un buen ejemplo de ello- son sólo algunas de las joyas con la que nos brindarán dicho grupo de féminas.

La cinta, cuyo director de segunda unidad sería el otrora realizador de serie B John ‘Bud’ Cardos,  cuenta con varios actores fetiche de nuestro realizador, como Jennifer Bishop, la peligrosa jefecilla de la banda, una especie de Tura Satana al uso, Regina Carrol, la stripper que introduce a la protagonista en el grupo de chicas, – algo así como la Edy Williams de Russ Meyer ya que, al igual que esta, Carrol sería la esposa de Adamson hasta su fallecimiento-, y dos actores en horas bajas como Lon Chaney Jr., en la que fuera su última aparición en la pantalla, sobreactuado y con una voz rasgadísima haciendo de borracho en lo que se antoja toda una caricatura de sí mismo, y un Russ Tamblyn antes de su rescate Lynchiano.

Aunque lo que convierte este en un filme más macabro de lo habitual es el haber sido rodado en el rancho Spahn, lugar en el que se refugiaba la secta de Manson, en el mismo mes en el que fueron detenidos por el homicidio de Sharon Tate del año 1969, un dato de los más escalofriante.

Mucho vicio, sadismo, trucos de baratillo- atención al tiro que recibe una de las actrices en el cuello, en el que se percibe perfectamente cómo se explota una cápsula de sangre con la mano- y mala leche es lo que nos ofrece Grupo secreto, cinta desbocada y salvaje, un western sin vergüenza en el que la mujer invierte su papel habitual dentro del género, llevando la batuta y utilizando al hombre como un mero objeto de sus necesidades biológicas.

Jesús Palop

(1) Un constructor que trabajaba redemodelando la casa de Adamson, sería detenido tras haberle sepultado bajo el suelo de la piscina del cineasta.

Published in: on julio 18, 2012 at 6:09 am  Comments (1)  
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Inferno [tv/dvd: Infierno]

Título original: Inferno

Año: 1953 (Estados Unidos)

Director: Roy [Ward] Barker

Productor: William Bloom

Guionista: Francis M. Cockrell

Fotografía: Lucien Ballard

Música: Paul Sawtell

Intérpretes: Robert Ryan (Donald Whitley Carson III), Rhonda Fleming (Geraldine Carson), William Lundigan (Joseph Duncan), Larry Keating (Dave Emory), Henry Hull (Sam Elby), Carl Betz (Teniente Mike Platt), Robert Burton (Sheriff), Robert Adler (Ken), Harry Carter (Adjunto Fred Parks), Charles J. Conrad, Everett Glass (Mason, mayordomo de Carson), Adrienne Marden (Secretaria de Emory), Barbara Pepper (Camarera), Charles Tannen (Locutor de radio de la policía), Dan White (Lee)…

Sinopsis: El déspota y alcohólico millonario Don Carson se rompe una pierna al caerse del caballo por un profundo cañón durante una excursión por un desierto del suroeste de Estados Unidos, cerca de la frontera mexicana. Su esposa Geraldine y el amante de ésta, Joseph Duncan, lo dejan allí abandonado para que muera de hambre y de sed. Pero Carson lucha por sobrevivir y, tras una semana de penurias, jura vengarse de quienes han pretendido acabar con su existencia.

En muchas ocasiones me he llegado a plantear la singularidad de la obra cinematográfica del británico Roy Ward Baker (1916), en la medida que a partir de Noche en el alma (Don’t Bother To Knock, 1952) este desarrolló una andadura en el seno del cine norteamericano –siempre al amparo de la 20th Century Fox-, que se prolongó durante varios años, retornando tras esta experiencia al contexto del cine británico, en donde pocos años después se incorporó a la nómina de la productora Hammer Films. En su seno filmó un número considerable de títulos, de los que quizá el más mitificado –y a mi juicio sobrevalorado- resulte El doctor Jeckyll y su hermana Hyde (Dr. Jeckyll & Sister Hyde, 1971), y personalmente considere con enorme distancia como el mejor título de su filmografía el extraordinario ¿Qué sucedió entonces? (Quatermass and the Pit, 1967) que siempre he considerado una de las obras cumbres del cine fantástico inglés.

De cualquier manera, en la medida del cómputo de su obra que he podido contemplar hasta la fecha, no me ha permitido más que ratificar la impresión de que en Ward Baker se encuentra un competente artesano, por lo general escorado en los terrenos de los sombrío e incluso de la sordidez en el comportamiento humano, pero que en pocas ocasiones su competencia profesional ha logrado traspasar la barrera de un resultado medio más o menos estimable –en otras, lógicamente, ni eso-. Es algo que se puede evidenciar en los títulos que se insertan en su obra norteamericana, por lo general integrados dentro del thriller o el cine de suspense, en los que se encuentra una clara intención a la hora de ofrecer productos sólidos –algo que se consigue-, pero al mismo tiempo se dejan entrever las limitaciones que el cineasta manifestaba, a la hora de lograr resultados superiores a los del solvente tratamiento cinematográfico de sus propuestas argumentales. En ese aspecto concreto, creo que Ward Baker no logró jamás –salvo en la ya citada tercera andadura cinematográfica del profesor Quatermass- proporcionar una dimensión especial a su cine, como si lo consiguiera Terence Fisher, o incluso de manera ocasional un John Gilling o Seth Holt –por no salirnos del ámbito de la célebre productora británica-.

Dentro de dichas coordenadas, el referente que nos proporciona Inferno [tv/dvd: Infierno, 1953] resulta sintomático y revelador de los cauces por los que se insertaba el cine de Ward Baker en su andadura norteamericana. Probablemente siguiendo el sendero de mezcla de géneros que con tanto éxito se implantó en la coetánea Niágara (Niagara, 1953) de Henry Hathaway, la película se estructura con los tintes de un extraño melodrama triangular, aunando en su desarrollo ecos de thriller y, de manera muy especial, escenarios cercanos al western, centrados en una historia de supervivencia que recoge no pocos elementos del cine de aventuras. Dentro de esta curiosa configuración se expone la dramática experiencia vivida por un poderoso millonario –Don Carson (Robert Ryan)-, que se ha roto una pierna en plena zona desértica del sur de Estados Unidos, casi en la frontera con México. Un accidente sufrido a caballo, en el que su esposa –Geraldine (Rhonda Fleming)- y el amante de esta y hombre de confianza de Carson –Joseph Duncan (William Lundigan)-, deciden de manera mancomunada dejarlo en el lugar del accidente para que no pueda sobrevivir de dicha situación. Será este el sucinto punto de partida sobre el que girará el desarrollo de un argumento en el que el desierto se erige de manera muy poderosa como el principal protagonista de la función. Ayudado por la magnífica prestación que ofrece el cromatismo saturado de la fotografía en color del gran Lucien Ballard, lo cierto es que el discurrir de Inferno adquiere una bifurcación bastante extraña, que marca el alcance de sus atractivos y limitaciones.

El espectador muy pronto se dará cuenta del escaso interés que mantienen las secuencias que cuentan las vacilaciones, incidencias e incluso el eco que la desaparición de Carson ofrece en su entorno de trabajo y relaciones habituales, unido a las argucias de la pareja de amantes que han favorecido la situación –encarnada por el insípido Lundigan y una desaprovechada Rhonda Fleming-. Serán secuencias rutinarias y desprovistas del más mínimo interés –aunque en ocasiones incorporadas con atractivos apuntes de montaje-, que parecen ser insertadas como “descansos” narrativos al discurrir paralelo de la búsqueda del accidentado de su propia supervivencia. No cabe duda que será ese, el aspecto que finalmente deviene como el mayor aliciente. Todos los escarceos del millonario accidentado, espléndidamente encarnado por Robert Ryan –atención a su expresión cuando logra extraer agua tras deducir que bajo la tierra pueda encontrar ese líquido que tanto desea-, y ayudado por una siempre oportuna voz en off, marcan un relato de supervivencia espléndidamente modulado, que poco a poco va adquiriendo un mayor peso específico en el relato, hasta erigirse como el eje motriz del mismo y marcar en el espectador una notable empatía con su artífice.

Inferno es un film que se encuentra dentro de esa extraña configuración de títulos de suspense o lejanamente noir rodados en color –ejemplos como Desert Fury (1947) de Lewis Allen, Ligeramente escarlata (Slightly Scarlett, 1956) de Allan Dwan-, pero al mismo tiempo es una película adscrita para su exhibición en tres dimensiones. En su demostración práctica en la película, preciso es reconocer que su presencia no resulta excesivamente molesta más que en la brutal pelea que, en los minutos finales, mantienen en su reencuentro, Carson y Duncan en una vieja cabaña ubicada en plena zona desértica. Unas secuencias que combinan dureza visual junto a un excesivo servilismo al formato para las que fueron realizadas, y que de alguna manera sirven como perfecto resumen de las posibilidades y defectos entroncados, casi a partes iguales, en este con todo estimable producto.

Juan Carlos Vizcaíno

* Texto aparecido originalmente en el blog Cinema de perra gorda y reproducido con el consentimiento de su autor.