Memorias. Roman Polanski

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Título: Memorias. Roman Polanski

Autor: Roman Polanski

Editorial: Malpaso

Datos técnicos: 554 páginas (Barcelona, mayo de 2017)

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“Ahora se me considera universalmente, bien lo sé, un perverso enano libertino. Mis amigos, y las mujeres de mi vida, saben que eso no es cierto.”

Roman Polanski

Cuenta el responsable de El pianista en esta subyugante autobiografía que la principal razón que le condujo a querer volver a ponerse detrás de una cámara tras el asesinato de Sharon Tate fue la lectura de la novela Papillon, de Henri Charrièrre, y su posterior deseo de adaptarla a la gran pantalla con Warren Beatty como protagonista. Salvando las lógicas distancias, no resulta difícil adivinar el motivo por el cual el realizador polaco se sintió identificado con el contumaz prófugo francés al que más tarde daría vida en el cine Steve McQueen.

Y es que, desde que nació en París en 1933, la vida de Roman Polanski ha representado una huida casi constante hacia la libertad, tanto en el ámbito individual como en el creativo. Ya en 1936 se traslada a Polonia junto a su familia, teniendo que transcurrir los últimos años de su infancia en el ghetto de Varsovia durante la ocupación nazi a causa de su origen judío. Tras la liberación del país por parte de los rusos, el joven Roman hizo lo que estuvo en su mano por escapar, a través del arte, el teatro y el cine, de la pobreza y el aislamiento que trajo consigo el subsiguiente régimen comunista, con vistas sobre todo a emigrar por medio de su talento a Occidente y, en especial, a Norteamérica, país cuya cultura le producía una especial fascinación y que llegaría a conocer a través de las películas que, tras la guerra, fueron llegando en oleadas a los cines de toda Polonia.

Cuando un par de décadas más tarde la conquista de Hollywood se convirtió en una realidad tras el éxito crítico-económico de La semilla del diablo (Rosemary’s Baby, 1968), Polanski se vio forzado a regresar a Europa para recluirse, escapando esta vez del acoso de la prensa y de los rumores que recorrían medio mundo a raíz del asesinato de su esposa por parte de la familia Manson. Unos años más tarde, y tras contar con una nueva oportunidad de asentamiento profesional en los Estados Unidos, se volvería a producir en su vida la brutal dicotomía éxito-tragedia a la que a esas alturas parecía ya estar acostumbrado: un tiempo después de filmar Chinatown (Chinatown, 1974) Polanski se vio de nuevo perseguido, en esta ocasión por las autoridades norteamericanas, tras ser acusado de drogar y abusar de una menor en casa de Jack Nicholson, estableciendo desde entonces su residencia en Francia con el fin de evitar una condena de prisión que, a estas alturas, lleva esquivando cuatro décadas y que se haría efectiva de inmediato en el caso de que el ya octogenario director pisara suelo estadounidense.

De este modo, en sus continuos intentos de atravesar el otro lado del espejo con el fin de alcanzar un mejor nivel de vida el polaco se ha ido topando con una serie de realidades que, si bien en principio se ajustaban como un guante a su peculiar y hedonista modo de entender la vida, le han acarreado asimismo una serie de perjuicios que, ya sea de manera merecida o por puro azar, le han estigmatizado a lo largo de los años y en diferentes sociedades y países como un sucio judío, un drogadicto satanista y/o un violador de niñas, respectivamente.

De su condición de obligado trotamundos, de su asombrosa capacidad de adaptación y de su innato sentido de supervivencia dan buena cuenta estas memorias escritas hace más de treinta años, publicadas en su momento en nuestro país por Grijalbo y que desde hace unos meses podemos disfrutar en una nueva edición de la mano de Malpaso, en un volumen tan voluminoso, compacto y elegantemente sobrio que no podemos evitar la sensación de tener en nuestro poder la cuidada edición de alguna suerte de biblia pagana desde el momento en que nos adentramos por vez primera entre sus absorbentes páginas.

Excepción hecha de un nuevo epílogo escrito para la ocasión por el propio autor, y que narra sucintamente los hechos que en 2009 le llevaron a permanecer dos meses encarcelado en Suiza, este volumen abarca desde su niñez hasta su regreso a Polonia a comienzos de los ochenta con el propósito de representar Amadeus en el teatro, circunstancia que también aprovecharía para volver a los escenarios de una infancia que, con una madre muerta en un campo de concentración y un padre deportado, no fue lo que se dice fácil. Quizás habría que advertir a todos aquellos que esperen una biografía cien por cien cinematográfica que, aunque obviamente las películas suponen un elemento primordial en el tortuoso recorrido vital del director de La novena puerta, en líneas generales Polanski se centra más en detallarnos su vida que su labor como director. De esta manera, se consagran las primeras doscientas páginas, por ejemplo, en relatar una infancia y adolescencia forzosamente picarescas, su faceta como actor infantil, así como su paso por la Escuela Cinematográfica de Lodz o su relación con su compatriota Andrew Wajda, entre muchas otras cosas.

Seguramente en su propio detrimento, y anticipándose quizás a lo que el lector medio pudiera esperarse, el director dedica más espacio a las consecuencias de  la matanza ocurrida en Cielo Drive, o al episodio de la violación, que al rodaje de cualquiera de sus películas, peculiaridad ésta que se extiende a la enumeración de sus conquistas amorosas, algunas de ellas de inquietante naturaleza “lolitesca”. Tanto es así que no muestra reparos tanto en contar sus devaneos con varias señoritas de dieciséis años con el propósito de superar la tristeza causada por la muerte de su esposa (¡!), como que mantuvo relaciones sexuales con Nastassja Kinski, futura protagonista de Tess, cuando ésta contaba apenas con quince años de edad (¡¿?!).

Y es que por mucho que Polanski advierta al lector que este libro se escribió hace ya más de tres décadas, y que le aconseje que tenga presente lo diferente que era la sociedad entonces, lo cierto es que esta falta de tapujos y prejuicios provoca que llegado cierto punto resulte muy difícil identificarse con el autor debido a los hechos narrados – al menos al que esto suscribe le pareció imposible -, por mucho que, por otra parte, la abundancia de anécdotas y una atención al detalle casi dickensiana hagan de esta una autobiografía cautivadora y amena en extremo, aún a pesar, y como ya digo, del laxo sentido de la moral de su protagonista.

Este libro representa en última instancia una lectura imprescindible tanto para los admiradores incondicionales del trabajo del director como para aquellos que sólo busquen el puro y duro morbo; paradójicamente, y por la manera en la que Polanski enfoca el relato de su controvertida vida, es posible que estos últimos queden incluso más satisfechos que los primeros. Así las cosas, en definitiva y se mire por donde se mire, estas memorias resultan una lectura obligada para todo aquel que posea un mínimo de curiosidad acerca de la vida de uno de los directores imprescindibles del pasado siglo, así como una de sus personalidades más polémicas.

José Manuel Romero Moreno

Published in: on septiembre 12, 2017 at 5:04 am  Dejar un comentario  
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Brigadoon rendirá homenaje a Terele Pávez y George A. Romero

El festival de Sitges ya ha dado a conocer los principales contenidos de Brigadoon de cara a su próxima edición. Un año más, la sección alternativa y gratuita del certamen entregará su honorífico Premio Nosferatu como reconocimiento a la trayectoria de una personalidad cinematográfica relacionada con el género fantástico. En esta oportunidad, el elegido ha sido el actor madrileño Tony Isbert.

Hijo de María Isbert, y nieto del mítico Pepe Isbert, Tony entró en contacto con el mundo de la interpretación desde una temprana edad. Sus primeros créditos se encuentran en la serie de televisión Historias para no dormir, y desde entonces, su relación con el fantástico se ha mantenido a lo largo de su carrera en films como La saga de los Drácula de León Klimovsky (1973), Nadie oyó gritar de Eloy de la Iglesia (1972) o La grieta de Juan Piquer Simón (1990). Además del Premio Nosferatu, Tony Isbert será también protagonista de una retrospectiva que permitirá visionar varios de sus largometrajes. Entre otros títulos podrán verse Tres días de noviembre, de León Klimovsky (1971) y El espectro de Justine, de Jordi Gigó (1986), película que no ha conocido distribución comercial, tanto en cines como en formato doméstico.

Otra de las secciones destacadas en la presente edición de Brigadoon será la dedicada a los films de estrenos. Así, dentro de la programación de la sección encontramos a The Song of Salomon, de Stephen Biro, director y alma mater de la mítica Unearthed Films y que ahora dirige uno de los films más extremos de terror de los últimos tiempos; Los resucitados, la película  que Arturo de Bobadilla empezó a rodar a mediados de los noventa y que, después de dos décadas, ve finalmente la luz. Como es sabido, Los resucitados cuenta con un reparto estelar en el que destacan varios nombres emblemáticos de nuestro cine fantástico, caso de Santiago Segura, Antonio Mayans y Paul Naschy, entre otros. Paul Naschy, además, será protagonista por partida doble en Brigadoon, donde también se presentará un libro muy cercano a esta Abadía, Paul Naschy/Jacinto Molina: la dualidad de un mito, editado por Vial Books y del que pronto tendréis más noticias.

Volviendo a los estrenos, otros de los títulos que formarán parte de la programación de Brigadoon son la primera película de terror de origen albanés en coproducción con Australia, Bloodlands, de Steven Kastrissios; The Terror of Hallow’s Eve, dirigida por Todd Tucker, responsable de los efectos de maquillaje de cintas como El hombre sin rostro o El curioso caso de Benjamin Button; o el documental Culto al terror de Gustavo Leonel Mendoza. Coincidiendo con la presencia en la Sección Oficial del Festival de su reciente La villana (2017), la sección también proyectará la primera película del surcoreano Jeong Byeong-gil, Confession of Murder (2012).

Por otra parte, Brigadoon rendirá homenaje a dos figuras destacadas del fantástico nacional e internacional que nos han dejado a lo largo del presente año: por un lado se proyectará Las brujas de Zugarramurdi, que rendirá homenaje a la gran Terele Pávez (Premio Nosferatu 2016), en una proyección que contará con la presencia de Álex de la Iglesia y Carolina Bang; y por otro lado, podrá verse Los ojos del diablo, película dirigida por Dario Argento y George A. Romero. Dicha proyección servirá para rendir homenaje al realizador estadounidense y contará con la presencia del mítico director italiano Dario Argento.

Dejando a un lado el formato largo, como es habitual los cortometrajes también tendrán un protagonismo destacado dentro de la oferta de la sección. En la presente edición destacan el Focus Cortometrajes Fantástico Panamá, una selección de diversos trabajos en formato corto que van desde la década de los ochenta hasta la actualidad; y The Final Girls Present: We Are the Weirdos, selección de cortometrajes del colectivo inglés “The Final Girls”, una agrupación cinematográfica con sede en Reino Unido dedicado a explorar las intersecciones del cine de género y el feminismo.

Por último, la tradicional Sitges Zombie Walk volverá a tener lugar durante el primer sábado del Festival, el 7 de octubre, llenando la ciudad de zombis llegados de todas partes.

Al igual que venimos haciendo en los últimos años, en breves fechas os ofreceremos una entrevista exclusiva con el responsable de Brigadoon, Diego López, en el que nos comentará más detalles sobre la programación de la sección para este año.

Más información: www.sitgesfilmfestival.com

Published in: on septiembre 11, 2017 at 5:10 am  Dejar un comentario  
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Entrevista a Luis Murillo

FOTO LUIS WEB

Nacido en 1947 en la localidad cordobesa de Hinojosa del Duque, Luis Murillo iba para cura. Obedeciendo a esta vocación religiosa llegaría incluso a ingresar en el Seminario, abandonando posteriormente la sotana por la carrera de periodismo, de la cual se licenció por la Universidad Complutense de Madrid. Sin embargo, si hubo un hecho que de algún modo determinó su posterior desarrollo profesional este fue en 1972, cuando envía a Televisión Española el libreto de una obra de teatro de misterio que había escrito, llamando la atención de Chicho Ibáñez Serrador, quien le plantea llevarla a la pantalla formando parte de sus Historias para no dormir.

De esta peculiar forma se daba el pistoletazo de salida a la carrera de Murillo como guionista, ubicándose el grueso de su obra temporalmente dentro de esta faceta entre mediados de los setenta y finales de la siguiente década. Activo en cine y televisión, en el medio catódico ha participado en varios espacios que a estas alturas forman parte del imaginario popular de nuestro país, comenzando por el mítico Un, dos, tres, y siguiendo por El precio justo, Lo que necesitas es amor o Hablemos de sexo. En cuanto a su trabajo para la gran pantalla, es guionista de una veintena de títulos, entre los que abundan los vehículos al servicio de diferentes artistas populares del momento, caso del grupo musical infantil Parchís, el entonces trío cómico Martes y Trece, o la intérprete del célebre “El baile de los pajaritos”, María Jesús y su acordeón. No obstante, dentro de este apartado destacan sus trabajos encuadrados dentro del género de suspense y terror, donde, a pesar de coincidir con un momento en el que este tipo de películas a duras penas gozaban de la continuidad que habían tenido en nuestra industria pocos años antes, lograría articular un estilo propio y reconocible, caracterizado por la asunción de una serie de resortes e ingredientes habituales en sus obras: los personajes movidos por afanes egoístas y/o vengativos, y el acomodo de determinados componentes mediante los que se puede apreciar su posición moral sobre controvertidas temáticas.

Gracias a las ventajas que en este sentido ofrecen las nuevas tecnologías, contactamos con Luis Murillo, quien muy amablemente accedió a someterse al siguiente cuestionario sobre su trayectoria.

Uno de tus primeros créditos en la gran pantalla se produce con Tres días de noviembre (1977). ¿Cómo se fraguó el proyecto?

Por Chicho Ibáñez Serrador conozco a León Klimosvky  y una tarde le cuento una historia de terror tomando un café en su casa. Creo recordar que vivía en el barrio del Niño Jesús, de Madrid. Le gusta por su originalidad y me pide el guion. Lo escribo en veinte días, ya que lo tenía escaletado, y se lo pasa a Mariano de Lope, de Mercury Films, y antes de tres meses comienza a rodarse.

Originalmente, la película iba a titularse Gritos a medianoche, cambiándose para su estreno por el que hoy conocemos. ¿Se debió a un intento de aprovechar la coyuntura sociopolítica en la que se encontraba inmerso el país tras el final de la dictadura, como sospecho?

Me pidieron cinco títulos más, aparte del original, y se decidieron por Tres días de noviembre. Pienso, como tú, que se debió a la convulsa coyuntura político-social que vivíamos.

¿Se produjeron otros cambios con respecto a tu guion debido a estas circunstancias?

No. Solo me pidieron algunos pequeños cambios para adecuar mejor algún personaje al casting de actores secundarios.

Precisamente, en paralelo a este proyecto trabajaste en otra película que sí sufrió problemas de censura debido a lo escandaloso del tema tratado, Mi primer pecado (1977) de Summers…

Esta peli sí dio muchas vueltas en cuanto al guión, tanto por la censura como por el reparto. En principio yo titulé mi historia como El beso más largo. Trataba de una mujer de treinta años que ejercía la prostitución para reunir dinero a fin de operarse de la matriz y poder tener hijos. Esta historia se mezcla con una sinopsis que tenía Manolo, escrita por su hermano Tomás Summers y por José Nicolás. Finalmente, escribo yo el guion adaptando el argumento para que lo protagonicen Beatriz Galbó y Curro Summers, el sobrino de Manolo. Finalmente, éste introduce algunas escenas que provocan las iras en el ministerio y yo arreglo los cortes que nos piden para que no se resienta demasiado la historia.

En Tres días de noviembre realizas tu primera incursión en un género, el terror psicológico, sobre el que volverías en numerosas ocasiones. ¿Se debía a un interés personal?

Sí. Desde siempre he sido aficionado al género de terror, pero me di cuenta pronto que los topicazos de rostros deformes, monstruos, fantasmas con capuchas, ruidos en caserones, hachazos, vísceras, etc., no le daban miedo al público. Y era así porque dichos fenómenos ocurrían en lugares y situaciones extraordinarias: mansiones, cementerios, noches lóbregas, etc.

Lo que da miedo de verdad es cuando se altera la vida cotidiana con sucesos inexplicables. Y esto ocurre cuando, por ejemplo, un personaje, sin que lo sepa el espectador, “monta una comedia” para conseguir que otro personaje tome una determinada decisión.

En esta tu primera incursión en la temática ofreces ya de forma clara cuál es tu visión del género, singularizado por el uso de resortes e ingredientes habituales. ¿Podemos decir que tienes una concepción muy clásica del estilo? ¿Cuáles eran tus referentes?

Alguien sentenció, y estoy bastante de acuerdo con él, que lo que funciona en cine son los tópicos bien hechos. Mis referencias andan por ¿Qué fue de Baby Jane?, La muerte llama a la puerta, La semilla del diablo y, más recientemente, La mano que mece la cuna y La señal. Y por encima de todas, Al final de la escalera, de Peter Medak con George C. Scott. ¡Qué prodigio de guion con pequeños detalles que van introduciendo en el espectador un proliferante desasosiego!

La película estaba producida por el peculiar Henry Gregor, quien a su vez se reserva uno de los personajes principales…

Sí. Lo conocí en la preproducción. Un hombre muy educado y un gran cinéfilo. Me pidió permiso para cambiar algún diálogo e introducir un tic en la interpretación que había ensayado bastante. Obviamente, le remití al director, a León.

Siguiendo con el reparto, en Tres días de noviembre coincides ya con un actor con el que estaría estrechamente ligada tu trayectoria en aquella época, Narciso Ibáñez Menta. ¿Cómo os conocisteis y cuál fue vuestra relación?

Conozco a Narciso por su hijo, Chicho. Nace una buena amistad y tomábamos de vez en cuando café y charlábamos, sobre todo, de las películas de terror que íbamos viendo.

Precisamente, de nuevo junto a Ibáñez Menta realizas en 1982 tu siguiente aproximación al género con El ser, la cual supuso tu encuentro con un director con el que posteriormente volverías a trabajar en varias ocasiones, Sebastián D’Arbó. ¿Cómo entraste en contacto con el cineasta catalán?

Narciso me invita al estreno de Viaje al más allá (1980) en el cine Azul de Madrid y allí conozco a D’Arbó. Tomando una copa después del estreno, me pregunta si tengo alguna historia de corte parapsicológico. Le cuento una sinopsis que tenía escrita con el título Desde el otro mundo y le gusta la idea. Le envío la sinopsis, habla con el productor, me encarga el guion y en apenas dos meses se pone en marcha la preproducción.

Según creo, la historia de la película parte de una vivencia personal tuya…

Sí. Unos meses antes había fallecido en Barcelona una cuñada mía en el quinto parto. Durante el regreso a Madrid en avión, me vino a la cabeza que, si existiera el más allá, obviamente dicha madre intentaría por todos los medios ayudar a su marido, ya que le dejaba cinco hijos pequeños. Enseguida me saltó la idea: dicha madre intenta ayudar, pero al encontrare en otra dimensión, lo que ocurre es que crea más problemas a su familia. Así nace el conflicto que da pie a la historia de El ser.

En este sentido llama la atención que, pese a tratarse de una película de corte totalmente fantástico, su planteamiento narrativo remita al de tus otras películas de intriga…

Aunque el detonante de un guion sea de corte fantástico, el desarrollo del mismo debe ser lo más realista posible. Solo así se lo puede creer el espectador.

El ser coincidió en el tiempo con El ente (The Entity, 1982), película hollywoodiense con la que mantiene ciertas similitudes a nivel argumental, lo que ha hecho que algunas personas consideren que vuestro film está influido por aquél. ¿Habías visto la película de Sidney J. Furie cuando escribiste el guion?

Buena película. Pero no, no la había visto.

En este sentido, en la entrevista que realicé a Sebastián D’Arbó hace unos años me comentaba que el guion de El ser estaba escrito inicialmente para la mítica serie Historias para no dormir. ¿Qué hay de cierto?

A raíz de entrar en contacto con Chicho, y sobre todo cuando me vengo a Madrid, tiro de archivo y pongo al día las ideas e historias que tengo de misterio en sus numerosas variables. Y sí, El ser, junto con El plazo y alguna otra pudieron ser historias para no dormir. Pero la nueva temporada de la mítica serie no cuajó por cambios en los niveles directivos de TVE.

Casi a renglón seguido vuelves a trabajar con D’Arbó en Acosada (El hombre que regresó de la muerte) (1983), película que estaba coproducida con Bermúdez de Castro, productor con el que trabajabas asiduamente en aquella época. ¿De algún modo interviniste en la puesta en marcha del proyecto, poniendo en contacto a Bermúdez de Castro de D’Arbó?

No. La conexión debió producirse por otra vía.

Curiosamente, el planteamiento argumental de la película es muy parecido al de El ser, con la historia de una mujer que es atemorizada por el espíritu de su difunto marido, aunque aquí optéis por un enfoque realista dentro de un orden…

Cierto. La historia de Acosada nace de una noticia leída en una publicación médica en la antesala de una consulta. Comenzaba la era de los trasplantes y el del cerebro era el que despertaba más la imaginación del lector. Y a mí me despertó la idea para un guion.

Los guiones tanto de El ser como de Acosada están firmados por D’Arbó y por ti. ¿Cómo os repartisteis la escritura?

La tarea larga la desarrollé yo. Sebastián realizó algunas aportaciones una vez escritos los cien folios de cada guion. Aunque, eso sí, de vez en cuando teníamos largas charlas por teléfono.

En Acosada se vuelve a poner de relieve otro de tus rasgos de autoría, como es que los personajes que protagonizan la trama estén movidos en mayor o menor medida por la ambición y el egoísmo. ¿Responde a una posible visión pesimista del ser humano o es simplemente repetir el canon del estilo?

 La ambición, el egoísmo y el sexo son los motores de la mayoría de los conflictos humanos. Si alguien obliga a otro a hacer algo que éste no quiere hacer, ya tenemos el punto de partida para una historia dramática.

El mismo año de Acosada es también llevado a la pantalla otro guion tuyo por Carlos Aured en El enigma del yate (1983). ¿Cómo surgió la película?

Pues siguiendo el mismo patrón de varias obras de mi filmografía. Carlos me dice que tiene un amigo que posee un yate, y que a ver si se me ocurre una historia para rodar la mayor parte de la acción en el barco. Tiro del archivo de ideas y me topo con la historia de dos parejas que se van a pasar un fin de semana a la nieve y quedan aislados en un refugio de montaña. Le pego el “cambiazo” a un barco que se avería en altamar, se lo cuento a Carlos y me dice que adelante con el guion.

El planteamiento argumental de la película es de lo más minimalista, con tan solo cuatro personajes a bordo de un barco en alta mar. Dado que lo comentas, imagino que vendría impuesto por los condicionantes económicos con los que se concibió la película…

La idea de un mínimo de personajes venía impuesta por el rodaje en un yate no muy grande. Y por el presupuesto, lógicamente. La imaginación de un guionista debe tener soluciones para todas las eventualidades de una producción.

Por cierto, la premisa de la película retrotrae al Náufragos de Hitchcock. ¿Se trataba de un pretendido homenaje al denominado rey del suspense?

No, más bien a los Diez negritos, de doña Agatha Christie.

En paralelo a estos títulos, desarrollas una frenética trayectoria como guionista en vehículos para el servicio de diferentes estrellas de la época del mundo del espectáculo, tales como Parchís, María Jesús o Martes y trece en títulos como La guerra de los niños (1980), Los pajaritos (1983), Chispita y sus gorilas (1982) o Martes y trece: ni te cases ni te embarques (1982). ¿Cómo se planteaba la escritura de estos proyectos? ¿El productor te daba unas pautas a seguir de lo que quería o disponías de libertad absoluta?

El gran éxito de La guerra de los niños y de La segunda guerra de los niños (1981) lleva a José Luis Bermúdez de Castro a plantearse un ciclo de cinco películas con el mismo equipo y todas protagonizadas por personajes famosos. Las historias las elaboramos entre José Luis, Javier Aguirre, Alberto Insúa y yo. Luego, la escritura de los guiones nos la repartimos. Alberto se encarga de las películas de Martes y Trece y de las hermanas Hurtado. Y yo de las dos nuevas entregas del grupo Parchís y Los pajaritos, protagonizada por María Jesús y su acordeón.

Chispita y sus gorilas fue una producción de Luis Sanz dirigida por Luis María Delgado, protagonizada por una niña cantante, secundada por los dos pequeños de la serie Verano azul. Luis pretendía descubrir a una nueva Rocío Dúrcal.

Si la mayoría de estas películas estaban producidas por Bermúdez de Castro, otro productor con el que trabajarías mucho sería con José Frade, para el que coescribirías junto al para mí desconocido Antonio Sánchez-Ramade Cuando Almanzor perdió el tambor (1984), película que seguía la estela de las reconstrucciones históricas en clave cómica que Frade venía realizando por aquellos años en títulos como Cristóbal Colón, de oficio descubridor (1982), Juana la loca, de vez en cuando (1983) o El Cid Cabreador (1983)…

Antonio Sánchez-Ramade era un empresario cordobés cuya familia, entre otros negocios, poseía una distribuidora de cine con varias salas de exhibición en Andalucía. Al hilo de la moda de parodiar la Historia de España, concibió una historia sobre la derrota de Almanzor en la batalla de Catalañazor. Me pidió que escribiera el guion y, la verdad, me divertí mucho ya que, como la idea motriz en sí era un puro disparate, me permitía a mí disparatar aún más en las situaciones y en los diálogos. Tuvo un gran elenco de actores y funcionó muy bien en taquilla. Pero hubiera sido un bombazo tres o cuatro años antes, cuando comenzó la ola de los esperpentos histórico-cinematográficos.

También para Frade realizarías una labor tan curiosa como es el “reguionizar” películas extranjeras para su estreno en España, cambiándoles en ocasiones el argumento, como hiciste con Tres polis peligrosos en Nueva York (La poliziotta a New York, 1981)…

Dentro de mi labor como guionista todoterreno, esta faceta de mi actividad profesional la considero de considerable importancia.

Un día me llama Pepe Frade a su despacho de Gran Vía y me dice: “Luis, he comprado una película italiana que es muy mala. Si se estrena tal cual, será una ruina. Míratela y, si eres capaz de salvarla, tienes cincuenta mil pesetas”.

Me senté en la moviola de Cinearte y, tras sobrevivir a las cinco ruidosas bobinas, llegué a la conclusión de que José Frade estaba equivocado: no era muy mala, era espantosa, horrenda, tremebunda… Pero claro, eran cincuenta mil pelas de la época. Así que empuñé el látigo mental y comencé a verberar sin piedad todas mis neuronas. Y en apenas media hora, ¡voilá!, saltó la chispa: cambiarle el argumento.

La idea fue genial, sí, pero llevarla a la práctica resultó un calvario. Quince días encerrado frente a la moviola, a razón de ocho horas diarias, convirtieron a La poliziotta a New York, protagonizada por la buenorra Edwige Fenech y el insufrible Alvaro Vitali en Tres polis peligrosos en Nueva York. Y lo que en el original era una trama de narcotraficantes, en mi versión era la preparación de un atentado contra el presidente Ronald Reagan, que por cierto no aparecía en toda la película.

El día que miré la recaudación en taquilla y vi que superaba los quince millones de pesetas, tomé conciencia de que la imaginación era el mayor poder del mundo.

Las cincuenta mil pesetas me vinieron de maravilla, pero mucho más gratificante fue fardar de ser “el único creativo en el mundo que le cambió el argumento a una película una vez rodada”… Hasta hace pocos meses, que un amigo me “aguó” la fiesta informándome que no era el único. También había hecho lo mismo un tal Allan Stewart Königsberg con una película japonesa. Por cierto, creo que este individuo se hace llamar Woody Allen.

¿Recuerdas en qué más películas llevaste a cabo esta práctica?

Otras dos italianas que todo eran escenificaciones de chistes. Como la mayoría no tenían gracia para el público español, pues los tuve que cambiar.

Volviendo a tu carrera como guionista oficial, en 1985 vuelves a coincidir con Ibáñez Menta en El pulpo negro, una serie para la televisión argentina. ¿Cómo llegas a este proyecto?

Alejandro Romay, dueño del Canal 9 de Buenos Aires, amigo personal de Narciso, le propone volver a protagonizar una nueva serie en Argentina, donde Narciso era un auténtico dios. Por entonces, a raíz de mi colaboración con Chicho, como dije antes, Narciso y yo nos habíamos hecho muy amigos y se acordó de una historia que le había contado tomando café tras la celebración del bautizo de Pepita, su primera nieta. Me pidió leerla, le gustó y, durante un viaje de Romay a Madrid, se la conté en una cena y cerramos el trato con un apretón de manos. Al día siguiente me ponía a escribir los trece guiones.

En muchos sentidos, la serie estaba pensada para el lucimiento de las capacidades histriónicas de Ibáñez Menta. ¿Tanto en este como en el resto de vuestros trabajos conjuntos te daba indicaciones con respecto a cómo quería que escribieras sus personajes?

No. Narciso interpretaba y gesticulaba en su casa igual que en un escenario o en un plató. Lo conocía tan bien que sabía perfectamente en qué registros actorales se sentía más a gusto. De manera especial, en sus variopintas caracterizaciones. Obviamente, El pulpo negro fue un traje hecho a medida para él.

Al tratarse de una serie televisiva, ¿cambiaba mucho tu forma de plantear la historia con respecto a cómo lo hacías cuando se trataba para un largometraje?

Para una película basta con tener una buena historia. Para una serie es necesario poseer una buena historia y unas buenas subtramas. Uno de los principales problema que tiene el cine español es que muchas historias no dan para más allá de un corto de ocho-diez minutos y, sin embargo, se alargan y alargan hasta los noventa minutos.

El pulpo negro fue todo un fenómeno popular en Argentina. ¿Cómo viviste este éxito en la distancia?

Esta serie es hoy un mito entre la población argentina mayor de cuarenta años. La verdad es que, durante la emisión de los trece capítulos yo no vivía. Iba escribiendo contra reloj cada capítulo. Uno por semana e iba muy pegado a la grabación. Los 80-90 folios que enviaba a Buenos Aires el fin de semana a través de una azafata de Iberia, el lunes se los pasaban a los actores, el martes ensayaban y el miércoles comenzaba la grabación. Sabía que iba bien de audiencia porque desde el capítulo sexto me pidieron que añadiera un bloque más, ya que llovía la publicidad. Competía con Corrupción en Miami en otro canal y la barrió en audiencia.

Gracias a las redes sociales, hoy tengo numerosos testimonios de argentinos que se apasionaron por la serie. Es decir, he disfrutado de su triunfo a posteriori.

En la actualidad existe un proyecto de rodar un remake de ella.

En 1989 D’Arbó adaptó El pulpo negro a formato largometraje en Cena de asesinos. ¿Llegaste a intervenir en la redacción del guion?

Poco. En realidad, Cena de asesinos es una trama de un capítulo de El pulpo negro que luego el productor manipuló en contra del criterio de Sebastián D’Arbó.

Dando un salto en el tiempo, en 2006 llega uno de tus últimos trabajos para el medio audiovisual con “La culpa”, la entrega que rodara Chicho Ibáñez Serrador para el formato Películas para no dormir y que se basa en un relato tuyo…

En principio iba a ser una Historia para no dormir con guion de Chicho sobre una historia mía. Después, cuando surge el proyecto de Películas para no dormir, Chicho la elige para su participación en dicho proyecto. Como han transcurrido unos años desde el primer guion, yo le paso un informe para mejorar y modernizar dicho primer guion. Inexplicablemente, no sé cuáles serían sus razones, rueda el primitivo guion.

He oído que no estás muy conforme con la forma en que Chicho visualiza el desenlace de la historia…

La clave de “La culpa” radica en su plano final. A lo largo de la película, se crea un misterio sobre un personaje que vive en la casa donde transcurre la acción. El público deduce que puede ser el feto de un aborto llevado a cabo en dicha casa. Para resolver el misterio, al espectador hay que dejarle claro que todo lo ocurrido se debe a un trauma psicológico de la joven protagonista. Un trauma causado por el sentimiento de culpa al tener que deshacerse de su bebé. Esto se conseguía con un plano donde ella adopta una posición fetal para indicar que el personaje misterioso solo había existido en su cabeza. Sin embargo, dicho plano no deja clara la intencionalidad del mismo. Queda demasiado abierto el final. En descargo de Chicho debo decir que, debido a una caída en las escaleras de su oficina, los últimos días de rodaje fueron un calvario para él.

La película tiene un claro mensaje antiabortista, algo que no representa un apunte aislado, ya que en muchos de tus filmes suele entreverse tu posición moral sobre diversos temas y que supongo se deriva de tu formación religiosa. ¿Es algo que surge de forma natural o es totalmente premeditado?

Por mi formación y, también, por los criterios morales de la sociedad en su momento. El mensaje de “La culpa” no es antiabortista en el sentido católico del término, sino en el sentido humano de una mujer que quiere ser madre y las circunstancias le obligan a abortar en contra de su voluntad y de su instinto maternal.

Tiempo antes de “La culpa”, Chicho ya estuvo a punto de rodar otra historia con El plazo, la cual debiera de haber supuesto su tercera película para cines. ¿Qué ocurrió para que no se llevara a cabo?

Yo entro en contacto con Chicho en 1972 cuando le envío desde Córdoba una obra de teatro de misterio que le gusta y me pide permiso para convertirla en una Historia para no dormir. Como apunté antes, los nuevos capítulos de esta serie no cuajan en TVE y Chicho la convierte en un guion de cine que, finalmente, tampoco se produce porque quiebra la productora que estaba interesada en dicho guion.

En este sentido, tu hijo Luis ha seguido tus pasos y ha sido el responsable de varias series de misterio de gran éxito como Génesis, en la mente del asesino, El internado o Laura, el misterio de Calenda. ¿Has participado de algún modo en ellas?

No. Me enteraba de los capítulos que escribía mi hijo cuando los veía en el televisor.

Junto con tu hijo también has dado forma a “Creamundi”, un proyecto orientado hacia los guionistas noveles. ¿De qué se trata exactamente?

“Creamundi” es una empresa de creatividad para cine, televisión y nuevas tecnologías. No somos productora. Ofertamos a productoras y cadenas tanto proyectos de series como diseños de formatos de todos los géneros. Bien nuestros, o bien de otros creativos que nos los hacen llegar.

Ya para terminar, ¿cuáles piensas que son las claves para conseguir una buena película?

Las claves son tres: un buen guion, un buen guion y un buen guion.

¿Y las tres claves para lograr un buen guion?

Una buena historia, una buena historia y una buena historia.

José Luis Salvador Estébenez

Published in: on septiembre 8, 2017 at 5:35 am  Comments (4)  

La exposición “Memòria del fantàstic” llega al Reial Cercle Artístic de Barcelona

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La cincuentava edición del Festival de Sitges está cada vez más cerca. La agenda de actividades especiales conmemorativas del cincuenta aniversario no se detiene y desde el pasado martes 5 de septiembre el Reial Cercle Artístic de Barcelona acoge la exposición “Sitges – Festival Internacional de Cinema Fantàstic de Catalunya. 1968-2017: Memòria del Fantàstic”.

Diarios, programas de mano, carteles, libros, catálogos, cuadros y documentación en general conforman y conectan la memoria histórica de cincuenta años de Festival; una efeméride clave para recuperar un archivo esencial con el objetivo de comprender y visualizar su historia. La muestra, comisariada por Diego López, estará en el Reial Cercle Artístic hasta el 24 de septiembre y se trasladará a Sitges durante el mes de octubre, donde se podrá visitar en el Centre Cultural Miramar entre los días 5 y 22.

Por su parte, la exposición “El cinema és fantàstic”, ubicada en la Filmoteca de Cataluña desde el pasado 22 de junio, finalizará el próximo 17 de septiembre y también se podrá ver en el Centre Cultural Miramar de Sitges entre el 5 y el 22 de octubre.

Más información: http://sitgesfilmfestival.com/

 

Published in: on septiembre 7, 2017 at 6:27 am  Dejar un comentario  
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Lanzamientos de Cameo para septiembre

Entre las novedades anunciadas por Cameo para este mes de septiembre que recién comienza destacan tres lanzamientos que, de un modo u otro, se enmarcan dentro de los márgenes del género fantástico. Todas ellas, además, verán la luz el miércoles 20.

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Comencemos por la séptima temporada de The Walking Dead, en la que, tras reunir al grupo de Rick bajo su control y enseñarles una dura lección sobre cómo vivir según sus reglas, Negan seguirá sembrando el caos y siendo temido por las diferentes comunidades de supervivientes: Alejandría, Hilltop y El Reino. Sin embargo, nuestros supervivientes no se darán por vencidos y tratarán de forjar alianzas con el resto de grupos para acabar con las amenazas de los Salvadores, en un mundo más amplio y peligroso de lo que habían imaginado.

La séptima temporada de The Walking Dead verá la luz tanto formato Dvd como Blu-ray, en ambos casos compuesta por cinco discos en los que se incluyen los distintos episodios en versión original y doblaje al castellano, subtítulos al castellano y portugués e imagen en 1.85:1 con mejora anamórfica. La edición en Blu-ray se completa además por casi tres horas de contenidos extras, entre los que figuran escenas eliminadas, escenas extendidas y making of. Estos contenidos también estarán disponibles en DVD por medio de la edición exclusiva que FNAC lanzará paralelamente, compuesta por seis discos.

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Pasando al campo del largometraje, nos encontramos con Herederos de la bestia, el documental dirigido por nuestros amigos Diego López y David Pizarro (a quienes entrevistáramos a propósito de este trabajo hace unos meses), que reivindica una de las obras primordiales del cine fantástico español contemporáneo, El día de la bestia. Veinte años después del estreno del film de Álex de la Iglesia, Herederos de la bestia ahonda en los entresijos de su rodaje, estableciendo una cronología de hechos mediante declaraciones de los principales autores, protagonistas y personal involucrado, fotografías e imágenes de archivo apostando por el anecdotario y la planificación del filme, desde los inicios de la película hasta su estreno y posterior repercusión internacional, hasta llegar a nuestros días.

Herederos de la bestia es editada en formato DVD con audio en versión original en pista estéreo, subtítulos en inglés e imagen en su formato original 1.85:1 anamórfica. Como extras se incluye el tráiler, escenas extendidas, y una entrevista a los directores, entre otros. Por si fuera poco, la edición se acompaña con un CD con la banda sonora original del documental, compuesta por el grupo Buio Omega.

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Ya en el terreno de la ficción, tenemos a otro de los films vistos en el Festival de Sitges del pasado año, donde participó dentro de la Sección Oficial. Se trata, además, de la que fuera una de las sensaciones de la pasada edición del certamen barcelonés, The Love Witch, film que armado con un look visual al estilo de los thrillers technicolor de los 60, explora las fantasías femeninas, el feminismo y las consecuencias del narcisismo exacerbado. La película nos narra así la historia de Elaine, una joven y atractiva bruja, que está empeñada en encontrar el amor a base de conjuros y pócimas que le permitan seducir a cualquiera. Sin embargo, sus hechizos funcionan demasiado bien rodeándola de desafortunadas víctimas. Cuando finalmente conoce al hombre de sus sueños, su desesperación por ser amada la conducirá al límite de la locura.

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La edición en DVD de Cameo de The Love Witch ofrece la película en su versión original inglesa codificada en una pista sonora 5.1, subtítulos en castellano y catalán, imagen 1.85:1 anamórfica, y cuarenta minutos de contenidos extras, entre tráilers, escenas eliminadas y extendidas, entrevistas y detrás de las cámaras.

[youtube=https://youtu.be/lUffjIdljzs[

Más información: http://cameo.es/

Published in: on septiembre 6, 2017 at 5:42 am  Dejar un comentario  

Parada en el infierno / Stop Over in Hell

Título original: Parada en el infierno / Stop Over in Hell

Año: 2016 (España)

Director: Víctor Matellano

Productores: Francisco Alcón, Ánvaro Fernández, Francisco Sorroche

Guionistas: Antonio Durán, Juan Gabriel García, Víctor Matellano

Fotografía: Daniel Salas Alberola

Música: José Ignacio Arrufat; canciones: Javier de la Morena

Intérpretes: Tania Watson (Liz), Veki Velilla (Anne), Denis Rafter (Ernest), Pablo Scola (el Coronel), Maarten Dannenberg (Red), Armando Buika (Cuba), Andrea Bronston (Miss Whitman), Antonio Mayans (alguacil), Tábata Cerezo (mestiza), Víctor Vidal (Chris), Nadia de Santiago (Rose), Guillermo Montesinos (Joe), Ramón Langa (vigilante del oro / narrador), Manuel Bandera (Tim Rogers), Enzo G. Castellari (Zingarelli)…

Sinopsis: Black Hell es el nombre de una compañía de diligencias. La parada está regida por un viejo y un joven. Al poco de detenerse un vehículo con un grupo de pasajeros al lugar llega un grupo comandado por el Coronel, un sádico desalmado que esperará a la llegada de un transporte de oro…

Víctor Matellano es director de una pequeña filmografía: Wax (2014), Vampyres (2015) –remake del clásico de José Ramón Larraz Las hijas de Drácula (Vampyres, 1974)– y el documental ¡Zarpazos! Un viaje por el Spanish Horror (2013), además de varios cortos. Es también un contumaz seguidor y estudioso de cine fantástico español, como nos demostró con su referido documental y el libro Spanish Horror, aunque tiene otros de distintas temáticas, como Colin Arthur, criaturas, maquillajes y efectos especiales, sobre este genio de los efectos especiales.

Con su cuarta película, Parada en el infierno / Stop Over in Hell, se nos adentra en el western o, como se diría en España, “una del Oeste”, aunque con unos toques de terror survival que lo acerca a films como Las colinas tienen ojos (The Hills Have Eyes, 1977) de Wes Craven, principalmente por el ambiente desértico y ese personaje que colecciona orejas, o algunas de la cintas del realizador inglés Neil Marshall, por mencionar alguna moderna.

El argumento recuerda un tanto a El correo del infierno (Rawhide, 1951), de Henry Hathaway, con Tyrone Power y Jack Elam, auque también nos retrotrae a la cinta de Bud Boetticher The Tall T (1957), conocida en España por el título televisivo de Los cautivos. Así, la trama se centra en una estación de diligencias que es asaltada por una banda de sádicos desalmados que retienen a los allí aposentados para poder hacerse con un cargamento de oro. Entre ellos está el Coronel, interpretado Pablo Scola, que podía ser el trasunto de los muchos mandos militares que habitaron en los Estados Unidos de la época, como William Clarke Quantrill o el general George Armstrong Custer, aunque su modelo es otro, como ahora veremos, y que es seguido por unos personajes tan locos como él.

En todo caso, la realización es más cercana al spaghetti western, obvia referencia sería el cine de Sergio Leone: no hay más que ver el homenaje a Hasta que llegó su hora / C’era una volta il West, dirigida por el realizador italiano en 1968. Además, está la participación de Enzo G. Castellari, director de spaghetti westerns como Voy, lo mato y vuelvo (Vado… L’ammazzo e torno, 1967), Johnny el vengador (Quella sporca storia nel west, 1968) o Keoma (Keoma, 1976), y que aquí interpreta a Zingarelli, un vendedor, cuyo nombre diríase un homenaje cómplice de cara a los aficionados a Italo Zingarelli, productor del archifamoso díptico Le llamaban Trinidad (Lo chiamavano Trinità…, 1970) y Le seguían llamando Trinidad (…continuavano a chiamarlo Trinità, 1971), entre otros films de la pareja formada por Bud Spencer & Terence Hill.

Parada en el infierno / Stop Over in Hell es una película cruda, directa y sin ambages, con momentos incluso gore, muy en la línea del cine de Quentin Tarantino, aunque la mirada de Matellano, según confesión propia, está más puesta en los clásicos del género. Uno de sus principales alicientes se encuentra en su icónico villano, el referido Coronel, suerte de sosias del personaje interpretado por Lee Van Cleef para la segunda entrega de la Trilogía del Dólar de Sergio Leone, en uno, otro más, de esos guiños cinéfilos tan del gusto de su responsable, y que no por casualidad se erigen en uno de los principales rasgos característicos de su cine y, por ende, del film que nos ocupa. Matellano sabe lo que quiere narrar y lo hace, sin dejarse llevar por “la corrección política”, ni por la censura que desde algunos sectores nos quieren imponer. Con ciertos errores, sin duda no estamos ante una obra maestra, pero sabe contar una historia que bien podría haber pasado en el viejo Oeste, con tiros, peleas y brutalidad, algo que hace tiempo que no se ve en la cinematografía española.

Juan Mari Ripalda

Published in: on septiembre 4, 2017 at 5:20 am  Dejar un comentario  
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El último rey

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Título original: Birkebeinerne / Den sidste konge / Den siste konungen / Az utolsó király

Año: 2016 (Noruega, Dinamarca, Suecia, Irlanda, Hungría)

Director: Nils Gaup

Productores: Finn Gjerdrum, Stein B. Kvae

Guionista: Ravn Lanesskog

Fotografía: Peter Mokrosinski

Música: Gaute Storaas

Intérpretes: Jakob Oftebro (Skjervald), Kristofer Hivju (Torstein), Torkel Dommersnes Soldal (Egil), Ane Ulimoen Øverli (Inga), Nikolaj Lie Kaas (Orm), Pål Sverre Hagen (Gisle), Åsmund Brede Eike (Stale), Thorbjørn Harr (Inge), Thea Sofie Loch Næss (Kristin), Jeppe Beck Laursen (Audun), Fridtjov Såheim (Gard), Bjørn Sundquist (Chancellor), Jonathan Oskar Dahlgren (Håkon Håkonson), Ravn Lanesskog (Lodin), Benjamin Helstad (rey Håkon), Stig Henrik Hoff (Erlend), Inga Ibsdotter Lilleaas (Ylva), Lia Boysen (reina Margrete), Anders Dahlberg (Aslak), Søren Pilmark (Bishop), Jon Stensby (Jerv), Elg Elgesem (Frikk), Brage Haugen Bjørum (hijo de Skjervald), John Stenersen, Arne Hovland, Gustav Granlund Ringen, Adam Nemet, Ole Fredrik Wannebo…

Sinopsis: Año 1206. Noruega se encuentra en un periodo inestable, arrasada por una guerra civil. Al poco de mandar a buscar a su hijo recién nacido y no reconocido, Håkon Håkonsen, el rey Håkon muere envenenado en palacio. La mitad del reino quiere acabar con el bebé, pero dos guerreros birkebeinerne, Torstein Skevla y Skjervald Skrukka, lo defenderán hasta la muerte a lo largo de un viaje que cambiará para siempre la historia del país escandinavo.

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Siempre es de agradecer la distribución en nuestras pantallas de títulos pertenecientes a cinematografías cuya producción rara vez suele encontrar acomodo en salas comerciales españolas. Es el caso de El último rey, film noruego del pasado 2016 cuyo estreno en España se antoja fruto de la confluencia de una serie de factores. Por un lado, la presencia en su reparto de varios actores vinculados a determinadas series televisivas de gran éxito, concretada en los nombres de Thorbjørn Harr, quien interpretara al conde de Gotaland Jarl Borg en las dos primeras temporadas de Vikingos, y Kristofer Hivju, conocido por su papel del salvaje Tormund en Juego de tronos. La conexión con ambas series es prolongada por la ubicación de su trama en una época histórica equivalente, en este caso la Baja Edad Media noruega, e, incluso, el desarrollo de gran parte del relato en unos parajes nevados que arrojan evidente analogías con las tierras salvajes al otro lado del muro de la famosa adaptación catódica de la saga literaria de George R. R. Martin.

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Junto con los motivos señalados, tampoco puede pasarse por alto el rendimiento financiero cosechado por el film en cuestión en su país de origen, donde se situó entre los diez estrenos más taquilleros del año, ni, sobre todo, la identidad de su director, Nils Gaup, quien a mediados de los ochenta consiguiera una rotunda repercusión internacional con Pathfinder, el guía del desfiladero, nominada a los Oscar a la mejor película de habla no inglesa y objeto de una sui generis versión por parte de la industria hollywoodiense el pasado 2007 de manos de Marcus Nispel. Al igual que hiciera tres décadas antes en su exitosa ópera prima, Gaup vuelve a fijarse en la historia de su país para dar forma a la propuesta. Esta vez el tema escogido es la llegada al trono de Noruega a comienzos del siglo XIII de Hakon Hakonsen, que finalizaría con las guerras civiles que habían asolado el reino durante décadas y traería consigo la definitiva unificación del país.

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La evocación de tan trascendental capítulo en el devenir de la historia patria y, por tanto, conocido por el público local al que en primera instancia va dirigida la propuesta, hace que la película apenas se pare a explicar el contexto político-social en el que se desarrolla la historia. Una circunstancia que, en un principio, puede provocar cierta dificultad para entrar en la historia en el espectador no familiarizado con los hechos narrados, debido a la constante alusión a los diferentes clanes en liza o la poco aclarada injerencia de la Iglesia Romana en el conflicto. Sin embargo, lo que pudiera parecer una carencia se revela acorde con el planteamiento que maneja el film. Y es que, lejos del relato histórico que cabría esperar a tenor de los antecedentes, Gaup enfoca en todo momento El último rey como una cinta de aventuras. Y de corte clásico, además.

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En sintonía con este tratamiento, la película es pródiga en ingredientes habituales de esta clase de productos, comenzando por un argumento maniqueo poblado por personajes unidimensionales que reduce el enfrentamiento entre bandos a buenos y malos, en el que por no faltar ni siquiera falta el villano usurpador que no dudará en traicionar a su propio hermano con tal de tomar el poder. En este sentido, cabe llamar la atención sobre el parecido que su historia sobre unos guerreros que tienen la misión de custodiar y proteger por un camino lleno de peligros a un bebé en su viaje para reclamar el trono que por herencia le corresponde, arroja con varios clásicos del cine de aventuras, como pudiera ser el Willow de Ron Howard, salvando las distancias. Quizás por ello, la película no se libre de transitar por varios lugares comunes del subgénero, comenzando por la prototípica escena en la que uno de los protagonistas es amenazado por los villanos con ejecutar a su familia si no les facilita una información de suma importancia, extremo que en cualquiera de los casos acabarán llevando a cabo tan pronto como haya confesado.

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Qué duda cabe que esta comentada adscripción a las convenciones más asumidas del cine de aventuras conlleva que el desarrollo del relato transite sin demasiadas sorpresas, incluso inserto en cierta predecibilidad. Esto sería así si no fuera por la convicción con la que afronta su trabajo Gaup, capaz de superar las limitaciones de base que ofrece el planteamiento argumental que tiene entre las manos. Para ello se vale del uso de una narrativa clásica, tanto en su concepción como en su puesta en escena, singularizada por unas bien filmadas batallas, en las que el veterano realizador elude los nerviosos movimientos de cámara, el montaje frenético y entrecortado, y el despliegue sanguinolento que parecen haberse impuesto como canon para la visualización de este tipo de secuencias en el cine actual, apostando por el contrario por una planificación sostenida que permite seguir la evolución de los combates cuerpo a cuerpo.

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Entre las virtudes de su realización son también de mencionar el extraordinario partido que, como sucediera en la mencionada Pathfinder, el guía del desfiladero, saca de la belleza de las localizaciones nevadas por las que transcurre buena parte de la historia y que brinda atractivas estampas en combinación con la idea que la mayoría de los textos consultados suelen señalar como el principal hallazgo del film, la aparición de los guerreros esquiadores que protagonizan no pocas vibrantes escenas de acción. Todo ello sin olvidar la extraordinaria naturalidad que consigue extraer de las interpretaciones infantiles, verdaderamente asombrosa, dentro de una, por lo demás, competente dirección de actores.

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No obstante, antes que en la belleza de sus imágenes los principales atributos de El último rey hay que buscarlos dentro de su dramaturgia. El esquematismo del que padece no quita para que en ella se den cita un puñado de aciertos parciales, bien sea por el espíritu de camaradería y compañerismo con la que es plasmada la relación entre esos guerreros birkebeiner que dan nombre a la película en su denominación original, o por la abnegación y lealtad con la que los dos personajes principales toman su misión de salvaguardar la vida del heredero al trono, aunque sea a costa de la suya propia, y que es sintetizada con las significativas palabras que uno de ellos repite a modo de recordatorio en varias ocasiones y que refrenda la consciencia con la que asumen la trascendencia de su empresa: “Todos moriremos, pero nuestro legado continua.”

José Luis Salvador Estébenez

Published in: on septiembre 1, 2017 at 5:35 am  Dejar un comentario  

La última producción de Álex de la Iglesia y Carolina Bang, “Errementari”, tendrá su estreno mundial en Sitges 2017

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El próximo 5 de octubre arrancará la cincuenta edición del Sitges – Festival Internacional de Cinema Fantàstic de Catalunya con una parrilla que exhibirá lo mejor del cine de género de última generación más esperado para los fans. Un fantástico innovador y diverso se dará cita en el cincuenta aniversario, que ya ha anunciado premios honoríficos a Susan Sarandon y William Friedkin y buena parte de su extensa programación a la cual se suma la última producción de Álex de la Iglesia y Carolina Bang, Errementari, que vivirá su estreno mundial en el certamen.

Errementari, dirigida por Paul Urkijo, está inspirada en un cuento popular vasco sobre un herrero tan malvado como astuto, capaz de engañar al mismo diablo. La cinta, gótica y fantástica, está rodeada de misterio, emoción y extrañas criaturas.

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Junto con Errementari, Sitges 2017 contará con otras producciones del cine de género más esperado, como Leatherface, el nuevo largometraje de Julien Maury y Alexandre Bustillo –habituales en Sitges, donde han presentado A l’interiéur, Livide y Aux yeux des vivents– sobre el mítico personaje creado por el recientemente desaparecido Tobe Hooper. También estará Annabelle Creation, el último gran éxito de la saga The Conjuring, dirigido por David F. Sandberg.

En lo que supondrá su première europea, Sitges presentará Mom and Dad, de Brian Taylor, un terrorífico thriller independiente protagonizado por Nicolas Cage y Selma Blair, ambientado en una realidad donde los padres se comportan de manera violenta con sus propios hijos. También tendrá estreno europeo el film canadiense de zombis Les affamés, de Robin Aubert; el francés Revenge, opera prima de Coralie Fargeat, sobre la transformación de una mujer en un contexto de caza masculina despiadada, y el británico The Ritual, de David Bruckner, una adaptación de la novela de terror de Adam Nevill, situada en un bosque escandinavo.

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Un año más, el fantástico más vanguardista y de autor tendrá cabida dentro de la sección Noves Visions, que se abrirá con Most Beautiful Island, película dirigida por la realizadora Ana Asensio, que ganó el premio a mejor película en el South by Southwest de Austin. La clausura de la sección irá a cargo de la comedia How to Talk to Girls at Parties, del director de culto John Cameron Mitchell, presentada a Cannes 2017 y con Nicole Kidman y Elle Fanning en su reparto.

También se podrán ver Marjorie Prime, aclamada película de ciencia ficción dirigida por Michael Almereyda con un elenco encabezado por Jon Hamm, Geena Davis, Lois Smith y Tim Robbins, y The Crescent, del canadiense Seth A. Smith, una de las cintas de terror más esperadas del año, con una fuerza misteriosa que surge del mar.

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Por su parte, la sección Panorama Fantàstic se inaugurará con la impactante Jackals, una home invasion dirigida por Kevin Greutert y protagonizada por Stephen Dorf y Deborah Kara Unger. Creep 2, la segunda entrega de la odisea de terror indie apadrinada por Mark Duplass y dirigida por Patrick Brice, cuya primera parte fue presentada en Sitges 2014, formará también parte de esta sección, que sigue fiel a su línea de cine independiente. También se proyectará Housewife, la última pesadilla de Can Evrenol, que con su segunda película demuestra ser uno de los más prometedores talentos jóvenes del cine de terror.

En cuanto a Midnight X-treme tendrá en la sangrienta Downrange, de Ryuhei Kitamura, uno de los platos fuertes de la medianoche del Festival, con un grupo de amigos atrapados en una carretera de montaña que se convierte en objetivo de un francotirador. Otras propuestas, como el sorprendente musical zombi Anna and the Apocalypse, dirigido por John McPhail, o el estreno mundial del slasher argentino Los olvidados, de los hermanos Luciano y Nicolás Onetti –responsables del giallo Francesca– auguran sensaciones fuertes en la sección noctámbula de Sitges 2017.

En los próximos días está previsto que la organización de a conocer la programación completa de esta edición del certamen, distribuida por días y salas, así como la fecha de salida a la venta de las entradas.

Más información: www.sitgesfilmfestival.com

Published in: on agosto 31, 2017 at 5:36 am  Dejar un comentario  
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Vuelve el IMAGFIC, Festival de Cine Imaginario de Madrid

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Tras varios días de intriga, ayer se dio a conocer que IMAGFIC, el Festival de Cine Imaginario de Madrid, volverá a cobrar vida el próximo 2018. Lo hará de la mano de sus promotores originales, Rita Sonlleva y su hijo David LLuesma, y Luis M. Rosales, como director del proyecto. La intención es recuperar el festival de una forma continuista, en su décimo quinta edición, centrado en el género fantástico, tal y como nació originalmente, y con la meta fijada en su celebración en el mes de mayo de 2018. Fecha señalada, ya que se cumplen veinticinco años de la celebración de su última edición.

Luis M. Rosales, el nuevo director de IMAGFIC, comenta: “Por fin está aquí. El día ha llegado. No podéis imaginarios cuanto queríamos compartir con vosotros este momento. Dejadme que os sitúe. Cuando comenzó mi interés por el fantástico, allá por los años 80, que uno ya peina canas, las carátulas de las películas de las estanterías del videoclub lucían orgullosas los laureles de tres, sí tan sólo tres festivales. Estaba Sitges, el francés Avoriaz, y el madrileño IMAGFIC. Tres festivales por los que pasaba la flor y nata del género. Lamentablemente, el destino quiso que el IMAGFIC desapareciese tras su décimo cuarta edición en 1993. Pero su impronta pervivió hasta nuestros días. Muchos aficionados todavía recuerdan sus proyecciones, sus maratones, sus retrospectivas y a sus invitados. Y un servidor, pese a no haber podido disfrutarlo, nunca lo olvidó. El recuerdo de aquellos laureles permaneció en mi subconsciente durante todos estos años. Por ello, cuando empezamos a pensar en un nombre para el nuevo proyecto que queríamos poner en marcha, se nos ocurrió una idea. Contactamos con Rita Sonlleva, alma del festival que nunca se ha alejado de la exhibición gracias a Fescinal, y le propusimos recuperarlo, no de cualquier forma, sino celebrando su decimoquinta edición como si el tiempo no hubiese pasado. Rita y su hijo, David Lluesma, se mostraron encantados con la idea. Y ahora, cuando están a punto de celebrarse los veinticinco años de su desaparición, se cumple aquello que decía Lovecraft de que “no está muerto lo que puede soñar eternamente” e IMAGFIC despierta de su letargo para ofrecernos, una vez más, lo mejor del cine imaginario. Muchas gracias Rita y David por permitirnos formar parte de este sueño y por confiar en mí para dirigirlo. ¡Larga vida al fantástico!”

Con motivo de celebración de la decimoquinta edición de IMAGFIC, y como presentación, el mes de septiembre FESCINAL, Cine de Verano del Parque de la Bombilla, realizara un homenaje a este certamen que en la década de los 80 y 90 lleno la capital de España de grandes títulos y estrellas mundiales del cine imaginario. Cabe recordar que FESCINAL tiene una unión muy especial con IMAGFIC, ya que gracias a este y a sus promotores originales, Rita Sonlleva y Jorge Lluesma, empezó su andadura allá por 1984, creando una nueva y singular idea para ver cine en los Veranos de la Villa de Madrid.

Por este motivo, FESCINAL quiere rendir este homenaje mostrando una reposición de varios de los títulos más destacados que pasaron por las pantallas del IMAGFIC para mostrar a muchos de los ya consagrados realizadores y actores de talla mundial hoy, a los espectadores de la capital. Los títulos escogidos son: Christine de John Carpenter, La máscara de la muerte roja de Roger Corman, Brazil de Terry Gillliam, Cristal oscuro de Jim Henson, El fantasma del paraíso de Brian de Palma, El secreto de la pirámide de Barry Levinson y Encuentros en la tercera fase de Steven Spielberg

Los horarios ciclo IMAGFIC en FESCINAL pueden consultarse a través de http://www.fescinal.es/

Published in: on agosto 30, 2017 at 5:37 am  Dejar un comentario  
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Nocturna homenajeará a Caroline Munro en su próxima edición

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El Festival Internacional de Cine Fantástico Nocturna Madrid homenajeará en su quinta edición a la actriz británica Caroline Munro, una de las más recordadas presencias femeninas de las películas de la emblemática Hammer e icónica chica Bond en La espía que me amó. Caroline recibirá el premio Nocturna de Honor, galardón que cada año reconoce la trayectoria profesional de una figura del cine de terror y fantástico. Cabe comentar que esta será la primera vez en la historia del certamen que este premio recompensará a una mujer.

Además de recoger su galardón, durante su estancia en Madrid Caroline Munro presentará el pase especial en Nocturna de Maniac, la mítica película dirigida por William Lustig en 1980 y protagonizada por Joe Spinell y la propia actriz británica, después de coincidir poco tiempo antes en la space opera de Luigi Cozzi Star Crash, choque de galaxias. Esta proyección se realizará con la colaboración de la distribuidora de Maniac en España, La Aventura Audiovisual.

Junto con los ya comentados, Caroline Munro cuenta entre sus filmes más destacados El viaje fantástico de Simbad (Gordon Hessler, 1973), El abominable Doctor Phibes (Robert Fuest, 1971), o Capitán Kronos, cazador de vampiros (Brian Clemens, 1973). Además, a lo largo de su carrera ha intervenido en varias producciones españolas. Es el caso de la maldita El aullido del diablo (Paul Naschy, 1987), Los depredadores de la noche (Jess Franco, 1987), o Vampyres (Víctor Matellano, 2015), uno de sus más recientes largometrajes de terror, el cual fue estrenado en la tercera edición de Nocturna Madrid. Igualmente ha trabajado con míticos actores y directores de género como Vincent Price, Christopher Lee, John Philip Law o Ray Harryhausen, entre otros.

Además de sus trabajos como actriz, Munro ha honrado el género en múltiples ocasiones participando en producciones para televisión, cortometrajes y documentales sobre la historia del cine fantástico como A Place Among the Death (2016) o Scream Queens: Horror Heroines Exposed (2014). Actualmente prepara su nuevo largometraje de terror 315 Wicked Way.

La programación completa de Nocturna Madrid, a celebrar entre los próximos 25 y 29 de octubre, se irá dando a conocer en las próximas semanas y se repartirá entre las dos sedes ya confirmadas como nuevos espacios del festival: los cines Proyecciones y las salas de Cineteca Madrid, ubicadas en el Matadero. Aquellos cortometrajes y largometrajes, nacionales e internacionales, que estén interesados en participar en esta edición pueden aún enviar sus trabajos hasta el próximo 1 de septiembre.

Más información en: www.nocturnamadrid.com

Published in: on agosto 29, 2017 at 5:38 am  Dejar un comentario  
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