“Horror Rises From Spain” vuelve de la tumba

CAMPANA INFIERNO

El podcast en lengua inglesa especializado en cine de terror español “Horror Rises From Spain” vuelve en su cuarta temporada. Lo hace, además, lleno de novedades. Tras un año de dificultades técnicas, solventadas gracias a la entrada como sponsor de Generación X, Mistress Elena regresa con su nueva compañera, Lady NancyKruger (Erika Tiburcio), junto a la que comentará sus terrores favoritos del cine español. Para la ocasión han escogido una de las más icónicas películas malditas de nuestra cinematografía: la magnífica La campana del infierno de Claudio Guerín, fallecido durante el rodaje del film. Con este programa el espacio inaugurará una temporada en la que otros colaboradores formarán parte de los distintos episodios, en los que también se incluirán entrevistas.

El programa se puede escuchar a través del siguiente enlace: http://spanishfear.com/horror-rises-from-spain-la-campana-del-infierno/

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Published in: on septiembre 20, 2017 at 9:40 am  Dejar un comentario  

Entrevista a Diego López sobre la programación de “Brigadoon” 2017

Apenas dentro de quince días, el Festival Internacional de Cinema Fantàstic de Catalunya – SITGES arrancará su próxima edición. Una edición de lo más especial, ya que en ella el certamen catalán celebrará sus bodas de oro, motivo por el que la organización ha tirado la casa por la ventana, como suele decirse. De entrada, ha alargado su duración en un día, además de preparar una nómina de ilustre invitados que a buen seguro hará la delicia de todos los fans que se congreguen en Sitges durante la celebración del Festival. William Friedkin, Dario Argento o Guillermo del Toro, padrino de este cincuenta aniversario y quien además presentará su último trabajo, The Shape of Water, reciente ganadora del León de Oro de Venecia, son la punta de lanza de un listado en el que, como no podía ser de otro modo, tampoco falta la presencia española, con nombres como los de Álex de la Iglesia, Jaume Balagueró o Tony Isbert, al que este año se le entregará el Premio Nosferatu como reconocimiento a toda su trayectoria.

Como viene siendo habitual en los últimos años, ante la inminente celebración de esta nueva edición del Festival de Sitges mantuvimos la siguiente entrevista con Diego López, miembro del comité de programación del certamen, responsable de la sección alternativa y gratuita “Brigadoon” y este año comisario de las dos exposiciones que se han organizado con motivo del cincuenta aniversario, para que nos comenté diversos pormenores, en especial los relacionados con la programación de la sección que él dirige.

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Ya se aproxima la esperada quincuagésima edición del Festival de Sitges. ¿Cómo se presenta para la organización cuando queda poco más de dos semanas para su arranque?

Se presenta como ha sido todo el año: muy movido al ser el cincuenta aniversario. Ha sido una edición en la que ya empezamos a trabajar a finales de octubre de 2015, sobre todo con materiales de archivo de cara a posicionarnos en qué tipo de exposición queríamos hacer, aunque en lugar de una finalmente hemos acabado haciendo dos; una en la Filmoteca de Catalunya y otra en el Reial Cercle Artístic de Barcelona. Por otro lado, se ha trabajado en el libro conmemorativo y se han preparado varios eventos especiales como, por ejemplo, la proyección que haremos este mes de septiembre de Aelita, la primera película que se pasó en la historia del festival en el cine Prado.

Sabíamos que, debido al cincuenta aniversario, iba a ser un 2017 muy potente, de viajes a festivales para celebrar la efeméride, como hicimos en Cannes o Corea del Sur. Está siendo un año muy bonito, la verdad, al poder ser partícipe junto con el resto del equipo de este aniversario, que es algo que solo nos va a ocurrir un vez en la vida.

¿Habéis notado una presión mayor por parte de la expectación existente entre los aficionados por lo que podía dar de sí esta edición, al tratarse del cincuenta aniversario?

Presión no es la palabra. Estamos en una dinámica en la que el festival funciona, tanto nosotros a nivel interno, como el público a nivel externo. Yo creo, sin ir más lejos, que la del año pasado podemos catalogarla como una de las mejores ediciones del festival por el número de películas, su calidad, y la oportunidad de tener entre nosotros a gente como Max Von Sydow, Bruce Campbell, Rob Zombie o Christopher Walken. Y en ese aspecto este año va a ser igual. Ya hemos anunciado la presencia de nombres como los de William Friedkin, que va a ser la primera vez que venga a Sitges, Guillermo del Toro, que como padrino de este aniversario se está comportando como una persona excelente, o Dario Argento, al frente del desembarco de realizadores italianos que nos van a visitar, caso de Lamberto Bava, al que a Guillermo del Toro le hacía mucha ilusión que estuviera a su lado en este cincuenta aniversario, o Sergio Martino. Aparte, también estará Gary Sherman o William Lustig.

Hay que tener en cuenta que por Sitges ha pasado ya todo el mundo en estos cincuenta años, con el añadido de que la gente a la que se suele invitar por lo general está en activo, lo que complica entre comillas un poco todo, ya que la gente trabaja, está haciendo películas, y cuadrar las fechas es difícil. Independientemente de ello, pienso que hemos reunido un plantel de personalidades muy importantes dentro del fantástico, a lo que hay que sumar todos los directores de cortometrajes y largos que también estarán. En este sentido, la presencia de films estatales será muy potente, con la nueva película de Jaume Balagueró, Muse, Errementari, la ópera prima de Paul Urkijo, que está producida, entre otros, por Álex de la Iglesia y Carolina Bang, o Dhogs, una película gallega bastante perturbadora.

Así que estamos muy contentos. Todas las películas más importantes del género de esta temporada están incluidas en la programación, y aquellas que no lo están es porque han sido estrenadas antes, cosa que lo hacía imposible. Será una edición muy recordada al ser el cincuenta aniversario, pero también por tener sesiones maravillosas, como la que juntará La cumbre escarlata y Suspiria con Del Toro y Argento en el Auditori hablando de sus películas y sus referentes, lo que a buen seguro deparará un evento muy bonito.

Con motivo de este aniversario has sido comisario de dos exposiciones que a través de documentos, fotografías y otros materiales recorren este medio siglo de vida del certamen. ¿Cómo ha sido la experiencia?

Pues francamente una de las mejores experiencias que he tenido a lo largo de mi vida. He disfrutado mucho escarbando todo el material que había tanto en el Arxiu Històric Municipal de Sitges como en el archivo del propio festival. Gracias a ello pude descubrir, por ejemplo, como en 1974 Jordi Grau, gracias a la amistad que tenía con Sergio Leone, mantuvo conversaciones con este por petición del que entonces era el director del certamen, Antonio Ráfales, para que fuera miembro del jurado. Y la verdad es que se quedó a las puertas. En la correspondencia que existió entre Jordi Grau y Ráfales puede detectarse que el italiano estuvo muy cerca. De hecho, llegó a escribir a Grau diciéndole que estaría en Sitges siendo jurado de la Sección Oficial, aunque finalmente por una serie de incidencias la cosa no se materializó. También por esas cartas pude ver como Jordi Grau le explicaba a Ráfales que había terminado una película de terror que se llamaba El valle de los muertos, y se la ofrecía para el festival. Esa película era No profanar el sueño de los muertos, que ganaría varios premios en Sitges y que con el tiempo se convertiría en el título que hoy es.

Hay mucha documentación a ese nivel; las visitas de Forrest J Ackerman, de Terence Fisher, de Christopher Lee, de Mojica Marins… Se ha reunido un material maravilloso en el que puede comprobarse las dificultades que en los años setenta el equipo organizador tenía para conseguir llevar adelante el festival. E incluso en los años ochenta, en un ámbito político muy distinto, el equipo que en ese momento dirigía Goas tuvo que sortear muchos problemas para conseguir que el certamen continuara hasta llegar a día de hoy. Y luego hay mucho material gráfico, que se puede ver en las dos exposiciones. Para el público más reciente, aquel que ha conocido el festival durante estos últimos diez o quince años, les gustará descubrir los programas de mano y catálogos de todas las épocas, o ejemplares originales de los primeros diarios del festival. Ha sido muy interesante recuperar todo este material y dar forma de algún modo a la historia del festival con las dos exposiciones organizadas que, aunque son distintas, son complementarias. Mientras que la de la Filmoteca de Catalunya, “El cinema és fantàstic”, repasa estos cincuenta años, “Memòria del fantàstic”, la que se expone en el Real Cercle Artístic de Barcelona, se centra en los orígenes del festival.

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Entrando ya a repasar la sección que programas, a decir de los avances de programación publicados está claro que “Brigadoon” va a seguir por la línea continuista que la ha caracterizado en estos últimos años, desde que tú tomaras las riendas…

Continuamos igual, sí. Volvemos a reivindicar la figura de un actor, como es Tony Isbert, al que en la década de los setenta le viéramos en tantísimas películas del género, en las que trabajó a las órdenes de gente como Eloy de la Iglesia, León Klimovsky o Juan Piquer Simón, muchas de ellas muy importantes a día de hoy. Era obligatorio hacerle este reconocimiento, aparte de que a mí me daba la oportunidad de programar El espectro de Justine, la película maldita de Jordi Gigó, y que la gente pudiera así tener la oportunidad de verla.

Luego hay varios recuerdos a personalidades que han fallecido este último año. De ellos es muy especial el que dedicaremos a Terele Pavéz, que el año pasado estuvo en el festival recogiendo, precisamente, el Premio Nosferatu, y que este verano nos ha dejado. La homenajearemos con el pase de Las brujas de Zugarramurdi, el cual estará presentado por Álex de la Iglesia y Carolina Bang. Algo parecido sucederá con George A. Romero, del que proyectaremos Los ojos del diablo, con la presencia de Dario Argento, amigo y codirector de la película. Será un homenaje muy necesario a la figura de alguien tan importante dentro del cine de terror como Romero, el cual, por cierto, nos visitó un par de veces; la primera en el año 85 y después en 2007.

En cuanto al resto, más o menos seguirá en la misma línea de reivindicación del cortometraje, el documental, las óperas primas en el formato largo de jóvenes directores, el cine fantástico más independiente y la programación de ciclos retrospectivos.

No obstante, a decir de los datos publicados, da la impresión que este año va a resentirse una de las que han sido tus principales apuestas en estos últimos años, como es el formato documental…

A nivel documental hay bastante. Por un lado está el centrado en el director António de Macedo, del que también hacemos una retrospectiva, Maniacos de la Serie B, sobre el fanzine 2000 Maníacos, que a su vez también estarán presentando su nuevo número Manuel Valencia y Josemi Beltrán. Un trabajo sobre el mundo del VHS que se llama Rebobinando, la edad de oro de los videoclubs, de José Fernández Riveiro; Tax Shelter Terrors, dirigido por Xavier Mendik, en el que se repasa el cine de género canadiense; el documental italiano centrado en la figura de Joe D’Amato, Omega Rising; el dedicado a Paco Pérez Dolz, Un cineasta a tiro limpio, de Jordi Marcos, un documental que aunque es del 2014 se ha programado en relación al homenaje que dedicamos por el fallecimiento de su protagonista; o Culto al terror, la nueva obra de Gustavo Leonel Mendoza, que ya nos visitara años atrás con su documental sobre Narciso Ibáñez Menta Nadie inquietó más.

Así, a voz de pronto estamos hablando de seis o siete documentales.  Al margen de los programados en la sección “Panorama Documenta”, creo que es una selección muy representativa de lo que ha habido en este año dentro de este formato. Hemos sondeado otros trabajos de los que hemos podido ver metraje y recibir información, como el que se está realizando sobre José María Zabalza, pero que aún sigue inacabado, otro sobre George Romero, que estaba ya en marcha antes de su fallecimiento, pero que tampoco llega a tiempo, u otro sobre Charles Band. Para el 2018 creo que ya los podremos ver.

En cuanto a la presencia de films actuales, destaca la premiere mundial de Los resucitados, la esperada película de Arturo de Bobadilla, que verá la luz dos décadas después de ser rodada…

Sí, tenemos Los resucitados de Arturo de Bobadilla, que después de veinte años de un material guardado por razones equis, finalmente Arturo ha conseguido desempolvar todo eso y construir un film de setenta minutos, y sacarse un poco de la manga esta cinta que a los fans del fantaterror o del fantástico español, como queramos llamarlo, les hará ilusión ver. La película tiene cierta precariedad en algunos momentos, como se puede ver en el tráiler que circula, incluso combina formatos, pero yo creo que tiene un valor como rareza, que cuenta además con la presencia de Paul Naschy, Antonio Mayans o Santiago Segura en sus inicios. Será bonito recuperar la cinta y que la gente la pueda ver con la presencia de Arturo y de Santiago Segura en la sala.

Los resucitados a un lado, ¿qué puedes comentar de la selección de films actuales de ficción que podrán verse en “Brigadoon”?

Hay una película que es premiere mundial, The Song of Solomon, de Stephen Biro, que es el dueño de la mítica Unearthed Films, que pienso que puede ser una de las bombas del festival. Es una película totalmente loca, donde hay algo del universo de Lucio Fulci, hay posesiones, y está muy pasada de vueltas, muy terrorífica, y cuenta con unos efectos especiales alucinantes. Aparte estará Sheborg, de Daniel Armstrong, que juega un poco a ser la nueva Turbo Kid aunque con menos presupuesto, o una peli muy loca de acción rodada en Uganda como Bad Black. Siguiendo por esta línea exótica, también tenemos la primera película de género que se realiza en Albania, si bien con coproducción australiana, que se llama Bloodlands, de Steven Kastrissios. Más allá de su procedencia, es una cinta muy interesante y curiosa, aunque se trate de una película independiente pequeña, sobre todo por el modo en el que aborda la brujería desde una óptica muy mística. Va a ser todo un descubrimiento.

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Junto con el largo, el cortometraje volverá a tener su espacio con el tradicional concurso Premio Brigadoon – Paul Naschy. ¿Se conoce ya cuál va a ser la composición del jurado encargado de decidir al ganador?

El jurado está conformado como cada año por tres honorables personas. Una de ellas es Paco Plaza, que recientemente ha estrenado el que para mí es uno de los títulos del año, Verónica; Àlex Blasco, que es programador del Festival Fastcurt, un certamen de cortometrajes catalán muy sólido con quince ediciones a sus espaldas; y Ana Bogutskaya. Anna, junto con Olivia Howe, forma el colectivo londinense “The Final Girls” que trabaja, como bien dicen ellas, en poner sobre la mesa las intersecciones del cine de género y el papel de la mujer en el cine de terror, es decir, esas conexiones entre el cine fantástico y el elemento femenino, sobre todo a raíz de esta oleada de realizadoras femeninas con películas como pueden ser The Invitation, The Love Witch, XX, el reciente film de segmentos dirigido por mujeres, o las películas de Ana Lily Amirpour. Con esta premisa, ahora han comenzado a mover una serie de cortometrajes también dirigidos por mujeres y que tendrá un pase especial en Brigadoon con la presencia tanto de Anna como de alguna de las realizadoras de los cortos.

¿Qué nos puedes adelantar de los trabajos a concurso?

Es una selección pequeñita de ocho cortometrajes, como solemos hacer todos los años, pero que tiene cosas muy interesantes, tanto a nivel nacional como internacional, y que espero que le ponga las cosas difíciles al jurado para elegir el ganador, y que el público la disfrute, obviamente.

Aunque ya has mencionado a varios de ellos, ¿qué invitados van a visitar “Brigadoon” a lo largo de esta edición?

Va a haber una serie de sesiones especiales que nos van a llevar a realizadores y actrices. Celebraremos el cuarenta y cinco aniversario de Todos los colores de la oscuridad con la presencia de su director, Sergio Martino, que también presentará en el Espai FNAC su autobiografía, recientemente editada en Italia. Hay otra sesión especial en homenaje al recientemente desaparecido director italiano Tonino Valerii, en la que se proyectará Sumario sangriento de la pequeña Estefanía, en el que estará Mónica Randall para presentar la película. Y luego aparte muchos de los directores de los largometrajes, documentales y cortos que hemos comentado, caso del director de Sheborg; Gustavo Leonel Mendoza presentando su documental; o Francesc Xavier Capell, que estará presentando la nueva edición en DVD de Científicamente perfectos en una sesión centrada en la figura de Paul Naschy donde también se va a presentar el libro coral Paul Naschy/Jacinto Molina: La dualidad de un mito, con varios de sus autores, aunque esto último lo sabes tú mejor que yo.

Qué me vas a contar… Para ir terminando, ¿qué citas consideras que son las imprescindibles de toda la programación de “Brigadoon”?

A nivel estatal, el recuperar la figura de Tony Isbert con el pase de La grieta, que será la película que justamente él presente, El espectro de Justine o Tres días de noviembre, que formarán parte del mini-ciclo que le dedicaremos. También me parece muy interesante la retrospectiva sobre António de Macedo, un director portugués muy desconocido, del que proyectaremos cuatro películas y un documental. Hay en él un director muy interesante que comienza en los años sesenta, donde ya en los spots de publicidad que se pueden ver en el documental sobre su figura mezclaba cine experimental. Y ya en el cine no tuvo ningún reparo por moverse en todos los géneros, ya fuera el fantástico o el western, como ocurre en una de las películas que proyectamos, A promessa. Es un cine hecho en Portugal en décadas pasadas muy curioso por parte de un realizador que aún sigue vivo. Creo que tanto las películas como el documental sobre António de Macedo serán muy interesantes para todos aquellos que nos gusta descubrir rarezas en los festivales.

Ya en otro registro, Bloodlands, que ya comentábamos antes, aunque bueno, en general, creo que todo es interesante de verse, tanto las películas de Ted V. Mikels que programamos o la serie de Zé Do Caixão dirigida por Vitor Mafra, del que se proyectarán sus seis capítulos dentro de la franja “Serial Sitges” en versión original subtitulada al castellano, donde se desgrana la obra de José Mojica Marins, una figura muy importante para mí, a nivel personal, como para la historia del festival, ya que estuvo presente desde las primeras ediciones, allá por los años setenta.

 Y del festival en general, ¿cuáles son tus recomendaciones?

El pase de La cumbre escarlata junto a Suspiria en el Auditori con la presencia de Guillermo del Toro y Dario Argento puede ser uno de esos eventos que pasen a la historia. O los de El exorcista con William Friedkin en la sala o The Rocky Horror Picture Show con Susan Sarandon. Y en un registro más actual, la sesión dedicada a una serie que está rompiendo los moldes actualmente como es Stranger Things con algunos de sus protagonistas en Sitges es también digna de destacar. Estos eventos junto a las personalidades congregadas van a ser los colofones a esta edición tan especial del festival.

Y hablando de películas, algunas ya las hemos comentado.  Errementari o Muse son dos de los puntales de nuestro cine fantástico que se esperan con ganas. Y a nivel internacional podríamos estar hasta mañana hablando de todos los títulos que hay.

Entre las más interesantes podría destacar The Shape of Water, la nueva película de Guillermo del Toro, que acaba de ser la ganadora en Venecia del León de Oro hace escasos días, The Killing of a Sacred Deer, November, Game of Death, Tragedy Girls, o la nueva película de Hélène Cattet y Bruno Forzani, que se dieran a conocer hace unos años con Amer, y que ahora vuelven con su tercera película, Laissez bronzer les cadavres, a título personal el mejor film que han dirigido hasta el momento. Pero ya te digo que es muy difícil destacar unos títulos por encima de otros. Mejor que la gente acuda al Festival y lo vaya descubriendo por sí misma.

José Luis Salvador Estébenez

Published in: on septiembre 19, 2017 at 5:55 am  Dejar un comentario  
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Primer avance de títulos de la Semana de Terror de Donosti, que inaugurará “Errementari”

Ya se ha dado a conocer una primera remesa de títulos que conformarán parte de la Sección Oficial de la vigésimo octava Semana de Cine Fantástico y de Terror de San Sebastián, comenzando por el encargado de inaugurar esta edición. Se trata de Errementari (2017), ópera prima del cineasta vitoriano Paul Urkijo, que el sábado 28 de octubre inaugurará esta nueva edición de la Semana en el Teatro Principal donostiarra. Producida, entre otros, por Álex de la Iglesia y Carolina Bang, y protagonizada por Kandido Uranga, Uma Bracaglia, Eneko Sagardoy y Ramón Agirre, Errementari es un cuento gótico rodado en euskera que se inspira en el mítico personaje del folclore vasco Patxi Errementaria.

La historia se sitúa diez años después de la Primera Guerra Carlista en un pequeño pueblo de Álava. Allí, un comisario del gobierno llamado Alfredo investiga un suceso que le lleva hasta una siniestra herrería en lo profundo del bosque, donde vive Patxi, un peligroso y solitario herrero. Los aldeanos de la zona cuentan oscuras historias sobre él relacionadas con robos, asesinatos y pactos demoníacos, hasta que por casualidad una niña huérfana llamada Usue consigue colarse en la misteriosa herrería, destapando la terrible verdad que se esconde tras Patxi el Herrero.

Junto con Errementari, el resto de los títulos anunciados son:

Les Affamés (2017). Robin Aubert. Canadá

En una pequeña localidad quebequesa las cosas han cambiado. Algunos de sus habitantes, cada vez más, no son lo que solían ser. Sus cuerpos se están descomponiendo y manifiestan una gran atracción hacia la carne. Les llaman los affamés, los hambrientos. Unos pocos supervivientes tratan de escapar de ellos. Los zombis han llegado hasta Quebec en esta producción de look realista con escenas sangrientas, momentos de humor absurdo y antihéroes convertidos en última esperanza.

Bad Black (2016). Nabwana I.G.G. Uganda

Bienvenidos a Wakaliwood, donde se producen “da best of da best movies”. Desde hace unos años, a las afueras de Kampala, Uganda, un grupo de aficionados al cine y a las artes marciales, encabezados por Nabwana Isaac Godfrey Geoffrey, se dedica a rodar de forma artesanal, con presupuestos irrisorios, películas de acción, kung-fu, fantasía, mucho humor y ninguna vergüenza. En esta película, que obtuvo el pasado año el premio del público en el Fantastic Fest de Austin, Texas, un apocado médico es entrenado por un joven del gueto llamado Wesley Snipes para salvar a su familia.

Before We Vanish / Sanpo suru shinryakusha (2017). Kiyoshi Kurosawa. Japón

Después de estar unos días desaparecido, Shinji vuelve a casa completamente cambiado. Cuando se fue su relación con Narumi, su mujer, atravesaba una grave crisis; ahora Shinji es cariñoso y atento con ella y con todo el mundo con el que se encuentra en sus paseos. Al mismo tiempo una familia es brutalmente asesinada en la ciudad. Un periodista empieza a investigar. Sanpo suru shinryakusha es una fábula de ciencia ficción que se adentra en los entresijos del alma humana a cargo de uno de los directores más importantes del cine japonés de las dos últimas décadas, responsable de títulos como Viaje hacia la orilla (Journey to the Shore / Kishibe no tabi, 2014), Creepy (2016) o Le Secret de la chambre noire (2016).

Black Hollow Cage (2017). Sadrac González-Perellón. España

Alice, una niña de trece años, vive con su padre, Adam, en una enorme casa en medio del bosque, tras que en un accidente de tráfico la niña perdiera a su madre y parte de su brazo derecho. Alice está encerrada en sí misma. Odia a su padre, al que culpa del accidente, odia la rehabilitación y odia el nuevo brazo electrónico que tiene que llevar y apenas sabe manejar. La niña tiene un fuerte vínculo con Beatrice, un perro lobo hembra que habla a través de un dispositivo electrónico de traducción que lleva colgado al cuello, y a quien llama “mamá”.

The Crucifixion (2017). Xavier Gens. EEUU

Basada en hechos reales, The Crucifixion cuenta la historia de un sacerdote que es encarcelado en Rumanía por el asesinato de una monja a la que realizaba un exorcismo. La periodista Nicole Rawlins investiga si el asesinato fue a una persona mentalmente enferma o, por el contrario, las acusaciones son falsas y simplemente perdió la batalla contra una presencia demoníaca. Una presencia que ahora podría estar experimentando ella misma… Dirige el francés Xavier Gens, uno de los clásicos del género de la última década con títulos como Frontière(s) (2007), The Divide (2011) o este mismo año La piel fría.

The Endless (2017). Justin Benson, Aaron Moorhead. EEUU

Los hermanos Justin y Aaron se escaparon de niños de la secta donde habían sido criados. Años después reciben una cinta de video procedente de la que fue su “familia”. Tras muchas discusiones entre ellos, ya que llevan media vida intentando olvidar aquel lugar, deciden volver para averiguar qué está sucediendo. Una vez allí comienzan a sucederse diversos fenómenos inexplicables que les hacen replanteárselo todo de nuevo. Justin Benson y Aaron Moorhead vuelven a la Semana, donde se han proyectado sus anteriores largometrajes, Resolution (2012) y la magnífica Spring (2014).

Jupiter’s Moon / Jupiter holdja (2017). Kornél Mundruczó. Hungría-Alemania

Aryan es un refugiado sirio que junto a su padre y otros migrantes trata de cruzar la frontera húngara. Son disparados por la policía y Aryan recibe varios disparos. Pero las heridas no le matan, sino que sorprendentemente le otorgan el poder de levitar. Encerrado en un campo de refugiados, escapa con la ayuda del doctor Stern, que trata de aprovecharse en beneficio propio de los milagrosos nuevos poderes de Aryan. Thriller en el que lo sobrenatural se mezcla con una de las grandes tragedias contemporáneas dirigido por el responsable de la poderosa White God (2014).

Meatball Machine Kodoku / Kodoku: Mitoboru mashin (2017). Yoshihiro Nishimura. Japón

Unos sanguinarios extraterrestres que quieren conquistar el planeta invaden un barrio de Tokio, convirtiendo a sus habitantes en cyborgs asesinos que se lanzan a acabar con todo aquel que se ponga por delante. Un apocado cobrador de deudas a quien los poderes de los necroborgs no afectan debido a su enfermedad terminal se convierte en la última esperanza de la raza humana en este remake de un film del 2005 que dirige el maestro de los efectos especiales Yoshihiro Nishimura, que ha trabajado con los cineastas nipones más importantes del género, además de haber dirigido títulos como Tokyo Gore Police (2008) o Vampire Girl vs Frankenstein Girl (2009), ambos vistos en la Semana.

Rescate en Osiris (The Osiris Child: Science Fiction Volume One, 2016). Shane Abbess. Australia

Cuando una inminente crisis amenaza con acabar con la vida de todos los residentes en el planeta Osiris, el teniente Sommerville, que trabaja para Exor, la compañía que gestiona la colonia y que está a punto de acabar con ella, emprende una carrera contrarreloj para salvar a su hija, que está esos días de visita. Junto al presidiario recién fugado Lombrock y a otros socios que van recogiendo por el camino deberán enfrentarse a unas criaturas monstruosas para conseguir su objetivo: salvar a la niña. Producción australiana protagonizada por Kellan Lutz, Daniel MacPherson, Rachel Griffiths y Temuera Morrison.

Los resucitados (2017). Arturo de Bobadilla. España

Madrid, 1994. Comienza el rodaje del largometraje Los resucitados, de Arturo de Bobadilla, inspirado en leyendas de Gustavo Adolfo Bécquer, un proyecto plagado de misterios que cuenta con la participación, entre otros muchos, de Santiago Segura y Paul Naschy. La película se rueda en varios formatos y se edita en 1997. Algunas personas dicen que la vieron en un pase privado realizado en el marco de la Semana de Terror de aquel año. Poco después la primera copia desaparece y los materiales originales parecen inencontrables. Dos décadas después el material de rodaje aparece y se edita de nuevo partiendo del guion original.

Revenge (2017). Coralie Fargeat. Francia

Tres hombres ricos se reúnen para su juego de caza anual en mitad del desierto. Esta vez uno de ellos viene acompañado por su amante, que despierta rápidamente el interés de los otros dos. Las cosas se complican de una forma dramática para ella… Dada por muerta y abandonada en medio de la nada, la joven vuelve a la vida y el juego de caza se convierte en una venganza implacable. Ópera prima de la realizadora francesa Coralie Fargeat protagonizada por la actriz italiana Matilda Lutz.

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Por otra parte, el sábado 21 de octubre, a las 19:30, el Teatro Principal acogerá una nueva sesión de Bang! Bang! en colaboración con la Semana de Terror. Como aperitivo de la misma y como comienzo del curso para Bang! Bang!, se ha organizado una sesión de cine fantástico en la que se proyectarán Bitelchús (Beetlejuice, 1988), de Tim Burton, y La cosa (El enigma de otro mundo) (The Thing, 1982), de John Carpenter.

Más información:

www.sansebastianhorrorfestival.eus

http://www.facebook.com/beldurrezko.astea

@horrorfestival

Entrevista a Barbara Crampton

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Con apenas unos meses de diferencia, la actriz norteamericana Barbara Crampton ha visitado España en fechas recientes. En octubre de 2016 visitaba el Festival de Sitges para recoger el honorífico “Máquina del Tiempo” del certamen catalán, regresando a nuestro país el pasado mes de mayo para acudir al FANT, donde el festival bilbaíno le entregaba su nuevo premio “Estrella del FANTástico”. En ambos casos, los referidos galardones venían a reconocer la trayectoria de quien durante la década de los ochenta fuera una de las más populares scream queens de la época, merced a su trabajo en títulos tan emblemáticos del cine de terror de aquellos años como Re-animator, Re-sonator o Puppet Master, entre otras.

Tras una temporada semi-retirada, coincidiendo con el inicio de esta década Barbara regresaba al género de la mano de Adam Wingard con Tú eres el siguiente, con la que ha reanudado una frenética actividad en la que ha compaginado el trabajo junto a algunos de los principales directores del panorama fantástico actual, caso de Rob Zombie o el propio Wingard, con su participación a las órdenes de jóvenes cineastas. Uno de estos ejemplos lo tenemos en Beyond the Gates, ópera prima de Jackson Stewart que estuvo presentando en los dos referidos festivales, y en la que además de incorporar uno de los papeles principales ha ejercido labores de productora. La siguiente entrevista es fruto de nuestras conversaciones con ella en Bilbao y Sitges.

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Al ser tu padre feriante te criaste en el mundo de los carnavales itinerantes. ¿Este ambiente influyó de algún modo para que te dedicaras a la interpretación?

Puede ser. Mi padre era un buen narrador de historias y tenía una gran personalidad. Debía ser encantador para que la gente participara y se acercara a su caseta y no a otras de la feria. Era un gran artista del entretenimiento, así que sí, puede ser que de alguna manera me haya influido.

Desde tus comienzos te especializaste en el cine de terror. ¿Te gustaba el género antes de trabajar en él?

No especialmente. Fue algo que me encontró a mí a lo largo del tiempo. Como actriz te presentas a cualquier audición para los papeles que te llaman. Hice Re-animator y por el éxito pensaron en mí como una actriz del género. Trabajé en varias películas con Stuart Gordon y con otra gente y supongo que al final eso fue mi vocación. Después de tomarme un descanso para criar a mis hijos volví con la película Tú eres el siguiente, que hicimos en 2011 y que finalmente se estrenaría en 2013, y ahí fue cuando me di cuenta de que el terror era lo mío. Un lugar en el que me siento muy bienvenida, por los fans y por los directores. Así que estoy retomando mi carrera y pensando en trabajar en un futuro en películas de terror.

Ya que lo mencionas, desde que coincidierais en Re-animator uno de los directores con el que más veces has trabajado ha sido Stuart Gordon. ¿Te consideras su musa?

Sería muy raro para mí decir eso. Si acaso él debería decírtelo a ti. Y de ser alguien, probablemente sería Jeffrey Combs (risas). Pero lo cierto es que nosotros nos entendemos muy bien, conectamos rápido desde un principio y hoy tenemos una amistad consolidada. Me sentí muy halagada después de trabajar en Re-animator cuando él vio algo en mí y me dijo que me quería para un papel en Re-sonator; es más, él y Dennis Paoli, que era su colaborador en la escritura de guiones, escribieron ese personaje pensando en mí. Él tiene una sensibilidad que yo entiendo, ya que, al igual que originalmente él, yo vengo del teatro, al igual que Jeffrey Combs. Por otra parte, es común cuando trabajas con alguien y te llevas bien, que quieras volver a trabajar con él. Eso se ve mucho en directores que vuelven a hacer películas con los mismos actores. Creo que es muy normal hacerlo cuando sientes esa confianza con esa otra persona.

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Durante los ochenta tu especialización en películas de terror hizo que fueras una de las principales scream queens de la época. ¿Esta consideración pudo encasillarte en este tipo de papeles?

Bueno, creo que los papeles eran del mismo tipo, pero era lo que había. No siempre era yo la víctima, pero en aquella época era lo que más abundaba. Ahora hay papeles de mujer fuerte, ya que la cultura ha madurado y las mujeres tienen historias interesantes que contar. Hice la película Re-sonator, en la que había muchos elementos con los que jugar del personaje, y era una mujer fuerte y tuve la oportunidad de contar la historia desde el punto de vista femenino. A la vez que me hago mayor noto que puedo contar historias de personajes que tienen más facetas, son más interesantes, más profundos y que tienen más significado para mí.

Precisamente, muchos de los papeles que hacías en los ochenta requerían que aparecieras desnuda, aparte de tener contacto con sangre y otros fluidos. ¿Hacía esto que esas escenas fueran más difíciles de rodar?

En esos tiempos era algo habitual en el cine de terror que las mujeres nos tuviéramos que desnudar. Este tipo de escenas no eran fáciles de rodar, por supuesto, pero el equipo siempre te apoyaba y te ayudaba para que todo resultara lo más cómodo posible.

En los últimos años has trabajado con muchos directores jóvenes que reivindican aquellas películas de los ochenta en las que trabajaste. ¿Qué supone para ti el reconocimiento que supone el que te llamen para trabajar con ellos?

Es genial, me encanta. Ha significado reavivar la llama de la actuación, volver a trabajar en el género. La mayor parte de estos chicos y chicas han crecido con las películas que yo hice en los ochenta. Ahora ellos son los que hacen películas sintiéndose inspirados por ellas y me inspiran a mí a volver a trabajar en el género. La creatividad que muestran y el conocimiento que tienen son mayores que los que mostraban algunos directores tiempo atrás, cuando yo empecé. Saben trabajar con la cámara, saben cómo producir una película, saben cómo dirigir y escribir. Hacen de todo. Es lo bueno de estos nuevos directores. Trabajan todos los aspectos de la película y entienden todo el proceso. No se limitan a lo suyo.

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¿Y a qué crees que se debe este revival por el cine ochentero?

Las películas que remiten a los ochenta son una moda. Cuando miras atrás, pasado un tiempo, puedes ver cuáles han sido las modas. “Esta película es del tipo de Hostel”, por ejemplo, torture porn… También tuvimos los slashers, hemos tenido las películas de terror sobrenatural, durante un tiempo también hubo found footage y ahora estamos en películas que remiten a los ochenta. Creo que se debe, como te decía antes, a que los jóvenes directores que tienen ahora alrededor de treinta años, empezaron a ver películas de terror de niños, quizá cuando tenían cinco, seis… u ocho años. Y estas eran las películas que había entonces, así que ahora están influenciados por ellas. Es una moda, un toque de ese tipo de películas. Con el tiempo pasaremos a otra cosa, aunque aún no sabemos qué.

Visto desde dentro, ¿en qué modo consideras que ha cambiado el cine de terror desde los ochenta hasta la actualidad, ya sea en la forma de rodarse o en su consideración por parte de la industria y el público?

La mayor diferencia que encuentro ahora mismo es, básicamente, la existencia de una camaradería que en los ochenta no era usual. Es más, una de las cosas de las que estoy más agradecida en esta segunda parte de mi carrera es todo el apoyo que he recibido y que ha hecho que sea una experiencia muy revitalizante para mí. Noto que hay mucho apoyo de los unos a los otros, lo que pienso que quizás tenga mucho que ver con las redes sociales y los festivales. Ahora los festivales son auténticas plataformas para vender las películas, pero al mismo tiempo forman una especie de familia enorme, donde todo el mundo se conoce y que también crea un vínculo de pertenencia. Por otra parte, ahora es muy común cuando ruedas que, una vez terminada la película, se las enseñes a tus amigos para que te den su opinión y te cuenten qué creen que se podría añadir o se podría cortar, que era algo que antes no se hacía.

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En estos momentos te encuentras presentando una de tus últimas películas, Beyond the Gates, en la que, además de tu faceta interpretativa, ejerces de productora. ¿Qué hizo que te involucraras tanto en el proyecto?

Digamos que ha sido una evolución natural. Yo conocía al director de la película, Jackson Stewart, porque había sido meritorio de Stuart Gordon. Lo conozco desde que era un chaval. Había hecho varios cortos y me pasó el guion de la película para que le diera un vistazo. Nada más comenzar a leerlo me encantó por esa inspiración de peli tan ochentera que tiene. No obstante, lo que más me atrajo de esta historia es que no es solo el de una película de terror al uso, sino que tiene una lectura que habla de la relación de los hermanos protagonistas, que están muy separados tanto física como afectivamente, hasta el punto de que apenas se conocen y son prácticamente dos extraños. Y a través de la figura de su padre emprenden un camino en el que terminan por reencontrarse. Eso fue sobre todo lo que me interesó del guion.

Jackson me comentó que necesitaba ayuda para levantar el proyecto, y de esta forma comenzó todo. En principio yo no iba a interpretar ningún papel. Solo iba a ejercer de productora y el personaje que interpreto lo iba a hacer otra actriz que, de hecho, me gustaba mucho. Sin embargo, una vez rodaron con ella se dieron cuenta que ese material no era bueno, por lo que tenían que rodarlo otra vez. Pero para entonces esta actriz estaba en Atlanta y no podía volver al rodaje. Entraron en pánico, ya que necesitaban a alguien para reemplazarla, y como yo estaba allí, obviamente, era la opción más sencilla.

Esta ha sido la primera vez que he trabajado como productora y, de hecho, ha ocurrido de un modo muy rápido. Así como en otras películas que estoy intentando levantar llevo tres años con ellas, en esta ocurrió todo muy deprisa. En cualquier caso he de decir que mi primer amor, mi prioridad, sigue siendo la de ser actriz.

Tu personaje en la película es la de una especie de maestra de ceremonias, un poco al estilo de Elvira. ¿Te inspiraste en la popular presentadora televisiva para dar forma a tu papel?

Puede decirse que prácticamente fuimos improvisando mi personaje sobre la marcha. Cuando Jackson y yo hablamos sobre el personaje, con una antelación de solo tres o cuatro días antes del rodaje, le pregunté cómo quería que lo interpretara y él me indicó que me fijara en el personaje de Barbara Steele en La máscara del demonio. Yo ya conocía la película, pero la vi de nuevo y me fijé en que ella tiene unos ojos muy grandes y una expresión fija en la cara que la hace parecer una maníaca. Jackson también me recomendó otra película inglesa llamada Narciso negro, en la que hay un personaje, el de la hermana Ruth, que también tiene muchos primeros planos. Los primeros planos y cómo iba a quedar en ellos era importante porque el director sabía que yo iba a aparecer en muchos cuando saliera en el monitor de televisión. Así que él quería que yo tomase algo de ese personaje.

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Kathleen Byron como la hermana Ruth en una escena de “Narciso negro”.

Aparte, mi personaje está basado en esos juegos de mesa VCR[1]. Nunca fui una entusiasta de esos juegos, nunca los vi y el director tampoco quiso que los viera antes de rodar la película porque pensó que me influiría demasiado. Me alegro de no haberlo hecho, porque suelen estar muy sobreactuados y él quería que introdujese algo de personalidad en el personaje. Así que mi personaje era una mezcla de varias cosas. Además, por algún motivo, cuando empezamos a rodar me salió un poco de acento inglés, y aunque Jackson dijo que le gustaba pensó que quizá era algo excesivo, por lo que me pidió que lo rebajara un poco, cosa que así hice, aunque sin eliminar del todo el acento. Luego hablamos de que quizá no debería pestañear porque queríamos que estuviese muy ligada a la gente que está jugando. Pero al rodar yo decía un par de frases y pestañeaba sin querer, por lo que él me decía: “¡Oh, mierda, no vuelvas a hacerlo!” Así que tenía que mantener los ojos muy abiertos mientras hablaba, incluso cuando tenía ganas de cerrarlos.

En general, ¿qué criterios usas para aceptar un papel?

Tiene que ser un personaje interesante para mí. Ahora me ofrecen bastantes papeles porque saben que he vuelto a actuar: madres, cuidadoras, profesoras, doctoras… y a veces simplemente piensan “Queremos a Barbara Crampton en nuestra película, démosle este papel”. Pero para que acepte tienen que ser algo interesante para mí, no voy a salir en una película solo para que mi nombre aparezca en ella. He leído guiones muy buenos, y hay mucha gente con talento… pero a la hora de decidir solo quiero que mi personaje tenga interés. Puede ser cualquier cosa o hacer cualquier cosa, no me importa, pero tiene que ser un desafío para mí, que sea distinto y sepa que me lo voy a pasar bien haciéndolo. Depende de cada caso, no lo puedes saber hasta que lo lees y piensas: “Puede ser divertido, vamos a hacerlo”.

Curiosamente, entre tus últimos trabajas se encuentra Puppet Master: The Littlest Reich, la nueva entrega de esta saga en la que ya participaras en un pequeño cameo en la entrega inaugural, y que ha supuesto tu reencuentro con Charles Band, productor por medio de la mítica Empire de muchas de tus películas de los ochenta. ¿Cómo ha sido este reencuentro?

Él no estaba en el set. Un hombre llamado Dallas Sonnier, que hizo Bone Tomahawk, le compró los derechos de la saga a Charles. Creo que Charles estuvo en los encuentros que hubo antes, pero no en el set con nosotros ni ha escrito la película. Él tiene su propia serie de películas de Puppet Master en la que sigue trabajando. Luego, este productor, Dallas, le compró los derechos para hacer la primera entrega de, con suerte, su propia saga de Puppet Master, usando su mitología y personajes. Es una película diferente y tiene un punto de vista distinto sobre las marionetas y su mitología, la historia ha cambiado un poco.

Cuando me ofrecieron el papel llamé a Charlie y le dije: “Eh, alguien me ha ofrecido un papel en Puppet Master, estoy emocionada, me encanta el papel que voy a interpretar”, y él me dijo: “¡Mola, estupendo!”. Nosotros hablamos así. Le he visto ocasionalmente en alguna cena o en convenciones en las que coincidimos pero, como te digo, no le vi en el set de esta peli en particular. Así que no trabajé con él en esta ocasión, pero le quiero y espero poder verle pronto en alguna cena. (Risas)

Llama la atención lo cercana y activa que eres en las redes sociales. ¿Puede decirse que te gusta el contacto con los fans?

Sí, me gusta. Es divertido. Como con todo, y creo que todo el mundo piensa igual, es un arma de doble filo. Por una parte te gusta y por otra es en plan “guarda ese teléfono ya en el cajón, tengo que vivir mi vida de verdad”. Porque entras en Facebook o Instagram para mirar un par de cosas y cuando te quieres dar cuenta ya ha pasado una hora. Además, ahora con mis hijos, necesito dedicarle menos tiempo, y únicamente busco si alguien me ha dicho algo que creo que deba de ser respondido y después voy a preparar la cena o salgo a dar una vuelta, o a hacer algo diferente. No le dedico todo mi tiempo, pero sí, es una experiencia maravillosa poder conectar de forma directa con mis fans.

También lo uso para hablar con otra gente del gremio, como actores. Con algunos de ellos he hecho amistad gracias a las redes sociales, como Amanda Wyss de Pesadilla en Elm Street. Ahora es amiga mía porque nos agregamos en Facebook, nos caímos bien y hemos quedado desde entonces varias veces para cenar o salir. También está muy bien estar al día de la gente con la que trabajas; es genial, es como una gran comunidad. Ahora tengo de amigos a muchísimos periodistas, cuando antes quizá les veías una vez y no volvía a saber de ellos. Pero ahora hablo con mucha gente online. Creo que es beneficioso para todos, todo el mundo puede hacer oír su voz, nos conecta y es una gran ventaja para todos.

José Luis Salvador Estébenez

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[1] Nota del traductor: VCR es un acrónimo de Video Cassette Recorder. Se tratan de juegos de mesa de vocación interactiva en los que se utilizaba un VHS durante las partidas. Se les conocía normalmente como juegos de cintas de vídeo o juegos de vídeo.

Traducción: Tarik Amarouch García & Oscar Rodríguez

Fotografías: Juan Mari Ripalda

 

El Festival de Sitges anuncia las líneas maestras de la programación de su cincuenta aniversario

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Sitges alcanza el medio siglo de vida, y lo hace fiel a sus raíces: recordando a los clásicos del cine fantástico que han pasado por sus salas desde aquella primera proyección que tuvo lugar en el Prado en 1968. Para recordar esta efeméride, el cine de esta centenaria entidad local acogerá el próximo jueves 28 de septiembre la proyección de Aelita (Yakov Protazanov, 1924), un clásico soviético de la ciencia ficción con la que se inauguró la primera edición del Festival. Pero habrá más. De la mano de Guillermo del Toro, Dario Argento y William Friedkin, Sitges recuperará films como El exorcista (1973), Suspiria (1977) o La cumbre escarlata (2015), claves para entender la evolución del fantástico desde finales del siglo XX hasta llegar al nuevo milenio. Además, el Festival rendirá homenaje a la actriz Susan Sarandon, protagonista de la película de culto, The Rocky Horror Picture Show (1975), antes de convertirse en una de las grandes damas de Hollywood. Otro de los protagonistas será el director irlandés Brian O’Malley, encargado de clausurar la cincuenta edición de Sitges con The Lodgers, un cuento gótico de horror situado en la Irlanda rural de principios del siglo XX, que acaba de presentarse en el Festival de Toronto.

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El esqueleto que sustenta la programación que podrá verse en el Festival, del 5 al 15 de octubre, está conformada por la obra de jóvenes realizadores procedentes de Estados Unidos, Latinoamérica, Asia y Europa, que están llamados a convertirse en los líderes del fantástico de los próximos años. Brian Taylor, Hélène Cattet, Bruno Forzani, Emilio Portes, Cho Sun-ho, Andrés Goteira, entre otros, van a dejar su huella en un Festival que, lejos de acomodarse, busca nuevo talento capaz de reinventar el género tanto en su lenguaje, como en sus argumentos. El escritor y director Brian Taylor dirige Mom and Dad, su primera película en solitario tras la imprescindible Crank: veneno en la sangre. Lo hace con un argumento delirante: una extraña epidemia provoca ataques de violencia letal de padres contra hijos. Protagonizada por Nicolas Cage y Selma Blair, Mom and Dad es una fiesta para el fan del género. Por su parte S. Craig Zahler –que deslumbró con su ópera prima, Bone Tomahawk– regresa a Sitges con la brutal Brawl in Cell Block 99, en la que un ex-boxeador reconvertido en traficante de drogas aterriza en una prisión que se convertirá en un auténtico campo de batalla. Procedente de Estados Unidos también podrá verse Happy Death Day, una divertida comedia de terror firmada por Christopher Landon, que mezcla los argumentos de Scream y Atrapado en el tiempo, hasta enloquecer a Jessica Rothe (La La Land), que ve como un enmascarado la mata, una y otra vez.

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Un argumento, el del tiempo, que también será el protagonista de la película coreana A Day, del debutante Cho Sun-ho, en la que un famoso cirujano es testigo de un accidente en el que ve morir a su hija. Una escena que se repetirá en un bucle sin fin, y en la que el padre intentará cambiar el destino de su hija. Después de un año 2016 en el que los grandes autores asiáticos coparon la programación del Festival de Sitges, en la presente edición, el espectador podrá comprobar que hay vida más allá de grandes títulos como La doncella, con películas como, por ejemplo, la taiwanesa mon mon mon Monsters, de Giddens Ko, que combina el bullying escolar con el terror sobrenatural en un film que desborda talento, ingenio y que se encuentra entre las sorpresas que el Festival presenta cada año. Otros debuts destacados de la selección asiática son el de Jonathan Li (asistente de dirección en la trilogía de Infernal Affairs) que presenta The Brink, un thriller cien por cien hongkonés, protagonizado por Shawn Yue, que va a sorprender; y el de Lee Sa-Rang que consigue con Real, un cruce entre Nicolas Winding Refn y el mejor thriller coreano.

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La canadiense Les affamés, de Robin Aubert –conocido por la inquietante Saints-Martyrs-des-Damnés–, reinventa el género de zombis, con una visión intelectualizada y casi ya de culto tras su pase por los festivales de Toronto y Austin. Otro de los grandes debuts del año, que consolida el papel de las mujeres realizadoras dentro del cine de género, es el de la directora francesa Coralie Fargeat. Su ópera prima, Revenge, destila una violencia con guiños a los clásicos de los años 70, y contiene un clímax final que será un sueño para los amantes del fantástico. De Hungría llegará Jupiter’s Moon, de Kornél Mundruczó –autor de la extraordinaría White God–, director que siempre ha introducido el elemento fantástico de manera inteligente en sus películas, convirtiéndolo en un mecanismo visual perfecto. Por su parte, el británico David Bruckner, juega en The Ritual con texturas que van más allá de La bruja de BlairLa bruja, para conseguir una película de horror, que ha gozado de una excelente recepción en Toronto. Habrá más talento europeo en Sitges con Thelma, del noruego Joachim Trier, que desde un punto de vista autoral, presenta un thriller sobrenatural que ahonda en la existencia humana; con la superproducción rusa Salyut-7, film que narra el rescate de la estación espacial Salyut 7 en 1985; o con el espectacular western holandés Brimstone, protagonizado por Dakota Fanning y Guy Pearce.

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Latinoamérica sigue su apuesta por el fantástico con la película brasileña As boas maneiras, un relato ente lo real y lo onírico sobre el poder del amor materno, dirigido por Marco Dutra y Juliana Rojas; El habitante, del uruguayo Guillermo Amoedo, ganador del Premio a la Mejor Película Iberoamericana con The Stranger en 2014; o la terrorífica Belzebuth, del mexicano Emilio Portes. Dentro de la producción española, el talento catalán estará presente con diversas producciones, entre las que figura el último trabajo de Jaume Balagueró: Muse. Sitges también contará con el debut de Sergio G. Sánchez, con Marrowbone, y programará films como Dhogs de Andrés Goteira, una producción independiente que narra el encuentro casual entre un hombre de negocios y una misteriosa mujer, que nos conduce a una aventura furtiva, a un desierto y a un crimen; y Black Hollow Cage, de Sadrac González-Perellón, un film que mezcla el género del terror con el de ciencia ficción. Completan el panorama nacional Errementari, la última producción de Álex de la Iglesia y Carolina Bang, dirigida por Paul Urkijo; Most Beautiful Island, dirigida por la realizadora Ana Asensio, que abrirá la sección de Noves Visions One, y Arder, Compulsión y The Biggest Thing That Ever Hit Broadway, tres títulos del más actual cine independiente español.

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El documental, presente siempre en la programación del Festival, tendrá su representación con títulos como 78/52, de Alexandre O. Philippe –que ha presentado varios documentales en ediciones pasadas del Festival–, que estará en la Sección Oficial a competición. La pieza analiza minuciosamente la escena de la ducha de Psicosis, de Alfred Hitchcock. Junto a este, podrá verse tras su paso por la Mostra de Venecia Caniba, film dirigido por Lucien Castaing-Taylor y Verena Paravel, que refleja la desconcertante importancia del deseo caníbal en la existencia humana.

Samsung Sitges Cocoon, series, animación…

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En su cincuenta aniversario, el Festival de Sitges da un paso adelante y refuerza la presencia de la realidad virtual a través de Samsung Sitges Cocoon, que este año amplía su programación con dos nuevos espacios, y que cuenta con una sección oficial a competición que será valorada por un jurado oficial, compuesto por Jaume Balagueró y Javier Olivares. Dentro de la programación podrá verse el estreno mundial de Campfire Creepers, la primera serie de terror en realidad virtual y con una visión de 360º, dirigida por el realizador francés Alexandre Aja, además de Night, Night, una experiencia terrorífica sobre los miedos infantiles, realizada por Guy Shelmerdine, director de Catatonic, pieza impactante que se vio en Samsung Sitges Cocoon en la edición pasada.

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Las producciones de series de género también protagonizan este año un papel destacado con proyecciones en el mismo Auditori. Movistar+ estrena La Zona, y se presentará la segunda temporada de Stranger Things –con las presencias de Millie Bobby Brown y Noah Schnapp, dos de sus protagonistas– o la proyección de los films Okja, y What Happened to Monday?, dirigida por un director muy conocido en el Festival, el noruego Tommy Wirkola.

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En cuanto al cine de animación, el certamen rendirá homenaje en la presente edición a los cien años de animación japonesa. Lo hará con la programación de cinco películas de animación procedentes de Japón en la sección Anima’t, entre las que destacan la multipremiada Lu Over the Wall, o A Silent Voice, que ha tenido un recorrido espectacular por las pantallas asiáticas. Todo ello sin descuidar la animación europea, con joyas como la francesa Loving Vincent.

Por último, la organización ha informado que este lunes 18 de septiembre a partir de las 13 horas se iniciará la preventa de entradas –para poseedores de packs de entradas–, y el martes 19, también a las 13 horas, la venta de entradas general.

Más información: http://sitgesfilmfestival.com/cas

Published in: on septiembre 14, 2017 at 5:59 am  Dejar un comentario  
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El Festival Isla Calavera abre la convocatoria para su concurso de cortometrajes

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El nuevo Festival de Cine Fantástico de Canarias – Isla Calavera, que celebra su primera edición entre los próximos 15 y 19 de noviembre, abre la convocatoria para su sección oficial de cortometrajes a concurso. La recepción de obras podrá realizarse hasta el día 24 de octubre.

El Festival de Cine Fantástico de Canarias – Isla Calavera proyectará en Multicines Tenerife, dentro de la programación de su primera edición, los cortometrajes seleccionados y un Jurado formado por profesionales relacionados con el cine elegirá la obra ganadora. El Jurado concederá al término del Festival el Premio al Mejor Cortometraje. Además, los asistentes al Festival podrán votar por su cortometraje favorito para la concesión del Premio del Público.

El concurso está abierto a trabajos de cualquier nacionalidad, enmarcados en el género fantástico (terror, ciencia ficción, fantasía, thriller…), con una duración máxima de veinte minutos. El requisito para los cortometrajes participantes es que su fecha de producción sea posterior al 1 de enero de 2015. Las inscripciones se podrán realizar a través de la plataforma digital Festhome. Las bases del certamen están disponibles en www.islacalavera.es.

Published in: on septiembre 13, 2017 at 5:45 pm  Dejar un comentario  

Memorias. Roman Polanski

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Título: Memorias. Roman Polanski

Autor: Roman Polanski

Editorial: Malpaso

Datos técnicos: 554 páginas (Barcelona, mayo de 2017)

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“Ahora se me considera universalmente, bien lo sé, un perverso enano libertino. Mis amigos, y las mujeres de mi vida, saben que eso no es cierto.”

Roman Polanski

Cuenta el responsable de El pianista en esta subyugante autobiografía que la principal razón que le condujo a querer volver a ponerse detrás de una cámara tras el asesinato de Sharon Tate fue la lectura de la novela Papillon, de Henri Charrièrre, y su posterior deseo de adaptarla a la gran pantalla con Warren Beatty como protagonista. Salvando las lógicas distancias, no resulta difícil adivinar el motivo por el cual el realizador polaco se sintió identificado con el contumaz prófugo francés al que más tarde daría vida en el cine Steve McQueen.

Y es que, desde que nació en París en 1933, la vida de Roman Polanski ha representado una huida casi constante hacia la libertad, tanto en el ámbito individual como en el creativo. Ya en 1936 se traslada a Polonia junto a su familia, teniendo que transcurrir los últimos años de su infancia en el ghetto de Varsovia durante la ocupación nazi a causa de su origen judío. Tras la liberación del país por parte de los rusos, el joven Roman hizo lo que estuvo en su mano por escapar, a través del arte, el teatro y el cine, de la pobreza y el aislamiento que trajo consigo el subsiguiente régimen comunista, con vistas sobre todo a emigrar por medio de su talento a Occidente y, en especial, a Norteamérica, país cuya cultura le producía una especial fascinación y que llegaría a conocer a través de las películas que, tras la guerra, fueron llegando en oleadas a los cines de toda Polonia.

Cuando un par de décadas más tarde la conquista de Hollywood se convirtió en una realidad tras el éxito crítico-económico de La semilla del diablo (Rosemary’s Baby, 1968), Polanski se vio forzado a regresar a Europa para recluirse, escapando esta vez del acoso de la prensa y de los rumores que recorrían medio mundo a raíz del asesinato de su esposa por parte de la familia Manson. Unos años más tarde, y tras contar con una nueva oportunidad de asentamiento profesional en los Estados Unidos, se volvería a producir en su vida la brutal dicotomía éxito-tragedia a la que a esas alturas parecía ya estar acostumbrado: un tiempo después de filmar Chinatown (Chinatown, 1974) Polanski se vio de nuevo perseguido, en esta ocasión por las autoridades norteamericanas, tras ser acusado de drogar y abusar de una menor en casa de Jack Nicholson, estableciendo desde entonces su residencia en Francia con el fin de evitar una condena de prisión que, a estas alturas, lleva esquivando cuatro décadas y que se haría efectiva de inmediato en el caso de que el ya octogenario director pisara suelo estadounidense.

De este modo, en sus continuos intentos de atravesar el otro lado del espejo con el fin de alcanzar un mejor nivel de vida el polaco se ha ido topando con una serie de realidades que, si bien en principio se ajustaban como un guante a su peculiar y hedonista modo de entender la vida, le han acarreado asimismo una serie de perjuicios que, ya sea de manera merecida o por puro azar, le han estigmatizado a lo largo de los años y en diferentes sociedades y países como un sucio judío, un drogadicto satanista y/o un violador de niñas, respectivamente.

De su condición de obligado trotamundos, de su asombrosa capacidad de adaptación y de su innato sentido de supervivencia dan buena cuenta estas memorias escritas hace más de treinta años, publicadas en su momento en nuestro país por Grijalbo y que desde hace unos meses podemos disfrutar en una nueva edición de la mano de Malpaso, en un volumen tan voluminoso, compacto y elegantemente sobrio que no podemos evitar la sensación de tener en nuestro poder la cuidada edición de alguna suerte de biblia pagana desde el momento en que nos adentramos por vez primera entre sus absorbentes páginas.

Excepción hecha de un nuevo epílogo escrito para la ocasión por el propio autor, y que narra sucintamente los hechos que en 2009 le llevaron a permanecer dos meses encarcelado en Suiza, este volumen abarca desde su niñez hasta su regreso a Polonia a comienzos de los ochenta con el propósito de representar Amadeus en el teatro, circunstancia que también aprovecharía para volver a los escenarios de una infancia que, con una madre muerta en un campo de concentración y un padre deportado, no fue lo que se dice fácil. Quizás habría que advertir a todos aquellos que esperen una biografía cien por cien cinematográfica que, aunque obviamente las películas suponen un elemento primordial en el tortuoso recorrido vital del director de La novena puerta, en líneas generales Polanski se centra más en detallarnos su vida que su labor como director. De esta manera, se consagran las primeras doscientas páginas, por ejemplo, en relatar una infancia y adolescencia forzosamente picarescas, su faceta como actor infantil, así como su paso por la Escuela Cinematográfica de Lodz o su relación con su compatriota Andrew Wajda, entre muchas otras cosas.

Seguramente en su propio detrimento, y anticipándose quizás a lo que el lector medio pudiera esperarse, el director dedica más espacio a las consecuencias de  la matanza ocurrida en Cielo Drive, o al episodio de la violación, que al rodaje de cualquiera de sus películas, peculiaridad ésta que se extiende a la enumeración de sus conquistas amorosas, algunas de ellas de inquietante naturaleza “lolitesca”. Tanto es así que no muestra reparos tanto en contar sus devaneos con varias señoritas de dieciséis años con el propósito de superar la tristeza causada por la muerte de su esposa (¡!), como que mantuvo relaciones sexuales con Nastassja Kinski, futura protagonista de Tess, cuando ésta contaba apenas con quince años de edad (¡¿?!).

Y es que por mucho que Polanski advierta al lector que este libro se escribió hace ya más de tres décadas, y que le aconseje que tenga presente lo diferente que era la sociedad entonces, lo cierto es que esta falta de tapujos y prejuicios provoca que llegado cierto punto resulte muy difícil identificarse con el autor debido a los hechos narrados – al menos al que esto suscribe le pareció imposible -, por mucho que, por otra parte, la abundancia de anécdotas y una atención al detalle casi dickensiana hagan de esta una autobiografía cautivadora y amena en extremo, aún a pesar, y como ya digo, del laxo sentido de la moral de su protagonista.

Este libro representa en última instancia una lectura imprescindible tanto para los admiradores incondicionales del trabajo del director como para aquellos que sólo busquen el puro y duro morbo; paradójicamente, y por la manera en la que Polanski enfoca el relato de su controvertida vida, es posible que estos últimos queden incluso más satisfechos que los primeros. Así las cosas, en definitiva y se mire por donde se mire, estas memorias resultan una lectura obligada para todo aquel que posea un mínimo de curiosidad acerca de la vida de uno de los directores imprescindibles del pasado siglo, así como una de sus personalidades más polémicas.

José Manuel Romero Moreno

Published in: on septiembre 12, 2017 at 5:04 am  Dejar un comentario  
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Brigadoon rendirá homenaje a Terele Pávez y George A. Romero

El festival de Sitges ya ha dado a conocer los principales contenidos de Brigadoon de cara a su próxima edición. Un año más, la sección alternativa y gratuita del certamen entregará su honorífico Premio Nosferatu como reconocimiento a la trayectoria de una personalidad cinematográfica relacionada con el género fantástico. En esta oportunidad, el elegido ha sido el actor madrileño Tony Isbert.

Hijo de María Isbert, y nieto del mítico Pepe Isbert, Tony entró en contacto con el mundo de la interpretación desde una temprana edad. Sus primeros créditos se encuentran en la serie de televisión Historias para no dormir, y desde entonces, su relación con el fantástico se ha mantenido a lo largo de su carrera en films como La saga de los Drácula de León Klimovsky (1973), Nadie oyó gritar de Eloy de la Iglesia (1972) o La grieta de Juan Piquer Simón (1990). Además del Premio Nosferatu, Tony Isbert será también protagonista de una retrospectiva que permitirá visionar varios de sus largometrajes. Entre otros títulos podrán verse Tres días de noviembre, de León Klimovsky (1971) y El espectro de Justine, de Jordi Gigó (1986), película que no ha conocido distribución comercial, tanto en cines como en formato doméstico.

Otra de las secciones destacadas en la presente edición de Brigadoon será la dedicada a los films de estrenos. Así, dentro de la programación de la sección encontramos a The Song of Salomon, de Stephen Biro, director y alma mater de la mítica Unearthed Films y que ahora dirige uno de los films más extremos de terror de los últimos tiempos; Los resucitados, la película  que Arturo de Bobadilla empezó a rodar a mediados de los noventa y que, después de dos décadas, ve finalmente la luz. Como es sabido, Los resucitados cuenta con un reparto estelar en el que destacan varios nombres emblemáticos de nuestro cine fantástico, caso de Santiago Segura, Antonio Mayans y Paul Naschy, entre otros. Paul Naschy, además, será protagonista por partida doble en Brigadoon, donde también se presentará un libro muy cercano a esta Abadía, Paul Naschy/Jacinto Molina: la dualidad de un mito, editado por Vial Books y del que pronto tendréis más noticias.

Volviendo a los estrenos, otros de los títulos que formarán parte de la programación de Brigadoon son la primera película de terror de origen albanés en coproducción con Australia, Bloodlands, de Steven Kastrissios; The Terror of Hallow’s Eve, dirigida por Todd Tucker, responsable de los efectos de maquillaje de cintas como El hombre sin rostro o El curioso caso de Benjamin Button; o el documental Culto al terror de Gustavo Leonel Mendoza. Coincidiendo con la presencia en la Sección Oficial del Festival de su reciente La villana (2017), la sección también proyectará la primera película del surcoreano Jeong Byeong-gil, Confession of Murder (2012).

Por otra parte, Brigadoon rendirá homenaje a dos figuras destacadas del fantástico nacional e internacional que nos han dejado a lo largo del presente año: por un lado se proyectará Las brujas de Zugarramurdi, que rendirá homenaje a la gran Terele Pávez (Premio Nosferatu 2016), en una proyección que contará con la presencia de Álex de la Iglesia y Carolina Bang; y por otro lado, podrá verse Los ojos del diablo, película dirigida por Dario Argento y George A. Romero. Dicha proyección servirá para rendir homenaje al realizador estadounidense y contará con la presencia del mítico director italiano Dario Argento.

Dejando a un lado el formato largo, como es habitual los cortometrajes también tendrán un protagonismo destacado dentro de la oferta de la sección. En la presente edición destacan el Focus Cortometrajes Fantástico Panamá, una selección de diversos trabajos en formato corto que van desde la década de los ochenta hasta la actualidad; y The Final Girls Present: We Are the Weirdos, selección de cortometrajes del colectivo inglés “The Final Girls”, una agrupación cinematográfica con sede en Reino Unido dedicado a explorar las intersecciones del cine de género y el feminismo.

Por último, la tradicional Sitges Zombie Walk volverá a tener lugar durante el primer sábado del Festival, el 7 de octubre, llenando la ciudad de zombis llegados de todas partes.

Al igual que venimos haciendo en los últimos años, en breves fechas os ofreceremos una entrevista exclusiva con el responsable de Brigadoon, Diego López, en el que nos comentará más detalles sobre la programación de la sección para este año.

Más información: www.sitgesfilmfestival.com

Published in: on septiembre 11, 2017 at 5:10 am  Dejar un comentario  
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Entrevista a Luis Murillo

FOTO LUIS WEB

Nacido en 1947 en la localidad cordobesa de Hinojosa del Duque, Luis Murillo iba para cura. Obedeciendo a esta vocación religiosa llegaría incluso a ingresar en el Seminario, abandonando posteriormente la sotana por la carrera de periodismo, de la cual se licenció por la Universidad Complutense de Madrid. Sin embargo, si hubo un hecho que de algún modo determinó su posterior desarrollo profesional este fue en 1972, cuando envía a Televisión Española el libreto de una obra de teatro de misterio que había escrito, llamando la atención de Chicho Ibáñez Serrador, quien le plantea llevarla a la pantalla formando parte de sus Historias para no dormir.

De esta peculiar forma se daba el pistoletazo de salida a la carrera de Murillo como guionista, ubicándose el grueso de su obra temporalmente dentro de esta faceta entre mediados de los setenta y finales de la siguiente década. Activo en cine y televisión, en el medio catódico ha participado en varios espacios que a estas alturas forman parte del imaginario popular de nuestro país, comenzando por el mítico Un, dos, tres, y siguiendo por El precio justo, Lo que necesitas es amor o Hablemos de sexo. En cuanto a su trabajo para la gran pantalla, es guionista de una veintena de títulos, entre los que abundan los vehículos al servicio de diferentes artistas populares del momento, caso del grupo musical infantil Parchís, el entonces trío cómico Martes y Trece, o la intérprete del célebre “El baile de los pajaritos”, María Jesús y su acordeón. No obstante, dentro de este apartado destacan sus trabajos encuadrados dentro del género de suspense y terror, donde, a pesar de coincidir con un momento en el que este tipo de películas a duras penas gozaban de la continuidad que habían tenido en nuestra industria pocos años antes, lograría articular un estilo propio y reconocible, caracterizado por la asunción de una serie de resortes e ingredientes habituales en sus obras: los personajes movidos por afanes egoístas y/o vengativos, y el acomodo de determinados componentes mediante los que se puede apreciar su posición moral sobre controvertidas temáticas.

Gracias a las ventajas que en este sentido ofrecen las nuevas tecnologías, contactamos con Luis Murillo, quien muy amablemente accedió a someterse al siguiente cuestionario sobre su trayectoria.

Uno de tus primeros créditos en la gran pantalla se produce con Tres días de noviembre (1977). ¿Cómo se fraguó el proyecto?

Por Chicho Ibáñez Serrador conozco a León Klimosvky  y una tarde le cuento una historia de terror tomando un café en su casa. Creo recordar que vivía en el barrio del Niño Jesús, de Madrid. Le gusta por su originalidad y me pide el guion. Lo escribo en veinte días, ya que lo tenía escaletado, y se lo pasa a Mariano de Lope, de Mercury Films, y antes de tres meses comienza a rodarse.

Originalmente, la película iba a titularse Gritos a medianoche, cambiándose para su estreno por el que hoy conocemos. ¿Se debió a un intento de aprovechar la coyuntura sociopolítica en la que se encontraba inmerso el país tras el final de la dictadura, como sospecho?

Me pidieron cinco títulos más, aparte del original, y se decidieron por Tres días de noviembre. Pienso, como tú, que se debió a la convulsa coyuntura político-social que vivíamos.

¿Se produjeron otros cambios con respecto a tu guion debido a estas circunstancias?

No. Solo me pidieron algunos pequeños cambios para adecuar mejor algún personaje al casting de actores secundarios.

Precisamente, en paralelo a este proyecto trabajaste en otra película que sí sufrió problemas de censura debido a lo escandaloso del tema tratado, Mi primer pecado (1977) de Summers…

Esta peli sí dio muchas vueltas en cuanto al guión, tanto por la censura como por el reparto. En principio yo titulé mi historia como El beso más largo. Trataba de una mujer de treinta años que ejercía la prostitución para reunir dinero a fin de operarse de la matriz y poder tener hijos. Esta historia se mezcla con una sinopsis que tenía Manolo, escrita por su hermano Tomás Summers y por José Nicolás. Finalmente, escribo yo el guion adaptando el argumento para que lo protagonicen Beatriz Galbó y Curro Summers, el sobrino de Manolo. Finalmente, éste introduce algunas escenas que provocan las iras en el ministerio y yo arreglo los cortes que nos piden para que no se resienta demasiado la historia.

En Tres días de noviembre realizas tu primera incursión en un género, el terror psicológico, sobre el que volverías en numerosas ocasiones. ¿Se debía a un interés personal?

Sí. Desde siempre he sido aficionado al género de terror, pero me di cuenta pronto que los topicazos de rostros deformes, monstruos, fantasmas con capuchas, ruidos en caserones, hachazos, vísceras, etc., no le daban miedo al público. Y era así porque dichos fenómenos ocurrían en lugares y situaciones extraordinarias: mansiones, cementerios, noches lóbregas, etc.

Lo que da miedo de verdad es cuando se altera la vida cotidiana con sucesos inexplicables. Y esto ocurre cuando, por ejemplo, un personaje, sin que lo sepa el espectador, “monta una comedia” para conseguir que otro personaje tome una determinada decisión.

En esta tu primera incursión en la temática ofreces ya de forma clara cuál es tu visión del género, singularizado por el uso de resortes e ingredientes habituales. ¿Podemos decir que tienes una concepción muy clásica del estilo? ¿Cuáles eran tus referentes?

Alguien sentenció, y estoy bastante de acuerdo con él, que lo que funciona en cine son los tópicos bien hechos. Mis referencias andan por ¿Qué fue de Baby Jane?, La muerte llama a la puerta, La semilla del diablo y, más recientemente, La mano que mece la cuna y La señal. Y por encima de todas, Al final de la escalera, de Peter Medak con George C. Scott. ¡Qué prodigio de guion con pequeños detalles que van introduciendo en el espectador un proliferante desasosiego!

La película estaba producida por el peculiar Henry Gregor, quien a su vez se reserva uno de los personajes principales…

Sí. Lo conocí en la preproducción. Un hombre muy educado y un gran cinéfilo. Me pidió permiso para cambiar algún diálogo e introducir un tic en la interpretación que había ensayado bastante. Obviamente, le remití al director, a León.

Siguiendo con el reparto, en Tres días de noviembre coincides ya con un actor con el que estaría estrechamente ligada tu trayectoria en aquella época, Narciso Ibáñez Menta. ¿Cómo os conocisteis y cuál fue vuestra relación?

Conozco a Narciso por su hijo, Chicho. Nace una buena amistad y tomábamos de vez en cuando café y charlábamos, sobre todo, de las películas de terror que íbamos viendo.

Precisamente, de nuevo junto a Ibáñez Menta realizas en 1982 tu siguiente aproximación al género con El ser, la cual supuso tu encuentro con un director con el que posteriormente volverías a trabajar en varias ocasiones, Sebastián D’Arbó. ¿Cómo entraste en contacto con el cineasta catalán?

Narciso me invita al estreno de Viaje al más allá (1980) en el cine Azul de Madrid y allí conozco a D’Arbó. Tomando una copa después del estreno, me pregunta si tengo alguna historia de corte parapsicológico. Le cuento una sinopsis que tenía escrita con el título Desde el otro mundo y le gusta la idea. Le envío la sinopsis, habla con el productor, me encarga el guion y en apenas dos meses se pone en marcha la preproducción.

Según creo, la historia de la película parte de una vivencia personal tuya…

Sí. Unos meses antes había fallecido en Barcelona una cuñada mía en el quinto parto. Durante el regreso a Madrid en avión, me vino a la cabeza que, si existiera el más allá, obviamente dicha madre intentaría por todos los medios ayudar a su marido, ya que le dejaba cinco hijos pequeños. Enseguida me saltó la idea: dicha madre intenta ayudar, pero al encontrare en otra dimensión, lo que ocurre es que crea más problemas a su familia. Así nace el conflicto que da pie a la historia de El ser.

En este sentido llama la atención que, pese a tratarse de una película de corte totalmente fantástico, su planteamiento narrativo remita al de tus otras películas de intriga…

Aunque el detonante de un guion sea de corte fantástico, el desarrollo del mismo debe ser lo más realista posible. Solo así se lo puede creer el espectador.

El ser coincidió en el tiempo con El ente (The Entity, 1982), película hollywoodiense con la que mantiene ciertas similitudes a nivel argumental, lo que ha hecho que algunas personas consideren que vuestro film está influido por aquél. ¿Habías visto la película de Sidney J. Furie cuando escribiste el guion?

Buena película. Pero no, no la había visto.

En este sentido, en la entrevista que realicé a Sebastián D’Arbó hace unos años me comentaba que el guion de El ser estaba escrito inicialmente para la mítica serie Historias para no dormir. ¿Qué hay de cierto?

A raíz de entrar en contacto con Chicho, y sobre todo cuando me vengo a Madrid, tiro de archivo y pongo al día las ideas e historias que tengo de misterio en sus numerosas variables. Y sí, El ser, junto con El plazo y alguna otra pudieron ser historias para no dormir. Pero la nueva temporada de la mítica serie no cuajó por cambios en los niveles directivos de TVE.

Casi a renglón seguido vuelves a trabajar con D’Arbó en Acosada (El hombre que regresó de la muerte) (1983), película que estaba coproducida con Bermúdez de Castro, productor con el que trabajabas asiduamente en aquella época. ¿De algún modo interviniste en la puesta en marcha del proyecto, poniendo en contacto a Bermúdez de Castro de D’Arbó?

No. La conexión debió producirse por otra vía.

Curiosamente, el planteamiento argumental de la película es muy parecido al de El ser, con la historia de una mujer que es atemorizada por el espíritu de su difunto marido, aunque aquí optéis por un enfoque realista dentro de un orden…

Cierto. La historia de Acosada nace de una noticia leída en una publicación médica en la antesala de una consulta. Comenzaba la era de los trasplantes y el del cerebro era el que despertaba más la imaginación del lector. Y a mí me despertó la idea para un guion.

Los guiones tanto de El ser como de Acosada están firmados por D’Arbó y por ti. ¿Cómo os repartisteis la escritura?

La tarea larga la desarrollé yo. Sebastián realizó algunas aportaciones una vez escritos los cien folios de cada guion. Aunque, eso sí, de vez en cuando teníamos largas charlas por teléfono.

En Acosada se vuelve a poner de relieve otro de tus rasgos de autoría, como es que los personajes que protagonizan la trama estén movidos en mayor o menor medida por la ambición y el egoísmo. ¿Responde a una posible visión pesimista del ser humano o es simplemente repetir el canon del estilo?

 La ambición, el egoísmo y el sexo son los motores de la mayoría de los conflictos humanos. Si alguien obliga a otro a hacer algo que éste no quiere hacer, ya tenemos el punto de partida para una historia dramática.

El mismo año de Acosada es también llevado a la pantalla otro guion tuyo por Carlos Aured en El enigma del yate (1983). ¿Cómo surgió la película?

Pues siguiendo el mismo patrón de varias obras de mi filmografía. Carlos me dice que tiene un amigo que posee un yate, y que a ver si se me ocurre una historia para rodar la mayor parte de la acción en el barco. Tiro del archivo de ideas y me topo con la historia de dos parejas que se van a pasar un fin de semana a la nieve y quedan aislados en un refugio de montaña. Le pego el “cambiazo” a un barco que se avería en altamar, se lo cuento a Carlos y me dice que adelante con el guion.

El planteamiento argumental de la película es de lo más minimalista, con tan solo cuatro personajes a bordo de un barco en alta mar. Dado que lo comentas, imagino que vendría impuesto por los condicionantes económicos con los que se concibió la película…

La idea de un mínimo de personajes venía impuesta por el rodaje en un yate no muy grande. Y por el presupuesto, lógicamente. La imaginación de un guionista debe tener soluciones para todas las eventualidades de una producción.

Por cierto, la premisa de la película retrotrae al Náufragos de Hitchcock. ¿Se trataba de un pretendido homenaje al denominado rey del suspense?

No, más bien a los Diez negritos, de doña Agatha Christie.

En paralelo a estos títulos, desarrollas una frenética trayectoria como guionista en vehículos para el servicio de diferentes estrellas de la época del mundo del espectáculo, tales como Parchís, María Jesús o Martes y trece en títulos como La guerra de los niños (1980), Los pajaritos (1983), Chispita y sus gorilas (1982) o Martes y trece: ni te cases ni te embarques (1982). ¿Cómo se planteaba la escritura de estos proyectos? ¿El productor te daba unas pautas a seguir de lo que quería o disponías de libertad absoluta?

El gran éxito de La guerra de los niños y de La segunda guerra de los niños (1981) lleva a José Luis Bermúdez de Castro a plantearse un ciclo de cinco películas con el mismo equipo y todas protagonizadas por personajes famosos. Las historias las elaboramos entre José Luis, Javier Aguirre, Alberto Insúa y yo. Luego, la escritura de los guiones nos la repartimos. Alberto se encarga de las películas de Martes y Trece y de las hermanas Hurtado. Y yo de las dos nuevas entregas del grupo Parchís y Los pajaritos, protagonizada por María Jesús y su acordeón.

Chispita y sus gorilas fue una producción de Luis Sanz dirigida por Luis María Delgado, protagonizada por una niña cantante, secundada por los dos pequeños de la serie Verano azul. Luis pretendía descubrir a una nueva Rocío Dúrcal.

Si la mayoría de estas películas estaban producidas por Bermúdez de Castro, otro productor con el que trabajarías mucho sería con José Frade, para el que coescribirías junto al para mí desconocido Antonio Sánchez-Ramade Cuando Almanzor perdió el tambor (1984), película que seguía la estela de las reconstrucciones históricas en clave cómica que Frade venía realizando por aquellos años en títulos como Cristóbal Colón, de oficio descubridor (1982), Juana la loca, de vez en cuando (1983) o El Cid Cabreador (1983)…

Antonio Sánchez-Ramade era un empresario cordobés cuya familia, entre otros negocios, poseía una distribuidora de cine con varias salas de exhibición en Andalucía. Al hilo de la moda de parodiar la Historia de España, concibió una historia sobre la derrota de Almanzor en la batalla de Catalañazor. Me pidió que escribiera el guion y, la verdad, me divertí mucho ya que, como la idea motriz en sí era un puro disparate, me permitía a mí disparatar aún más en las situaciones y en los diálogos. Tuvo un gran elenco de actores y funcionó muy bien en taquilla. Pero hubiera sido un bombazo tres o cuatro años antes, cuando comenzó la ola de los esperpentos histórico-cinematográficos.

También para Frade realizarías una labor tan curiosa como es el “reguionizar” películas extranjeras para su estreno en España, cambiándoles en ocasiones el argumento, como hiciste con Tres polis peligrosos en Nueva York (La poliziotta a New York, 1981)…

Dentro de mi labor como guionista todoterreno, esta faceta de mi actividad profesional la considero de considerable importancia.

Un día me llama Pepe Frade a su despacho de Gran Vía y me dice: “Luis, he comprado una película italiana que es muy mala. Si se estrena tal cual, será una ruina. Míratela y, si eres capaz de salvarla, tienes cincuenta mil pesetas”.

Me senté en la moviola de Cinearte y, tras sobrevivir a las cinco ruidosas bobinas, llegué a la conclusión de que José Frade estaba equivocado: no era muy mala, era espantosa, horrenda, tremebunda… Pero claro, eran cincuenta mil pelas de la época. Así que empuñé el látigo mental y comencé a verberar sin piedad todas mis neuronas. Y en apenas media hora, ¡voilá!, saltó la chispa: cambiarle el argumento.

La idea fue genial, sí, pero llevarla a la práctica resultó un calvario. Quince días encerrado frente a la moviola, a razón de ocho horas diarias, convirtieron a La poliziotta a New York, protagonizada por la buenorra Edwige Fenech y el insufrible Alvaro Vitali en Tres polis peligrosos en Nueva York. Y lo que en el original era una trama de narcotraficantes, en mi versión era la preparación de un atentado contra el presidente Ronald Reagan, que por cierto no aparecía en toda la película.

El día que miré la recaudación en taquilla y vi que superaba los quince millones de pesetas, tomé conciencia de que la imaginación era el mayor poder del mundo.

Las cincuenta mil pesetas me vinieron de maravilla, pero mucho más gratificante fue fardar de ser “el único creativo en el mundo que le cambió el argumento a una película una vez rodada”… Hasta hace pocos meses, que un amigo me “aguó” la fiesta informándome que no era el único. También había hecho lo mismo un tal Allan Stewart Königsberg con una película japonesa. Por cierto, creo que este individuo se hace llamar Woody Allen.

¿Recuerdas en qué más películas llevaste a cabo esta práctica?

Otras dos italianas que todo eran escenificaciones de chistes. Como la mayoría no tenían gracia para el público español, pues los tuve que cambiar.

Volviendo a tu carrera como guionista oficial, en 1985 vuelves a coincidir con Ibáñez Menta en El pulpo negro, una serie para la televisión argentina. ¿Cómo llegas a este proyecto?

Alejandro Romay, dueño del Canal 9 de Buenos Aires, amigo personal de Narciso, le propone volver a protagonizar una nueva serie en Argentina, donde Narciso era un auténtico dios. Por entonces, a raíz de mi colaboración con Chicho, como dije antes, Narciso y yo nos habíamos hecho muy amigos y se acordó de una historia que le había contado tomando café tras la celebración del bautizo de Pepita, su primera nieta. Me pidió leerla, le gustó y, durante un viaje de Romay a Madrid, se la conté en una cena y cerramos el trato con un apretón de manos. Al día siguiente me ponía a escribir los trece guiones.

En muchos sentidos, la serie estaba pensada para el lucimiento de las capacidades histriónicas de Ibáñez Menta. ¿Tanto en este como en el resto de vuestros trabajos conjuntos te daba indicaciones con respecto a cómo quería que escribieras sus personajes?

No. Narciso interpretaba y gesticulaba en su casa igual que en un escenario o en un plató. Lo conocía tan bien que sabía perfectamente en qué registros actorales se sentía más a gusto. De manera especial, en sus variopintas caracterizaciones. Obviamente, El pulpo negro fue un traje hecho a medida para él.

Al tratarse de una serie televisiva, ¿cambiaba mucho tu forma de plantear la historia con respecto a cómo lo hacías cuando se trataba para un largometraje?

Para una película basta con tener una buena historia. Para una serie es necesario poseer una buena historia y unas buenas subtramas. Uno de los principales problema que tiene el cine español es que muchas historias no dan para más allá de un corto de ocho-diez minutos y, sin embargo, se alargan y alargan hasta los noventa minutos.

El pulpo negro fue todo un fenómeno popular en Argentina. ¿Cómo viviste este éxito en la distancia?

Esta serie es hoy un mito entre la población argentina mayor de cuarenta años. La verdad es que, durante la emisión de los trece capítulos yo no vivía. Iba escribiendo contra reloj cada capítulo. Uno por semana e iba muy pegado a la grabación. Los 80-90 folios que enviaba a Buenos Aires el fin de semana a través de una azafata de Iberia, el lunes se los pasaban a los actores, el martes ensayaban y el miércoles comenzaba la grabación. Sabía que iba bien de audiencia porque desde el capítulo sexto me pidieron que añadiera un bloque más, ya que llovía la publicidad. Competía con Corrupción en Miami en otro canal y la barrió en audiencia.

Gracias a las redes sociales, hoy tengo numerosos testimonios de argentinos que se apasionaron por la serie. Es decir, he disfrutado de su triunfo a posteriori.

En la actualidad existe un proyecto de rodar un remake de ella.

En 1989 D’Arbó adaptó El pulpo negro a formato largometraje en Cena de asesinos. ¿Llegaste a intervenir en la redacción del guion?

Poco. En realidad, Cena de asesinos es una trama de un capítulo de El pulpo negro que luego el productor manipuló en contra del criterio de Sebastián D’Arbó.

Dando un salto en el tiempo, en 2006 llega uno de tus últimos trabajos para el medio audiovisual con “La culpa”, la entrega que rodara Chicho Ibáñez Serrador para el formato Películas para no dormir y que se basa en un relato tuyo…

En principio iba a ser una Historia para no dormir con guion de Chicho sobre una historia mía. Después, cuando surge el proyecto de Películas para no dormir, Chicho la elige para su participación en dicho proyecto. Como han transcurrido unos años desde el primer guion, yo le paso un informe para mejorar y modernizar dicho primer guion. Inexplicablemente, no sé cuáles serían sus razones, rueda el primitivo guion.

He oído que no estás muy conforme con la forma en que Chicho visualiza el desenlace de la historia…

La clave de “La culpa” radica en su plano final. A lo largo de la película, se crea un misterio sobre un personaje que vive en la casa donde transcurre la acción. El público deduce que puede ser el feto de un aborto llevado a cabo en dicha casa. Para resolver el misterio, al espectador hay que dejarle claro que todo lo ocurrido se debe a un trauma psicológico de la joven protagonista. Un trauma causado por el sentimiento de culpa al tener que deshacerse de su bebé. Esto se conseguía con un plano donde ella adopta una posición fetal para indicar que el personaje misterioso solo había existido en su cabeza. Sin embargo, dicho plano no deja clara la intencionalidad del mismo. Queda demasiado abierto el final. En descargo de Chicho debo decir que, debido a una caída en las escaleras de su oficina, los últimos días de rodaje fueron un calvario para él.

La película tiene un claro mensaje antiabortista, algo que no representa un apunte aislado, ya que en muchos de tus filmes suele entreverse tu posición moral sobre diversos temas y que supongo se deriva de tu formación religiosa. ¿Es algo que surge de forma natural o es totalmente premeditado?

Por mi formación y, también, por los criterios morales de la sociedad en su momento. El mensaje de “La culpa” no es antiabortista en el sentido católico del término, sino en el sentido humano de una mujer que quiere ser madre y las circunstancias le obligan a abortar en contra de su voluntad y de su instinto maternal.

Tiempo antes de “La culpa”, Chicho ya estuvo a punto de rodar otra historia con El plazo, la cual debiera de haber supuesto su tercera película para cines. ¿Qué ocurrió para que no se llevara a cabo?

Yo entro en contacto con Chicho en 1972 cuando le envío desde Córdoba una obra de teatro de misterio que le gusta y me pide permiso para convertirla en una Historia para no dormir. Como apunté antes, los nuevos capítulos de esta serie no cuajan en TVE y Chicho la convierte en un guion de cine que, finalmente, tampoco se produce porque quiebra la productora que estaba interesada en dicho guion.

En este sentido, tu hijo Luis ha seguido tus pasos y ha sido el responsable de varias series de misterio de gran éxito como Génesis, en la mente del asesino, El internado o Laura, el misterio de Calenda. ¿Has participado de algún modo en ellas?

No. Me enteraba de los capítulos que escribía mi hijo cuando los veía en el televisor.

Junto con tu hijo también has dado forma a “Creamundi”, un proyecto orientado hacia los guionistas noveles. ¿De qué se trata exactamente?

“Creamundi” es una empresa de creatividad para cine, televisión y nuevas tecnologías. No somos productora. Ofertamos a productoras y cadenas tanto proyectos de series como diseños de formatos de todos los géneros. Bien nuestros, o bien de otros creativos que nos los hacen llegar.

Ya para terminar, ¿cuáles piensas que son las claves para conseguir una buena película?

Las claves son tres: un buen guion, un buen guion y un buen guion.

¿Y las tres claves para lograr un buen guion?

Una buena historia, una buena historia y una buena historia.

José Luis Salvador Estébenez

Published in: on septiembre 8, 2017 at 5:35 am  Comments (4)  

La exposición “Memòria del fantàstic” llega al Reial Cercle Artístic de Barcelona

cartel

La cincuentava edición del Festival de Sitges está cada vez más cerca. La agenda de actividades especiales conmemorativas del cincuenta aniversario no se detiene y desde el pasado martes 5 de septiembre el Reial Cercle Artístic de Barcelona acoge la exposición “Sitges – Festival Internacional de Cinema Fantàstic de Catalunya. 1968-2017: Memòria del Fantàstic”.

Diarios, programas de mano, carteles, libros, catálogos, cuadros y documentación en general conforman y conectan la memoria histórica de cincuenta años de Festival; una efeméride clave para recuperar un archivo esencial con el objetivo de comprender y visualizar su historia. La muestra, comisariada por Diego López, estará en el Reial Cercle Artístic hasta el 24 de septiembre y se trasladará a Sitges durante el mes de octubre, donde se podrá visitar en el Centre Cultural Miramar entre los días 5 y 22.

Por su parte, la exposición “El cinema és fantàstic”, ubicada en la Filmoteca de Cataluña desde el pasado 22 de junio, finalizará el próximo 17 de septiembre y también se podrá ver en el Centre Cultural Miramar de Sitges entre el 5 y el 22 de octubre.

Más información: http://sitgesfilmfestival.com/

 

Published in: on septiembre 7, 2017 at 6:27 am  Dejar un comentario  
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