Necrológica de Tomas Milian

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El jueves pasado conocíamos la noticia de la muerte en su casa de Miami, a causa de un ictus y a la edad de 84 años, del actor cubano Tomas Milian, figura de sobra conocida por cualquier aficionado a la edad de oro del cine de género europeo merced a su protagonismo en algunos de los más populares spaghetti westerns donde trabajaría  a las órdenes Sergio Sollima o Sergio Corbucci, así como a su reiterada presencia en la variedad que derivaría de la anterior, el cine criminal italiano, también llamado poliziesco.

La noticia es si cabe más dramática si tenemos además presente que unos pocos días antes de producirse su fallecimiento había manifestado a una amiga su deseo de regresar a Italia, y en concreto a Roma, con la intención de pasar allí sus últimos días. Como el propio actor manifestaba en el documental dedicado a su figura The Cuban Hamlet (2014): “Italia es mi verdadera patria, la que me ha dado amor, éxito y una familia. Es el país que me ha honrado y que me ha acogido. Además, soy consciente de que he tenido suerte, ya que los italianos no suelen tratar tan bien a los extranjeros como me han tratado a mí.”

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Nacido en una familia de la alta sociedad de La Habana el 3 de marzo de 1933, Tomás Quintín Rodríguez Varona y Milian tuvo una infancia cómoda en el aspecto económico pero sumamente inestable en lo emocional. Justamente el 33 fue el año en que Fulgencio Batista toma el poder en Cuba a través de un golpe de estado en el que derroca al dictador Gerardo Machado. El padre de Milian, general asociado al ejército del depuesto Machado, es encarcelado, hecho que agravó a su salida de prisión la naturaleza ya de por sí tiránica y violenta que éste desplegaba para con su familia, a la vez que alimentó la inclinación del pequeño Tomás por crearse sus propios mundos de fantasía, ya fuera a través de la música – de pequeño era aficionado a cantar zarzuelas -, montando obras teatrales en el garaje de la casa familiar o yendo al cine, donde se sentía atraído y fascinado en particular por los films de Humprey Bogart.

La infancia de Milian sin embargo se quiebra de manera total y definitiva a los doce años, cuando tiene la mala suerte de entrar en la habitación de su padre momentos antes de que éste se suicide, vestido con su uniforme de gala, de un disparo en el pecho. A pesar del posterior y lógico trauma, el joven Tomas se siente al fin libre para vivir su propia vida y, desoyendo los deseos paternos de hacer carrera en el ejército, decide emigrar a los Estados Unidos con la intención de formarse en el Actor’s Studio y emular de esta manera a James Dean, su ídolo de aquellos años, con el cual se sentía identificado en especial merced a su interpretación en Al este del Edén (East of Eden, Elia Kazan, 1955), ya que, no por casualidad, también representaba un personaje en conflicto continuo con su padre.

Tras terminar sus estudios en los Salesianos y desempeñar en su Cuba natal algún trabajo menor como pudiera ser el de gorila de night-club, Milian llega a Nueva York en 1956, donde, y siempre según palabras del futuro actor, “menos que me la metieran por detrás, hice de todo para ganarme la vida: ascensorista, friegasuelos, chico de los recados… incluso me vi obligado a robar.”

Tras estudiar interpretación en el Miami Acting Studio, el cubano es acogido  un año después de su llegada a los Estados Unidos por el Actor’s Studio de Nueva York, representando uno del único par de alumnos aceptados en el curso de 1957. En la influyente escuela fundada por Lee Strasberg, Milian cultivaría cierta amistad con Marilyn Monroe así como entablaría contacto con Dennis Hopper, que en 1971 lo dirigiría en la espídica The Last Movie.

A pesar de que se encontraba a gusto en el país, al menos lo suficiente como para que le fuera concedida en 1957 la ciudadanía, al adivinar poco futuro en lo profesional en el Hollywood de entonces para un actor con aspecto latino y con un marcado acento como él, Milian decide en 1959 hacer de nuevo las maletas y emigrar a Italia con la esperanza de que un hipotético éxito allí pudiera suponer su trampolín de regreso a los Estados Unidos. Poco podía imaginarse entonces un Milian de 26 años que su trayectoria profesional en el país transalpino abarcaría cuatro décadas y casi cien películas.

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Todo comienza cuando, representando una pieza de Jean Cocteau, el cubano llama la atención de Mauro Bolognini, con el cual debutará en el cine en un rol secundario con La notte brava (1959) y con el que repetirá al año siguiente en El bello Antonio (Il bell’Antonio, 1960). En la primera mitad de la década de los sesenta Milian actuaría merced a un contrato en exclusiva de seis años contraído con el productor Franco Cristaldi en películas de autores como Lattuada, Zurlini, Visconti o Pasolini, nada menos. Sin embargo, y para sorpresa de todos, el actor se negó en redondo a prorrogar su contrato con Cristaldi. En palabras del propio Milian, “durante mi primer año en Italia hice mayormente películas intelectuales donde me aburría soberanamente. Necesitaba hacer algo comercial, no un film intelectual conmigo en la cama mirando al techo, mientras oigo como en la cocina un grifo gotea. En mi opinión todo ese rollo intelectual es una auténtica mierda.”

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Asqueado de la pedantería dominante de esta primera etapa, fue la necesidad de conectar con el público lo que le llevó a aceptar el rol antagonista en el eurowestern dirigido por Eugenio Martín El precio de un hombre (1966), su primer film del Oeste así como primera de las muchas películas que Milian rodaría en nuestro país y, en concreto, en Almería. El actor queda lo suficientemente satisfecho del cambio de rumbo que ha decidido imprimir a su carrera como para permanecer en España para rodar de inmediato su siguiente spaghetti, Oro maldito / Si sei vivo spara (1967), film de absoluto culto en la actualidad que, aunque no hizo demasiado en su momento por impulsar la carrera del cubano, al menos pasará a la historia por ser el que le proporcionó su primer protagonista en el género.

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Fue, sin embargo, El halcón y la presa / La resa dei conti (1966) la película que le dio a Milian la oportunidad de inaugurar, gracias al personaje de Cuchillo Sánchez, una tipología propia dentro del subgénero, alejada tanto del modelo impuesto por Leone como del más clásico puesto de moda sólo un año antes por Duccio Tessari y Giuliano Gemma con su exitosa Una pistola para Ringo, y presagiando si se quiere por sí misma toda una variedad dentro del eurowestern como sería su vertiente política, también llamada “Zapata western”, la cual tendría como máximos valedores a Franco Solinas como guionista y a Milian como principal cabeza de cartel. Inspirado en la actuación de Toshiro Mifune en Los siete samuráis, el actor crea así con la ayuda del director Sergio Sollima al primer “héroe de la clase obrera” del género, a la vez que consigue con su tercer western convertirse al fin en una estrella.

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Sin embargo su manera de enfocar la interpretación chocaba con la filosofía de los directores de género de aquella época, sin demasiado tiempo ni dinero como para atender a las exigencias de un Milian que ya entonces se comportaba como un auténtico divo. Como el propio actor reconocía, “todos los directores me odiaban porque yo era un auténtico tocapelotas.” No tuvo tanta paciencia, no obstante, su coprotagonista en la siguiente película en la que se puso a las órdenes de Sollima. Durante el rodaje de la ya desembozadamente política Cara a cara (Faccia a faccia, 1967), los intensitos Milian y Gian Maria Volontè acabaron a puñetazo limpio, seguramente porque el primero veía que el personaje más interesante de la película era el interpretado por el milanés. A pesar de que en esta ocasión la actuación de Milian queda significativamente ensombrecida por su partenaire, Cara a cara consigue asentarlo definitivamente como una cara reconocible del eurowestern, llegando a representar en nuestro país su segunda película más taquillera tras El halcón y la presa.

La popularidad de Milian fue tan fulgurante en su país de acogida que incluso Federico Fellini lo citó en Toby Dammit, su segmento para el film colectivo Historias extraordinarias (1968, Vadim, Malle, Fellini): de viaje en Italia con vistas a interpretar un spaghetti western, el actor inglés Toby (Terence Stamp) es presentado a su doble de escenas de acción, el cual no duda en decirle al conocerlo, “estoy muy contento de ser tu doble, también lo he sido de Tomas Milian.”

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Tras un paréntesis de dos films criminales, la española Crónica de un atraco y Banditi a Milano, cinta precursora del poliziesco en la que volvía a compartir cartel con su “amigo” Volontè, Milian interpreta una gran variedad de personajes en las trece películas en las que participa en los siguientes años dentro del spaghetti a pesar de que, como hombre de izquierdas que era, sentía una especial predilección por el arquetipo revolucionario que él mismo había ayudado a popularizar. Citemos dentro de esta heterogénea galería de personajes desde el pistolero albino de Sentencia de muerte, el bandido brasileño protagonista de O’Cangaceiro, el Vasco de Los compañeros o el caza recompensas del díptico Providenzia que, como el propio actor, poseía una irrefrenable inclinación por el disfraz, y que tomando como obvio modelo las películas de Trinidad, contaba incluso como compañero con un sosias de Bud Spencer interpretado por el americano Gregg Palmer.

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Ciudadano italiano desde 1969, Milian encontró a comienzos de la década de los 70 un provechoso nicho en el emergente poliziesco, género que trasvasó directores, guionistas y actores del ya por entonces decadente western mediterráneo. A pesar de representar uno de los profesionales que mejor y con más éxito supo llevar este cambio, Milian tuvo que sobrellevar por esa época una seria adicción al alcohol y a las drogas. Umberto Lenzi (junto a Bruno Corbucci, el director que más veces dirigió al cubano), recordaba como Milian solía beberse una botella de vodka al día durante la filmación de Milano odia: la polizia non può disparare (1974). Por lo demás, el actor demostró en el poliziesco la misma versatilidad de la que había hecho gala en el western interpretando indistintamente a policías, comisarios o al más brutal de los delincuentes, como pudiera ser el caso de Vincenzo Marazzi, el sádico jorobado que encarnó por primera vez en Roma a mano armada.

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Tras, como decimos, interpretar a un amplio abanico de personalidades en esta nueva década, Milian consigue tras casi veinte años su mayor éxito en Italia merced a Brigada todo terreno (Squadra antiscippo, 1976) y a la creación del personaje de “Monnezza”, personaje basado en la apariencia del Al Pacino de Sérpico a la vez que nombre genérico que sirve para designar a dos personajes distintos: por un lado tenemos a Nico Giraldi, que nació con el film anteriormente citado y cuyas aventuras se prolongarán a lo largo de ocho años y once películas, todas dirigidas por Bruno Corbucci y con guion de Mario Armendola; por el otro tenemos a Sergio Marazzi que vio la luz el mismo año en Il trucido e lo sbirro, dirigida por Lenzi. Mientras que en nuestro país la primera película de Monnezza gozó de una discreta carrera comercial, en su país de origen Brigada todo terreno supuso el tercer mejor estreno del año, incluyendo tanto nacionales como extranjeros.

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Curiosamente, y mientras llegaba a rodar hasta dos películas al año protagonizadas por el personaje por el que sería mayormente recordado, directores epítomes del cine de autor como Bertolucci o Antonioni seguían reclamando su presencia, en roles en los que dejaba de lado momentáneamente esa propensión por el disfraz y la pantomima que se había disparado definitivamente con el nacimiento de Monnezza. Milian llegó en esta fase incluso a interpretar en ocasiones hasta a dos personajes en un mismo film, como pudiera ser el caso de La banda del gobbo (Umberto Lenzi, 1978) en la que incorporaba a Marazzi y al jorobado, o Delitto al ristorante cinese (1981, Bruno Corbucci), en la cual encarnaba a la vez a Nico Giraldi y al dueño oriental del establecimiento del título.

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Aunque algunas voces culparan a esta saga de películas orientadas cada vez más hacia la comedia como la responsable de la debacle del género criminal, como ya habían acusado algunos años antes al díptico de Trinidad con respecto al ocaso del spaghetti, lo cierto es que los films de Monnezza protagonizados por Milian supusieron las únicas películas mínimamente relacionadas con el poliziesco que aún recaudaban algo de dinero (o bastante, dada la prolijidad de la saga) en la Italia de los 80. Tras interpretar la última aventura del personaje en Delitto al Blue Gay (Bruno Corbucci, 1984), un Milian cercano a los sesenta decide regresar a los Estados Unidos, conformándose en el último tramo de su carrera con personajes episódicos en series como Corrupción en Miami, Se ha escrito un crimen o La ley de Los Angeles, así como con breves roles en películas de Sidney Pollack, (Habana), Tony Scott, (Revenge), Oliver Stone, (JFK: caso abierto), Steven Spielberg, (Amistad), o Steven Soderbergh, que con Traffic con toda seguridad le brindó su último papel de cierta relevancia en el cine. Tristemente el proyecto de rodar Roma nuda de Giuseppe Ferrara, en la cual el actor iba a interpretar a un inspector de policía retirado en la que hubiera supuesto su vuelta al cine italiano, no llegó a realizarse por falta de fondos.

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Justamente hace unas semanas el Almeria Western Film Festival anunciaba la visita del cubano para la edición del próximo año con motivo del correspondiente homenaje que se le pensaba ofrecer en una tierra en la que, precisamente, Milian consideró también pasar los últimos años de su vida. Con la noticia de su fallecimiento también hemos conocido que el ya octogenario intérprete aún tuvo tiempo de rodar su parte como Cuchillo en Keoma Rises, reunión de viejas glorias del spaghetti orquestada por Enzo Castellari de la que, por desgracia, quedó fuera Bud Spencer, otras de las indiscutibles glorias del género también tristemente desaparecida hace escaso tiempo.

José Manuel Romero Moreno

Published in: on marzo 27, 2017 at 6:00 am  Dejar un comentario  
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Kong: La Isla Calavera

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Título original: Kong: Skull Island

Año: 2017 (Estados Unidos)

Director: Jordan Vogt-Roberts

Productores: Alex Garcia, Jon Jashni, Mary Parent, Thomas Tull

Guionistas: Dan Gilroy, Max Borenstein, Derek Connolly, según argumento de John Gatins

Fotografía: Larry Fong

Música: Henry Jackman

Intérpretes: Tom Hiddleston (James Conrad), Samuel L. Jackson (Preston Packard), Brie Larson (Mason Weaver), John C. Reilly (Hank Marlow), John Goodman (Bill Randa), Corey Hawkins (Houston Brooks), John Ortiz (Victor Nieves), Tian Jing (San), Toby Kebbell (Jack Chapman / Kong [captura de movimientos]), Jason Mitchell (Mills), Shea Whigham (Cole), Thomas Mann (Slivko), Eugene Cordero (Reles), Marc Evan Jackson (Landsat Steve), Will Brittain (Marlow joven / Marlow hijo), Miyavi (Gunpei Ikari), Richard Jenkins (senator Willis), Terry Notary (Kong [captura de movimientos]), Allyn Rachel, Robert Taylor, James M. Connor, Thomas Middleditch, Brady Novak, Peter Karinen, Brian Sacca, Joshua Funk…

Sinopsis: Año 1973. Un equipo científico, apoyado por un destacamento militar recién evacuado de Vietnam, se traslada a la Isla Calavera para efectuar determinadas investigaciones. Pero cuando allí llegan se topan con una realidad descomunal…

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La presente película no tiene nada que ver con el King Kong de Peter Jackson, aunque en un inicio parece ser que pretendía ser una secuela, cuando los derechos pertenecían a Universal; pero al pasar el proyecto a Warner se replanteó el proyecto y se integró en un llamado MonsterVerse, iniciado con el Godzilla del 2014, y a las que seguirán Godzilla: King of Monsters (2019) y Godzilla vs. Kong (2020)[1]. Se dice, por cierto, que el diseño de Kong pretende, a modo de homenaje, ser una mezcla del de 1933 y del (feísimo) de King Kong contra Godzilla, pero, sinceramente, los primeros planos me parecían idénticos al de Jackson, aunque es posible que en sus andares recuerde a la creación de Willis O’Brien.

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De todas maneras, cuando aparece una película de las presentes características es inevitable realizar comparaciones. Técnicamente, por supuesto, es absurdo enfrentarla al mítico Kong de los años treinta, pues las cuestiones técnicas y de enfoque son muy distintas. Inevitable o no, la comparación más obvia es establecerla con la película de Peter Jackson que, recordemos, se anunció como una declaración de amor al film original de Schoedsack y Cooper, cuando, a mi juicio, representó más bien un insulto. Es decir, la película del neozelandés me supuso una decepción ante las expectativas que me despertó; este, sin embargo, tiene un enfoque claro desde el inicio, que cumple, y dentro de esos cánones me parece más honesto que el previo, y sus resultados me convencen más, aun con sus (muchos) defectos.

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Y es que parece inevitable que, a estas alturas, las películas de esta índole ofrezcan una mera sucesión de escenas de acción, suponiendo las demás una excusa, o un compromiso irreemplazable. Así, tenemos que soportar paseos por la jungla de los soldados, desarrollando unos diálogos de un cretinismo irritante. Claro que, hasta cierto punto, eso es comprensible cuando comprobamos que el film pretende ser una crítica al estamento militar, muy poco sutil, cierto es. Esa falta de sutileza se prolonga a las constantes referencias a Apocalypse Now, el film de Francis Ford Coppola (en cualquier momento esperaba que comenzara a sonar “La cabalgata de las valquirias”). Para hacer esa alusión a la película de Coppola tenemos diversas referencias visuales, así como dos personajes, el protagonista, llamado Conrad, igual que el autor de la novela que la inspira, El corazón de las tinieblas, como otro llamado Marlow, y que en diversos aspectos se parece al protagonista homólogo del libro.

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Justificación intelectual para cubrir una película de acción sencilla y directa, aunque dramáticamente hay algunas otras alusiones, como esa teoría de la Tierra hueca, aparecida en literatura en tiempos tan lejanos como 1741 con Iter svbterranevm novam telluris theoriam ac historiam qvintae monarchiae adtur nobis incognitae exhibens Bibliotheca B. Abelini, del barón Ludvig Holberg (1684-1754), y editado en Hafniae y Lipsiae (Copenhagen y Leipzig) por Jacobi Prevssii[2], y que hoy es solo carne de cañón para las teorías conspiranoicas de alucinados. En todo caso, representa un punto de partida de espíritu pulp, que entronca con narraciones como At the Earth’s Core (1914) de Edgar Rice Burroughs[3].

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Es una lástima que el director, Jordan Vogt-Roberts[4], tenga tan poco estilo, y no perdone uno solo de los tópicos visuales inherente al más pedorro cine de acción contemporáneo. La saturación de cámaras lentas, movimientos de cámara enfáticos, poses chulescas de los personajes, planos en silencio seguidos del esperado susto, rebosan el metraje, haciéndolo cansino, formulario y plano. Puede decirse que el inicio de la película es lo peor (salvo la pequeña escena de John Goodman en las dependencias estatales, que promete que va a derivar en algo interesante), formalizado por medio de esos personajes tan poco atractivos, los diálogos cretinos y el estilo narrativo tan adocenado. Pero, a partir de cierto momento, pese a lo mecánico del desarrollo, brota algo, y la cinta se hace simpática, convirtiéndose en una monster movie sencilla y, hasta cierto punto, efectiva. A ello ayuda una acción imparable, unos monstruos realmente atractivos, en su diseño y su consecución, y un look de estética similar a las aventuras aportada por la Toho y rodadas en esplendoroso fujicolor. Puede que sea poco, pero, dado el escaso nivel del cine de evasión actual, al menos tenemos un entretenimiento medianamente efectivo. Eso sí, una vez obviados todos los inconvenientes referidos.

Carlos Díaz Maroto

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[1] De momento, los guionistas integrados a ese proyecto son Lindsey Beer, Patrick McKay, T. S. Nowlin, John D. Payne, Terry Rossio, J. Michael Straczynski y Cat Vasko.

[2] Existe reciente edición en castellano: Viaje al mundo subterráneo; edición, traducción y notas, Carlos Castillo; Barcelona: Abraxas, 2002. Con anterioridad se publicó como Niels Klim descubre el fondo de la tierra; adaptación española por C.C.; Madrid: [s.n.], 1954 (Estades, imp.). Y añadamos una más reciente aún edición en catalán: El viatge a sota terra de Niels Klim; traducció del llatí de Vicenç Reglà; Martorell: Adesiara, 2011.

[3] Existen muchas ediciones en castellano, siendo la más reciente En el centro de la Tierra; traducción de Javier Jiménez Barco; Madrid: Costas de Carcosa, 2017. Colección Esmeralda; nº 1.

[4] Con anterioridad ha hecho diversas producciones televisivas, y dirigido el largometraje The King of Summer (2013), una comedia de superación adolescente.

“Revenge of the Alligator Ladies”: Esto no es una película, tampoco un Dvd; es una caja de herramientas”

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Si no recuerdo mal, en mi artículo sobre la publicación en DVD de Al Pereira vs. The Alligator Ladies acababa diciendo algo así como que, en aquella ocasión, no estábamos ante una película sino ante un material que pasaba por ser -o por poder ser- aquello que el tito Jess habría deseado ver justo en el momento anterior de su paso al otro lado. Y sí, ha pasado un tiempo pero lo mantengo.

En esta ocasión, con ese paso ya consumado y presente en la mente de todos los actores de este artilugio que en ningún caso es una película, que en ningún caso cuenta una historia y que es, por encima de todo, un compromiso que había que cumplir, más que definir el metraje acumulado como una no película preferiría definir este artilugio como un contenedor, una caja de herramientas no exento de interés. Ya conoceréis la historia -y si no, os la cuenta encantado Antonio Mayans hasta que os quede bien claro cuantas veces os haga falta- de que la productora había firmado dos películas con Franco y Mayans y que al bueno de Jesús no se le ocurrió otra cosa que morirse cuando apenas había finalizado la primera.

¿Y ante esto qué se hace? ¿Se tira del metraje que tenía medio preparado Jesús Franco, que ya se estiró para cerrar la primera, y se le trata de dotar a la segunda entrega de una cierta “coherencia argumental” aunque te quede una entrega corta de “culitos in the night” de menos de cincuenta minutos a ver si cuela?, ¿Se hace una “ensalada” con esto y con aquello que se tenga a mano y que más o menos pueda tener alguna relación con el universo del eterno cineasta hasta que dé el metraje para poder llamarlo segunda entrega, aprovechando el buqué que dejó el A ritmo de Jess de Naxo Fiol que parece que gustó?, ¿Se añade también y a capón una historieta que sirva de “hilo conductor”, sin principio y sin final, respetando las tetas, los “culitos” y los “coñetes” de Jesús para que al espectador le quede ese sabor a Jess en la boca? ¿O se tira por la calle del medio, se envasa el DVD con todo lo anterior más el material extra, más los cortos -otra vez importantes los cortos-, más presentaciones y una suerte de descartes que no son tales para que en total se supere, una vez más, el metraje de la propia película y a partir de ahí hacemos un relato?

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Pues ante las evidentes diferencias de criterio de todos los responsables, me quedo con la idea de que triunfo lo último, de ahí lo de definir este imprescindible DVD como una caja de herramientas. Sí, has leído bien, imprescindible. El que ame la obra de Jess Franco debe, necesariamente, hacerse con una copia y, si por su mente ha pasado alguna vez dedicarse al cine, no sólo es obligatorio hacerse con una copia sino que debería estar penado que no la tenga ya.

Instrucciones de uso.

Como punto de partida y dado que, como hemos dicho, esto se trata de la segunda entrega de una historia, antes de aventurarnos en el interior de este espacioso contenedor, debemos recordar que el relato de lo que en su capa más accesible se nos quiso contar en Al Pereira vs. The Alligator Ladies fue que Al Pereira, el anteriormente conocido como seductor y pendenciero detective, reconvertido ya en su senectud en un carca ultracatólico, pacato y moralista, recibió el ataque de las libidinosas, pecadoras y descaradas Alligator Ladies, enviadas por el doctor Fu-Manchú, con la intención de que Pereira volviese a su vida de libertinaje, muriendo así con las botas puestas y la bragueta abierta.

Con estos antecedentes y ante la complejidad de las herramientas contenidas en este baúl necesitamos unas instrucciones para darle un buen uso a este DVD, estas son las mías.

  1. Sombras nada más.

 Mi primera recomendación tras desprecintar el DVD es que veas Revenge of Alligator Ladies: The Jess Franco Cut presente en los extras. Es la pieza que cierra el círculo de las Alligator Ladies de una manera más coherente y es también lo más puramente Jess Franco que hay en todo el DVD.

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En los cuarenta y ocho minutos de metraje, que empiezan con el abuelo cantando un bolero “rancheril” para el recuerdo, podrás ver precisamente las “sombras, nada más” de lo que ya nos queda, por desgracia, de inédito de nuestro cineasta más universal y en ellos están lo eterno de su legado. Están sus fetiches, sus fijaciones, sus tabúes rotos, el salvajismo animal del eterno femenino, la viciosa violencia de su deseo sexual, su vouyerismo culposo por herencia juedeocristiana, la burla a la misma como desesperada respuesta… todo con lo que en último término se deleitaba y castigaba feliz el director, no sólo como cineasta sino como ser humano, si es que había ya alguna diferencia entre ambos a esas alturas. Está la jam session de jazz, el expresionismo, la deconstrucción narrativa y el acto creador libérrimo y hedonista cuando no directamente onanista de desvestir los cuerpos de hasta tres mujeres, de deleitarse en su contemplación, de arrebatarse y regocijarse en ello, y de quedarse allí, a vivir, a morirse de gusto y de remordimiento gozoso.

Tres cuerpos, tres, que se contonean ante la cámara y la seducen cuando no la fuerzan a tener sexo con ellas, a la que muestran su anatomía en planos tan explícitos que son capaces ora de encender el deseo de las propias protagonistas -hay enrojecimientos cutáneos, extremidades tensionadas, respiraciones involuntarias, gestos reprimidos y erecciones aureolares que no dejan lugar a la duda-, ora de vaciar de toda connotación sexual, morbosa o erótica los primerísimos planos bulbares de los hermosos y, como siempre, hiperrealistas cuerpos de estas tres actrices cuyos extractos anatómicos quedarán grabados en tu córtex con mucho más detalle y mucha mayor familiaridad que cualquier otro extracto perteneciente; ya sea a tu actriz porno favorita; ya al cuerpo que más hayas frecuentado no años, sino toda una vida; ya a tu propio cuerpo, siempre presente y en primerísimo plano, en tu cuarto de baño, tal es el detalle y el tiempo de exposición hipnótica.

Está también el Al Pereira transfigurado en ese carcamal moralista que, aunque insulta a las comprometedoras jovencitas, reconoce -o se fuerza a reconocer- que sigue siendo un viejo verde al que le gusta “lo que nos gusta a todos” los que nos gustan las mujeres, por más que las maliciosas ladies le tachen de poco hombre y de preferir a los homosexuales que tanto frecuenta.

Y están por último las sombras, nada más, de lo que debió quedar en la retina del cineasta al morir y que se va desvaneciendo, descomponiendo, desapareciendo…

  1. Una negación del intelectualismo.

Un segundo paso que bien puedes tomar como una segunda forma de acometer el DVD es ver directamente la película. Bueno, la no-película de Jess Franco, no completada por Antonio Mayans, no interpretada por…, etc, etc, como se recoge en los títulos finales de la cinta, que no es tampoco una cinta. Ya volveremos a eso, si acaso.

Si viste la primera, te compras ahora el DVD y lo primero que haces es ponerte la peli, a engaños no te llames tampoco, compañero, que de sobra sabes que no iba a ser la última de Marvel. Aun así el ejercicio es duro. No es el “¡vamos a morir todos!” que grita el exaltado graciosete de la presentación en Cotxeres de Sants -que es al único que se le medio entiende lo que dice, por cierto- pero el impacto es duro. Y es más duro aún si nada sabes de cómo se gestó la cosa, del compromiso adquirido y si no conoces ni de oídas al tal Antonio Mayans.

Ignoro cómo sería el de hace veinte, treinta o cuarenta años -tienes una ocasión maravillosa para hacerte una idea ficticia en el corto AKA Robert Foster presente en el DVD-, si disimulaba más o aguantaba más la pose, pero al Antonio de ahora le pasa un poco lo que al detective Al Pereira: se ha hecho mayor y le da ya igual todo. Es el pragmatismo grosero personificado.

Precisamente por eso, si en algo valoras mi opinión, antes o después de ver la película, ponte la versión comentada por Antonio Mayans. Es oro puro. Y lo es no tanto por lo que cuenta ni por cómo lo cuenta -que ni siquiera está preparado y vaya si se le nota-, sino por lo que subyace detrás de todo ello: la desmitificación del cine como forma de arte -es memorable la normalidad con la que nos explica Casablanca– y la constatación de su idea del antiintelectualismo de todo el cine de Jess. De todo su cine, ojo. Y si me apuras de todo el cine en general.

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Amigo gafapasta, erudito en la materia, si estás ahí, manifiéstate que me preocupa que te haya dado un síncope. Esto no lo digo yo, lo dice Antonio. Si me preguntas mi opinión, creo que Antonio se leyó hasta ser capaz de recitarlo el libro de estilo de Jesús Franco, sí, pero por el lado que no era. Algo que explica cuanto afirmo es que Antonio Mayans en esto del cine se tiene, ante todo, por un jefe de producción, “el de los bocadillos” según su propia definición, por muchas películas que haya firmado como actor e incluso, ya de últimas, como director. Su figura resulta tan necesaria para entender a Jess como lo era Sancho para el Quijote. Y liberado de la presencia viva del mito, lo que sale por esa boquita, insisto, es oro puro. Su verdad. Se le olvida muy a menudo que Sancho no era el único que conocía bien al hidalgo de la triste figura, pero en esto del arte, desde el postmodernismo, tan válida es su interpretación como la de cualquiera y él estuvo allí mucho tiempo, y tú y yo, amigo mío, no.

Cierto es que, volviendo a la película y aún teniendo lo que cuenta Mayans muy presente, estoy convencido de que si este mismo proyecto trampa le pilla a Don Antonio con veinte años menos, las cuatro ideas apenas esbozadas y nunca desarrolladas que aporta a la entrega habrían llegado a funcionar. Tan cierto como que se ve en ella una desgana y una incapacidad de entendimiento con los que le colaboran que duele ver porque, aun con todo, podría haber quedado un trabajo más digno aunque poco o nada tuviese que ver ya con una película de Jess. Como si de uno de aquellos VHS que nos colaban en los videoclubs por películas de Bruce Lee se tratase -en las que, con suerte, aparecía en dos o tres segundos del metraje, robados de otras películas o recuperados de algún descarte- y que, a pesar de todo, nos acabábamos tragando.

Sí es cierto, por ejemplo, que el sonido de la parte documental del homenaje a Jess Franco en Berlín, incrustada con calzador en la cinta, no es que duela, es que ofende. El resto, sin embargo, no duele y mucho menos ofende, se lamenta que no se haya querido desarrollar. La trama en la que Mayans juega con el supuesto conflicto familiar que le genera seguir haciendo películas “marranas” con el abuelo Franco -con el que llega a “enfadarse”-, el gañán aunque simpático cambio de acera de Al Pereira con Víctor Olid primero y en los locales nocturnos coruñeses después que tampoco se desarrolla, ese momento fantástico en el que pierde la cabeza, con los turcos disfrazados y la búsqueda fallida del último capricho del mito de fondo, en el que consciente de su paranoia no acierta a saber quién es el objeto de la misma, si lo es su personaje, su alter ego como actor, Robert Foster, o él mismo en su rol de director, ese reírse del metacine, de la trascendencia artística del cine sobre la vida y de la vida sobre el arte, son elementos de un cine de guerrilla que ambos, tanto Jess como Antonio, habrían sido capaces de reivindicar de haberse atrevido a apostar por ello. El resultado final que queda es el de que se pudo haber cerrado mejor con apenas un poco más de voluntad.

  1. Make yourself.

 Y así llegamos al tercer recorrido propuesto. Recopilemos: En esta suerte de baúl mágico tenemos el recuerdo del antecedente de la primera entrega, tenemos el material de puro Jess en el “Jess Franco cut”, tenemos lo aportado tanto en obra como en palabra por Antonio Mayans, y tenemos incluso un material  denominado “Escenas con montaje alternativo” dentro de los extras de lo rodado por Mayans. Tomemos esto como materia prima.

A mayores, tenemos una reivindicación del cine como oficio de artesanos, del cine como elemento de guerrillla, del cine como oficio desprovisto de toda trascendencia artística o intelectual, como acto lúdico y de libertad vital. Conceptos todos puestos en valor tanto en la figura de Mayans, como en la de Mona Proust -o Monserrat Prous Segura, como prefiráis- presente en el corto de Javier Pueyo Diario íntimo de una actriz, como de manera más especial aún y significativa en la de los creadores y participantes de los otros tres cortos recogidos en este maravilloso contenedor lleno de compartimentos secretos.

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La alegría y la necesidad de hacer cine, de expresar algo, lo que sea, de comunicarlo y transmitirlo sin esperar nada a cambio, están presentes de la manera más notable en el terrorífico e interesante Reptilarium de Joan Vall, en esa infamia bizarra de Víctor Olid que él llama Jarjacha contra Pistachu y en la Susi del colectivo Troncho-Cinéma, segunda entrega de su trilogía de cortos de mujeres sin mujeres. Tomemos esto como coartada.

Si te haces con el DVD y has leído hasta aquí es que tienes el gusanillo del cine dentro y no sólo como espectador sino como parte activa del proceso. Mi propuesta final es la siguiente: a estas alturas ya sabes qué aspecto habría tenido Revenge of the Alligator ladies en tu cabeza. Tienes la materia prima, tienes la coartada y, como dice el bueno de Mayans “con esto del vídeo todo son ventajas”, tienes las herramientas: Háztela tú mismo.

Ángel Chatarra

PD: Nada le habría honrado más al tito Jess.

Published in: on febrero 3, 2017 at 6:53 am  Dejar un comentario  
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…Y Dios dijo a Caín

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Título original: E Dio disse a Caino… / Satan der Rache

Año: 1970 (Italia, República Federal Alemana)

Director: Antonio Margheriti

Productores: Giovanni Addessi, Peter Carsten

Guionistas: Antonio Margheriti, Giovanni Addessi

Fotografía: Riccardo Pallottini, Luciano Trasatti

Música: Carlo Savina

Reparto: Klaus Kinski (Gary Hamilton), Peter Carsten (Acombar), Marcella Michelangeli (Maria), Antonio Cantafora [acreditado como Michael Coby] (Dick Acombar), Giulianno Raffaelli (Dr. Jonathan), Guido Lollobrigida [acreditado como Lee Burton] (Miguel Santamaria), Luciano Pigozzi [acreditado como Alan Collins] (Francesco Santamaria), Lucio De Santis (Jim), María Luisa Sala (Rosy), Joaquín Blanco (Frank), Marco Morelli (Sacerdote), Giacomo Furia (Juanito), Furio Meniconi (Mike), Luigi [Gigi] Bonos (Joë), Franco Gulà, Ettore Arena, Paul Costello, Alberigo Donadeo, Pedro Mendiconi, Osiride Pevarello, Renzo Pevarello, Amerigo Santarelli…

Sinopsis: Después de una condena de diez años de trabajos forzados por un crimen que no cometió, Gary Hamilton es liberado gracias a una amnistía gubernamental. El hombre que lo acusó injustamente, Acombar, se ha convertido en ese tiempo en un tirano local que cuenta con un ejército de hombres para protegerlo. Hamilton espera a que anochezca y llegue a la ciudad un tornado para llevar a cabo su venganza contra Acombar. Éste a su vez, y conocedor gracias a su hijo Dick de la llegada de Gary, ordena a su ejército de pistoleros que acaben con él.

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A comienzos de la misma década en la que nos regalara cócteles genéricos tan sugestivos como pudieran ser los casos de El kárate, el colt, y el impostor (divertida e imposible mezcla entre spaghetti western, el por entonces emergente kung fú y la comedia picante), y Por la senda más dura (mixtura esta vez de blaxploitation y western all’italiana, también con su toque de cine de artes marciales), Antonio Margheriti realizaría esta Y Dios dijo a Caín, que justamente representaría el polo opuesto, tanto en el fondo como en la forma, de las películas de la exitosa saga de Trinidad protagonizadas por Bud Spencer y Terence Hill, variante cómica del spaghetti que, ese mismo año 1970, se consolidaba como la más popular y novedosa formula a través de la cual poder seguir exprimiendo el ya por entonces maltrecho, y necesitado de nuevas ideas para su renovación, subgénero.

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Protagonizada por un Klaus Kinski que, alejándose de manera significativa de los roles que habitualmente acostumbraba a interpretar dentro del género (sádicos cazarrecompensas, revolucionarios místicos, rencorosos jorobados…), encarnaba en esta ocasión lo más cercano a un hierático (anti)héroe que un actor de su fisonomía y temperamento pudo alguna vez llegar a soñar. Y aunque quizás el hecho de poner al frente del reparto a un actor tan asociado al rol de villano como lo era Kinski puede llegar a parecer una elección inadecuada, en realidad no lo es tanto si tenemos en consideración la naturaleza última del proyecto. En esta ocasión Margheriti, y más que abordar la variante crepuscular que por aquellos años ya iba exigiendo el obvio agotamiento del subgénero (como, por ejemplo, lo harían las posteriores Keoma y Los cuatro del apocalipsis), se hace patente sin embargo en Y Dios dijo a Caín su intención de ofrecernos un western de claras reminiscencias góticas, llevando tanto narrativa como estéticamente a los paisajes de la frontera los logros que ya alcanzara en la década de los 60 con obras como Danza macabra, I lunghi capelli della morte o El justiciero rojo, logrando así dejar su inconfundible impronta en el cine del Oeste allí donde otros directores con mucho más talento habían fracasado en cambio de manera evidente, como pudiera ser por ejemplo el caso de Mario Bava con su impersonal y decepcionante Roy Colt y Winchester Jack.

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De todas formas, fue la logística de la producción la que transformó en última instancia a este film en un western de horror gótico. …Y Dios dijo a Caín se filmó en Roma en los mismos escenarios y al mismo tiempo que otra película de Sergio Corbucci (El especialista). De esta manera, mientras que la película del director de Django se rodaba durante el día, Margheriti y su equipo sólo podían trabajar por las noches, por lo que se vieron obligados a reescribir el guión con el fin de adecuarlo a la nueva coyuntura. Debido a esta peculiar circunstancia el director romano consigue dotar de una serie de inesperados y distintivos valores a un film construido por otra parte alrededor del arquetípico relato de venganza mil veces contemplado dentro del spaghetti, y esto lo consigue tanto inflamando a su máximo potencial las características más trágico-melodramáticas que pudieran derivarse de su tan simple como efectivo libreto, así como rodeando a sus personajes de la iconografía inconfundible y consustancial a la variante gótica del cine de género italiano.

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Así las cosas, y gracias a la condición de terrateniente del villano incorporado por Peter Carsten, el director se encuentra con la excusa perfecta a la hora de decorar los interiores de su mansión a base de espejos, candelabros, lujosos cortinajes y hasta un piano de cola, a la vez que incide aún más si cabe en esta imaginería tenebrista en lo referente a la ambientación de las húmedas catacumbas, pasadizos secretos y minas abandonadas por las que se va moviendo el personaje de Kinski, con el objeto de ir dando buena cuenta de las tres decenas de hombres que conforman el ejército personal de Acombar.

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Curiosamente, en el año 1971 el mismo equipo de esta …Y Dios dijo a Caín (Margheriti a la dirección, Giovanni Addessi como productor y guionista, y Klaus Kinski y Peter Carsten entre sus intérpretes) afrontaría la realización de una suerte de remake de Danza macabra titulada La horrible noche del baile de los muertos, film ya perteneciente al cien por cien al género gótico-terrorífico en el que Kinski encarnaba nada menos que a Edgar Allan Poe.

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En la práctica nos encontramos por lo tanto ante un western de marcados rasgos fantasmagóricos, incluso se podría decir que abstractos si tenemos en cuenta su minimalismo y simpleza estructural, tomando su director la sorprendente decisión de traspasar la obsesión de vendetta del protagonista al ritmo de la reiterativa, machacona pero fascinante narración del propio film, a través de una historia que – y para añadir aún más peculiaridades a la lista – se desarrolla durante sus últimos sesenta minutos en horario nocturno, en tiempo real y con la presencia omnipresente del ataque de un tornado, así como del desquiciante tañido de la campana de la iglesia del pueblo. Elementos estos que, combinados, logran dotar a las imágenes de una atmósfera única, a medio camino entre lo apocalíptico y lo espectral, a lo que también habría que sumar la índole casi sobrenatural que el grupo de pistoleros (así como el propio Margheriti) otorgan al personaje de Kinski: un sujeto que, si bien se termina revelando de carne y hueso, no se puede negar que en algunos momentos, y gracias a eso tan poco preciso que se ha dado en llamar “la magia del cine”, logra desafiar claramente las más básicas leyes de la física.

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Como colofón a su western de connotaciones más lúgubres, y para evidenciar aún más si cabe su voluntad de estilo, Margheriti nuevamente insiste en la canónica representación de la imaginería gótica a través de un clímax a lo La caída de la casa Usher, escenario a su vez del memorable duelo entre los dos antagonistas, situado en una estancia llena de espejos y equivalente por lo tanto de la célebre escena homóloga de La dama de Shanghai, a la vez que antecede en su juego de confusión y falsas apariencias el magnífico showdown final del mítico film de Bruce Lee Operación Dragón. Film pues infinitamente más atmosférico que narrativo, sin más subterfugios, adornos o subtramas en su historia que la pura y dura venganza que su obcecado protagonista ejerce de manera implacable durante buena parte de su metraje, …Y Dios dijo a Caín es un título que, de forma tan incomprensible como injusta, raramente se suele citar a la hora de confeccionar las listas de los más destacados representantes del (sub)género, cuando lo cierto es que es una de las más atractivas, compactas e insólitas piezas que nos legó el fenómeno del western mediterráneo en sus más decadentes y postreros años.

José Manuel Romero Moreno

“Star Trek”: Las novelas

  1. a) A modo de explicación

El fenómeno fandom en nuestro país descuida mucho el merchandising de productos de relativo éxito, sobre todo televisivos. Tampoco es que existan muchos de esos productos. Últimamente aquí estamos más acostumbrados. Los del fandom ya lo estábamos antes por el escaso material que se traducía o editaba desde las américas. En nuestro país era impensable, al menos masivamente. Sí que cuando nuestros padres eran pequeños, o nuestros abuelos, también se recurría al producto nacional (tipo Diego Valor), para comercializar todo tipo de ofertas. Ahora tenemos juegos interactivos, de mesa (Águila Roja) o novelas que exploran las distintas alternativas de la exitosa El Ministerio del Tiempo. Hace unos años era impensable. ¿Os imagináis un Club de Fans de Curro Jiménez con sus chapas identificativas?

Hucha de "Diego Valor".

Hucha de “Diego Valor”.

Sin embargo en otros países, y, sobre todo, en los Estados Unidos, es algo habitual, y hasta casi obligatorio (galletas, fiambreras para el colegio, carpetas, libretas, gadgets de todo tipo, discos, tebeos y, sobre todo, novelas). Gran parte de ese material, sobre todo cómics y libros, tarde o temprano, en parte, o en su totalidad, llega a nuestro país.

  1. b) ¡Cómo está el patio!

Lo anterior nos lleva a sorprendernos cómo el fenómeno provoca tal mercantilización en otras partes, prácticamente desde el principio e, incluso, aunque la serie no tenga el éxito esperado.

Con lo completistas que son los norteamericanos, la saga novelizada de Star Trek, el universo en el que se mueven los personajes creados por Roddenberry, y todas sus derivaciones, ampliaciones y demás, abarca multitud de títulos. Estos títulos continúan con eventos ya tratados en series y películas, rellenan huecos temporales, añaden más información biográfica a los personajes, se adelantan al futuro, viajan al pasado o nos narran cosas que no hemos visto, pero sí oído…[1]

En la siguiente dirección web se puede encontrar un pormenorizado y amplio catálogo, con sus explicaciones, y su cronología, de todo el material literario relacionado: http://www.maplenet.net/~trowbridge/timeline.htm

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Ya desde las primeras novelizaciones de algunos episodios de la serie original, llevados a cabo por Bantam a finales de los sesenta, hasta el giro actual, son centenares las publicaciones tanto de las distintas series, incluida la animada, y novelizaciones de los films, editadas por diferentes firmas y escritas por veteranos y prestigiosos autores del género (James Blish, Harlan Ellison, Joe Haldeman, Larry Niven o David Gerrold —muchos de ellos también guionistas de algún episodio de las diversas etapas de las series, como Robert Bloch—). Gran parte de ese material es desconocido en nuestro país, así que nos circunscribiremos únicamente a lo que aquí nos ha llegado.

  1. c) This is Spain

Es evidente que material bibliográfico sobre el universo Star Trek, analizando las diversas series y catalogando sus episodios, así como material biográfico de los diferentes actores de relevancia que pasaron por las mismas, sí que se ha editado en nuestro país. En este sentido es encomiable el trabajo llevado a cabo por Alberto Santos. Algunos de estos títulos son: Star Trek: guía de naves estelares, de Llorenç Carbonell; Star Trek: el Imperio Klingon, de Raúl García Tejedor; Soy Spock, de Leonard Nimoy; Star Trek: la nueva generación. Guía de episodios, Star Trek: Espacio Profundo 9. Guía de episodios, Star Trek: las películas, de William Shatner y Chris Kreski; Star Trek. Treinta años de aventura, Star Trek, la aventura continúa o Exobiología. Manual de la Flota Estelar de Manuel A. González. También es interesante la inaugural La Biblia trekkie, de Glenat.

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Coincidiendo con el estreno de la primera cinta, Pocket Books publicó la novela de la película escrita por el propio creador de Star Trek, Gene Roddenberry. Este libro, publicado en ediciones de tapa blanda y dura, ha sido la primera y única novela responsabilidad de Roddenberry, con asesoramiento de Alan Dean Foster[2], y lanzó literariamente los Pockets Books de la franquicia, cuyo material traería, en parte, años después, a nuestro país, Grijalbo.

Sin embargo, lo que sí recuerdo de aquella época, al tener un ahijado cuyo padre, tío mío, era un gran fan de la serie, es haber visto por la casa uno de aquellos primeros libros troquelados de la cinta, con desplegables de la Enterprise en todo su esplendor.

Pero habría que esperar algunos años a que la fiebre, aunque efímera, se desatara. Comics, novelas, packs de todas las series en DVD con sus correspondientes extras…

  1. d) ¿Pocket books o libros de bolsillo?

Tradicionalmente, tras las primeras novelizaciones de los episodios de la serie original, se considera a Spock Must Die! de James Blish, editada en febrero de 1970 por Bantam[3], como la primera novela oficial del universo trekkie, independientemente de las adaptaciones.

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La historia profundiza en los organianos (vistos en el episodio 26, o 27, según se liste cronológicamente —emisión o producción—, titulado alternativamente “Tentativa de salvamento” o como “Acto de piedad”). Lo cierto es que tienen poco peso en la serie. Son como una especie de “dioses” (como otras razas alienígenas casi omnipotentes que irán apareciendo en el universo trek) que obliga a la Federación y a los klingon a terminar con su guerra. En esta historia los klingon vuelven a hacer acto de presencia con la misma actitud belicosa que los caracteriza. Spock debe ir al planeta de los organianos para conseguir de nuevo la paz, aunque para ello tenga que morir.

El norteamericano James Blish, crítico literario y autor de fantasía y ciencia ficción, falleció de cáncer de pulmón en el Reino Unido en 1975. Había nacido en 1921 y fue editor científico de las publicaciones de la famosa compañía farmacéutica Pfizer, tras servir como técnico médico en el ejército norteamericano durante la Segunda Guerra Mundial. Fue miembro del insigne grupo “los futurianos”, que agrupaba en sus filas, al principio como simples aficionados, al fandom de la era dorada de la ciencia ficción estadounidense. Muchos de ellos terminaron siendo grandes escritores, críticos y editores del género (Asimov, Frederick Pohl, Donald Wollheim o Damon Knight). Entre 1967 y su fallecimiento, Blish escribió colecciones autorizadas de relatos cortos basados en la serie televisiva. En total fueron once volúmenes de la adaptación de sus episodios (de 5 a 8 capítulos por libro). Murió dejando inconclusa Star Trek 12, y su segunda esposa, J. A. (Judith Ann) Lawrence, completó el libro y más tarde dos adaptaciones episódicas más, y algún extra original (un relato más largo), en Mudd’s Angels (o Mudd’s Enterprise).

James Blish.

James Blish.

En 1970, Blish escribió este Spock Must Die!, que es la primera novela original basada en la serie. Curiosamente, el editor de estos libros, para Bantam, fue Frederick Pohl. La editorial volvió a publicarlos en 1991 en tres volúmenes recopilatorios, excluyendo el trabajo de la esposa. Tras las novelas originales, después del pistoletazo de la supuesta muerte de Spock, Allan Dean Foster haría lo mismo que Blish con la serie original para la serie animada. Editó Ballantine, desde mediados de los setenta hasta los ochenta, compaginando con las novelas de Bantam. La saga de Dean Foster se llamó Star Trek Logs, más conocidas como Log One a Log Ten. Este fue sólo el inicio. Tras Bantam y Ballantine, otras editoriales menores publicaron material independiente de la serie original. Todo ello confluye, y es coetáneo por poco tiempo, a finales de los setenta y principios de los ochenta con el boom de las novelas Pocket book que abarcan hasta la actualidad, y de las que saldrán las versiones españolas de Grijalbo.

A finales de los noventa la cosa se va haciendo más compleja, con universos alternativos, arcos argumentales complejos, líneas paralelas, la saga iniciada por Peter David, los ebooks del “cuerpo de ingenieros”, el shatnerverse[4], las novelizaciones de todos los films, la Academia, etc… Material que aquí no ha llegado, y posiblemente no llegará nunca. Por eso nos centraremos en las pocas novelas que editó Grijalbo, que, con cierto desorden, puesto que había saltos en los títulos, continuaban desde el inicio de la primera adaptación cinematográfica de Roddenberry. A partir de…[5]

  1. e) La colección Grijalbo

Estas novelas comenzaron a editarse desde principios de los noventa, hasta un poco más allá de la mitad de la década, prácticamente coincidiendo con el fin de la serie de televisión de ST-TNG y el advenimiento de ST-DS9, así como el auge de las adaptaciones cinematográficas y los primeros intentos de edición de los comics. El público parecía estar receptivo y el mercado se abrió. Pero no fue para tanto la algarada trekkie. Tras catorce novelas de la serie original y seis de la siguiente, la colección se canceló. Alguien ha tratado de editar en e-book, por iniciativa particular, los catorce volúmenes iniciáticos con el único título de Star Trek: Frontera final. De cualquier modo, Grijalbo no volvería sobre el tema hasta la edición, en 2013, de momento, de Star Trek. La Nueva Generación: A bordo del Enterprise, que incluía un CD interactivo con imágenes de la serie y un viaje en 3D por el interior de la nave. El libro viene acompañado, además, con una gran cantidad de material gráfico y abundantes fotografías. El trabajo está firmado por Michael y Denise Okuda, responsables de muchos de los efectos visuales de algunos de los episodios y películas de las distintas series.

Pero volvamos a las novelas, casi todas ellas escritas por autores que ya habían probado fortuna en textos anteriores de la saga, y otros que repetirían.

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El efecto entropía (The Entropy Effect), en la cronología literaria, viene después de la adaptación del primer film, por parte de Roddenberry. La autora es Vonda N. McIntyre. Se editó originalmente en abril de 1981. Fue traducida por Diana Falcón y publicada en nuestro país en 1993.

Como su mismo título deja adivinar, el tema va de viajes en el tiempo, y un villano, el Dr. Mordreaux (¿Dr. Moreau?), pone todo el universo patas arriba con sus distorsiones.

La bióloga y genetista Vonda N. McIntyre comenzó a escribir ciencia ficción a comienzos de los años setenta. Ha ganado los más prestigiosos premios literarios del género (el Hugo  —ha sido la tercera mujer en recibirlo— y el Nebula). También ha escrito novelas del universo Star Wars. Dos elementos que McIntyre usa con frecuencia en varias de sus historias son los “buzos” y el “biocontrol”. Los primeros son humanos modificados genéticamente para vivir bajo el agua, y el segundo término hace mención a la capacidad de controlar aspectos de la propia psicología que son normalmente automáticos. Ambos elementos salen referenciados en algunas de sus historias trekkies. Algunos de sus títulos más importantes, también publicados en nuestro país, son Estrella de cristal (de Star Wars), Superluminal (sus protagonistas son “los buzos”), Serpiente del sueño (ganadora del Hugo y Nebula) o La luna y el sol (ambientada en la corte de Luis XIV)[6].

Vonda N. McIntyre.

Vonda N. McIntyre.

McIntyre repetiría unos cuantos títulos más adelante con Enterprise: The First Adventure, y tras las novelizaciones del segundo y tercer título de la saga cinematográfica. Después también novelizaría el cuarto film. A ella se le debe el bautismo oficial del personaje de Sulu, que no tenía nombre. Muy pronto fue adoptado como oficial y hasta se le menciona así, Hikaru, en la sexta entrega de la saga cinematográfica, por primera vez, gracias al apoyo de Peter David, que casi obligó a Nicholas Meyer a incluirlo en el guion.

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El segundo título, El gambito de los klingon (The Klingon Gambit), tiene lugar entre los episodios 49 y 51 de la segunda temporada de la serie original. Probablemente la mejor de esta serie. También se publicó en Estados Unidos en octubre de 1981. Los datos de traducción y edición española se repiten como en el anterior caso. Los klingon de una nave de guerra y la tripulación de la Enterprise (la cual parece haber perdido temporalmente la cordura) se enfrentan en el espacio en un ambiente cargado de tensión.

Robert E. Vardeman.

Robert E. Vardeman.

Robert E. Vardeman es el autor. Comenzó su carrera como editor de fanzines y se granjeó un cierto renombre como fan que escribía relatos de género de fantasía y ciencia ficción, hasta que pudo empezar a dedicarse profesionalmente a ello. No es muy conocido en nuestro país, y posiblemente tenga un listado de títulos menos abultado que el de otros veteranos. Su especialidad ha sido la novelización de juegos interactivos. Del universo Star Trek tan sólo escribió una novela más, Motín en la Enterprise. También ha escrito gran cantidad de historias con seudónimo, en especial westerns, que, sumadas al casi medio centenar de fantasía y ciencia ficción, hace la nada desdeñable cifra de más de cien títulos en realidad.

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El tercer título ambientado en la serie original, con las mismas características anteriores, o sea, editado en diciembre de 1981 en Estados Unidos, y continuación de la novela anterior. Cuarto tras la novelización del primer film, con la misma traducción[7] y fecha de edición española (1993). El autor es Howard Weinstein, guionista de algún episodio de la serie animada, y que repetiría con una entrega literaria, el quinto volumen editado en nuestro país, de la Nueva Generación. También ha guionizado algunos de los comics de la saga, y fue el autor más joven en escribir un guión para Star Trek (tenía diecinueve años). El pacto de la corona tiene otra vez como antagonistas a los klingon en su lucha de expansión en un planeta cuyo gobernante, amigo de Kirk, acaba de fallecer, desatándose una guerra civil. Weinstein también escribió algunas novelas ambientadas en el universo V.

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Los sucesos que se narran en esta historia acontecerían entre los dos primeros films de la saga, al igual que el siguiente título, El proyecto Prometeo (The Prometheus Design), de Sondra Marshak y Myrna Culbreath. Se editó en Estados Unidos en marzo de 1982, es la quinta entrega de la cronología[8] que estamos estudiando (en España, el cuarto título de la serie). La Enterprise tiene que investigar la oleada de salvajismo que se ha apoderado de forma misteriosa de una raza alienígena, pero Kirk y Spock no estarán a salvo, siendo presas de alucinaciones y comportamientos crueles.

Las dos autoras han trabajado juntas en diversos proyectos relacionados, editando varias antologías de relatos trekkies de la etapa Bantam y publicando tres títulos más (el ocho de la presente colección, o nueve según se mire). Sondra, además, escribió la biografía oficial de William Shatner.

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El siguiente título, cuarto y quinto según las ediciones, es el inmediatamente anterior a los sucesos descritos en Star Trek II: la ira de Kahn: La morada de la vida (The Abode of Life). El texto original se editó en los Estados Unidos en 1982 y en España en 1994. El argumento de la contraportada nos decía esto: “Mercan es un planeta cerrado en sí mismo. Sus habitantes no saben de la existencia de un mundo exterior y han aprendido a convivir con las periódicas explosiones radioactivas de su sol. Una de éstas va a producirse justamente cuando la Enterprise, averiada, aterriza en Mercan. Kirk y su tripulación se deberán enfrentar, no sólo a la incredulidad hostil de los mercanianos, sino también a una disyuntiva moral: ¿deben destruir el sol para salvar la nave, o permitir que los mercanianos sigan viviendo en el único mundo que conocen?”.

Hay que decir que todos estos libros son pura literatura de evasión, algunos más aburridos o flojos que otros, pero no necesitas ser trekkie para disfrutarlos, aunque es conveniente la nostalgia de sus personajes si estás familiarizado. Hay que leerlos sin plantearse que estás ante un Asimov u otro de los grandes, aunque muchos de sus autores tengan cierto peso. También es cierto que muchos no están a la altura de los primeros relatos publicados. De cualquier modo es tarea tuya, lector, descubrir si te gustan o no, o, es más, si quieres leerlos, como fan de la serie o del género.

George Harry Stine.

George Harry Stine.

En el caso que nos ocupa, la personalidad del autor es bastante curiosa. George Harry Stine, fallecido en 1997, escribía libros científicos y técnicos con su propio nombre, pero para la ciencia ficción utilizaba el seudónimo de Lee Correy. Fue asesor técnico de ST-TNG, pero por lo que es más conocido es por su hobby: lanzar modelos de cohetes al espacio. Escribió diversos manuales sobre la materia, ya que él mismo confeccionaba sus propias maquetas.

Fuego negro (Black Fire), de Sonni Cooper fue editada en Estados Unidos en 1983, como octavo número de la saga, y en nuestro país en 1994. Es la única aventura literaria de su autora, una prestigiosa artista plástica que una vez trabajó como publicista para William Shatner. Mezcla un argumento típico de la serie original con la narrativa de aventuras en su vertiente “piratas”, y con Spock como traidor y aliado de los romulanos (villanos, que más que los klingon, protagonizarán más de una de estas historias).

Aunque originariamente, la segunda colaboración de Sondra Marshak y Myrna Culbreath, Triángulo (Triangle, 1983), es anterior en la edición estadounidense, en nuestro país se publicó después de La telaraña de los romulanos (Web of the Romulans, 1983), de M. S. Murdock.

Todos los títulos que estamos desgranando son posteriores a ST-II, la ira de Kahn, y confluirán con el tercer largometraje oficial.

El hijo del ayer (Yesterday’s Son, 1983), nos cuenta algo sobre Spock que no conocíamos. En una misión al pasado, extrañamente, tuvo un hijo. Ann Carol Crispin, la autora, ha estado metida en diversas novelizaciones trekkies, y otras sagas y series del género como V, Aliens o Star Wars (es muy apreciada su trilogía sobre Han Solo).

Ann Carol Crispin.

Ann Carol Crispin.

El hijo del ayer, por lo demás, es el primer volumen de la llamada “Saga del ayer”, de la que A. C. Crispin escribiría un segundo título, el 39 de la saga original, antes de los acontecimientos de la quinta y sexta cinta, publicada en 1988, inédita en nuestro país, y con el llamativo título de Time For Yesterday. La fascinación de la autora por Spock y el mundo vulcaniano también le llevó a redactar otro título más centrado en el embajador Sarek  —Sarek (1994)—, padre de aquél.

A este título seguirían con desigual fortuna, con aventuras que continuarían de la serie original y confluirían en el tercer título cinematográfico de la saga, Por prescripción facultativa (Doctor’s Orders, 1990), de Diane Duane, es el título 50 de la lista norteamericana. Su autora es muy conocida por su conocida “Trilogía del Heraldo”. También ha novelizado episodios de la serie televisiva Seaquest. El protagonismo de esta historia recae, como el título sugiere, en el doctor McCoy.

Como vemos, los títulos comienzan a editarse sin orden; ni los propios norteamericanos tenían muy clara la cronología, y títulos posteriores a los films se editan antes mezclados con narraciones más cercanas. Un acontecimiento situado tras la cuarta entrega cinematográfica de la saga se publica después de una novela que contiene una historia anterior a la segunda, y así. Los editores españoles también descuidaron algunos títulos posteriores de autores de mucho peso que hubiesen sido más atractivos para el lector y hubiese propiciado algún tipo de enganche a la serie y evitar su cancelación. Autores como Peter David, Greg Bear, Theodor Sturgeon o James E. Gunn[9].

Un ejemplo de lo anterior lo tenemos con el siguiente título. Una bandera tachonada de estrellas (A Flag Full of Stars, 1991), de Brad Ferguson, segundo volumen de la saga original iniciada con The Lost Years (1989), este de J M Dillard, con acontecimientos que se desarrollan teóricamente entre la serie original y la primera película. Es el título 54 de la lista norteamericana, y el once de la nuestra. Se editó en nuestro país en 1996 (toda esta última tanda corresponde a ese año). Después vendrá el nº 55 de la cronología original, El renegado (Renegade, 1991), de Gene DeWeese. Y a continuación, Motín en la Enterprise (Mutiny on the Enterprise, 1983), de Robert E. Vardeman, continuación de El gambito de los klingon, el segundo título del que hablamos, y que también estaba escrito por él. Y finalmente, El cielo herido (The Wounded Sky, 1983), de Diane Duane. Ambos forman los títulos doce y trece del listado original norteamericano. En España se publicaron más de una década después que en Estados Unidos; de 1986 a 1997. Las fechas, por lo demás, también se fueron espaciando, así como el número de publicaciones.

Sin embargo, la falta de interés o del público más fiel, y no el nostálgico, provocó que el bloque dedicado a la Nueva Generación no alcanzara más que seis volúmenes. De ST-DS9 o ST-VOY, también ya en antena, no se publicó libro alguno. Las historias, al menos las publicadas en nuestro país, se ubican entre distintos arcos argumentales de los episodios de la serie televisiva. En Estados Unidos comenzaron a editarse a finales de los ochenta y en España compaginaban fecha con las ediciones de la serie original. A nivel de calidad argumental e interés de las historias, personalmente prefiero algunas de las novelas de este bloque.

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El primer título —tanto de la colección española como de la cronología original en Estados Unidos— fue La nave fantasma (Ghost Ship, 1988). La autora, Diane Carey, ha trabajado con distintos seudónimos. Como Diane L. Carey ha escrito historias ambientadas en la guerra civil norteamericana, e historias románticas bajo el nombre de Lydia Gregory. Como Diane Carey ha redactado multitud de títulos para casi todas las series trekkies.

El siguiente título, Los guardianes de la paz (The Peacekeepers, 1988), fue escrito por Gene DeWeese. Thomas Eugene DeWeese, un ex-empleado de la General Motors y consultor del programa Apolo, se recicló en escritor, básicamente de ciencia ficción, hasta su fallecimiento en 2012. Completó más de cuarenta libros con distintos seudónimos como Jean DeWeese, Thomas Stratton o Victoria Thomas. Escribió novela erótica y de terror, pero es más conocido por sus novelas de Star Trek. Debutó a finales de los años sesenta con una historia de El agente de C.I.P.O.L. También escribió adaptaciones de Perdidos en el espacio y Dinotopía, la creación de James Gurney ampliamente difundida en series de televisión de animación y personajes reales.

Supervivientes (Survivors, 1989) de Jean Lorrah[10], otra habitual, y Los niños de Hamlin (The Children of Hamlin, 1988), de Carmen Carter, son los siguientes títulos interesantes del bloque Nueva Generación, y que fueron editados en orden inverso a su original en Estados Unidos. También con el orden cambiado, en nuestro país, son los siguientes títulos: Hambre de poder (Power Hungry, 1989), de Howard Weinstein y Zona de conflicto (Strike Zone, 1989). Esta última representa un excelente broche de la mano de Peter David. David, prestigioso guionista de comics, que alcanzó el estrellato con Hulk, ha colaborado en la novelización de diversos films inspirados en los personajes de las editoriales de comics para las que ha trabajado, y también es un habitual de las sagas trekkies.

Peter David.

Peter David.

¿Habrá más novelas trekkies? ¿Verán la luz las nuevas versiones? En nuestro país, de momento, parece más efectivo, a nivel editorial y comercial, el material distribuido en formato cómic.

Miguel Ángel Plana

[1]    Lo mismo sucede con los comics. Todo está meticulosamente tratado para que no haya incongruencias. Respecto a los comics, de aquellas primeras ediciones norteamericanas nos llegó algún número suelto traducido a través de la entrañable y mítica Editorial Novaro, desde México. A raíz del relativo éxito de los films, igual que sucedió con algunos de los pocket books aquí analizados, a finales del siglo pasado y comienzos de este, diversas editoriales, menores y de prestigio, volvieron a editar algunos números. La mallorquina Recerca se atrevió a traernos aquellos viejos tebeos de Gold Key. Primero fue Vértice recopilando algunos de los números que editó Marvel. Ya en los ochenta nos vamos a Zinco, que quiso publicar el material de DC, aunque terminó únicamente sacando la adaptación de la cuarta entrega cinematográfica de la franquicia. A mediados de los noventa, Planeta volvió a la carga. Todos ellos, intentos fallidos. Y es que el fandom trekkie (o trekker, no se ofenda nadie) no es tan fuerte en nuestro país como los amigos de Skywalker.

[2]    Aunque durante un tiempo se aseguró que la autoría de la obra correspondía, en realidad, a Foster, lo que tampoco sería descabellado, puesto que gran parte de su trabajo literario se nutre de novelizar conocidos éxitos cinematográficos del género (Alien, Terminator…), aparte de haber confeccionado multitud de relatos y novelas de Star Trek.

[3]    Bantam Books, fundada en los años cuarenta, es muy conocida, además de por su trabajo con Star Trek, por ser los creadores del tipo de libros “elige tu propia aventura”, también muy populares en nuestro país en los años ochenta.

[4]    Serie de historias gestadas por Shatner a partir de la premisa de qué hubiera pasado si Kirk es devuelto a la vida tras los incidentes de Star Trek. La próxima generación.

[5]    Por otro lado, hay que decir que gran parte del material bibliográfico que estamos mencionando está por completo descatalogado.

[6]    Los derechos cinematográficos se compraron en 2013 y el film verá la luz, finalmente, en 2017, bajo el título de The King’s Daughter, protagonizado por Pierce Brosnan. William Hurt también está en el reparto. Es posible que al final mantenga su título originario.

[7]   Falcón será la traductora oficial de la serie…

[8]    La cronología de historias es tan precisa que abarca desde la prehistoria (en algunos sucesos temporales presenciales) hasta el futuro más remoto e ignoto.

[9]    Autor de la fascinante serie “The Inmortals”, que dio origen a una popular serie televisiva de los setenta.

[10] También tiene una serie de pintorescas novelas protagonizadas por Nessie, el monstruo del Lago Ness.

¡Oh, Capitán, mi Capitán!

 “Nuestras misiones son pacíficas, no de conquista.

 Cuando entramos en combate

es solo porque no tenemos otra opción”.

(James Tiberius Kirk)

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Antes de adentrarnos en el fascinante universo trekkie, vaya por delante mi orgullo por ser, desde prácticamente mi infancia, fan declarado de la serie original y la mayoría de las franquicias y películas. Aunque no sea un freakie trekkie[1] versado en la lengua klingon, ni conozca al detalle cada momento del universo creado por Roddenberry. No me he perdido entre comics y libros o juegos interactivos buscando conexiones, o errores. Pero he leído muchas de esas novelas y comics. Algunas hasta las conservo entre mis tesoros literarios, al igual que el material filmográfico. Pensaba titular este capítulo, en un juego cinéfilo, o broma personal, “capitanes intrépidos”. Pero, en realidad, el intrépido voy a ser yo.

Toda nave necesita un buen piloto, pero también un buen capitán. En el mundo trekkie, dentro de algunos siglos, varias serán las naves y varios los capitanes. Pero el protagonismo recae en la Enterprise, y sus diversas variantes o modelos a lo largo de los años. El brillo de las estrellas empalidece ante el valor del brillo de los galones de sus diferentes capitanes.

***

El año es el 2151. El nombre: JONATHAN ARCHER. La nave: ENTERPRISE NX-01

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Archer es el primer capitán de una Enterprise[2]. Debutó en la serie Enterprise, que a partir de la tercera temporada pasó a llamarse Star Trek: Enterprise. Cronológicamente es la primera historia televisiva del universo trekkie, pues sus historias se desarrollan entre los acontecimientos desarrollados parcialmente en la octava película de la saga y la primera serie original. Técnicamente es la quinta serie producida, tras ST: TOS, ST: TNG, ST: DS9 y ST: VOY, y casi quince años después del estreno de la segunda serie oficial. Durante dieciocho años consecutivos hubo ración de Star Trek televisiva. Ahora son los fans los que se han dedicado a completar las misiones iniciales en Phase II o alargar el universo en plan crowdfunding por parte de viejas glorias de las primeras series (Renegados).

La serie Enterprise se canceló en la cuarta temporada. Fue la única que sufrió tal descalabro. Estuvo en antena desde el 2001 hasta el 2005 y constó de noventa y ocho episodios. En España, en diferentes cadenas temáticas, como Calle 13, que la estrenó casi tres años después de su puesta de largo norteamericana, o Sci Fi, pudimos disfrutar toda la saga desde 2004 hasta 2007.

Nombre real: Jonathan Archer Jackson

Estado civil: Soltero[3]

Parientes conocidos: Henry Archer[4] (padre, fallecido), Sally Archer (madre, fallecida), Karyn Archer[5] (bisnieta en una línea temporal alternativa)

Grupo de afiliación: Flota Estelar

Base de operaciones: La USS Enterprise NX-01

Altura: 1’80 cm.

Peso: 77 kg.

Ojos: Marrones

Cabello: Castaño

Año de nacimiento: 2112

Lugar de nacimiento: New York

Historial: Alto, ligeramente musculado, muy capacitado para entrar en combate cuerpo a cuerpo. Una buena formación académica que no evita que de vez en cuando su curiosidad le haga meter, literalmente, las narices donde no le llaman (lo que le hace creerse responsable y habilitado para resolver los problemas de todos los mundos habitados). Posee un gran talante democrático para la diplomacia y una capacidad de liderazgo innata. Su facilidad empática le hace ser justo, equilibrado, humilde y generoso, y conecta fácilmente con la gente de su alrededor. Por influjo familiar lleva en la sangre dotes de explorador y siempre deseó ser capitán de una nave espacial.

El mar y los deportes acuáticos (el waterpolo es su favorito) son su otra gran afición. Los viajes por mar con su padre le han hecho amar la vela y contar con una colección de modelos de barcos de vela en su oficina. Aunque tiene un fuerte sentido del deber y se preocupa por el bienestar de todos, a veces su forma directa de enfocar los riesgos, de una forma muy aventurera, puede ser imprudente. A pesar de su talante militar no duda en cuestionar una orden si cree que tiene razón (algo también bastante común entre los capitanes de las Enterprise). Resulta difícil airarlo. Tiene un animal de compañía al que adora, un perro beagle al que llama Porthos (lo que da idea de su concepción aventurera de la vida).

Creció con una gran desconfianza hacia los vulcanos, ya que los consideraba en gran parte responsables del entorpecimiento de los trabajos de su padre tras su conocimiento de los humanos después del primer vuelo de Zefram Cochrane y la invención del primer motor warp en 2063. De ahí que su relación con su oficial científico T’Pol resulte tensa al principio, aunque con el tiempo evolucione a terrenos casi sentimentales.

Carrera: Comenzó trabajando en la Flota Estelar como piloto de pruebas en el programa warp NX. Fue capitán de su nave interestelar desde 2151 a 2161. Diversos conflictos bélicos le llevaron a aliarse con distintas razas para construir lo que sería el germen de la futura Federación Unida de Planetas, de la que llegó a ser Presidente.

Fallecimiento: Pasó gran parte de sus últimos años en San Francisco, falleciendo en el 2245, un día antes de la botadura del nuevo Enterprise.

El actor: Scott Bakula. Nació en San Luis, Missouri, en 1954. Su carrera actoral es básicamente televisiva, con alguna incursión en el cine. En la pantalla grande es recordado por El Señor de las ilusiones de Clive Barker, y en la pantalla catódica ha estado vinculado a tres hitos de la ciencia-ficción: Quatum Leap/A través del tiempo, un intento de relanzar Los invasores[6], y, por supuesto, Enterprise.

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El siguiente capitán de una nave Entreprise, la NCC-1701, sería Robert Timothy April. Nacido en 2194, en Coventry, Inglaterra, fue el responsable de la supervisión de los componentes para una nave de la clase Constitution, en los astilleros navales de San Francisco. Esta nave interestelar sería más conocida como la USS Enterprise que todos conocemos. Fue su primer mando desde 2245 hasta el 2250. Su esposa, Sarah Poole, sería su jefe médico. Tras estos cinco años se convirtió en embajador de la Federación de Planetas Unidos durante veinte años. Después fue forzado a retirarse, pero tras unos eventos en los que tuvo que intervenir se reconsideró la orden y se le permitió continuar en su carrera. Sus aventuras han sido descritas en distintas novelas y cómics de la saga, pero sobre todo conocemos gran parte de su historia debido a la serie de animación de los años setenta.

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A éste le seguiría Christopher Pike. En la serie original es interpretado por el actor Jeffrey Hunter y aparece en el primer episodio piloto que fue rechazado. Pike sería así el segundo capitán del USS Enterprise (NCC-1701), y predecesor del capitán James T. Kirk. Llevó a cabo dos misiones de exploración de cinco años cada una. Durante nueve de esos diez años el señor Spock estuvo a sus órdenes.

En el argumento de dicho episodio, respondiendo a una llamada de auxilio, la Enterprise llega al planeta Talos IV, donde una raza de telépatas pretende mantener cautivo a Pike distrayéndolo con ilusiones mentales que toman la forma de una atractiva y hermosa joven de nombre Vina. Finalmente, Pike logra escapar, pero Vina decide quedarse en Talos IV, ya que su juventud y belleza eran también una ilusión creada por los talosianos. La Flota Estelar declara el planeta en cuarentena permanente. El episodio, titulado “La jaula” (“The Cage”), fue producido en 1964 pero sólo se exhibió completo en 1988[7].

Más tarde, en otro episodio llamado “La colección de fieras” (“The Menagerie”), ya formando parte de la serie regular, y dividido en dos entregas, se nos narra la siguiente historia: Pike sufre un grave accidente que lo deja totalmente desfigurado y paralizado, y Spock, ahora bajo el mando de Kirk, decide arriesgar su carrera secuestrando la Enterprise para llevar a Pike de vuelta a Talos IV, donde puede vivir dignamente el resto de su vida en compañía de Vina, gracias, por supuesto, a la ilusión mental creada por los talosianos, de la cual también se aprovechará el vulcano para perpetrar la farsa. Fue el pretexto adecuado para usar el metraje del episodio piloto, en forma de flash-backs que justificaban los actos de Spock.

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Años después, con el relanzamiento de la franquicia, el personaje fue vuelto a utilizar en Star Trek (Star Trek, 2009), siendo interpretado por Bruce Greenwood. En dicha historia Pike es el primer capitán de la Enterprise y es quien inspira y convence al joven James T. Kirk para alistarse en la Flota[8]. En la primera misión de la Enterprise, Pike es capturado por el villano Nero, un romulano renegado que busca destruir la Federación. Kirk ocupa su lugar y con la ayuda de Spock salva a la Tierra, detiene a Nero y rescata a Pike, quien al final de la película será ascendido a almirante. Reaparecerá en Star Trek: en la oscuridad (Star Trek Into the Darkness, 2013).

El actor: Jeffrey Hunter (de auténtico nombre Henry Herman “Hank” McKinnies) nació en Nueva Orleans en 1926. Debe gran parte de su popularidad a dos films, Centauros del desierto (The Searchers, 1956) y Rey de reyes (King of Kings, 1961), donde daba vida a Jesús de Nazareth. Hunter se convirtió en estrella juvenil durante los años cincuenta, al igual que Robert Wagner o James Dean. Tuvo la suerte de formar parte del grupo de actores habituales de John Ford, y gracias a esto intervino en grandes películas en los comienzos de su carrera. La crisis generalizada del cine que comenzó en esta década, con la caída del emporio de los grandes estudios y el auge de la televisión, le hizo participar en películas cada vez de menor calidad, hasta acabar trabajando en eurowesterns y otras cintas de similares características. De esta última etapa de su vida destaca su interpretación en el ya analizado episodio piloto de Star Trek.

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Mientras rodaba en España el film gansteril ¡Viva América! (dirigido en 1969 por Javier Setó), Hunter fue herido en una explosión en el set de rodaje, sufriendo daños en la cara. Poco después, un viejo amigo especialista le propinó sin querer un golpe en una de las escenas de acción. Jeffrey no pudo defenderse a tiempo y cayó golpeándose la cabeza. Durante el regreso a su país tras la finalización del accidentado rodaje, su brazo derecho quedó repentinamente semiparalizado y perdió el habla. Al aterrizar, fue llevado urgentemente a un hospital y se dictaminó que había sufrido una hemorragia cerebral. Consiguió recuperarse y fue dado de alta al cabo de un par de semanas. Ya en su casa, en California, continuó quejándose de fuertes dolores de cabeza y mareos. Poco después sufría otra hemorragia cayendo al suelo y fracturándose el cráneo. Murió en la mesa de operaciones.

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James Tiberius Kirk sería, pues, el tercer capitán de la nave estelar USS Enterprise NCC-1701, así como el principal protagonista de la serie original y los siete primeros films, siempre interpretado por el canadiense William Shatner, si bien tras el reboot del universo paralelo trekkie de la mano de Abrams, Kirk sería encarnado por Chis Pine. Debutó en el segundo piloto de la serie original y el primero en ser aceptado. Se transmitió como el tercero de la primera temporada en 1966, con lo que, teóricamente, la primera aparición pública del personaje fue en “The Man Trap” (“La trampa humana”).

Nombre real: James Tiberius Kirk (James T. Kirk)[9]

Estado civil: Viudo

Parientes conocidos: George Samuel Kirk (padre, fallecido), Winona Kirk (madre, fallecida), George Samuel “Sam” Kirk Jr. (hermano mayor, fallecido), Aurelan Kirk (cuñada, fallecida), Peter Kirk[10] (sobrino)[11],Carol Marcus (compañera sentimental), David Marcus (hijo, fallecido), Miramanee (esposa, fallecida), hijo no nato.

Grupo de afiliación: Flota Estelar

Base de operaciones: La USS Enterprise (NCC-1701), principalmente (más adelante veremos las otras astronaves).

Altura: 1’78 cm.

Peso: 77 kg.

Ojos: Verde avellana

Cabello: Castaño

Año de nacimiento: 2233[12]

Lugar de nacimiento: Riverside, Iowa

Historial: Curiosamente, sobre compartir, en un inicio, la característica clásica de cualquier capitán de navío de estar casado con su nave, Kirk ha tenido más carrera romántica que los otros. En muchos episodios se deja adivinar la existencia de un romance del pasado. Así, tenemos “Las maniobras de la corbomita”, episodio décimo en ser transmitido y el segundo en ser producido de la primera temporada de Star Trek: La serie original, fue transmitido por primera vez el 10 de noviembre de 1966; es el primer episodio regular en ser producido después de los dos pilotos, aunque fue transmitido mucho más tarde. Hacia el final del episodio Kirk se queja en un irónico diálogo[13]: “¿Cuándo tendré en mis manos al genio del Cuartel General que me asignó un suboficial femenino?”. Ello, ante la solicitud casi maternal en servirle y cuidarle de su asistente Janice Rand[14] (recordemos que le lleva una comida de estricta dieta mandada por McCoy). “¿Qué pasa Jim, no confía en sí mismo?”, responde el sarcástico Bones. “Ya tengo una mujer por quién preocuparme. Se llama Enterprise”, sentencia Kirk. Eso será hasta que conozca a Miramanee.

“El síndrome del paraíso” o “Síndrome del paraíso” es el tercer episodio de la tercera temporada de Star Trek: La serie original. Los tripulantes de nuestra nave favorita terminan en el planeta Amerindia. Miramanee es la sacerdotisa de la tribu de nativos del planeta (evidentemente, como los americanos originales). Un dispositivo borra la memoria del capitán Kirk, y él comienza una nueva vida junto con los habitantes indígenas de ese planeta. Kirk, ahora Kirok, resucita a un niño del pueblo, aparentemente ahogado, y Miramanee cree que es un dios y lo nombra el hombre medicina oficial de la tribu. Se enamoran y se casan, y Miramanee queda embarazada. Sin embargo, más tarde ella y Kirk son apedreados por la tribu por no haber sido capaces de evitar que un asteroide golpee al planeta, algo que posteriormente se consigue con la ayuda de la tecnología futurista. Kirk sobrevive a la lapidación gracias a la ayuda del Dr. McCoy, pero Miramanee sufre graves lesiones internas, falleciendo.

Carol Marcus, por su parte, era una brillante científica que en su juventud mantuvo relaciones con Kirk. De las mismas nació un niño, David, cuya existencia desconocía su padre. Marcus se embarcó en la Enterprise durante el conflicto con Kahn para dirigir el ambicioso Proyecto Génesis[15]. David resultó asesinado por los klingon durante la misión. En el reboot, con la aparición del Kahn de ese universo paralelo, vuelve a salir una nueva Carol Marcus y un nuevo Proyecto Génesis (Star Trek: en la oscuridad). Pero, inexplicablemente, el personaje ha desaparecido en la reciente Star Trek: Más allá (Star Trek Beyond, 2016).

En muy buena forma física, a Kirk le gusta mantenerse en el gimnasio de la nave. Sobre todo en la lucha cuerpo a cuerpo, su especialidad. Sus antepasados fueron de los pioneros colonizadores del nuevo continente, y ese carácter genético le lleva a adentrarse en lo desconocido llegando a lugares hasta donde nadie lo había hecho antes. Un fuerte carisma y una gran capacidad de liderazgo son sus señas de identidad. Fiel a sus amigos, en especial Spock y McCoy, y posee una habilidad innata para resolver problemas, por muy complejos que sean. De ahí que rivalice con Spock en el ajedrez 3D. Es legendaria la manera sorprendente en la que, cuando era cadete, superó la mítica prueba del Kobayashi Maru, siendo el único hasta aquella fecha[16].

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Desde 2004 comenzó a emitirse Star Trek: Phase II (anteriormente Star Trek: New Voyages), que fue una producción distribuida por internet y desarrollada por fans de la saga. La historia continúa la inconclusa serie original, ya que el viaje de cinco años se quedó en tres, y esta serie pretende continuar con los dos años de exploración pendientes. Aunque no participan actores profesionales, en la misma colaboran miembros del equipo técnico y artístico de la serie original.

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La producción de nuevos episodios se detuvo en el año 2016, cuando el creador y productor James Cawley, primer Kirk de este nuevo enfoque, dijo en julio de este año que ya no tenía intención de rodar más. A partir del episodio noveno le sustituyó Brian Gross. La serie, en principio, ha constado de diez episodios, un piloto y tres cortos.

Kirk comenzó en la Flota como cadete, hacia la fecha estelar 2250. Cuando todavía era estudiante de la Academia, fue ascendido a alférez y un puesto para continuar sus estudios a bordo de la USS Republic en el año 2251. Fue ascendido nuevamente a subteniente dos años después y regresó a la Academia como instructor. En esa época comienza a ganarse su reputación de hombre de amplios conocimientos y capacidad de mando. Es ascendido a teniente y sirve en la USS Farragut NCC-1647, donde adquiere una gran experiencia en el mando. Se gradúa en 2254, y en algún momento entre 2260 y 2263 es nombrado comandante y asignado como oficial para el reacondicionamiento de la Enterprise, después de que la nave pasara diez años a cargo del capitán Pike. Estas tareas forjan en Kirk la idea de ser el próximo comandante de la Enterprise, reforzadas por su ascenso a capitán en 2263, a la vez que Pike se retira de la Flota.

Will Decker, el sustituto de Kirk al mando de la Enterprise.

Will Decker, el sustituto de Kirk al mando de la Enterprise.

Kirk comandó la Enterprise en su histórica misión de cinco años, desde 2264 a 2269. Al completarla le ascendieron a almirante y fue asignado como Jefe de Operaciones de la Flota, mientras la Enterprise estuvo durante un período de dos años y medio en reacondicionamiento. Kirk recomendó al joven Willard Decker (hijo de Matt Decker, personaje de la serie original) para el mando. Pero en 2273 surge la crisis con V’Ger (Star Trek, la película), y el almirante Kirk tomó el mando temporal de la Enterprise, relevando al capitán Willard Decker. Tras la desaparición de Decker, aparentemente Kirk, en un gesto de añoranza, se sometió a una degradación voluntaria para volver a estar al mando de la nave. Alrededor de 2282 Kirk abandonó la Flota Estelar (visto en Star Trek VII: La próxima generación) y regresó a ella de nuevo, como vice-almirante, en 2284. Para esa fecha, Kirk se encontraba al mando del departamento de entrenamiento de la Academia de la Flota Estelar y volvió de nuevo a tomar el mando de la Enterprise (para entonces comandada por Spock) con intención de vencer a su viejo enemigo Khan (Star Trek II: la ira de Kahn). Mantuvo el mando de la nave tras el fallecimiento de Spock. Secuestrar la Enterprise y sabotear la USS Excelsior NX-2000 en el 2285 para resucitar a Spock (Star Trek III: en busca de Spock), hizo que fuese degradado de nuevo a capitán. Posteriormente, y a raíz de haber salvado a la Tierra de la destrucción total (Star Trek IV: Misión: salvar la tierra) a Kirk se le entregó el mando de una nueva USS Enterprise, la NCC-1701-A, que capitaneó hasta cerca de 2293. Tras el asesinato de su hijo David por parte de los klingon es sospechoso de haber eliminado a un canciller de esa especie, siendo capturado y enjuiciado por una corte klingon que le condena a cadena perpetua. Sus compañeros lo rescatan y demuestran su inocencia.

En 2294, en proceso de jubilación, desapareció (dándosele por muerto) cuando la USS Enterprise NCC-1701-B, en un viaje inaugural de prueba, resultó dañada al entrar dentro del Nexus, en una misión de rescate. En el plano de existencia dentro del Nexus conoció al capitán Picard, quien le rogó que regresara con él al planeta Veridian III en el año 2371 del universo real para parar a Tolian Soran en su intento de vuelta al Nexus y evitar así la muerte de los habitantes de Veridian IV. En esta última batalla contra Soran, Kirk se sacrificó para detener el plan, y sus restos fueron enterrados en este planeta por Picard (Star Trek VII: la próxima generación).

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El actor: Nacido en Montreal, William Shatner comenzó su carrera en el cine durante los años cincuenta interpretando roles secundarios para realizadores de cierto prestigio. Pero fue su posterior carrera, desde los años sesenta hasta prácticamente la actualidad, la que le dio merecida fama y popularidad. Tras el personaje de Kirk, su creación de Denny Crane (en la serie El abogado de David E. Kelley), fue el que generó, gracias a su interpretación, Boston Legal, centrada en su personaje, el otro rol que mayores éxitos le ha reportado, varios Emmy incluidos. Durante mucho tiempo, y aún en la actualidad, Star Trek le ha reportado muchos beneficios en actividades paralelas como libros y discos (aunque, francamente, no está especialmente dotado para la canción). Durante la filmación de las películas de la saga trekkie fue tomando anotaciones e ideas que terminarían generando diversas novelas, evidentemente no escritas por él, comics y una serie televisiva de corte cyberpunk, TekWar.

***

Ya llevaba muchísimos años con el universo trekkie olvidado cuando las cadenas autonómicas de mi ciudad comenzaron a emitir La nueva generación, de la que había leído algo vagamente en revistas especializadas extranjeras. Me volví a enganchar. Patrick Stewart me había gustado como el Lenin de La caída de las águilas (Fall of Eagles, 1974), una muy interesante serie televisiva británica sobre la primera guerra mundial y su origen.

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Nombre real: Jean-Luc Picard

Estado civil: Soltero

Parientes conocidos: Maurice e Yvette Gessard Picard (padres, fallecidos), Robert Picard (hermano, fallecido), Marie Picard (cuñada), René Picard (sobrino, fallecido), Jason Vigo (supuesto hijo)[17]

Grupo de afiliación: Flota Estelar

Base de operaciones: La USS Enterprise NCC-1701-D y la USS Enterprise NCC-1701-E

Altura: 1’73 cm.

Peso: 73 kg.

Ojos: azules

Cabello: calvo, blanco

Fecha de nacimiento: 2305

Lugar de nacimiento: París

Historial: Delgado, de penetrante mirada y perfil aguileño, irradia una fuerte presencia que comunica confianza a la vez que determinación. Cuando no está de servicio viste de manera informal, sin dejar de lado su profesión en el carácter. Pero cuando está en una misión puede ser autoritario a la vez que ecuánime. Como sus anteriores compañeros de fatigas, no vacilará, si lo cree justificado, en violar las órdenes establecidas, y también pondrá énfasis en la diplomacia. Valora por encima de todo la lealtad y el honor.

Picard considera a su tripulación como su familia (llegando a crear casi vínculos románticos similares a un matrimonio con hijos con la doctora Crusher y el alférez Wesley Crusher, viuda y huérfano de uno de sus grandes amigos[18]). Él nunca encontró tiempo para formar una familia propia, y se sintió aliviado al ver a su hermano continuar la línea de una familia tan importante como la suya. Por ese motivo, al morir su hermano y su sobrino, Picard quedó roto y poco a poco consiguió reestablecerse con la ayuda de su otra familia, aunque desde aquel instante decidió no formar familia definitivamente ni tener hijos.

Sus intereses culturales son muy amplios, es como un hombre del Renacimiento: le gusta el arte y la historia, y es un arqueólogo más que competente, siendo muy conocido en el ámbito por sus descubrimientos xenoarqueológicos. También toca el piano fluidamente desde muy joven.

A pesar de tener una edad más avanzada que las de sus predecesores, posee diversas aficiones deportivas y es un excelente corredor, piloto, jinete y tirador. Aficionado al cine negro del pasado, por su naturaleza curiosa es un detective experto y funciona muy bien en trabajos de infiltración y encubierto[19]. Dixon Hill es su alter ego, y el programa holográfico recrea estupendamente, en el episodio doce de la primera temporada, el ambiente de las historias de Chandler y Hammett (“El gran adiós”).

Picard pertenece a un linaje en el que se encuentran científicos célebres, soldados y exploradores. Uno de sus antepasados luchó en la batalla de Trafalgar, otro Picard ganó un Nobel de Química, y otros se hallaron entre los primeros colonizadores de Marte. Todo ello le hace ser bastante famoso. Su padre fue un humilde viticultor muy tradicional y las aspiraciones de su hijo, que se pasaba todo el día haciendo maquetas de naves espaciales para introducirlas en las botellas de vino, le causaba bastante malestar, aunque, al final, tuvo que ceder.

Jean-Luc Picard quiso pertenecer a la Flota Estelar desde niño. Fracasó en su primer intento de ingreso, lo que no consiguió hasta tener dieciocho años. Poco después de graduarse, en un incidente con un miembro de otra raza galáctica[20], fue apuñalado en el corazón, dejándole el órgano irreparable, debiendo de ser reemplazado con un implante artificial cada cierto tiempo.

Su primer destino importante fue servir como primer oficial a bordo del USS Stargazer. Durante ese período de tiempo desarrolló una táctica de ataque nueva a alta velocidad (más rápido que la luz y creando la ilusión óptica de que la nave está en dos sitios a la vez). Esa maniobra se conocería como la Maniobra Picard[21]. Tras servir con distinción durante varios años, el ya teniente Picard tomó el mando de emergencia de la USS Stargazer después de que su capitán muriese. Sus actos durante ese incidente le valieron el ascenso al mando en un programa de veintidós años de exploración. Su primer oficial, y amigo, Jack Crusher, pereció durante una de esas misiones. El programa de exploración terminó cuando el Stargazer casi fue destruido por los ferengis. Picard consiguió salvar a la tripulación mediante el desarrollo de su famosa táctica (puesta en práctica aquí por primera vez). Destruyó a sus atacantes, pero la nave quedó tan dañada que hubo que abandonarla. La tripulación flotó a la deriva en un transbordador durante varias semanas hasta que fueron rescatados. Picard fue sometido a un consejo de guerra en el que fue exonerado. En el 2363 toma el mando de la nueva nave insignia de la Federación: el USS Enterprise-D.

Locutus de Borg

Locutus de Borg

En el 2366, Picard fue capturado por los Borg (un grupo de humanoides cibernéticamente mejorados), siendo asimilado en su colectivo, transformando su genética y pasando a ser Locutus de Borg. Como tal, dirigió un ataque de trágicas consecuencias[22] para ayudar en la asimilación de la totalidad de la Federación. Su tripulación consiguió rescatarlo, y durante el proceso de liberación y reversión descubrieron el modo de derrotarlos. El capitán tardó mucho en recuperarse del trauma[23] y hasta consideró la renuncia de la Flota.

Cuando intenta evitar la destrucción del sistema estelar en el que se halla el planeta Veridian III, por parte del Dr. Soran[24], la USS Enterprise-D es destruida. Allí es donde conocerá a Kirk y será testigo de su muerte.

Asume el mando de la nueva USS Enterprise-E en el 2373, cuando se les encomienda vigilar la Zona Neutral romulana, pero ante el ataque de los Borg en el sector 001, Picard desobedece esas órdenes y entabla batalla con sus enemigos, destruyendo la nave Borg pero sin detener a la reina Borg, que escapa al pasado de la Tierra[25]. También por aquellos años se vio envuelto en el conflicto contra el Dominio (poder político que aúna a diferentes razas)[26].

La tripulación original de la Enterprise, comandada por Picard, fue poco a poco abandonando el nido, pero Jean-Luc siguió al mando y sigue siendo un valioso miembro de la Flota Estelar.

xavier

El actor: De una sólida formación teatral, Patrick Stewart es un actor británico de setenta y seis años, nombrado Sir en 2001. Desde muy joven tuvo muy claro cuál era la profesión a la que se quería dedicar. Ha interpretado multitud de personajes en las tablas, la televisión y el cine, y es de exquisita formación shakespeariana. Pero posiblemente su gran popularidad se la deba a esta creación y, en los últimos años, por haber encarnado al mítico Profesor Charles Xavier en los films sobre La Patrulla X (X-Men) de Marvel.

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sisko

Nombre real: Benjamin Lafayette Sisko

Estado civil: Casado

Parientes conocidos: Joseph Sisko (padre), Sarah Sisko (madre), seis hermanastros y una hermanastra (posiblemente el otro miembro de su familia más conocido, y de nombre Judith), Jennifer Sisko (primera esposa, fallecida), Jake Sisko (hijo de Ben y Jennifer), Kasidy Yates (segunda esposa), Rebecca Jae (hija de Ben y Kasidy).

Grupo de afiliación: Flota Estelar

Base de operaciones: Estación espacial Deep Space 9

Altura: 1’85 cm.

Peso: 86 kg.

Ojos: castaños

Cabello: cabeza rapada y cabello negro

Año de nacimiento: 2332

Lugar de nacimiento: Nueva Orleans

Historial: Alto, de presencia imponente, que conjuga con un carácter un poco esquivo. Sonríe cuando debe, pero también se irrita, y entonces no es fácil estar cerca de él. Sus hombros anchos, su perilla recortada y su cabeza afeitada le dotan aún más de esa aura de poder. Cuando era más joven solía ser más impulsivo. Es un buen estratega.

Es hijo de un prestigioso chef de cocina criolla[27]. Su madre fue una mujer llamada Sarah, que fue poseída por uno de los Profetas bajoranos[28] que manipuló al matrimonio para conseguir que tuvieran a su hijo. Sarah y Joseph estuvieron felizmente casados hasta que Sarah desapareció dos días después del primer aniversario de Ben, cuando otro Profeta poseyó su cuerpo. Murió en un accidente varios años más tarde.

Benjamin tiene una debilidad bastante acusada: cuando pierde a alguien muy querido y allegado, familiar o amigo, la desesperación que siente le hace muy vulnerable. Tras la muerte de su primera esposa se hundió tanto que le costó aceptar su nuevo destino como comandante de la estación espacial DS9. Antes había ocupado numerosos cargos diplomáticos y ejercido diversos servicios en distintas naves espaciales, como la USS Okinawa y la USS Saratoga (donde pereció su esposa Jennifer). También estuvo en Utopia Planitia[29], los astilleros que la Flota Estelar construyó sobre el sector 1 del planeta Marte[30].

Al mismo tiempo se muestra ambicioso con su carrera y su máximo deseo es llegar a ser almirante. Practica con frecuencia varias actividades deportivas como la lucha o el béisbol para mantener su excelente forma física. Es respetado por los bajoranos al haberse convertido, por intervención materna, en un defensor de su fe y emisario de los Profetas, lo que ayudó enormemente con el mando de la estación espacial y las relaciones diplomáticas un tanto conflictivas con los mismos y en sucesivos eventos que podrían afectar a humanos y alienígenas.

Entró en la Academia de la Flota a los dieciocho años y poco después de su graduación conoció a su esposa Jennifer. Durante los episodios bélicos con el Dominio fue seleccionado como Jefe de Seguridad de la Tierra por la Federación de Planetas Unidos, volviendo después a DS9 como capitán, aunque hasta el término del conflicto todavía ejerció el mando de alguna nave. Hacia 2371 o 2372, su hijo Jake le sirve de nexo para conocer a Kasidy Yates, con la que se casará en 2375. Poco después, hacia 2376, será llevado por los Profetas bajoranos a su Templo Celestial. Son las mismas fechas en las que la USS Voyager comienza sus primeras misiones.

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Imagen promocional de la serie “Spenser, detective privado”.

El actor: Avery Brooks Franklin (nacido en 1948, en Evansville, Indiana) es un actor, director y cantante ocasional. Posee una profunda voz de barítono y toda su familia está, de una manera o de otra, vinculada a la música. Es muy conocido, a nivel televisivo, por su papel de Benjamin Sisko en Star Trek: Espacio Profundo 9, pero antes, en los ochenta, fue el ayudante de Robert Urich, alias Spenser, en la serie Spenser, detective privado, según las novelas y el personaje creado por Robert B. Parker. Su personaje, Hawk, se hizo tan popular que pronto reclamó serie propia (Un hombre llamado Halcón). También se ha dedicado a la enseñanza y al doblaje en cintas de animación.

***

Si el tema del racismo quedaba, más o menos, resuelto con nuestro capitán anterior, el machismo se quedaba obsoleto con la siguiente al mando.

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Nombre real: Katryn Janeway[31]

Estado civil: Soltera.

Parientes conocidos: Edward Janeway, Gretchen Janeway (padres), una hermana, y un antiguo novio, ¿hijos?

Grupo de afiliación: Flota Estelar

Base de operaciones: USS Voyager NCC-74656

Altura: 1’65 cm.

Peso: 56 kg.

Ojos: azules

Cabello: marrón claro

Año de nacimiento: Las fechas son engañosas, pues si en algunas fuentes se cita 2344, lo más probable es que lo hiciera hacia 2336, aproximadamente. De aceptar la primera fecha, hubiese comenzado sus misiones en la Voyager con tan solo veintisiete años, algo poco probable.

Lugar de nacimiento: Bloomington, Indiana.

Historial: De casta le viene al galgo. El padre de Katryn era vicealmirante en la Flota Estelar, y su madre una prestigiosa matemática. Muy inquieta desde pequeña, al criarse en una granja las maravillas de la naturaleza siempre le atrajeron. Desde muy pequeña tomó clases de ballet (en alguna ocasión ha manifestado sus dotes frente a su tripulación), y también practicó con excelentes resultados el tenis y la natación. Está especialmente dotada para la comunicación, y domina la cromolingüística, el lenguaje de signos y alguna lengua alienígena que siga los mismos principios. Como sus anteriores compañeros, comenzó muy joven en la Flota Estelar, y ya de cadete tuvo su primer romance serio.

Su primera asignación fue a bordo de la USS Al-Batani sirviendo como oficial científico. Como teniente participó en las guerras cardasianas. Más tarde fue designada como comandante a la USS Billings. Es en 2371 cuando la ya capitana Janeway toma el mando de la nave de clase Intrepid USS Voyager. Su primera misión consiste en localizar una nave Maquis perdida que había sido vista por última vez en las Tierras Baldías.

Los Maquis trekkies son un movimiento rebelde paramilitar. Han aparecido en DS9, ST-TNG y ST-VOY. Al terminar las hostilidades entre la Federación y la Unión Cardasiana se firma un tratado en el año 2370. Con ese tratado se crea una zona desmilitarizada y se le ceden planetas a Cardasia. Algunos de los habitantes de los mismos se niegan a entregar sus hogares a los cardasianos y forman un grupo de resistencia. Así nacen estos maquis intergalácticos.

Por otro lado, las “Tierras Baldías” son la región del espacio que se encuentra en la frontera entre la Federación y la dicha Unión Cardasiana, y es una zona evitada por sus anomalías. Aquí desaparece en el año 2371 la nave Maquis Val Jean, comandada por Chakotay, y entre los cuales se encuentra infiltrado el Jefe de Seguridad de la USS Voyager, el comandante Tuvok. Debido a las dificultades, la capitana Janeway propone al almirante Patterson[32] la rehabilitación de un ex-maquis a cambio de su ayuda para encontrar la nave. Allí son arrastrados por una fuerza desconocida a setenta mil años luz de distancia en el Cuadrante Delta[33], encontrando la nave buscada. Pronto descubren que han sido atraídos allí por el Guardián, un ser que busca una forma de reproducirse, ya que está muriéndose y debe seguir cumpliendo una misión autoimpuesta, que es la de proteger a los Ocampas, pues destruyó, por accidente, su mundo natal. Después de la muerte del Guardián, Janeway toma la decisión de destruir las instalaciones del alienígena para evitar que una raza rival, los Kazon, las puedan usar contra los Ocampas. Luego emprende la tarea de llevar a la tripulación de vuelta a casa, un viaje que puede llevarles toda la vida.

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En el año 2378, Janeway consigue por fin volver a la Tierra con la ayuda de una Kathryn Janeway de un futuro alternativo[34]. Tras el regreso al Cuadrante Alfa, Janeway fue ascendida al rango de vicealmirante y se le dio un puesto en el mando de la Flota Estelar. En 2379 da instrucciones al USS Enterprise-E para ir a Rómulo, a petición del nuevo prétor romulano, Shinzon (Star Trek X: Nemesis).

En el aspecto romántico o sentimental ha tenido numerosos romances. Cuando a Katryn le dieron el mando de la Voyager estaba comprometida. Su novio creyó que Kathryn había muerto junto con el resto de la tripulación en la primera misión y se casó con otra mujer. Janeway también tuvo un pequeño romance con Chakotay cuando estaban perdidos en un planeta con una enfermedad incurable. Sin embargo, después de encontrar la cura decidió enterrar sus sentimientos debido al rango. Al igual que a Picard, también le gustan los programas holográficos de ocio. En dos de ellos ha tenido relaciones sentimentales con los personajes. En otros nos mostró sus talentos artísticos.

Kathryn Janeway es adicta al café, y se niega a empezar la jornada sin una taza; lo prefiere solo, sin leche ni azúcar. Durante un tiempo, también dedicó sus esfuerzos a la enseñanza en la Academia de la Flota. Tiene una forma de ser un poco compleja al compaginar su actitud militar con su educación científica. Es, al mismo tiempo, disciplinada y metódica. Al ser mujer, tiene una faceta maternal y protectora hacia su tripulación. Durante su estancia en el Cuadrante Delta también prolongó su contacto con el Continuum Q (los Q, vistos por primera vez en ST-TNG[35]).

Thomas Eugene Paris, convicto que ayudó en la misión Maquis de Janeway, y fue posteriormente nombrado teniente piloto de la Voyager, gracias a la tecnología borg que después les ayudará en el retorno realiza un primer viaje por su cuenta que le hace evolucionar hasta una especie parecida a un reptil. En su locura, secuestrará a la capitana y la hará evolucionar con él en un segundo viaje. Se unieron y procrearon tres crías de una especie de salamandras hiper evolucionadas mutantes. El Doctor (el holograma médico, y gran amigo de Janeway, de la Voyager) logró encontrarlos, rescatarlos y volverlos a su forma humana. De algún modo, son los hijos de Janeway.

kate

La actriz: De verdadero nombre Katherine Kiernan Maria Mulgrew, Kate Mulgrew nació en Iowa, y actualmente colabora distintos proyectos de lucha contra el Alzheimer, enfermedad de la que falleció su madre. Estudió interpretación con la gran Stella Adler, y casi toda su carrera se ha enfocado a la televisión, donde encarnó a la esposa del teniente Colombo en una breve serie.

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excelsior

Otros insignes capitanes de naves han sido el mismísimo Hikaru Sulu. El actor George Takei, que le dio vida en la serie original, es un reconocido activista de los derechos de los homosexuales, y ha elaborado diversos programas en youtube del día a día con su esposo. Sulu obtuvo el mando de la USS Excelsior NCC-2000, con la que llevó a cabo varias exploraciones en el cuadrante Beta. En una de esas misiones, la Excelsior fue afectada por un evento que llevaría a la firma de la alianza entre el Imperio Klingon y la Federación (Star Trek VI: Aquel país desconocido).

Como un guiño a Takei, en Star Trek: Más allá, se muestra con naturalidad cómo mantiene una relación de pareja con otro hombre, y tienen una hija pequeña.

harriman

También tenemos a John Harriman. Fue éste el primer capitán de la nave estelar USS Enterprise-NCC-1701-B. Cuentan que de pequeño se destetó con las hazañas de Kirk y su tripulación. Leyendo todo lo que caía en sus manos sobre ellos, pronto supo cuál iba a ser su futuro. Su primera nave, de la clase Excelsior, fue lanzada en 2293 después de la retirada de la USS Enterprise-NCC-1701-A. En su viaje inaugural tuvo que ser dirigido para salvar a la SS Lakul que transportaba a pasajeros El-Aurianos que buscaban asilo en la Tierra después que su mundo fuera asimilado por los Borg. Como ya hemos visto, fue la última misión de James T. Kirk, ya que “murió” salvando a la nueva Enterprise después de que éste quedase atrapado en la corriente de energía que destruyó la nave de pasajeros.

Tuvok.

Tuvok.

Los personajes de Harriman y Tuvok[36] son importantes en los nuevos, aunque fallidos caminos, que pretendió tomar la saga, tras el boom fandom de Phase II[37]. Oficialmente estos trabajos no son reconocidos por los titulares de los derechos de la franquicia. Primero fue el intento de miniserie en tres partes iniciada con Star Trek: of Gods and Men (2008), que terminó distribuyéndose directamente en el mercado doméstico como una tv movie más. Después, también con el mismo espíritu independiente, surgió la inconclusa serie, hasta la fecha, Star Trek: Renegades (2015).

Diez años después del retorno de la nave Voyager, la Federación se encuentra en una crisis. Los grandes proveedores de cristales de dilitio[38] de la Federación están desapareciendo y el espacio-tiempo parece estar causando malas jugadas en algunos entornos. El almirante Pavel Chekov, ahora jefe de Inteligencia de la Flota, designa al comandante Tuvok para la tarea. Tuvok es el actual jefe de la recién reorganizada Sección 31, un grupo de inteligencia y defensa autónoma de la Flota Estelar, que debe armar una nueva tripulación encubierta, compuesta básicamente por renegados y criminales, y parar todo eso.

***

discovery

Aparentemente, todo volverá al buen cauce en 2017 con Star Trek: Discovery. El responsable de tal evento es Bryan Fuller[39], quien había intervenido como guionista en algunos episodios de ST-VOY y ST-DS9, además series tan dispares como Criando malvas, Tan muertos como yo, Héroes, Hannibal, el intento de resucitar a la familia Monster en Mockingbird Lane o la traslación a imágenes de la maravillosa American Gods del genial Neil Gaiman (que también debutará el próximo año). Las pistas: la serie estará liderada por un personaje femenino, que, por primera vez, no será un capitán de ninguna nave[40], se especula con que pueda ser afroamericana, y también habrá un personaje gay en la tripulación. La nave principal se llamará Shenzhou y estará muy en la línea de diseño de la mítica primera Enterprise (la clásica). La primera temporada constará de trece episodios que narrará una única historia.

Según palabras de su creador: “Hay un incidente, un evento en la historia de Star Trek y en la Flota Estelar del que se ha hablado, pero que nunca se ha llegado a explorar bien. Vamos a contar esa historia a través de un personaje que está en un viaje que le va a enseñar cómo relacionarse con otros en la galaxia”. Y Fuller continúa asegurando que tiene algo que ver con la serie original de los años sesenta, y en cuanto a cronología se situará entre la serie Enterprise y ST-TOS, unos diez años antes, aproximadamente, de la misión de los viajes de Kirk.

Miguel Ángel Plana

Capitanes intrépidos

Capitanes intrépidos

[1] En las últimas décadas ha habido que distinguir, para no ofender a nadie, entre trekkies y trekkers. La diferencia entre unos y otros se puso de manifiesto en los documentales que produjo y realizó Denise Crosby (la actriz que dio vida a Tasha Yar en ST-TNG) alrededor del mundo, recogiendo testimonios del fandom generado por el universo de ficción creado por Roddenberry, en 1997 y 2004. La palabra trekkie fue inventado por el propio Roddenberry. A lo largo de los años, el concepto trekkie se asoció a un grupo de fans muy característicos, más festivo, más infantil tal vez. Otros se consideraban más maduros, más preocupados por las raíces científicas e intelectuales de la saga, diferentes a los otros, a los que consideraban un tanto más alocados. Para no verse confundidos con ellos decidieron llamarse a sí mismos trekkers.

[2]    En su honor, en la no oficial Star Trek: Renegades aparece una nueva nave interestelar con su apellido como modelo.

[3]    Característica bastante común a todos ellos. Después, con Kirk, veremos cuál es su filosofía sobre las relaciones con las mujeres en un diálogo del episodio “Las maniobras de la corbomita”.

[4]    Inventor del motor warp 2, el primero en llegar a warp 5.

[5]    Hibrida de humano y varias especies alienígenas. En esa línea temporal es primera oficial de la USS Enterprise NX-01.

[6]    The New Invaders (Los invasores o El regreso de los invasores) fue una miniserie de dos episodios (en video en nuestro país fue lanzada como una t.v. movie), del año 1995, que retomaba la mítica creación sesentera de Quinn Martin y Larry Cohen. El personaje que interpretaba Bakula hubiera sido el sustituto de Roy Thinnes.

[7] Se puede ver como extra en el pack de los DVD y Blu-Ray de la serie clásica, en concreto en el de la tercera temporada.

[8] Recordemos que la película se ambienta en una realidad alternativa, no la canónica.

[9]    Su nombre completo se menciona en la serie animada. Lo de Tiberius parece que proviene del interés de un abuelo de Kirk, Samuel, en el emperador Tiberio. Aunque en el segundo piloto aparece una lápida para Kirk con la inicial R. después de James.

[10] Supuestamente tiene dos hermanos, pero no se conoce nada más de ellos.

[11] Visto en TOS: ”Operation: Annihilate”, en la fan-serie Star Trek: Phase II/New Voyages, el personaje reaparece en el episodio doble “Blood and Fire”, ya de adulto, y manteniendo una relación gay.

[12] Como anécdota mencionar que la fecha de nacimiento de Kirk se construye a partir de la del propio Shatner.

[13] La ironía forma parte del capitán, y me atrevería a decir que de gran parte de la tripulación, que tiene que lidiar con la lógica impenetrable del vulcano.

[14] Siempre hubo un tira y afloja soterrado entre ambos en aquellos primeros episodios. Después, durante la primera temporada, la actriz Grace Lee Whitney fue despedida con el fin de ahorrar costes, aunque la explicación oficial fue que “su personaje limitaba las posibilidades románticas del capitán”. En su autobiografía Whitney vinculó su despido con sus problemas con el alcohol, así como a una posible violación por parte de un alto ejecutivo durante el rodaje del episodio “Miri”.

[15] Esta es la primera aparición del personaje, en la película Star Trek II: La ira de Khan. Lo que antecede se comenta en el film, pero no se vio a lo largo de la serie.

[16] Ello se menciona por vez primera en ST-II, y es repetido varias veces más. En la película inicial del reboot de Abrams forma parte de la trama.

[17] En 2346 mantuvo una breve relación con una mujer llamada Miranda Vigo.

[18] De hecho, en una línea temporal alternativa llegaron a casarse (y a divorciarse). Picard fue, en realidad, el primer amor de Beverly, pero éste la rechazó por lealtad a su amigo Jack Crusher, que también estaba enamorado de ella.

[19] En la sala de ocio de la nave le hemos vista alguna vez actuando al estilo Humphrey Bogart.

[20] Los nausicaan.

[21] Hay otra “maniobra Picard”, descrita irónicamente: cuando se pone en pie y estira la chaquetilla de su uniforme con un gesto rotundo.

[22] En Wolf 359, donde perecieron alrededor de once mil almas. Fue la mayor derrota de la Federación. La primera esposa de Benjamin Sisko, Jennifer, pereció en el combate. De ahí la animadversión que el capitán de la base estelar Espacio Profundo 9 sintió durante un tiempo hacia Picard.

[23] Véase el soberbio episodio “Familia” [4.2] de TNG, donde intenta recuperarse, y de paso conocemos a su hermano Robert, su cuñada Marie y su sobrino René.

[24] Star Trek: La próxima generación.

[25] Star Trek: Primer contacto.

[26] Y que también implicó a la estación espacial Espacio Profundo 9.

[27] Lo que hizo que la cocina fuese uno de los pocos hobbies de Ben.

[28] La forma de vida que existe en el interior del agujero de gusano próximo a la base estelar.

[29] Destino que ocupó tras la muerte de Jennifer.

[30] Donde se terminó de montar la Enterprise-D.

[31] Al principio el personaje debiera haberse llamado Elizabeth, siendo cambiado más tarde a Nicole. La actriz canadiense Geneviéve Bujold, quien iba a interpretar al personaje en un primer momento, bautizó a la capitana como Katryn, nombre que eligió definitivamente la actriz Kate Mulgrew, ya que Bujold abandonó el proyecto al poco de iniciarse el rodaje del episodio piloto. En los extras del pack de la primera temporada de la serie pueden verse unos pocos planos con ella ejerciendo la labor.

[32]  Su profesor favorito en la Academia y el que le mostró por primera vez su posterior nave, cuyo mando también fue recomendado por éste.

[33] Hay muchas especies inteligentes en el Cuadrante Delta, pero el imperio más importante es el de los Borg. Gracias a su tecnología es por lo que la Voyager consigue regresar a casa.

[34] La Voyager es la nave que más veces ha viajado en el tiempo.

[35] Los Q están dotados de una poderosa mente y un poder inconmensurable, capaz de materializar cualquier cosa. Están muy interesados por la historia de la evolución humana al ser ellos mismos incapaces de cualquier tipo de evolución al ser tan omnipotentes.

[36] Tim Russ, el actor que da vida al primer oficial de la Voyager, fue el responsable directo de la realización de los últimos intentos serios de volver a llevar Star Trek a la televisión.

[37] De hecho, parte del material se rodó en los mismos escenarios y se compartieron actores, además de la colaboración de muchos miembros de los elencos de las series oficiales. El mismísimo James Cawley, que ejerce tareas de producción y dirección de Phase II, además de interpretar a Kirk, aparece como su sobrino Peter en una aparición especial.

[38] Como todo buen trekkie, o trekker, debe saber, el dilitio es el catalizador principal para el combustible utilizado para viajar a velocidad warp.

[39] Aunque tras un inicio, se ha desvinculado de la serie a un primer nivel por sus compromisos con otras franquicias.

[40] El capitán Georgiou, de todas maneras, también será mujer, interpretada por la actriz oriental Michelle Yeoh.

Las fábulas mecánicas. Guillermo del Toro

Título: Las fábulas mecánicas. Guillermo del Toro

Autores: Juan A. Pedrero Santos, Tonio L. Alarcón, Rubén Higueras Flores, Carlos Díaz Maroto, Tomás Fernández Valentí, José Luis Salvador Estébenez, Adrián Sánchez, Javier G. Romero, Diego Salgado

Editorial: Calamar Ediciones

Datos técnicos: 250 páginas (Madrid, septiembre de 2016)

“… un crítico, que en teoría ilumina el quehacer del cine,  sí creo que necesita saber un poco de contexto, dónde se sitúa la obra dentro de la filmografía de quien la hace. Necesita todo lo que pueda saber acerca del contexto, y ello le servirá de apoyo y de referencia.” 

Guillermo Del Toro

Dentro de veinticinco, cincuenta ó cien años lo tendrán realmente fácil aquellos estudiosos del medio que quieran conocer el estado de la crítica cinematográfica patria de este 2016 que ya se acaba: no tendrán que perder tiempo ni emplear esfuerzo alguno investigando en polvorientas hemerotecas, o navegar por blogs de cine como éste que además, y para esas fechas, lo más probable es que ya hayan sido borrados de la (inter)faz de internet. Gracias a libros de naturaleza colectiva como el presente, o como otros que tanto proliferan últimamente en el mercado editorial español, el historiador del mañana contará con la posibilidad de tener compilados en un sólo volumen todo un catálogo de reseñas que representarán en su variedad lo bueno, lo malo y lo peor del ejercicio del análisis cinéfilo actual.

Tras un prólogo escrito por Santiago Segura (bastante menos horrible de lo que cabría esperar) y un perfil de Del Toro a cargo de Juan A. Pedrero Santos,  coordinador asimismo de todo el asunto, el primer bloque importante del libro viene compuesto por nueve reseñas que se encargan de examinar con más o menos fortuna, dependiendo siempre del talento con el que esté dotado cada autor, los nueve largometrajes firmados hasta la fecha por el director oriundo de Guadalajara. Se pasa de puntillas por lo tanto por el resto de disciplinas cultivadas por el responsable de Cronos en más de dos décadas consagradas al entretenimiento: esto es, cortometrajes, novelas, televisión o animación.

De esta manera, y en su referida condición de fiel reflejo del panorama de la crítica española contemporánea, trascendiendo incluso por momentos su propia naturaleza de estudio de la obra del mexicano, nos podemos encontrar en las páginas de este Las fábulas mecánicas con varios arquetipos de las tres mayores corrientes que, en mi opinión, se hacen valer más en nuestro país a la hora de acercarse a la práctica del análisis cinematográfico.

Por un lado podemos identificar a aquel espécimen de cronista irritante en su pretenciosidad, ése que por falta de referentes, por pereza, o simplemente por pura petulancia, se coloca por encima del film a analizar, y, en la mayoría de los casos, incluso por encima del propio lector: críticos estos que se caracterizan ante todo por el intento de dotar de legitimidad intelectual a un cine que no lo necesita, siempre a través de una serie de referencias religiosas, filosóficas, políticas, históricas o sociológicas, entre las que, de manera incomprensible, se deja casi siempre de lado el elemento cinematográfico, o cuando menos, se ve reducido a su mínima expresión. Nos encontramos pues ante un modelo que en este caso en concreto revela su ineficacia no tanto por los cuestionables referentes que maneja, si no por las débiles (cuando no nulas) conexiones que se establecen entre éstos y el cine del mexicano.

En el otro lado de la balanza de este discurso particularmente coñazo y estéril, tan denso en la forma como superficial en el fondo, nos topamos asimismo con un par de ejemplos de la igualmente molesta crítica “sinopsis”, aquella variante obvia, apolillada y poco esforzada del género que se limita poco menos que al rutinario comentario de la película de principio a fin, y en donde, por supuesto, brilla por su ausencia tanto el análisis como núcleo central de la propuesta, así como cualquier intento de contextualizar la obra a analizar dentro de la filmografía de su director.

Cuestión de gustos. Supongo que ambas modalidades son perfectamente válidas, pero en mi modesta opinión los colaboradores de este libro dan en la diana única y exclusivamente cuando optan por acercarse a la obra de Del Toro en términos puramente cinematográficos, visuales y/o narrativos; y, por suerte para el sufrido lector, en Las fábulas mecánicas los partidarios de esta última corriente representan una amplia mayoría.

Así las cosas, y si el libro presenta a fin de cuentas una mínima sensación de unidad entre sus diferentes reseñas, ésta viene dada principalmente por el estilo más o menos común desplegado por la mayor parte de las firmas aquí convocadas: un enfoque éste en el que no falta el análisis, pero tampoco la glosa de las circunstancias en las cuales se fraguaron los diferentes films, así como tampoco lo que representan, o representaron, dentro de la trayectoria fílmica de su realizador. Para leer sinopsis ya existen páginas como IMDb o Filmaffinity, gracias.

De este modo, los numerosos aciertos que podamos encontrar a lo largo de la lectura de Las fábulas mecánicas parecen responder más al talento individual que al esfuerzo colectivo, una sospecha que viene reforzada por el hecho de que en esta primera parte del volumen, y dejando de lado los referidos rasgos estilísticos en común, los nueve autores no parecen disponer ni de una meta definida, más allá de escribir sobre la película de Del Toro que les haya tocado en suerte, ni tampoco de una hoja de ruta colectiva con la cual poder dotar de algo de solidez y continuidad formal al volumen.

Tras estas nueve extensas reseñas nos podemos encontrar a continuación con la trascripción, igualmente prolija, de la conversación de tres horas de duración que Juan A. Pedrero Santos mantuvo vía telefónica la pasada primavera con el protagonista de este libro. A lo largo de casi setenta páginas Del Toro desgrana su trayectoria vital y profesional, sus métodos de trabajo y sus gustos cinematográficos y literarios a través de una charla de todo punto interesante, pero a la que le acaba pesando su desmedida extensión así como cierta falta de fluidez debido al absoluto caos cronológico y temático del cuestionario. Por citar tan sólo un ejemplo, una pregunta de carácter técnico sobre la puesta en escena puede venir seguida de una de naturaleza más profunda y existencial sobre la muerte, y así.

El volumen se cierra con una biografía de unas doce páginas del personaje de Lucille Sharp, encarnado por Jessica Chastain en la estupenda La cumbre escarlata, escrita por el propio Del Toro, y que, esta vez sí, representa el ejemplo más revelador y completo contenido en este libro acerca de la tan apasionada como rigurosa manera que tiene el director azteca de enfocar su trabajo.

Ilustrado con un gran número de carteles y fotogramas, así como con dibujos y storyboards proporcionados por el propio Del Toro, Las fábulas mecánicas se beneficia asimismo de una maquetación clara en cuanto al diseño que deviene en una comodísima lectura, la cual, y junto a su impecable empaque visual, disimula en gran medida el que nos encontremos ante un libro que, más allá del hecho de su autoría colectiva, resulta a todas luces imperfecto, cojitranco, incompleto… monstruoso o resultón, según por donde se mire:

un volumen que, a pesar de volar alto la mayor parte del tiempo, resulta demasiado irregular como para poder considerarlo el estudio definitivo publicado en nuestro idioma sobre la obra del director de Hellboy; y es que, y a pesar de sus muchas virtudes, tanto por intenciones como por sus desiguales resultados, Las fábulas mecánicas está algo lejos de serlo.

José Manuel Romero Moreno

Published in: on noviembre 23, 2016 at 6:57 am  Dejar un comentario  
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Jack Reacher: Nunca vuelvas atrás

Titulo original: Jack Reacher: Never Go Back

Año: 2016 (Estados Unidos, China)

Director: Edward Zwick

Productores: Tom Cruise, Don Granger, Christopher McQuarrie

Guionistas: Richard Wenk, Edward Zwick, Marshall Herskovitz, según la novela Never Go Back de Lee Child

Fotografía: Oliver Wood

Música: Henry Jackman

Intérpretes: Tom Cruise (Jack Reacher), Cobie Smulders (Turner), Aldis Hodge (Espin), Danika Yarosh (Samantha), Patrick Heusinger (el cazador), Holt McCallany (coronel Morgan), Judd Lormand, Christopher Berry, Hunter Burke, Jason Douglas, Lizeth Hutchings, Marisela Zumbado, Alexandra Lucchesi, Madalyn Horcher, Robert Catrini, Anthony Molinari, Theo Kypri, Talbott Lin, M. Serrano, Nicole Barré, Jessica Stroup, Craig Henningsen, Giovanni Silva…

Sinopsis: Una aparente trifulca en un bar hace que acuda al lugar la policía. Cuando esta llega, el causante está sentado tranquilamente en la barra, y dice al inspector que en breve hará presencia la policía militar, y que él será detenido por corrupción. Así sucede. Pronto, Jack Reacher, que ese es el causante de todo, toma contacto con una antigua compañera del ejército, pero al día siguiente será destituida de su cargo por acusaciones absurdas…

Jack Reacher: Never Go Back

Jack Reacher es un personaje creado por el escritor Lee Child, cuya primera novela fue publicada en 1997 con el título de Killing Floor -en España se tradujo como Zona peligrosa por RBA en 2015-. En 2012 el personaje fue trasladado al cine por Christopher McQuarrie como guionista y director, siendo el actor Tom Cruise el encargado de interpretarlo. La novela adaptada, sin embargo, fue Un disparo (One Shot, 2005), el noveno libro de la serie, y el título fue un escueto Jack Reacher.

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Dado el relativo éxito de la cinta -con un exiguo presupuesto de sesenta millones de dólares recaudó poco más de 218 a nivel mundial-, se planteó hacer una secuela. Para ello se optó por adaptar la novela Never Go Back de 2013 -el número dieciocho de la saga de, hasta el momento, veintiún libros-, publicada en España recientemente como Nunca vuelvas atrás debido al estreno de la película. Esta vez, el film viene de la mano de los guionistas Richard Wenk, Edward Zwick, Marshall Herskovitz y como director Zwick, quien ya había trabajado con Cruise en El último samurái (The Last Samurai, 2003), con bastante éxito.

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Con un guion bastante endeble, con giros demasiados forzados y con la inclusión de una adolescente para edulcorar la trama, todo ello hace que se pierda mucho de la fuerza que había en la anterior película. Todo lo que hace de Jack Reacher un personaje único y diferente dentro del mundo cinematográfico se tira por la borda al intentar ablandarlo y hacerlo más accesible al espectador medio. Además del escaso trabajo que se ha hecho con los personajes, en muchos casos no se conocen cuales son las motivaciones de ninguno de ellos, salvo las más básicas. La adolescente no pasa de ser una engreída y resabidilla que molesta más que cautiva, dando al traste al carácter solitario y taciturno del protagonista, elemento que le hace mucho más atractivo. Los personajes no terminan de estar bien perfilados. Si la cinta dirigida por Christopher McQuarrie -aquí solo productor- era un interesante thriller muy setentero, esta parece una película de acción familiar con algún toque oscuro, pero demasiado trillado, con esa Nueva Orleans tan típica, por muy sugestiva que luzca.

MISSION: IMPOSSIBLE – ROGUE NATION

La dirección de Edward Zwick es bastante plana, aunque consigue un comienzo potente que, por desgracia, se va diluyendo a lo largo del metraje. Le falta fuerza y ritmo, ya que nunca consigue terminar lo que empieza. Plantea una buena puesta en escena para luego dejar que se disipe por el trayecto quedando en un “quiero pero no puedo”. En las secuencias de lucha también se queda a medio camino, sin saber imprimir la potencia que deberían tener. Sí, vemos a los personajes cansarse y resoplar, pero no se percibe la contundencia de los golpes. En las primeras escenas del film vemos los resultados de la situación, vislumbramos los cuerpos heridos retorciéndose en el suelo, sabemos lo que ha pasado sin necesidad de ver la pelea. Pero eso no ocurre después, todo se queda en agua de borrajas.

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De los actores, los que más destacan son Tom Cruise y Cobie Smulders, esta última conocida por su papel de Maria Hill en las películas de Marvel y por la serie Cómo conocí a vuestra madre (How I Met Your Mother; 2005-2014), quienes saben dotar a los personajes de la fuerza y humanidad que necesitan, a pesar de alguna escena que da un poco de vergüenza ajena. Danika Yarosh, la adolescente de la trama, está insoportable, sin duda por la nula dirección de Zwick y por el propio personaje en sí mismo.

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Esta segunda película de Jack Reacher pierde mucho en comparación con su precedente, al convertirse en una cinta de acción sin ninguna personalidad y desdibujando un excelente personaje que podría dar mucho de sí si no trastocasen su idiosincrasia. Como se suele decir “no lo arregles si no está roto”. Si Jack Reacher funcionó por el guion, la dirección, el personaje y la excelente interpretación de Tom Cruise, no se debería intentar cambiarlo.

Luis Alboreca

Published in: on noviembre 14, 2016 at 6:19 am  Dejar un comentario  
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Entrevista a Paco Limón y Julio César Sánchez, directores del documental “Sesión salvaje”

Dentro del marco de actividades paralelas de La Mano, el festival que se celebra en Alcobendas cada octubre desde 2013, el pasado martes 25 se programó una presentación del documental Sesión salvaje, a cargo de sus directores Paco Limón y Julio César Sánchez, y del actor Antonio Mayans, con presentación del teaser incluida. Un documental que servirá de homenaje al cine de género que se hizo en España desde finales de los 60 hasta principios de los 80, en el cual cuentan con la presencia de unos cuantos actores y directores de aquel cine (Simón Andreu, José Lifante, Emilio Linder, Lone Fleming, Esperanza Roy, Antonio Mayans, Javier Aguirre, Mariano Ozores…) así como de los de ahora (Nacho Vigalondo, Paco Cabezas, Diego San José, Fernando Guillén Cuervo, Enrique López Lavigne…). Finalizada la presentación, tuvimos la oportunidad de charlar con Limón y Sánchez para que nos contasen más detalles acerca del proyecto.

De izda. a dcha.: Paco Limón, Antonio Mayans y Julio César Sánchez posan con el cartel de "La Mano 2016".

De izda. a dcha.: Paco Limón, Antonio Mayans y Julio César Sánchez posan con el cartel de “La Mano 2016”.

¿Cómo surge la idea de Sesión salvaje?

Julio César Sánchez: Surge hace cosa de seis años. Tuvimos una oportunidad de hacerlo, con subvención y productora de por medio, pero finalmente no cuajó. Hace un año y poco, Paco y yo pensamos que, si no salió de esa forma, lo haríamos por nuestra cuenta, y nos liamos la manta a la cabeza. “¿Por qué este cine?” es una pregunta que nos hacen mucho. Lo primero, porque es una forma de dar las gracias a estos profesionales que nos han dado tanto, y que creemos que están olvidados y ninguneados, tanto a nivel de público como de crítica, y sin embargo, bastantes de ellos tienen cierto reconocimiento fuera de España. Hay algunas películas que son reconocidas fuera, como No profanar el sueño de los muertos, muchas de Paul [Naschy], ¿Quién puede matar a un niño?… pero aquí no. Teníamos la necesidad de dar las gracias a esta gente, y reivindicar un cine que se hacía sin mayor pretensión que divertir y llevar a la gente al cine, y que además lo conseguía.

En el cartel se hace referencia a películas como La noche de Walpurgis, Un verano para matar, Navajeros o Supersonic Man. ¿Qué va a encontrarse el espectador en el documental?

Paco Limón: Se va a encontrar con todas las películas que merecen la pena; con todas las películas que durante una década y media epataron al público, que además tuvieron mucha recaudación, que llenaron salas… Hemos escogido las más representativas de cada género: westerns, fantaterror, cine “S”, cine quinqui… y por último, lo que de pequeños encontrábamos en los videoclubs, que veíamos que habían traído desde Italia películas como Terminator 2, y no era el verdadero Terminator 2. Es una amalgama de las películas más representativas de cada género.

J.C.S.: Es un recorrido histórico, porque la historia nos lleva, a medida que transcurre el documental, al momento en que llegan los americanos y empiezan a hacerse coproducciones, y eso nos lleva al western y al cine de terror. De repente se descubre que el cine español vende fuera. Muere Franco, llega la Transición, se empieza a hacer todo lo que no podía hacerse antes…

P.L.: Cada época del país parece que impulsa un tipo de cine diferente. La situación política o social del momento, de cada año, incluso de meses… pasar de repente de una dictadura a una democracia hace que el cine cambie radicalmente. Los productores se subían con una rapidez pasmosa a cualquier tren en el que viesen que había negocio. En el documental se habla de la capacidad de Mariano Ozores de crear una película a partir de lo que se hablaba en un telediario dos meses antes: ¿que van a ganar los socialistas?, pues él rodaba ¡Que vienen los socialistas!; ¿que se legalizaba el bingo?, pues él rodaba Los bingueros; a una velocidad de vértigo. Como dice Jorge Grau en el documental, “el cine fantástico y de terror no nace de una necesidad”; en España no había necesidad de ese tipo de cine, se hacía para el público extranjero, por las coproducciones. Al morir Franco, las tramas de este cine por fin se pueden ambientar en España y los personajes pueden ser españoles, porque hasta ese momento no era posible.

J.C.S.: Waldemar Daninsky se llama así porque la censura no dejó que la historia del hombre lobo fuese en España, entonces tenía que ocurrir en Centroeuropa.

P.L.: En el documental hablamos de esas películas, pero es también la historia del país. Y la historia del país a través de su cine.

J.C.S.: Y de los profesionales que las hicieron.

Un momento de la presentación de "Sesión salvaje" en su presentación en "La Mano".

Un momento de la presentación de “Sesión salvaje” en su presentación en “La Mano”.

El documental ha sido codirigido entre ambos. ¿Por qué habéis optado por esta fórmula de la realización compartido? ¿Habéis tenido problemas en ese aspecto?

P.L.: Nos compenetramos muy bien. Yo soy más burro y Julio es mucho más comedido.

J.C.S.: Lo que pasa es que donde yo soy comedido, otro diría que soy un bárbaro. [Risas]

P.L.: Es difícil, porque a veces es como bailar un vals, y otras como bailar un ska. Yo, por ejemplo, el fantaterror no lo conocía tanto como el cine quinqui. Julio me ha introducido en este cine, y he descubierto clásicos alucinantes que yo jamás hubiera visto por mi propia iniciativa. Había temas de los cuales los dos sabíamos mucho y ahí chocábamos un poco. Aún así, la experiencia ha sido muy buena, porque yo sé que a veces me paso, pero también que a veces no llego. Y en eso nos compenetramos.

J.C.S.: Sí, en general ha sido muy fluido. Vamos los dos prácticamente en la misma dirección.

P.L.: Esto que voy a decir va a sonar muy ñoño. En algún momento dado, nuestra concepción del documental iba por un lado, y el documental ha empezado a cobrar vida propia. Las entrevistas han hecho que el documental no sea sobre gente hablando de sus películas, sino que va hablando de lo que es la historia del país a través de su cine, y cómo se las apañaban para hacer el cine que querían en tiempos muy tenebrosos.

El montaje ha sido realizado por Paco. ¿Habéis tomado ambos las decisiones sobre el montaje final?

J.C.S.: El guión está escaletado entero entre los dos, y él, como editor, tiene la libertad de tomar decisiones de edición. Pero una vez editado, lo revisamos.

P.L.: Pero curiosamente el ochenta por ciento está tal cual. En general ha sido bastante fluido. Los dos teníamos la misma visión.

J.C.S.: Teníamos entre veinte y veinticinco horas de entrevistas que ha habido que minutar.

P.L.: A la vez que se editaba, se hacían los extras del Blu-ray. Los extras duran más que el documental, porque se hablan de películas y directores que no aparecen en el documental.

J.C.S.: Cada vez que cortábamos algo, nos dolía mucho.

P.L.: En el teaser no hay escenas de películas. No podemos mostrar nada por no tener aún los derechos. La película está editada con imágenes de otras películas, pero aún no podemos mostrar nada por estar en negociaciones.

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En el documental tenéis como invitados a Nacho Vigalondo, Javier Aguirre, Antonio Mayans, Fernando Guillén Cuervo, Esperanza Roy o Paco Cabezas. ¿Hay alguien con quien os hubiera gustado contar y no ha podido ser?

J.C.S.: Dos personas. Una de ellas además nos dijo que no quería que se asociase su nombre a este cine.

P.L.: Ha habido gente que muy amablemente han declinado la propuesta, y ha habido otros que nos han mandado a tomar viento. Pero quienes finalmente participaron, gente muy amable y abierta, han estado encantados con colaborar en el documental. Estamos negociando con un director, uno de los más importantes, pero todavía no es seguro.

¿Qué tipo de distribución tendrá Sesión salvaje? ¿Tiene ya fecha de estreno?

P.L.: Estamos en negociación con dos productoras, y de momento hasta ahí podemos hablar.

J.C.S.: Nuestra idea es ir a festivales el año que viene, pero como de momento no hay cerrado nada, no podemos decir una fecha.

P.L.: Hay muchas cosas en el aire. Si las negociaciones llegan a buen puerto, podremos hacer el documental con imágenes de películas, y sino será sin imágenes, pero nos gustaría que fuese con imágenes.

En los últimos años ha habido un aumento de documentales en nuestro país acerca de este tipo de cine, caso de ¡Zarpazos!, Contra el tiempo o Queridos monstruos. ¿Os ha servido como estímulo para lanzaros a hacer el vuestro?

P.L.: A mi los que me han servido como estímulo han sido Not Quite Hollywood y La loca historia de la Cannon.

J.C.S.: Como te digo, el documental nació hace seis años, y fue tras ver Not Quite Hollywood; pensamos: “Esto hay que hacerlo en España”. Hay una idiosincrasia que no tiene Not Quite Hollywood, y es que, a diferencia de Hollywood, en aquella época en España se trabajaba con censura, y sin embargo tocábamos todos los palos que tocaban ellos. Luego, orgánicamente, con lo que nos han dado los entrevistados, se ha convertido en una cosa completamente diferente, pero el germen era algo parecido.

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Tenéis pendiente de estreno un cortometraje dirigido por Paco pero escrito entre los dos, La silla del peluquero, donde habéis contado de nuevo con Antonio Mayans. ¿Qué nos podéis avanzar de este proyecto?

P.L.: Eso está pendiente de rodaje. La fase de pre-producción acabó. Se han rodado algunas partes, pero no el grueso. Se va a intentar rodar en diciembre. Si se rueda, nos pueden echar de España. [Risas]

Paco, tú has estado en el montaje de Los resucitados, un capítulo piloto de 1995 que nunca llegó a emitirse. ¿Qué nos puedes contar de él?

P.L.: Se rodó en 1995, pero yo lo monté el año pasado. Es una cosa mítica que está en manos de Arturo de Bobadilla. Es una maravillosa locura. Salen Jacinto Molina, Antonio Mayans, Tony Fuentes, Flavia Mayans, Santiago Segura, Manuel Tallafé, Zoe Berriatúa… Tiene un repartazo. Es una historia de templarios, viajes en el tiempo… Una locura.

Julio, el año pasado estuviste involucrado en la producción de dos películas mexicanas, Scherzo Diabólico y Atroz (Atrocious). ¿Cómo se fraguó tu participación en ellas?

J.C.S.: El director de Scherzo Diabólico, Adrián García Bogliano, y yo, somos amigos desde niños. Fue un tema de producción monetaria. Tuve poco que ver en la creación de la película. Y Atroz igual. Es de otro amigo, Lex Ortega, y mi aportación volvió a ser monetaria.

P.L.: Yo también estuve en la producción de Atroz. Y puse más dinero que Julio. [Risas].

Al margen de lo comentado, ¿tenéis nuevos proyectos a la vista?

P.L.: Sí, juntos y por separado. Si esto sale bien, nos gustaría hacer una trilogía de documentales, que estarían relacionados con esta temática. Tenemos varios cortos escritos juntos, los guiones de dos películas que estamos moviendo, y luego cada uno sus proyectos.

¿Queréis añadir algo más?

P.L.: Tenéis que ir todos a ver Sesión salvaje. Yo espero, sinceramente, que podamos hacer el documental que tenemos en mente. Va a ser complicado, pero nuestro sueño es que lo que tenemos en la cabeza podamos compartirlo con el resto del público, y estamos luchando por ello.

Carlos J. Rodríguez

Published in: on noviembre 11, 2016 at 6:58 am  Dejar un comentario  
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Un sábado en Castellón: Una sesión del Fantasti’CS 2016

Las Jornadas de Fantasía, Ciencia Ficción y Terror de Castellón de este año, las séptimas en concreto, tienen la interesante peculiaridad de esparcirse a lo largo de diversos fines de semana, en concreto el último del mes de octubre y todos los del mes de noviembre. Dirigidas las Jornadas por Jorge Juan Adsuara, este fin de semana pasado, y en particular el sábado día 5 de noviembre, estuvimos allí, y esta es una pequeña crónica de lo que aconteció.

Presentación del libro de Emilio Sanchís "Carteles de Cine: Arte en imágenes", conducida por Amalgama Javier (izda.).

Presentación del libro de Emilio Sanchís “Carteles de Cine: Arte en imágenes”, conducida por Amalgama Javier (izda.).

En primer lugar tuvimos una cita en la librería Argot, a las 19:00, para la presentación del libro coordinado por Emilio Sanchís Carteles de Cine: Arte en imágenes, de la editorial valenciana El Búho de Minerva. Se trata de una obra colectiva centrada en el atractivo mundo del cartel cinematográfico, con portada afín ilustrada por Mo Caró Artist, introducción de Miguel Ángel Vivas, prólogo de Julián Lara y textos obra de Antonio Bret, Antonio Trashorras, Beatriz Rico, Carlos Marañon, Carlos Santos, Dani De La Torre Alvaredo, David Sainz, Eduardo Casanova, Enrique Lopez Lavigne, Fausto Fernandez, Felix Sabroso, Henar Álvarez, Javier Suarez, Kike Maíllo, Luis M. Rosales, Mónica Aragón, Paco Cabezas, Paco Roca, Pau Gómez, Pepe Nieves, Rafael Maluenda, Roque Baños y Santiago Segura, nada menos. Hubo una charla tan interesante como divertida con el coordinador, Emilio Sanchís, donde todo el mundo pareció estar de acuerdo que los carteles dibujados son mucho mejores que los horrorosos compuestos por photoshop tan de moda últimamente.

La presentadora Sonia Martell posando junto a Jorge Juan Adsuara, director de Fantasti'CS.

La presentadora Sonia Martell posando junto a Jorge Juan Adsuara, director de Fantasti’CS.

Luego hubimos de trasladarnos al Teatre del Raval de Castelló, donde la sesión comenzó puntual a las 20:30, con la presentación de la actriz Sonia Martell, que apareció vestida al modo de la tripulación de la Enterprise clásica. Lo primero que se vio fue un breve vídeo que colmaba los cincuenta años de lo que ha sido la mítica serie Star Trek, en sus diversas encarnaciones –aunque curiosamente estaba ausente de las imágenes la última aportación fílmica, la debida a J.J. Abrams–. A continuación, Sonia Martell presentó a Carlos Díaz Maroto, crítico cinematográfico y reconocido trekker, co-autor, junto a Luis Alboreca, del libro centrado en la serie clásica Star Trek: La última frontera, entre otros trabajos dedicados a la franquicia, y que glosó brevemente los orígenes de la creación de Gene Roddenberry y su inminente futuro.

Después se proyectó un emocionante vídeo que rendía tributo a los actores, técnicos y cineastas desaparecidos a lo largo de este año, con un precioso fondo sonoro obra de Jerry Goldsmith, en uno de los temas más hermosos compuestos para Star Trek, la película: La conquista del espacio.

A continuación tuvo lugar otro homenaje, este centrado en el 60 aniversario de la muerte del mítico actor Bela Lugosi. Para ello se proyectó un breve documental titulado, precisamente Bela Lugosi (2016), de Santiago Estruch, que fue presentado por su propio autor. Pese a su brevedad, el film tiene notable interés debido especialmente a la potencia visual de sus imágenes en blanco y negro, de carácter experimental en ocasiones, y que podría remitir a los primeros cortos de Roman Polanski.

Al fin llegó lo que podría denominarse el plato fuerte de la sesión, la proyección de los cortos finalistas a concurso. En primer lugar se emitió El sueño espacial (2016), de Ignacio Malagón, de temática ciencia ficción pero en clave humorística, con unos atractivos planos espaciales. Le siguió el ya conocido El último guión (2015), de David García Sariñena, con protagonismo de Lone Fleming, Antonio Mayans y José Ruiz Lifante, entre otros, que recreaba los universos de Bécquer y Amando de Ossorio. También conocíamos ya You’re Gonna Die Tonight (2016), de Sergio Morcillo, un splatter de aire estilizado y hablado en inglés; después tuvimos Videoclub (2015), de Àlam Raja, un corto humorístico de carácter fantástico, protagonizado por Alex O’Dogherty y Nacho Vigalondo, muy simpático, y donde estaba muy bien reproducido el look de estar editado en vídeo. Un nuevo corto, que ya habíamos visto también, fue el excelente Behind, de Ángel Gómez Hernández (2016), donde repetía una inquietante Lone Fleming al lado de Macarena Gómez. Y finalizamos con Sputnik (2016) de Vicente Bonet, hablado en ruso e inglés (!), con subtítulos, desde luego, una historia en los límites de la ciencia ficción, muy bien rodado al estilo Spielberg, música a lo John Williams incluida.

Los diferentes ganadores sobre el escenario del Teatre Raval de Castellón posando con sus galardones.

Los diferentes ganadores sobre el escenario del Teatre Raval de Castellón posando con sus galardones.

Y al fin llegó la concesión de premios. El mejor corto fue destinado a Sputnik, cuyo galardón no pudo ser recogido por su director, por hallarse trabajando en Madrid, así que fue retirado por su hermana, Maite Bonet. A continuación se premió como mejor fanzine a El kronomonstruo, de José Manuel Villena, un anonadante trabajo compilador de todo lo que se ha publicado en España de temática fantástica, y glosado cronológicamente número a número. Después, como mejor podcast el premio fue concedido a El perfil de Hitchcock, obra de Óscar Vela, de periodicidad semanal y que reúne reviews de películas de estreno, entrevistas y noticias relacionadas con el Séptimo Arte con ayuda de buenos colaboradores. Y terminamos con el premio al mejor blog, que fue otorgado a La abadía de Berzano, de la cual es responsable, como supongo sabréis, José Luis Salvador Estébenez. A punto de cumplir diez años en activo, y sin desfallecer, este blog es punto de reunión obligado para todos los “cinéfagos desprejuiciados”, y donde prevalece esa pasión por el cine donde hasta el más execrable bodrio es analizado con toda rigurosidad. Los dos primeros premiados se presentaron con un discurso ya preparado, sin embargo José Luis hubo de improvisar; fue conciso y directo, dedicando el reconocimiento recibido a todos los colaboradores que han participado en La abadía a lo largo de su existencia. Como anécdota, cabe mencionar que Óscar Vela y José Luis hubieron de intercambiar los premios, pues por un error les entregaron el que pertenecía al otro.

Tras el acto, como colofón a la jornada la organización dispuso una cena de confraternización para los galardonados e invitados en un restaurante italiano cercano que se alargó hasta bien entrada la madrugada. Lo que vino a continuación es totalmente inenarrable, y lo mantendremos en el secreto más absoluto.

Carlos Díaz Maroto

Published in: on noviembre 8, 2016 at 7:33 am  Comments (2)  
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