Comanche Station [tv/dvd: Estación Comanche]

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Título original: Comanche Station

Año: 1960 (Estados Unidos)

Director: Budd Boetticher

Productores: Budd Boetticher, Randolph Scott

Guionista: Burt Kennedy

Fotografía: Charles Lawton Jr.

Música: Mischa Bakaleinikoff, y temas de stock de Gerard Carbonara, George Duning, George Greeley, Leigh Harline, Heinz Roemheld, Paul Sawtell, Max Steiner

Intérpretes: Randolph Scott (Jefferson Cody), Nancy Gates (Nancy Lowe), Claude Akins (Ben Lane), Skip Homeier (Frank), Richard Rust (Dobie), Rand Brooks (hombre de la estación), Dyke Johnson (John Lowe), P. Holland (muchacho), Foster Hood (comanche con la lanza), Joe Molina (jefe comanche), Vince St. Cyr (guerrero)

Sinopsis: Cody se dedica a rescatar mujeres blancas que averigua están en posesión de los comanches, a las que intercambia por rifles. Acaba de rescatar a Nancy Lowe y se dirige a Lordsburg con ella cuando han de detenerse en Estación Comanche, una parada de postas donde confluyen repentinamente tres hombres perseguidos por los indios.

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Comanche Station [tv/dvd: Estación Comanche, 1960] fue la última entrega del ciclo de westerns protagonizados por Randolph Scott y dirigidos por Budd Boetticher, e integrada en su totalidad por Seven Men from Now [dvd: Tras la pista de los asesinos, 1956], The Tall T [tv/dvd: Los cautivos, 1957], Decision at Sundown [tv/dvd: Cita en Sundown, 1957], Buchanan Rides Alone [tv: Buchanan cabalga solo; tv/dvd: Buchanan cabalga de nuevo, 1958], Westbound [tv/dvd: Nacida en el Oeste, 1959) y Ride Lonesome [tv: Cabalgando en el desierto; tv/dvd: Cabalgar en solitario, 1959]. Todas ellas comparten esas dos características (actor y director) en común, pues luego algunas no coinciden en la producción ejecutiva del mítico Harry Joe Brown con destino a la productora Ranown de la cual eran propietarios él y Randolph Scott, por lo cual el ciclo –dejando a un margen Westbound, producida por la Warner– también es conocido con el apelativo Ranown.

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En cierta manera, Estación Comanche comparte determinados elementos en común con The Tall T. Vuelve a contar en los créditos con el estupendo guionista Burt Kennedy, y la estructura es similar a la de aquélla. Aquí tenemos a Jefferson Cody (Randolph Scott), un personaje que podría definirse como una versión algo humanizada del Ethan Edwards encarnado por John Wayne en la excepcional Centauros del desierto (The Searchers, 1956), de John Ford. Cody se dedica a rescatar mujeres blancas que averigua están en posesión de los comanches, a las que intercambia por rifles. Acaba de rescatar a Nancy Lowe (Nancy Gates) y se dirige a Lordsburg con ella cuando han de detenerse en Estación Comanche, una parada de postas donde confluyen repentinamente tres hombres perseguidos por los indios. Uno de ellos es el líder, el adusto Ben Lane (magnífico Claude Akins), a quien Cody conoció en el ejército y expulsó, por regodearse en el asesinato de indios inocentes. Lo acompañan dos jóvenes pistoleros, Frank (encarnado por Skip Homeier, que ya aparecía en Los cautivos) y Dobie (Richard Rust); ambos se dedican a delinquir con el fin de no esforzarse en trabajar, y son algo limitados intelectualmente, aunque sus diálogos ofrecen auténticas perlas para el espectador; de hecho, en ese sentido el guion de Kennedy está sembrado.

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Así pues, estos cinco personajes habrán de atravesar territorio comanche, con estos en pie de guerra, para llegar a Lordsburg. El grupo de Lane se desvelará como dedicado a rescatar mujeres secuestradas por los indios con el fin de conseguir la recompensa que por ellas den; por Nancy Lowe, de hecho, su marido ofrece cinco mil dólares, y Lane pretende arrebatárselo a Cody del modo que fuera. El personaje del marido, por cierto, semeja afín al que aparecía en The Tall T, despreocupado por su esposa a tal punto que ofrece una recompensa en lugar de ir él mismo a rescatarla; al final, sin embargo, el guion ofrecerá un espléndido golpe de efecto en ese sentido.

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Rodado en doce días, y con prácticamente solo esos personajes sosteniendo un metraje de 72 minutos, el film expone un itinerario físico que hace evolucionar los personajes, mostrando sus contradicciones, sus pesares y un pasado tortuoso que arrostran. El personaje de Randolph Scott es, probablemente, el más complejo de los que encarnó, y vamos viendo cómo de un modo paulatino adquiere rasgos que lo van humanizando. Y los forajidos exhiben la riqueza habitual de los guiones de Kennedy, con un cruel y pletórico Atkins, que busca el momento de acabar con su compañero, pero que lo salva de los indios: “No disfrutaría de los cinco mil dólares eliminándote de ese modo”.

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Boetticher vuelve a dar muestras de austeridad narrativa, si bien en esta ocasión añade travellings de aproximación a los personajes con el fin de potenciar su individualidad. El reparto funciona excelentemente, y la magnífica fotografía de Charles Lawton Jr. (que ya se encargó de Los cautivos, pero también retrató otros westerns de Randolph Scott, así como títulos de la calidad de Los últimos comanches, Tres horas para vivir, Jubal, El tren de las 3:10, Cowboy, El salario de la violencia o Dos cabalgan juntos, este último con ciertos puntos de contacto con el presente), toda ella rodada en exteriores, aporta al paisaje la dimensión de un personaje más.

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Tras la presente película, Randolph Scott abandonó el cine, pero decidió regresar excepcionalmente a requerimiento de Sam Peckinpah para interpretar la primordial Duelo en la Alta Sierra (Ride the High Country, 1962), director este que sin lugar a dudas debe mucho a Budd Boetticher, así como a otro grande, John Ford. El estremecedor final de Estación Comanche representa una alegoría sobre la propia particularidad del western, donde Randolph Scott simboliza el personaje nómada, desarraigado, que durante unos instantes creyó capturar una esencia de esa civilización a la que ya no pertenece, y cuyo destino es cabalgar de nuevo en solitario, más allá del horizonte.

Carlos Díaz Maroto

Bride of the Gorilla [dvd: La novia del gorila]

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Título original: Bride of the Gorilla

Año: 1951 (Estados Unidos)

Director: Curt Siodmak

Productores: Jack Broder, Herman Cohen

Guionista: Curt Siodmak

Fotografía: Charles Van Enger

Música: Raoul Kraushaar, Mort Glickman

Intérpretes: Barbara Payton (Dina Van Gelder), Lon Chaney Jr. (Taro, el comisario), Raymond Burr (Barney Chávez), Tom Conway (doctor Viet), Paul Cavanagh (Klaas Van Gelder), Woody Strode (Nedo, el policía), Gisela Werbisek, Carol Varga, Paul axey, Martín Garrilaga, Felippa Rock, Moyna MacGill, Steve Calvert

Sinopsis: El capataz de una plantación en el interior de la selva del Amazonas mata a su jefe para quedarse con su atractiva esposa. Sin embargo, una anciana nativa es testigo del crimen y le echa una maldición, transformándole por la noche en un gorila…

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Cuando, en 1941, Curt Siodmak escribió el guion de El hombre lobo (The Wolf Man), de George Waggner, ofreció una versión primitiva, de título Destiny, que no mostraba al licántropo, jugándose con la ambigüedad de un desdoblamiento esquizoide, y haciendo uso de la idea de si era real la conversión en lobo o no; sin embargo, la Universal exigió exhibir al monstruo, y el escritor hubo de variar el enfoque. Justo diez años después, Siodmak debuta en la dirección con Bride of the Gorilla, donde también es responsable del guion, y nuevamente adopta aquella fórmula originaria; es decir, aquí es Raymond Burr quien sufrirá la tortura de la conversión, no en un lobo, sino en un gorila. Pero, al igual que en la previa, los productores le instaron a exhibir a la criatura. Sin embargo, en esta ocasión, la traslación a la pantalla está realizada de una forma más ambigua, y durante gran parte del metraje existe la duda de si la conversión es real, motivada por la maldición de la hechicera, o está solo en la mente de su víctima, debilitada física y emocionalmente por medio de los remordimientos y el veneno que aquélla le hace ingerir.

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De hecho, Siodmak utiliza una muy inteligente forma de exhibir al monstruo. Solo lo vemos por medio de reflejos –en el agua, en un espejo– o únicamente sus manos, donde la cámara adopta el punto de vista subjetivo del propietario de las mismas. Es una lástima que esta planificación sea violada en un único plano, el tópico del gorila transportando a la rubia desmayada en brazos. Sin ese plano de tres o cuatro segundos, la película, en su integridad, hubiera sido una muestra de la sugerente ambigüedad del fantástico, y donde lo irreal está en el punto de vista antes que en lo que se narra.

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El resultado es una película simpática y entretenida, con unos diálogos más trabajados de lo normal en este tipo de cine, y con una idea interesante bien plasmada visualmente: véanse los momentos iniciales, con un tratamiento de sombras que retrotrae nada menos que a Perdición (Double Indemnity, 1944), de Billy Wilder), y con buenas interpretaciones, en especial del referido Raymond Burr, que muestra con convicción la tortura interna que sufre su personaje.

Carlos Díaz Maroto

Published in: on enero 10, 2019 at 6:55 am  Dejar un comentario  
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Entrevista a Octavio López sobre su nuevo libro “Las noches de Halloween”

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Muchos conocimos a Octavio López Sanjuán hace ya unos años, cuando publicó su excelente libro A quién vas a llamar (Tyrannosaurus Books, 2015,) un completo estudio de más de seiscientas páginas sobre todo lo relacionado con Los cazafantasmas. Poco después, ya con un nombre hecho en el fandom, demostró que aquello no fue lo que se dice comúnmente flor de un día: su ensayo Cinezoico: el dinosaurio a través de la historia del cine (Rosetta, 2017) era un acertado recorrido por infinidad de cintas protagonizadas por saurios que dejaba claro el talento de su autor.

Ahora, López regresa con un nuevo trabajo, esta vez sobre una de las sagas más importantes y conocidas por los aficionados al cine de terror, Halloween y su carismático protagonista, el asesino en serie Michael Myers. Editado por Applehead Team, y bajo el título de Noches de Halloween, el libro repasa todos los filmes de la franquicia, dejando espacio a otros capítulos como el paso de Myers por cómics y videojuegos, o numerosas entrevistas a personalidades que trabajaron en algunos de los títulos, caso de los realizadores Rick Rosenthal, Dwight H. Little o Tommy Lee Wallace, el músico Alan Howarth, o actores como Tyler Mane o Brad Loree, sin olvidar el prólogo escrito por la intérprete PJ Soles (Lynda en la primera entrega) o una conversación con el mismísimo John Carpenter, alma máter de la saga.

Para conocer más los detalles de la publicación, hemos entrevistado a Octavio López, para que él mismo nos cuente los entresijos de su obra.

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Antes de centrarnos en tu nuevo libro, retrocedamos unos años y hablemos de tus inicios en el campo de la escritura. ¿Qué te llevó a querer realizar ibros sobre cine? ¿Has sido cinéfilo desde niño?

La decisión de escribir sobre cine surgió casi por casualidad, la verdad. Y por dos vías diferentes. En primer lugar, fue Marc Gras quien me propuso escribir un libro sobre Cazafantasmas, cuando le dije que me encantaría comprar un libro sobre esa franquicia. Me comentó que si me atrevía, lo publicarían en Tyrannosaurus Books, la editorial catalana ya desaparecida. Y por otro lado, Luis Miguel Rosales, de Scifiworld, me preguntó si me apetecería escribir un artículo sobre Godzilla (y que luego se convirtió en la sección mensual de “Monsterland”) para publicar en la revista, una vez que le pregunté acerca de enviarle una entrevista a Jonathan Bellés sobre el documental que estaba realizando acerca del monstruo.

Ese fue el comienzo de todo. Comencé a escribir sobre esos temas, y encontré que disfrutaba muchísimo indagando sobre los iconos que siempre me han llamado la atención, contactando con los artistas, preparando y haciendo las entrevistas… En definitiva, expresando en las páginas el entusiasmo que me produce ver en pantalla esos personajes, mundos e historias que desde niño han captado mi interés. El cine siempre me ha llamado la atención, desde bien pequeño como preguntas. La magia, la sinergia que se produce cuando todos los elementos convergen (montaje, música, interpretaciones) me parece sensacional y siempre me ha atrapado.

En tus trabajos has hablado de Cazafantasmas, dinosaurios, has coordinado estudios sobre Godzilla… ¿Qué tiene que tener una película o una saga para que te apetezca dedicarle unos años de tu vida a escribir y compartirlo con los lectores?

Aparte del cariño que les tengo a las correspondientes sagas o películas, un poco de desapego a la realidad. Cuando pienso en un proyecto para llevar a cabo, siempre me digo que va a ser muy fácil y muy rápido. Pienso “esto en unos pocos meses lo tengo listo”. Claro que, cuando me pongo a ello realmente, las cosas empiezan a aflorar como realmente son y el período pensado en inicio se dilata bastante. Los quehaceres de la vida, imprevistos en las entrevistas, o la participación en otras colaboraciones provocan que se expanda el tiempo de meses a años. Ya me he hecho a la idea de ese contraste, pero siempre me engaño a mi mismo al principio pensando que va a ser coser y cantar.

¿Te atreverías a nombrar algunos de tus filmes favoritos, para así conocer un poco más tus gustos cinéfilos?

Mi película favorita es Forrest Gump. Todo me parece fabuloso en esa película. Aunque opino que la mejor película de la historia es 2001: una odisea en el espacio. Me parece pura poesía cinematográfica. Después, creo que Los Cazafantasmas, Regreso al futuro, El golpe, Tiburón, Drive, La soga, La tienda de los horrores, El bueno, el feo y el malo y Cinema Paradiso las escogería como mi núcleo predilecto.

Y si hablamos de ensayos cinematográficos, ¿sientes predilección por algunos títulos concretos?

Hay muchos que me han llamado la atención. Me gustó mucho lo que leí de Joe Dante, en los límites de la realidad (aunque no he terminado de leerlo); Sesión sangrienta de Jason Zinoman me pareció brutal, y los que editó Tyrannosaurus Books sobre los directores Fulci, Jackson y Coscarelli (con el que voy por la mitad) me parecieron geniales. También editó Tyrannosaurus unas duplas sobre Dark Star y El regreso de los muertos vivientes, y sobre La residencia y ¿Quién puede matar a un niño?, que me encantaron. Y los que ha dedicado el escritor australiano Lee Gambin a Aullidos y Cujo son estupendos. Por otro lado, me gustaría adquirir y leer ensayos en castellano sobre Robocop, Noche de miedo o La mosca (las clásicas y las de los ochenta), por citar algunos ejemplos.

Si observamos tus tres libros publicados hasta la fecha, puede detectarse cierto aprecio por tu parte por el cine de fantasía, aventuras, sobrenatural… ¿Pretendes seguir en esta línea?

Aunque guardo un poco de tiempo para algún proyecto no relacionado directamente con el fantástico, esa es mi idea, si. Sin duda el cine fantástico es el que más me motiva e ilusiona, y en esa línea pretendo continuar. De hecho, entre los siguientes proyectos estará otro títulos de la colección “Noche de lobos” versado en la saga de Estoy vivo, los bebés mutantes de Larry Cohen.

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Acabas de publicar Noches de Halloween en el que te centras en las películas protagonizadas por el sanguinario Michael Myers. ¿La saga te ha interesado desde siempre?

Para ser fiel a mi mismo, la primera vez que vi una película de la saga en el cine me dejó un tanto indiferente. Eran los tiempos en que Scream, vigila quien llama se había convertido en un éxito también en nuestro país y llegó de esa manera Halloween: la maldición de Michael Myers. Tendría unos quince años. Puesto que la película es como es, no me enteré de casi nada. Si que recuerdo que me llamó la atención por un lado la fotografía de algunas escenas, y también el personaje de Michael Myers. Creo que muy poco después emitieron la original de John Carpenter en televisión, y fue ahí, al descubrir la semilla de la historia, esa elegante obra maestra de 1978, cuando mi interés por el personaje aumentó, y comencé a buscar las películas de la saga en video clubs y tiendas de venta online.

¿Ya habías visto todos los títulos de la saga antes de iniciar la escritura del libro, o has descubierto algún título durante el camino?

Las versiones cinematográficas las había visto todas, varias veces. He visto por primera vez para el libro los montajes del director de Rob Zombie para sus dos entregas, que me gustaron mucho por su ampliación útil de la historia, y también la versión televisiva de ¡Sanguinario!, un montaje totalmente diferente al estrenado en cines. Por lo demás, para la investigación me ha encantado descubrir una pequeña joya como es El hombre de mimbre o maravillarme de nuevo con Psicosis. Es increíble lo genial que era Hitchcock y lo afinada que está esa película, y lo hábil que fue John Carpenter para rendirle ese homenaje espiritual que es La noche de Halloween.

¿Y qué títulos consideras los mejores? ¿ Y los más errados?

La noche de Halloween original me parece sensacional en su aparente sencillez. Tiene una potencia increíble, y una fotografía de Dean Cundey encomiable, clave para el posterior desarrollo estilístico del cine de los ochenta. Halloween III: el día de la bruja me parece muy interesante por su singularidad, su ritmo hipnótico y el desasosiego general. Halloween 4: el regreso de Michael Myers tiene un aura que siempre me ha encantado, y un final espectacular. Después, las dos entregas de Rob Zombie me parecen muy acertadas a la hora de plasmar una dirección totalmente diferente del personaje de Michael Myers, y mostrar algo nuevo de la franquicia. Llenas de matices ingeniosos, y con una naturaleza malsana incómoda y contagiosa.

En cuanto a las menos destacables, creo que Halloween 5: la venganza de Michael Myers, y especialmente Halloween: Resurrection, ocupan ese lugar. La quinta tiene buenas ideas, pero que hubieran necesitado de un más extenso y mejor desarrollo, y la octava está demasiado desenfocada en mi opinión. No queda claro si es una comedia sobre Michael Myers o un slasher tipo Gran hermano, y su fuerza se evapora por muchos poros. Aunque, como siempre digo, todas tienen elementos de interés, como una fotografía espectacular en el primer caso o un interesante Michael Myers en el segundo.

El libro, editado por Applehead, forma parte de su colección “Noche de Lobos”. Pero, ¿el ensayo es un encargo por parte de la editorial? ¿O por el contrario tu acudiste a sus oficinas con el proyecto y ellos lo han encajado dentro de la colección?

La idea del libro se me ocurrió a mi. Presenté entonces el proyecto a Applehead, y me contestaron que estaban muy interesados en él, y que podría encajar muy bien en una colección que estaban preparando sobre iconos del terror, lo que me pareció fantástico. De hecho, a raíz de eso les comenté también que estaba preparando otro texto sobre la trilogía de los vivos de Larry Cohen, y que tal vez podría formar parte de esa colección, y también les pareció buena idea.

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La franquicia se inició a finales de los años setenta con la obra maestra La noche de Halloween de John Carpenter, a la que le han seguido diferentes secuelas, los reinicios de Rob Zombie y un remake estrenado en 2018. ¿Qué crees que tiene la saga para que siga interesando cuatro décadas después de su nacimiento?

Principalmente creo que es la figura de Michael Myers. Hay mucho magnetismo en su estampa, en su manera de moverse. Cuando en una secuencia lo vemos caminar junto a su tema musical, se produce algo mágico que estimula a los espectadores de todo el mundo. Laurie Strode (Jamie Lee Curtis) y el Dr. Loomis son piezas fundamentales en la ecuación, qué duda cabe, pero creo que por sí mismo el personaje de ese psicópata inquebrantable, que parece una máquina infernal, con su efigie blanquecina e indescifrable, agita algo en nuestro interior. Como Godzilla, James Bond o iconos similares del cine, creo que nunca morirá, y Michael Myers resurgirá una y otra vez, levantándose como en esa famosa escena del filme de 1978.

A título personal, en algunas conversaciones he encontrado gente de unos veinte, veinticinco años, que al acercarse ahora a la primera entrega de Carpenter acaban decepcionados

Creo que puede entenderse si tenemos en cuenta que ha habido una escalada brutal en los últimos cuarenta años en el cine de terror. La elegancia y el ritmo tranquilo del filme de Carpenter quedaron muy rápido atrás con el boom del slasher que se produjo a finales de los setenta y principios de los ochenta. De hecho, la segunda parte, ¡Sanguinario!, ya tuvo que echar mano de recursos más violentos para satisfacer las ansias del público sólo tres años después de la primera película. El propio terror ha ido evolucionando en este sentido.

Además, contando que muchas de las imitadoras tomaron como base el filme de Carpenter para después imitar hasta la saciedad la fórmula, extremando sus características, al acercarse ahora a la película original, puede dar la sensación de no ser tan impactante o tan renovadora. Ha sido utilizada demasiadas veces como papel de celofán, podríamos decir, y sus valores pueden parecer que se han desgastado. En mi opinión, sigo pensando que aún pareciendo que ya no tenga esa fuerza, lo cierto es que cuando la saga se queda sin rumbo, siempre se recurre al filme seminal para continuar avanzando. Así fue con Halloween H20: 20 años después, con el remake o con la última de 2018. Por eso, creo que hay algo inimitable, un código esencial, que sigue habitando en el metraje de esa película.

Y si nos centrásemos en John Carpenter, ¿qué títulos de su filmografía serían los más apreciados por ti?

Complicada pregunta. Creo que Asalto a la comisaría del distrito 13 me gusta mucho por su visceralidad. De 1997: rescate en Nueva York me encanta la atmósfera y el personaje de Plissken. Golpe en la pequeña China me parece un título visionario en cuanto al cine fantástico y de acción, y La cosa me parece perfecta. Y de Están vivos me flipa la historia. Esas serían mis favoritas.

¿Y qué opinas, en general, de esa fijación por parte de Hollywood de recuperar a villanos de décadas pretéritas como Freddy Krueger, Cara de Cuero, Jason o Chucky, realizando nuevas versiones o re-interpretaciones?

Los personajes icónicos del cine de terror tienen mucha fuerza, y también el cariño de los entusiastas del cine de terror. Recuperarlos siempre garantiza cierta asistencia al cine. No estoy en contra de los remakes, secuelas ni nuevas aportaciones a cada universo. Al contrario, me encanta descubrir cómo se las habrán ingeniado los cineastas para darle un nuevo punto de vista a cada nueva entrega. En este sentido, me encanta lo que hizo Zombie con sus dos entregas de Halloween. Pero es muy difícil tener libertad artística en estos tiempos —-eso fue lo que consiguió Carpenter en el primer filme de 1978— y ofrecer relecturas de interés. Por ello, lo habitual suele ser que asistamos a nuevas visiones lánguidas, o lejos de las pretensiones que tenemos para ellas. Así, tenemos la sensación fundada que los buenos tiempos para la mayoría de ellos han pasado.

En cualquier caso, esa corriente no deja de demostrar la fuerza que siguen manteniendo los personajes, aún habiendo pasado décadas de su nacimiento. Y los productores lo saben. Saben que nos encantan esos personajes y volver a sentirnos como espectadores de los ochenta. En resumen, hacer caja gracias a la nostalgia. Repito, a mi no me importa, pero siempre que tengan un mínimo de interés.

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Volviendo a tu nuevo libro, es de destacar el apartado que le has dedicado a las entrevistas, habiendo podido contactar con realizadores, intérpretes, compositores, editores, incluyendo a John Carpenter. Entiendo que ha sido una hazaña complicada

Siempre lo es, y supone una pequeña aventura localizar a los agentes, enviarles la propuesta, que acepten, preparar la entrevista, y luego esperar la contestación. Pero personalmente supone toda una experiencia única poder hablar de las películas que a uno le han entusiasmado con los propios artífices de ellas, recoger sus testimonios y plasmarlos en las páginas de un libro. Creo que cuando se consigue, se borra de un plumazo cualquier eventualidad o dificultad.

En Noches de Halloween, mi idea inicial era entrevistar sólo a los directores de la saga. Pero claro, luego me lío y empiezo a pensar: “Tal vez no tenga otra oportunidad de lanzar un libro sobre Halloween, y estoy seguro que Nick Castle, James Jude Courtney, John Ottman, Michael Jacobs o Glenn Garland —por citar solo unos pocos de los entrevistados— pueden aportar historias atractivas”. Y eso me empuja de cierta manera a liarme la manta a la cabeza y ampliar el abanico de entrevistados. El beneficiado de todo esto, sin duda creo que es el lector de Noches de Halloween, que puede encontrar un calidoscopio brutal sobre la saga gracias a todos estos testimonios.

Y aunque el trabajo es excelente y muy completo, ¿has echado en falta algún nombre? ¿O alguien que por algún motivo no haya podido/querido participar? ¿Quizá Rob Zombie o Jamie Lee Curtis…?

Claro, me hubiera encantado contar con los que no podido entrevistar, como los que citas, o Steve Miner, David Gordon Green o Joe Chappelle, que hubieran completado ese abanico de declaraciones de los directores. Pero uno debe ser realista y comprender que siempre hay un tanto por ciento de personas que, por el motivo que sea, no va a ser posible conseguir su implicación. En mi descargo he de decir que pude hacerles llegar la propuesta a todos ellos.

Y ya finalizando, ¿tienes ya en mente un nuevo libro?

Si, tengo varios. Además de uno sobre Godzilla y su relación con la bomba atómica, que lanzaremos mi amigo Jonathan Bellés y yo, como he comentado dentro de un tiempo saldrá una nueva entrega de “Noche de lobos”, en esta ocasión sobre los bebés mutantes de Larry Cohen. Y más cosillas que tengo en mente que aún están en una fase muy embrionaria…

Muchas gracias por tu tiempo Octavio, si quieres añadir algo más

Añadiría únicamente dos cosas. Si os gusta la saga, no creo que os decepcione Noches de Halloween. Creo que sólo por las manifestaciones de los artistas ya vale la pena. Y en segundo lugar, enhorabuena Javier por la entrevista. Las preguntas me han parecido muy adecuadas, hilvanadas a la perfección, y se percibe la investigación que has llevado a cabo para prepararlas.

Javier Pueyo

Fotografías: Laura Sanjuán

Published in: on enero 8, 2019 at 6:59 am  Dejar un comentario  
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Suspiria (2018)

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Título original: Suspiria

Año: 2018 (Italia, Estados Unidos)

Director: Luca Guadagnino

Productores: Bradley J. Fischer, Luca Guadagnino, David Kajganich, Francesco Melzi d’Eril, Marco Morabito, Gabriele Moratti, William Sherak, Silvia Venturini Fendi

Guionista: David Kajganich, según los caracteres creados por Dario Argento, Daria Nicolodi

Fotografía: Sayombhu Mukdeeprom

Música: Thom Yorke

Intérpretes: Dakota Johnson (Susie Bannion), Tilda Swinton (Madame Blanc / Dr. Josef Klemperer / Helena Markos), Doris Hick (Frau Sesame), Malgorzata Bela (madre de Susie), Chloë Grace Moretz (Patricia), Angela Winkler (Miss Tanner), Vanda Capriolo (Alberta), Alek Wek (Miss Millius), Jessica Batut (Miss Mandel), Elena Fokina (Olga), Mia Goth (Sara), Clémentine Houdart (Miss Boutaher), Ingrid Caven (Miss Vendegast), Sylvie Testud (Miss Griffith), Fabrizia Sacchi (Pavla), Brigitte Cuvelier (Miss Kaplitt), Renée Soutendijk (Miss Huller), Christine Leboutte (Miss Balfour), Vincenza Modica (Miss Marks), Marjolaine Uscotti (Miss Daniels), Charo Calvo (Miss Killen), Sharon Campbell (Miss Martincin), Elfriede Hock (Miss Mauceri), Iaia Ferri (Judith), Gala Moody (Caroline), Sara Sguotti (Doll), Olivia Ancona (Marketa), Anne-Lise Brevers (Sonia), Halla Thordardottir (Mascia), Stephanie maman (Siobhan), Majon Van der Schot (Janine), Maria Bregianni (Sadie), Josepha Madoki (Liza Jane), Navala ‘Niko’ Chaudhari (Marianne), Karina El Amrani (Hermione), Mikael Olsson (agente Glockner), Fred Kelemen (agente Albrecht), Greta Bohacek (Susie joven), Jessica Harper (Anke), Joel-Dennis Bienstock (sacerdote menonita)…

Sinopsis: Finales de los setenta. Una joven estadounidense llamada Susie Bannion viaja a Berlín para cursar estudios de danza en una de las escuelas más prestigiosas del mundo, dirigida por Madame Blanc. El mismo día de su llegada, una de las alumnas recientemente expulsada, Pat, es asesinada. No se trata de un hecho aislado, lo que hace sospechar a Susie sobre la implicación de la escuela en los homicidios. Su desconfianza aumenta cuando una compañera le cuenta que antes de que muriera Pat le confesó que conocía un terrorífico secreto.

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En Rojo oscuro (Profondo rosso, 1975), Dario Argento empezó a mostrar señales inequívocas de trascender el universo que había desarrollado hasta ese momento. Iniciaba así una serie de obras donde la búsqueda por alejarse de los ajustados clichés del giallo llevaron a su filmografía a una etapa inédita e irrepetible guiada por la abstracción narrativa y el concepto de lo fantástico como motor de la propia puesta en escena. El punto de ruptura fue Suspiria (Suspiria, 1977), inicio de una improvisada trilogía alargada en el tiempo treinta años regida por la brujería, la alquimia, el esoterismo, el ocultismo y la dimensión secreta del mundo de las artes. En su génesis el guión tuvo en cuenta su vinculación con los cuentos de hadas, la obra de Thomas de Quincey e incluso una revisión de la novela gótica. La ficción se enmarcaba en una siniestra mansión de lúgubre belleza que sustituía a los habituales castillos, palacetes, residencias rurales o monasterios. Además, una atmósfera enigmática basada en un misterio insondable de procedencia sobrenatural hechizaba el escenario planteado. La trama hilvanada recreaba una serie de brutales crímenes carentes de una aparente explicación. Sólo en su tramo final la película desvelaba algunos secretos si bien habría que esperar al prólogo de Inferno (Inferno, 1980) para encontrar una referencia directa al misterio de las tres madres.

Precisamente cuando el cineasta italiano estaba concluyendo su trilogía comenzaron los rumores de una nueva versión del film seminal que han tardado una década en hacerse realidad. Ha sido finalmente el realizador trasalpino Luca Guadagnino (encumbrado recientemente por  crítica y festivales gracias a sus dos últimas obras) quien ha llevado a buen puerto el remake de la mítica película de Argento. Una nueva versión que ha generado gran polémica por alejarse completamente de la obra original para aportar sobre la misma idea un acercamiento completamente distinto. Este aspecto es el más positivo del film al no realizar una mera e imposible replica de una obra ya de por si bastante inimitable. Queda muy claro desde el principio que los intereses de Guadagnino son completamente distintos a los de Argento. Al director de Call me by your name (Call Me by Your Name, 2017) se le nota demasiado que no quiere mancharse haciendo una película de terror. Elude la iconografía básica del género y cuando debe recurrir a ella lo hace con bastante torpeza.

Su preocupación está en otro campo distinto siempre determinado por los contextos que pretende resaltar. Por un lado el histórico-social en el que se desarrolla la película, un Berlín dividido por la guerra fría de 1977 oscuro y amenazante azotado por las repercusiones de la violencia generada por el terrorismo de la Facción del Ejercito Rojo en pleno “Otoño Alemán”. Por otro lado no elude un discurso muy actual, con la reivindicación de lo femenino llevado hasta las últimas consecuencias y donde la danza cobra un sentido muy especial. A Argento la realidad y la coherencia siempre le ha importado muy poco. Su filmografía está repleta de sus caprichosas obsesiones y sus habituales fugas narrativas donde podía dar rienda suelta a su naturaleza menos convencional. Guadagnino y su guionista, Dave Kajganich, eligen un terreno bien distinto, cimentando un guión aparentemente muy estructurado y consistente pero abundante en  líneas narrativas más decorativas que efectivas y que solo sirven para dar una aparente sensación de profundidad finalmente ausente en el resultado final. En este aspecto, se aportan matices inéditos a sus personajes (la ingenuidad es sustituida por decisión y destreza), un contexto político-social muy elaborado y un sentido ritual de la danza completamente ausente en el original. Sus dos mejores secuencias asocian el mundo de las artes con el mundo de la muerte mostrando una vía que desafortunadamente no sigue la película en su esencia.

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La nueva Suspiria juega a ser una película muy sofisticada con una estructura muy cerebral donde no faltan guiños culturales elitistas para asentar su concepto. Divide su narración en seis capítulos con títulos rimbombantes y un epílogo donde cambia finalmente el auténtico sentido del horror que Argento otorgó a sus maléficas criaturas. Sorprendentemente, el film naufraga donde no debería, en su manifestación del auténtico terror y del profundo misterio todo ello debido a carecer de una verdadera perversidad en los acontecimientos desarrollados. Y no faltan aspectos positivos: brillan sus principales protagonistas, las escenas de impacto, su oscura textura visual y una lograda banda sonora que acompaña muy bien la atmósfera desarrollada. Sin embargo, como bien han comentado otros cronistas, Guadagnino se pasa de frenada y acaba embriagado por su propia conciencia autoral. Lo muestra todo, lo explica todo, lo identifica todo y lo curioso es que acaba resultando confuso y contradictorio. Por ello, si bien no me ha disgustado esta interesante reinterpretación de Suspiria, el motivo fundamental ha sido por las dudas que me genera como espectador y por el contradictorio diálogo que establece con el film original al que deliberadamente traiciona para dar a luz a la “cuarta madre”.

Fernando Rodríguez Tapia

 

Published in: on enero 2, 2019 at 6:53 am  Dejar un comentario  
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Entrevista a Davide Melini

Davide Melini

Con el 2018 casi finalizado, toca repasar uno de esos cortometrajes multipremiados con más de cien galardones obtenidos en certámenes de todo el mundo, incluyendo España, Italia, Reino Unido, Estados Unidos, India o Francia. Bajo el título de Lion (2017), el corto, de excelente factura, supone un extraño cruce entre el cine denuncia y el fantastique que versa sobre un niño maltratado por su padre y el sufrimiento vivido en el hogar. Una tortura que llega a su fin de la manera más inesperada… 

Así pues, hemos contactado con su realizador, Davide Melini, un cineasta con proyección que ya está preparando lo que será su primer largometraje y que muy amablemente aceptó contestar a nuestro cuestionario.    

Primero, hablemos un poco de sus inicios. Nació en Roma a finales de los años setenta, pero ¿en qué momento se inicia su pasión por la industria del cine?

Siempre he tenido esa pasión. Mi tío trabaja en el cine desde hace cuarenta años y a través de él he descubierto este increíble mundo desde pequeño. Recuerdo que muchas veces iba a visitarlo mientras estaba trabajando. ¡Es algo que siempre me ha fascinado!

¿Ha realizado estudios cinematográficos?

Mi verdadera escuela ha sido la pantalla. Horas y horas viendo películas de todos los géneros. Mientras estoy viendo una película la analizo desde todos los puntos de vista. ¡Esa es la mejor forma de aprender! Después, cada director tiene que ser capaz de desarrollar su propio estilo.

Y como espectador, ¿qué géneros son los que más le gustan? ¿Tiene algunos directores de cabecera?

He visto y amo todo el cine en general: desde el blanco y negro al color, desde las películas mudas a las sonoras… Si una película está bien realizada y es capaz de hacerme llegar su mensaje, me da igual que su género sea thriller, terror, fantástico, western, histórico, dramático o comedia. Me gusta tanto el cine del Gordo y el Flaco o el de Charlie Chaplin como el más actual. Respecto a la segunda cuestión, cuando pienso en quién me ha influenciado más, me vienen a la mente muchísimos nombres (¡una lista realmente infinita!). Al respecto me gusta decir que estoy influenciado por todos y por ninguno.

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En la década del 2000 arranca su trayectoria profesional. Ha trabajado, por ejemplo, en los equipos de ayudantía de dirección de importantes series como Roma (2005-2007) o Penny Dreadful (2014-2016). ¿Fue un buen aprendizaje?  

Sin duda. Son grandes producciones con grandes presupuestos y eso hace posible que una persona pueda trabajar en decorados increíbles y con actores importantes. Roma tenía un equipo técnico y artístico de primer nivel, con recursos y materiales técnicos de primera calidad. Los vestuarios y los efectos especiales de maquillaje eran increíbles, pero lo más impresionante eran los decorados, perfectamente reconstruidos en el interior de los famosos estudios de Cinecittá. A un lado estaba el set de Gangs of New York (Gangs of New York, 2002) y al otro el de Roma… Es difícil explicar lo que se siente a alguien que no lo ha visto con sus propios ojos…

En Penny Dreadful tuve la suerte de poder trabajar junto a estrellas como Timothy Dalton, Josh Hartnett, Wes Studi y Sarah Greene. Estuvimos grabando en el desierto de Almería y en el interior de Fort Bravo, en Tabernas, que es el mayor estudio de cine western de Europa. Fue un verdadero orgullo para mí, porque muchos spaghetti-westerns se rodaron ahí; obras maestras como Por un puñado de dólares/Per un pugno di dollari (1964), La muerte tenía un precio/Per qualche dollaro in più (1965), El bueno, el feo y el malo/ Il buono, il brutto, il cattivo (1966), Hasta que llegó su hora (C’era una volta il West, 1968), Le llamaban Trinidad (Lo chiamavano Trinità…, 1970), Le seguían llamando Trinidad (Continuavano a chiamarlo Trinità, 1971)… La emoción de pisar ese desierto, sabiendo que por allí habían pasado Clint Eastwood, Charles Bronson, Claudia Cardinale, Henry Fonda, Brigitte Bardot, Harrison Ford, Sean Connery, Yul Brunner, Bud Spencer, Terence Hill, Gregory Peck, Steve McQueen y Faye Dunaway, entre otros, es algo indescriptible.

Otro proyecto en el que pudo ejercer como asistente de dirección fue La terza madre [dvd: La madre del mal, 2007], de Dario Argento. ¿Cómo fue la experiencia?

Cuando se habla de Dario Argento es inmediato pensar en la trilogía de los animales –El pájaro de la plumas de cristal (L’uccello dalle piume di cristallo, 1970), El gato de las nueve colas (Il gatto a nove code, 1970) y Cuatro moscas sobre terciopelo gris (4 mosche di velluto grigio, 1971)-, en Rojo oscuro (Profondo Rosso, 1975), Suspiria (Suspiria, 1977) e Inferno (Inferno, 1980), en Phenomena (Phenomena, 1985) … Películas que han aterrorizado al mundo y han ejercido una importante influencia en otros grandes directores, como John Carpenter, Quentin Tarantino, Brian De Palma, William Friedkin… Ver trabajar a Dario Argento detrás de la cámara es algo absolutamente increíble. Y no bromeo si te digo que cada día es como si fuera una verdadera lección de cine. Ha sido otro sueño que he podido hacer realidad: ¡trabajar con el “Maestro” del terror italiano!

En 2006 filma Amore estremo, su primer cortometraje como guionista y director, al que sigue La sceneggiatura, estrenado el mismo año. Con ellos ya quedan claras sus preferencias por el cine de terror y misterio. ¿Quedó satisfecho con los resultados?

Pienso que en la vida de una persona todo es relevante y nada debe ser obviado: ni las experiencias más positivas ni las más negativas. Amore estremo era un thriller muy oscuro y violento, que se basaba en un amor secreto e imposible entre dos jóvenes (Michela Bruni y Leonardo Pace). La idea principal era descubrir los límites del amor. A pesar de que el guion era bueno, la película deja mucho que desear. Fue la primera vez que estaba detrás de la cámara y el resultado fue un cortometraje amateur. Sin embargo, Amore estremo fue sin duda un paso necesario en el desarrollo de mi carrera, porque experimenté por mí mismo lo difícil que es pasar del guion a la realización. En el mismo año lo intenté de nuevo rodando La sceneggiatura, un cortometraje de terror puro, donde un joven y galardonado guionista (Matteo Pianezzi) comienza a escribir una película de terror, a pesar de la reticencia de su novia (Claudia Nicosia). Pronto se dará cuenta de que, a veces, mezclar la realidad con la imaginación puede ser muy peligroso. Con esta película empecé a ver las cosas de una manera diferente y, aunque no es perfecta, la considero como el primer cortometraje profesional que he hecho. Con La sceneggiatura empecé a participar en festivales y gané mi primer premio.

 

Después vinieron otros cortometrajes como The Puzzle (2008) o The Sweet Hand of the White Rose (2010)…

Son dos cortos muy diferentes. The Puzzle es un thriller puro: después de discutir con su hijo (Alessandro Fornari), una mujer (Cachito Noguera) decide relajarse con su pasatiempo favorito: haciendo un puzle. Pero, a veces, los puzzles esconden misterios oscuros y tremendos… A pesar de la gran cantidad de trabajo que tenía, el conocido productor malagueño Ezekiel Montes pudo reservarme un día de rodaje, así que empecé a pensar en cómo involucrar al público, pero era una tarea muy difícil. ¿Qué podía hacer en tan poco tiempo? Sabía que sólo podía rodar un cortometraje de cuatro o cinco minutos, por lo que lo aposté todo al ritmo. ¡Era lo único que me interesaba! Pensé que si yo no podía contar mucho con la historia, el corto tendría que depender totalmente de la parte visual. Y eso es exactamente lo que hice. ¡Y tuve suerte! Creo que esa fue la clave de su éxito.

The Sweet Hand of the White Rose es un cortometraje puramente fantástico, un cuento oscuro, lleno de momentos dramáticos, aunque, en comparación con The Puzzle, es mucho más suave y menos claustrofóbico: para olvidarse de una acalorada discusión, un chico (Carlos Bahos) decide coger su coche y marcharse lo más lejos posible. Sin embargo, un pequeño error y el encuentro con una niña llamada “Rosa Blanca” (Natasha Machuca) cambiarán su vida para siempre… Debo admitir que con este corto cumplí otro de mis deseos: ¡rodar en un cementerio por la noche! La mayor parte del corto fue filmado en el Cementerio Monumental de San Sebastián, situado en Casabermeja, que es, sin duda, el cementerio más hermoso de Málaga.

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Llegamos así a Lion, un magnífico trabajo en el que mezcla drama social con género fantástico, una combinación que ha sabido manejar con acierto. Para aquellos que aún no lo hayan podido ver, ¿cómo lo definiría?

Es una verdadera denuncia contra la violencia infantil. Un cortometraje puramente dramático que está ambientado en un contexto fantástico.

¿Y cómo nació la idea? ¿Quiso hacer un alegato contra los malos tratos, pero desde su prisma personal? ¿O estaba buscando ideas para un cortometraje de género fantástico y de golpe pensó en tratar el cine dramático?

Después de mis dos últimos cortometrajes de género thriller/fantástico, sentí una fuerte necesidad de cambiar y de hacer algo que fuera capaz de tocar la psique del espectador y a la vez de dejar una marca muy profunda a nivel visual. Como dije anteriormente, cuando escribo un guion mi mente siempre debe estar clara y no tener restricciones. Siendo así, la historia casi se escribe sola. En el caso de Lion me impuse sólo una condición: aislar completamente a los personajes, ubicándolos en una localización alejada de la población. Quería crear un ambiente lo más claustrofóbico posible y por eso eliminé cualquier vía de escape: un chalet aislado, situado en el medio de un bosque cubierto de nieve. Al optar por esta opción, la atención del espectador se desplazará inexorablemente a la única luz presente, que es la de la casa. Sabiendo desde el principio que será imposible escapar, el chalet conseguirá aún más fuerza. Después, una vez que el espectador se vea arrinconado, sabiendo que no podrá huir, hago pasar por delante de sus ojos todo tipo de horrores…

El reparto cumple muy bien su cometido, pero tal vez quién destaque sea el niño Pedro Sánchez, que por cierto ha recibido numerosos premios por su interpretación. ¿Cómo le encontró? ¿Fue su primer trabajo como actor?

Aunque ya había participado en algunos anuncios publicitarios y había trabajado como modelo, lo cierto es que Lion fue su primer proyecto cinematográfico. El encuentro fue totalmente casual: un día vi que una señora presentaba a su hijo en un grupo de cine de Facebook y su rostro me ofreció exactamente lo que tenía en la mente, lo que estaba buscando. Totalmente convencido de que era el actor que quería para ese personaje, le pedí a mi director de casting, Carlos Bahos, que se pusiera en contacto con la madre y la invitara a traer a su hijo al casting que tenía previsto celebrar unos días más tarde. ¡Y así fue! Ya en la prueba que le hicimos frente a la cámara se veía que era un verdadero fenómeno. ¡Y todos los premios que ha ganado, desde Hollywood hasta Nueva York, pasando, entre otros lugares, por Miami, Chicago, Londres, Roma y Moscú, son más que merecidos!

En Lion también tienen mucha importancia los efectos especiales. ¿Fue muy complicado llegar hasta el resultado final?

Si hablamos de efectos especiales de maquillaje, no hubo absolutamente ninguna complicación, ya que tuvimos la suerte de contar con un equipo de primer nivel, formado por Sarah O’Brien (Penny Dreadful), Daniele Nastasi (Star Wars) y Niahmy Glynn (Thor: Ragnarok). Si, por el contrario, hablamos de los efectos visuales, ahí sí tengo que reconocer que fue muy difícil. Al principio teníamos dos técnicos encargados de toda la parte digital y, aunque hicieron un buen trabajo, tanto la producción como yo queríamos algo todavía mejor. Éramos conscientes de la importancia que los efectos visuales tienen en este tipo de películas y por eso decidimos de dar el trabajo a Luca Visual FX, un profesional italiano que vive en Londres. Con su equipo pudieron mejorar mucho toda la parte digital y… ¡hasta el día de hoy han ganado diecisiete premios!

En estos momentos está trabajando en Deep Shock, un nuevo cortometraje de terror. Visto el trailer, parece ser que quiere rendir tributo al giallo. ¿Qué nos puede contar de él?

Este cortometraje nació con la idea de celebrar el giallo italiano y, en particular, rendir un verdadero homenaje a los dos directores que han consagrado el género: Mario Bava y Dario Argento. No es casualidad que el título del corto sea una mezcla entre Deep Red (Rojo oscuro) de Argento y Shock de Bava. Dicho esto, sin embargo, hay que añadir que Deep Shock es una película absolutamente independiente y autónoma, que viaja sobre pistas precisas. Mi idea era recrear la magia y el suspense de algunas películas de los años 70, pero utilizando la tecnología actual. Deep Shock se estrenará en 2019 y será mi último cortometraje, antes de intentar dar el salto al largometraje.

¿Y qué nos puede adelantar de ese primer largometraje?

Aún no puedo decir nada. Hablar antes de tiempo no es bueno, jajajajaja. Prefiero ir paso a paso… y el próximo paso se llama Deep Shock. Cuando esté terminado del todo podré finalmente pensar de forma exclusiva en el largo.

Actualmente en España es común encontrar en los festivales cortos dirigidos por cineastas que ya han dirigido largometrajes, algo que hace unos años era bastante extraño. ¿Cómo está la industria del cortometraje en Italia? ¿Esto que comento ocurre también en su país?

La verdad es que no lo sé. En los últimos años he trabajado sólo con americanos, ingleses, irlandeses y españoles. No trabajo en Italia desde el año 2007 y actualmente no estoy dentro del mundo cinematográfico italiano.

Desde hace unos años, diversos cineastas se están acercando al giallo para ofrecer nuevas películas. Me refiero a títulos como Sonno Profondo (2013) y Francesca (2015), ambas de Luciano Onetti, Buenas noches, dijo la señorita pájaro (2012) de César del Álamo, Amer (2009) de Hélène Cattet y Bruno Forzani, o Last Caress (2010) de François Gaillard y Christophe Robin. ¿Le gusta en general esta especie de resurgimiento? ¿A qué cree que se debe?

Es un género casi desaparecido, ¡pero nunca olvidado! Tiene un público específico y siempre atrae, incluso a las nuevas generaciones. Aunque las grandes productoras ya no financian este tipo de películas, es un género muy querido que ha tenido una gran influencia en el cine de terror estadounidense. No me sorprende en absoluto que haya directores de todo el mundo que todavía hagan este tipo de películas.

Y de los títulos clásicos, ¿cuáles son sus gialli favoritos?

Hay tantos que si empiezo a nombrarlos todos esta entrevista no terminará nunca, jajajajajaja. Generalmente amo todas las películas de este tipo.

Javier Pueyo

Published in: on diciembre 31, 2018 at 6:53 am  Dejar un comentario  
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Bergman, su gran año

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Titulo original: Bergman – ett år, ett liv

Año: 2018 (Suecia, Noruega)

Director: Jane Magnusson

Productores: Fredrik Heinig, Cecilia Nessen, Mattias Nohrborg.

Fotografía: Emil Klang

Música: Jonas Beckman, Lars Kumlin

Intérpretes: Jane Magnusson (narradora, solo voz), Ingmar Bergman (material de archivo), Lena Endre, Thorsten Flinck, Elliott Gould, Barbra Streisand, Liv Ullmann, Lars von Trier, Dag Bergman, Gösta Ekman, Gunnel Lindblom

Sinopsis: Es en 1957 cuando Ingmar Bergman realiza dos de sus más míticas películas, El séptimo sello y Fresas salvajes. También hace un telefilm y dirige cuatro obras teatrales. Jane Magnusson dirige este documental explorando, por medio de entrevistas de archivo y actuales efectuadas ex profeso, ese glorioso año.

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Jane Magnusson, documentalista y directora, ya ha tratado al gran director Ingmar Bergman en otras ocasiones: en 2012 realizó para la televisión, junto a Hynek Pallas, ambos guionistas también, la mini-serie documental Bergmans video, donde destacados cineastas como Woody Allen, Martin Scorsese, Wes Craven, Francis Ford Coppola, Wes Anderson o Agnieszka Holland, por mencionar a unos pocos, hablaban sobre él. En 2013 incidió en el personaje, de nuevo con Pallas, con Descubriendo a Bergman (Trespassing Bergman, 2013), donde esta vez, en la casa del propio Bergman, se habla sobre su legado, repitiendo algunos nombres arriba citados y otros como los directores Ang Lee, John Landis, Michael Haneke, Claire Denis o Alejandro González Iñárritu, y también hay declaraciones de actrices que trabajaron con Bergman, como Harriet Andersson, protagonista de Un verano con Mónica (Sommaren med Monika, 1953), o Pernilla August, que apareció en Fanny y Alexander (Fanny och Alexander, 1982) y en Las mejores intenciones (Den goda viajan, 1992), con guion de Ingmar Bergman y dirigida por Bille August, su esposo por aquel entonces. La tercera vez es esta, Bergman, su gran año, focalizado en 1957, un año muy importante en la filmografía del gran realizador.

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En verdad, ese año es la excusa para hablar de Bergman en un amplio espectro, desde la creación de las memorables películas que vieron la luz en esa época, El séptimo sello (Det sjunde inseglet) y Fresas salvajes (Smultronstället), además del trabajo en la televisión y el teatro, como en su vida personal, con su padre y hermano, sus influencias, tanto artísticas como vitales o cómo le veían los demás.

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A pesar de ser un documental donde se van intercalando imágenes reales del director, los familiares o amigos con otras donde se ven a personas, directores, actores o conocidos, además de escenas de sus películas, contando la historia de Bergman, la directora sabe montar todo esto con soltura y ritmo, lo cual hace que te interese la cinta no solo por el contenido, sino por la forma de narrar. El espectador descubre cómo era el director, pero también cómo era la persona, con sus luces y sombras; hay momentos que Bergman no queda bien parado, pero aún así puedes ver al genio cinematográfico y teatral que fue. Ves que todo su legado dentro de la cultura permanece.

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Bergman, su gran año es un documental que debería tener la mayor difusión posible; no solo entretiene y nos muestra a un gran realizador tal como era, sino que nos enseña que hubo un tiempo en el que hacer cine era maravilloso y que tal vez no esté del todo perdido.

Luis Alboreca

Published in: on noviembre 16, 2018 at 7:00 am  Dejar un comentario  
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Palmarés de la 66 edición del Festival Internacional de Cine de San Sebastián

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Finalizó la 66 edición del Festival Internacional de Cine de San Sebastián que tuvo lugar entre el 21 y el 29 de Septiembre, con probablemente la Sección Oficial más floja de las últimas ediciones con respecto a lo cinematográfico, pero bastante potente en lo referente al número de estrellas y glamur.

La Sección Oficial de este año volvió a contar con una excesiva presencia de  películas distribuidas de una forma en la que es imposible ver todas ellas en los pases dedicados a la prensa; en concreto, la esperada cinta de José Luis Cuerda Tiempo después fue la perjudicada. Dentro de la Sección Oficial también se proyectaron los dos primeros capítulos de la serie española Gigantes de Enrique Urbizu y Jorge Dorado, lo que dio pie para continuar con la controversia surgida en la edición del año pasado a raíz del pase de dos capítulos de la serie La peste de si un festival de cine de este tipo y categoría debe proyectar o no series de televisión en su Sección Oficial. A modo de apunte, aunque fuera de la Sección Oficial, también se pasó la serie completa de ocho capítulos Arde Madrid de Paco León y Anna R.Acosta.

Tres fueron los Premios Donostia que se entregaron en esta edición. El primero cronológicamente hablando fue para el actor, director y productor estadounidense Danny DeVito. Paralelamente a la entrega del galardón se proyectó la que hasta la fecha es su última aportación a la industria cinematográfica, la película de animación Smallfoot de Karey Kirkpatrick, donde pone voz al personaje de Dorgle.

El segundo fue para el cineasta japonés Hirokazu Koreeda, uno de los directores más queridos por el público de San Sebastián y ganador en dos ocasiones del Premio del Público en ediciones anteriores por su trabajo en De tal padre, tal hijo y Nuestra hermana pequeña, en las que trataba valores universales. Con motivo del premio Donostia se presentó su último trabajo, Manbiki kazoku / Shoplifters (Un asunto de familia), por el que ganó la Palma de Oro a la mejor película en la reciente edición del Festival de Cannes.

El tercer y último premio de esta edición fue para la actriz y escritora inglesa Judi Dench, conocida por el gran público gracias a sus interpretaciones en títulos mainstream del tipo de Las crónicas de Riddick, Asesinato en el Orient  Express (versión del 2017) o varias entregas de la saga de James Bond. Al igual que el resto de los galardonados, coincidiendo con la entrega del Premio Donostia se programó una de las más recientes cintas de la actriz Red Joan, inspirada en la vida de Melita Norwood, la espía británica que estuvo más tiempo infiltrada en el KGB.

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Como viene siendo habitual, la afluencia de público a las proyecciones de las secciones “Perlas de otros festivales”, “Zabaltegi”, “Nuevos directores” y “Horizontes Latinos”  fue masiva, superando el número de asistentes con respecto a la edición anterior. Este dato viene avalado por el elevado número de público que se quedó fuera de las salas en unas cuantas proyecciones debido a que estas tenían el aforo completo. Tanto la sección dedicada al “Cine Infantil” como “Culinary Zinema” (cine y gastronomía) volvieron a tener una gran aceptación por parte de los diferentes tipos de público que asisten a estas secciones.

La retrospectiva de este año estuvo dedicada a la guionista y directora inglesa Muriel Vox (1905-1991), en la que se pudieron ver veintiocho de sus trabajos tanto en el papel de directora como de guionista comprendidos entre los años 1945 y 1964. Estos trabajos se caracterizan por tratar temas complejos y prohibidos en su tiempo, como la prostitución, el aborto, el abuso de menores, los hijos ilegítimos o el sexo en la edad adolescente. Su obra responde al canon de cine independiente, a pesar de trabajar con temáticas propias de los géneros clásicos y populares como el melodrama, la comedia, el policiaco o el cine de época.

Pasando ya a desmenuzar el palmarés que nos deja esta 66 edición del Festival Internacional de Cine de San Sebastián, el jurado oficial presidido por el guionista y director estadounidense Alexander Payne y compuesto por Rossy de Palma, Agnes Johansen, Nahuel Pérez Biscayart, Constantin Popescu y Bet Rourich, otorgó los siguientes Premios oficiales FIAPF:

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Concha de oro a la mejor película: Entre dos aguas de Isaki Lacuesta (España).

03 Premio especial del jurado Alpha the right to kill

Premio especial del jurado: Alpha, the Rigth to Kill de Brillante Mendoza (Filipinas).

04 Concha de plata mejor director a Benjamin Naishtat

Concha de plata al mejor director: Benjamín Naishtat por Rojo (Argentina-Bélgica-Brasil-Alemania-Francia-Suiza).

05 Concha de plata Pia Tjelta

Concha de plata a la mejor actriz: Pia Tjelta por Blind spot (Noruega).

06 Concha de plata Dario Grandinetti

Concha de plata al mejor actor: Darío Grandinetti  por Rojo.

Premio del jurado al mejor guión: Ex aequo para Paul Laverty por Yuli (España-Cuba-Reino Unido- Alemania) y para Louis Garrel y Jean-Claude Carrière por L’homme fidèle (Francia).

Premio del jurado a la mejor fotografía: Pedro Sotero por Rojo.

Sección oficial a un lado, el resto de jurados concedieron estos otros premios oficiales:

09 Premio Nuevos directores Hirosi Okuyama por jesus

Premio Kutxabank-nuevos directores: Hirosi Okuyama por Boku wa iesu-sama ga kirai / Jesus (Japón).

Mención especial: Celia Rico Clavellino por Viaje al centro de una madre (España-Francia).

12 Premio Horizontes Maria Alche por Familia sumergida

Premio Horizontes: Familia sumergida de María Alché (Argentina-Brasil-Alemania-Noruega).

Mención especial: El motoarrebatador de Agustín Toscano (Argentina-Uruguay-Francia).

11 Premio Zabaltegi a Jean Gabriel Periot por Song for the jungle

Premio Zabaltegi-Tabakalera: Song for the Jungle de Jean-Gabriel Périot  (Francia).

Mención especial: Los que desean de Elena López Riera (Suiza-España).

10 Premio del publico A Un dia mas con vida Raul de la Fuente

Premio del público Ciudad de Donostia-San Sebastián: Un día más con vida de Raúl de la Fuente y Damian Nenow (España-Polonia- Bélgica-Alemania).

Premio del público a la mejor película europea: Girl de Lukas Dhont (Bélgica-Países Bajos).

14 Premio Irizar al cine vasco Koldo Almandoz por Oreina

Premio IRIZAR al cine vasco: Oreina de Koldo Almandoz (España).

Premio de la juventud: Viaje al centro de una madre de Celia Rico Clavellino.

13 Premio Otra mirada Ash Mayfair por Thw Third wife

Premio TVE otra mirada: The Third Wife de Ash Mayfair (Vietnam).

Premio cooperación española: Los silencios de Beatriz Selgner (Brasil-Francia-Colombia).

Premios Industria:

Premio de la Industria cine en construcción 34: Los tiburones de Lucía Garibaldi producido por Montelona Cine (Uruguay-Argentina).

Premio Film Factory: Los tiburones de Lucía Garibaldi producido por Montelona Cine.

Premio de la Industria Glocal in progress: Nematoma / Invisible de Ignas Jonynas (Lituania-Letonia-Ucrania).

Premio al mejor proyecto del VII Foro de coproducción Europa-América Latina: Hermano peligro de Pablo Fendrick (Argentina-Dinamarca).

Premio EFADs-CAACI de coproducción Europa-América Latina: La llorona de Jayro Bustamante producido por La casa de producción (Guatemala).

Premio Eurimages al desarrollo de coproducción: The Jungle de Matias Huser producido por 8Horses (Suiza).

Arte International Prize: Libertad de Clara Roquet producido por Avalon P.C. (España-Dinamarca).

Premio Ikusmira Berriak: El agua de Elena López Riera producido por Alina Film (Suiza).

Premios paralelos:

Premio FIPRESCI: High Life de Claire Dennis (Francia-Alemania-Reino Unido-Polonia-EEUU).

Premio Fedeora: Viaje al centro de una madre de Celia Rico Clavellino.

Premio Feroz Zinemaldia 2018: Quién te cantará de Carlos Vermut (España-Francia).

Premio al mejor guión vasco: Raúl de la Fuente y Amaia Remírez por Un día más con vida (España-Polonia- Bélgica-Alemania).

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Isaki Lacuesta y miembros del equipo de “Entre dos aguas”.

Premio Signis: Entre dos aguas de Isaki Lacuesta.

Mención especial: Alpha, the Rigth to Kill de Brillante Mendoza.

Premio de la Asociación de donantes de sangre de Gipuzkoa a la solidaridad: Bao bei er / Baby de Liu Jie (China).

Premio Sebastiane 2018: Girl de Lukas Dhont (Bélgica-Países Bajos).

Premio “LURRA” otorgado por Greenpeace: Dantza de Telmo Esnal (España).

Premios Nest Film Students:

Premio Panavisión: El verano de león eléctrico de Diego Céspedes (Carrera de cine y televisión-Universidad de Chile-Chile).

Mención especial: Onde o verão vai (Episodios da juventude) / Where the summer goes (Chapters on youth) de David Pinheiro Vicente (Escola Superior de Teatro e Cinema, Portugal).

Premio Orona: The Girl with Two Heads de Betzabé García (National Film and Television School, Reino Unido).

Premios Honoríficos:

Premios Donostia: Judi Dench, Danny DeVito y Hirokazu Koreda.

Premio Zinemira: Ramón Agirre.

Entrando ya de lleno en la valoración de lo que dio de sí esta edición del Festival, no podemos dejar de destacar un año más el buen hacer de José Luis Rebordinos al frente de todo el equipo del Zinemaldia para conseguir que prácticamente todo funcione de forma notable. Como contrapunto a lo mencionado, cabe mencionar que el equipo de programación en esta edición no ha sido capaz de realizar una equilibrada distribución de los pases de prensa, ya que en la misma jornada se han programado a la misma hora en cuatro salas diferentes una película de la Sección Oficial y tres de las películas más esperadas de la Sección de Perlas: Roma, The Sister Brothers y BlacKkKlansman (infiltrado en el KKKlan).

Como punto negativo de esta edición es de señalar el comportamiento vandálico, lamentable y denunciable por el asalto de varios (entorno a 20) de los acreditados dentro de los cines Príncipe en el pase de la película Cold War. A pesar de haber sido avisados previamente por los trabajadores del cine de que no había localidades libres en la sala, hicieron caso omiso a dichas indicaciones e invadieron el recinto, acomodándose en el suelo por los pasillos. Sinceramente creo que esta caterva no es merecedora de volver a ser acreditada en este Festival, ya que pone en riesgo la seguridad de los presentes y desconozco el tipo de sanciones que pueden recaer sobre las salas (no hay muchas en la cuidad) por incumplimiento del control de aforo.

A destacar en esta edición el cambio de logo más sintético que el de “toda la vida” (aunque hace unos años se había modificado ligeramente) con el fin de dar una imagen más moderna, actual y dinámica del Festival, que además pasa a identificarse con el acrónimo de SSIFF, erigiéndose en uno de los grandes aciertos de esta edición.

¡Hasta el 67 Festival!

Texto: FeRoDo

Fotos: Juan Mari Ripalda

The King of the Kickboxers (vd/tv.: El rey de los kickboxers)

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Título original: The King of the Kickboxers

Año: 1990 (Estados Unidos, Hong Kong)

Director: Lucas Lowe

Productores: Ng See Yuen, Anthony Lee, Booniert Setthamongkol

Guionista: Keith W. Strandberg, sobre una idea original de Ng See Yuen yKeith W. Strandberg

Fotografía: Viking Chiu

Música: Richard Yuen

Intérpretes: Loren Avedon (Jake Donahue) Billy Blanks (Khan), Keith Cooke (Prang), Sherrie Rose (Molly), Richard Jaeckel (Capitán O´Day), Don Stroud (Anderson), William Long Jr. (Big Boss), David Michael Sterling (Mr. McKinney), Ong Soo Han (Thasi), Jerry Trimble (narcotraficante), Bruce Fontaine (Dan Handel), Patrick Shuck (Jake joven), John Kay (Mr. Director), Michael Depasquale Jr. (Sean Donahue)…

Sinopsis: El agente Donahue es un joven e intrépido oficial que vio como su hermano moría a manos de Khan, un asesino experto en lucha clandestina. Años después, Khan se ha convertido en pieza fundamental de un grupo de mafiosos que trafican en Tailandia con snuff-movies. Donahue viajará a Asia para derrocar a los maleantes y consumar su venganza personal.

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Jean -Claude Van Damme irrumpió en el mercado audiovisual norteamericano a finales de los años ochenta. Y lo hizo con fuerza, pues aunque la crítica en general le dio una sangrante bienvenida (nominación a los Razzie incluida), burlándose de sus habilidades ante la cámara, gran parte del público quedó encantado con la llegada del apodado “Músculos de Bruselas”. Entre sus primeros filmes como protagonista dos sobresalieron por encima del resto, Contacto sangriento (Bloodsport, 1988) y Kickboxer (Kickboxer. 1989), un par de cintas que, si bien es cierto que cinematográficamente no aportaban mucho, contenían ciertos alicientes que conectaron con unos espectadores entregados que se dejaron llevar por los encantos de Van Damme. ¿Sus tramas? Nada del otro mundo, pues la primera proponía al héroe envuelto en el universo de los torneos clandestinos de artes marciales, mientras que en Kickboxer el personaje de Van Damme debía vengar a su hermano en (efectivamente) un ring por el que acostumbraban a aparecer luchadores asesinos de la peor calaña. Guiones sencillos pero en verdad efectivos que cumplieron satisfactoriamente con su objetivo de entretener a los aficionados al subgénero. Estos largometrajes, además, generaron no pocas explotiations confeccionadas en su mayoría para el mercado del vídeo en cuyos libretos encontrábamos a peleadores inmiscuidos en peligrosas intrigas, siempre con los combates como eje de la acción. La lista de ejemplos sería casi infinita, pero basta con recordar que entre las estrellas que protagonizaban estos largometrajes se encontraban nombres como los de Lorenzo Lamas, Don “The Dragon” Wilson, Daniel Bernhardt o Gary Daniels, entre muchos otros.

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No es momento ni lugar para realizar un estudio detallado del cine artemarcialista de décadas pasadas, pero espero que esta introducción sirva para contextualizar, aunque sea de manera escueta, la cinta que aquí nos ocupa, El rey de los kickboxers. Producida por la Seasonal Film Corporation (empresa especializada en el género de acción), la película cuenta con Loren Avedon como actor principal, un intérprete que, al igual que los antes mentados, concentró gran parte de su carrera en filmes imitativos de los principales éxitos de Van Damme. La historia, además, clona varios conceptos de Kickboxer, pues el protagonista viaja a Tailandia con la intención de vengar la muerte de su hermano a manos de un experto en artes marciales, y allí será entrenado duramente por  un sabio maestro. Nada que destacar, aunque si podemos aludir que si la cinta de Van Damme era amena y divertida, ésta es una abominación fílmica, un plagio descarado sin pudor alguno que, para más inri, presenta numerosos errores técnicos, que van desde fallos de raccord a descuidos de iluminación, pasando por un guión absurdo y lleno de sandeces, escenas de sexo gratuito y malas interpretaciones (atención a la presencia en el cast de Richard Jaeckel, años atrás con una carrera más que interesante a las órdenes de Robert Aldrich o Sam Peckinpah, nominación al Oscar incluida, que aquí ejecuta con desgana su papel de jefe de policía). Los fans del cine de artes marciales tampoco encontrarán muchas virtudes en las coreografías, pues las escenas de lucha están resueltas sin artificios, colocadas únicamente para resultar efectivas dentro del guión. A nivel técnico únicamente podemos destacar un momento concreto, un plano subjetivo en verdad logrado y bien resuelto, situado casi al final del metraje, durante el cual el héroe de la película llega en canoa al lugar en el que está instalado el ring para la pelea final.

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Así pues, El rey de los kickboxers no es en absoluto un filme para recordar, y mucho menos que merezca algún tipo de reivindicación o similares. No obstante, la película sí cuenta con un componente en la trama que aún no hemos mencionado que puede llamar la atención a más de un aficionado al cine de suspense y del terror. Y es que el elemento catalizador que hace que el personaje principal decida emprender su venganza es el descubrimiento de una red de snuff-movies organizada por un grupo de mafiosos norteamericanos que opera en Tailandia. De este modo, los criminales de la película trafican con VHSs en las que brutales guerreros asesinan a sus víctimas empleando diferentes técnicas de artes marciales. Pero mientras que en películas como Tesis (1996), Asesinato en 8mm (8mm, 1999) o American Guinea Pig: Bouquet of Guts and Gore (2014) veíamos como los delincuentes confeccionaban estas abominables cintas con métodos rudimentarios, en El rey de los kickboxers sus personajes no escatiman en gastos y filman sus crímenes con todos los lujos que tienen a su alcance: un plató bien equipado, lámparas de última generación, grúa, dollys para travellings… de todo, cayendo así en un ridículo mayor al tratar estas filmaciones como rodajes al uso, inmiscuyendo en ellos a técnicos, especialistas y demás. Un absurdo.  Aunque lo más disparatado llega cuando el espectador descubre que los villanos que asesinan en estas snuff-movies lo hacen… ¡a cara descubierta!, evitando así cualquier posibilidad de crear una trama criminal o cierto suspense. Nada. Únicamente una sucesión de golpes, porrazos y patadas al servicio de una intriga que deja de ser interesante al descubrir que sus artífices no son capaces de generar una mínima emoción. Imagino que tampoco era la intención de sus responsables, más allá de la muestra de la típica retahíla de mamporros ajusticiados por un reparto de estrellas marciales desaprovechado; al mencionado Avedon hay que sumar al gigantesco Billy Blanks como el villano principal, Keith Cooke como el experimentado maestro y  un casi debutante Jerry Trimble como narcotraficante, todos ellos con títulos mucho más interesantes en sus filmografías.

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Imagino que siendo conscientes de que por sí sola la película tendría poca distribución, cabe señalar que en algunos países El rey de los kickboxers se vendió como una entrega mas de la (falsa) saga iniciada, supuestamente, por Retroceder nunca rendirse jamás (No Retreat, No Surrender, 1986), aquella cinta dirigida por Coerey Yuen en la que destacó, precisamente, el concurso como secundario de un joven Jean Claude Van Damme, todavía en busca de su puesto en la industria. Sin ser un mega-éxito, la fama de Retroceder nunca rendirse jamás permitió que se produjesen una serie de secuelas apócrifas que intentaron exprimir su éxito aunque en realidad poco o nada tuvieron que ver con el original, y que contaron con interesantes intérpretes, como Cynthia Rothrock o el propio Loren Avedon.

Javier Pueyo

 

Published in: on agosto 22, 2018 at 5:26 am  Comments (1)  
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Entrevista Víctor Olid, autor del libro “Screwballs: 101 comedias sexuales”

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El pasado mes de mayo se puso a la venta, a través del sello Vial of Delicatessens, el nuevo libro de Víctor Olid, Screwballs: 101 comedias sexuales, un volumen que repasa todas aquellas películas humorísticas ambientadas en institutos, universidades, campamentos y demás, cuyo principal móvil es el sexo en todas sus variantes. Así, entre sus más de quinientas páginas encontraremos reseñas llenas de anécdotas y datos de cintas tan populares como las hollywoodienses Despedida de soltero, o Resacón en las vegas, así como de las secuelas apócrifas que inundaron los videoclubs y las televisiones de antaño –Cuidado con Porky´s, La loca academia de los Albóndigas, Desmadre a la americana 2…-, sin olvidas algunos filmes ajenos a Estados Unidos, como las españolas El rollo de septiembre de Mariano Ozores o Sufre mamón de Manuel Summers.

Para conocer un poco más los entresijos de esta obra, entrevistamos a su máximo responsable, Víctor Olid, para que él mismo nos explique cómo ha sido la elaboración de su más reciente trabajo.  

¿Por qué un libro sobre comedias sexuales?

Porque la comedia sexual es un subgénero del que soy fan desde la niñez y me apetecía repasar gran parte de los títulos y escribir sobre ellos. También considero que dentro de lo que es la escritura cinematográfica hay una gran escasez de libros dedicados a la comedia, y más cuando hablamos de este tipo de películas defenestradas por la crítica seria. A mí me interesa mucho la comedia. Consumo mucho tipo de cine, no soy un individuo de esos cerrados. Y dentro de todo el cine que consumo, mi preferido es la comedia. De ahí la inquietud.

¿A quién va dirigido el libro? ¿Qué lectores crees que lo encontraran más atractivo?

Al contrario que, por ejemplo, el cine de terror, el cine de comedia no tiene fandom, que yo sepa. Y si lo tiene es verdaderamente minoritario. Pues a los cuatro o cinco individuos que hay interesados en la comedia, a esos tipos va dirigido. Y, sobre todo, gente que me sigue y que ya sabe lo que hago, será a los que este libro acapare mayor interés, ya que es un libro escrito de forma coloquial, sin ínfulas literarias y lleno de tacos, palabrotas, etc… Aunque en realidad nunca se sabe al tipo de lectores que vas a llegar. Muchas veces se sorprende uno.

¿Por qué crees que anteriormente no se había hecho ningún libro de este estilo y, en cambio, sí encontramos decenas de estudios y ensayos centrados en el cine de terror, el western, las series de televisión…?

Supongo que es por ese halo de mediocridad que acompaña a las comedias sexuales como obras cinematográficas. Nadie quiere escribir sobre obras sin trascendencia, más bien todo lo contrario. También me remito a la anterior respuesta: hoy en día los libros sobre cine los hacen los fans, y este subgénero no tiene fandom. Paradójicamente, muchas de estas películas tienen recaudaciones millonarias, pero eso es porque van destinadas al público llano. La gente que acude a ver, por ejemplo, American Pie, no es un público que luego le guste leer sobre la película. Y supongo que esa será la explicación. Aunque sí que existen dos o tres ensayos sobre comedia gamberra, pero abordados de una manera absolutamente sesuda y condescendiente con el género. Esto va por otros derroteros.

AMERICAN PIE

Ya has mencionado que la comedia es tu género cinematográfico favorito. ¿Hubo alguna comedia que te impactara en tu niñez o adolescencia que te llevara a decantarte por ese género como tu preferido? 

Hay muchas. Yo creo que la que más me impactó, por escatológica y por descerebrada, fue Desmadre en la universidad, que tiene presencia en este libro. Hay otras muchas, que también tienen presencia en estas páginas, como Despedida de soltero, La revancha de los novatos… Pero vamos, cualquier comedia “ochentera” me representa. De hecho, tengo tal nivel de tolerancia a la comedia, que puedo disfrutar de casi cualquier cosa que sea “de risa”.

Algo que ya has dicho, y que también mencionas en determinadas partes de tu libro, es que la crítica, por norma general, acostumbra a rechazar la comedia, tildándolo de un género menor. ¿A qué crees que es debido?

Depende. Por ejemplo si hablamos de “high comedy” o “alta comedia” la crítica seria tiende a ser benevolente. Y con las comedias de Woody Allen, por supuesto, pero porque al final estas películas son lo que podíamos denominar “comedia de autor”. Pero las películas que basan su humor en los pedos y en los chistes de culos, suelen ser menospreciadas por lo obvio. Se impone la corrección política sin pasar a valorar las posibles cualidades técnicas o artísticas que muchas de estas películas puedan tener.

Sin ir más lejos, Adam Sandler, da igual lo que haga, siempre será acuchillado por la crítica. Sin embargo, histrionismos e infantiladas aparte, es cierto que Adam Sandler tiene películas de mierda, pero entre toda esa mierda, tiene dos o tres que son verdaderamente buenas películas. Pero un crítico no va a reconocérselo nunca, por supuesto.

En el caso de Resacón en Las Vegas, la crítica sí que supo ver el películón que es. Pero ésta sería la excepción que confirma la regla. También hay que tener en cuenta que es una película de Warner Bros. con una taquilla extraordinaria, cosa que, sin duda, repercute en las críticas.

También diré que es un género que no necesita de buenas o malas críticas porque al fin y al cabo la comedia apela a nuestros instintos más primarios. Y la crítica al final es un acto de masturbación destinada, un poco, a gente que no tiene las ideas muy claras y que se fía de las críticas a la hora de elegir las películas que van a ver. Y no van a recomendarles los críticos que vayan a ver una película con corridas… Yo creo que, en definitiva, si la crítica menosprecia las películas de tetas y culos es por una cuestión de corrección política.

¿Cuánto tiempo te ha llevado la escritura del libro?

Escribirlo no mucho, unos seis o siete meses. Editarlo algo más de un año.

Desmadre en la universidad

En lugar de ser un ensayo, Screwballs: 101 comedias sexuales es una sucesión de reseñas de cintas individuales, divididas todas ellas en diferentes capítulos: “Estudiantes cachondos”, “Campamento de verano”, “Adultos juerguistas”… ¿Fue complicado organizar el índice?

No, en realidad en mi cabeza siempre estuvieron bien clasificadas esas películas, así que hice una lista de 101 que consideré las más populares o interesantes, y luego catalogarlas fue una cosa sencilla. No tuve muchas dudas al respecto.

Y de estos, digamos, subgéneros, ¿existe alguno por el que sientas predilección?

Me gustan mucho las “frat movies” (es decir, películas de fraternidades) y luego las producciones de serie Z. La serie Z me interesa mucho siempre, independientemente de si la cinta es comedia, drama, terror o acción. Y como se puede ver en el libro, hay mucha serie Z también en la comedia sexual. Desmadre en la universidad, sin ir más lejos, es una genuina serie Z.

En el libro combinas reseñas de películas conocidas por el gran público, como El graduado, Porky´s o American Pie, con otras un tanto olvidadas o directamente desconocidas como The Party Animal, Preppies, estudiantes en apuros o Joysticks. ¿Tú también has descubierto muchas de estas películas? ¿O ya conocías la gran mayoría de ellas antes de comenzar a escribir?

Bueno, las películas que citas como desconocidas en realidad estaban siempre en los videoclubes. Estos tres títulos en concreto creo que son harto populares. No, en este libro ya conocía las películas de antemano, pero si es cierto que durante su elaboración, en la documentación, sí que he descubierto cientos de comedias sexuales que no sabía que ni que existían, sobre todo en los parámetros del cine exploit y la serie Z. Tantos de hecho, que me he dedicado a localizarlos, verlos y reseñarlos para la secuela de este libro que se centrará en las sex comedies de verdad desconocidas, la mayoría inéditas en nuestro país. Y me encuentro en la tesitura de que, o hago varios volúmenes, o cerceno más de la mitad, porque no puedo publicar un libro de mil y pico páginas…

Al final del libro, a modo de extra, aparecen unos anexos estupendos tales como una recopilación de fotocromos de algunos largometrajes, y diferentes listados de “películas favoritas” del género, tanto las tuyas como las de algunos invitados (Andrés Pajares, el escritor Jesús Manuel Pérez Molina, los cineastas Jack Pérez y Daniel F. Amselen…). Pero, al margen de las preferidas, ¿cuáles crees que serías las películas obligatorias que habría que ver para iniciarse en el género?

Obligatorias, sin duda, Desmadre a la americana, Porky`s, La revancha de los novatos, Despedida de soltero, Los incorregibles Albóndigas, American Pie y Resacón en las Vegas. Luego ya va a gustos, pero esas son las piedras angulares.

¿Y las más infectas? ¿Aquellas que sería mejor dejar a un lado?

Es que las infectas me interesan casi más que las buenas…

Anteriormente habías visto algunos de tus textos publicados en otras editoriales, como Raima Ediciones o Tempore. En cambio, aquí, tu ejerces también de editor, ya que diriges el sello Vial of Delicatessens junto a Ferran Herranz ¿Es muy diferente cuando tú eres el propio editor?

La diferencia radica únicamente en que tengo el control absoluto de lo que publico. Por lo demás, al ser los libros sobre cine un producto tan minoritario, editar con una editorial profesional no te va a hacer vender más libros. Así que en ese sentido no hay mucha diferencia. Pero sí, siendo yo el editor, lógicamente, me concede máxima libertad, algo que yo, para cualquier cosa que haga, necesito completamente.

Ya finalizando, ¿cuándo crees que saldrá ese segundo libro sobre comedias sexuales ignotas y/o de serie Z?

Antes tienen que salir mínimo dos libros míos que ya están acabados, así que va para rato.

Por último, ¿puedes hablarnos de los próximos lanzamientos de Vial of Delicatessens?

Pues en cuanto a películas, a nivel prensado y para distribución en grandes superficies, lo más inmediato será La lava en los labios de Jordi Costa, uno de esos “Little Secret Films” en el que distintos profesionales del sector hacían su película de bajo presupuesto en tan solo veinticuatro horas. Y también sacaremos en Dvd El vientre de Europa, la última película del vigués Juan Pinzás, que está ahora en su etapa más personal, libre y creativa. Un título muy minoritario y muy interesante.

En la línea underground saldrá el recopilatorio “Cortos caseros & Beyond” de Naxo Fiol que comprende una colección de cortometrajes que van desde sus últimos trabajos a la remasterización de varios de sus trabajos en celuloide. Un Dvd que yo creo indispensable para los seguidores de Naxo y del cine casero.

En cuanto a los libros, es decir a Vial Books, lo más inmediato será El libro de las mujeres y los hombres malos, una colección de micro-cuentos de terror escritos e ilustrados por Aida García. Y el siguiente será La casa de los horrores, un libro colectivo sobre la obra de Tobe Hooper coordinado por José Luis Salvador Estébenez y Carlos Díaz Maroto con el buen hacer y el rigor que acostumbran.

Muchas gracias Víctor, si quieres añadir algo más…

Muchas gracias a ti por la interviú, a la Abadía por la difusión, y al lector por leerla. ¡Un abrazo!

Javier Pueyo

Published in: on agosto 17, 2018 at 5:36 am  Dejar un comentario  
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Crónica de “Kaiju Weekend 2018”

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No estoy seguro si todos los asistentes al evento que habíamos organizado para el sábado 30 de junio de 2018 eran conscientes, en toda su magnitud, de la categoría de los dos ponentes que se alineaban en la sala para realizar una conferencia sobre la evolución del kaiju eiga. A mi izquierda, se encontraba Ángel Sala, director del Festival Internacional de Cine Fantástico de Sitges, autor de dos libros sobre Godzilla, y responsable de liderar la colección en VHS sobre kaiju eiga que apareció de la mano de Filmax hace veinte años. A mi derecha, se encontraba Jonathan Bellés, doctorado cum laude por la Universidad Politécnica de Valencia con una tesis precisamente fijada en la relación existente entre el terror atómico y la aparición de Godzilla, además de ser el director del documental Los albores del kaiju eiga, enfocado en esa vinculación y para el que viajó a Japón para entrevistar a las máximas figuras de esta corriente cinematográfica. Sin olvidar que es miembro fundador de godzillaencastellano.com, como un servidor.

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De izda. a dcha.: Jonathan Bellés, Octavio López y Ángel Sala.

Pasaban unos pocos minutos de las once de la mañana, y daba comienzo dicha conferencia en una sala con una ornamentación muy cálida, donde yo ejercía de moderador entre ambas bestias del panorama fantástico español. Sirviéndose de unas pocas imágenes que ayudaron a visualizar algunos aspectos de la conferencia, Ángel y Jonathan fueron desgranando desde el contexto histórico en el que nació Godzilla y sus influencias norteamericanas, hasta su retroalimentación precisamente con la nación estadounidense, pasando por la oscilante evolución del kaiju eiga a través de sus más de sesenta años de vida. Asimismo, se hizo hincapié en el panorama actual, y en las distintas vías cinematográficas que se han abierto; esto es, la línea norteamericana liderada por Legendary Pictures, el anunciado universo compartido que Toho ha prometido, y la trilogía de animes que se encuentra actualmente en emisión y preparación. Todo ello transcurrió de forma muy amena, a tenor de los comentarios que recibimos después, y bajo mi punto de vista creo que se encontró el equilibrio perfecto entre densidad de datos y la complicidad del público en algunas materias.

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Para cerrar la conferencia, Jonathan había preparado en exclusiva una selección de veinte minutos de su documental, en el que pudimos ver el esforzado trabajo en el que se ha visto inmerso en estos últimos cuatro años, y cómo figuras de primer orden como Akira Takarada, Shusuke Kaneko, Koichi Kawakitta, Haruo Nakajima, Shinji Higuchi o José Luis Sanz extrapolaban los elementos esenciales de la conexión de Godzilla con su nacimiento nuclear. Jonathan mostró también el nuevo trailer del documental, que según nos dijo iba a ser lanzado en internet al día siguiente.

Por último, Ángel y Jonathan tuvieron a bien comentar las preguntas de los asistentes, relacionadas algunas de ellas con la dificultad de llevar a cabo el documental por parte de Jonathan, o la diferencia/relación existente entre el kaiju eiga y los robots gigantes (“mechas”) que Ángel ilustró.

Al finalizar la conferencia, pudimos mantener algunas palabras con varias personas especializadas en el tema que se habían desplazado hasta el evento. Así, conocimos en persona a Miguel Herrero, director del Festival Internacional de Cine de Sax, experto también en cine japonés con un libro a punto de publicarse, el crítico de cine Antonio Sempere y el periodista y analista cinematográfico Francisco J. Ortiz.

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Con un poco de retraso llegábamos a las 13 horas. La siguiente actividad programada era la grabación en directo del Podcast “Cosas de monstruos”, un programa con dos años de vida donde con periodicidad mensual hemos ido comentando los grandes clásicos del cine monstruoso, a razón de dos películas por programa. Marco Osera, su director, había dispuesto en la sala contigua a la conferencia una alargada mesa con todo lo necesario para que Frank Guerra (Servobot), Josan García y yo recordásemos lo mejor que ha dado el programa en este último año. Por si fuera poco, Jonathan y Ángel decidieron apuntarse a la realización del mismo. Entre todos, en esa estancia blanquecina que otorgó un candor docente al programa, fuimos repasando los mejores momentos de El valle de Gwangi, The Mysterians, Los monstruos invaden la tierra, Mothra, Pacific Rim, Pulgasari, Ghidorah el dragón de tres cabezas ataca la tierra, El hijo de Godzilla o, cómo no, la imperecedera y ya icónica Serpiente de mar. El buen humor y el cariño hacia estas películas se fueron alternando de forma continua, creando una amalgama de diferentes puntos de vistas de las producciones que concluyó con las películas que nos marcaron de forma especial a cada uno de los integrantes de la grabación.

El “Kaiju Weekend” se tomaba un paréntesis para que los asistentes y participantes pudieran comer y descansar de cara a la última actividad, fijada para las seis de la tarde. Pero en ese lapso de tiempo se pudo contemplar la pequeña exposición que habíamos preparado con parte de mi colección personal. En sus estantes había varios VHS, bandas sonoras, figuras y cómics, pero también un fotocromo original del estreno español de King Kong contra Godzilla, las guías de mano originales de esa misma producción y de Gorgo, o el famoso póster español de El hijo de Godzilla. Para desazón de algunos, la primera versión americana de Godzilla, dirigida por Roland Emmerich, también tuvo su zona especial de la exposición, con el álbum de cromos, la banda sonora, una figura controlada por cable, la serie completa de animación o la preciosa caja metálica del blu-ray.

Por último, a las seis de la tarde daba comienzo el pase de la esencial Japón bajo el terror del monstruo, de Ishiro Honda. Nadie mejor que Jonathan Bellés, que ha estudiado la producción fotograma a fotograma para la realización de su tesis universitaria, para ofrecer un coloquio previo a la proyección. Tras su presentación, las secuencias contrastadas del filme de Honda, ese drama apocalíptico que convirtió a un monstruo en un fenómeno social, calcinando las mentes de decenas de generaciones durante el paso de todos estos años, cerraba el “Kaiju Weekend” de 2018.

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A mi juicio, el sustento, apoyo y coordinación de la Universidad de Alicante, su Aula de Cómic, y la gestión de Virginia Carrión, han elevado el nivel del evento, convirtiéndolo a efectos prácticos en un acontecimiento con tintes académicos que me maravilla haya podido ver la luz. Espero de todo corazón que haya servido para incrementar el siempre necesitado interés de la gente por el kaiju eiga. El cine de monstruos gigantes se encuentra en uno de sus momentos más privilegiados a nivel mundial, y poder disfrutar de estas actividades me sigue pareciendo un oasis en medio del desértico panorama nacional.

Para concluir, a nivel personal la realización de este pasado “Kaiju Weekend” es especialmente simbólico, por la siguiente circunstancia: allá por el 2004, Ángel Sala organizó en el marco del festival de Sitges una retrospectiva sobre Godzilla. Jonathan y yo, muy jóvenes por entonces, nos embarcamos en un viaje para asistir a aquel evento. Fue nuestra primera estancia en el Festival, y pudimos conocer a Ángel en ese momento, quien incluso nos concedió una rápida entrevista. Creo que de alguna forma aquel viaje nos marcó mucho tanto a Jonathan como a mí, influenciándonos y empujándonos después de aquello a seguir los senderos monstruosos. Ahora, con la asistencia de Ángel a nuestro “Kaiju Weekend” es como si se cerrase un círculo. Espero de todo corazón que su realización haya servido para que más amantes del kaiju eiga sigan levantando sobre sus hombros esa pasión desbordante, y en un futuro podamos descubrir nuevas formas de celebrar nuestra afición por Godzilla, Gamera, y toda su horda de bestiales acompañantes.

A modo de anécdota final, para que os hagáis una idea del alcance y magnitud del kaiju eiga, todo el globo ha recibido encarecidamente el trailer del documental de Jonathan, siendo promocionado y compartido por algunos de los portales más prestigiosos tanto a nivel nacional como internacional, pero también por alguna figura esencial del cine de monstruos como es Guillermo del Toro.

Octavio López

Fotografías: Miguel Herrero (1ª), Kokhe Saeba Takashi (2ª) y Mariluz Bolorinos (3ª y 4ª)

Published in: on julio 9, 2018 at 5:10 am  Comments (1)  
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