Entrevista a Daniel Rissech, coguionista de “La influencia”

Daniel Rissech

Hoy llega a las salas La influencia, ópera prima en el largometraje de Denis Rovira tras una exitosa trayectoria en el formato corto. Encuadrado dentro de las coordenadas del cine de terror, la película toma como base una novela del autor inglés Ramsey Campbell, quien ya fuera adaptado dentro del cine fantástico español por Jaume Balagueró y Paco Plaza con Los sin nombre (1999) y El segundo nombre (2002), respectivamente, y cuenta con un atractivo reparto encabezado en sus papeles principales por un auténtico póker de ases de nuestra escena: Manuela Vellés, Alain Hernández, Maggie Civantos y, sobre todo, la veterana Emma Suárez en lo que, salvo error u omisión, ha supuesto su primera incursión dentro del género.

Con motivo del estreno de la película, mantuvimos la siguiente entrevista con uno de sus tres guionistas, Daniel Rissech, quien muy amablemente contestó nuestras preguntas, desvelándonos algunos de los entresijos de la realización de La influencia.

La influencia

Se estrena La influencia, tu primer largometraje como guionista ¿Cómo resumirías el argumento de la película?

Se trata de una adaptación libre de la novela homónima de Ramsey Campbell. Es una historia que habla del peso de los lazos familiares, de la decrepitud, del significado de la muerte, el resentimiento, la culpa, el ocultismo… Son temas atávicos y universales, que pretenden apelar a un espectro de audiencia amplio.

La trama gira alrededor de tres generaciones de mujeres de una misma familia que deben lidiar con un pasado traumático. La protagonista, Alicia (Manuela Vellés), regresa al hogar familiar del que huyó cuando era una niña, acompañada ahora por su esposo, Mikel (Alain Hernández), y su hija Nora (Claudia Placer). Alicia se reencuentra con su hermana Sara (Maggie Civantos), quien todavía vive bajo el yugo de la siniestra matriarca de la familia: Victoria (Emma Suárez), que ha caído en coma profundo y sobrevive conectada a una máquina de respiración asistida.

¿Con qué va a encontrarse el espectador que decida acudir a las salas para ver el filme?

Nuestra intención ha sido hacer una película que, desde el género, pudiera llegar a un gran público. Creo que a los aficionados del terror y el fantástico no les costará reconocer las referencias de las que nos hemos servido para componer el relato. Soy un gran aficionado del género, por lo que conozco bien este perfil de espectador curtido y exigente, con el que es fácil generar complicidades, pero al que hay tratar con sumo respeto. Es, precisamente, gracias a este público fiel y experto que el terror, el fantástico o la ciencia ficción son géneros que están vivos y en permanente evolución, lo cual te obliga a estar al corriente de las modas y las tendencias, ya sea para ceñirte a ellas o subvertirlas.

Aunque, como digo, escribimos el guion pensando también en una audiencia más neófita. Me gustaría pensar que un público más mainstream podrá dejarse atrapar por un drama familiar intenso, repleto de elementos con los que pueda empatizar, y donde lo tenebroso va abriéndose paso de forma evidente e inevitable, permitiendo que los códigos del género se impongan. Entiendo que no es fácil satisfacer a todos los públicos, así que estos días estoy haciendo mía una máxima que, creo, se le atribuye a Bertrand Tavernier: “Uno debe hacer cine con la ambición de cambiar el mundo y, al mismo tiempo, la humildad de darse por satisfecho si se ha logrado emocionar a un solo espectador”. Es un mantra reconfortante.

El director es Denis Rovira van Boekholt, quien llamó la atención hace unos años con el excelente cortometraje El grifo (2010), mientras que, como has comentado, la cinta se basa en una novela de Ramsey Campbell. Explícame como fue el proceso de gestación. 

Conocí a Denis a finales de 2014, cuando él ya llevaba una temporada trabajando en el guion. Al tratarse de una adaptación de Ramsey Campbell, Denis contactó con Joan Ginard, quien había producido las dos anteriores adaptaciones a largometraje del autor, Los sin nombre, de Jaume Balagueró, y El segundo nombre, de Paco Plaza. Entonces, Joan nos puso en contacto y congeniamos enseguida. Denis y yo estuvimos desarrollando el guion juntos durante un tiempo, hasta que Michel Gaztambide se incorporó más adelante. Recuerdo que me gustó mucho la trilogía de cortometrajes de terror de Denis, Ángel (2003), Lazarus Taxon (2008) y el que comentas, El grifo. Había algo en aquellos cortos que me llamó la atención; pensé que, de algún modo, su forma de narrar reflejaba su personalidad y su sentido estético, lo cual me pareció muy honesto.

Trabajar con Denis ha sido un auténtico placer. Es una persona muy tenaz y con una gran capacidad para transmitir energía y sobreponerse a los reveses. Le apasiona el terror y el fantástico, y constantemente me está recomendando películas, cortometrajes, series, cómics, libros… Tiene sus referentes muy claros, y sabe perfectamente cuando debe fiarse de su instinto e intuición.

La influencia-2

Como has comentado, la película está co-escrita por el propio Rovira y también por Michel Gaztambide, ganador del Goya al Mejor Guion por No habrá paz para los malvados (2011). ¿Cómo os dividisteis las diferentes funciones para elaborar el libreto definitivo?

Michel entró en el proyecto cuando Denis y yo llevábamos escritas varias versiones y re-escrituras del guion. Las productoras que durante un tiempo estuvieron considerando sacar adelante la película nos exigieron constantes cambios, y temíamos que la historia acabara perdiendo su esencia original.

Michel nos ayudó con las últimas versiones y logró darle la vuelta a algunos conceptos que habíamos planteado, consiguiendo que funcionaran mucho mejor. A título personal, debo decir que trabajar con Michel ha sido todo un honor y una experiencia muy enriquecedora. Es un grandísimo guionista, uno de los mejores que hay en este país, y se puede aprender muchísimo de él.

Al margen de la creación del guión, ¿pudiste participar en alguna otra fase de la producción? ¿Asististe al rodaje?

Tuve ocasión de visitar el rodaje, en un plató a las afueras de Madrid. Fue una experiencia muy bonita, muy mágica; el equipo artístico no paraba de preguntarme: “¿Te lo imaginabas así?”. La verdad es que era un set espeluznante; hay un trabajo admirable del equipo de dirección artística de Óscar Sempere. Y los exteriores, rodados en pequeñas localidades pesqueras asturianas, también lucen muy bien, contribuyendo a esa atmósfera gris y opresiva. Objetivamente, se puede decir que la película tiene una factura técnica impecable. La fotografía de Isaac Vila es muy atrevida y expresiva, y ha logrado un look atractivo y siniestro a partes iguales. Y la banda sonora de Arnau Bataller es una pasada. Hay temas que literalmente ponen los pelos de punta.

Tal vez el hecho que el director sea co-guionista haya propiciado que se tenga más en cuenta la opinión de los guionistas, lo cual es genial ya que, por desgracia, no siempre suele ser así. Si bien no he intervenido directamente en la pre-producción o la producción, Denis, el director, me ha hecho partícipe de todo el proceso de desarrollo, por lo que le estoy muy agradecido.

¿Tuviste algo que ver en la elección del reparto? ¿Pudiste dar tu opinión en ese sentido?

Ha habido dinámicas de trabajo muy buenas y la opinión de los guionistas ha sido tenida en cuenta en todo momento, también en lo referente al reparto. Debo decir que no podemos estar más satisfechos con el casting de la película. Hay un elenco femenino muy potente: Emma Suárez, Manuela Vellés, Maggie Civantos y la joven Claudia Placer. Sería muy injusto destacar el trabajo de cualquiera de ellas por encima de las demás, porque creo sinceramente que las cuatro lo han bordado. Tanto Manuela Vellés como Maggie Civantos, las dos hermanas en la ficción, han logrado componer unos personajes complejos, con una mochila emocional muy pesada que está ahí, en cada una de sus miradas. Lo que hace Claudia Placer en algunas escenas de la película me parece, sencillamente, brutal. La vi trabajar en directo, y recuerdo que el equipo técnico alucinaba con su madurez y su profesionalidad. Y luego, por supuesto, está el privilegio de contar con una actriz de la talla de Emma Suárez en un papel tan perverso y macabro como el de la antagonista, Victoria, un registro que era una novedad para ella, con el que disfrutó de lo lindo, y para el que contó con la inestimable colaboración del equipo de maquillaje de Pedro Rodríguez “Pedrati”. Y no puedo olvidarme de Alain Hernández, que supo entender perfectamente al personaje de Mikel y el rol que cumplía en la historia, dándole ese punto de frescura que requería la interpretación.

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Manuela Vellés y Maggie Civantos en una escena de “La influencia”

La versión que veremos en los cines, ¿es muy diferente a la novela? ¿Y dista mucho del guion que tenías en la cabeza?

En efecto, realmente se trata una adaptación libre de la novela. Quienes hayan leído el libro encontrarán cambios significativos y más que evidentes, como la ubicación de la historia o el hecho que Queenie/Victoria no ejerce su influencia desde el más allá, sino estando de cuerpo presente. Hay que tener en cuenta que se trata de un libro publicado en 1988 (en España, inicialmente titulado “Ultratumba”), y nos encontramos con algunos pasajes y situaciones que resultaban poco adecuados para los estándares del cine de terror moderno. Puede parecer un detalle menor, pero el mero hecho que en la novela no hubiera internet o teléfonos móviles nos generaba algunas dudas a la hora de adaptar determinadas escenas a un tiempo actual. Con todo, el guion fue evolucionando de forma orgánica y natural, manteniendo una atmósfera y un tono muy definidos desde las primeras versiones. Nos esforzamos por ser fieles a la esencia del texto original y creo que, de algún modo, los personajes y sus arcos siguen estando ahí.

No es la primera vez que una novela de Campbell es llevada a la gran pantalla, tú mismo has mencionado Los sin nombre de Balagueró y El segundo nombre de Plaza. ¿Qué opinas del universo de este autor llevado al cine?

Ramsey Campbell es uno de los autores con más prestigio y reconocimiento dentro del mundo literario del terror y el fantástico. Tiene un imaginario muy particular, cargado de simbolismo, y una tremenda facilidad para lograr que el terror surja de entre los márgenes de la cotidianidad. Adaptar una de sus novelas ha sido todo un privilegio, además de un gran reto. Los sin nombre y El segundo nombre son títulos que considero clásicos dentro del género español, y en los que ya se intuye el enorme talento que luego han demostrado con creces tanto Jaume Balagueró como Paco Plaza. Creo que es una bonita tradición que el universo de un autor tan personal sirva para que directores españoles de género debuten en el largometraje y, de hecho, me sorprende que no hayan surgido más adaptaciones de la obra de Ramsey Campbell, teniendo en cuenta su trayectoria tan prolífica y exitosa.

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Llevas ya muchos años trabajando como guionista en televisión para cadenas de Cataluña o Baleares, y ahora acabas de dar el salto al cine. ¿Piensas seguir en esta línea? ¿Te gustaría ejercer de director?

Para ganarse la vida como guionista a uno no le queda más remedio que ser un todo-terreno. He escrito todo tipo de formatos televisivos de ficción y no ficción, teatro y, desde hace unos años, también videojuegos. La influencia ha supuesto la culminación de muchos años de trabajo y esfuerzo y, por ello, no podemos estar más satisfechos con el resultado. Por supuesto que me encantaría seguir escribiendo proyectos de ficción, ya sean de terror o de cualquier otro género. Me seduce la idea de dirigir, pero quién sabe… Por ahora, todavía quiero seguir aprendiendo y mejorando como guionista, confiando en que el próximo guion que escriba sea mejor que el anterior.

Ya que sacas el tema, ¿te encuentras trabajando actualmente en algún nuevo proyecto?

Ahora mismo compagino la docencia con la escritura de varios proyectos de videojuegos para estudios independientes de Barcelona. Este año saldrá a la venta en Steam “Undead Citadel”, un juego de realidad virtual de acción desarrollado por Dark Curry, que hará las delicias de los gamers aficionados a la fantasía épica y el gore. También estoy escribiendo “Indiecalypse”, una aventura gráfica trufada de mini-juegos, con grandes dosis de humor, para el estudio Jandusoft Games. ¡Ah! Y también está en fase avanzada de desarrollo “Super Epic: The Entertainment Wars”, un plataformas muy divertido, con una estética pixel-art de lo más entrañable, del estudio Undercoders.

Pues muchas gracias por tu atención. Si quieres añadir algo más…

Solamente quiero agradeceros que hayáis pensado en mí para la entrevista, y felicitaros por el excelente trabajo que hacéis en “La Abadía de Berzano”. Seguid así, por favor. Generáis un contenido de mucha calidad y muy interesante. Aprovecho desde aquí para invitar a todo el mundo a ver La influencia en los cines, a partir de este 21 de junio, ¡y espero que lo paséis de miedo!

Javier Pueyo

Published in: on junio 21, 2019 at 5:53 am  Dejar un comentario  
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Fuego

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Título original: Fuego

Año: 1949 (España, Portugal)

Director: Alfredo Echegaray [Arthur Duarte realizó la versión portuguesa] 

Productora: Faro Films

Guionistas: Eugenio Deslaw, E. Manzanares, Alfredo Echegaray

Fotografía: Heinrich Gärtner [acreditado en algunas fuentes como Enrique Guerner]

Música: Jaime Mendes y José Muñoz Molleda

Intérpretes: Tony Leblanc (Juan), Emilio Aragón (Miguel), Nani Fernández (Amparo), Manolo Morán (Ramón), Teresa Casal (Elena)…

Sinopsis: Juan regresa a España después de buscar el éxito en América. Con el fracaso sobre sus hombros, se refugia en casa de su hermano Miguel, un honrado bombero casado con la angelical Amparo. Al no encontrar oficio, y con la ayuda de Miguel, Juan entra a trabajar en el cuerpo de bomberos, algo que afianza su estabilidad económica. Los problemas empezaran cuando Amparo comienza a sentir dudas acerca de qué hermano está enamorada…

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Sumergirse en la década de los años cuarenta y detenerse en el cine español puede ser un ejercicio en cierto modo fascinante. Fue en este decenio cuando se rueda la primera película en color de nuestra cinematografía –En un rincón de España (1948) de Jerónimo Mihura-, cuando cineastas como Edgar Neville dejan patente su talento o cuando realizadores como Luis García Berlanga y Juan Antonio Bardem inician sus filmografías incursionando en el terreno de los cortometrajes. Sin embargo, si por algo estuvo marcada dicha década fue por la victoria del bando franquista en la reciente Guerra Civil, lo que hizo que, aunque algunos directores ofrecieron muestras de cierta modernidad, la gran mayoría de los filmes circularon por otros derroteros; en palabras de Jean-Claude Seguin, “la producción española ha de limitarse a dar un apoyo directo al régimen y a servir a sus intereses[1]. De este modo, no es de extrañar que el cine de temática militar y clerical fuese el más concurrido, como tampoco la proliferación de obras de carácter propagandístico, consagradas a ensalzar a figuras y/o instituciones cercanas ideológica y espiritualmente a los intereses del régimen político encabezado por el Generalísimo (sic) o que, en su defecto, trabajaban para mantener en perfecto estado la ley y el orden.

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Es así como debe entenderse la génesis de una cinta como Fuego (1949), una co-producción entre España y Portugal (la empresa española Faro Films trabajó a menudo con el país vecino) cuyos títulos de crédito ya anuncian que la película está dedicada a los bomberos de España que se juegan la vida a diario. Un filme de carácter blando y amable en apariencia, en el que dichos operarios eran reflejados como héroes de la sociedad, pues con sus buenas maneras salvaban cualquier situación. Tema argumentales a un lado, si investigamos un poco en los procesos de producción del filme descubrimos que existen dos versiones de la película: una realizada para el mercado español, coordinada por Alfredo Echegaray -quien debutaba como realizador tras colaborar a modo de guionista con cineastas como Juan de Orduña, Luis Lucia o Ladislao Vadja, entre otros-, y otra para Portugal, orquestada por Arthur de Jesús Pinto Pacheco, más conocido como Arthur Duarte, actor y director portugués con experiencia en el medio desde los años veinte. Poco se sabe del proceso de creación de Fuego, por eso debemos fiarnos de la información encontrada en determinados portales, caso de “Dequevalapeli.com”, web en la que Santiago Aguilar asegura que “a falta de otros datos, damos por hecho que ambas versiones se rodaron mediante el sistema de tomas alternas, aprovechando decorados, campos de luz y tiros de cámara, y que Arthur Duarte, dada su mayor experiencia, tuviera prioridad a la hora de efectuar la puesta en escena, dedicándose Echegaray a la dirección de los actores españoles y aprovechando la planificación del portugués”.

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Sea como sea, la versión española de Fuego pivotaba entorno a un triángulo amoroso entre dos hermanos (uno de ellos bombero, claro) y una mujer. Así, la historia retrata la vuelta a España de un hombre, Juan (Tony Leblanc), que quiso triunfar en América pero que fracasó en el intento; frustrado y sin empleo, será acogido por su hermano Miguel (Emilio Aragón), invitándole a vivir con él y con su esposa Amparo (Nani Fernández). Poseedor de un importante cargo en el departamento de bomberos, Miguel pasa largas temporadas fuera de casa, algo que afecta de manera directa a su matrimonio, que no atraviesa por un buen momento. La llegada de Juan empeora aún más la situación.    

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Conocido pues el argumento, tal vez al espectador le sorprenda que en un filme cuyo propósito es elogiar el oficio de los bomberos se dé a entender que tan honrado trabajo no pueda estar en sintonía con una feliz vida familiar. Y es que la protagonista femenina, descontenta en su matrimonio, rápidamente se siente atraída por el recién llegado; pero el guion esconde una artimaña que tal vez pueda parecer tosca, pero que es entendible dentro de su contexto: el personaje de Leblanc, al no encontrar empleo, se enrola a modo de aprendiz en el cuerpo de bomberos que lidera su hermano. Dicho de otro modo, y en referencia a la trama amorosa del filme, será otro bombero el que robe el corazón de la dama. Contado así puede parecer insustancial e incluso obsceno, pero tampoco se pretende crear un ambiente malicioso e incómodo de cara a la deslealtad con el compromiso nupcial, pues, en realidad, el amor entre Juan y Amparo no llega a su plenitud hasta que Miguel muere… en acto de servicio, demostrando una vez más el heroísmo de los bomberos.

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A falta de conocer datos de la versión portuguesa ni si existen cambios sustanciosos en el guion, únicamente puedo centrarme en la cinta patria que, a todo esto, significó la única película como director del madrileño Alfredo Echegaray la cual, aun siendo una cinta sencilla y directa, se tradujo en un descalabro ante el público que influyó en la posterior carrera de su responsable, ya que, tal y como afirma Augusto M. Torres, “su fracaso le hace alejarse del cine”[2]. Así fue. Tras su opera prima Echegaray apenas interviene como guionista en alguna película ajena -entre ellas el policiaco ¡Hombre acosado! (1952) de Pedro Lazaga- y nunca más como director. Una pena, pues en Fuego se detectan no pocas virtudes en su metraje -eso sí, habría que saber qué es obra de Echegaray y cuánto se le debe a Duarte, como indica Aguilar-. Lejos de querer realizar una investigación exhaustiva por mí parte, si creo oportuno catalogar a Fuego como una rareza, tal vez menor, pero no carente de cierto interés por parte del espectador cinéfilo. Entre las virtudes antes mencionadas sería justo destacar los excelentes títulos de créditos quemándose en la pantalla, las escenas protagonizadas por incendios, con excelentes efectos y coreografías para la época, o como en la película se retrata a la típica barriada española habitada por rostros comunes -el bonachón dueño de un economato, interpretado a la perfección por un genial Manolo Morán, o la modista cotilla, a la que da vida una también estupenda Teresa Casal, ella, por cierto, conyugue de Duarte en la vida real por aquel entonces-, pasando por las ya mentadas escenas de acción o el soberbio empleo de una fotografía en blanco y negro, obra de Heinrich Gärtner, responsable de la imagen de sendas obras maestras como El cebo (1958) o Mi tío Jacinto (1956).

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En el lado contrario, nos hallamos ante un libreto, como dijimos, algo simple y sin apenas sorpresas: el filme no deja de presentar el ya manido triángulo amoroso activado por la llegada al entorno de un hermano semi-desaparecido, algo ya muy manido en producciones del Hollywood coetáneo y que se arrastra hasta nuestros días. Eso sí, el acercamiento a la película y la dedicación de un visionado no supondrá, en absoluto, un estorbo, pues el público podrá entretenerse -además de con lo mencionado anteriormente-, con ese tono casi documental del largometraje (maravillosos son esos momentos privados de las guardias en el parque de bomberos, jugando y gastándose bromas entre ellos) o con la eficiencia de un elenco ciertamente entregado y acertado, destacando a un Tony Leblanc en uno de sus primeros protagónicos (en un rol dramático pero que permite aflorar cierta comicidad en determinados momentos), así como a Emilio Aragón (no confundir con el protagonista de Médico de familia [1995-99] ni con ninguno de sus antepasados) y a Nani Fernández, intérprete muy conocida en los años cuarenta gracias a sus intervenciones en diversos éxitos cinematográficos –Los últimos de Filipinas (1945), La Lola se va a los puertos (1947)…), a quien el propio Leblanc definía en sus memorias como “una gran actriz3[3]. A modo de despedida, no podemos por menos que mencionar una última anécdota: en el año 2001, y dentro de una colección dedicada a Leblanc, la empresa Divisa editó la película en formato VHS con una carátula en la que se indicaba que su director era José Antonio Nieves Conde, realizador que, a riesgo de equivocarme, aseguraría que no tuvo nada que ver en la concepción del filme.

Javier Pueyo

Fuego VHS

Portada de la edición en VHS de “Fuego” comercializada por Divisa donde se atribuye erróneamente la dirección del film a José Antonio Nieves Conde

[1] Cita extraída del libro Historia del cine español, escrito por Jean-Claude Seguin. Editado por Acento Editorial, 1995.

[2] Cita extraída del libro “Diccionario Espasa Cine Español”, escrito por Augusto M. Torres, editado por Espasa Calpe, 1999.

[3] Cita extraída del libro “Ésta es mi vida”, escrito por Tony Leblanc. Editado por Temas de Hoy, 1999.

Published in: on junio 17, 2019 at 5:40 am  Dejar un comentario  
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Entrevista a Luis Esquinas, director del documental “El pionero. El cine parapsicológico de Sebastià D’Arbó”

Luis Esquinas

Tal y como anunciamos la semana pasada, este mes de marzo llega a los cines Girona de Barcelona la película El pionero (2018), documental que repasa una parte importante de la filmografía del cineasta Sebastià D´Arbó. Aprovechamos la ocasión para charlar con el director de la cinta, Luis Esquinas, para que él mismo nos cuente los detalles del proyecto.

El pionero_Cartel

El 14 de marzo llega a los cines El pionero. ¿Con qué se van a encontrar los espectadores que acudan a ver la película?

Yo creo que van a ver una película que habla de cine dentro del cine. Van a poder conocer profundamente la figura de Sebastià D´Arbó, conociendo cómo se forjó un genial director que hizo una gran aportación al cine de género con su trilogía de cine parapsicológico. Además de película, algunos lo han calificado como un trabajo de arqueología cinematográfica, por la gran cantidad de documentación que se aporta, y por contar con el testimonio de muchos de los técnicos, guionistas y actores que trabajaron al lado de D’Arbó. Por otro lado creo que, además, tiene un valor fundamental, que es el de ensalzar la figura de ese gran actor que fue Narciso Ibáñez Menta y que sin duda fue una pieza fundamental en el cine de Sebastià.

El documental está producido y co-escrito por el propio Sebastià D´Arbó. ¿Cómo nació el proyecto? ¿Fue un encargo por su parte o, por el contrario, tuviste tú la primera idea y acudiste a él con unos esbozos de guion?

El proyecto nace en mi búsqueda por encontrar una temática para mi siguiente documental. Estuve barajando varias posibilidades y finalmente me decanté por la filmografía de este genial director del cine español. Como ya he contado en varias ocasiones, se daban una serie de características que lo hacían atractivo: la originalidad de su obra, sobre todo de Viaje al más allá (1980), que sin duda marcó un antes y un después en el cine de la época. También estaba el hecho de que fuera una producción abarcable, ya que al tratarse de una trilogía -aunque más tarde incorporamos Acosada (1985) como una magnífica intromisión en la trilogía- se acotaba la temática a estas tres películas. Y, por último, que el propio Sebastià era productor o coproductor de todas ellas, lo que sin duda facilitaría enormemente la incorporación de imágenes de las películas tratadas al documental.

Así que el documental nace como una propuesta mía al propio Sebastià. Los que le conocen saben que es muy exigente y no se conforma con cualquier cosa. Yo tenía clara la estructura, y cuando me pidió que le enviase el primer borrador del guion así lo hice y fue a partir de él cuando surgió el texto definitivo, que sin duda mejoró con sus aportaciones y por la mutua colaboración, que por otro lado ha sido fantástica.

Intuyo entonces que trabajar con D´Arbó ha sido una buena experiencia…

Sí, muy grata por varias razones. Lo primero es resaltar que en mis anteriores documentales que he producido yo mismo, The Simon´s Jigsaw (2014) y Satan´s Blood. Recuerdos de “Escalofrío” (2016), trabajé con mucha libertad al no tener que discutir ningún aspecto de la producción. Sin embargo, en esta ocasión debía acordar los detalles con el productor, lo que me ha enseñado como director a ser más flexible con las opiniones de otros, algo que sin duda me ha enriquecido. Sebastià es un perfeccionista y esto me ha hecho afinar hasta el más mínimo detalle a la hora de finalizar esta película de las que estamos, los dos, muy orgullosos.

Por otro lado, ha sido un placer trabajar con él, porque es un gran conocedor del cine y de los temas parapsicológicos. Nos podíamos pasar horas hablando y hemos mantenido una gran relación epistolar digital con cientos de correos electrónicos comentando los diferentes aspectos de la producción. Ha sido un placer ser el encargado de recuperar para los espectadores y amantes del cine de género la obra de este magnífico director, con un oficio incuestionable y que ha sabido poner en su obra un sello personal indiscutible.

D'Arbó durante un momento de la filmación

Sebastiá D’Arbó durante un momento de la filmación

La estructura de la película se basa en la recuperación de imágenes de archivo acompañados de testimonios de numerosos invitados, explicando las producciones en orden cronológico. ¿Tuviste clara esa planificación desde el principio o pensaste en ficcionar algunas secuencias, tal y como hiciste, por ejemplo, en tu documental sobre Juan Piquer?

Desde el principio tuve clara la planificación, porque creo que teníamos que aprovechar la ingente cantidad de documentación y archivos que D´Arbó ha guardado a lo largo de los años. Los espectadores tenían que poder ver algunos documentos, lo que sin duda marca una impronta característica a la película, con la que estoy muy contento. Nunca me planteé ni ficcionar ninguna secuencia, ni utilizar la voz en off para guiar el desarrollo del documental. Teníamos que oír a los propios protagonistas contando sus experiencias. Además creo que algunos, han dado auténticas clases magistrales de guion (Luis Murillo), de montaje (Jose María Aragonés), maquillaje (Joanna Marti) o interpretación (Victoria Vera, Berta Cabré o Ramiro Oliveros).

Además el uso de las imágenes de archivo han convertido algunos pasajes en un auténtico “como se hizo”, lo que aporta un cierto estilo didáctico. También aquellos que lo han visto han afirmado que debería ponerse en todas las escuelas como un documento para enseñar a los estudiantes cómo se hacía el cine, cuando los recursos digitales eran inexistentes. Es un cine rodado en 35 mm y los efectos visuales y ópticos tenían una gran dificultad para la época, lo que le otorga aún más mérito.

Tal y como has avanzado, uno de los puntos más destacables que aparecen en el documental es la gran cantidad de fotografías e imágenes de making of de los rodajes de D´Arbó…

Fue cómo encontrar un tesoro. Cuando Sebastià, en su primer viaje a Madrid para hacer la entrevista, llegó con una maleta roja y al abrirla me enseñó toda la documentación que poseía para poder documentar la película, fue un momento mágico que nunca olvidaré. ¡Por fin no tendría que andar rebuscando fotos de rodaje, materiales audiovisuales o guiones! Creo que sin duda esto ha enriquecido mucho el documental, convirtiéndolo en un documento audiovisual único, que seguramente con el tiempo se valorará.

También tengo que decir que el trabajo de digitalización de todos los materiales ha sido costoso en tiempo y dinero. Pero esto va a permitir a los espectadores ver imágenes de las películas que son digitalizaciones en alta definición de los negativos de 35 mm originales. Cómo ya he comentado es una oportunidad única.

Luis con Ramiro Oliveros durante el rodaje del documental

Luis con Ramiro Oliveros durante el rodaje del documental

A lo largo del documental abordas cuatro de los seis largometrajes dirigidos por D´Arbó: Viaje al más allá, El ser (1982), Acosada y s allá de la muerte (1986), quedando fuera, por lo tanto, Cena de asesinos (1989) y El misterio Fassman (2011). ¿Por qué? ¿Piensas tal vez en la posibilidad de una secuela?

Yo tenía claro desde el principio que esta aventura debería terminar con Más allá de la muerte, e incluso como te comentaba hemos tenido varias discusiones sobre si deberíamos haber metido en este documental Acosada. Pero yo creo que los dos trabajos que citas también tienen cierta relevancia, porque muestran dos momentos importantes en la trayectoria profesional de Sebastià; Cena de asesinos por suponer su la retirada de la realización cinematográfica, marcado por la tormentosa relación vivida con el productor de esta película, Vincenzo Salviani; y El misterio Fassman por suponer su regreso para analizar la figura de este enigmático personaje catalán.

Dicho esto, efectivamente, estamos planteándonos afrontar una segunda parte de El pionero en un segundo documental, pero hay que estudiar su enfoque para que esté a la altura del primero. Se desarrrollarían varios aspectos de la situación del cine de género a través de lo que podríamos denominar esta “obra fallida” que fue Cena de asesinos, pero tenemos que recordar que su historia parte de un guión de Luis Murillo, que a su vez toma como base El pulpo negro (1985), serie ya mítica en la televisión argentina y de que la que en fechas cercanas tendremos novedades.

Otra de las virtudes del documental es el gran número de entrevistados con los que has podido contar: desde su biógrafo Diego Peñalver hasta expertos en cine fantástico como Ángel Sala, Pere Vall o Diego López, pasando, por supuesto, por multitud de profesionales que trabajaron con D´Arbó: actores como Ramiro Oliveros, Berta Cabré, Victoria Vera o Martín Garrido, el guionista Luis Murillo, la maquilladora Joana Martí… Imagino que el poder reunirlos a todos y cuadrar las agendas fue complicado…

Cualquiera que se dedica a hacer entrevistas, ya sea para incluirlas en un documental o cualquier otro fin, sabe la complicación a nivel de producción que supone esta ardua tarea. Sin duda ha sido muy complicado y quiero agradecerles a todos ellos su colaboración y cercanía. Además hay que destacar que el documental ha sido rodado en Madrid y Barcelona, lo que ha supuesto el traslado del equipo hasta la Ciudad Condal para realizar las entrevistas de algunos de ellos. Aprovecho la ocasión para agradecer a Luz Arnau por habernos prestado su estudio para la realización de las entrevistas. Sin duda ha sido un marco incomparable y cargado de buena energía.

¿Has echado en falta a alguien a quién poder entrevistar? Tal vez Mercedes Sampietro o Tony Isbert…

Ha sido para mí una pena no poder contar con alguno de los que estaban en mi relación ideal. Por supuesto, la aparición de los que tú citas hubiera sido muy importante, pero por diferentes razones no ha sido posible su participación. Y también me hubiera gustado contar otros como Emilio Gutiérrez Caba, Tomás Muñoz o Ignasí Ferré, por ejemplo.

Luis con Victoria Vera

Luis con Victoria Vera

Una vez acabe su paso por Barcelona, ¿qué futuro le espera a la película? ¿Se proyectará en otras salas? ¿Crees qué podremos verla en formato físico o en plataformas VOD?

Tras su estreno en los cines Girona de Barcelona el día 14 de Marzo de 2019, debo decir, porque hay mucha gente que nos lo pregunta, que esperemos poder tenerla en diferentes formatos. Estamos trabajando en ello y ya tenemos casi cerrada la edición de DVD y la proyección en dos salas de Madrid, Artistic Metropol y Filmoteca Española. Y también estamos en conversaciones con algunas plataformas VOD.

Estoy muy feliz por saber que la cinta ha generado expectación e interés. Tengo que destacar el gran trabajo que está realizando en este aspecto el propio Sebastià en labores de producción.

¿Tienes alguna película favorita de las realizadas por Sebastià D´Arbó?

Es como preguntarle a un niño “¿quieres más a mamá o a papá?”, pero me voy a mojar. Aún valorando a todas ellas, porque cada una aporta un aspecto diferente, mi favorita es sin duda alguna Viaje al más allá, por la propia estructura (episódica) del guion, por el ambiente conseguido, por los excelentes actores e interpretaciones que nos regalan, por la base científica de los temas que trata, y por suponer el comienzo de un género cinematográfico pionero hasta el momento, “el cine parapsicológico”.

Tu documental puede generar interés por D´Arbó entre aquellos que no conociesen su figura. ¿Cómo crees que recibiría este tipo de espectador un filme como Acosada o El ser, por citar dos títulos?

Yo creo que a través del documental muchos espectadores van a sentirse interesados por el cine de D´Arbó. Y creo que, además, hay una cuestión a favor de la expectación que se puede generar, y es que su cine nos es fácil de ver, lo que aún incrementa más ese aspecto de cine de culto que rodea a sus películas.

En cuanto a cómo recibiría este público los títulos que mencionas, te puedo contestar con un caso real. Hace unos meses Alex Mendíbil decidió programar en Filmoteca Española la película Acosada, con la presencia de Victoria Vera, el propio Sebastià y Luis Murillo, y el comentario de los espectadores que no la habían visto es que aún mantenía su frescura y que había soportado muy bien el paso del tiempo. Pero siempre tienes que plantearte que los espectadores de este cine, aunque nuevos en el cine de Sebastià, están siempre muy receptivos y saben valorar este tipo de cine, tomando la distancia necesaria para no caer en la injusticia de la comparativa deshonesta.

Pero, por ejemplo, en El ser los espectadores pueden disfrutar de una interpretación maravillosa de actores de la talla de Mercedes Samprieto, que en eso año 1980 recibió el Fotogramas de Plata a la Mejor Intérprete del cine español por su trabajo en Gary Cooper, que estás en los cielos (1980), o de Narciso Ibáñez Menta que vuelve a darle a su personaje una profundidad sólo al alcance de genios de la interpretación como él. Sin olvidar a Ramiro Oliveros, que creo que en esa película está magnífico, aunque también considero que su mejor papel de la trilogía es el de parapsicólogo en Viaje al más allá. En mi opinión, gracias a El ser los espectadores pueden descubrir unos efectos especiales muy interesantes, sobre todo teniendo en cuenta que se realizaban por procedimientos ópticos y fotoquímicos, de manera muy artesanal, y que creo que rayan en la genialidad, sobre todo en la última secuencia de la película. Por cierto, en el documental podrán disfrutar de imágenes inéditas de cómo se realizaron muchos de los efectos y trucajes de este filme.

Momento de la entrevista a Ángel Sala

Momento de la grabación de la entrevista a Ángel Sala

¿Actualmente estás trabajando en algún nuevo documental?

Como ya he comentado estamos trabajando en la segunda parte de El pionero, pero también estoy muy ilusionado por un documental en el que estoy trabajando sobre Transcomunicación Instrumental, un tema apasionante y que la gente conocerá por películas como White Noise (White Noise, 2005). Se va a salir de la línea de mis trabajos habituales y va a adentrarse en el terreno de la investigación, contando con la participación de expertos en la materia como Iñaki Carmona o Anabela Cardoso.

Además, están en preparación otros documentales sobre directores míticos del cine español, pero prefiero de momento esperar a tenerlo todo concretado antes de anunciar de quienes se tratan. Mi cabeza siempre está en marcha imaginando nuevos proyectos. Esto me mantiene la ilusión y me da fuerzas para seguir trabajando.

¿Crees que en la actualidad el género documental vive un buen momento en España?

Yo creo que el cine documental, aunque parece vivir un resurgimiento, no pasa por un buen momento. Como dijo recientemente Larry Levene en El Confidencial: “Hay cientos de trabajos magníficos hechos de forma individual que encuentran formas públicas para producirse y tienen vida en festivales, pero el proyecto nace y muere en sí mismo. No hay detrás una productora con continuidad. Eso no genera industria, la gente trabaja por amistad o por cantidades irrisorias. Esa es la realidad. Además, son productos que difícilmente llegan a tener audiencia. La lista de los documentales que compiten por los Goya, ¿dónde se han visto? ¿Se han emitido o se emitirán en alguna cadena? Pues desgraciadamente, la mayor parte, no”. Estoy totalmente de acuerdo con esa opinión, pero todavía quedamos unos pocos locos que creemos en el formato y que vamos a seguir trabajando para dignificarlo. Lo importante es hacer las cosas bien y creo que, con el tiempo, este trabajo será valorado.

También quiero darle las gracias a los festivales de cine y las salas alternativas por confiar en nuestro trabajo y darnos la oportunidad de llegar al público. Parece ser que esta es la única manera de que nuestras películas se puedan ver.

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Después de tres documentales dirigidos, ¿te gustaría incursionar en la ficción cinematográfica?

¿A qué director no le gustaría dar el salto a la ficción? Por supuesto que me encantaría poder producir una ficción cinematográfica. Este año nos estamos planteando la posibilidad de producir de manera independiente nuestro primer largometraje. Si las cosas marchan como espero tal vez podamos verlo pronto. Pero tampoco quiero dejar de lado algunos proyectos ajenos que me han propuesto, porque a mí me gusta cumplir con mis compromisos. Pero como todo el mundo sabe, llevar adelante un proyecto siempre tiene una gran dificultad y sobre todo sin tener detrás un presupuesto que lo permita. Tenemos que trabajar apoyándonos en profesionales que nos ayudan a realizar un trabajo por cantidades irrisorias o nulas, pero creo que con ilusión, esfuerzo y una pizca de talento los proyectos se pueden llevar a buen término. Mi mujer tiene una frase estupenda que puede reflejar esto que te cuento: “No necesito que sea fácil, tan sólo que sea posible”.

Muchas gracias por tu tiempo, Luis. Si quieres añadir algo más…

Quiero aprovechar esta entrevista para agradecerles a todos aquellos que han confiado en mí por su apoyo desinteresado. A lo largo de estos últimos cuatro años mucho han sido lo que se han prestado a ayudarme ofreciendo su testimonio, su experiencia personal y su sabiduría para que los espectadores puedan conocer las bambalinas de un cine menospreciado o poco valorado por el mercado generalista, pero que tiene detrás a grandes profesionales que han sabido hacernos soñar, sentir, llorar… Por supuesto agradecerle a Sebastià D´Arbó su fe en este proyecto desde el principio y a Manuel López Villegas, mi director de fotografía y amigo, su apoyo incondicional en esta aventura. A todo ellos, ¡gracias!

Javier Pueyo

Published in: on marzo 13, 2019 at 6:58 am  Dejar un comentario  
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Entrevista a Octavio López sobre su nuevo libro “Las noches de Halloween”

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Muchos conocimos a Octavio López Sanjuán hace ya unos años, cuando publicó su excelente libro A quién vas a llamar (Tyrannosaurus Books, 2015,) un completo estudio de más de seiscientas páginas sobre todo lo relacionado con Los cazafantasmas. Poco después, ya con un nombre hecho en el fandom, demostró que aquello no fue lo que se dice comúnmente flor de un día: su ensayo Cinezoico: el dinosaurio a través de la historia del cine (Rosetta, 2017) era un acertado recorrido por infinidad de cintas protagonizadas por saurios que dejaba claro el talento de su autor.

Ahora, López regresa con un nuevo trabajo, esta vez sobre una de las sagas más importantes y conocidas por los aficionados al cine de terror, Halloween y su carismático protagonista, el asesino en serie Michael Myers. Editado por Applehead Team, y bajo el título de Noches de Halloween, el libro repasa todos los filmes de la franquicia, dejando espacio a otros capítulos como el paso de Myers por cómics y videojuegos, o numerosas entrevistas a personalidades que trabajaron en algunos de los títulos, caso de los realizadores Rick Rosenthal, Dwight H. Little o Tommy Lee Wallace, el músico Alan Howarth, o actores como Tyler Mane o Brad Loree, sin olvidar el prólogo escrito por la intérprete PJ Soles (Lynda en la primera entrega) o una conversación con el mismísimo John Carpenter, alma máter de la saga.

Para conocer más los detalles de la publicación, hemos entrevistado a Octavio López, para que él mismo nos cuente los entresijos de su obra.

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Antes de centrarnos en tu nuevo libro, retrocedamos unos años y hablemos de tus inicios en el campo de la escritura. ¿Qué te llevó a querer realizar ibros sobre cine? ¿Has sido cinéfilo desde niño?

La decisión de escribir sobre cine surgió casi por casualidad, la verdad. Y por dos vías diferentes. En primer lugar, fue Marc Gras quien me propuso escribir un libro sobre Cazafantasmas, cuando le dije que me encantaría comprar un libro sobre esa franquicia. Me comentó que si me atrevía, lo publicarían en Tyrannosaurus Books, la editorial catalana ya desaparecida. Y por otro lado, Luis Miguel Rosales, de Scifiworld, me preguntó si me apetecería escribir un artículo sobre Godzilla (y que luego se convirtió en la sección mensual de “Monsterland”) para publicar en la revista, una vez que le pregunté acerca de enviarle una entrevista a Jonathan Bellés sobre el documental que estaba realizando acerca del monstruo.

Ese fue el comienzo de todo. Comencé a escribir sobre esos temas, y encontré que disfrutaba muchísimo indagando sobre los iconos que siempre me han llamado la atención, contactando con los artistas, preparando y haciendo las entrevistas… En definitiva, expresando en las páginas el entusiasmo que me produce ver en pantalla esos personajes, mundos e historias que desde niño han captado mi interés. El cine siempre me ha llamado la atención, desde bien pequeño como preguntas. La magia, la sinergia que se produce cuando todos los elementos convergen (montaje, música, interpretaciones) me parece sensacional y siempre me ha atrapado.

En tus trabajos has hablado de Cazafantasmas, dinosaurios, has coordinado estudios sobre Godzilla… ¿Qué tiene que tener una película o una saga para que te apetezca dedicarle unos años de tu vida a escribir y compartirlo con los lectores?

Aparte del cariño que les tengo a las correspondientes sagas o películas, un poco de desapego a la realidad. Cuando pienso en un proyecto para llevar a cabo, siempre me digo que va a ser muy fácil y muy rápido. Pienso “esto en unos pocos meses lo tengo listo”. Claro que, cuando me pongo a ello realmente, las cosas empiezan a aflorar como realmente son y el período pensado en inicio se dilata bastante. Los quehaceres de la vida, imprevistos en las entrevistas, o la participación en otras colaboraciones provocan que se expanda el tiempo de meses a años. Ya me he hecho a la idea de ese contraste, pero siempre me engaño a mi mismo al principio pensando que va a ser coser y cantar.

¿Te atreverías a nombrar algunos de tus filmes favoritos, para así conocer un poco más tus gustos cinéfilos?

Mi película favorita es Forrest Gump. Todo me parece fabuloso en esa película. Aunque opino que la mejor película de la historia es 2001: una odisea en el espacio. Me parece pura poesía cinematográfica. Después, creo que Los Cazafantasmas, Regreso al futuro, El golpe, Tiburón, Drive, La soga, La tienda de los horrores, El bueno, el feo y el malo y Cinema Paradiso las escogería como mi núcleo predilecto.

Y si hablamos de ensayos cinematográficos, ¿sientes predilección por algunos títulos concretos?

Hay muchos que me han llamado la atención. Me gustó mucho lo que leí de Joe Dante, en los límites de la realidad (aunque no he terminado de leerlo); Sesión sangrienta de Jason Zinoman me pareció brutal, y los que editó Tyrannosaurus Books sobre los directores Fulci, Jackson y Coscarelli (con el que voy por la mitad) me parecieron geniales. También editó Tyrannosaurus unas duplas sobre Dark Star y El regreso de los muertos vivientes, y sobre La residencia y ¿Quién puede matar a un niño?, que me encantaron. Y los que ha dedicado el escritor australiano Lee Gambin a Aullidos y Cujo son estupendos. Por otro lado, me gustaría adquirir y leer ensayos en castellano sobre Robocop, Noche de miedo o La mosca (las clásicas y las de los ochenta), por citar algunos ejemplos.

Si observamos tus tres libros publicados hasta la fecha, puede detectarse cierto aprecio por tu parte por el cine de fantasía, aventuras, sobrenatural… ¿Pretendes seguir en esta línea?

Aunque guardo un poco de tiempo para algún proyecto no relacionado directamente con el fantástico, esa es mi idea, si. Sin duda el cine fantástico es el que más me motiva e ilusiona, y en esa línea pretendo continuar. De hecho, entre los siguientes proyectos estará otro títulos de la colección “Noche de lobos” versado en la saga de Estoy vivo, los bebés mutantes de Larry Cohen.

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Acabas de publicar Noches de Halloween en el que te centras en las películas protagonizadas por el sanguinario Michael Myers. ¿La saga te ha interesado desde siempre?

Para ser fiel a mi mismo, la primera vez que vi una película de la saga en el cine me dejó un tanto indiferente. Eran los tiempos en que Scream, vigila quien llama se había convertido en un éxito también en nuestro país y llegó de esa manera Halloween: la maldición de Michael Myers. Tendría unos quince años. Puesto que la película es como es, no me enteré de casi nada. Si que recuerdo que me llamó la atención por un lado la fotografía de algunas escenas, y también el personaje de Michael Myers. Creo que muy poco después emitieron la original de John Carpenter en televisión, y fue ahí, al descubrir la semilla de la historia, esa elegante obra maestra de 1978, cuando mi interés por el personaje aumentó, y comencé a buscar las películas de la saga en video clubs y tiendas de venta online.

¿Ya habías visto todos los títulos de la saga antes de iniciar la escritura del libro, o has descubierto algún título durante el camino?

Las versiones cinematográficas las había visto todas, varias veces. He visto por primera vez para el libro los montajes del director de Rob Zombie para sus dos entregas, que me gustaron mucho por su ampliación útil de la historia, y también la versión televisiva de ¡Sanguinario!, un montaje totalmente diferente al estrenado en cines. Por lo demás, para la investigación me ha encantado descubrir una pequeña joya como es El hombre de mimbre o maravillarme de nuevo con Psicosis. Es increíble lo genial que era Hitchcock y lo afinada que está esa película, y lo hábil que fue John Carpenter para rendirle ese homenaje espiritual que es La noche de Halloween.

¿Y qué títulos consideras los mejores? ¿ Y los más errados?

La noche de Halloween original me parece sensacional en su aparente sencillez. Tiene una potencia increíble, y una fotografía de Dean Cundey encomiable, clave para el posterior desarrollo estilístico del cine de los ochenta. Halloween III: el día de la bruja me parece muy interesante por su singularidad, su ritmo hipnótico y el desasosiego general. Halloween 4: el regreso de Michael Myers tiene un aura que siempre me ha encantado, y un final espectacular. Después, las dos entregas de Rob Zombie me parecen muy acertadas a la hora de plasmar una dirección totalmente diferente del personaje de Michael Myers, y mostrar algo nuevo de la franquicia. Llenas de matices ingeniosos, y con una naturaleza malsana incómoda y contagiosa.

En cuanto a las menos destacables, creo que Halloween 5: la venganza de Michael Myers, y especialmente Halloween: Resurrection, ocupan ese lugar. La quinta tiene buenas ideas, pero que hubieran necesitado de un más extenso y mejor desarrollo, y la octava está demasiado desenfocada en mi opinión. No queda claro si es una comedia sobre Michael Myers o un slasher tipo Gran hermano, y su fuerza se evapora por muchos poros. Aunque, como siempre digo, todas tienen elementos de interés, como una fotografía espectacular en el primer caso o un interesante Michael Myers en el segundo.

El libro, editado por Applehead, forma parte de su colección “Noche de Lobos”. Pero, ¿el ensayo es un encargo por parte de la editorial? ¿O por el contrario tu acudiste a sus oficinas con el proyecto y ellos lo han encajado dentro de la colección?

La idea del libro se me ocurrió a mi. Presenté entonces el proyecto a Applehead, y me contestaron que estaban muy interesados en él, y que podría encajar muy bien en una colección que estaban preparando sobre iconos del terror, lo que me pareció fantástico. De hecho, a raíz de eso les comenté también que estaba preparando otro texto sobre la trilogía de los vivos de Larry Cohen, y que tal vez podría formar parte de esa colección, y también les pareció buena idea.

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La franquicia se inició a finales de los años setenta con la obra maestra La noche de Halloween de John Carpenter, a la que le han seguido diferentes secuelas, los reinicios de Rob Zombie y un remake estrenado en 2018. ¿Qué crees que tiene la saga para que siga interesando cuatro décadas después de su nacimiento?

Principalmente creo que es la figura de Michael Myers. Hay mucho magnetismo en su estampa, en su manera de moverse. Cuando en una secuencia lo vemos caminar junto a su tema musical, se produce algo mágico que estimula a los espectadores de todo el mundo. Laurie Strode (Jamie Lee Curtis) y el Dr. Loomis son piezas fundamentales en la ecuación, qué duda cabe, pero creo que por sí mismo el personaje de ese psicópata inquebrantable, que parece una máquina infernal, con su efigie blanquecina e indescifrable, agita algo en nuestro interior. Como Godzilla, James Bond o iconos similares del cine, creo que nunca morirá, y Michael Myers resurgirá una y otra vez, levantándose como en esa famosa escena del filme de 1978.

A título personal, en algunas conversaciones he encontrado gente de unos veinte, veinticinco años, que al acercarse ahora a la primera entrega de Carpenter acaban decepcionados

Creo que puede entenderse si tenemos en cuenta que ha habido una escalada brutal en los últimos cuarenta años en el cine de terror. La elegancia y el ritmo tranquilo del filme de Carpenter quedaron muy rápido atrás con el boom del slasher que se produjo a finales de los setenta y principios de los ochenta. De hecho, la segunda parte, ¡Sanguinario!, ya tuvo que echar mano de recursos más violentos para satisfacer las ansias del público sólo tres años después de la primera película. El propio terror ha ido evolucionando en este sentido.

Además, contando que muchas de las imitadoras tomaron como base el filme de Carpenter para después imitar hasta la saciedad la fórmula, extremando sus características, al acercarse ahora a la película original, puede dar la sensación de no ser tan impactante o tan renovadora. Ha sido utilizada demasiadas veces como papel de celofán, podríamos decir, y sus valores pueden parecer que se han desgastado. En mi opinión, sigo pensando que aún pareciendo que ya no tenga esa fuerza, lo cierto es que cuando la saga se queda sin rumbo, siempre se recurre al filme seminal para continuar avanzando. Así fue con Halloween H20: 20 años después, con el remake o con la última de 2018. Por eso, creo que hay algo inimitable, un código esencial, que sigue habitando en el metraje de esa película.

Y si nos centrásemos en John Carpenter, ¿qué títulos de su filmografía serían los más apreciados por ti?

Complicada pregunta. Creo que Asalto a la comisaría del distrito 13 me gusta mucho por su visceralidad. De 1997: rescate en Nueva York me encanta la atmósfera y el personaje de Plissken. Golpe en la pequeña China me parece un título visionario en cuanto al cine fantástico y de acción, y La cosa me parece perfecta. Y de Están vivos me flipa la historia. Esas serían mis favoritas.

¿Y qué opinas, en general, de esa fijación por parte de Hollywood de recuperar a villanos de décadas pretéritas como Freddy Krueger, Cara de Cuero, Jason o Chucky, realizando nuevas versiones o re-interpretaciones?

Los personajes icónicos del cine de terror tienen mucha fuerza, y también el cariño de los entusiastas del cine de terror. Recuperarlos siempre garantiza cierta asistencia al cine. No estoy en contra de los remakes, secuelas ni nuevas aportaciones a cada universo. Al contrario, me encanta descubrir cómo se las habrán ingeniado los cineastas para darle un nuevo punto de vista a cada nueva entrega. En este sentido, me encanta lo que hizo Zombie con sus dos entregas de Halloween. Pero es muy difícil tener libertad artística en estos tiempos —-eso fue lo que consiguió Carpenter en el primer filme de 1978— y ofrecer relecturas de interés. Por ello, lo habitual suele ser que asistamos a nuevas visiones lánguidas, o lejos de las pretensiones que tenemos para ellas. Así, tenemos la sensación fundada que los buenos tiempos para la mayoría de ellos han pasado.

En cualquier caso, esa corriente no deja de demostrar la fuerza que siguen manteniendo los personajes, aún habiendo pasado décadas de su nacimiento. Y los productores lo saben. Saben que nos encantan esos personajes y volver a sentirnos como espectadores de los ochenta. En resumen, hacer caja gracias a la nostalgia. Repito, a mi no me importa, pero siempre que tengan un mínimo de interés.

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Volviendo a tu nuevo libro, es de destacar el apartado que le has dedicado a las entrevistas, habiendo podido contactar con realizadores, intérpretes, compositores, editores, incluyendo a John Carpenter. Entiendo que ha sido una hazaña complicada

Siempre lo es, y supone una pequeña aventura localizar a los agentes, enviarles la propuesta, que acepten, preparar la entrevista, y luego esperar la contestación. Pero personalmente supone toda una experiencia única poder hablar de las películas que a uno le han entusiasmado con los propios artífices de ellas, recoger sus testimonios y plasmarlos en las páginas de un libro. Creo que cuando se consigue, se borra de un plumazo cualquier eventualidad o dificultad.

En Noches de Halloween, mi idea inicial era entrevistar sólo a los directores de la saga. Pero claro, luego me lío y empiezo a pensar: “Tal vez no tenga otra oportunidad de lanzar un libro sobre Halloween, y estoy seguro que Nick Castle, James Jude Courtney, John Ottman, Michael Jacobs o Glenn Garland —por citar solo unos pocos de los entrevistados— pueden aportar historias atractivas”. Y eso me empuja de cierta manera a liarme la manta a la cabeza y ampliar el abanico de entrevistados. El beneficiado de todo esto, sin duda creo que es el lector de Noches de Halloween, que puede encontrar un calidoscopio brutal sobre la saga gracias a todos estos testimonios.

Y aunque el trabajo es excelente y muy completo, ¿has echado en falta algún nombre? ¿O alguien que por algún motivo no haya podido/querido participar? ¿Quizá Rob Zombie o Jamie Lee Curtis…?

Claro, me hubiera encantado contar con los que no podido entrevistar, como los que citas, o Steve Miner, David Gordon Green o Joe Chappelle, que hubieran completado ese abanico de declaraciones de los directores. Pero uno debe ser realista y comprender que siempre hay un tanto por ciento de personas que, por el motivo que sea, no va a ser posible conseguir su implicación. En mi descargo he de decir que pude hacerles llegar la propuesta a todos ellos.

Y ya finalizando, ¿tienes ya en mente un nuevo libro?

Si, tengo varios. Además de uno sobre Godzilla y su relación con la bomba atómica, que lanzaremos mi amigo Jonathan Bellés y yo, como he comentado dentro de un tiempo saldrá una nueva entrega de “Noche de lobos”, en esta ocasión sobre los bebés mutantes de Larry Cohen. Y más cosillas que tengo en mente que aún están en una fase muy embrionaria…

Muchas gracias por tu tiempo Octavio, si quieres añadir algo más

Añadiría únicamente dos cosas. Si os gusta la saga, no creo que os decepcione Noches de Halloween. Creo que sólo por las manifestaciones de los artistas ya vale la pena. Y en segundo lugar, enhorabuena Javier por la entrevista. Las preguntas me han parecido muy adecuadas, hilvanadas a la perfección, y se percibe la investigación que has llevado a cabo para prepararlas.

Javier Pueyo

Fotografías: Laura Sanjuán

Published in: on enero 8, 2019 at 6:59 am  Dejar un comentario  
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Entrevista a Davide Melini

Davide Melini

Con el 2018 casi finalizado, toca repasar uno de esos cortometrajes multipremiados con más de cien galardones obtenidos en certámenes de todo el mundo, incluyendo España, Italia, Reino Unido, Estados Unidos, India o Francia. Bajo el título de Lion (2017), el corto, de excelente factura, supone un extraño cruce entre el cine denuncia y el fantastique que versa sobre un niño maltratado por su padre y el sufrimiento vivido en el hogar. Una tortura que llega a su fin de la manera más inesperada… 

Así pues, hemos contactado con su realizador, Davide Melini, un cineasta con proyección que ya está preparando lo que será su primer largometraje y que muy amablemente aceptó contestar a nuestro cuestionario.    

Primero, hablemos un poco de sus inicios. Nació en Roma a finales de los años setenta, pero ¿en qué momento se inicia su pasión por la industria del cine?

Siempre he tenido esa pasión. Mi tío trabaja en el cine desde hace cuarenta años y a través de él he descubierto este increíble mundo desde pequeño. Recuerdo que muchas veces iba a visitarlo mientras estaba trabajando. ¡Es algo que siempre me ha fascinado!

¿Ha realizado estudios cinematográficos?

Mi verdadera escuela ha sido la pantalla. Horas y horas viendo películas de todos los géneros. Mientras estoy viendo una película la analizo desde todos los puntos de vista. ¡Esa es la mejor forma de aprender! Después, cada director tiene que ser capaz de desarrollar su propio estilo.

Y como espectador, ¿qué géneros son los que más le gustan? ¿Tiene algunos directores de cabecera?

He visto y amo todo el cine en general: desde el blanco y negro al color, desde las películas mudas a las sonoras… Si una película está bien realizada y es capaz de hacerme llegar su mensaje, me da igual que su género sea thriller, terror, fantástico, western, histórico, dramático o comedia. Me gusta tanto el cine del Gordo y el Flaco o el de Charlie Chaplin como el más actual. Respecto a la segunda cuestión, cuando pienso en quién me ha influenciado más, me vienen a la mente muchísimos nombres (¡una lista realmente infinita!). Al respecto me gusta decir que estoy influenciado por todos y por ninguno.

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En la década del 2000 arranca su trayectoria profesional. Ha trabajado, por ejemplo, en los equipos de ayudantía de dirección de importantes series como Roma (2005-2007) o Penny Dreadful (2014-2016). ¿Fue un buen aprendizaje?  

Sin duda. Son grandes producciones con grandes presupuestos y eso hace posible que una persona pueda trabajar en decorados increíbles y con actores importantes. Roma tenía un equipo técnico y artístico de primer nivel, con recursos y materiales técnicos de primera calidad. Los vestuarios y los efectos especiales de maquillaje eran increíbles, pero lo más impresionante eran los decorados, perfectamente reconstruidos en el interior de los famosos estudios de Cinecittá. A un lado estaba el set de Gangs of New York (Gangs of New York, 2002) y al otro el de Roma… Es difícil explicar lo que se siente a alguien que no lo ha visto con sus propios ojos…

En Penny Dreadful tuve la suerte de poder trabajar junto a estrellas como Timothy Dalton, Josh Hartnett, Wes Studi y Sarah Greene. Estuvimos grabando en el desierto de Almería y en el interior de Fort Bravo, en Tabernas, que es el mayor estudio de cine western de Europa. Fue un verdadero orgullo para mí, porque muchos spaghetti-westerns se rodaron ahí; obras maestras como Por un puñado de dólares/Per un pugno di dollari (1964), La muerte tenía un precio/Per qualche dollaro in più (1965), El bueno, el feo y el malo/ Il buono, il brutto, il cattivo (1966), Hasta que llegó su hora (C’era una volta il West, 1968), Le llamaban Trinidad (Lo chiamavano Trinità…, 1970), Le seguían llamando Trinidad (Continuavano a chiamarlo Trinità, 1971)… La emoción de pisar ese desierto, sabiendo que por allí habían pasado Clint Eastwood, Charles Bronson, Claudia Cardinale, Henry Fonda, Brigitte Bardot, Harrison Ford, Sean Connery, Yul Brunner, Bud Spencer, Terence Hill, Gregory Peck, Steve McQueen y Faye Dunaway, entre otros, es algo indescriptible.

Otro proyecto en el que pudo ejercer como asistente de dirección fue La terza madre [dvd: La madre del mal, 2007], de Dario Argento. ¿Cómo fue la experiencia?

Cuando se habla de Dario Argento es inmediato pensar en la trilogía de los animales –El pájaro de la plumas de cristal (L’uccello dalle piume di cristallo, 1970), El gato de las nueve colas (Il gatto a nove code, 1970) y Cuatro moscas sobre terciopelo gris (4 mosche di velluto grigio, 1971)-, en Rojo oscuro (Profondo Rosso, 1975), Suspiria (Suspiria, 1977) e Inferno (Inferno, 1980), en Phenomena (Phenomena, 1985) … Películas que han aterrorizado al mundo y han ejercido una importante influencia en otros grandes directores, como John Carpenter, Quentin Tarantino, Brian De Palma, William Friedkin… Ver trabajar a Dario Argento detrás de la cámara es algo absolutamente increíble. Y no bromeo si te digo que cada día es como si fuera una verdadera lección de cine. Ha sido otro sueño que he podido hacer realidad: ¡trabajar con el “Maestro” del terror italiano!

En 2006 filma Amore estremo, su primer cortometraje como guionista y director, al que sigue La sceneggiatura, estrenado el mismo año. Con ellos ya quedan claras sus preferencias por el cine de terror y misterio. ¿Quedó satisfecho con los resultados?

Pienso que en la vida de una persona todo es relevante y nada debe ser obviado: ni las experiencias más positivas ni las más negativas. Amore estremo era un thriller muy oscuro y violento, que se basaba en un amor secreto e imposible entre dos jóvenes (Michela Bruni y Leonardo Pace). La idea principal era descubrir los límites del amor. A pesar de que el guion era bueno, la película deja mucho que desear. Fue la primera vez que estaba detrás de la cámara y el resultado fue un cortometraje amateur. Sin embargo, Amore estremo fue sin duda un paso necesario en el desarrollo de mi carrera, porque experimenté por mí mismo lo difícil que es pasar del guion a la realización. En el mismo año lo intenté de nuevo rodando La sceneggiatura, un cortometraje de terror puro, donde un joven y galardonado guionista (Matteo Pianezzi) comienza a escribir una película de terror, a pesar de la reticencia de su novia (Claudia Nicosia). Pronto se dará cuenta de que, a veces, mezclar la realidad con la imaginación puede ser muy peligroso. Con esta película empecé a ver las cosas de una manera diferente y, aunque no es perfecta, la considero como el primer cortometraje profesional que he hecho. Con La sceneggiatura empecé a participar en festivales y gané mi primer premio.

 

Después vinieron otros cortometrajes como The Puzzle (2008) o The Sweet Hand of the White Rose (2010)…

Son dos cortos muy diferentes. The Puzzle es un thriller puro: después de discutir con su hijo (Alessandro Fornari), una mujer (Cachito Noguera) decide relajarse con su pasatiempo favorito: haciendo un puzle. Pero, a veces, los puzzles esconden misterios oscuros y tremendos… A pesar de la gran cantidad de trabajo que tenía, el conocido productor malagueño Ezekiel Montes pudo reservarme un día de rodaje, así que empecé a pensar en cómo involucrar al público, pero era una tarea muy difícil. ¿Qué podía hacer en tan poco tiempo? Sabía que sólo podía rodar un cortometraje de cuatro o cinco minutos, por lo que lo aposté todo al ritmo. ¡Era lo único que me interesaba! Pensé que si yo no podía contar mucho con la historia, el corto tendría que depender totalmente de la parte visual. Y eso es exactamente lo que hice. ¡Y tuve suerte! Creo que esa fue la clave de su éxito.

The Sweet Hand of the White Rose es un cortometraje puramente fantástico, un cuento oscuro, lleno de momentos dramáticos, aunque, en comparación con The Puzzle, es mucho más suave y menos claustrofóbico: para olvidarse de una acalorada discusión, un chico (Carlos Bahos) decide coger su coche y marcharse lo más lejos posible. Sin embargo, un pequeño error y el encuentro con una niña llamada “Rosa Blanca” (Natasha Machuca) cambiarán su vida para siempre… Debo admitir que con este corto cumplí otro de mis deseos: ¡rodar en un cementerio por la noche! La mayor parte del corto fue filmado en el Cementerio Monumental de San Sebastián, situado en Casabermeja, que es, sin duda, el cementerio más hermoso de Málaga.

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Llegamos así a Lion, un magnífico trabajo en el que mezcla drama social con género fantástico, una combinación que ha sabido manejar con acierto. Para aquellos que aún no lo hayan podido ver, ¿cómo lo definiría?

Es una verdadera denuncia contra la violencia infantil. Un cortometraje puramente dramático que está ambientado en un contexto fantástico.

¿Y cómo nació la idea? ¿Quiso hacer un alegato contra los malos tratos, pero desde su prisma personal? ¿O estaba buscando ideas para un cortometraje de género fantástico y de golpe pensó en tratar el cine dramático?

Después de mis dos últimos cortometrajes de género thriller/fantástico, sentí una fuerte necesidad de cambiar y de hacer algo que fuera capaz de tocar la psique del espectador y a la vez de dejar una marca muy profunda a nivel visual. Como dije anteriormente, cuando escribo un guion mi mente siempre debe estar clara y no tener restricciones. Siendo así, la historia casi se escribe sola. En el caso de Lion me impuse sólo una condición: aislar completamente a los personajes, ubicándolos en una localización alejada de la población. Quería crear un ambiente lo más claustrofóbico posible y por eso eliminé cualquier vía de escape: un chalet aislado, situado en el medio de un bosque cubierto de nieve. Al optar por esta opción, la atención del espectador se desplazará inexorablemente a la única luz presente, que es la de la casa. Sabiendo desde el principio que será imposible escapar, el chalet conseguirá aún más fuerza. Después, una vez que el espectador se vea arrinconado, sabiendo que no podrá huir, hago pasar por delante de sus ojos todo tipo de horrores…

El reparto cumple muy bien su cometido, pero tal vez quién destaque sea el niño Pedro Sánchez, que por cierto ha recibido numerosos premios por su interpretación. ¿Cómo le encontró? ¿Fue su primer trabajo como actor?

Aunque ya había participado en algunos anuncios publicitarios y había trabajado como modelo, lo cierto es que Lion fue su primer proyecto cinematográfico. El encuentro fue totalmente casual: un día vi que una señora presentaba a su hijo en un grupo de cine de Facebook y su rostro me ofreció exactamente lo que tenía en la mente, lo que estaba buscando. Totalmente convencido de que era el actor que quería para ese personaje, le pedí a mi director de casting, Carlos Bahos, que se pusiera en contacto con la madre y la invitara a traer a su hijo al casting que tenía previsto celebrar unos días más tarde. ¡Y así fue! Ya en la prueba que le hicimos frente a la cámara se veía que era un verdadero fenómeno. ¡Y todos los premios que ha ganado, desde Hollywood hasta Nueva York, pasando, entre otros lugares, por Miami, Chicago, Londres, Roma y Moscú, son más que merecidos!

En Lion también tienen mucha importancia los efectos especiales. ¿Fue muy complicado llegar hasta el resultado final?

Si hablamos de efectos especiales de maquillaje, no hubo absolutamente ninguna complicación, ya que tuvimos la suerte de contar con un equipo de primer nivel, formado por Sarah O’Brien (Penny Dreadful), Daniele Nastasi (Star Wars) y Niahmy Glynn (Thor: Ragnarok). Si, por el contrario, hablamos de los efectos visuales, ahí sí tengo que reconocer que fue muy difícil. Al principio teníamos dos técnicos encargados de toda la parte digital y, aunque hicieron un buen trabajo, tanto la producción como yo queríamos algo todavía mejor. Éramos conscientes de la importancia que los efectos visuales tienen en este tipo de películas y por eso decidimos de dar el trabajo a Luca Visual FX, un profesional italiano que vive en Londres. Con su equipo pudieron mejorar mucho toda la parte digital y… ¡hasta el día de hoy han ganado diecisiete premios!

En estos momentos está trabajando en Deep Shock, un nuevo cortometraje de terror. Visto el trailer, parece ser que quiere rendir tributo al giallo. ¿Qué nos puede contar de él?

Este cortometraje nació con la idea de celebrar el giallo italiano y, en particular, rendir un verdadero homenaje a los dos directores que han consagrado el género: Mario Bava y Dario Argento. No es casualidad que el título del corto sea una mezcla entre Deep Red (Rojo oscuro) de Argento y Shock de Bava. Dicho esto, sin embargo, hay que añadir que Deep Shock es una película absolutamente independiente y autónoma, que viaja sobre pistas precisas. Mi idea era recrear la magia y el suspense de algunas películas de los años 70, pero utilizando la tecnología actual. Deep Shock se estrenará en 2019 y será mi último cortometraje, antes de intentar dar el salto al largometraje.

¿Y qué nos puede adelantar de ese primer largometraje?

Aún no puedo decir nada. Hablar antes de tiempo no es bueno, jajajajaja. Prefiero ir paso a paso… y el próximo paso se llama Deep Shock. Cuando esté terminado del todo podré finalmente pensar de forma exclusiva en el largo.

Actualmente en España es común encontrar en los festivales cortos dirigidos por cineastas que ya han dirigido largometrajes, algo que hace unos años era bastante extraño. ¿Cómo está la industria del cortometraje en Italia? ¿Esto que comento ocurre también en su país?

La verdad es que no lo sé. En los últimos años he trabajado sólo con americanos, ingleses, irlandeses y españoles. No trabajo en Italia desde el año 2007 y actualmente no estoy dentro del mundo cinematográfico italiano.

Desde hace unos años, diversos cineastas se están acercando al giallo para ofrecer nuevas películas. Me refiero a títulos como Sonno Profondo (2013) y Francesca (2015), ambas de Luciano Onetti, Buenas noches, dijo la señorita pájaro (2012) de César del Álamo, Amer (2009) de Hélène Cattet y Bruno Forzani, o Last Caress (2010) de François Gaillard y Christophe Robin. ¿Le gusta en general esta especie de resurgimiento? ¿A qué cree que se debe?

Es un género casi desaparecido, ¡pero nunca olvidado! Tiene un público específico y siempre atrae, incluso a las nuevas generaciones. Aunque las grandes productoras ya no financian este tipo de películas, es un género muy querido que ha tenido una gran influencia en el cine de terror estadounidense. No me sorprende en absoluto que haya directores de todo el mundo que todavía hagan este tipo de películas.

Y de los títulos clásicos, ¿cuáles son sus gialli favoritos?

Hay tantos que si empiezo a nombrarlos todos esta entrevista no terminará nunca, jajajajajaja. Generalmente amo todas las películas de este tipo.

Javier Pueyo

Published in: on diciembre 31, 2018 at 6:53 am  Dejar un comentario  
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Entrevista a Pedro José Tena, autor de “Demons. La pesadilla retorna”

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Carlos Aguilar dijo que Demons (Dèmoni, 1985) era “la desvergüenza hecha cine” (“Guía del cine”, Cátedra, 2004), mientras que Frank G. Rubio opinó que la película de Lamberto Bava era “un buen filme de terror popular, dantesco y ridículo a la vez” (“Antología del cine fantástico italiano”, Quatermass, 2008). Jesús Palacios, en su “Goremania” (Alberto Santos Editor, 1995), sostenía que la cinta era “irresistiblemente demencial y delirante”, aunque Diego Curubeto en “Cine Bizarro” (Editorial Sudamericana, 1996) sentenciaba que se trataba de un trabajo “flojo”. Y es que esta producción de Dario Argento ha generado todo tipo de opiniones desde prácticamente el momento de su estreno a mediados de los años ochenta. Lo que no hay duda es que se trata de un film de culto en el que merece la pena detenerse pues, guste o no, nos referimos a un trabajo importante en la historia del cine de género italiano, que caló en las mentes de muchos espectadores que quedaron sorprendidos por aquella historia metacinematográfica y por el extraordinario huracán de efectos gore que inundaron el metraje.

Por ello, todos aquellos que quieran recordar, o tal vez adentrarse por vez primera en el universo demoniaco de Lamberto Bava, tienen ahora una buena oportunidad de la mano del ensayo “Demons: la pesadilla retorna”, un libro centrado en el terrorífico díptico, escrito por Pedro José Tena, uno de los responsables de la editorial Applehead Team. Con él charlamos para elaborar la siguiente entrevista, y así conocer un poco más el interior de su libro, el cual saldrá a la venta el próximo 25 de octubre, dando inicio, además, a una nueva colección de ensayos centrados en cine de terror con el título de “Noche de lobos”.

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¿Qué te lleva a dedicarle un libro al díptico de Demons?

Demons me impactó muchísimo cuando la vi por primera vez de pequeño, en el programa “Noche de lobos” de Antena 3. La cuestión es que la cogí empezada y no sabía qué película era. Solo recuerdo estar con la boca abierta todo el rato, alucinando con lo que veía y también sintiendo bastante miedo. Puede extrañar que un niño de diez años viera una película así, pero estaba acostumbrado: mi padre trabajaba hasta madrugada y a mi madre siempre le han encantado las películas de terror, así que solía quedarme con ella hasta tarde los fines de semana o durante las vacaciones viendo pelis de miedo. No tanto por acompañarla, que podría ser la intención inicial, como porque realmente me gustaban ya en ese momento. Como iba diciendo, no sabía qué película era la que había visto esa noche, así que al día siguiente corrí a casa de mi abuelo, ya que él compraba el periódico todos los días, para ver la programación de la noche anterior. Entonces fue cuando vi el título: Demons. Desde ese momento se convirtió en una película mítica para mí, pero tardé años en verla entera porque donde yo vivía, un pueblo muy pequeño, no la tenían en ninguno de los videoclubes que abrían y cerraban fugazmente y que sus dueños ubicaban en habitaciones que tenían libres o en graneros en desuso.

Tiempo después la volvieron a emitir en La 2 de Televisión Española, y una semana después emitieron la segunda parte. Y aluciné. Siempre he sentido una atracción especial por el cine de explotación italiano, quizá porque una de las primeras películas que tuve de pequeño fue Robowar. Pero este díptico de Demons y Demons 2 realmente me impactó, por su mezcla de terror claustrofóbico, efectos especiales de maquillaje tremebundos, música atronadora y acción. Y a medida que fui creciendo y fui descubriendo más cosas sobre el terror italiano, leyendo libros, viendo más películas, etc., fui echando de menos más información sobre esas dos cintas de Lamberto Bava. En el año 2010 tuve la suerte de ir Roma junto a mi pareja, Beatriz, y aunque ella realmente lo pasa mal con el cine de terror, accedió a ir a “Profondo Rosso”[1] conmigo y a entrar en el museo que hay en su sótano. Allí pude ver atrezzo de Demons, que fue algo que me hizo muchísima ilusión, pero eché de menos que, entre la amplia colección de libros que había en la tienda, no hubiera ninguno que hablara sobre esta película y su secuela. Así que en ese momento fue como si algo hiciera clic en mi cabeza: «lo escribiré yo». Pero no fue hasta unos años después, con la creación de nuestra editorial Applehead Team y, sobre todo, con la oportunidad de conocer en persona a Bobby Rhodes, cuando realmente me puse manos a la obra con ello. Tenía una editorial, tenía la posibilidad de entrevistar a Rhodes… ¿qué mejor excusa para escribir el libro?

En un primer momento puede llamar la atención un libro dedicado a una saga compuesta únicamente por dos largometrajes. Aunque, obviamente, abordes las secuelas apócrifas, ¿tenías miedo de que el libro pudiera quedar algo escueto? ¿Fue complicado elaborar el índice de la obra?  

No me preocupaba demasiado, porque inicialmente tenía pensado que fuera un libro de corta extensión, de unas ciento veinte páginas a lo sumo, en el que hablara sobre las dos películas e incluyera una generosa entrevista con Bobby Rhodes. Pero al final, a través de mucha insistencia y un poco de suerte, he conseguido una veintena de entrevistas exclusivas con otros miembros del equipo técnico y artístico de ambas películas (Lamberto Bava, Dardano Sacchetti, Sergio Stivaletti, Claudio Simonetti, Simon Boswell, Geretta Geretta, Fabiola Toledo, Coralina Cataldi-Tassoni, etc.) que, por su extensión, ya superan en número de páginas la cifra que había pensado originalmente para el libro. Así que he dividido el volumen en dos partes (con una división central que hará gracia a quienes recuerden cómo se anunciaba el intermedio de la primera película): en la primera analizo los dos largometrajes, explico cómo se hicieron, cuento quiénes fueron sus responsables y hablo sobre su influencia posterior, mientras que la segunda mitad está dedicada por completo a entrevistas.

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Diego Arjona, Bobby Rhodes Pedro José.

¿El libro va dedicado únicamente a los fans de Demons o, por el contrario, puede acercarse a él aquel que no conozca las películas, a modo de introducción a la saga, o incluso a cierta parte del cine de terror italiano?

Principalmente va dedicado a los fans de la saga, por supuesto, ya que ellos son los que más predispuestos estarán a su lectura. Aunque me gustaría pensar que también habrá gente que quizá ha oído hablar de estas películas y que no las ha visto, pero les prestará mayor atención ahora que sabe que alguien ha dedicado su tiempo a escribir sobre ellas. Puede que se acerquen al libro con curiosidad y acaben descubriendo las películas. Ojalá. Aunque, siendo realistas y como decía al principio, lo más probable es que el libro sólo lo compren los fans, que no son precisamente pocos. De hecho, la acogida de la preventa nos está sorprendiendo gratamente, ya que las reservas se están haciendo con mucha rapidez y estamos viendo mucho entusiasmo en las redes sociales.

Mi intención principal, no obstante, es que el libro sirva como complemento al visionado de las películas y que ayude a sus fans a descubrir cosas que se les podrían haber pasado por alto. También me gustaría que gracias a la lectura de este volumen consiguieran sentir todavía más aprecio por estas películas, al conocer cómo se hicieron, en qué circunstancias se rodaron, a qué dificultades se enfrentaron sus responsables… También puede resultar interesante para apasionados del cine de terror italiano que no sientan una especial fascinación por Demons, ya que en algunas de las entrevistas no me he limitado a hablar con los interlocutores sobre el díptico de Bava, sino también de otras de las cintas que hicieron en Italia. Así que esto aporta un plus que creo que puede resultar muy interesante para los fans del horror transalpino.

¿Consideras que el paso del tiempo ha tratado al díptico bien? ¿Crees que los espectadores que las descubran hoy podrán disfrutar de ella como aquellos que la vimos en su momento?

Soy de los que opinan que las películas no envejecen, que son exactamente las mismas que en el momento de su estreno, y que lo único que cambia son las circunstancias en las que son vistas y la edad y la experiencia de sus espectadores. No todo el mundo piensa igual y, por eso, es muy extendida la expresión «esta película no ha envejecido bien». Pero hay que aprender a valorar cada representación artística teniendo en cuenta el contexto en el que se hizo y los medios con los que contaron sus responsables para llevarla a cabo. Esto, que parece tan obvio, no es algo que se prodigue entre los espectadores más jóvenes (y no tan jóvenes, en algunos casos), de ahí que exista esa tendencia a mofarse de cosas que en su momento fueron lo más avanzadas que pudieron ser y que, en comparación con la tecnología existente a día de hoy, parecen obsoletas porque ya no se hacen de esa manera. Me refiero concretamente a los efectos especiales: puede que un chaval de quince años vea hoy Demons y se descojone cuando vea el animatronic que imita la cabeza de Fabiola Toledo con esos colmillos que van saliendo poco a poco desplazando los dientes humanos. Pero en su momento fue algo que aterró a todo el mundo y que se podía equiparar a las mejores transformaciones que se hacían en Hollywood. Así que no me atrevería a decir que alguien que descubra hoy la película la vaya a disfrutar como lo hicimos nosotros. Esto solo sería posible si consiguiera hacer la labor de abstracción a la que hacía mención antes, es decir, a pensar en qué momento se rodó la película, en qué país, qué habían hecho antes sus responsables y qué han hecho después,  qué otras películas de terror se estrenaban en Italia en ese instante… Con suerte, el libro ayudará a que los nuevos espectadores entiendan mejor cuáles son los valores de la saga y puedan disfrutarla en condiciones.

En cuanto a mi opinión sobre este díptico, más allá de filias y obsesiones, creo que hay motivos más que suficientes para defenderlas o reivindicarlas, sobre todo si las comparamos con lo que se hizo después en el cine de terror italiano, ya que, con la excepción de algunos títulos de Michele Soavi, no creo que se hiciera nada con tanta personalidad y tanta fuerza después 1986. La saga, de alguna manera, marca el fin del cine de terror italiano como industria, ya que llegaron en un momento en el que el género estaba ya en crisis por culpa de la falta de apoyo de las televisiones italianas y de la autocensura a la que estos grupos de comunicación conducían inexorablemente a los directores. Así, Demons y Demons 2 quedan como el último exponente de un cine atrevido, bizarro (en el sentido castellano del término), enérgico, espectacular y sinvergüenza. Y, más allá de ser dos cintas que me parecen divertidísimas, hay en ellas unos valores de producción evidentes y un trabajo excelente de efectos especiales, fotografía y montaje. No son películas de culto sin ningún motivo.

Y entre los aficionados al cine de terror, y más concretamente al de nacionalidad italiana, ¿qué puesto crees que ocupan las películas de Demons?

Para los aficionados más veteranos, los que tuvieron la fortuna de descubrir a Riccardo Freda o Mario Bava en salas de cine cuando eran jóvenes, las películas de Demons pueden parecer meros festines de sangre y babas llenos de ruido y violencia. Así que hay muchos seguidores del terror italiano para los que este díptico no significa nada o que incluso les parecen abominaciones. Sin embargo, para un público algo más joven que descubrió toda esta mandanga en los videoclubes, Demons y Demons 2 son títulos míticos y precisamente lo son por los mismos motivos por los que sus mayores las desaprueban. Creo, además, que con el paso de los años se ha ido viendo más claro lo importantes que fueron como canto de cisne de la explotación italiana, y gracias a ello algunos ahora se atreven a reconsiderarlas como películas valiosas y relevantes. Otros lo tuvimos claro desde el principio: son dos chutes de adrenalina de los que te hacen desear nuevas dosis. Por eso algunos solemos revisar Demons y Demons 2 (a ser posible, en sesión doble) cada pocos años o incluso cada ciertos meses.

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Ilustración de Manuel J. Iniesta.

Como has mencionado antes, en el libro dedicas un capítulo entero a entrevistas con los profesionales implicados en las películas: el director Lamberto Bava, el guionista Dardano Sacchetti, el técnico de efectos especiales Sergio Stivaletti, los actores Fabiola Toledo y Bobby Rhodes, y así un largo etcétera. ¿Fue muy complicado acceder a ellos? ¿Se mostraron participativos en todo momento?

El acceso a Bobby Rhodes fue el más fácil. Mi amigo Diego Arjona, cineasta además de humorista, estaba preparando un cortometraje de ciencia ficción llamado Thalion Ltd., con el que quería homenajear el cine de género de los ochenta rodado en Europa con repartos internacionales hablando (o siendo doblados) en inglés. Así que estaba buscando un cast que pudiera transmitir esa sensación en el espectador, y un día, hablando sobre quiénes podrían encajar, le sugerí que quizá Bobby Rhodes podría interpretar uno de los papeles principales. A Diego le gustó la idea y se reunió con Bobby en un festival de cine en Cardiff, donde se cerró el trato con él y su representante. Finalmente, no pude estar en el rodaje del corto, pero sí me fue posible acudir a la premier en Madrid, a la que asistió Rhodes. Eso me permitió compartir una jornada entera con él y machacarle a preguntas que luego, a través del correo electrónico y de la ayuda de su agente, convertimos en una extensa entrevista de varias páginas. El mismo manager de Bobby llevaba también por entonces a otros miembros del equipo de Demons, así que me pasó algunos contactos que no dudé en aprovechar. Pero era un poco difícil explicarles mi idea de escribir un libro sobre estas películas y conseguir que me hicieran caso sin poder ofrecerles nada a cambio. Así que no me quedó más remedio que ser insistente y seguir buscando contactos por mi cuenta, utilizando mucho las redes sociales como método de acoso. Al final, gracias a mi tozudez, conseguí convencer a un amplio número de gente involucrada en el díptico, y algunos de los que no me hicieron mucho caso al principio fueron reconsiderando la idea a medida que pasaba el tiempo y se iban dando cuenta de que cada vez se sumaban más colegas suyos al proyecto. También ha habido casos en los que he fracasado. No diré nombres, porque no creo que tenga derecho de acusar a nadie de no hacer caso a un flipado español que quería escribir su librito, pero algunos pasaron de mí completamente y nunca me respondieron. Otros al menos declinaron la oferta de manera educada y elegante.

Al hilo de lo que comentas, ¿hay alguna personalidad a la que te hubiera gustado entrevistar y que, por algún motivo, ha quedado fuera del libro? ¿Tal vez Dario Argento o Michele Soavi?

Sí, sobre todo Dario Argento, con el que lo intenté en reiteradas ocasiones. Pero es un tipo muy ocupado y tengo entendido que no se encuentra en un buen momento de salud, así que comprendo que no quisiera perder el tiempo hablando sobre unas películas que produjo hace más de treinta años. En cuanto a Soavi, la verdad es que no he encontrado la manera de contactar con él, pero también me hubiera gustado intentarlo.

Luigi Cozzi realiza el prólogo del libro. ¿Por qué le elegiste?

Cozzi es una persona muy amable, siempre dispuesto a ayudar a quien haga falta. Nos escribió el prólogo del libro “La guerra de los clones: Más allá de Star Wars”, firmado por el equipo de El Pájaro Burlón, ya que su Star Crash era una de las películas sobre las que se hablaba en ese volumen. Y como, además de director y guionista, es un auténtico experto en todo lo relativo al cine de terror italiano en general y de Argento en particular, le propuse la idea de hacer también el prólogo para mi libro y enseguida aceptó sin poner ninguna pega. Además, mi visita a Profondo Rosso tiene mucha importancia en la concepción del libro, así que tener a Cozzi en él era un buen modo de cerrar ese círculo.

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“Demons: la pesadilla retorna” va a ser publicado por Applehead Team, la editorial que fundaste en 2014 junto a Frank Muñoz y Emilio Díez. ¿Cómo es editar un libro con tu misma editorial, o dicho de otro modo, ser tu propio jefe?

Uno podría pensar que, al tener una editorial, es mucho más fácil publicar tus propios libros, pero esto no tiene que ser necesariamente así si realmente te tomas tu labor de editor en serio y no utilizas el sello únicamente para darte caprichos. Es más, si no hubiera formado parte de la editorial es muy probable que hubiera terminado el libro hace ya un par de años, ya que me podría haber dedicado de lleno a ello. Pero, afortunadamente, Applehead Team nos da mucho trabajo y he estado estos años anteponiendo mi labor de editor a la de escritor, dedicándole al libro de Demons (y a otros dos que estoy desarrollando) mis pocos ratos libres. La ventaja es que gracias a ello tengo más posibilidades de publicar el libro que si tuviera que convencer a otra editorial para que confiara en su viabilidad, algo que probablemente estaría abocado al fracaso, ya que no es lo mismo decir que vas a escribir un libro sobre, por ejemplo, la filmografía de Argento, que sobre dos películas que él produjo. Así que, de no ser por la existencia de Applehead y por la confianza y el apoyo de mis compañeros, lo más seguro es que hubiera tenido que recurrir a la autoedición para poder publicarlo. En ese sentido, no hay tanta diferencia, pero sí considero muy importante que el libro exista dentro del contexto de un proyecto editorial en el que creo al 100 % y que ya tiene cierta trayectoria y un catálogo más o menos amplio que se acerca a los treinta libros. Es el marco perfecto para que exista “Demons: La pesadilla retorna”, y además sirve como primera entrega de una colección llamada “Noche de lobos” que es, en sí misma, otro sueño hecho realidad y otro ajuste de cuentas con nuestro pasado y nuestros referentes.

¿En qué consiste exactamente esta nueva colección?

Llevábamos mucho tiempo intentando poner en marcha una colección de libros dedicada exclusivamente al cine de terror, pero hasta ahora no se habían dado las circunstancias perfectas para darle vida, ya que ahora ha sido cuando nos han coincidido varios proyectos enmarcados dentro de este género. Al buscar un nombre para la colección, se nos ocurrió que estaría bien encontrar algo que fuera icónico y que sirviera como homenaje a nuestro descubrimiento del género. E inmediatamente nos acordamos del programa “Noche de lobos” de Antena 3, dirigido y presentado por Joan Lluís Goas. Antes de publicitar la colección, nos pusimos en contacto con Goas para explicarle lo que queríamos hacer y para pedirle permiso para utilizar el nombre de su programa. Le encantó la idea y nos dio su bendición y todo su apoyo. Además de Demons, sacaremos otros libros dedicados a las sagas Halloween, Pesadilla en Elm Street, Posesión infernal y Hellraiser, pero esto es sólo el principio…

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Y aparte de lo que comentas, ¿qué próximas novedades tenéis preparadas en Applehead Team?

Te puedo decir que tenemos libros firmados muy jugosos que siguen incidiendo en nuestra línea. Acabamos de publicar “Empire: El cine de Charles Band Vol. 1”, de John Tones, y una novela que me ha apasionado titulada “Sangrario”, de Andrés Abel. Y en el futuro más cercano están los nuevos títulos de la colección “Noche de lobos” y más adiciones a las de “La generación del videoclub”, “Made in Spain” y “Cineclub”. Seguiremos apostando fuerte por novelas originales y por seguir estudiando la historia de la cultura pop, intentando sorprender al lector y ofrecerle cosas que ninguna otra editorial se atrevería a publicar. Un claro ejemplo será el nuevo título de la colección Zapping, que estará dedicado a la serie “Manos a la obra” y para el que su autor, Kiko Vega, está contando con la plena colaboración de Carlos Iglesias y otros miembros del reparto. Algunos nos dicen que estamos locos, pero creemos que el mercado editorial necesita algo de locura y menos lugares comunes. Es algo que echábamos de menos como lectores, así que ahora como editores intentamos llenar esos huecos.

Muchas gracias Pedro José, si quieres añadir algo más…

Pues daros las gracias por ofrecerme la oportunidad de hacer esta entrevista. Me hace mucha ilusión, ya que vuestro blog es uno de los que sigo desde hace años, y escribís gente aquí a la que respeto mucho y con la que me gustaría colaborar en algún proyecto. Y a todos los fans de Demons, recordarles que por el momento pueden reservar mi libro en la tienda on-line www.nafracoleccion.com, donde podrán precomprarlo con un descuento especial y, además, se llevarán de regalo un pack exclusivo de cinco chapas y un marcapáginas diseñado a modo de homenaje a la entrada del Metropol. Ánimo, porque es una promoción limitada. Un saludo y mucho cine.

Javier Pueyo

[1] “Profondo Rosso” es una tienda situada en Roma (Italia) especializada en cine de terror con un amplio catálogo de películas editadas en formato físico, libros, merchandising, etc. Fundada en 1989 por Dario Argento y regentada por Luigi Cozzi, posee una atracción muy interesante para los fans el fantástico italiano: el “Museo degli Orrori di Dario Argento”, una zona dedicada a las películas del realizador de Phenomena o Suspiria. Además, de la mano de Cozzi “Profondo Rosso” posee una línea editorial dedicada a la publicación de libros de temática cinematográfica afines a sus intereses.

Published in: on septiembre 7, 2018 at 5:36 am  Dejar un comentario  
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The King of the Kickboxers (vd/tv.: El rey de los kickboxers)

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Título original: The King of the Kickboxers

Año: 1990 (Estados Unidos, Hong Kong)

Director: Lucas Lowe

Productores: Ng See Yuen, Anthony Lee, Booniert Setthamongkol

Guionista: Keith W. Strandberg, sobre una idea original de Ng See Yuen yKeith W. Strandberg

Fotografía: Viking Chiu

Música: Richard Yuen

Intérpretes: Loren Avedon (Jake Donahue) Billy Blanks (Khan), Keith Cooke (Prang), Sherrie Rose (Molly), Richard Jaeckel (Capitán O´Day), Don Stroud (Anderson), William Long Jr. (Big Boss), David Michael Sterling (Mr. McKinney), Ong Soo Han (Thasi), Jerry Trimble (narcotraficante), Bruce Fontaine (Dan Handel), Patrick Shuck (Jake joven), John Kay (Mr. Director), Michael Depasquale Jr. (Sean Donahue)…

Sinopsis: El agente Donahue es un joven e intrépido oficial que vio como su hermano moría a manos de Khan, un asesino experto en lucha clandestina. Años después, Khan se ha convertido en pieza fundamental de un grupo de mafiosos que trafican en Tailandia con snuff-movies. Donahue viajará a Asia para derrocar a los maleantes y consumar su venganza personal.

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Jean -Claude Van Damme irrumpió en el mercado audiovisual norteamericano a finales de los años ochenta. Y lo hizo con fuerza, pues aunque la crítica en general le dio una sangrante bienvenida (nominación a los Razzie incluida), burlándose de sus habilidades ante la cámara, gran parte del público quedó encantado con la llegada del apodado “Músculos de Bruselas”. Entre sus primeros filmes como protagonista dos sobresalieron por encima del resto, Contacto sangriento (Bloodsport, 1988) y Kickboxer (Kickboxer. 1989), un par de cintas que, si bien es cierto que cinematográficamente no aportaban mucho, contenían ciertos alicientes que conectaron con unos espectadores entregados que se dejaron llevar por los encantos de Van Damme. ¿Sus tramas? Nada del otro mundo, pues la primera proponía al héroe envuelto en el universo de los torneos clandestinos de artes marciales, mientras que en Kickboxer el personaje de Van Damme debía vengar a su hermano en (efectivamente) un ring por el que acostumbraban a aparecer luchadores asesinos de la peor calaña. Guiones sencillos pero en verdad efectivos que cumplieron satisfactoriamente con su objetivo de entretener a los aficionados al subgénero. Estos largometrajes, además, generaron no pocas explotiations confeccionadas en su mayoría para el mercado del vídeo en cuyos libretos encontrábamos a peleadores inmiscuidos en peligrosas intrigas, siempre con los combates como eje de la acción. La lista de ejemplos sería casi infinita, pero basta con recordar que entre las estrellas que protagonizaban estos largometrajes se encontraban nombres como los de Lorenzo Lamas, Don “The Dragon” Wilson, Daniel Bernhardt o Gary Daniels, entre muchos otros.

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No es momento ni lugar para realizar un estudio detallado del cine artemarcialista de décadas pasadas, pero espero que esta introducción sirva para contextualizar, aunque sea de manera escueta, la cinta que aquí nos ocupa, El rey de los kickboxers. Producida por la Seasonal Film Corporation (empresa especializada en el género de acción), la película cuenta con Loren Avedon como actor principal, un intérprete que, al igual que los antes mentados, concentró gran parte de su carrera en filmes imitativos de los principales éxitos de Van Damme. La historia, además, clona varios conceptos de Kickboxer, pues el protagonista viaja a Tailandia con la intención de vengar la muerte de su hermano a manos de un experto en artes marciales, y allí será entrenado duramente por  un sabio maestro. Nada que destacar, aunque si podemos aludir que si la cinta de Van Damme era amena y divertida, ésta es una abominación fílmica, un plagio descarado sin pudor alguno que, para más inri, presenta numerosos errores técnicos, que van desde fallos de raccord a descuidos de iluminación, pasando por un guión absurdo y lleno de sandeces, escenas de sexo gratuito y malas interpretaciones (atención a la presencia en el cast de Richard Jaeckel, años atrás con una carrera más que interesante a las órdenes de Robert Aldrich o Sam Peckinpah, nominación al Oscar incluida, que aquí ejecuta con desgana su papel de jefe de policía). Los fans del cine de artes marciales tampoco encontrarán muchas virtudes en las coreografías, pues las escenas de lucha están resueltas sin artificios, colocadas únicamente para resultar efectivas dentro del guión. A nivel técnico únicamente podemos destacar un momento concreto, un plano subjetivo en verdad logrado y bien resuelto, situado casi al final del metraje, durante el cual el héroe de la película llega en canoa al lugar en el que está instalado el ring para la pelea final.

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Así pues, El rey de los kickboxers no es en absoluto un filme para recordar, y mucho menos que merezca algún tipo de reivindicación o similares. No obstante, la película sí cuenta con un componente en la trama que aún no hemos mencionado que puede llamar la atención a más de un aficionado al cine de suspense y del terror. Y es que el elemento catalizador que hace que el personaje principal decida emprender su venganza es el descubrimiento de una red de snuff-movies organizada por un grupo de mafiosos norteamericanos que opera en Tailandia. De este modo, los criminales de la película trafican con VHSs en las que brutales guerreros asesinan a sus víctimas empleando diferentes técnicas de artes marciales. Pero mientras que en películas como Tesis (1996), Asesinato en 8mm (8mm, 1999) o American Guinea Pig: Bouquet of Guts and Gore (2014) veíamos como los delincuentes confeccionaban estas abominables cintas con métodos rudimentarios, en El rey de los kickboxers sus personajes no escatiman en gastos y filman sus crímenes con todos los lujos que tienen a su alcance: un plató bien equipado, lámparas de última generación, grúa, dollys para travellings… de todo, cayendo así en un ridículo mayor al tratar estas filmaciones como rodajes al uso, inmiscuyendo en ellos a técnicos, especialistas y demás. Un absurdo.  Aunque lo más disparatado llega cuando el espectador descubre que los villanos que asesinan en estas snuff-movies lo hacen… ¡a cara descubierta!, evitando así cualquier posibilidad de crear una trama criminal o cierto suspense. Nada. Únicamente una sucesión de golpes, porrazos y patadas al servicio de una intriga que deja de ser interesante al descubrir que sus artífices no son capaces de generar una mínima emoción. Imagino que tampoco era la intención de sus responsables, más allá de la muestra de la típica retahíla de mamporros ajusticiados por un reparto de estrellas marciales desaprovechado; al mencionado Avedon hay que sumar al gigantesco Billy Blanks como el villano principal, Keith Cooke como el experimentado maestro y  un casi debutante Jerry Trimble como narcotraficante, todos ellos con títulos mucho más interesantes en sus filmografías.

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Imagino que siendo conscientes de que por sí sola la película tendría poca distribución, cabe señalar que en algunos países El rey de los kickboxers se vendió como una entrega mas de la (falsa) saga iniciada, supuestamente, por Retroceder nunca rendirse jamás (No Retreat, No Surrender, 1986), aquella cinta dirigida por Coerey Yuen en la que destacó, precisamente, el concurso como secundario de un joven Jean Claude Van Damme, todavía en busca de su puesto en la industria. Sin ser un mega-éxito, la fama de Retroceder nunca rendirse jamás permitió que se produjesen una serie de secuelas apócrifas que intentaron exprimir su éxito aunque en realidad poco o nada tuvieron que ver con el original, y que contaron con interesantes intérpretes, como Cynthia Rothrock o el propio Loren Avedon.

Javier Pueyo

 

Published in: on agosto 22, 2018 at 5:26 am  Comments (1)  
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Entrevista Víctor Olid, autor del libro “Screwballs: 101 comedias sexuales”

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El pasado mes de mayo se puso a la venta, a través del sello Vial of Delicatessens, el nuevo libro de Víctor Olid, Screwballs: 101 comedias sexuales, un volumen que repasa todas aquellas películas humorísticas ambientadas en institutos, universidades, campamentos y demás, cuyo principal móvil es el sexo en todas sus variantes. Así, entre sus más de quinientas páginas encontraremos reseñas llenas de anécdotas y datos de cintas tan populares como las hollywoodienses Despedida de soltero, o Resacón en las vegas, así como de las secuelas apócrifas que inundaron los videoclubs y las televisiones de antaño –Cuidado con Porky´s, La loca academia de los Albóndigas, Desmadre a la americana 2…-, sin olvidas algunos filmes ajenos a Estados Unidos, como las españolas El rollo de septiembre de Mariano Ozores o Sufre mamón de Manuel Summers.

Para conocer un poco más los entresijos de esta obra, entrevistamos a su máximo responsable, Víctor Olid, para que él mismo nos explique cómo ha sido la elaboración de su más reciente trabajo.  

¿Por qué un libro sobre comedias sexuales?

Porque la comedia sexual es un subgénero del que soy fan desde la niñez y me apetecía repasar gran parte de los títulos y escribir sobre ellos. También considero que dentro de lo que es la escritura cinematográfica hay una gran escasez de libros dedicados a la comedia, y más cuando hablamos de este tipo de películas defenestradas por la crítica seria. A mí me interesa mucho la comedia. Consumo mucho tipo de cine, no soy un individuo de esos cerrados. Y dentro de todo el cine que consumo, mi preferido es la comedia. De ahí la inquietud.

¿A quién va dirigido el libro? ¿Qué lectores crees que lo encontraran más atractivo?

Al contrario que, por ejemplo, el cine de terror, el cine de comedia no tiene fandom, que yo sepa. Y si lo tiene es verdaderamente minoritario. Pues a los cuatro o cinco individuos que hay interesados en la comedia, a esos tipos va dirigido. Y, sobre todo, gente que me sigue y que ya sabe lo que hago, será a los que este libro acapare mayor interés, ya que es un libro escrito de forma coloquial, sin ínfulas literarias y lleno de tacos, palabrotas, etc… Aunque en realidad nunca se sabe al tipo de lectores que vas a llegar. Muchas veces se sorprende uno.

¿Por qué crees que anteriormente no se había hecho ningún libro de este estilo y, en cambio, sí encontramos decenas de estudios y ensayos centrados en el cine de terror, el western, las series de televisión…?

Supongo que es por ese halo de mediocridad que acompaña a las comedias sexuales como obras cinematográficas. Nadie quiere escribir sobre obras sin trascendencia, más bien todo lo contrario. También me remito a la anterior respuesta: hoy en día los libros sobre cine los hacen los fans, y este subgénero no tiene fandom. Paradójicamente, muchas de estas películas tienen recaudaciones millonarias, pero eso es porque van destinadas al público llano. La gente que acude a ver, por ejemplo, American Pie, no es un público que luego le guste leer sobre la película. Y supongo que esa será la explicación. Aunque sí que existen dos o tres ensayos sobre comedia gamberra, pero abordados de una manera absolutamente sesuda y condescendiente con el género. Esto va por otros derroteros.

AMERICAN PIE

Ya has mencionado que la comedia es tu género cinematográfico favorito. ¿Hubo alguna comedia que te impactara en tu niñez o adolescencia que te llevara a decantarte por ese género como tu preferido? 

Hay muchas. Yo creo que la que más me impactó, por escatológica y por descerebrada, fue Desmadre en la universidad, que tiene presencia en este libro. Hay otras muchas, que también tienen presencia en estas páginas, como Despedida de soltero, La revancha de los novatos… Pero vamos, cualquier comedia “ochentera” me representa. De hecho, tengo tal nivel de tolerancia a la comedia, que puedo disfrutar de casi cualquier cosa que sea “de risa”.

Algo que ya has dicho, y que también mencionas en determinadas partes de tu libro, es que la crítica, por norma general, acostumbra a rechazar la comedia, tildándolo de un género menor. ¿A qué crees que es debido?

Depende. Por ejemplo si hablamos de “high comedy” o “alta comedia” la crítica seria tiende a ser benevolente. Y con las comedias de Woody Allen, por supuesto, pero porque al final estas películas son lo que podíamos denominar “comedia de autor”. Pero las películas que basan su humor en los pedos y en los chistes de culos, suelen ser menospreciadas por lo obvio. Se impone la corrección política sin pasar a valorar las posibles cualidades técnicas o artísticas que muchas de estas películas puedan tener.

Sin ir más lejos, Adam Sandler, da igual lo que haga, siempre será acuchillado por la crítica. Sin embargo, histrionismos e infantiladas aparte, es cierto que Adam Sandler tiene películas de mierda, pero entre toda esa mierda, tiene dos o tres que son verdaderamente buenas películas. Pero un crítico no va a reconocérselo nunca, por supuesto.

En el caso de Resacón en Las Vegas, la crítica sí que supo ver el películón que es. Pero ésta sería la excepción que confirma la regla. También hay que tener en cuenta que es una película de Warner Bros. con una taquilla extraordinaria, cosa que, sin duda, repercute en las críticas.

También diré que es un género que no necesita de buenas o malas críticas porque al fin y al cabo la comedia apela a nuestros instintos más primarios. Y la crítica al final es un acto de masturbación destinada, un poco, a gente que no tiene las ideas muy claras y que se fía de las críticas a la hora de elegir las películas que van a ver. Y no van a recomendarles los críticos que vayan a ver una película con corridas… Yo creo que, en definitiva, si la crítica menosprecia las películas de tetas y culos es por una cuestión de corrección política.

¿Cuánto tiempo te ha llevado la escritura del libro?

Escribirlo no mucho, unos seis o siete meses. Editarlo algo más de un año.

Desmadre en la universidad

En lugar de ser un ensayo, Screwballs: 101 comedias sexuales es una sucesión de reseñas de cintas individuales, divididas todas ellas en diferentes capítulos: “Estudiantes cachondos”, “Campamento de verano”, “Adultos juerguistas”… ¿Fue complicado organizar el índice?

No, en realidad en mi cabeza siempre estuvieron bien clasificadas esas películas, así que hice una lista de 101 que consideré las más populares o interesantes, y luego catalogarlas fue una cosa sencilla. No tuve muchas dudas al respecto.

Y de estos, digamos, subgéneros, ¿existe alguno por el que sientas predilección?

Me gustan mucho las “frat movies” (es decir, películas de fraternidades) y luego las producciones de serie Z. La serie Z me interesa mucho siempre, independientemente de si la cinta es comedia, drama, terror o acción. Y como se puede ver en el libro, hay mucha serie Z también en la comedia sexual. Desmadre en la universidad, sin ir más lejos, es una genuina serie Z.

En el libro combinas reseñas de películas conocidas por el gran público, como El graduado, Porky´s o American Pie, con otras un tanto olvidadas o directamente desconocidas como The Party Animal, Preppies, estudiantes en apuros o Joysticks. ¿Tú también has descubierto muchas de estas películas? ¿O ya conocías la gran mayoría de ellas antes de comenzar a escribir?

Bueno, las películas que citas como desconocidas en realidad estaban siempre en los videoclubes. Estos tres títulos en concreto creo que son harto populares. No, en este libro ya conocía las películas de antemano, pero si es cierto que durante su elaboración, en la documentación, sí que he descubierto cientos de comedias sexuales que no sabía que ni que existían, sobre todo en los parámetros del cine exploit y la serie Z. Tantos de hecho, que me he dedicado a localizarlos, verlos y reseñarlos para la secuela de este libro que se centrará en las sex comedies de verdad desconocidas, la mayoría inéditas en nuestro país. Y me encuentro en la tesitura de que, o hago varios volúmenes, o cerceno más de la mitad, porque no puedo publicar un libro de mil y pico páginas…

Al final del libro, a modo de extra, aparecen unos anexos estupendos tales como una recopilación de fotocromos de algunos largometrajes, y diferentes listados de “películas favoritas” del género, tanto las tuyas como las de algunos invitados (Andrés Pajares, el escritor Jesús Manuel Pérez Molina, los cineastas Jack Pérez y Daniel F. Amselen…). Pero, al margen de las preferidas, ¿cuáles crees que serías las películas obligatorias que habría que ver para iniciarse en el género?

Obligatorias, sin duda, Desmadre a la americana, Porky`s, La revancha de los novatos, Despedida de soltero, Los incorregibles Albóndigas, American Pie y Resacón en las Vegas. Luego ya va a gustos, pero esas son las piedras angulares.

¿Y las más infectas? ¿Aquellas que sería mejor dejar a un lado?

Es que las infectas me interesan casi más que las buenas…

Anteriormente habías visto algunos de tus textos publicados en otras editoriales, como Raima Ediciones o Tempore. En cambio, aquí, tu ejerces también de editor, ya que diriges el sello Vial of Delicatessens junto a Ferran Herranz ¿Es muy diferente cuando tú eres el propio editor?

La diferencia radica únicamente en que tengo el control absoluto de lo que publico. Por lo demás, al ser los libros sobre cine un producto tan minoritario, editar con una editorial profesional no te va a hacer vender más libros. Así que en ese sentido no hay mucha diferencia. Pero sí, siendo yo el editor, lógicamente, me concede máxima libertad, algo que yo, para cualquier cosa que haga, necesito completamente.

Ya finalizando, ¿cuándo crees que saldrá ese segundo libro sobre comedias sexuales ignotas y/o de serie Z?

Antes tienen que salir mínimo dos libros míos que ya están acabados, así que va para rato.

Por último, ¿puedes hablarnos de los próximos lanzamientos de Vial of Delicatessens?

Pues en cuanto a películas, a nivel prensado y para distribución en grandes superficies, lo más inmediato será La lava en los labios de Jordi Costa, uno de esos “Little Secret Films” en el que distintos profesionales del sector hacían su película de bajo presupuesto en tan solo veinticuatro horas. Y también sacaremos en Dvd El vientre de Europa, la última película del vigués Juan Pinzás, que está ahora en su etapa más personal, libre y creativa. Un título muy minoritario y muy interesante.

En la línea underground saldrá el recopilatorio “Cortos caseros & Beyond” de Naxo Fiol que comprende una colección de cortometrajes que van desde sus últimos trabajos a la remasterización de varios de sus trabajos en celuloide. Un Dvd que yo creo indispensable para los seguidores de Naxo y del cine casero.

En cuanto a los libros, es decir a Vial Books, lo más inmediato será El libro de las mujeres y los hombres malos, una colección de micro-cuentos de terror escritos e ilustrados por Aida García. Y el siguiente será La casa de los horrores, un libro colectivo sobre la obra de Tobe Hooper coordinado por José Luis Salvador Estébenez y Carlos Díaz Maroto con el buen hacer y el rigor que acostumbran.

Muchas gracias Víctor, si quieres añadir algo más…

Muchas gracias a ti por la interviú, a la Abadía por la difusión, y al lector por leerla. ¡Un abrazo!

Javier Pueyo

Published in: on agosto 17, 2018 at 5:36 am  Dejar un comentario  
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Narcos

Título original: Narcos

Año: Italia, España (1992)

Director: Giuseppe Ferrara

Productores: Maurizio Mattei, Adolfo López Sojo, Massimo Vigliar, Maurizio Tedesco, Aldo Sambrell

Guionistas: Giuseppe Ferrara, Armenia Balducci

Fotografía: Stefano Moser

Música: Andrea Guerra

Intérpretes: Juan José Pinero (Jesús), José Maldonado (Miguel), Cristóbal Cornes (Diego), Adriana Sforza (Mercedes), Aldo Sambrell (el jefe), Alfredo Xavier Sánchez (Fernando), Petra de Domínguez (madre de Jesús)…

Sinopsis: Jesús, Miguel y Diego son tres jóvenes colombianos que entran a formar parte de una banda criminal relacionada con el tráfico de drogas y armas.

“Si no estás con la mafia de la coca, estás contra ella”. Con este inmediato y violento tagline se comercializó en nuestro país el largometraje Narcos, una extraña y hoy casi olvidada coproducción hispano-italiana filmada en Colombia y Venezuela bajo la dirección del cineasta Giuseppe Ferrara, un realizador adscrito por lo general al cine político que tanto proliferó en Italia en las décadas de los setenta y ochenta -suya es, por ejemplo, El caso moro (Il caso Moro, 1986), sobre el secuestro del Presidente Aldo Moro-. A medio camino entre el thriller de denuncia y el drama callejero, Ferrara parte de una serie de acontecimientos reales para narrar las vivencias de tres muchachos inmiscuidos en el peligroso mundo del narcotráfico colombiano. “Quería contar las consecuencias que la industria de la droga causa en el proletariado de Colombia”[1], comentó el director en una entrevista poco después de finalizar el rodaje.

La película nos presenta a Jesús, Diego y Miguel, tres adolescentes sin muchas posibilidades que entran a formar parte de una banda criminal, convirtiéndose en asesinos urbanos guiados por un jefe sin escrúpulos que les alecciona con execrables discursos. Es precisamente la parte centrada en su entrenamiento en una especie de “escuela criminal” la que sin duda rebosa más interés, ya que el espectador es testigo de la transformación natural por parte de unos chavales sencillos y hasta discretos, convertidos en auténticas máquinas de matar aleccionados por una serie de malhechores exentos de cualquier reparo. Todo ello contado con una sencillez narrativa, por momentos cercana al documental, que opta por una puesta en escena sin concesiones, mostrando un tipo de violencia que en ocasiones pone a prueba al espectador, aunque sin caer en el exceso gratuito. Y es que, ver a una serie de niños flirteando con las drogas o disparando a bocajarro puede conllevar más crueldad que un espectáculo salvaje orquestado por H. Gordon Lewis.

Por otro lado, la trama alterna diferentes pasajes personales de cada protagonista, con la intención de humanizar -aún más si cabe- la situación. Así, vemos como uno de ellos sueña constantemente con convertirse en un futbolista profesional o como otro inicia una relación sentimental con la hermana de su mejor amigo. Situaciones que en las manos equivocadas podrían desembocar en la sensiblería más vulgar, Ferrara las coloca con brillantez en determinados momentos de su metraje, hilvanando con todo ello una propuesta en apariencia sencilla e incluso inocua, pero que esconde un retrato cautivador de una realidad triste y angustiosa, aderezada con un problema racial también patente en el filme -en una escena el cabecilla de la banda sentencia aquello de “es preferible una tumba en Colombia que una celda en los Estados Unidos”-. Aterrador.

Filmada con escasos medios, pocos artificios y con actores en su mayoría desconocidos o directamente amateurs, Narcos logra, no obstante, adaptarse a las circunstancias debido principalmente a la mano de Ferrara, un director con años de rodajes a sus espaldas que supo aclimatarse de un modo admirable, sacándole todo el partido a sus recursos: “intenté representar una situación como si fuera un periodista con una cámara oculta”[2], comentó. En este sentido, el director apuesta por cargar todo el peso de la acción en las interpretaciones de tres jóvenes sin apenas bagaje, que protagonizan secuencias de tiroteos, sexo, persecuciones y drogadicción, las cuales acogen con notoriedad, dotándole un grado de realismo y veracidad al filme que difícilmente se hubiera logrado con un cast avezado. Hay que remarcar, eso sí, que en el elenco encontramos a un actor muy querido por los aficionados al cine de género como es el madrileño Aldo Sambrell, aquí en la piel del capo criminal que insta con sus malas formas a los protagonistas, cometido que el intérprete cumple a la perfección, acostumbrado como estaba a encarnar a todo tipo de villanos a lo largo de su extensa carrera, tal y como él siempre recordó: “pronto asumí el rol que me había tocado cumplir en el cine (…) he interpretado a los individuos más amorales de toda la fauna humana”[3]. A través de su productora Asbrell Productions, Sambrell participó además en la financiación del filme -“produzco aquellas películas que me parecen interesantes y que tienen un buen guión”[4]– y como curiosidad, mencionar que uno de los muchos secundarios que deambula por la trama es Alfredo Xavier Sánchez, hijo de Aldo Sambrell y, atención, ahijado del gran Sergio Leone.

Sintetizando, la película es un producto notable, no perfecto, claro, pero si lo suficientemente cautivador como para acercarse a él y dedicarle la debida atención. En lo que se refiere a su rodaje, comentar que la filmación estuvo plagada de incidentes, como suele ocurrir en este tipo de producciones, pues parece ser que por miedo a problemas con la auténtica mafia de Medellín, Ferrara y su equipo llevaron la grabación casi en secreto, con un título falso para no levantar sospechas, y rodando, como indicaba al inicio de la reseña, algunas de las secuencias en Venezuela, país al que Ferrara regresó muchos años después con motivo de una retrospectiva, declarando: “Narcos me gusta mucho, creo que es uno de mis mejores trabajos”[5]. Tras su estreno el director rodó otros cuatro largometrajes para cine, una tv-movie, además de participar en un filme colectivo junto a una treintena de cineastas. Finalmente, Giuseppe Ferrara falleció de un paro cardiaco el 25 de junio del año 2016 a los 83 años, dejando algunos trabajos inconclusos.

Javier Pueyo

[1] Extraído de “Ferrara nell´inferno del barrios colombiani”, artículo escrito por Roberto Rombi para “La Repubblica” (16 de octubre 1991).

[2] Op cit. 1

[3] Extraído del libro “Contra el tiempo”, escrito por José Manuel Serrano Cueto y editado en 2012 por Tyrannosaurus Books; concretamente del capítulo “Entrevista a Aldo Sambrell, el villano vallecano” (págs 121-175).

[4] Op. cit. 3.

[5] Declaración de Ferrara en una entrevista realizada por Jaime Bergamin, en Caracas, para el medio “EncontrARTE”.

Published in: on junio 22, 2018 at 5:38 am  Dejar un comentario  
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Un bounty killer a Trinità [vd: Un asesino en Trinidad]

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Título original: Un bounty killer a Trinità

Año: 1972 (Italia)

Director: Aristide Massaccesi (en los créditos se acredita a Oscar Santaniello -a.k.a. Oskar Faradine)

Productor: Oscar Santaniello

Guionistas: Aristide Massaccesi, Romano Scandariato

Fotografía: Aristide Massaccesi

Música: Vasili Kojucharov

Intérpretes: Jeff Cameron (caza recompensas), Caloguero Caruana (Paco, acreditado como Ted Jones), Enzo Pulcrano (Sancho, acreditado como Paul McCreen), Antonio Cantafora (Ramírez), Carla Mancini (Annie), Silvio Klein (el Sheriff), Ari Hanow (enterrador)…

Sinopsis: Los habitantes del pueblo de Trinidad deciden contratar a un caza recompensas para que les liberé del reinado de terror que impera en el lugar a causa de una banda de temibles maleantes.

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Aunque en muchas ocasiones a la hora de hablar de la filmografía de Joe D’Amato suele indicarse que su opera prima como realizador es La muerte sonríe al asesino (La morte ha sorriso all´assassino, 1973), filme de terror protagonizado por Klaus Kinski, lo cierto es que el director romano nacido con el nombre de Aristide Massaccesi intervino en la confección de un puñado de cintas previas que prefirió no firmar, adjudicándole su autoría a otros miembros del equipo. El por qué D’Amato quiso mantenerse en el anonimato se debe a que por aquel entonces su carrera profesional fluía por un camino más técnico, por así decirlo; según sus propias palabras “en aquel tiempo también trabajaba como director de fotografía para otros directores…y si la gente veía que ahora era realizador, me sería muy complicado volver a encontrar trabajo como director de fotografía, porque los directores no se hubieran sentido cómodos trabajando al lado de otro realizador[1]. De este modo, se sabe que Massaccesi dirigió películas como Scansati…a Trinità ariva Eldorado (1972) o la que aquí reseñamos, Un bounty killer a Trinità, en la cual Massaccesi aparece como co-guionista y director de fotografía, mientras que como director figura el nombre de Oskar Faradine, pseudónimo del productor Oscar Santaniello, un profesional habitual en la filmografía del propio D’Amato.

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Adscrita al género del eurowestern, tan de moda en aquellos años gracias a los filmes de Leone, Clint Eastwood, Lee Van Cleef y demás, Un bounty killer a Trinità es un filme que de alguna manera nace a rebufo de Le llamaban Trinidad (Lo chiamavano Trinità, 1970) de Enzo Barboni, película clave en la filmografía de los actores Bud Spencer y Terence Hill, definida por Carlos Aguilar como “un engendro(…) que consiguió un cuantioso éxito taquillero gracias a su astuta determinación de transformar el incesante sadismo del género en una jocosa cascada de peleas incruentas y mamporros casi en la tradición del slapstick[2]. El hecho de no lograr el beneplácito de gran parte de la crítica no impidió que, como decimos, la cinta fuese un bombazo a nivel comercial, catapultando al estrellato a sus dos protagonistas y generando una serie de películas pensadas para aprovechar la fama de su predecesora, ya sea imitando a la pareja protagonista -el caso más palpable fue el de Paul L. Smith y Michael Coby, clones de Spencer y Hill, respectivamente, en films como Nos llaman Carambola (Carambola, 1974)-, o bien colocando el nombre de Trinidad de un modo u otro en el título del filme. De ese modo surgieron largometrajes como Los fabulosos de Trinidad (1972) de Iquino o el título que aquí nos ocupa, Un bounty killer a Trinità, conocida en España gracias a su edición en vídeo como Un asesino en Trinidad e interpretada por Jeff Cameron (nacido Goffredo Scarciofolo, habitual en el western de serie B-Z) y Antonio Cantafora, que no era otro que Michael Coby, poco antes de americanizar su nombre y convertirse en duplicado de Terence Hill.

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En realidad, más allá del epíteto y de la posible conexión Cantafora-Hill, la cinta de Massaccesi poco tiene que ver con la de Barboni. Más bien nada, pues estamos ante un filme serio y adusto, alejado del cine cómico, protagonizado por un caza recompensas contratado por un pueblo aterrado por las fechorías de una banda delincuentes. Un título en absoluto indispensable para la historia del euro-western, carente de gancho cuyo mayor interés radica en el posible estudio de los inicios de la carrera de Massaccesi/Joe D’Amato, cineasta sin duda interesante y esencial en los circuitos del cine fantástico más sangriento gracias a obras de sobra conocidas como Demencia (Buioi Omega, 1979) o Gomia, terror en el Mar Egeo (Antropophagus, 1980). Eso sí, que nadie espere encontrar en Un bounty killer a Trinità un festival gore de crueldad y terror, pues aunque la trama podría propiciar algunos momentos feroces -los maleantes aquí retratados presentan sus malas formas en todo momento, asesinando, por ejemplo, a un par de jovenzuelos ante la atenta mirada de su padre-, la violencia aquí se muestra comedida en la pantalla. Aparecen los típicos tiroteos, por supuesto, pero no existe una recreación en la truculencia física por parte del director. Por contra, sí vemos que tras las cámara se haya un hombre preocupado por la fotografía, pues a lo largo del metraje nos encontramos con algunos encuadres rebuscados, como aquel en el que el protagonista mira a través de su revolver -la pantalla queda completamente en negro, a excepción de una pequeña abertura situada a un lado para mostrar el ojo del personaje- o esos bellos travellings mostrando al héroe escondido tras unos carruajes. Massaccesi muestra así distintas ideas que son de agradecer, otorgando cierta modernidad a la propuesta y sin entorpecer en ningún momento el seguimiento de los sucesos.

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Pero a pesar de las buenas formas de D’Amato en la parte técnica -acompañadas de una correcta banda sonora del compositor búlgaro Vasili Kojucharov-, la película no pasa de ser un discreto entretenimiento, carente de misterio al no crear una sinopsis que invite a la indagación por parte del espectador. Dicho de otro modo, el guion muestra sus cartas en todo momento sin reservar sorpresas, desarrollándose los hechos según un esquema totalmente homogéneo. Por ejemplo, entre los directivos del pueblo en el que transcurre la acción se encuentra un infiltrado, alguien que no duda en trabajar con el clan criminal, pero en lugar de jugar con el suspense encubriendo su identidad, el libreto co-escrito por Massaccesi y Romano Scandariato lo identifica casi al inicio del metraje, estropeando una posible sorpresa para la audiencia. Claro está, que Massaccesi y su equipo no estaban por la labor de construir una trama de intriga, más bien se nota que el proyecto nació para contentar a un público deseoso de ver en la pantalla a los personajes más comunes del género, aderezando la función con las habituales secuencias de balazos, peleas en el saloon y galopadas trepidantes. Eso sí, Massaccesi enfunda a su protagonista -además de con las necesarias pistolas- de una ballesta, un arma silenciosa, según los diálogos, lo cual le dota de cierta virtud, un pequeño toque de distinción ante sus enemigos, creando secuencias de indudable encanto en el último acto del filme.

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Dos curiosidades antes de cerrar el texto. La primera es que algunos planos concretos de Un bounty killer a Trinità fueron aprovechados de un largometraje anterior, Black Killer [dvd: Black Killer, 1971] de Carlo Croccolo, proyecto, claro está, producido también por Oscar Sanrtaniello. La segunda anécdota reside en que algunas fichas técnicas afirman que la película estuvo dirigida por el célebre Demofilo Fidani, autor de westerns como Arrivano Django e Sartana…è la fine [dvd: Django y Sartana, 1970] y detestado por infinidad de críticos e historiadores. La confusión probablemente se encuentre en el hecho de que Fidani trabajó en infinidad de ocasiones junto a Joe D’Amato, y en algún momento determinado sus nombres se debieron mezclar en la confección de un cartel u otro tipo de reclamo publicitario.

Javier Pueyo

[1] Declaración extraída de la entrevista a Joe D’Amato incluida en el libro “Cannibal!: The Most Sickening Consumer Guide Ever!” (Stray Cat, 1995) de John Martin, pág. 113.

[2] “Sergio Leone” (Cátedra, 1999) de Carlos Aguilar, pág. 116.

Published in: on abril 13, 2018 at 5:25 am  Dejar un comentario  
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