A medianoche me llevaré tu alma

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Título original: À Meia-Noite Levarei Sua Alma

Año: 1964 (Brasil)

Director: José Mójica Marins

Productor: Arildo Iruam, Geraldo Martins, Ilídio Martins

Guionista: José Mójica Marins, Magda Mei

Fotografía: Giorgio Attili

Música: Salatiel Coelho, Herminio Giménez

Intérpretes: José Mójica Marins (Zé do Caixão), Magda Mei (Terezinha), Nivaldo Lima (Antonio), Valéria Vasquez (Lenita), Ilídio Martins (Dr. Rodolfo), Arildo Iruam, Genésio de Carvalho, Vania Rangel, Graveto, Robinson Aielo, Avelino Morais, Luana, Leandro Vieria, Antonio Marins (S. Francisco), Mário Lima, Eurípides da Silva, Luiz Gonçalves, Carmen Marins (D. Joana), Cícero Paulina, Waldomiro França, Cardoso, Jonny Gregio, José Vilar, Suzy Barros, Tomás Sebastiao, Iko Galdine, Laura Duarte, Claudiana, Renato Melo, Almir Barbosa, Raul Malentaqui, Eucaris Moraes (Velha Bruxa)…

Sinopsis: Un siniestro enterrador que se hace llamar Zé do Caixao quiere encontrar a la mujer perfecta para que su estirpe se prolongue en el tiempo. Para ello va secuestrando, aterrorizando y torturando a diversas mujeres.

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Mientras en la Europa de los 60 triunfaba una nueva revisión de los monstruos clásicos del terror, gracias a las producciones de la Hammer, y faltaba poco para que surgieran fenómenos como el giallo o el fantaterror español, al otro lado del Atlántico, concretamente en Brasil, José Mójica Marins creaba con su tercer largometraje como director, A media noche me llevaré tu alma (À Meia-Noite Levarei Sua Alma, 1964), a uno de los personajes más originales y siniestros de la historia del cine de terror: Zé do Caixão –Coffin Joe para el mundo anglosajón–. Un personaje que el propio Mójica se encargó de interpretar y que destaca ante todo por su obsesiva ansia de inmortalidad; algo que, según Zé, solo se logra con la continuidad de la sangre, es decir, la descendencia. Zé es capaz de cometer los mayores sacrilegios con tal de conseguir su objetivo, como torturar a su novia[1] o asesinar a uno de sus mejores amigos para, acto seguido, violar a la novia de este, Terezinha, la mujer elegida para portar la “continuidad de la sangre”. Es el propio Zé quien se encarga de presentar la película y de paso plantearnos, con una performance muy al estilo de los cómics de terror de la EC –influencia notoria en el cine de Mójica Marins–, la inmortalidad como tema central de la película. Tras él, será una bruja, en una aún más clara referencia a los cómics antes citados, la que se dirija a nosotros para recomendarnos salir de la sala.

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Miedos aparte. Es el protagonista quien interesa más que ningún otro aspecto de la película. Su presencia llena la pantalla, tan atractivamente visual que parece que estuviéramos asistiendo a una performance artística. Esto se debe no solo a su aspecto tenebroso, con su traje oscuro de enterrador y sus características uñas[2], sino también por su personalidad. Zé siente desprecio por la religión, los ritos, la brujería o las supersticiones, lo que lo llevará a desafiar al más allá en el mismísimo día de los muertos –hay que tener en cuenta que para él la inmortalidad es, como se ha señalado antes, carnal y no espiritual, basada en la perpetuidad del ser–. Pecará e incitará a que otros lo hagan para liberarlos de las creencias que los atan y adoctrinan, convirtiéndolos en seres estúpidos. Nada más representativo al respecto que la escena en la que Zé devora un trozo de carnero en Viernes Santo mientras desde una ventana observa, desternillándose, el paso de una procesión –un  cuadro casi buñuelesco–. Solo los niños se libran de su desprecio. Ellos son para él símbolo de la vida eterna, son la descendencia. No solo no es capaz de hacerles daño, sino que los defiende de sus agresores, aunque estos sean sus propios padres. Atacar a un hijo es como flagelarse.

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En general, analizando detenidamente sus rasgos psicológicos, podemos señalar que la de Zé es una maldad basada en el instinto de supervivencia: él quiere mantener su estirpe. Cuando incita a otros a pecar, no lo hace como si fuera un enviado del demonio que pone a prueba la fidelidad a Dios de la gente, sino que es su forma de mostrar que pertenece a un eslabón superior a los demás. Él es el pez grande que se come a los pequeños. No resulta descabellado, pues, hablar de una ley de la naturaleza, de una selección del más fuerte en los actos que mueven al protagonista: desecha a su novia, Lenita, y se fija en Teresinha, a quien ve más fuerte y capacitada para portar su “legado”. Si sumamos a esto su desprecio hacia todo lo religioso y su idea de la “continuidad de la sangre”, tenemos por resultado a un personaje casi nietzcheano. Ningún otro personaje merece tanta atención como Zé do Caixao, él es la película. Sus actos y sus palabras son los que estructuran e hilan relato.

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Es tan poderosa la personalidad de Zé que hasta el propio Mójica Marins, intérprete de su criatura –como se ha señalado al comienzo–, quedó absorbido por ella, fundiéndose en uno solo. No está de más recordar a este respecto, que en adelante Mójica Marins aparecerá ataviado en sus apariciones públicas como Zé do Caixão. Son estas, pues, volviendo a repetir un término ya utilizado antes, performances, los actos de un artista devorado por su personaje. Hasta en entrevistas o ruedas de prensa, Mójica Marins, o Zé do Caixão, crea espectáculo.

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Volviendo al filme, resulta sencillo ver las referencias que inspiraron a su director. De hecho, es evidente que no quiere ocultarlas y que es su modo de rendirlas tributo: como en el antes mencionado caso de la presentación rollo Tales from the Crypt. Mójica Marins compone su imaginario, de un gran atractivo visual, mezclando la superstición y los ritos locales junto a elementos más conocidos o “universales” del terror, como son la literatura pulp, los cómics de terror de la EC y los monstruos clásicos de la Universal. De esta última toma varios elementos como el uso de la música y de la narrativa, sobre todo en el tipo de encuadres, pero también recicla la idea del pueblo contra el monstruo que vemos en El doctor Frankenstein (Frankenstein, 1931).

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Como no puede ser de otra manera, teniendo en cuenta su temática, en A media noche me llevaré tu alma prima una estética de la superstición, en donde aparecen brujas, almas desdichadas, gatos negros, cementerios, etc. Se trata de lugares, seres y objetos muy simbólicos que en un momento u otro se dejan ver por la película. Estos, junto al blanco y negro, el sonido enlatado de algunas voces y el lenguaje de los personajes, con un léxico plagado de vocablos que remiten semánticamente a ultratumba, crean la atmósfera idónea para ambientar la acción. Junto a estos, también se utilizan recursos propios del cine experimental que se dejan ver en las transiciones y, sobre todo, en el desenlace del filme. Mójica Marins se sirve de varios efectos propios de obras de vanguardia para crear el ambiente onírico y pesadillesco del final. El resultado es una estética un tanto kitsch, pero de gran potencia visual. Muy lúgubre y acorde con el estilo artesanal de la película.

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A media noche me llevaré tu alma es la primera parte de una trilogía a la que siguen Esta noche poseeré tu cadáver (Esta Noite Encarnarei No Teu Cadáver, 1967), continuación directa –de hecho, juntas podrían ser una misma película– y Encarnação do Demônio, cuya trama tiene lugar cuarenta años después[3] de los hechos de la segunda entrega. Sin embargo, siendo consciente Mójica Marins del éxito de su criatura, Zé do Caixão aparecerá en otras de sus películas, como en el filme de episodios El extraño mundo de Zé do Caixão (O Estranho Mundo de Zé do Caixão, 1968), y hasta podremos verlo en un videoclip de Los fresones rebeldes[4]. Esta última no será su única vinculación con la música; bandas no tan light como Sepultura, Necrophagia o White Zombie también se acordarán de este genio del terror[5].

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[1] Esta escena, en la que Zé tortura a Lenita, su novia, parece un curioso antecedente de lo que después se conocerá como torture porn. Décadas después, Mójica Marins participará en este género, o subgénero, con Encarnação do Demônio (2008).

[2] Existen numerosos críticos que señalan este rasgo como un precedente de las garras de Freddy Krueger.

[3] Se trata, para muchos fans, de un título maldito. Debido a innumerables problemas se rodó y estrenó cuatro décadas después.

[4] Los fresones rebeldes, “Al amanecer”: https://www.youtube.com/watch?v=5mfvhreMLHs

[5] Al respecto, merece la pena echar un ojo al siguiente artículo de Juan Sebastián Barriga Ossa: https://noisey.vice.com/es_co/article/6en88n/coplas-a-la-maldad-las-canciones-dedicadas-ze-do-caixao-el-verdadero-dios-del-cine-de-terror

Entrevista a Juanjo Ramírez Mascaró por el décimo aniversario de “Gritos en el pasillo”

Juanjo Ramírez

Existen películas que logran traspasar los límites de sus modestas pretensiones. Suelen ser obras que llaman la atención por su planteamiento bizarro o por un título extravagante, pero que terminan por sorprender a quien se atreve con su visionado, lejos de acabar como una mera rareza sin interés. Debido a su propuesta, Gritos en el pasillo (Juanjo Ramírez Mascaró, 2007) bien podría ser uno de esos filmes aptos tan solo para el paladar de cinéfagos pasados de rosca. Más bien todo lo contrario, esta historia protagonizada por frutos secos se ha convertido en un título de culto, o al menos en algo más que “esa película hecha con cacahuetes”, acercándose incluso a un tipo de espectador que huiría de verla.

Con motivo del décimo aniversario de la película, hemos hablado con su director, Juanjo Ramírez Mascaró, para que nos cuente qué ha sido de los cacahuetes una década después.

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Diez años después de su estreno, Gritos en el pasillo se ha convertido en una película de culto. ¿Has llegado a notar el aprecio del público?

Siempre he pensado que esa etiqueta de “peli de culto” le queda un poco grande, pero sí es cierto que seguimos encontrándonos año tras año con muchos simpatizantes de la peli, siempre cariñosísimos, incondicionales y entusiastas. Creo que todos los meses contactan conmigo personas desconocidas para hacerme llegar esas muestras de interés y afecto. A lo mejor podemos hablar de una peli de “mini-culto” o “culto de juguete”. Somos una peli minoritaria en lo que a cantidad de seguidores se refiere, pero en términos de calidad, se trata de seguidores de lujo.

En un Halloween, no sé si te acuerdas -porque tuve la indecencia de no invitarte-, organicé junto a una asociación cultural un pase de Gritos en el pasillo. En primera fila hubo un grupo de señoras con unas ganas tremendas de verla y que flipó, pero para bien, con lo que estaban viendo. ¿Pensabas que la película podría alcanzar a un público tan diferente o que terminaría siendo algo tan solo para “frikis”?

Lo cierto es que en su día subestimamos un poco al público “no friki”, pero conforme fuimos poniendo la película a prueba descubrimos que interesaba mucho a otros públicos inesperados. No sólo personas mayores, sino también niños y, yo qué sé, funcionarios de prisiones. Nos pasó como al tipo que inventó los neumáticos de los automóviles sin saber que estaba inventando también un columpio para los chimpancés. Con respecto al público “friki”, dicha etiqueta engloba a un puñado de gente tan heterogénea que despertó distintos tipos de reacciones, desde el admirador enfervorecido hasta el elitista que consideraba que Gritos era demasiado poco friki para él, pasando (claro está) por el “friki” al que la película sencillamente se la sudaba, como probablemente se la sude también el término “friki”.

En la mayoría de portales figura como un filme de animación, pero tengo la sensación de que, si bien hay una serie de elementos que hacen que puedan catalogarla en ese género, se trata en realidad de una película de terror con frutos secos realmente. ¿Qué puedes decir al respecto?

En su día se desató cierta polémica entre los aficionados al género de animación, e incluso entre los profesionales de ese sector. Algunos argumentaban que Gritos en el pasillo merecía el calificativo de animación, aunque una gran mayoría le negaban la pertenencia a tan selecto club. En su día debatí con críticos que sostenían que, para poder considerarla animación, los planos deberían estar animados frame a frame. Esas mismas personas sí aceptaban en su club las obras de animación Flash (que normalmente no se animan frame a frame, sino mediante keyframes) En ocasiones bromeo diciendo que Gritos en el pasillo sí está animada frame a frame. Lo que ocurre es que somos tan buenos y tan rápidos que ponemos la cámara a sacar 25 fotos por segundo y nosotros vamos moviendo los objetos del plano adaptándonos a esa velocidad.

Bromas aparte, imagino que gran parte del rechazo a considerar lo nuestro como animación se debe a que resulta molesto que unos chapuceros hagan algo menos laborioso que lo tuyo e intenten colgarle la misma etiqueta para venderlo. Es totalmente comprensible. Personalmente creo que nuestra peli está en tierra de nadie, en una frontera difusa en la que usamos técnicas de marioneta, pero sin poder beneficiarnos de las capacidades interpretativas y motrices de una marioneta al uso. Quizá lo más parecido a lo nuestro sea el guiñol, pero tampoco es del todo un guiñol. Hace siglos que dejó de preocuparme que nos consideren una cosa u otra. Es una peli, y punto.

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¿Por qué cacahuetes? ¿Hay algo simbólico, les tienes manía o fue pura casualidad?

Les cogí un poco de manía durante los más de cuatro años que tardamos en sacar el proyecto adelante. Creo que la elección del cacahuete (y los frutos secos en general) es uno de los elementos más genuinamente surrealistas de la peli, precisamente por eso: no hay un porqué concreto. Es una decisión que viene directamente del inconsciente, sin procesar, sin obedecer a razones definidas. Lo de encontrar un objeto inanimado y pequeñito (al principio no sabía cuál) al que insuflar vida al estilo doctor Frankenstein, mediante todos los recursos del audiovisual, sí era algo que estábamos buscando.

Mientras revisaba la película, no dejé de pensar en las dificultades que podrían surgir en el rodaje: tamaño de las maquetas, luz, los “marionetistas”, etc. No tuvo que ser un rodaje sencillo, ¿verdad?

Fue un rodaje complicadísimo por muchas razones. Algunas tienen que ver con esas cosas que comentas. El tamaño de los escenarios y personajes, por ejemplo. Implicaba problemas de foco en cada tiro de cámara e impedía que cupiesen demasiados personajes en un mismo término del plano (a veces los cacahuetes no podían acercarse más entre sí porque las manos que los manejaban chocaban la una con la otra antes que eso pudiera suceder) También nos comimos las dificultades comunes a todo proyecto below-cost que se precie: la falta de dinero y gente. Durante unas tres cuartas partes del rodaje estábamos Alby (el dire de foto) y yo solos en el set. Además, en aquel entonces no estaba tan de moda hacer pelis sin presupuesto, ni las máquinas disponibles para ello en cualquier casa eran tan potentes como las actuales.

Uno de los aspectos más llamativos es el diseño artístico. ¿Os llevó mucho tiempo preparar todos los cacahuetes, el manicomio, los dibujos…?

Llevó bastante más tiempo preparar el arte que rodar la película. Si mal no recuerdo, tardamos más de año y medio en terminarlo todo. Teníamos a un director artístico magnífico, Raúl López Serrano, pero no podíamos permitirnos mantenerle en Fuerteventura más de un mes o dos. Durante ese periodo, Raúl nos dejó hechos los elementos más vistosos y complicados. Luego nosotros mismos nos convertimos en los ayudantes de arte de Raúl: seguimos diseñando y construyendo cosas bajo sus directrices durante otro año y pico. Mientras tanto, él y Modesto Berbel (que dibujó los personajes cacahuetes) iban elaborando más material a distancia (desde la Península) que nos hacían llegar por correo, o que traíamos a la isla aprovechando viajes. Los dibujos de las paredes los hice yo mismo porque en aquel entonces no conocía a mucha más gente a la que liar en una locura semejante, y el propio Alby (director de fotografía y productor asociado) se ocupó también de algunos detalles como portadas de discos en miniatura, perros-nuez, etc. También contamos en el arte con la esporádica pero inestimable ayuda de Enrique Esturillo.

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¿Hay alguna anécdota o curiosidad sobre Gritos en el pasillo que la humanidad desconozca y que quieras revelarnos ahora?

Podría revelar muchísimas. Intentaré acordarme de unas pocas:

– Creo que en los brutos de rodaje hay escenas pornográficas de cacahuetes fornicando y practicando felaciones. ¡Qué cojones! Estoy seguro de que las hay. Años después, en el videoclip que hicimos para Bambikina, los cacahuetes sí que salen follando en el montaje final.

– Durante el rodaje nos sentíamos influenciados además de por muchas otras cosas por el recuerdo de aquellas pelis antiguas de Roger Corman basadas en relatos de Allan Poe. Pues bien, las mismas instituciones que nos apoyaron durante el rodaje de la peli trajeron en aquellos días un ciclo de esas pelis de Corman restauradas. Pudimos verlas en cine y nos emocionó comprobar que, sin jugar en la misma liga que el maestro, sí nos sentíamos jugando al mismo juego.

– El edificio en el que el Cabildo de Fuerteventura nos habilitó una sala para que pudiésemos preparar y rodar la película no era un edificio cualquiera. Antes de ser lo que es ahora, ese local fue el cine al que íbamos a ver las películas cuando éramos niños.

¿No ha pasado por tu mente la idea de realizar una secuela?

Hace años escribí una delirante secuela de Gritos en el pasillo. Se titula Guardería de medianoche. Como di por hecho que nunca me decidiría a rodarla, se puede descargar gratis aquí. Esta segunda parte arranca después de lo que se cuenta en el epílogo/final alternativo que añadimos en el DVD de Gritos en el pasillo, un falso documental que relataba cómo el prota de la peli acababa enloqueciendo, comprando el MANÍcomio y convirtiéndolo en una guardería en la que acoger a niños huérfanos. Hace un tiempo, un jovencísimo cineasta llamado Víctor Massip contactó conmigo y me pidió permiso para rodarlo con actores de carne y hueso. Le di mi bendición. No sé en qué estado se encuentra esa iniciativa ahora mismo.

Si ahora mismo alguien se enterase de la existencia de la película, ¿dónde y cómo podría verla? ¿Hay pendiente alguna reedición o edición especial en formato DVD/Blu-ray?

Actualmente creo que no se puede encontrar la película por ninguna vía legal y creo que tampoco es fácil conseguirla ilegalmente. En los tiempos de Megaupload sí era sencillísima de hallar por vías ilícitas. No hay mes que no me escriba alguien preguntándome dónde puede conseguir la película y me entristece no poder responderle nada útil. Si bien es cierto que todos los años nos llaman para volver a proyectarla aquí y allá, en distintos festivales y eventos, tanto dentro como fuera de nuestras fronteras, también es cierto que el DVD está descatalogado y la película no está disponible en streaming, que yo sepa. Me encantaría que eso cambiase, pero soy un desastre en cuestiones de producción, etc. Ahora mismo no sé qué partes de los derechos de explotación nos pertenecen a nosotros, cuáles están cedidas a otras personas o entidades, etc. A veces me gustaría que alguien la volviese a colgar gratis en internet para que al menos todo aquél que quisiese disfrutar de ella pudiese hacerlo, pero no digáis que os lo he dicho yo.

¿Qué sucedió con Zombie Western?

Ojalá hubiese una respuesta rápida y sencilla a esa pregunta. No salió adelante por diversos motivos. Problemas de coproducción, principalmente. El equipo español y el equipo danés teníamos distintos enfoques sobre qué clase de historia queríamos contar y cómo queríamos contarla. Hasta donde yo sé, creo que también había desavenencias aún más peliagudas entre los productores daneses y los productores españoles. Fue una pena, porque el proyecto era atractivo como pocos. Surgieron ideas maravillosas allí, tanto en tierras del Quijote, como en tierras vikingas, pero la cosa llegó a un punto en que el proyecto se convirtió en lo peor de una peli de encargo pero sin los beneficios y motivaciones que animarían a alguien a ceder a sus impulsos artísticos y ponerse el chip “de encargo”.

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Después de los cacahuetes, volviste a la dirección con uno de los episodios del largometraje colectivo Pixel Theory. ¿Qué tal fue la experiencia?

Fue una experiencia maravillosa y horrible. Lo mejor fue lo arropadísimo que me sentí con el equipo técnico y artístico. No tendré habilidad para otras cosas, pero para elegir a gente buena y talentosa creo que siempre he tenido mano. Salí contentísimo del rodaje, pero luego siempre me sucede lo mismo: me desinflo durante la larguísima y tediosa postproducción y, una vez visto el resultado final, me pesan más los errores que he cometido que los aciertos.

¿No has pensado en volver a dirigir?

Tengo comprobado que tardo aproximadamente tres años en olvidarme de que odio rodar. Teniendo en cuenta que mi último escarceo como director fue el año pasado, a lo mejor dentro de un par de años me dejo engañar otra vez, como un gilipollas.

En lo que no cesas es en tu labor como guionista, ya sean largometrajes –(César del Álamo, 2009), Deus Ex Machina (Fernando Osuna Mascaró, 2016)-, televisión –José Mota presenta (2016)- e incluso webseries –Obi (Norberto Ramos del Val, 2011)-. ¿Es más duro ser guionista que director de una película protagonizada por frutos secos?

El guion de Gritos en el Pasillo no fue duro en absoluto. Lo escribí en un fin de semana y tiempo después invertí otro fin de semana en añadirle algunas escenas. Tal vez si me hubiese esforzado más con el guion de Gritos en el Pasillo, ahora hablaría con menos vergüenza del guion de Gritos en el Pasillo. En mi descargo añadiré que fue mi primer guion de largometraje. Sí tengo claro que me gusta más escribir que dirigir. Supongo que por ello he orientado mi carrera más bien hacia la escritura (¡qué pretencioso suena eso de “mi carrera”!) La mayor parte del tiempo y la energía me la roban los guiones para televisión, aunque nunca he parado de escribir largometrajes, ya sea por encargo o por iniciativa propia. Ahora tardo en escribirlos más que el de Gritos, y quiero pensar que me salen mejor.

Novelas

Aparte de colaborar en el conocido portal Bloguionistas, también escribes novela. Llevas ya tres publicadas –La mierda (2013), La emperatriz de los insectos (2013) o Los vientos que te nombran (2015)- y hace poco anunciaste una nueva: El hipopótamo mecánico. ¿Qué cuentas en esta última? ¿Hay mucha similitud entre tu cine y tu literatura?

En literatura me siento más cómodo que en guion, quizá porque fui antes cuentista y novelista que guionista y me impongo menos limitaciones. Imagino que habrá ciertas similitudes entre una faceta y otra, pero no seré yo la persona más adecuada para detectarlas en mí. Sí creo que mis novelas se benefician de mis deformaciones profesionales de guionista (buscar recursos visuales, no descuidar la estructura, no abusar de la bendita paciencia del público), aunque también intento que en cada una de ellas haya cosas que se puedan contar en un libro, pero no en una peli. O que en una peli sean especialmente difíciles de contar, ya sea por cuestiones de presupuesto, por cuestiones de lenguaje narrativo, etc. No digo que todas las novelas estén obligadas a aprovechar sus recursos más propios, pero a mí desde luego me parece interesante. Del mismo modo en que da pena no aprovechar el lenguaje cinematográfico para contar las cosas en imágenes, también da penita desaprovechar la capacidad que tiene la prosa literaria de ahondar en ciertas emociones, reflexiones, tirabuzones temporales, etc. Por último, creo que la diferencia sustancial entre mis guiones y mis novelas radica en que cuando escribo libros me permito ser “más yo”. Cuento cosas más mías y quiero pensar que de maneras más propias. Aunque, una vez más, no soy yo quien para juzgar eso.

Con respecto a El hipopótamo mecánico, podríamos definirla como la novela infantil-juvenil que todo padre debería prohibir a sus hijos. Es género fantástico con vocación de pervertirlo todo, usando los resortes esenciales de ese tipo de obras para contar cosas muy retorcidas, con mucho humor negro y ambigüedades morales. Uno de mis referentes principales a la hora de escribirla fue Roald Dahl, por supuesto. Durante el proceso se me fueron colando otros de manera un poco más inconsciente, como el William Goldman de La princesa prometida, el cine de Miyazaki, o el absurdo del autoestopista galáctico de Douglas Addams.

¿Algo más que quieras añadir?

No se me ocurre mucho más que añadir, porque creo que la entrevista ha sido completísima y ya he abusado bastante de la paciencia del lector (cosa que, como comentaba en la pregunta anterior, intento evitar) ¡Muchísimas gracias, Rubén!

Rubén Íñiguez Pérez

Published in: on noviembre 17, 2017 at 6:18 am  Dejar un comentario  
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Entrevista a Arturo de Bobadilla, director de “Los resucitados”

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No es complicado pasear por el centro de Madrid y pasar inconscientemente de largo cerca de algún lugar cuyo espacio encierra una leyenda, un misterio o unos sucesos inexplicables. Nos detendremos en uno de esos lugares: la librería “Ozymandias” (calle de las Fuentes, 6), situada no muy lejos de la Puerta del Sol. Se trata de la pequeña tienda regentada por el cineasta underground Arturo de Bobadilla, cuya vida y obra están repletas de historias sobre filmes malditos o inacabados que han dado lugar a elucubraciones sobre la existencia o no de estos, especialmente en el caso del largometraje Los resucitados. Como se ha anunciado recientemente, este filme verá la luz a finales de año tras más de dos décadas desde que comenzase su rodaje, y con motivo de esta gran noticia entrevistamos a su director, aunque sin olvidarnos de otros trabajos suyos de los que apenas existe información.

Dejemos que sea el propio Arturo quien desmienta o mantenga ese halo de misterio que desprenden sus películas, aunque antes de empezar con la entrevista nos habla de sus dos últimos fichajes para Los resucitados: Lone Fleming y Sandra Alberti, que doblan a Rosa Ávila y Flavia Mayans, respectivamente. Con ellas, completa un elenco de actores en el que figuran varios nombres ilustres del cine fantástico y de terror español.

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Arturo de Bobadilla y Santiago Segura durante el doblaje de “Los resucitados”.

La noticia del estreno de Los resucitados ha creado un gran interés entre los amantes del cine maldito y de culto, incluso medios como ABC o Cinemanía se han hecho eco de ella. ¿Eres consciente de la expectación que suscita tu película?

Yo lo que quiero es terminarla de una vez. La posproducción marcha bien, no sobre ruedas, pero va bien, y en tres semanas tengo previsto terminarla[1]. Lo demás ya vendrá y caerá por su propio peso. Lo que quiero es terminarla. Estar encima de este, de aquella y de aquel, y terminarla.

Leemos en el póster que el filme está inspirado en las leyendas de Gustavo Adolfo Bécquer y otros misterios. ¿A qué te refieres con esos otros misterios?

Al fantaterror español. Las películas de Amando de Ossorio, de León Klimovsky, de Jacinto Molina, que fueron todos amigos míos, incluso de Tomás Aznar, a quien también conocí. De hecho, estuve a punto de trabajar con este último en una película de terror, pero murió al poco de intentar levantar el proyecto. Iba a ser un largometraje de tres sketches: uno de ellos era el típico caso del pintor con un cuadro maldito, otro la historia de un Don Juan que desciende a los infiernos y el último iba a ser un homenaje a Las tres caras del terror (I tre volti della paura, Mario Bava, 1963): un relato sobre los wurdalak pero ambientado en una Castilla profunda.

Luciano Berriatúa, Santiago Segura, Paul Naschy y Manuel Tallafé. Rodaje Los Resucitados

Luciano Berriatúa, Santiago Segura, Paul Naschy y Manuel Tallafé durante el rodaje de “Los resucitados”.

¿Cómo y cuándo surgió este proyecto?

No lo recuerdo ni yo. Así que el cómo surgió me supera (risas). Creo que ni yo fui quien empezó todo esto, sino que fue otra persona. Hace tantos años ya. Sólo trato de que el legado de esa persona llegue a buen curso.

Según hemos podido leer en algunas fuentes, la película comenzó a rodarse en 1995. Sin embargo, han tenido que pasar más de veinte años hasta que hemos podido ver al menos el tráiler.

Veinte años justos, porque contamos desde la fecha en la que hay un primer montaje finalizado. De hecho, se incluye la ficha de la película en Memorias de un hombre lobo, la autobiografía de Paul Naschy. Todo esto fue en 1997. Aunque el rodaje comenzó entre finales de 1994, concretamente en diciembre, y principios de 1995.

¿Y qué ha sucedido en todo este tiempo?

Cosas como para que Coppola o Scorsese hagan una película, pero yo no. Yo paso de hacerla (risas). En realidad, ha tardado por las razones que se han comentado en prensa, pero también porque muchas veces en la vida giras hacia otra parte de la película, y la película queda ahí, estancada, y no haces nada. Desde que me he puesto las pilas, de ir a por todas y presionar, en algún momento del año 2013, es cuando ha empezado a avanzar la cosa. Aunque antes hubo tentativas en el tiempo, claro.

Suponemos entonces que en todo este tiempo no habrá faltado alguna anécdota.

Hay una y es que estuve a punto de conseguir que Jesús Franco se encargase del making-of. Aunque por sus compromisos al final fue imposible, pero se habló de hacerlo. De hecho, poco antes de arrancar el rodaje, le hice una entrevista muy personal. Ya le había entrevistado anteriormente un par de veces, una de ellas para “Fangoria España”, pero en esta ocasión se trataba de una entrevista filmada en la que dábamos un repaso a toda su carrera. Le avisé de que no era la típica entrevista de colegueo, que quería que fuese una cosa más crítica, aunque con mucho cariño, en la que también iba a darle un poco de caña, y Jesús me dijo: sin problemas. La entrevista termina con Jesús diciendo: “¿cuál es mi cámara?”, y gritando: “¡eres un hijo de puta y esta entrevista ha terminado!” (risas), todo porque le cité a una persona. Recuerdo que en la entrevista empezamos por Gritos en la noche (Jesús Franco, 1962) y llegamos hasta Lucky, el intrépido (Jesús Franco, 1967). Luego nos reconciliamos, pues teníamos mucho aprecio el uno por el otro. De hecho, al cabo de un tiempo, le llevé a Tele-K para que le entrevistasen.

Entonces, yo le propuse, y parecía que iba a aceptar, hacer el making-of de la película. No sé si al final no lo hizo por la cantidad de proyectos que tenía o por el tema de la entrevista, que quizá me perjudicó a la hora de que aceptara. Jesús era muy pasional. Me encantaba su personaje, como me encantaba el personaje de Paul Naschy, de quien fui mucho más amigo.

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Viendo los nombres que citas, intuimos que la película es un homenaje al fantaterror español, ¿no?

Exacto. Es un homenaje al fantaterror, y especialmente al cine de Paul Naschy. Para mí, el rey de aquel cine.

De hecho, el personaje que interpreta Paul Naschy en Los resucitados se llama “El caminante”, o eso figura en IMDB.

Sí, El caminante (Jacinto Molina, 1979) era una de sus películas favoritas, y de muchos de sus fans, en la que hizo del demonio encarnado en un ser humano. Pero yo quería hacer una cosa más fantasmagórica: quería un “Caminante” más Nosferatu, más corrompido por el mal, y que fuera un demonio de verdad. Es casi una prolongación de aquel personaje, pero dentro de mi estilo personal, donde influyen hechos e historias como los de Nosferatu (F.W. Murnau, 1922), El mariscal del infierno (León Klimovsky, 1974) y los Tercios de Flandes. En mi película, Naschy interpreta a un general de los Tercios de Flandes que vende su alma, a su gente y a sus hijos por el oro, la eternidad y la magia negra. Es más Paul Naschy que nunca, muy fantaterror.

Sin duda, uno de los mayores alicientes de la película es su reparto. Lograste juntar tanto a actores ya consagrados, caso de Paul Naschy, Antonio Mayans o Toni Fuentes, como a actores que comenzaban prolíficas carreras por aquel entonces, representados por Zoe Berriatúa, Manuel Tallafé y Santiago Segura.

Tuve mucha suerte de contar con gente estupenda para el reparto, y ha sido uno de los mayores alicientes a la hora de mantener viva la llama de esta película. Quiero agradecérselo a toda esta gente. Muy especialmente a varios de ellos. Llevo varios años realizando un trabajo sobre la verdadera historia del cine fantástico español, entrevistando a gente como León Klimovsky, Amando de Ossorio, etc., aunque lo tengo parado. Por ahí debo de tener las cintas. Entonces, mientras recopilaba información, acabo conociendo a Toni Fuentes. ¡Todo un personaje! Conectamos rápidamente y aceptó ser el protagonista. Hace el papel del Capitán Molina, en honor a José Carlos Molina (de los Ñu), que yo quería que fuera el propio José Carlos quien hiciera el papel, pero este no quería actuar tanto, con buen criterio, por otra parte, porque él es más músico que actor. Entonces Toni hizo el papel, que es del hijo del General Molina (Paul Naschy).

También contacté con Antonio Mayans. Le propuse participar y no se lo pensó dos veces. Ya teníamos una buena amistad por aquel entonces, no sólo por las veces que entrevisté a Jesús Franco, sino porque ya trabajó anteriormente conmigo en un largometraje que hice, y que luego se vio en Sitges, llamado Visiones del veneno[2]. En él, Antonio hizo tanto el prólogo como el epílogo. Entonces ya tenía a Toni Fuentes y a Antonio Mayans, y para mí era muy importante tener a dos tipos como ellos en la película. Me encantan los matices que Toni dio a su personaje, y Antonio creo que ha dado más en mi película que en toda su filmografía junta. Antonio es además un amigo personal, como he dicho antes, él me ha insistido constantemente en que terminase la película.

Luego Antonio trajo a un actor amigo suyo, Ángel Blanco, que hizo el papel de Juan sin miedo. Un hombre de gran sensibilidad, que había trabajado para Rossellini y para Eloy de la Iglesia. Por otro lado, en aquel entonces, empecé a tratarme con Luciano Berriatúa y este me dijo un día: “¿por qué no metes a mi hijo en la película?”. Durante el rodaje bromeaba con Zoe diciéndole: “estás aquí por tu papá” (risas). Y fíjate ahora, dirigiendo una producción de Álex de la Iglesia.

¿Y el resto del reparto? ¿Cómo llegaste a él?

No recuerdo por qué, pero yo tenía relación con la academia de actores que dirigía Tomás Aznar en Madrid. De ahí fiché a Abel Reyes, a los dos hermanos Ustarroz, y en esa academia es donde tomo contacto con José Miguel Carballal, que es el Bécquer del prólogo en la película. Para la protagonista quería una chica etérea, pues es un relato muy crepuscular, y entonces yo había estado ensayando para Visiones del veneno con la actriz Angélica Revert. Al final sólo se rodó una parte con ella, pues hubo problemas y ese material desapareció, pero mantuvimos el contacto. Al tiempo, llamé a Angélica para ofrecerla trabajar en Los resucitados y le dije “vas a ser la protagonista, pero tienes solo dos escenas: te matan y haces el amor con el protagonista”. Rodamos primero esta última escena en una cripta de Toledo, para la que nos consiguió el permiso Javier Perea, de Imagen Death. Para la escena donde la matan tuvimos a Miguel Sesé Jr., que estaba haciendo heridas en El día de la bestia (Álex de la Iglesia, 1995). Estábamos rodando con Juan Miguel C. Sesé, sobrino de Miguel Sesé, que fue maquillador de películas de Paul Naschy como La rebelión de las muertas (León Klimovsky, 1973) o Doctor Jekyll y el hombre lobo (León Klimovsky, 1972). Yo quería hacerle una entrevista a Miguel, y cuando por fin me la concede, estaba yo liado con la película, y al poco murió.

Los Resucitados_Fotograma_Santiago Segura

Y luego también cuentas con la participación de Santiago Segura.

Santiago se ha portado muy bien en el retorno al proyecto, ya que ha ayudado mucho a la hora de convencer a otras personas para que retomasen el proyecto. Ha sido muy bonito. Lo que no sabe mucha gente es que Santiago ya había trabajado conmigo antes en el cortometraje A un metro de tu oscuridad, el cual se puso en la Semana de Donosti hace muchos años. Yo lo conocía porque en Visiones del veneno el director de fotografía era Manuel Sánchez Fraguas, una persona que había empezado a dirigir unos cuantos cortometrajes con Santiago Segura de protagonista. Segura vino por vía Manolo; entonces él estaba haciendo El día de la bestia, y aceptó porque le hacía mucha ilusión trabajar con Paul Naschy. También del mismo rodaje recluté a Manuel Tallafé. Por aquel entonces, yo había entrevistado a Álex para “Fangoria” por Acción mutante (Álex de la Iglesia, 1993), y por ello tuve acceso al rodaje de El día de la bestia. Bueno, por eso y también porque conocía a Cherokee Luz, que era al empresa que llevaba la iluminación. Trabajaron conmigo en Visiones del veneno, donde hicimos buenas migas.

¿Y de esos cortometrajes que has mencionado no se sabe nada?

Pues la verdad es que me he acordado ahora. Creo que todos estos cortos se los dio Manuel a Santiago, pero no he constatado el dato. Lo mismo no llegó a dárselos, aunque él cree que sí. Manuel creía que su obra estaba maldita, así que a saber. Él hizo un cortometraje llamado Limbo, que dio mucho que hablar en su momento, pero como murieron el actor, su madre y creo que también el tipo que hizo los efectos especiales, Manolo sintió que aquel filme estaba maldito y lo prendió fuego. También es conocido porque fue el encargado del making-of de El aullido del diablo (Jacinto Molina, 1987).

Ya que sale a colación El aullido del diablo, hemos visto que Salvador Sáinz figura en el reparto de Los resucitados. Teniendo en cuenta la polémica que hubo en torno a la autoría del guion de El aullido del diablo, ¿no hubo problemas entre este y Paul Naschy?

No, porque no llegaron a compartir escena. Salvador llega muy al final del proyecto. Como también estaba liado con el trabajo sobre la verdadera historia del fantástico español, pues me puse en contacto con él, ya que era la persona que más material estaba dispuesto a darme. Entonces, en un momento dado, decido ofrecerle un breve papel en Los resucitados y aceptó. Lo que sucedió fue que en el montaje final esta cinta nos dio problemas, también nos pasó con otras, y no pudo añadirse este material. Le he comentado a Salvador que voy a restaurar esa copia para incluirla en una versión extendida o como extra en una edición de lujo, pero por desgracia en el montaje final no se incluyen esas imágenes.

Paul Naschy en Los Resucitados

Durante estas dos décadas que han pasado desde que concluyó el rodaje, ¿qué cosas has hecho?

He hecho de todo. Estuve muy en contacto con el mundo del cine. De hecho, Paul Naschy y yo montamos un curso de cine fantástico, organizado por la UNED, que tuvo lugar en Plasencia en el año 2000. Me llamó el vicerrector de la UNED proponiéndome un curso, y yo le dije que con lo único que me atrevía era con la literatura y el cine de género fantástico. Al poco me dieron el visto bueno, pero me pusieron una condición: tenía que venir Paul Naschy. Se lo comenté a Paul y este dijo: “venga, Arturo, a muerte”. Y Paul se portó muy bien. Todos emocionados con Paul. Dio una charla donde tuvo un momento muy emotivo en el que dijo: “no solo yo, sino todos los que han hecho cine fantástico en este país, Jesús Franco, Amando de Ossorio, Chicho Ibáñez Serrador, pasarán a la historia”.

Luego hice otras cosas. En 1997, cuando ya tenemos la primera copia montada de Los resucitados, yo estaba liado con el proyecto ese que os comentado antes sobre el cine fantástico español. Entrevisté a varios técnicos, directores y actores, y en ese momento contacté con Javier Aguirre. A Javier le surge levantar el festival de cine Imagfic de Madrid, y me ofreció dirigir una sección. Yo ahí metí a la gente del fanzine “Confusos”, a Óscar Martín, a Javier Ludeña, etc., y recuerdo que premiamos a L’arcano incantatore (Pupi Avati, 1996) y a Licántropo: El asesino de la luna llena (Francisco Rodríguez Gordillo, 1996).

Para no perder contacto con el mundo del cine, hago varios cortometrajes con los chicos de “Confusos”, sobre todo con Óscar Martín. Ellos tenían un programa en Tele-K llamado El hervidero[3], donde colaboraban todos los Confusos, aunque poco a poco van dejándolo y al final solo queda Óscar. Yo participé en uno de estos programas hablando de Arrebato (Iván Zulueta, 1979) y de Iván Zulueta en general, que fue amigo mío. Rodé varios cortos con Óscar, en uno hacía de psiquiatra, en otro de mad doctor. Tiempo después, José Carlos Molina nos pone en contacto con la distribuidora Pies, para hacer los videoclips de las bandas Ars Amandi y Sínkope. Pero yo el que quería hacer realmente era el de Ñu y cuando llega ese momento, no hay presupuesto para rodarlo. Hablo con Óscar, llamo a Paco Limón y terminamos Paco y yo produciendo el videoclip. Era el de la canción “Soy él”.

Gracias a mi amistad con Paco Limón, acabo protagonizando su película Doctor Infierno. Hago unas locuras salvajes en esa película que no haría ni en una mía porque me moriría de vergüenza, pero las hice porque es lo que Paco quería.

Entre otras cosas, fui durante un tiempo el manager de Josele Román. En un período de su carrera se dedicó al rock duro con un grupo de chicas. Le escribieron desde Rubí, en Barcelona. Vendió su chalet y se fue a Rubí con ellas. Se fundió toda la fortuna que hizo trabajando en películas de Alfredo Landa en formar un grupo de rock duro esotérico. Estaban metidas en la magia negra, una de las chicas tiraba gatos por la ventana. Yo terminaré haciendo una película sobre los Ñu, planteándolos como una especie de maldición esotérica.

Según consta en algunas fuentes, Los resucitados es el piloto de una serie de televisión. ¿Es cierto este dato?

En una ocasión, acompañé a Josele Román a un programa de TVE presentado por José Manuel Parada, donde estaban también Mónica Randall, Concha Velasco y José Luis López Vázquez. En TVE estaba trabajando un amigo mío, Juan Miguel Cataluña Sesé, el maquillador de Los resucitados (no podía constar en los créditos porque estaba trabajando en televisión, y figuró su hermano, Sergio Cataluña Sesé, sobrino de Miguel Sesé). Conocí al productor del programa de Parada, que me dijo que le gustaba mucho el cine de Paul Naschy y me preguntó si le podía conseguir una copia de Los cántabros (Jacinto Molina, 1980). Nos juntamos los tres, y empezamos a hablar de la posibilidad de montar algo con TVE. Si Los resucitados estaba concebida como película o como piloto de televisión, misterios.

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Manuel Tallafé, Luciano Barriatúa, Santiago Segura, y Paul Naschy durante el rodaje de “Los resucitados”.

Volvamos a la posproducción. Exceptuando casos como el de Paul Naschy, por motivos obvios, ¿en el proceso de doblaje han sido los propios intérpretes quienes se han puesto voz a sí mismos o has tenido que tirar de actores de doblaje?

A Naschy le ha doblado el que para mí es el mejor actor de doblaje de España: Héctor Cantolla. Era el doblador favorito de Naschy. Le vio doblar en su época y dijo: “este  me tiene que doblar a mí”. Héctor dobló a Paul en El espanto surge de la tumba (Carlos Aured, 1973), El retorno del hombre lobo (Jacinto Molina, 1981), La bestia y la espada mágica (Jacinto Molina, 1983), El carnaval de las bestias (Jacinto Molina, 1980) y Latidos de pánico (Jacinto Molina, 1983). Es acojonante la voz que tiene. A veces cambiábamos algún texto, o ajustábamos, y todos me decían: “oye, con Cantolla no ajustes”, y yo le decía: “méteme aquí una frase, que me unes dos secuencias”, y Cantolla cogía el micro, en plan Ronnie James Dio a lo “Heaven & Hell”, y me la metía. Toda mi admiración por su trabajo. Además, es una forma de devolverle a Naschy el regalo que me hizo a mí, y también como regalo para su familia. Cantolla también ha doblado a Robert Duvall en Apocalypse Now (Francis Ford Coppola, 1979), y a veces a Marlon Brando, a Roger Moore, a Clint Eastwood, etc.

Otros actores se han doblado ellos mismos, como Santiago Segura, Toni Fuentes o Antonio Mayans. Lone Fleming ha doblado a Rosa Ávila, y a Flavia Mayans la ha doblado Sandra Alberti. A Josefina Román la dobla Sandra Alberti y a Angélica Revert, Eva Latonda. A una de las estatuas también la dobla Eva Latonda. A la hija de Maese Pérez, el organista, la ha doblado Pilar Puebla, una actriz en nómina del estudio. Al personaje del Endemoniado Pacheco lo ha doblado el propio Abel Reyes. Natalia Fisac, que hace de la médium que tortura a Segura y Tallafé, se ha doblado a sí misma. Zoe Berriatúa no podía porque estaba de rodaje, aunque me dijo que a finales de julio sí, pero para esas fechas tiene que estar lista la película para entregarla a la distribuidora. Y Jorge Bódalo ha hecho voces adicionales.

¿En qué lugares se rodó la película?

Rodamos en un monasterio de verdad. Un amigo de mi madre, relacionado con el ámbito religioso, habló con las monjas del monasterio y conseguimos filmar ahí. Pero claro, cuando salen las celdas y aparece una monja masturbándose, pues eso lo trucamos y lo rodamos en el plató de mi casa. Mi casa era enorme. Yo la llamaba “El plató de Un perro andaluz“. Gracias a Javier Perea localizamos en Toledo una torre acojonante, y ahí rodamos muchas escenas de la película. También filmamos una escena en el Parque del Retiro, donde la estatua del Ángel Caído. Eso lo rodamos justo antes de llevar el tráiler al festival de Málaga. Se llevó también a este festival un espectáculo teatral de Ramón Reina. Antes o después del tráiler, no recuerdo, salía José Miguel Carballal haciendo el monólogo del principio, y salían los hermanos Ustarroz, Fernando y Agustín, con los trajes del tercio de Flandes, mientras sonaban unos aullidos de hombre lobo que escuchaban ellos, que eran de Waldemar Daninsky. Las personas que pueden atestiguarlo son el propio Ramón Reina y Pedro Temboury, ya que estaban sentados en primera fila. También rodamos en las ruinas de las Escuelas Pías de San Fernando, en Lavapiés.

La música corre a cargo de José Carlos Molina (Ñu). ¿Se trata de una composición original para la película?

José Carlos tiene dos temas inéditos que quiere que escuche. Por sus compromisos, estamos teniendo que trabajar por teléfono. Conectamos de maravilla. Para determinados pasajes me llama y me pregunta que qué me parecen unos discos concretos, y justo son los que yo estaba pensando. Estoy deseoso de oír esos dos temas inéditos. Sé que puede hacer muy bien ambientes y climas en un espacio muy corto de tiempo, pues compuso la música de mi cortometraje A un metro de tu oscuridad en una sola noche en mi casa.

¿Para cuándo podremos ver Los resucitados y dónde?

Hay que entregar la película a finales de julio para que salga en DVD en octubre, con el sello RedRum. También estoy negociando con algunos festivales. Me gustaría que se estrenase en Sitges, por aquello de que este año es el cincuenta aniversario del festival. Esto último ya no sólo por mí, sino por toda la gente que ha estado involucrada y que ha dado el do de pecho hasta el final: Santiago Segura, Antonio Mayans, Toni Fuentes, Paco Limón o Manolo Colomina.

Aparte de Los resucitados, ¿qué más has dirigido?

Después de dirigir junto a otra persona un corto horrible, pero con el que aprendí mucho (espero que se haya quemado), escribo el guion de A un metro de tu oscuridad para rodarlo en cine, en 35mm, pidiendo subvención al Ministerio. Por aquel entonces, yo estaba en la facultad, en primero de carrera de Imagen y sonido, y me di rápidamente cuenta de que lo mejor era buscarme la vida. Me voy a cursos de vídeo y aprendo con gente, porque uno aprende realmente cuando rueda y monta, y también viendo mucho cine, aunque eso ya lo hacía y no he dejado nunca de hacerlo. Entonces escribo el guion de Criaturas del espejo, una mezcla entre Nick Furia y la Troma. Me habían influido mucho la película Los viajeros de la noche (Near Dark, Kathryn Bigelow, 1987) y el cine de Iván Zulueta. De hecho, Zulueta estaba corrigiendo mis guiones. Como él era muy amigo de Marisa Paredes, yo pensaba en poner en la película a Marisa, a Will More y al propio Zulueta haciendo de vampiros. Era un guion loquísimo, y Zulueta me lo agarra un día y me dice “tráete testigos”. Quedamos una tarde con Zulueta en su casa, Dean Brandon Williams, su mujer y yo, y me dice: “Primera escena: tú oyes a dos tíos en un cine diciendo esto y te da vergüenza ajena, Arturo, ¡vergüenza ajena!”. Salí de ahí pensando que lo siguiente que hiciera debía ser algo tan etéreo que nadie me la pudiera criticar. Recuerdo que mientras trabajábamos con el guion, Iván me hizo parar varias veces para que viéramos Cristal (Daniel Farías, 1985). ¡El tío estaba enganchado! Decía que porque una de las actrices se parecía a Cecilia Roth.

Tiempo después, fui a ver a Marisa Paredes, que ya me la había presentado. Hice una maqueta, un vídeo con mi vecina, Paz Gómez, quien después saldría en aquel famoso videoclip de Prince. El vídeo con Paz Gómez tenía un movimiento de cámara muy polanskiano, con un gato que desaparece. Marisa me dijo: “muy bonito, pero a esta chica no la veo. Yo veo a Marina Oroza. Me voy a poner en contacto con ella y te voy a dar su teléfono”. A los pocos días, me llama Marisa Paredes y me dice que Marina está cerca de donde vivo yo. Veo a Marina y me enamoro, estilo vampira del siglo XIX.

Como Visiones del veneno al final no pudo hacerse en 35mm, la rodamos en Super-8, con Marina y con Dean Williams, y meto a Antonio Mayans y a Claudia Gravi, que hace el papel de médium. Claudia me dijo que eran las mejores líneas que le habían dado en su vida. Como tampoco consigo a nadie que me produzca, decido hacerlo yo. Teníamos lo medios de una película en 35mm, pero filmábamos con una cámara en Super-8. Aunque luego pasamos de tener treinta personas a cinco. Carlos Díaz Maroto tiene una escena de un fantasma, que grabamos en la estación de Atocha. Recuerdo que llegamos tarde y él se iba ya de ahí, y tuve que gritarle: “¡Carlos, vuelve, que hemos tardado cinco minutos!” (risas). La verdad que está soberbio.

Y sobre A un metro de tu oscuridad, pues es como una especie de sueño, muy a lo Roman Polanski, donde Zulueta me impulsó a tirar por el estilo de David Lynch en Carretera perdida. Me influyó mucho el criterio de Zulueta. Quizá si hubiese rodado lo otro, que era en plan Nick Furia, Troma y los tebeos de la Patrulla X, hubiera sido un bombazo. Iván también me criticó el primer corto que hice, recuerdo que me dijo: “te pongo un uno, pero porque me ha gustado el zoom que has hecho a una antena de televisión”, y yo pensando: “pero despiértate, cabrón, que te estás durmiendo” (risas).

¿Y algún proyecto futuro?

Como Los resucitados parece que llega ya de una puta vez a buen puerto, lo siguiente que haga será algo totalmente diferente. Entre medias, me gustaría rescatar Visiones del veneno, que solo se vio lo poco que había montado en la sección Brigadoon de Sitges de 1999.

¿Algo que añadir?

Hay algo muy importante que me gustaría contaros. Juan Miguel Cataluña hizo un molde de Waldemar Daninsky. Yo creo que sólo hizo un molde, pero hay quien me dice que hizo dos. Recuerdo que lo hicimos en casa de Paul. Le pusieron los tubitos por la cara y aguantó como un jabato, como un héroe del cine. Yo tuve el busto mucho tiempo en mi casa y luego se lo di a Juan Miguel, de quien he perdido la pista. Juan Miguel es como Sánchez Fraguas, cree que todo está maldito y lo destruye, con lo cual no creo que el busto siga existiendo. Cosas de otros misterios.

Carlos J. Rodríguez & Rubén Íñiguez Pérez

[1] Esta entrevista se realiza el 4 de julio del 2017.

[2] Tráiler:

[3] Cabecera del programa:

Published in: on julio 28, 2017 at 5:56 am  Comments (1)  
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Norberto Ramos del Val: Repaso de su obra

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Últimamente se estila demasiado calificar a los cineastas como “de guerrilla”. Es tan habitual que da apuro utilizarlo incluso cuando alguien realmente lo merece, como es el caso de Norberto Ramos del Val (Santander, 7 de febrero de 1970). Se trata de uno de los directores más conocidos del llamado cine low cost. Consciente de las limitaciones a las que tiene que hacer frente, ha tirado para adelante con varias producciones –cortos, largos, webseries– adaptándose a las nuevas formas de promoción y de exhibición.

Allá por el 2004 salió Muertos comunes, su primer largometraje, un filme policíaco y macarra, considerado de culto por algunos críticos. Actualmente, acaba de estrenar el tráiler de Amor tóxico, su nueva película, una historia de terror social. Sin embargo, este breve texto nada más que tratará sobre los tres largometrajes que Regia Films editó en DVD hace unos meses: El último fin de semana, Summertime y Faraday. Una oportunidad única para conocer la divertida obra de Norberto Ramos del Val, que además incluye jugosos extras como la webserie Obi o el filme Pepón es guay (El docuMENTAL entre paréntesis).

EL ÚLTIMO FIN DE SEMANA

El último fin de semana es el tercer largometraje de Noberto –si contamos a Hienas como tal–. El boom del crowdfunding aún no había comenzado, pero, con dos pelotas, se tiró para adelante con la película. En ella se cuenta la historia de tres amigas que marchan para pasar un fin de semana e la casa del pueblo de una de ellas.

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Una historia sencilla, sin pretensiones, cuyo propósito principal es que el espectador se divierta. Sangre, escenas cómicas y una atmósfera inquietante, deudora de giallos como Spasmo o Una droga llamda Helen y con cierto tufo estético a lo Saul Bass, hacen que el proyecto resulte mucho más interesante. Destacan en el filme la inquietante presencia de Javier Albalá y la hipnotizante banda sonora, obra del compositor sueco Nicklas Barker. El último fin de semana es una buena muestra de que con pocos medios se pueden hacer películas resultonas.

SUMMERTIME

Dos chicas en bikini, un chalet, sucesos paranormales y mucha imaginación bastan para una película –al menos para una de serie B de terror–. Al fin y al cabo lo que los fans de este cine queremos ver es una historia de cachondeo puro, con chicas pasándolo mal y momentos absurdos. Summertime tiene todos estos elementos a los que, a la vez, satiriza. Aunque no solo va a por los tópicos de este género, sino también a por los del cine español contemporáneo, en especial, al low cost. Crowdfunding, VoD, crítica, directores egocéntricos, equipo que no cobra… Vamos, que no queda títere con cabeza.

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Summertime sorprende por su propuesta metacinematográfica, una forma original de abordar lo paranormal. Pero su principal cometido, como todo trabajo de su director, es divertir. Aunque no dejar indiferente también está en su ADN, y es que también hay que acordarse de los detractores, ya lo dice uno de sus personajes: lo importante es que hablen de la película, aunque sea para mal.

FARADAY

Hasta que se estrene Amor tóxico, Faraday es la última locura cinematográfica de Norberto. Ante todo, es una historia de amor, la de sus dos protagonistas: Faraday, un freak de los fenómenos paranormales, y Paty, una bloguera flipada de los cupcakes que desea ser famosa en la red por encima de cualquier otra cosa.

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Faraday es una gamberrada que parodia, con su humor negro y absurdo, al moderneo y al mundo de internet –blogueros, foros, redes sociales– para hacernos reflexionar sobre el rumbo que está tomando nuestra generación. También es una intencionada oda al frikismo y a la caspa, tanto de hoy como de ayer, con esas referencias a Tristán Breiker o Platón –el grupo moñas, no el filósofo–. Una locura que no puedes tomarte en serio, porque ni la propia película lo hace. Presten atención a la cameos.

Rubén Iñiguez Pérez

*Todas las imágenes de las películas que ilustran este artículo pertenecen a capturas de las ediciones comentadas.

Entrevista a Norberto Ramos del Val

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Como ya os informamos en su momento, hace escasas semanas Regia Films ponía en circulación tres ediciones en Dvd de las películas más recientes de Norberto Ramos del Val: El último fin de semana, Summertime y Faraday. Dicho lanzamiento nos sirve de excusa para dedicar un especial sobre la obra del cineasta santanderino dividido en dos entregas. En esta primera, es el propio Norberto el que nos habla en primera persona de lo que ha dado de sí su trayectoria hasta el momento a través de una interesante entrevista, quedando pendiente de publicación de cara a la semana próxima un artículo analítico en el que repasamos de forma sucinta los tres filmes ahora comercializados de la mano de la comentada editora barcelonesa.

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¿Cómo te dio por el mundo este del cine?

Pues supongo que algo de culpa tiene mi padre, que se podría pasar la vida viendo pelis, buenas o malas, porque muchas veces le da lo mismo o casi prefiere las malas. Y eso se pega en los genes o algo. Pero vamos, que después de la clásica etapa Disney fui uno de los privilegiados canijos (7 u 8 años) a los que les pasó un crucero imperial por encima y lo vio claro. No hay nada mejor en la vida que hacer películas.

¿Algún dios te inspira a la hora de lanzarte a rodar una peli?

Como excombatiente de colegio de curas soy totalmente ateo, claro. Pero bueno, si Trueba dijo aquello de que no creía en dios pero creía en Billy Wilder, yo creo en Carpenter, Corman, Spielberg, Scorsese y un montón de diosecillos taraos más.

He leído en varias entrevistas, y estoy de acuerdo contigo, que no te gusta el calificativo low cost como si se tratara de una nueva forma de producción, cuando se lleva haciendo cine de bajo coste desde hace años, solo que con otras etiquetas como underground o serie B. 

Yo creo que sale de la gente que veía eso de hacer pelis sin dinero como algo cutre, de gente pobre, de poca casta, que les da repelús la serie B o la Z. Unos pijos, vamos. Yo no tengo manías y, efectivamente, desde siempre se han hecho pelis caras, menos caras, baratas y casi sin pasta. Y ahora, desde luego, se pueden hacer más baratas que nunca. Que eso es bueno y es malo a la vez, claro, pero qué coño, el caso es rodar.

Tu primer largo, Muertos comunes, se ha ganado el status de culto. Cómo la ves diez años después.

Pues a mí me sigue pareciendo una peli más que digna y claro que me gusta. La hice como a mí me dio la gana y eso te deja de lo más tranquilo. Una aventura jodida con final feliz y que ahí se ha quedado para la posteridad y esas cosas. Y siempre les agradeceré a los hermanos Ibarreche que se metieran en aquella producción contra viento y marea.

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Se toma a Hienas como un largometraje, debido a que así se editó en DVD, pero realmente es una webserie, y anterior al éxito de este género. ¿Tuviste algo de precursor?

Después de Muertos comunes me pasé unos años muy tirao, sin saber qué coño hacer con mi vida. Hacer una película más o menos “normal” en este país es un currazo y si no estás listo te quedas muerto después. Resucité inventándome Hienas, rodándola yo solito cámara en mano y publicando los fascículos en Youtube. No había muchas series web por aquellos tiempos y era muy divertido ver cómo la gente reaccionaba a cada entrega. Todo junto es como una película muy despropósito, un gran sindiós de mezclas de géneros, de propuestas y experimentos muy locos. Pero qué coño. Si no experimentas cuando no gastas un puto euro y nadie te pide explicaciones, ¿cuándo lo piensas hacer? Ahora sí que hay un montón de series web por ahí, y me flipa que aparezcan tantas como más formales y serias y “bien hechas” que si fueran para la tele más rancia. No sé, no era mi rollo ni lo es ahora. Y la cuento como largometraje porque así tengo más, claro. Y me gusta. Ya son siete, que se dice pronto.

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Posteriormente volviste al formato serial con Obi, incluida como extra en el DVD de Faraday.

Me lió el puto gato. El quería ser famoso… y mira, pues como que junto con Javier Donate y Juanjo Ramírez Mascaró (los dos guionistas del engendro) dejamos bien clarito que para nosotros internet y el nopresupuesto es un sitio para el macarrismo y la experimentación. Darle una vuelta soez a los vídeos de gatitos, vamos. Y de hecho en esa serie me curraba casi más las “promos” que los capítulos. Ahí está todo entre las tres horas de extras de Faraday como prueba de la defensa. Orgulloso siempre de cada animalada.

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También se incluye como extra Pepón es guay (El docuMENTAL entre paréntesis), tu granito de arena a la iniciativa #littlesecretfilm.

No te confundas. Iba a ser un #littlesecretfilm, pero antes de publicarlo hablé con Pablo Maqueda (el jefe de ese tinglado) sobre dos puntos de sus normas del “movimiento” que no me molaban nada: lo de que tenía que ser “Creative Commons” y lo de que no se podría nunca obtener beneficios de la obra. Me parecía un poco como tirar piedras sobre mi propio tejado de guerrilla cinematográfica eso de “regalar el trabajo” y como a mí sí que me importaba no cumplir todas las normas, abandoné el grupo y la publiqué por mi cuenta una semana antes de que empezaran a poner los littlesecret. Luego la estrené un día en el Artistic Metropol, gané mis buenos 50 eurazos, y ha estado en Youtube gratis unos años. Es un experimento rodado en ocho horas completamente improvisado que tiene sus fans y ahora es otro extra deluxe del DVD de Faraday.

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Siento un cariño especial por El último fin de semana. Un ejemplo de cómo con poco se puede hacer mucho. Que yo sepa, aún no había surgido el boom del crowdfunding, así que tiraste con lo puesto ¿no?

Pues aún no estaba el tema en boga y tiré por la habitual manera clásica del “sablazo”. Aún es una película deficitaria desgraciadamente, porque no se ha recuperado ni la mitad de lo que “costó”. Pero oye, salió una peli muy, muy maja, y ahora las copias que me quedaban las ha sacado a la venta la buena gente de Regia Films. Yo confío, como en el caso de Muertos comunes, en que con los años se siga reclamando como la buena peli que es. Es una de mis mejores películas.

Summertime sí que tuvo financiación mediante crowdfunding. ¿Qué tal la experiencia?

Un paseo. Sacamos 4000€ (oficialmente era el doble, pero como no llegamos hicimos un chanchullo, claro), que nos dieron para que nadie pringara pasta en el rodaje de cuatro días, y me quedó aún para fabricar los DVDs y enviarles las copias a los del crowdfunding. De hecho, creo que es el ejemplo de crowdfunding más rápido y limpio de todos los que (por lo menos en películas) se han hecho en este país. ¡La gente se sorprendía al recibir su DVD a los cuatro meses de haber hecho la campaña! Y es la peli que mejores críticas ha tenido de todas las mías por el momento. Es muy gracioso que justo una peli que casi nos inventamos por hacer algo haya ido y siga yendo tan bien. A la venta también por Regia Films, por cierto.

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Creo que Summertime es la película que menos indiferente puede dejar a alguien de cuantas has dirigido. Da la sensación de que quiere mandar a tomar por culo las barreras que separan el arte y el entretenimiento en el cine.

El tema metacine da para paja, sí. De hecho ya te digo que entre la crítica ha dado para muchas pajas en Fotogramas, Dirigido por, Caimán… Y nosotros encantados. Pero vamos, si lees comentarios por ahí en foros o en Filmin sobre cualquiera de mis pelis verás que siempre hay polémica. Hay gente que las ama y otros que me hostiarían. No dejamos a nadie indiferente y eso, la verdad, es que me llena de orgullo y satisfacción. Odio el “no está mal”. Prefiero el “me encanta” o el “¿qué coño es esto?”. Para ver cosas que ni fu ni fa ya está la producción oficial habitual.

Y de una peli con solo dos protagonistas pasas a otra más coral como Faraday, algo menos “rara” que la anterior. ¿Cómo nace este proyecto?

Nació mucho antes de Summertime. De hecho, si arrancamos a hacer “algo” y salió Summertime, fue porque no conseguí el poco dinero que necesitábamos para rodar Faraday. Es una historia que se le ocurrió a Pablo Vázquez y que escribió con Jimina Sabadú. Nos hacía mucha gracia lo que podía salir de ahí y hasta que no la hicimos no paramos.

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Blogueros, cupcakes, frikismo… Disteis de pleno al parodiar –de buen rollo– al moderneo. ¿Se lo han tomado con buen humor?

Bueno, ya ves que hay mucha gente que sale en la propia peli y que debería sentirse como “ofendida” por el vacile anti-moderneo. Es un freak show del postureo, pero la peli habla de muchas más cosas que son más importantes. La clave desde el minuto uno fue no ir de listos, no despegarnos con superioridad y hacer una crítica desde las alturas, hacer algo en plan “nos estamos todos volviendo gilipollas y mejor que lo veamos con sorna y nos riamos de nosotros mismos los primeros”.

Acaba de estrenarse el tráiler de Amor tóxico, tu nuevo largometraje, ¿con qué nos vamos a encontrar y cuándo podrá verse?

Pues como decían los Monty Phyton: ahora algo completamente diferente. Amor Tóxico es una película de terror social escrita por Pablo Vázquez (Summertime, Faraday) y Toni Junyent. O sea, es de amor o algo así. Cuenta una tremenda cita entre Toni (Edu Ferrés) e Irene (Ann Perelló). Una cita de esas que no se olvidan. Una noche en la que se habla mucho, se ríe bastante, se pasa mal, se sufre, se llora, se bebe y se sienten muchísimas cosas muy a lo bestia. Es turbia y es tierna a la vez, como la vida misma. Espero que la podáis ver a partir de octubre en algún que otro festival. Y luego ya la moveré para que se vea lo más posible, como siempre.

También te has animado con el teatro (Hijas de la gran puta) y el microteatro (Waiting for the Girl). ¿Planeas seguir con el género dramático?

Lo del teatro surgió como un experimento y la verdad es que es otro rollo. Mucho trabajo también y a la vez menos control del producto final, porque ahí no hay montaje, que es mi rollo. Pero oye, que nos lo pasamos bien haciendo tanto la obra “grande” como el micro, y es más que posible que en el siguiente curso vuelva al ataque con nuevas aventuras.

Me gustaría que dedicaras una frase de ánimo para todos aquellos que no terminan de lanzarse a rodar.

Creo que ahora mismo el que no rueda es porque realmente no le da la gana, porque se puede hacer prácticamente sin un puto euro y eso es maravilloso y una gran putada a la vez. Rueda, coño, rueda… pero luego no me llores, que ya te he dicho que esta mierda engancha y olvídate de que te vaya a descubrir ningún superproductor de Hollywood y  de que te vaya a poner un piso. Eso ya es otra película.

Rubén Iñiguez Pérez

*Todas las imágenes de las películas que ilustran este artículo pertenecen a capturas de las ediciones comentadas.

Sweet Home

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Título original: Sweet Home

Año: 2015 (España, Polonia)

Director: Rafa Martínez

Productor: Julio Fernández

Guionistas: Rafa Martínez, Teresa de Rosendo, Ángel Agudo

Fotografía: Antonio J. García

Música: Ginés Carrión

Intérpretes: Ingrid García Jonsson (Alicia), Bruno Sevilla (Simón), Oriol Tarrida (El Liquidador), Eduardo Lloveras, Miguel Ángel Alarcón, Luka Peros (Encapuchados), José María Blanco (Sr. Ramón), Mariona Perrier (Sra. Carmen)…

Sinopsis: Una pareja decide pasar una noche romántica en un piso de un edificio semiabandonado al que se cuelan porque ella trabaja como asesora de inmuebles para el Ayuntamiento y tiene las llaves. Durante la velada descubren que unos encapuchados han asesinado al único inquilino que quedaba en el edificio… y ellos se convierten en su nuevo objetivo.

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Sweet Home se ambienta en un contexto tan desgraciadamente actual como es el asunto de los desahucios, un drama que afecta a miles de familias en este país. Sin embargo, no vamos a encontrarnos con un filme que pretenda buscar una reflexión en el espectador respecto al tema –aunque no falten escenas críticas–, sino con uno que busca el entretenimiento puro y duro. Rafa Martínez (Zombies & Cigarettes) debuta en el largometraje con un claustrofóbico slasher en el que se nos presenta a ‘El Liquidador’: el psychokiller hijo de puta que unos cuantos aficionados deseábamos ver, por fin, en una película de terror Made in Spain. Un tipo al que Rodrigo Rato ya hubiera querido tener en su plantilla…

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Todo en ella huele a clásico de videoclub. Sin duda, sus creadores son unos grandes conocedores de este cine del cual extraen, muy acertadamente, algunos elementos: ambientación y música ochenteras, asesino despiadado, momentos de suspense y de humor negro, gore a chorros y una rubia en peligro. Algo que sabrán apreciar los fans del género. Pero los mayores aciertos de Sweet Home son su ritmo y su estructura. Un thriller con buenos momentos de suspense se convierte en un brutal slasher, que nada tiene que envidiar al primer Alexandre Aja en cuanto a la crueldad de sus escenas. Una ópera prima en la que el director se atreve con un género de poca tradición en España –con resultados curiosos, en algunos casos, pero sin un título emblemático aún–, y lo hace con gran maestría tras la cámara, acertando con el plano requerido en cada escena. También destacable es el trabajo de los protagonistas Ingrid García-Jonsson y Bruno Sevilla –si en los créditos figurara un nombre anglosajón en lugar de este último, me lo creería–.

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Sweet Home es la clase de película que el fan del género desea encontrar en la cartelera de un cine: una palomitada salvaje y divertida, libre de pretensiones pero sin renunciar a una buena realización y con sustos, sangre a borbotones y un cabrón que se lo haga pasar mal a los buenos. Básicamente, es un filme que busca que el espectador pase un “buen mal rato” desde el momento en que se apagan las luces de la sala. Para quien quiera eso, esta es su película. Honesta como pocas.

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El tiempo y los aficionados dirán si estamos ante ese gran slasher patrio. Por lo pronto, me atrevo a creer que, junto a otros títulos como Secuestrados, será una película en la que se fijarán futuros realizadores que se adentren en este subgénero.

Rubén Íñiguez Pérez

PD: ¡Necesito la banda sonora!