Entrevista a Arturo de Bobadilla, director de “Los resucitados”

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No es complicado pasear por el centro de Madrid y pasar inconscientemente de largo cerca de algún lugar cuyo espacio encierra una leyenda, un misterio o unos sucesos inexplicables. Nos detendremos en uno de esos lugares: la librería “Ozymandias” (calle de las Fuentes, 6), situada no muy lejos de la Puerta del Sol. Se trata de la pequeña tienda regentada por el cineasta underground Arturo de Bobadilla, cuya vida y obra están repletas de historias sobre filmes malditos o inacabados que han dado lugar a elucubraciones sobre la existencia o no de estos, especialmente en el caso del largometraje Los resucitados. Como se ha anunciado recientemente, este filme verá la luz a finales de año tras más de dos décadas desde que comenzase su rodaje, y con motivo de esta gran noticia entrevistamos a su director, aunque sin olvidarnos de otros trabajos suyos de los que apenas existe información.

Dejemos que sea el propio Arturo quien desmienta o mantenga ese halo de misterio que desprenden sus películas, aunque antes de empezar con la entrevista nos habla de sus dos últimos fichajes para Los resucitados: Lone Fleming y Sandra Alberti, que doblan a Rosa Ávila y Flavia Mayans, respectivamente. Con ellas, completa un elenco de actores en el que figuran varios nombres ilustres del cine fantástico y de terror español.

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Arturo de Bobadilla y Santiago Segura durante el doblaje de “Los resucitados”.

La noticia del estreno de Los resucitados ha creado un gran interés entre los amantes del cine maldito y de culto, incluso medios como ABC o Cinemanía se han hecho eco de ella. ¿Eres consciente de la expectación que suscita tu película?

Yo lo que quiero es terminarla de una vez. La posproducción marcha bien, no sobre ruedas, pero va bien, y en tres semanas tengo previsto terminarla[1]. Lo demás ya vendrá y caerá por su propio peso. Lo que quiero es terminarla. Estar encima de este, de aquella y de aquel, y terminarla.

Leemos en el póster que el filme está inspirado en las leyendas de Gustavo Adolfo Bécquer y otros misterios. ¿A qué te refieres con esos otros misterios?

Al fantaterror español. Las películas de Amando de Ossorio, de León Klimovsky, de Jacinto Molina, que fueron todos amigos míos, incluso de Tomás Aznar, a quien también conocí. De hecho, estuve a punto de trabajar con este último en una película de terror, pero murió al poco de intentar levantar el proyecto. Iba a ser un largometraje de tres sketches: uno de ellos era el típico caso del pintor con un cuadro maldito, otro la historia de un Don Juan que desciende a los infiernos y el último iba a ser un homenaje a Las tres caras del terror (I tre volti della paura, Mario Bava, 1963): un relato sobre los wurdalak pero ambientado en una Castilla profunda.

Luciano Berriatúa, Santiago Segura, Paul Naschy y Manuel Tallafé. Rodaje Los Resucitados

Luciano Berriatúa, Santiago Segura, Paul Naschy y Manuel Tallafé durante el rodaje de “Los resucitados”.

¿Cómo y cuándo surgió este proyecto?

No lo recuerdo ni yo. Así que el cómo surgió me supera (risas). Creo que ni yo fui quien empezó todo esto, sino que fue otra persona. Hace tantos años ya. Sólo trato de que el legado de esa persona llegue a buen curso.

Según hemos podido leer en algunas fuentes, la película comenzó a rodarse en 1995. Sin embargo, han tenido que pasar más de veinte años hasta que hemos podido ver al menos el tráiler.

Veinte años justos, porque contamos desde la fecha en la que hay un primer montaje finalizado. De hecho, se incluye la ficha de la película en Memorias de un hombre lobo, la autobiografía de Paul Naschy. Todo esto fue en 1997. Aunque el rodaje comenzó entre finales de 1994, concretamente en diciembre, y principios de 1995.

¿Y qué ha sucedido en todo este tiempo?

Cosas como para que Coppola o Scorsese hagan una película, pero yo no. Yo paso de hacerla (risas). En realidad, ha tardado por las razones que se han comentado en prensa, pero también porque muchas veces en la vida giras hacia otra parte de la película, y la película queda ahí, estancada, y no haces nada. Desde que me he puesto las pilas, de ir a por todas y presionar, en algún momento del año 2013, es cuando ha empezado a avanzar la cosa. Aunque antes hubo tentativas en el tiempo, claro.

Suponemos entonces que en todo este tiempo no habrá faltado alguna anécdota.

Hay una y es que estuve a punto de conseguir que Jesús Franco se encargase del making-of. Aunque por sus compromisos al final fue imposible, pero se habló de hacerlo. De hecho, poco antes de arrancar el rodaje, le hice una entrevista muy personal. Ya le había entrevistado anteriormente un par de veces, una de ellas para “Fangoria España”, pero en esta ocasión se trataba de una entrevista filmada en la que dábamos un repaso a toda su carrera. Le avisé de que no era la típica entrevista de colegueo, que quería que fuese una cosa más crítica, aunque con mucho cariño, en la que también iba a darle un poco de caña, y Jesús me dijo: sin problemas. La entrevista termina con Jesús diciendo: “¿cuál es mi cámara?”, y gritando: “¡eres un hijo de puta y esta entrevista ha terminado!” (risas), todo porque le cité a una persona. Recuerdo que en la entrevista empezamos por Gritos en la noche (Jesús Franco, 1962) y llegamos hasta Lucky, el intrépido (Jesús Franco, 1967). Luego nos reconciliamos, pues teníamos mucho aprecio el uno por el otro. De hecho, al cabo de un tiempo, le llevé a Tele-K para que le entrevistasen.

Entonces, yo le propuse, y parecía que iba a aceptar, hacer el making-of de la película. No sé si al final no lo hizo por la cantidad de proyectos que tenía o por el tema de la entrevista, que quizá me perjudicó a la hora de que aceptara. Jesús era muy pasional. Me encantaba su personaje, como me encantaba el personaje de Paul Naschy, de quien fui mucho más amigo.

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Viendo los nombres que citas, intuimos que la película es un homenaje al fantaterror español, ¿no?

Exacto. Es un homenaje al fantaterror, y especialmente al cine de Paul Naschy. Para mí, el rey de aquel cine.

De hecho, el personaje que interpreta Paul Naschy en Los resucitados se llama “El caminante”, o eso figura en IMDB.

Sí, El caminante (Jacinto Molina, 1979) era una de sus películas favoritas, y de muchos de sus fans, en la que hizo del demonio encarnado en un ser humano. Pero yo quería hacer una cosa más fantasmagórica: quería un “Caminante” más Nosferatu, más corrompido por el mal, y que fuera un demonio de verdad. Es casi una prolongación de aquel personaje, pero dentro de mi estilo personal, donde influyen hechos e historias como los de Nosferatu (F.W. Murnau, 1922), El mariscal del infierno (León Klimovsky, 1974) y los Tercios de Flandes. En mi película, Naschy interpreta a un general de los Tercios de Flandes que vende su alma, a su gente y a sus hijos por el oro, la eternidad y la magia negra. Es más Paul Naschy que nunca, muy fantaterror.

Sin duda, uno de los mayores alicientes de la película es su reparto. Lograste juntar tanto a actores ya consagrados, caso de Paul Naschy, Antonio Mayans o Toni Fuentes, como a actores que comenzaban prolíficas carreras por aquel entonces, representados por Zoe Berriatúa, Manuel Tallafé y Santiago Segura.

Tuve mucha suerte de contar con gente estupenda para el reparto, y ha sido uno de los mayores alicientes a la hora de mantener viva la llama de esta película. Quiero agradecérselo a toda esta gente. Muy especialmente a varios de ellos. Llevo varios años realizando un trabajo sobre la verdadera historia del cine fantástico español, entrevistando a gente como León Klimovsky, Amando de Ossorio, etc., aunque lo tengo parado. Por ahí debo de tener las cintas. Entonces, mientras recopilaba información, acabo conociendo a Toni Fuentes. ¡Todo un personaje! Conectamos rápidamente y aceptó ser el protagonista. Hace el papel del Capitán Molina, en honor a José Carlos Molina (de los Ñu), que yo quería que fuera el propio José Carlos quien hiciera el papel, pero este no quería actuar tanto, con buen criterio, por otra parte, porque él es más músico que actor. Entonces Toni hizo el papel, que es del hijo del General Molina (Paul Naschy).

También contacté con Antonio Mayans. Le propuse participar y no se lo pensó dos veces. Ya teníamos una buena amistad por aquel entonces, no sólo por las veces que entrevisté a Jesús Franco, sino porque ya trabajó anteriormente conmigo en un largometraje que hice, y que luego se vio en Sitges, llamado Visiones del veneno[2]. En él, Antonio hizo tanto el prólogo como el epílogo. Entonces ya tenía a Toni Fuentes y a Antonio Mayans, y para mí era muy importante tener a dos tipos como ellos en la película. Me encantan los matices que Toni dio a su personaje, y Antonio creo que ha dado más en mi película que en toda su filmografía junta. Antonio es además un amigo personal, como he dicho antes, él me ha insistido constantemente en que terminase la película.

Luego Antonio trajo a un actor amigo suyo, Ángel Blanco, que hizo el papel de Juan sin miedo. Un hombre de gran sensibilidad, que había trabajado para Rossellini y para Eloy de la Iglesia. Por otro lado, en aquel entonces, empecé a tratarme con Luciano Berriatúa y este me dijo un día: “¿por qué no metes a mi hijo en la película?”. Durante el rodaje bromeaba con Zoe diciéndole: “estás aquí por tu papá” (risas). Y fíjate ahora, dirigiendo una producción de Álex de la Iglesia.

¿Y el resto del reparto? ¿Cómo llegaste a él?

No recuerdo por qué, pero yo tenía relación con la academia de actores que dirigía Tomás Aznar en Madrid. De ahí fiché a Abel Reyes, a los dos hermanos Ustarroz, y en esa academia es donde tomo contacto con José Miguel Carballal, que es el Bécquer del prólogo en la película. Para la protagonista quería una chica etérea, pues es un relato muy crepuscular, y entonces yo había estado ensayando para Visiones del veneno con la actriz Angélica Revert. Al final sólo se rodó una parte con ella, pues hubo problemas y ese material desapareció, pero mantuvimos el contacto. Al tiempo, llamé a Angélica para ofrecerla trabajar en Los resucitados y le dije “vas a ser la protagonista, pero tienes solo dos escenas: te matan y haces el amor con el protagonista”. Rodamos primero esta última escena en una cripta de Toledo, para la que nos consiguió el permiso Javier Perea, de Imagen Death. Para la escena donde la matan tuvimos a Miguel Sesé Jr., que estaba haciendo heridas en El día de la bestia (Álex de la Iglesia, 1995). Estábamos rodando con Juan Miguel C. Sesé, sobrino de Miguel Sesé, que fue maquillador de películas de Paul Naschy como La rebelión de las muertas (León Klimovsky, 1973) o Doctor Jekyll y el hombre lobo (León Klimovsky, 1972). Yo quería hacerle una entrevista a Miguel, y cuando por fin me la concede, estaba yo liado con la película, y al poco murió.

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Y luego también cuentas con la participación de Santiago Segura.

Santiago se ha portado muy bien en el retorno al proyecto, ya que ha ayudado mucho a la hora de convencer a otras personas para que retomasen el proyecto. Ha sido muy bonito. Lo que no sabe mucha gente es que Santiago ya había trabajado conmigo antes en el cortometraje A un metro de tu oscuridad, el cual se puso en la Semana de Donosti hace muchos años. Yo lo conocía porque en Visiones del veneno el director de fotografía era Manuel Sánchez Fraguas, una persona que había empezado a dirigir unos cuantos cortometrajes con Santiago Segura de protagonista. Segura vino por vía Manolo; entonces él estaba haciendo El día de la bestia, y aceptó porque le hacía mucha ilusión trabajar con Paul Naschy. También del mismo rodaje recluté a Manuel Tallafé. Por aquel entonces, yo había entrevistado a Álex para “Fangoria” por Acción mutante (Álex de la Iglesia, 1993), y por ello tuve acceso al rodaje de El día de la bestia. Bueno, por eso y también porque conocía a Cherokee Luz, que era al empresa que llevaba la iluminación. Trabajaron conmigo en Visiones del veneno, donde hicimos buenas migas.

¿Y de esos cortometrajes que has mencionado no se sabe nada?

Pues la verdad es que me he acordado ahora. Creo que todos estos cortos se los dio Manuel a Santiago, pero no he constatado el dato. Lo mismo no llegó a dárselos, aunque él cree que sí. Manuel creía que su obra estaba maldita, así que a saber. Él hizo un cortometraje llamado Limbo, que dio mucho que hablar en su momento, pero como murieron el actor, su madre y creo que también el tipo que hizo los efectos especiales, Manolo sintió que aquel filme estaba maldito y lo prendió fuego. También es conocido porque fue el encargado del making-of de El aullido del diablo (Jacinto Molina, 1987).

Ya que sale a colación El aullido del diablo, hemos visto que Salvador Sáinz figura en el reparto de Los resucitados. Teniendo en cuenta la polémica que hubo en torno a la autoría del guion de El aullido del diablo, ¿no hubo problemas entre este y Paul Naschy?

No, porque no llegaron a compartir escena. Salvador llega muy al final del proyecto. Como también estaba liado con el trabajo sobre la verdadera historia del fantástico español, pues me puse en contacto con él, ya que era la persona que más material estaba dispuesto a darme. Entonces, en un momento dado, decido ofrecerle un breve papel en Los resucitados y aceptó. Lo que sucedió fue que en el montaje final esta cinta nos dio problemas, también nos pasó con otras, y no pudo añadirse este material. Le he comentado a Salvador que voy a restaurar esa copia para incluirla en una versión extendida o como extra en una edición de lujo, pero por desgracia en el montaje final no se incluyen esas imágenes.

Paul Naschy en Los Resucitados

Durante estas dos décadas que han pasado desde que concluyó el rodaje, ¿qué cosas has hecho?

He hecho de todo. Estuve muy en contacto con el mundo del cine. De hecho, Paul Naschy y yo montamos un curso de cine fantástico, organizado por la UNED, que tuvo lugar en Plasencia en el año 2000. Me llamó el vicerrector de la UNED proponiéndome un curso, y yo le dije que con lo único que me atrevía era con la literatura y el cine de género fantástico. Al poco me dieron el visto bueno, pero me pusieron una condición: tenía que venir Paul Naschy. Se lo comenté a Paul y este dijo: “venga, Arturo, a muerte”. Y Paul se portó muy bien. Todos emocionados con Paul. Dio una charla donde tuvo un momento muy emotivo en el que dijo: “no solo yo, sino todos los que han hecho cine fantástico en este país, Jesús Franco, Amando de Ossorio, Chicho Ibáñez Serrador, pasarán a la historia”.

Luego hice otras cosas. En 1997, cuando ya tenemos la primera copia montada de Los resucitados, yo estaba liado con el proyecto ese que os comentado antes sobre el cine fantástico español. Entrevisté a varios técnicos, directores y actores, y en ese momento contacté con Javier Aguirre. A Javier le surge levantar el festival de cine Imagfic de Madrid, y me ofreció dirigir una sección. Yo ahí metí a la gente del fanzine “Confusos”, a Óscar Martín, a Javier Ludeña, etc., y recuerdo que premiamos a L’arcano incantatore (Pupi Avati, 1996) y a Licántropo: El asesino de la luna llena (Francisco Rodríguez Gordillo, 1996).

Para no perder contacto con el mundo del cine, hago varios cortometrajes con los chicos de “Confusos”, sobre todo con Óscar Martín. Ellos tenían un programa en Tele-K llamado El hervidero[3], donde colaboraban todos los Confusos, aunque poco a poco van dejándolo y al final solo queda Óscar. Yo participé en uno de estos programas hablando de Arrebato (Iván Zulueta, 1979) y de Iván Zulueta en general, que fue amigo mío. Rodé varios cortos con Óscar, en uno hacía de psiquiatra, en otro de mad doctor. Tiempo después, José Carlos Molina nos pone en contacto con la distribuidora Pies, para hacer los videoclips de las bandas Ars Amandi y Sínkope. Pero yo el que quería hacer realmente era el de Ñu y cuando llega ese momento, no hay presupuesto para rodarlo. Hablo con Óscar, llamo a Paco Limón y terminamos Paco y yo produciendo el videoclip. Era el de la canción “Soy él”.

Gracias a mi amistad con Paco Limón, acabo protagonizando su película Doctor Infierno. Hago unas locuras salvajes en esa película que no haría ni en una mía porque me moriría de vergüenza, pero las hice porque es lo que Paco quería.

Entre otras cosas, fui durante un tiempo el manager de Josele Román. En un período de su carrera se dedicó al rock duro con un grupo de chicas. Le escribieron desde Rubí, en Barcelona. Vendió su chalet y se fue a Rubí con ellas. Se fundió toda la fortuna que hizo trabajando en películas de Alfredo Landa en formar un grupo de rock duro esotérico. Estaban metidas en la magia negra, una de las chicas tiraba gatos por la ventana. Yo terminaré haciendo una película sobre los Ñu, planteándolos como una especie de maldición esotérica.

Según consta en algunas fuentes, Los resucitados es el piloto de una serie de televisión. ¿Es cierto este dato?

En una ocasión, acompañé a Josele Román a un programa de TVE presentado por José Manuel Parada, donde estaban también Mónica Randall, Concha Velasco y José Luis López Vázquez. En TVE estaba trabajando un amigo mío, Juan Miguel Cataluña Sesé, el maquillador de Los resucitados (no podía constar en los créditos porque estaba trabajando en televisión, y figuró su hermano, Sergio Cataluña Sesé, sobrino de Miguel Sesé). Conocí al productor del programa de Parada, que me dijo que le gustaba mucho el cine de Paul Naschy y me preguntó si le podía conseguir una copia de Los cántabros (Jacinto Molina, 1980). Nos juntamos los tres, y empezamos a hablar de la posibilidad de montar algo con TVE. Si Los resucitados estaba concebida como película o como piloto de televisión, misterios.

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Manuel Tallafé, Luciano Barriatúa, Santiago Segura, y Paul Naschy durante el rodaje de “Los resucitados”.

Volvamos a la posproducción. Exceptuando casos como el de Paul Naschy, por motivos obvios, ¿en el proceso de doblaje han sido los propios intérpretes quienes se han puesto voz a sí mismos o has tenido que tirar de actores de doblaje?

A Naschy le ha doblado el que para mí es el mejor actor de doblaje de España: Héctor Cantolla. Era el doblador favorito de Naschy. Le vio doblar en su época y dijo: “este  me tiene que doblar a mí”. Héctor dobló a Paul en El espanto surge de la tumba (Carlos Aured, 1973), El retorno del hombre lobo (Jacinto Molina, 1981), La bestia y la espada mágica (Jacinto Molina, 1983), El carnaval de las bestias (Jacinto Molina, 1980) y Latidos de pánico (Jacinto Molina, 1983). Es acojonante la voz que tiene. A veces cambiábamos algún texto, o ajustábamos, y todos me decían: “oye, con Cantolla no ajustes”, y yo le decía: “méteme aquí una frase, que me unes dos secuencias”, y Cantolla cogía el micro, en plan Ronnie James Dio a lo “Heaven & Hell”, y me la metía. Toda mi admiración por su trabajo. Además, es una forma de devolverle a Naschy el regalo que me hizo a mí, y también como regalo para su familia. Cantolla también ha doblado a Robert Duvall en Apocalypse Now (Francis Ford Coppola, 1979), y a veces a Marlon Brando, a Roger Moore, a Clint Eastwood, etc.

Otros actores se han doblado ellos mismos, como Santiago Segura, Toni Fuentes o Antonio Mayans. Lone Fleming ha doblado a Rosa Ávila, y a Flavia Mayans la ha doblado Sandra Alberti. A Josefina Román la dobla Sandra Alberti y a Angélica Revert, Eva Latonda. A una de las estatuas también la dobla Eva Latonda. A la hija de Maese Pérez, el organista, la ha doblado Pilar Puebla, una actriz en nómina del estudio. Al personaje del Endemoniado Pacheco lo ha doblado el propio Abel Reyes. Natalia Fisac, que hace de la médium que tortura a Segura y Tallafé, se ha doblado a sí misma. Zoe Berriatúa no podía porque estaba de rodaje, aunque me dijo que a finales de julio sí, pero para esas fechas tiene que estar lista la película para entregarla a la distribuidora. Y Jorge Bódalo ha hecho voces adicionales.

¿En qué lugares se rodó la película?

Rodamos en un monasterio de verdad. Un amigo de mi madre, relacionado con el ámbito religioso, habló con las monjas del monasterio y conseguimos filmar ahí. Pero claro, cuando salen las celdas y aparece una monja masturbándose, pues eso lo trucamos y lo rodamos en el plató de mi casa. Mi casa era enorme. Yo la llamaba “El plató de Un perro andaluz“. Gracias a Javier Perea localizamos en Toledo una torre acojonante, y ahí rodamos muchas escenas de la película. También filmamos una escena en el Parque del Retiro, donde la estatua del Ángel Caído. Eso lo rodamos justo antes de llevar el tráiler al festival de Málaga. Se llevó también a este festival un espectáculo teatral de Ramón Reina. Antes o después del tráiler, no recuerdo, salía José Miguel Carballal haciendo el monólogo del principio, y salían los hermanos Ustarroz, Fernando y Agustín, con los trajes del tercio de Flandes, mientras sonaban unos aullidos de hombre lobo que escuchaban ellos, que eran de Waldemar Daninsky. Las personas que pueden atestiguarlo son el propio Ramón Reina y Pedro Temboury, ya que estaban sentados en primera fila. También rodamos en las ruinas de las Escuelas Pías de San Fernando, en Lavapiés.

La música corre a cargo de José Carlos Molina (Ñu). ¿Se trata de una composición original para la película?

José Carlos tiene dos temas inéditos que quiere que escuche. Por sus compromisos, estamos teniendo que trabajar por teléfono. Conectamos de maravilla. Para determinados pasajes me llama y me pregunta que qué me parecen unos discos concretos, y justo son los que yo estaba pensando. Estoy deseoso de oír esos dos temas inéditos. Sé que puede hacer muy bien ambientes y climas en un espacio muy corto de tiempo, pues compuso la música de mi cortometraje A un metro de tu oscuridad en una sola noche en mi casa.

¿Para cuándo podremos ver Los resucitados y dónde?

Hay que entregar la película a finales de julio para que salga en DVD en octubre, con el sello RedRum. También estoy negociando con algunos festivales. Me gustaría que se estrenase en Sitges, por aquello de que este año es el cincuenta aniversario del festival. Esto último ya no sólo por mí, sino por toda la gente que ha estado involucrada y que ha dado el do de pecho hasta el final: Santiago Segura, Antonio Mayans, Toni Fuentes, Paco Limón o Manolo Colomina.

Aparte de Los resucitados, ¿qué más has dirigido?

Después de dirigir junto a otra persona un corto horrible, pero con el que aprendí mucho (espero que se haya quemado), escribo el guion de A un metro de tu oscuridad para rodarlo en cine, en 35mm, pidiendo subvención al Ministerio. Por aquel entonces, yo estaba en la facultad, en primero de carrera de Imagen y sonido, y me di rápidamente cuenta de que lo mejor era buscarme la vida. Me voy a cursos de vídeo y aprendo con gente, porque uno aprende realmente cuando rueda y monta, y también viendo mucho cine, aunque eso ya lo hacía y no he dejado nunca de hacerlo. Entonces escribo el guion de Criaturas del espejo, una mezcla entre Nick Furia y la Troma. Me habían influido mucho la película Los viajeros de la noche (Near Dark, Kathryn Bigelow, 1987) y el cine de Iván Zulueta. De hecho, Zulueta estaba corrigiendo mis guiones. Como él era muy amigo de Marisa Paredes, yo pensaba en poner en la película a Marisa, a Will More y al propio Zulueta haciendo de vampiros. Era un guion loquísimo, y Zulueta me lo agarra un día y me dice “tráete testigos”. Quedamos una tarde con Zulueta en su casa, Dean Brandon Williams, su mujer y yo, y me dice: “Primera escena: tú oyes a dos tíos en un cine diciendo esto y te da vergüenza ajena, Arturo, ¡vergüenza ajena!”. Salí de ahí pensando que lo siguiente que hiciera debía ser algo tan etéreo que nadie me la pudiera criticar. Recuerdo que mientras trabajábamos con el guion, Iván me hizo parar varias veces para que viéramos Cristal (Daniel Farías, 1985). ¡El tío estaba enganchado! Decía que porque una de las actrices se parecía a Cecilia Roth.

Tiempo después, fui a ver a Marisa Paredes, que ya me la había presentado. Hice una maqueta, un vídeo con mi vecina, Paz Gómez, quien después saldría en aquel famoso videoclip de Prince. El vídeo con Paz Gómez tenía un movimiento de cámara muy polanskiano, con un gato que desaparece. Marisa me dijo: “muy bonito, pero a esta chica no la veo. Yo veo a Marina Oroza. Me voy a poner en contacto con ella y te voy a dar su teléfono”. A los pocos días, me llama Marisa Paredes y me dice que Marina está cerca de donde vivo yo. Veo a Marina y me enamoro, estilo vampira del siglo XIX.

Como Visiones del veneno al final no pudo hacerse en 35mm, la rodamos en Super-8, con Marina y con Dean Williams, y meto a Antonio Mayans y a Claudia Gravi, que hace el papel de médium. Claudia me dijo que eran las mejores líneas que le habían dado en su vida. Como tampoco consigo a nadie que me produzca, decido hacerlo yo. Teníamos lo medios de una película en 35mm, pero filmábamos con una cámara en Super-8. Aunque luego pasamos de tener treinta personas a cinco. Carlos Díaz Maroto tiene una escena de un fantasma, que grabamos en la estación de Atocha. Recuerdo que llegamos tarde y él se iba ya de ahí, y tuve que gritarle: “¡Carlos, vuelve, que hemos tardado cinco minutos!” (risas). La verdad que está soberbio.

Y sobre A un metro de tu oscuridad, pues es como una especie de sueño, muy a lo Roman Polanski, donde Zulueta me impulsó a tirar por el estilo de David Lynch en Carretera perdida. Me influyó mucho el criterio de Zulueta. Quizá si hubiese rodado lo otro, que era en plan Nick Furia, Troma y los tebeos de la Patrulla X, hubiera sido un bombazo. Iván también me criticó el primer corto que hice, recuerdo que me dijo: “te pongo un uno, pero porque me ha gustado el zoom que has hecho a una antena de televisión”, y yo pensando: “pero despiértate, cabrón, que te estás durmiendo” (risas).

¿Y algún proyecto futuro?

Como Los resucitados parece que llega ya de una puta vez a buen puerto, lo siguiente que haga será algo totalmente diferente. Entre medias, me gustaría rescatar Visiones del veneno, que solo se vio lo poco que había montado en la sección Brigadoon de Sitges de 1999.

¿Algo que añadir?

Hay algo muy importante que me gustaría contaros. Juan Miguel Cataluña hizo un molde de Waldemar Daninsky. Yo creo que sólo hizo un molde, pero hay quien me dice que hizo dos. Recuerdo que lo hicimos en casa de Paul. Le pusieron los tubitos por la cara y aguantó como un jabato, como un héroe del cine. Yo tuve el busto mucho tiempo en mi casa y luego se lo di a Juan Miguel, de quien he perdido la pista. Juan Miguel es como Sánchez Fraguas, cree que todo está maldito y lo destruye, con lo cual no creo que el busto siga existiendo. Cosas de otros misterios.

Carlos J. Rodríguez & Rubén Íñiguez Pérez

[1] Esta entrevista se realiza el 4 de julio del 2017.

[2] Tráiler:

[3] Cabecera del programa:

Published in: on julio 28, 2017 at 5:56 am  Comments (1)  
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Norberto Ramos del Val: Repaso de su obra

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Últimamente se estila demasiado calificar a los cineastas como “de guerrilla”. Es tan habitual que da apuro utilizarlo incluso cuando alguien realmente lo merece, como es el caso de Norberto Ramos del Val (Santander, 7 de febrero de 1970). Se trata de uno de los directores más conocidos del llamado cine low cost. Consciente de las limitaciones a las que tiene que hacer frente, ha tirado para adelante con varias producciones –cortos, largos, webseries– adaptándose a las nuevas formas de promoción y de exhibición.

Allá por el 2004 salió Muertos comunes, su primer largometraje, un filme policíaco y macarra, considerado de culto por algunos críticos. Actualmente, acaba de estrenar el tráiler de Amor tóxico, su nueva película, una historia de terror social. Sin embargo, este breve texto nada más que tratará sobre los tres largometrajes que Regia Films editó en DVD hace unos meses: El último fin de semana, Summertime y Faraday. Una oportunidad única para conocer la divertida obra de Norberto Ramos del Val, que además incluye jugosos extras como la webserie Obi o el filme Pepón es guay (El docuMENTAL entre paréntesis).

EL ÚLTIMO FIN DE SEMANA

El último fin de semana es el tercer largometraje de Noberto –si contamos a Hienas como tal–. El boom del crowdfunding aún no había comenzado, pero, con dos pelotas, se tiró para adelante con la película. En ella se cuenta la historia de tres amigas que marchan para pasar un fin de semana e la casa del pueblo de una de ellas.

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Una historia sencilla, sin pretensiones, cuyo propósito principal es que el espectador se divierta. Sangre, escenas cómicas y una atmósfera inquietante, deudora de giallos como Spasmo o Una droga llamda Helen y con cierto tufo estético a lo Saul Bass, hacen que el proyecto resulte mucho más interesante. Destacan en el filme la inquietante presencia de Javier Albalá y la hipnotizante banda sonora, obra del compositor sueco Nicklas Barker. El último fin de semana es una buena muestra de que con pocos medios se pueden hacer películas resultonas.

SUMMERTIME

Dos chicas en bikini, un chalet, sucesos paranormales y mucha imaginación bastan para una película –al menos para una de serie B de terror–. Al fin y al cabo lo que los fans de este cine queremos ver es una historia de cachondeo puro, con chicas pasándolo mal y momentos absurdos. Summertime tiene todos estos elementos a los que, a la vez, satiriza. Aunque no solo va a por los tópicos de este género, sino también a por los del cine español contemporáneo, en especial, al low cost. Crowdfunding, VoD, crítica, directores egocéntricos, equipo que no cobra… Vamos, que no queda títere con cabeza.

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Summertime sorprende por su propuesta metacinematográfica, una forma original de abordar lo paranormal. Pero su principal cometido, como todo trabajo de su director, es divertir. Aunque no dejar indiferente también está en su ADN, y es que también hay que acordarse de los detractores, ya lo dice uno de sus personajes: lo importante es que hablen de la película, aunque sea para mal.

FARADAY

Hasta que se estrene Amor tóxico, Faraday es la última locura cinematográfica de Norberto. Ante todo, es una historia de amor, la de sus dos protagonistas: Faraday, un freak de los fenómenos paranormales, y Paty, una bloguera flipada de los cupcakes que desea ser famosa en la red por encima de cualquier otra cosa.

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Faraday es una gamberrada que parodia, con su humor negro y absurdo, al moderneo y al mundo de internet –blogueros, foros, redes sociales– para hacernos reflexionar sobre el rumbo que está tomando nuestra generación. También es una intencionada oda al frikismo y a la caspa, tanto de hoy como de ayer, con esas referencias a Tristán Breiker o Platón –el grupo moñas, no el filósofo–. Una locura que no puedes tomarte en serio, porque ni la propia película lo hace. Presten atención a la cameos.

Rubén Iñiguez Pérez

*Todas las imágenes de las películas que ilustran este artículo pertenecen a capturas de las ediciones comentadas.

Entrevista a Norberto Ramos del Val

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Como ya os informamos en su momento, hace escasas semanas Regia Films ponía en circulación tres ediciones en Dvd de las películas más recientes de Norberto Ramos del Val: El último fin de semana, Summertime y Faraday. Dicho lanzamiento nos sirve de excusa para dedicar un especial sobre la obra del cineasta santanderino dividido en dos entregas. En esta primera, es el propio Norberto el que nos habla en primera persona de lo que ha dado de sí su trayectoria hasta el momento a través de una interesante entrevista, quedando pendiente de publicación de cara a la semana próxima un artículo analítico en el que repasamos de forma sucinta los tres filmes ahora comercializados de la mano de la comentada editora barcelonesa.

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¿Cómo te dio por el mundo este del cine?

Pues supongo que algo de culpa tiene mi padre, que se podría pasar la vida viendo pelis, buenas o malas, porque muchas veces le da lo mismo o casi prefiere las malas. Y eso se pega en los genes o algo. Pero vamos, que después de la clásica etapa Disney fui uno de los privilegiados canijos (7 u 8 años) a los que les pasó un crucero imperial por encima y lo vio claro. No hay nada mejor en la vida que hacer películas.

¿Algún dios te inspira a la hora de lanzarte a rodar una peli?

Como excombatiente de colegio de curas soy totalmente ateo, claro. Pero bueno, si Trueba dijo aquello de que no creía en dios pero creía en Billy Wilder, yo creo en Carpenter, Corman, Spielberg, Scorsese y un montón de diosecillos taraos más.

He leído en varias entrevistas, y estoy de acuerdo contigo, que no te gusta el calificativo low cost como si se tratara de una nueva forma de producción, cuando se lleva haciendo cine de bajo coste desde hace años, solo que con otras etiquetas como underground o serie B. 

Yo creo que sale de la gente que veía eso de hacer pelis sin dinero como algo cutre, de gente pobre, de poca casta, que les da repelús la serie B o la Z. Unos pijos, vamos. Yo no tengo manías y, efectivamente, desde siempre se han hecho pelis caras, menos caras, baratas y casi sin pasta. Y ahora, desde luego, se pueden hacer más baratas que nunca. Que eso es bueno y es malo a la vez, claro, pero qué coño, el caso es rodar.

Tu primer largo, Muertos comunes, se ha ganado el status de culto. Cómo la ves diez años después.

Pues a mí me sigue pareciendo una peli más que digna y claro que me gusta. La hice como a mí me dio la gana y eso te deja de lo más tranquilo. Una aventura jodida con final feliz y que ahí se ha quedado para la posteridad y esas cosas. Y siempre les agradeceré a los hermanos Ibarreche que se metieran en aquella producción contra viento y marea.

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Se toma a Hienas como un largometraje, debido a que así se editó en DVD, pero realmente es una webserie, y anterior al éxito de este género. ¿Tuviste algo de precursor?

Después de Muertos comunes me pasé unos años muy tirao, sin saber qué coño hacer con mi vida. Hacer una película más o menos “normal” en este país es un currazo y si no estás listo te quedas muerto después. Resucité inventándome Hienas, rodándola yo solito cámara en mano y publicando los fascículos en Youtube. No había muchas series web por aquellos tiempos y era muy divertido ver cómo la gente reaccionaba a cada entrega. Todo junto es como una película muy despropósito, un gran sindiós de mezclas de géneros, de propuestas y experimentos muy locos. Pero qué coño. Si no experimentas cuando no gastas un puto euro y nadie te pide explicaciones, ¿cuándo lo piensas hacer? Ahora sí que hay un montón de series web por ahí, y me flipa que aparezcan tantas como más formales y serias y “bien hechas” que si fueran para la tele más rancia. No sé, no era mi rollo ni lo es ahora. Y la cuento como largometraje porque así tengo más, claro. Y me gusta. Ya son siete, que se dice pronto.

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Posteriormente volviste al formato serial con Obi, incluida como extra en el DVD de Faraday.

Me lió el puto gato. El quería ser famoso… y mira, pues como que junto con Javier Donate y Juanjo Ramírez Mascaró (los dos guionistas del engendro) dejamos bien clarito que para nosotros internet y el nopresupuesto es un sitio para el macarrismo y la experimentación. Darle una vuelta soez a los vídeos de gatitos, vamos. Y de hecho en esa serie me curraba casi más las “promos” que los capítulos. Ahí está todo entre las tres horas de extras de Faraday como prueba de la defensa. Orgulloso siempre de cada animalada.

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También se incluye como extra Pepón es guay (El docuMENTAL entre paréntesis), tu granito de arena a la iniciativa #littlesecretfilm.

No te confundas. Iba a ser un #littlesecretfilm, pero antes de publicarlo hablé con Pablo Maqueda (el jefe de ese tinglado) sobre dos puntos de sus normas del “movimiento” que no me molaban nada: lo de que tenía que ser “Creative Commons” y lo de que no se podría nunca obtener beneficios de la obra. Me parecía un poco como tirar piedras sobre mi propio tejado de guerrilla cinematográfica eso de “regalar el trabajo” y como a mí sí que me importaba no cumplir todas las normas, abandoné el grupo y la publiqué por mi cuenta una semana antes de que empezaran a poner los littlesecret. Luego la estrené un día en el Artistic Metropol, gané mis buenos 50 eurazos, y ha estado en Youtube gratis unos años. Es un experimento rodado en ocho horas completamente improvisado que tiene sus fans y ahora es otro extra deluxe del DVD de Faraday.

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Siento un cariño especial por El último fin de semana. Un ejemplo de cómo con poco se puede hacer mucho. Que yo sepa, aún no había surgido el boom del crowdfunding, así que tiraste con lo puesto ¿no?

Pues aún no estaba el tema en boga y tiré por la habitual manera clásica del “sablazo”. Aún es una película deficitaria desgraciadamente, porque no se ha recuperado ni la mitad de lo que “costó”. Pero oye, salió una peli muy, muy maja, y ahora las copias que me quedaban las ha sacado a la venta la buena gente de Regia Films. Yo confío, como en el caso de Muertos comunes, en que con los años se siga reclamando como la buena peli que es. Es una de mis mejores películas.

Summertime sí que tuvo financiación mediante crowdfunding. ¿Qué tal la experiencia?

Un paseo. Sacamos 4000€ (oficialmente era el doble, pero como no llegamos hicimos un chanchullo, claro), que nos dieron para que nadie pringara pasta en el rodaje de cuatro días, y me quedó aún para fabricar los DVDs y enviarles las copias a los del crowdfunding. De hecho, creo que es el ejemplo de crowdfunding más rápido y limpio de todos los que (por lo menos en películas) se han hecho en este país. ¡La gente se sorprendía al recibir su DVD a los cuatro meses de haber hecho la campaña! Y es la peli que mejores críticas ha tenido de todas las mías por el momento. Es muy gracioso que justo una peli que casi nos inventamos por hacer algo haya ido y siga yendo tan bien. A la venta también por Regia Films, por cierto.

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Creo que Summertime es la película que menos indiferente puede dejar a alguien de cuantas has dirigido. Da la sensación de que quiere mandar a tomar por culo las barreras que separan el arte y el entretenimiento en el cine.

El tema metacine da para paja, sí. De hecho ya te digo que entre la crítica ha dado para muchas pajas en Fotogramas, Dirigido por, Caimán… Y nosotros encantados. Pero vamos, si lees comentarios por ahí en foros o en Filmin sobre cualquiera de mis pelis verás que siempre hay polémica. Hay gente que las ama y otros que me hostiarían. No dejamos a nadie indiferente y eso, la verdad, es que me llena de orgullo y satisfacción. Odio el “no está mal”. Prefiero el “me encanta” o el “¿qué coño es esto?”. Para ver cosas que ni fu ni fa ya está la producción oficial habitual.

Y de una peli con solo dos protagonistas pasas a otra más coral como Faraday, algo menos “rara” que la anterior. ¿Cómo nace este proyecto?

Nació mucho antes de Summertime. De hecho, si arrancamos a hacer “algo” y salió Summertime, fue porque no conseguí el poco dinero que necesitábamos para rodar Faraday. Es una historia que se le ocurrió a Pablo Vázquez y que escribió con Jimina Sabadú. Nos hacía mucha gracia lo que podía salir de ahí y hasta que no la hicimos no paramos.

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Blogueros, cupcakes, frikismo… Disteis de pleno al parodiar –de buen rollo– al moderneo. ¿Se lo han tomado con buen humor?

Bueno, ya ves que hay mucha gente que sale en la propia peli y que debería sentirse como “ofendida” por el vacile anti-moderneo. Es un freak show del postureo, pero la peli habla de muchas más cosas que son más importantes. La clave desde el minuto uno fue no ir de listos, no despegarnos con superioridad y hacer una crítica desde las alturas, hacer algo en plan “nos estamos todos volviendo gilipollas y mejor que lo veamos con sorna y nos riamos de nosotros mismos los primeros”.

Acaba de estrenarse el tráiler de Amor tóxico, tu nuevo largometraje, ¿con qué nos vamos a encontrar y cuándo podrá verse?

Pues como decían los Monty Phyton: ahora algo completamente diferente. Amor Tóxico es una película de terror social escrita por Pablo Vázquez (Summertime, Faraday) y Toni Junyent. O sea, es de amor o algo así. Cuenta una tremenda cita entre Toni (Edu Ferrés) e Irene (Ann Perelló). Una cita de esas que no se olvidan. Una noche en la que se habla mucho, se ríe bastante, se pasa mal, se sufre, se llora, se bebe y se sienten muchísimas cosas muy a lo bestia. Es turbia y es tierna a la vez, como la vida misma. Espero que la podáis ver a partir de octubre en algún que otro festival. Y luego ya la moveré para que se vea lo más posible, como siempre.

También te has animado con el teatro (Hijas de la gran puta) y el microteatro (Waiting for the Girl). ¿Planeas seguir con el género dramático?

Lo del teatro surgió como un experimento y la verdad es que es otro rollo. Mucho trabajo también y a la vez menos control del producto final, porque ahí no hay montaje, que es mi rollo. Pero oye, que nos lo pasamos bien haciendo tanto la obra “grande” como el micro, y es más que posible que en el siguiente curso vuelva al ataque con nuevas aventuras.

Me gustaría que dedicaras una frase de ánimo para todos aquellos que no terminan de lanzarse a rodar.

Creo que ahora mismo el que no rueda es porque realmente no le da la gana, porque se puede hacer prácticamente sin un puto euro y eso es maravilloso y una gran putada a la vez. Rueda, coño, rueda… pero luego no me llores, que ya te he dicho que esta mierda engancha y olvídate de que te vaya a descubrir ningún superproductor de Hollywood y  de que te vaya a poner un piso. Eso ya es otra película.

Rubén Iñiguez Pérez

*Todas las imágenes de las películas que ilustran este artículo pertenecen a capturas de las ediciones comentadas.

Sweet Home

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Título original: Sweet Home

Año: 2015 (España, Polonia)

Director: Rafa Martínez

Productor: Julio Fernández

Guionistas: Rafa Martínez, Teresa de Rosendo, Ángel Agudo

Fotografía: Antonio J. García

Música: Ginés Carrión

Intérpretes: Ingrid García Jonsson (Alicia), Bruno Sevilla (Simón), Oriol Tarrida (El Liquidador), Eduardo Lloveras, Miguel Ángel Alarcón, Luka Peros (Encapuchados), José María Blanco (Sr. Ramón), Mariona Perrier (Sra. Carmen)…

Sinopsis: Una pareja decide pasar una noche romántica en un piso de un edificio semiabandonado al que se cuelan porque ella trabaja como asesora de inmuebles para el Ayuntamiento y tiene las llaves. Durante la velada descubren que unos encapuchados han asesinado al único inquilino que quedaba en el edificio… y ellos se convierten en su nuevo objetivo.

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Sweet Home se ambienta en un contexto tan desgraciadamente actual como es el asunto de los desahucios, un drama que afecta a miles de familias en este país. Sin embargo, no vamos a encontrarnos con un filme que pretenda buscar una reflexión en el espectador respecto al tema –aunque no falten escenas críticas–, sino con uno que busca el entretenimiento puro y duro. Rafa Martínez (Zombies & Cigarettes) debuta en el largometraje con un claustrofóbico slasher en el que se nos presenta a ‘El Liquidador’: el psychokiller hijo de puta que unos cuantos aficionados deseábamos ver, por fin, en una película de terror Made in Spain. Un tipo al que Rodrigo Rato ya hubiera querido tener en su plantilla…

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Todo en ella huele a clásico de videoclub. Sin duda, sus creadores son unos grandes conocedores de este cine del cual extraen, muy acertadamente, algunos elementos: ambientación y música ochenteras, asesino despiadado, momentos de suspense y de humor negro, gore a chorros y una rubia en peligro. Algo que sabrán apreciar los fans del género. Pero los mayores aciertos de Sweet Home son su ritmo y su estructura. Un thriller con buenos momentos de suspense se convierte en un brutal slasher, que nada tiene que envidiar al primer Alexandre Aja en cuanto a la crueldad de sus escenas. Una ópera prima en la que el director se atreve con un género de poca tradición en España –con resultados curiosos, en algunos casos, pero sin un título emblemático aún–, y lo hace con gran maestría tras la cámara, acertando con el plano requerido en cada escena. También destacable es el trabajo de los protagonistas Ingrid García-Jonsson y Bruno Sevilla –si en los créditos figurara un nombre anglosajón en lugar de este último, me lo creería–.

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Sweet Home es la clase de película que el fan del género desea encontrar en la cartelera de un cine: una palomitada salvaje y divertida, libre de pretensiones pero sin renunciar a una buena realización y con sustos, sangre a borbotones y un cabrón que se lo haga pasar mal a los buenos. Básicamente, es un filme que busca que el espectador pase un “buen mal rato” desde el momento en que se apagan las luces de la sala. Para quien quiera eso, esta es su película. Honesta como pocas.

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El tiempo y los aficionados dirán si estamos ante ese gran slasher patrio. Por lo pronto, me atrevo a creer que, junto a otros títulos como Secuestrados, será una película en la que se fijarán futuros realizadores que se adentren en este subgénero.

Rubén Íñiguez Pérez

PD: ¡Necesito la banda sonora!