Crónica de la XVII Muestra SYFY de Cine Fantástico

Muestra Syfy 2020

Como viene siendo habitual, el primer fin de semana del mes de marzo eran las fechas elegidas para la celebración de una nueva edición de la Muestra SYFY de Cine Fantástico. En su ya habitual sede en el céntrico Palacio de la Prensa madrileño, del jueves 5 al domingo 8 tendría lugar la decimoséptima edición de una Muestra que siguió las pautas acostumbradas en los últimos años. En total, diecisiete sesiones —una menos que el pasado año— repartidas a lo largo de cuatro jornadas, y divididas entre las quince sesiones de la Muestra propiamente dicha y las dos matinales del fin de semana destinadas a la sección “SyFy Kids” que, al igual que ocurriera hace doce meses, tuvieron carácter gratuito.

 

Pero aunque, como decimos, sobre el papel esta decimoséptima edición de la Muestra SYFY  seguía el guion previsto, en el ambiente se respiraba algo distinto. Ya en los anuncios previos en los que se desgranaba la programación se echaba a faltar algo de expectación, dando la sensación de que se trataba de un puro trámite por parte de sus responsables que se querían quitar de encima lo antes posible. Un ejemplo: si en los últimos años se había organizado un preestreno de un film del género que había servido de presentación para la nueva edición, en esta ocasión la papeleta se solventó con dos notas de prensa en las que se desgranaba el grueso del programa, publicadas pocos días antes del arranque de la Muestra y con escasos días de separación.

Por otra parte, la selección de films realizados carecía de títulos de auténtico calado. Aun sabiendo la competencia que en este sentido resulta el que en el mes de octubre se celebre otro evento cinematográfico de similares características como es Nocturna, con todo lo que ello implica a la hora de confeccionar la programación, lo cierto es que este año se echó a faltar la presencia de títulos de verdadera envergadura. Buena muestra de ello se encuentra en los films escogidos para la siempre mediática labor de inaugurar y clausurar el certamen. Si en los últimos años tal función había recaído en títulos tan esperados como Capitana Marvel, Logan, Kong: La isla calavera o Chappie, en esta ocasión las elegidas eran, Onward, producción cuyo mayor atractivo residía en surgir de la factoría Pixar, y The Boy. La maldición de Brahms, secuela de un film que había sido estrenado en nuestro país de tapadillo como paso previo a su desembarco para el mercado doméstico y que, para más inri, muchos de los aficionados ni siquiera conocían.

Ni qué decir tiene que todas estas circunstancias acabaron por reflejarse en la celebración del certamen. Ya fuera por los primeros síntomas de la psicosis provocada por el coronavirus o por el escaso atractivo de la programación dispuesta, este año la Muestra registró un considerable bajón en el número de espectadores con respecto a ediciones anteriores, a tal punto que, aunque se anunciara inicialmente, la Sala 3 del Palacio de la Prensa apenas se habilitó en un par de ocasiones debido a la ausencia de público. Del mismo modo, como algunos preveíamos en un principio, el nivel de la selección de títulos realizada se revelaría como uno de los más flojos que se recuerdan en la historia del certamen, alcanzado sus más bajas cotas durante la jornada del viernes. Dejando a un lado a Leticia Dolera y la actitud infantil y estúpida de buena parte del público que acude a la Sala 1 al darla ya por imposible, a todo lo comentado hay que añadirle, además, ciertos problemas técnicos sufridos en varias proyecciones que deslucieron, y mucho, la normal celebración del certamen hasta límites insospechados, a pesar de los esfuerzos y detalles que, una vez más, la organización tuvo para con los asistentes. Pero no adelantemos acontecimientos y comencemos ya a desgranar lo que dio de sí esta decimoséptima edición de la Muestra SYFY de Cine Fantástico.

PRIMERA JORNADA: JUEVES 5

Muestra SYFY 2020 02

Gorka Villar y Leticia Dolera durante la presentación de la sesión inaugural

Con una menor afluencia de público que en anteriores ocasiones, lo que era fácilmente comprobable con solo echar un vistazo a la cola de acceso al cine, marcando así desde un principio la que sería la tónica en las tres siguientes jornadas, la décimo octava edición de la Muestra SYFY arrancaba con una sesión inaugural celebrada el jueves que, como viene siendo habitual, tenía como protagonista a una producción hollywoodiense próxima a estrenarse en España. Siguiendo con el guion previsto, Leticia Dolera, quien un año más fue la encargada de ejercer de maestra de ceremonias, hacía acto de presencia en la Sala 1 del Palacio de la Prensa para repasar lo que iba a dar de sí el certamen durante los tres días siguientes en compañía de Gorka Villar, director de marketing de NBC Universal España, empresa responsable del canal SYFY, y quien en ausencia de la actriz y directora catalana presentaría varias de las sesiones, como, por ejemplo, las matinales del sábado y domingo. Terminados los actos protocolarios, llegaba el momento de la película escogida para dar el pistoletazo de salida a esta nueva edición, labor que, por primera vez en la historia de la Muestra, y tal y como se hizo hincapié en los anuncios previos al arranque del evento, recaía en un film de animación, por más que su elección continuara, por otra parte, otra tendencia del certamen en los últimos años al tratarse de una producción Disney, prorrogando así un listado en el que figuran Oz, un mundo de fantasía, John Carter o Capitana Marvel, entre algunos otros.

onward

Sea como fuere, la escogida para tal menester fue Onward, el último título hasta la fecha surgido de la factoría Pixar y que aterrizaba en la Muestra un día antes de su desembarco en salas comerciales. Precisamente, su estudio de procedencia se antoja determinante a la hora de efectuar una valoración del contenido de la película. Desde que se diera a conocer hace ahora veinticinco años, una de las principales claves que han convertido a Pixar en la firma de referencia dentro del cine de animación actual ha sido la creación de un sello distintivo, caracterizado por su capacidad para abarcar las exigencias del público infantil y adulto, pero también por ciertas constantes conceptuales, estéticas, temáticas, dramáticas y narrativas que se repiten de un título a otro. Un estilo propio, en definitiva, que hace que sus productos sean fácilmente reconocibles. Y ahí es donde radica el principal escollo de Onward. Es cierto, su factura formal está a la altura de lo que cabría esperar, sus momentos de humor, sin ser brillantes, funcionan, y posee no pocas virtudes, pero ese no es el problema. Desde la temprana escena en el que su adolescente protagonista hace un listado de las cosas que quiere cambiar de su personalidad para convertirse en quien aspira a ser, no hay duda de que llegado al final conseguirá encontrarse a sí mismo y solucionar sus conflictos emocionales, transitando el resto del relato por los cauces de la previsibilidad para cualquier espectador aficionado con la filmografía de la Pixar. De este modo, por mucho que la historia se inspire en una experiencia personal de su director y coguionista, Dan Scanlon, el viaje iniciático emprendido por dos elfos hermanos para conseguir pasar un día con su fallecido padre en un mundo de fantasía en el que se ha perdido la magia suena a historia ya vista y conocida en otros títulos de la compañía, sin que lo ofrecido consiga igualar o acercarse al nivel ofrecido por sus ilustres predecesoras, erigiéndose en eso que suele llamarse un título menor dentro de la andadura de la productora, lo que, viniendo de donde viene, tampoco es decir poco.

SEGUNDA JORNADA: VIERNES 6

The Pool

Tras el aperitivo que en este sentido había supuesto la sesión inaugural del día anterior, la primera jornada de la Muestra propiamente dicha echaba a andar con el exponente más exótico de cuantos conformaban la programación de este año. Tal consideración se deriva de la procedencia geográfica de The Pool, título internacional de la producción tailandesa Narok 6 metre. Encuadrada dentro de los parámetros del survival horror, su trama narra la odisea vivida a lo largo de una semana por un hombre que, accidentalmente, acaba encerrado en el fondo de una piscina vaciada de seis metros de profundidad en compañía de un cocodrilo. Acorde a tan minimalista punto de partida argumental y escénico, el desarrollo del resto del metraje se concentra en los esfuerzos del protagonista por escapar del lugar, al tiempo que se defiende de los ataques del depredador que le acecha. Y si bien cabe reconocer que la sucesión de peripecias están engarzadas con la suficiente gracia como para hacer que la aproximadamente hora y media de la que se compone el metraje se desarrolle a buen ritmo, esto no quita para que la película se vea aquejada de numerosos defectos. Quizás el más importante se encuentre en la falta de verosimilitud que presentan no pocas de las situaciones planteadas. El que la piscina en cuestión carezca de cualquier tipo de escaleras ya es un detalle bastante indicativo de los derroteros por los que se mueve la propuesta, aunque no es el único. Véase al respecto el momento en el que el protagonista tiene que recuperar un rollo de cinta americana del interior de la boca del cocodrilo dormido. Y como este, podrían citarse otros muchos ejemplos de la forma caprichosa y tramposa en que la película trata de generar tensión a través de secuencias que en la mayoría de los casos quedan lejos de tener un mínimo de credibilidad, ya no digamos lógica, en su pretensión de epatar a toda costa al espectador. En el mismo sentido hay también que señalar el tono melodramático propio de un desaforado culebrón televisivo con el que son servidos los manidos conflictos de paternidad y pareja que arrastra el protagonista, a lo que hay que añadir ciertos tics videocliperos en los que incurre su puesta en escena, de lo más molestos, y que junto al uso de unos efectos CGI bastante mejorables, y no solo en lo concerniente al aspecto del cocodrilo, afean bastante el acabado final del producto.

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Cola de acceso al Palacio de la Prensa antes del inicio de una de las sesiones de la Muestra de este año

La jornada continuaba con Blood Quantum, la primera de las tres películas de zombis programadas en esta edición de la Muestra, si consideramos como tal a Rabid en su vertiente de infectados. Un dato este que pone de relieve la buena salud productiva que el subgénero continúa atravesando desde hace ya varios lustros. Blood Quantum es un ejemplo paradigmático de este contexto. Entre el aluvión de títulos protagonizados por muertos vivientes, la película canadiense tiene su principal rasgo de originalidad en el hecho de ubicar su marco de acción en una reserva india cuyos habitantes se muestran inmunes ante la plaga. No obstante, pese a la evidente carga política que esconde dicho planteamiento, a la hora de la verdad este es el mayor signo de distinción que aloja una propuesta que, por lo demás, no ofrece el más mínimo rasgo de innovación en el resto de sus apartados con respecto a las que vienen siendo las constantes del estilo. Y eso que, a decir verdad, su prometedor arranque en el que se narra el comienzo de la epidemia zombi parece apuntar justo lo contrario. Sin embargo, superado este tramo, la realidad se impone y el metraje acaba por abrazar el patrón de clichés, tópicos y lugares comunes acuñados por el subgénero, adaptando para ello un tono pretendidamente sensible y emotivo. En sintonía con semejante perfil, lo que queda es un film ni mejor ni peor que la mayoría de cintas de este tipo que año tras año se realizan a lo largo y ancho del mundo. Simplemente, uno más.

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No había comenzado demasiado bien que dijéramos una jornada que, a la postre, acabó por revelarse como la más floja de esta edición a nivel global. Las cosas mejorarían, no obstante, en su tercera sesión, en la que, paradójicamente, se detectaron las primeras incidencias técnicas. Durante su presentación, Leticia Dolera avisaba a la audiencia de que el día anterior la organización se había percatado de que la copia a proyectar de Synchronic, la película que nos disponíamos a ver, no se correspondía con el montaje con que se había “estrenado” en el pasado Festival de Sitges, del que, suponemos, procedían los subtítulos. Por este motivo, iba a haber varios momentos a lo largo del film que carecerían de subtitulación, y que Dolera circunscribía en un primer momento a su media hora inicial, pero que, en realidad, se prolongaron durante todo el metraje, lo que dificultó su correcta comprensión, pese a que en la Sala 1 la propia presentadora realizara la traducción simultánea de estos diálogos faltantes, según parece, de una forma no demasiado precisa por decirlo suavemente.

synchronic

Una lástima, máxime viniendo de una película dirigida por dos nombres propios del cine fantástico actual como Justin Benson y Aaron Moorhead, dadas las características de su cine, en el que la palabra juega un papel importante, tal y como habíamos podido comprobar en la propia Muestra en años anteriores con la programación de sus dos trabajos previos, la magistral Spring y la no menos magnífica The Endless. En este sentido, Synchronic supone un importante paso adelante en la carrera del dúo de cineastas estadounidenses al tratarse de su proyecto más ambicioso en términos productivos hasta la fecha. Buena muestra de ello es que, por primera vez en su carrera, hayan contado con el protagonismo de dos actores de cierta popularidad, Jamie Dornan y Anthony Mackie, conocidos por el gran público por encarnar a Christian Grey en la franquicia Cincuenta sombras de Grey y al Halcón en el Universo Cinematográfico Marvel, respectivamente.  Claro que esta evolución ha tenido también sus contrapartidas. Aunque Synchronic resulta una consecuente prolongación de lo expuesto hasta la fecha por la obra de Moorhead y Benson, en la que de nuevo vuelven a explorar temas como el tiempo, el amor, las relaciones humanas o la trascendencia, e, incluso, añaden cierto comentario sociopolítico hasta ahora inédito, aprovechando que su trama de viajes temporales se localice en una ciudad con la particular historia de Nueva Orleáns, se echa a faltar una mayor profundidad en su trazado, posiblemente debido a la pretensión de sus responsables de hacer su propuesta más accesible para el gran público y, con ello, dotarla de una mayor comercialidad. Una decisión que, con toda lógica, termina por repercutir en los resultados de una película que, aun siendo superior a la media, queda algún peldaño por debajo de los logros obtenidos por sus dos referidas hermanas.

Bacurau

Con permiso de Synchronic, el plato fuerte del viernes nos aguardaba a continuación con la proyección de Bacurau, como atestigua su programación en la sesión de las diez de la noche. Dicha consideración estaba en buena parte provocada por su exitoso paso por el circuito de festivales, donde la película brasileña ha acumulado varios de los galardones principales de certámenes del prestigio de Cannes o Sitges. A tenor de semejante palmarés, las expectativas depositadas en ella eran, pues, bastante altas, aunque, por desgracia, no las consiguió cumplir. Tanto es así que, una vez vista, da la sensación de que este listado de reconocimientos ha estado antes motivado por lo audaz que, sobre el papel, resulta su inusual mezcolanza de géneros y registros, que abarcan desde el relato costumbrista a la ciencia ficción, pasando por el thriller y el gore, y, sobre todo, su evidente crítica contra el Brasil de Bolsonaro, que a sus verdaderas cualidades artísticas. Dividida en dos partes, la primera abraza los postulados del realismo mágico, lo que, junto a su tono costumbrista y diversos detalles excéntricos, parece preludiar por momentos una especie de Amanece que no es poco a la brasileira. En la segunda, en cambio, se transforma en la enésima historia de caza del hombre por el hombre que El malvado Zaroff inaugurara en la gran pantalla, en este caso vestida con ciertos ribetes wésterns, aunque de una forma no tan acusada como algunas voces han querido destacar. Pero las piezas no encajan, y sus dos mitades rara vez funcionan de forma autónoma, ya no digamos como integrantes de un mismo todo. Por un lado, la película acusa una preocupante indefinición en su rumbo, mientras que, por otro, el que su duración se vaya por encima de las dos horas le acaba también perjudicando, por cuanto la historia dispuesta podría contarse en mucho menos tiempo y de una forma más compacta. Es como si sus responsables se hubiesen conformado con quedarse en la superficie, confiando todo su potencial en el atractivo de sus variopintos ingredientes. Véase al respecto su referida alegoría sobre el Brasil actual y el colonialismo capitalista estadounidense, que, aunque extrapolable a otras coordenadas geográficas, carece de cualquier tipo de matiz o desarrollo más allá de su mero enunciado: los habitantes de un aislado pueblo del interior del país sirven de víctimas para un grupo de cazadores estadounidenses que actúan en connivencia con las autoridades locales.

Shed Of The Dead

Como cierre, la sesión golfa tenía reservada la segunda película de zombis de la jornada. Bajo el inequívoco título de Shed of the Dead, el film en cuestión se integra dentro de la oleada de exponentes surgidos en las Islas Británicas siguiendo el modelo popularizado por la aquí bautizada como Zombies party, sazonado en esta oportunidad por la presencia en el reparto desempeñando roles secundarios de tres característicos del cine de terror de los setenta y ochenta como Michael Berryman, Bill Moseley y Kane Hodder. Sin embargo, el concurso de tan icónicos intérpretes, en cuyo currículo figuran clásicos del calibre de la primera Las colinas tienen ojos, Masacre en Texas 2 o varias entregas de Viernes 13, respectivamente, en lugar de la simpatía de los aficionados, como se pretende, lo único que despierta es su tristeza al verlos inmersos en una producción de tan baja estofa como esta. Y no solo por su palpable modestia presupuestaria, la cual se siente en el acabado de la película, dejando a un lado la inclusión de unos atractivos planos ilustrados que, sin mucho esfuerzo, se erigen en lo más rescatable de tan prescindible conjunto. Sino, sobre todo, por su total inoperancia en su primigenia condición de comedia terrorífica, debido a un sentido del humor de brocha gorda basado casi en exclusiva en las referencias sexuales y derivados. Cuestión aparte es la trasnochada carga machista que evidencia la película y que contrasta con la reivindicación feminista de la que ha hecho gala la Muestra tradicionalmente y que, un año más, Leticia Dolera hizo suya en la mayoría de sus intervenciones. Cuanto menos curioso, en especial porque este no fue el único caso a este respecto que encontraríamos a lo largo de la programación de este año.

TERCERA JORNADA: SÁBADO 7

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Presentación del pase de “Troll 2: Gira mundial” en la matinal del sábado, dentro de la sección “SyFy Kids”

La jornada del sábado abría el telón con la primera de las sesiones de “Syfy Kids”, la sección de la Muestra dedicada a los más pequeños de la casa que este año tuvo carácter gratuito. Lo hacía con el más infantil de los títulos programados, la película de animación Troll 2: Gira mundial, secuela del film de 2016 basado en esta popular línea de muñecos. En consonancia con estos antecedentes, la sala 1 del Palacio de la Prensa presentaba un lleno casi absoluto de pequeños espectadores acompañados de sus padres que habían acudido a ver la película, pero también a disfrutar del parque de juegos que la organización había situado en el hall del cine antes de la proyección en colaboración con LEGO. Dentro, además de regalar a cada espectador una caja de cereales de una conocida marca con motivos de la película, algunos de estos juguetes se sortearían entre los asistentes infantiles. En cuanto a la película en sí, sin haber visto a su antecesora, lo cierto es que el abajo firmante la esperaba peor. Si bien el tono infantil predomina en su recorrido, la cinta logra también cuanto menos entretener al público adulto gracias a una historia menos simplona de lo que cabría esperar en un principio, pero, sobre todo, a los muchos números musicales a base de versiones de conocidas canciones que pueblan su metraje y que forman parte indisoluble de su mensaje, en el que se aboga a favor de la tolerancia, de la diversidad y del poder de la música para unirnos, por más que la película peque por momentos en aquello que ella misma critica. Y es que uno ya está bastante harto que en este tipo de historias los rockeros seamos siempre los malos. Más allá de eso, la película destaca por su colorido y variado aspecto visual, con mención especial a la conseguida y atractiva textura de felpa que predomina en el diseño de personajes, objetos y escenarios. Por cierto, debido a las semanas que restaban para su estreno en España, Troll 2: Gira mundial fue proyectada en su versión original en inglés con subtítulos en castellano, fórmula esta en principio no muy ideal para una audiencia formada en su mayoría por niños de corta edad, aunque cabe reconocer que la mayoría aguantó el visionado estoicamente. Por el mismo motivo, durante la proyección se prohibió la utilización de móviles y demás aparatos similares, para lo que la distribuidora repartió a varios miembros de seguridad, lo que no evitó que algunos padres hicieran caso omiso, dando de paso un feo ejemplo a sus hijos.

The Cleansing Hour

Tras una pequeña pausa para la comida, la programación de la Muestra regresaba a eso de las cuatro de la tarde con The Cleansing Hour, película que tiene su origen en un corto homónimo del pasado 2016. Esto no quita para que su propuesta se encuadre dentro de una corriente bastante activa dentro del cine de terror de los últimos años caracterizada por tomar como base argumental el fenómeno de los reality shows y de la que en este mismo marco pudimos ver hace tres años uno de sus mejores exponentes con la australiana Scare Campaign. En este sentido, The Cleansing Hour no presenta demasiadas sorpresas. A grandes rasgos, repite punto por punto los ingredientes habituales de este tipo de films, caso del tono de comedia negra o las mentiras y la falta de ética que se esconden en esta clase de espectáculos sensacionalistas que les sirven de marco de acción. Lo más destacable, así las cosas, se encuentra en lo pronto que la película entra en harina, desarrollando a partir de entonces un tren de la bruja que, si no memorable, al menos cumple con los mínimos que habría que exigir a un producto genérico de su (modesta) categoría. Hasta aquí nada que objetar, a pesar de la horrorosa realización del debutante Damien LeVeck, cuyo abuso del primer plano como único recurso narrativo hace que sea prácticamente imposible discernir qué ocurre en la pantalla, a lo que también contribuye la oscura fotografía empleada, si bien este defecto puede que no sea realmente achacable a la propia película, sino culpa de la errónea colorimetría de la proyección de la Sala 2 del Palacio de la Prensa, ya que tal circunstancia se repitió en otros films vistos a lo largo de la Muestra, aunque no de una forma tan exagerada como en el presente. En realidad, lo más censurable de The Cleansing Hour se encuentra en el discurso que se puede extraer de sus imágenes. Y es que, el que su relato se desarrolle en un programa de exorcismos, apuntándose de paso en otro subgénero de lo más recurrente en el cine de terror actual, hace que por momentos acabe asemejándose a un panfleto ultracristiano, en el que aquellos que se toman a broma la religión y se valen de la Iglesia para lucrarse económicamente acaban siendo castigados por sus pecados. Eso, por no hablar de la óptica machista que traslucen momentos como aquel en el que uno de los protagonistas masculinos se enemista con el otro al descubrir que ha tenido un affaire con su novia, pero no cuando ya eran pareja, como sería comprensible, sino tiempo antes de que se conocieran.

rabid

Quizás por aquello de compensar, el siguiente film de la programación sí que poseería un punto de vista femenino. Me refiero a Rabid, el remake del clásico de David Cronenberg realizado por las hermanas Jen y Sylvia Soska, también conocidas como las Twisted Twins, quienes se dieron a conocer el pasado 2012 con American Mary, un exponente de body horror en el que ya dejaban entrever de forma velada la influencia del cine de su ilustre compatriota. Y lo cierto es que esta nueva versión de Rabia no decepciona, erigiéndose en un ejemplo de lo que cualquier remake debería de aspirar a ser. El que, a diferencia del título que toma como modelo, su trama se ambiente en el mundo de la alta costura, ya es bastante indicativo de por dónde se mueve su propuesta. De este modo, en lugar de limitarse a repetir lo ya conocido con el único cambio del uso de una caligrafía más actual para acercarla a las nuevas generaciones, como tantas veces suele ocurrir en este tipo de productos, las hermanas Soska ―quienes, por cierto, también interpretan dos personajes cruciales en la evolución del film― articulan una película de lo más respetuosa con la original, en fondo y forma, pero que al mismo tiempo efectúa una interesante relectura, en la que actualiza y amplía su discurso. Si muchos han querido ver el film de Cronenberg una alegoría sobre el SIDA, su versión del siglo XXI toma un elemento ya presente en aquél como es el de la cirugía estética para criticar con descarnada agudeza sobre la sociedad de las apariencias (físicas y estéticas) en el que nos encontramos actualmente. Entre sus muchos logros, cabe destacar el entregado trabajo que realiza Laura Vandervoort en el papel protagonista y el uso de los colores con fines dramáticos que hace su esteticista fotografía (atención, en especial, a la utilización que se hace del rojo para identificarlo con ciertos aspectos de la historia). En vista de ello, es una pena que sus resultados globales no lleguen a ser más redondos a causa de cierto bache narrativo en el que entra la película una vez ha planteado su discurso, y del que a duras penas se recupera en su último tramo.

The Lodge

La tercera sesión de la tarde nos traía lo nuevo del tándem de directores austriacos Severin Fiala y Veronika Franz, de quienes hace unos años pudiéramos ver en la Muestra su anterior película, la un tanto sobredimensionada Goodnight Mommy, suerte de relectura del clásico de Robert Mulligan El otro bajo el estilo de Michael Haneke, pongo por caso. Cinco años después, y bajo la producción de la nueva Hammer, Fiala y Franz regresan con The Lodge, un film que comparte no pocas sincronías con su referida obra previa. De ella recuperan el tema de la infancia y las relaciones paternofiliales, esta vez servidas, además, por partida doble, como eje vertebrador de una historia de terror psicológico de corte clásico, terreno este en el que, tal vez no por casualidad, la Hammer brindara algunos de sus mejores trabajos durante su, por otra parte, fecunda década de los sesenta del pasado siglo. El que el grueso de su argumento se ubique en una mansión aislada debido a una tormenta de nieve refleja el tono con el que se desarrolla una claustrofóbica y atmosférica narración que va construyendo a ritmo lento un clima de tensión sostenida a base de silencios y miradas, ajena a cualquier tipo de efectismo, sustentada sobre la duda de la verdadera realidad de lo que acontece en pantalla. Y aunque el resultado es un film notable, que no pocos consideraron la gran sorpresa de esta edición, en honor a la verdad debo decir que, aun siendo positiva, mi valoración no es tan entusiasta. Aunque le reconozco mucho de sus valores, como, por ejemplo, su elegante dirección, el hecho de conocer la película previa de sus dos responsables, dados sus ya señalados puntos en común, hacen que desde un primer momento la resolución de la intriga planteada resulte predecible. No solo eso, sino que, incluso, los regulares insertos de la casa de muñecas que poseen los hermanos protagonistas también apuntan en la misma dirección, por cuanto van adelantando la evolución del relato. A todo esto hay también que añadir la excesiva dilatación a la que es sometido el último tramo con las idas y venidas de unos y otros personajes cuando, más o menos, todo el pescado se encuentra ya vendido.

Muestra SYFY 2020 09

Presentación del pase de “Color Out of Space” con varios miembros del estudio español USER T38, responsable de los efectos especiales de la película

Si ya en el pase de The Lodger se había registrado un notable aumento de público, la siguiente sesión acabaría por ser la que más asistencia contó de toda la Muestra de este año, hasta el punto de rozar el lleno absoluto en las tres salas dispuestas. Este dato revela bien a las claras la expectación que existía por ver Color Out of Space, el esperado regreso como director al formato largo de ficción de Richard Stanley, más de tres décadas después de su controvertida salida de la adaptación de La isla del Dr. Moreau que protagonizaran a comienzos de los noventa Val Kilmer y Marlon Brando. Y eso que las alargadas e insustanciales presentaciones de Leticia Dolera hicieron que la sesión arrancara con aproximadamente hora y media de retraso sobre el horario previsto. Buen ejemplo de ello estuvo, precisamente, en la presentación del pase en cuestión. La presencia sobre las tablas de la Sala 1 de los miembros de USER T38, la compañía española que se ha encargado de los efectos y la post-producción de la película, solo sirvió para que la actriz y cineasta barcelonesa hiciera su ya cansino (y homófobo) chiste de la rima de Canino, terminando con una perorata feminista totalmente fuera de lugar con motivo del Día Internacional de la Mujer que se celebraba el domingo, tras lo que Dolera aprovechó para despedirse hasta el año que viene, ya que en la siguiente jornada pensaba acudir a la manifestación que se celebraba por esta efeméride en Madrid. Eso que ganamos.

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Pasando a comentar el contenido de Color Out of Space, al igual que ocurriera un día antes con la brasileña Bacurau, la expectación generada por esta adaptación de El color que cayó del cielo, uno de los relatos más populares de H. P. Lovecraft, aquí protagonizado por Nicolas Cage, no se correspondería con lo ofrecido finalmente por la película en cuestión. Antes al contrario, sus resultados son los de un film tremendamente fallido, que tarda un mundo en arrancar y, lo que es peor, se muestra incapaz de plasmar convenientemente las indudables buenas ideas que atesora. Si siempre se ha comentado la dificultad que entraña trasladar la literatura de Lovecraft y su terror cósmico y primigenio a la gran pantalla debido a su estilo más descriptivo que narrativo, la adaptación de Richard Stanley peca justo de lo opuesto. El guion coescrito por el sudafricano junto a Scarlett Amaris está sobresaturado de ideas, conceptos y sugerencias nulamente desarrolladas, dando la sensación de tratarse de un denso borrador pendiente de pulir. Pero, en lugar de eso, la puesta en escena de Stanley se afana en bombardear el metraje de gratuitos guiños a los aficionados, ya sea mediante las continuas referencias al imaginario creado por el escritor de Providence, con el Necronomicon a la cabeza, o dando forma a escenas que remiten de forma casi mimética a diversos clásicos del cine fantástico de los años ochenta, caso de La cosa o Encuentros en la tercera fase, entre algunos otros. En este contexto, su atractivo aspecto visual, caracterizado por esos tonos violetas que representan el indescriptible color que cayó del espacio, se antoja insuficiente botín para sacar a flote una producción que, para colmo de males, se ve también penalizada por la participación de un Nicolas Cage tan pasado de rosca como acostumbra, cuya histriónica actuación, por paradójico que resulte, sintetiza con simpar tino varios de los problemas que aqueja esta Color Out of Space, debido a su falta de gradación y mesura.

Satanic Panic

Si el año pasado una de las sesiones golfas de la Muestra estuvo protagonizada por Puppet Master: The Littlest Reich, el reboot de la prolífica franquicia creada por Charles Band a finales de los ochenta producido por Fangoria, casualidades de la vida, la última proyección del sábado nos traía de nuevo otra película financiada por la división cinematográfica de la popular revista sobre cine de terror. Se trataba de Satanic Panic, comedia terrorífica que tiene su principal toque de distinción en la presencia en su reparto de la veterana Rebecca Romijn, entre otras cosas, la Mística original en la saga de X-Men. Estas referencias dejan a las claras el tono retro de una película que cuenta con un argumento como poco singular: una repartidora de pizzas ávida de propinas acude a hacer una entrega al apartado barrio rico de su ciudad, donde acabará siendo la presa de una secta satánica que necesita una virgen para llevar a cabo un ritual con el que pretenden traer a nuestro mundo a la deidad diabólica Baphomet. Como es fácil de deducir a juzgar de este punto de partida, la trama se desarrolla bajo un sentido del humor de lo más friki, o al menos en su prometedora primera parte. Sin embargo, y en contra de lo esperado, transcurridos los minutos la narración va variando de tono hasta tomarse demasiado en serio a sí misma, produciéndose una evidente disonancia entre lo que marca el guion y el camino que toma la dirección. La película pierde así gran parte de su potencial, si bien su animado ritmo, sus puntuales gags cómicos y el empleo de un generoso gore hacen que nunca se pierda el interés, ofreciendo uno de esos exponentes que se ven con la misma facilidad con que se olvidan. Lo ideal sinceramente para estas alturas, cuando quien más quien menos llevábamos ya a nuestras espaldas más de doce horas interrumpidas de cine.

CUARTA JORNADA: DOMINGO 8

Muestra SYFY 2020 01

Como viene siendo habitual en los últimos años, la organización había reservado una de las matinales de “Syfy Kids” para recuperar en pantalla grande un clásico del cine fantástico de las últimas décadas. Si en ediciones pasadas los títulos proyectados habían sido Parque Jurásico o la adaptación a imagen real de La familia Addams, en esta ocasión el film escogido fue Regreso al futuro coincidiendo con el treinta y cinco aniversario de su estreno. Una efeméride que la Muestra celebró por todo lo alto, ya que, además de su programación, el film dirigido por Robert Zemeckis protagonizó el cartel oficial y el resto de la campaña promocional de este año. A modo de curiosidad, cabe comentar que esta primera aventura de Marty McFly y Doc sería proyectada en su versión doblada al castellano, al contrario de lo que suele ser norma en la Muestra, quién sabe si para añadir un plus de nostalgia entre una concurrida audiencia que en su mayoría había descubierto la película gracias a sus pases televisivos. Más allá de esto, la sesión transcurrió según el guion previsto. Además de comprobar con sus ojos lo bien que se mantiene Regreso al futuro con el transcurrir de los años, el público coreó al unísono los diálogos más recordados de la cinta, al tiempo que ovacionaba sus momentos más emblemáticos. A tenor de todo ello, solo queda agradecer a la organización que, año tras año, nos permita darnos el gustazo de revisitar en pantalla grande uno de estos clásicos, así como el detalle que tuvo en esta ocasión al repartir entre los asistentes una especie de recortable del DeLorean a modo de recuerdo de una sesión que, cabe recordar, era de carácter gratuito.

Human Lost

Sin apenas tiempo para el descanso, a eso de las tres y media de la tarde la Muestra encaraba su última tanda de proyecciones con el pase de Human Lost, película encargada de cubrir la tradicional cuota del certamen con el anime. Basada en Indigno de ser humano de Osamu Dasai, la segunda novela japonesa más vendida de la historia, de la que, al parecer, heredera su estructura en tres capítulos, su argumento nos traslada hasta un futuro próximo en el que la nanotecnología ha conseguido revivir a las personas de forma remota. Pero como nunca llueve a gustos de todos, hay quienes se rebelan contra esta, en apariencia, idílica sociedad donde no existe la muerte, para lo que se transforman en una especie de monstruos llamados Lost. Olvidando por completo las cuestiones filosóficas a las que se prestaba semejante argumento, Human Lost se decanta, sin embargo, por transitar por terrenos mucho menos estimulantes, y, ¿por qué no decirlo?, más comerciales para los consumidores de este tipo de productos. Y es que si su punto de partida, con su ambientación en esa sociedad distópica, ya remite a clásicos del anime como Akira, lo mismo ocurre con su estética cyberpunk, perviviendo cierta sensación de déjà vu durante todo su metraje. Y aunque uno comprende que existe un público para este tipo de productos, para ojos menos familiarizados la película acaba por caer en los peores tópicos que arrastra cierto cine de animación japonés encuadrado en la ciencia ficción. A saber: historia ininteligible y confusa; una tendencia a la gravedad y la trascendencia francamente risible; y proliferación de escenas de acción exageradísima e hipertrofiada, donde cualquier rasgo de verosimilitud se pierde en la propia naturaleza fantástica de la propuesta. Todo ello hace que, en esta tesitura, llegado a cierto momento el espectador acabe por desconectar del totum revolutum que sucede en la pantalla, cuando no a entregarse directamente y sin miramientos en los brazos de Morfeo, dadas las intempestivas horas en las que fue programada, cuando la mayoría nos encontrábamos haciendo la digestión de la comida, a lo que también contribuyó su interminable duración cercana a las dos horas de metraje.

le-daim

El surrealismo continuaba, aunque en este caso de forma voluntaria, con Le Daim, película encargada de inaugurar la pasada edición de la quincena de realizadores del Festival de Cannes y último trabajo hasta la fecha de Quentin Dupieux, quien además de dirigirla, firma el guion y se encarga de la fotografía y el montaje. Para quien no lo conozca, en apenas una década este cineasta francés ha conseguido hacerse un hueco en ciertos círculos cinéfilos gracias a su especialización en la realización de comedias disparatadas y extravagantes. Si en Rubber, la película con la que se diera a conocer internacionalmente, Dupieux seguía las andanzas de un neumático asesino, en Le Daim nos pone tras los pasos de un peculiar individuo que, tras una ruptura conyugal, compra una cara chaqueta de ante de segunda mano con la que se obsesiona, a tal punto de comenzar a hablar con ella, como si una parte de su consciencia se tratara. Sobre esta base, el cineasta realiza una especie de aproximación al cine de asesinos en serie auspiciado por un negrísimo sentido del humor en el que, burla, burlando, retrata ciertos aspectos de nuestra sociedad actual, en la que, como su protagonista, solucionamos nuestros problemas emocionales a base de materialismo con el que alimentar el ego, pero sin adoptar para ello grandes discursos grandilocuentes, sino con la sencillez como principal baza. Sencillez en su narrativa y en su planteamiento. Unos pocos elementos, una ajustada duración de poco más de hora y cuarto y la inspirada interpretación del oscarizado Jean Dujardin, quien soporta sobre sus hombros todo el peso de la historia al ser el único personaje en escena durante gran parte del metraje, conforman los reducidos ingredientes de un título que, si bien no alcanza el grado de brillantez de la mencionada Rubber, Réalité o Wrong Cops, en mi opinión la particular obra maestra de su responsable, parece marcar un punto de inflexión en su trayectoria, al abrazar una narración más homogénea y menos tendente a lo fantástico y al delirio de la que nos tenía acostumbrados hasta el momento.

first love

Tras el paréntesis que había supuesto en este sentido Le Daim, la penúltima sesión de esta edición de la Muestra nos volvía a llevar a tierras niponas para reencontrarnos con otro viejo conocido, el prolífico Takashi Miike y su First Love, un film que, a decir verdad, y como tantos otros exponentes orientales que recurrentemente se programan en otros eventos de este tipo, siendo rigurosos no debería de haber tenido cabida en un certamen especializado como este, ya que carece de cualquier vinculación con el fantástico o el terror, más allá de un único momento aislado puramente Miike. En realidad, se trata de un thriller de acción ambientado en los bajos fondos de Tokio que condensa su desarrollado en una única noche, con el telón de fondo de la peculiar historia de amor que anuncia su título surgida entre un boxeador desahuciado clínicamente y una prostituta que sufre de alucinaciones a causa del síndrome de abstinencia. Unos terrenos transitados por el cineasta nipón con cierta frecuencia a lo largo de su centenaria filmografía, pero que en esta ocasión son servidos con un estilo que recuerda a las incursiones en el género [criminal de Quentin Tarantino, Guy Ritchie o también su paisano Takeshi Kitano, debido principalmente a una narrativa formada por diferentes líneas argumentales interconectadas entre sí. El hecho de que First Love vaya a ser la primera película de Miike estrenada comercialmente en salas españolas en bastantes años podría hacernos pensar en un título más contenido de lo que viene siendo habitual en su inclasificable responsable. Pero, aunque el film sea hasta cierto punto asequible para el gran público, con todo lo que conlleva, ello no quiere decir que a lo largo de su metraje no encontremos diversos instantes marca de la casa, caso del baño de sangre y amputaciones en el que desemboca su prolongado clímax o el humor negro y cínico que recorre buena parte de una cinta que, sin ser nada del otro mundo, probablemente contenga algunos de los momentos más inspirados del cine del japonés desde hace bastante tiempo.

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Gorka Villar comunicando la suspensión de la sesión de clausura en la Sala 1 por problemas técnicos

Llegadas las diez de la noche, la decimoséptima edición de la Muestra SYFY de Cine Fantástico arrancaba su última sesión. Por este motivo, ante la comentada ausencia de Leticia Dolera era Gorka Villar el encargado de subir sobre las tablas del escenario de la Sala 1 del Palacio de la Prensa para la despedida de rigor. No obstante, a modo de regalo, tenía reservada una sorpresa para los asistentes. Antes de la película de clausura, se iba a adelantar un adelanto en exclusiva de Un lugar tranquilo 2, película cuyo tráiler había precedido todas y cada uno de los pases de la Muestra. Y, menuda sorpresa, ya que cierto problema acaecido con la reproducción de esta pieza promocional acabó motivando que tras algo más de una hora de espera e incertidumbre se tuviera que suspender la proyección de la Sala 1. Como solución, la organización reubicó a los espectadores que así lo desearon en la Sala 3, hasta llegar a doscientos, mientras que el resto se marchaba a casa precipitadamente con la promesa de ser recompensados próximamente de una forma pendiente de precisar.

the boy la maldicion de brahms

Por fortuna, los parroquianos de la Sala 2 no sufrimos tales inconvenientes y pudimos ver con total normalidad el referido avance, que consistió en unos escasos minutos del film, unas pocas frases promocionales y el tráiler, así como The Boy. La maldición de Brahms, la película escogida para protagonizar la clausura. Aunque su título español omita la referencia, se trata de la secuela de The Boy, modesto film de 2016 que, a medio camino entre el cine de casas encantadas y de muñecos malignos, ofrecía un efectivo ejercicio de tensión narrativa, solo roto por la desesperada búsqueda de efectismo visual en la que incurría su puesta en escena durante el último tercio y que contrastaba con el agradecido clasicismo imperante hasta el momento. Una decisión que, en cualquiera de los casos, no conseguía arruinar el buen sabor de boca dejado por el resto del conjunto y que, supongo, propiciaron un buen funcionamiento en taquilla como para propiciar cuatro años después la realización de una secuela concebida con mayores aspiraciones comerciales. Y es que, aunque al igual que en la original William Brent Bell se ha encargado de la dirección y Stacey Menear del guion, para esta nueva entrega sus responsables han contado con el protagonismo de una actriz de cierto poder mediático como Katie Holmes. Pero la continuidad de sus principales responsables no significa que esta nueva película sea fiel a su predecesora. Nada más lejos de la realidad. De entrada, no se trata de una continuación argumental de los hechos mostrados en la primera parte, sino que emplea a su antojo algunos elementos presentes en ella para crear una historia nueva, contradiciendo no poco de lo mostrado en aquélla. Algo que, por sí solo, no tendría que ser malo si el fruto resultante poseyera entidad, aunque desgraciadamente no sea el caso. Tanto es así que, antes que aprovechar la oportunidad de crear un universo propio, la única razón que parece perseguir esta The Boy. La maldición de Brahms es la de aludir con mucho descaro y poca lógica interna a todas y cada una de las principales corrientes del cine de terror coetáneo, desde las películas de niños malignos a las de posesiones, a través de una narración burda y carente de fuerza que tiene su mejor reflejo en su flojísimo desenlace. Triste colofón pues para esta Muestra, tanto por el nivel de la película escogida como por las circunstancias comentadas, pero que en cierto modo resumen lo que fue esta edición. Esperemos que el próximo año las cosas mejoren…

José Luis Salvador Estébenez

Fotografías: Juan Mari Ripalda

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Published in: on marzo 30, 2020 at 8:36 am  Dejar un comentario  
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Programación completa de la décimo séptima edición de la Muestra SYFY

Muestra Syfy 2020

En la tarde de ayer, la organización de la Muestra SYFY de Cine Fantástico desveló la programación completa de su decimoséptima edición que tendrá lugar en el Palacio de Prensa de Madrid la semana próxima entre el jueves 5 y el domingo 8 de marzo. En total serán diecisiete las sesiones que compondrán la propuesta de este año que, por primera vez en la historia del certamen, será inaugurada con la proyección de una película de animación. Como ya se anunció hace unos días, se trata de Onward, la última producción de Disney-Pixar a cargo del equipo responsable de Monstruos University. Ambientada en un mundo de fantasía suburbana, narra la historia de dos hermanos elfos adolescentes (voces de Chris Pratt y Tom Holland en su versión original) que se embarcan en una aventura extraordinaria para descubrir si queda algo de magia en el mundo.

synchronic

Dado pues el pistoletazo de salida, el viernes la segunda jornada de la Muestra arrancará a primera hora de la tarde con la tailandesa The Pool, sobre una pareja varada en una piscina abandonada con un depredador mortal. Le seguirá Blood Quantum, una película canadiense sobre zombis, y el film de ciencia ficción Synchronic, lo nuevo de Aaron Moorhead y Justin Benson, en el que dos paramédicos de Nueva Orleans ven cómo sus vidas cambian de la noche a la mañana tras descubrir una serie de terribles muertes causada por una nueva droga de diseño. Ya por la noche le tocará el turno a la multipremiada Bacurau, película brasileña que nos traslada al pueblo que le da nombre, donde lloran la muerte de su matriarca. Días más tarde, los habitantes se dan cuenta que el pueblo está siendo borrado del mapa.

The Lodge

El sábado, la estadounidense The Cleansing Hour abre la jornada con las andanzas de Drew y Max, quienes se dedican a transmitir exorcismos en directo, aunque, en realidad, las posesiones no son nada más que una puesta en escena, hasta que el destino les sorprende. A continuación, será el turno de Rabid, remake del clásico de David Cronenberg a cargo de las hermanas Soska. Le tomará el relevo The Lodge, producción canadiense a medio camino entre el terror y el thriller sobre una mujer que adopta una actitud aterradora al convertirse en madrastra de los hijos de su prometido. El plato fuerte de la jornada llegará de la mano de Color Out of Space, adaptación de uno de los relatos más emblemáticos de H.P. Lovecraft protagonizado por Nicolas Cage y Joely Richardson que ha supuesto el regreso a la dirección de largometrajes de ficción de Richard Stanley casi un cuarto de siglo después de su controvertida salida de la versión de La isla del Doctor Moreau que acabara dirigiendo John Frankenheimer con Val Kilmer y Marlon Brandon en sus papeles principales.

Satanic Panic

No obstante, junto con lo ya comentado, la programación del viernes y el sábado ampliarán su horario hasta la madrugada para dar cabida a sendas sesiones golfas. Así, el viernes se proyectará Shed of the Dead, comedia zombi inglesa que cuenta la historia de Trevor, quien se refugia en la épica del rol para escapar de una vida gris. Sin embargo, cuando la hecatombe zombi llega a Reino Unido, la oportunidad de convertirse en un héroe de verdad le estalla en la cara. Por su parte, comedia y terror se darán de la mano el sábado con la estadounidense Satanic Panic. En ella, una repartidora de pizza que se ve obligada a luchar por su vida (y por sus propinas) cuando debe entregar un pedido a una sociedad oculta de adoradores de Satán.

le-daim

El domingo, la última jornada de la Muestra se iniciará con la cinta de animación japonesa Human Lost, la cual nos traslada hasta 2036, cuando una revolución en el mundo de la medicina ha logrado superar a la muerte, accesible solo para los más pudientes. Momento entonces para el humor absurdo del francés Quentin Dupieux. Tras seguir las vicisitudes de un neumático en Rubber o narrar las andanzas de un peculiar grupo de policías en Wrong Cops, en Le Daim el cineasta francés regresa con la obsesión de un hombre hacía una chaqueta elaborada con piel de ciervo que le llevará a perder todos los ahorros de su vida y a meterse de lleno en el mundo del crimen. A continuación, otro nombre propio del cine de género actual como Takashi Miike regresará a la Muestra con la esperada First Love, un thriller sobre un joven boxeador que atraviesa una mala racha cuando se encuentra con su primer gran amor, una prostituta adicta a la droga que se encuentra inmersa en una compleja trama relacionada con el tráfico de drogas. Por último, la encargada de clausurar esta decimoséptima edición será The Boy. La Maldición de Brahms, secuela del film de 2016 The Boy, en esta oportunidad protagonizada por Katie Holmes y Christopher Convery. Ambos encarnan a un matrimonio que se traslada con su familia a una mansión sin ser conscientes de la aterradora realidad que ha marcado su historia durante décadas. Allí, el miembro más joven de la familia hace un nuevo amigo: un muñeco con forma humana al que llama “Brahms”.

Trolls 2

Pero no acaban aquí las cosas. Y es que, un año más, no faltará a la cita SYFY Kids, la sección de la Muestra destinada para toda la familia y que, una edición más, protagonizará las sesiones del sábado y domingo. De este modo, el sábado a las 12 h. se proyectará Trolls 2 – Gira Mundial, secuela de la exitosa comedia musical de animación estrenada en 2016 que vuelve plagada de estrellas y protagonizada de nuevo por Anna Kendrick y Justin Timberlake en su versión original. Además, antes de la proyección del film, los asistentes podrán acceder a la zona de juegos que LEGO preparará en el Palacio de la Prensa, donde públicos de todas las edades podrán disfrutar de sus propias aventuras jugando y conociendo de primera mano estos nuevos juguetes. Y es que para que la fantasía de esta nueva entrega de Trolls se extienda más allá de la gran pantalla, LEGO Trolls ha lanzado siete novedades que ofrecen una experiencia de juego divertida y entrañable para que toda la familia pueda recrear a su manera escenas de la película con sus personajes favoritos. “Fiesta en Pop Village”, “Concierto en Volcano Rock City”, “Orugabús Arcoíris” o “Vaina de Poppy” son algunos de los escenarios que impulsarán la creatividad de pequeños y mayores. Un día después, la matinal del domingo acogerá la proyección de Regreso al futuro, película que ha protagonizado la campaña de la 17 Muestra SYFY con motivo de su 35 aniversario y que el certamen también festejará ofreciendo la oportunidad de disfrutarla en pantalla grande.

El bono que da acceso a todas las sesiones, salvo las matinales, a las que solo se podrá acceder recogiendo un máximo de cuatro invitaciones gratuitas en la taquilla del Cine Palacio de la Prensa, se encuentran ya a la venta a un precio de 45€, mientras que las entradas individuales cuestan 7€. En ambos casos pueden adquirirse a través del siguiente enlace: https://palaciodelaprensa.com/categoria/muestra-syfy

Programación Muestra Syfy 2019

Published in: on febrero 28, 2020 at 6:58 am  Dejar un comentario  
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Primer avance de títulos de la décimo séptima Muestra SYFY

Muestra Syfy 2020

Un año más la  Muestra SYFY de Cine Fantástico aterrizará en Madrid para ofrecer una selección de los mejores títulos del género de la pasada temporada inéditos en salas comerciales españoles. Como viene siendo habitual, el cine Palacio de la Prensa acogerá la decimoséptima edición de la Muestra que tendrá lugar entre los próximo 5 y 8 de marzo con el patrocinio de la plataforma Sky.

onward

Para calentar motores, la organización ya ha anunciado un primer avance de títulos que conformarán la programación de este año. Así, por primera vez en la historia del evento una película de animación será el título que inaugure la Muestra SYFY. Se trata de Onward, producción de Disney Pixar dirigida por Dan Scanlon y producida por Kori Rae, el equipo responsable de Monstruos University. Ambientada en un mundo de fantasía suburbana, Onward cuenta la historia de dos hermanos elfos adolescentes (con las voces de Chris Pratt y Tom Holland en su versión original) que se embarcan en una aventura extraordinaria para descubrir si queda algo de magia en el mundo. Por su parte, The Boy. La maldición de Brahms, secuela del film de 2016 The Boy, será la encargada de clausurar los cuatro días y más de quince sesiones que compondrán la oferta de esta edición de la Muestra.

color-out-of-space

Junto con los films de inauguración y clausura, el avance de títulos anunciados hasta el momento se completa con El color que cayó del cielo, adaptación del famoso relato de H.P. Lovecraft protagonizada por Nicolas Cage que ha supuesto el regreso a la dirección de largometrajes de ficción de Richard Stanley veinticinco años después de su controvertida salida de la versión de La isla del doctor Moreau que protagonizarán Val Kilmer y Marlon Brando; una de las grandes triunfadoras de la última edición del Festival de Sitges, la brasileña Bacurau, ganadora en el certamen catalán de los premios de la crítica, jurado joven y mejor dirección; la particular historia de amor propuesta por un viejo conocido de la Muestra, el prolífico Takashi Miike, con First Love Human Lost, film de animación llegado como el previo de tierras japonesas; y las dos películas que, respectivamente, protagonizarán las sesiones matinales del sábado y domingo, Trolls 2 – Gira Mundial y Regreso al futuro con motivo del treinta y cinco aniversario de su estreno. No en vano, el clásico dirigido por Robert Zemeckis y protagonizado por Michael J. Fox en 1985 será el gran protagonista de esta edición de la Muestra. Y es que además de ofrecer a la audiencia la oportunidad de disfrutarla en pantalla grande. La película protagoniza también el cartel oficial de este año.

Regreso al futuro

En los próximos días la Muestra irá desgranando más títulos que formarán parte de esta décimo séptima edición de la Muestra. Mientras tanto, ya está a la venta el bono que da acceso a todas las sesiones, salvo las matinales, a las que solo se podrá acceder recogiendo un máximo de cuatro invitaciones gratuitas en la taquilla del Cine Palacio de la Prensa, a un precio de 45€ y puede adquirirse a través de este enlace: https://palaciodelaprensa.com/espectaculo/bono-muestra-syfy/Abono

Published in: on febrero 17, 2020 at 6:58 am  Dejar un comentario  
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