Entrevista a Mary Maude

Si hay una escena icónica de La residencia (1969), hasta el punto de protagonizar la mayoría de los carteles promocionales del film, es aquella en la que una de las estudiantes permanece tumbada sobre un camastro con la espalda desnuda y repleta de laceraciones, mientras una de sus compañeras le tapa la boca para ahogar los gritos de dolor que le producen los latigazos que descarga sobre su cuerpo con un claro sadismo Irene, la interna que actúa como brazo ejecutor de los castigos de la señora Fourneau, la directora del centro que presencia con morbosa delectación la estampa en segundo plano. La encargada de dar vida a la cruel Irene es Mary Maude, actriz británica que, a pesar de encontrarse en uno de sus primeros papeles para la gran pantalla, logra imprimir una extraordinaria intensidad a un personaje rico en aristas, convirtiéndole en uno de los elementos más recordados de tan extraordinaria película.

Lo cierto es que esta no sería la única ocasión en la que Mary Maude trabajaría en nuestro país. Cuatro años más tarde lo haría a las órdenes de José Ramón Larraz en La muerte incierta (1973), película de terror de planteamiento ciertamente original, comenzando por su ambientación en la India colonial y siguiendo por un argumento que entremezcla maldiciones y relaciones incestuosas. Estos dos films conforman la trayectoria dentro del cine de terror de Maude junto con su papel protagonista en Crucible of Terror [vd: La prueba del terror, 1971] y su participación con un rol secundario en el film de Norman J. Warren Terror [vd: De repente llegó el terror/El ente diabólico, 1978]. Cuatro films en los que la actriz demostró su ductilidad interpretativa y variedad de registros, encarnando cuatro papeles muy diferentes entre sí que abarcan desde la damisela en apuros de Crucible of Terror a la villana inmisericorde de La residencia.

Apenas he encontrado datos sobre tus orígenes como actriz. ¿Cuándo nace tu vocación interpretativa?

Desde los once años me formé como bailarina de ballet. De vez en cuando, la BBC elegía a niños para participar en series de televisión que adaptaban libros infantiles clásicos. Tuve la suerte de que me ofrecieran un papel y me encantó todo lo que me encontré: los arreglos de vestuario, los ensayos y la emoción del estudio. Cuando terminó, estaba enganchada y decidida a seguir una carrera como actriz.

Tras algunos trabajos televisivos, tu debut en el cine se produce en España con La residencia, donde das vida a un papel que inicialmente iba a interpretar la actriz italiana Serena Vergano. ¿Cómo llegaste a la película?

Había trabajado en varias películas y programas de televisión, incluida una serie de televisión de aventuras de larga duración, Freewheelers (1968-1969). La entrevista para La residencia fue en el Park Lane Hotel. Como buscaban chicas para cumplir una serie de roles, éramos muchas allí y teníamos poca o ninguna idea de lo que estaba pasando. Me sorprendió bastante cuando, más o menos un día después, me llamó mi agente para preguntarme si iría a Madrid a hacer una prueba de la película. Fue entonces cuando me dijeron que era para interpretar el papel de Irene.

Irene, tu personaje, protagoniza algunas de las secuencias más famosas de La residencia. Entre ellas destaca el icónico momento en el que fustiga a una de sus compañeras que se encuentra tendida en la cama, en una estampa de fuerte carga lésbica y sadomasoquista. Lo cierto es que, a lo largo de la película, es expuesta de forma velada la orientación homosexual de Irene. Cuando Chicho Ibáñez Serrador te explicó el personaje ¿te indicó que era lesbiana?

Irene es un personaje complejo, pero no la percibí como lesbiana. Creo que era la matona de la escuela, que disfrutaba humillando a los demás y luchaba, como todas ellas, por su supervivencia. Además, tenía la percepción de que era el personaje de Lilli Palmer quien disfrutaba de los elementos más sádicos; Irene era su secuaz.

No estoy segura de si Chicho alguna vez explicó o contribuyó con sus puntos de vista sobre el personaje, ¡pero gritó mucho! Rápidamente aprendí a gritar y así me gané la reputación de «Tú eres más española que las españolas».

Ya que lo comentas, Chicho tenía fama de ser muy duro en el set. ¿Cómo fue tu experiencia con él?

Mirando hacia atrás, estoy segura de que tenía una visión general de la película y parte de ella se ejecutó de manera brillante. Recuerdo haber tenido una gran discusión con él sobre la escena de los azotes, diciéndole que no hacíamos cosas así en Inglaterra. Me tomó varias horas y muchas lágrimas dominar la técnica.

Irene y la señora Fourneau o, lo que es lo mismo, Mary y Lili Palmer en una imagen de «La residencia»

Viendo la película, da la sensación por tu mímica que dices tus diálogos en español. ¿Es así?

Los actores ingleses, John [Moulder-Brown], Pauline [Challoner] y yo teníamos un intérprete, Claudio, pero el primer día me di cuenta de que era demasiado amable para interpretar las palabras de Chicho textualmente. Hora de aprender español, decidí. Con la ayuda de Claudio y, como nadie más hablaba inglés, lo aprendí rápido. Así que durante la mayor parte de la película hablé en español y, como el elenco y el equipo fueron generosos con su ayuda, al final lo dominaba más o menos.

Dentro del reparto de La residencia, destaca la presencia de Lilli Palmer, junto con la que compartes un buen número de escenas. ¿Cómo era la actriz alemana?

Todos estábamos un poco asombrados con Lili y éramos muy amables con ella. Hice mi prueba de pantalla con ella (la escena en su oficina) y fue amable, un poco distante, pero amable. ¡Una o dos veces compartimos coche y comimos chocolate suizo!

Junto a Judy Matheson en una escena de «Crucible of Terror»

Sin movernos del género, a tu vuelta al Reino Unido protagonizas Crucible of Terror. ¿Qué recuerdas de esta película?

Recuerdo esta película con cariño por dos razones. Primero, ¡me enamoré de un asistente de dirección que se convirtió en mi esposo! Y, en segundo lugar, conocí a una de mis mejores amigas, Judy Matheson.

Filmamos en Cornualles en verano y fue muy divertido.

Si en La residencia habías dado vida a la villana de la función, en Crucible of Terror, al menos en principio, encarnas a la típica damisela en apuros. ¿En cuál de los dos registros te sentías más a gusto?

Por lo general, me elegían como la «dulce», pero era mucho más satisfactorio interpretar al villano, especialmente a un personaje matizado como Irene o la dama de Terror. Millie en Crucible of Terror era tanto un ángel como un villano.

El director de Crucible of Terror fue Ted Hooker, un cineasta del que apenas existen datos y que no volvió a tener más créditos. ¿Qué nos puedes contar de él?

Ted Hooker dirigía su primera y única película. Era un hombre genial que se había rodeado hábilmente de excelentes técnicos.

El personaje de Mary siendo acosada por el de Mike Raven en «Crucible of Terror»

El protagonista masculino de Crucible of Terror es Mike Raven, quien se pasa toda la película acosando a tu personaje. ¿Cómo era Raven trabajando? La verdad es que en pantalla tiene una presencia increíble y muy amenazante…

Creo que fue la primera película de Mike Raven, quien era conocido como DJ de radio. ¡Tanto él como su esposa vestían de negro y pretendían ser adoradores del diablo!

Una curiosidad. En el desenlace de la película tu personaje se reincorpora con el rostro deformado y mantiene una lucha con el de Raven utilizando una especie de soplete. ¿Eras tú o un doble?

Según recuerdo, filmé la mayor parte de la escena del soplete, pero definitivamente también participó un especialista.

Tanto Raven como otra de tus compañeras en Crucible of Terror, tu amiga Judy Matheson, entraron por aquellos años dentro de la nómina de Hammer Films. Sin embargo, aunque sí trabajaste para la compañía en proyectos encuadrados en otros géneros, no participaste en ninguna de sus películas de terror. ¿No te lo ofrecieron?

Cada película era un proyecto independiente. Después de La muerte incierta, que fue casi inmediatamente después de Crucible of Terror, decidí extender mis roles para incluir el teatro, especialmente la comedia. También participé en varias comedias televisivas.

Como dices, en uno de tus siguientes trabajos volverías de nuevo a España para protagonizar La muerte incierta, una película de terror ciertamente original dirigida por José Ramón Larraz, quien en aquella época vivía en el Reino Unido. ¿Cómo llegaste a ella y cómo la recuerdas?

Creo que Larraz había visto La residencia y me preguntó si me interesaba trabajar en La muerte incierta. Esta película fue una experiencia extraña para mí, ya que nunca había trabajado en una película de tan poco presupuesto. La vi por primera vez hace relativamente poco tiempo. Filmamos en Barcelona. No fue un momento feliz para mí. En ese momento Larraz aún vivía en España. Creo que fue después que se fue a vivir a Inglaterra.

Uno de tus escasos trabajos posteriores dentro del cine de terror fue ya a finales de los setenta en Terror, donde interpretas un papel con muy poco tiempo en pantalla, pero determinante en el devenir de la historia. ¿Cómo fue trabajar junto a su director, el recientemente fallecido Norman J. Warren?

Sí, fue una parte muy pequeña pero significativa, que fue muy agradable de hacer. Norman fue un director excelente teniendo en cuenta todos los aspectos de la película. ¡Esos pocos minutos de película es donde creo que estoy en mi mejor momento en todas las películas de terror que hice!

Fue muy triste cuando Norman murió, ya que tenía muchos seguidores aquí en el Reino Unido y se consideraba universalmente que era el hombre más amable y bondadoso del mundo.

Mary a punto de ser asesinada en «Terror»

¿Por qué a comienzos de los noventa abandonaste tu carrera interpretativa?

A finales de la década de los ochenta comencé a trabajar como investigadora autónoma para un semanario muy conocido. Me encantó y viajé a lugares interesantes. Aunque seguí aceptando papeles, encontré este trabajo atrayente y satisfactorio. ¡Poco a poco tomó el control!

Y, echando la vista atrás, ¿qué valoración haces de tu carrera como actriz y, más concretamente, dentro del cine de terror?

Me encantó mi vida temprana como actriz. España, obviamente, jugó un papel muy importante en ello. Recuerdo con alegría a Cristina Galbó y Maribel Martín. Todas éramos jóvenes y nos divertimos mucho.

Responder a tus preguntas me ha traído un torrente de recuerdos de mi trabajo en España y de las muchas veces que he dicho o pensado: “¡Me gustaría ir a España!”

José Luis Salvador Estébenez

  • El autor quiere agradecer públicamente a Judy Matheson y Javier S. Donate su desinteresada colaboración para que esta entrevista fuera posible.

5 comentarios en “Entrevista a Mary Maude

  1. Me ha encantado el reportaje de la actriz Mary Maude,
    Mi abuela y. Yo somos grandes FANS de esta maravillosa actriz.
    Nos ha encantado saber.cosas de ella de cuando era actriz.
    Muchas gracias x compartir 😊♥️♥️♥️

  2. Me ha encantado leer esta entrevista, es lo más reciente que he encontrado sobre ella😊, hay poca información en Internet sobre su vida en la actualidad

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