Entrevista a Robert Bronzi, el doble cinematográfico de Charles Bronson

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El de Robert Bronzi es un caso sin apenas antecedentes en la historia del cine. Tendríamos que retroceder hasta la década de los setenta para encontrar un precedente similar, cuando, a raíz de la muerte de Bruce Lee, las pantallas de los cines de barrio de la época se llenaron de películas protagonizadas por clones del recordado actor, bautizados con distintas variantes que recordaran a su nombre: Bruce Le, Bruce Li, Bruce Lai, Bronson Lee…Y es que este actor de origen húngaro, nacido como Robert Kovacs, ha desarrollado en los últimos años una carrera cinematográfica en producciones de Serie B, aprovechando su impresionante parecido con Charles Bronson. En ellas, como es lógico, emula la imagen cinematográfica del que es también su ídolo. Resulta significativo el caso de Death Kiss (2018), una entrega apócrifa de la saga Death Wish en la que Bronzi interpreta a un sosías sin nombre del rol de justiciero urbano que encarnara Bronson en la aludida serie.

Death Kiss viviría su estreno en España durante la pasada edición de Cutrecon, donde Bronzi acabó por convertirse en uno de los principales protagonistas del certamen, a tal punto que su presencia logró despertar una gran atención por parte tanto de los espectadores como de los medios. Amable y cercano, justo lo contrario que su imagen cinematográfica, y poseedor de un perfecto castellano aprendido durante su prolongada estancia en nuestro país, tuvimos la ocasión de hablar con él para que nos contara de primera mano sus orígenes, su etapa en España como actor y especialista de espectáculos en vivo, su entrada en la industria del cine, sus películas y sus próximos proyectos. Esto fue lo que nos dijo.

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Robert Bronzi junto a Carlos Palencia, director de Cutrecon, durante la presentación de la proyección de “Death Kiss” en el certamen.

Has trabajado como carpintero, entrenador de caballos o músico. ¿Cómo acabas convirtiéndote en actor?

Ha sido un camino muy largo y muy duro, y poco a poco voy subiendo escalones. Desde hace muchos años intentaba convertirme en actor. Con este objetivo en mis inicios busqué lugares donde pudiera trabajar y mostrar mi talento, ya que soy especialista, músico y un excelente jinete. Así que me centré en parques temáticos y lugares que hicieran shows en vivo. Con esta idea me marché en 1994 a los Estados Unidos, a Nueva York, para probar suerte. Pero como no salió bien volví a Hungría.

Allí tenía un amigo que se manejaba muy bien con los ordenadores. Dado que no había encontrado nada en el otro lado del mar, hablé con él para que me ayudara a buscar algo en Europa. Así encontramos Port Aventura. Aunque les envié muchas fotos e información sobre mí, no obtuve respuesta. Un día, un amigo me aconsejó que fuera personalmente allí. Y así hice. En 2003 me subí a un autobús en Budapest con destino a Barcelona y desde allí me presenté en Port Aventura. Durante tres o cuatro días pagué la entrada al parque para acceder al recinto. Iba siempre vestido de vaquero para dejarme ver, hasta que un día un hombre se me acercó mirándome  me dijo: “Oye, tú te pareces mucho a Charles Bronson”. “Sí, lo sé. Por eso estoy aquí”, le contesté. Le conté mi historia y le expliqué que era especialista. Él me escuchó y cuando tuvo que irse a la cantina a tomar el almuerzo me dijo que le esperara allí y que en media hora me presentaría al regidor. Así fue. Al día siguiente estuve hablando con el director de casting de Port Aventura y con los jefes. Como era mayo ya era un poco tarde, porque para entonces estaban todos los puestos con actores ocupados, pero me prometieron que de cara al año siguiente me mandarían una oferta para trabajar allí. Cumplieron su palabra y en junio de 2004 empecé a trabajar en Port Aventura como sheriff.

Paso a paso fui creciendo, haciendo más trabajos. Por ejemplo, rodé un anuncio de jamones para Navidul con Bertín Osborne en Madrid, otro de un nuevo modelo del Seat León en Sitges… Pero con la llegada de la crisis se acabó la historia. Me echaron de Port Aventura, como a todos los actores que trabajábamos en el parque, y me fui a Almería. Allí busqué contactos para encontrar trabajo y entré en el Fort Bravo Texas Hollywood de Tabernas. Después me fui a Lanzarote y luego a Huesca, en un pueblo cerca de Monzón, donde estuve en una granja escuela en la que enseñaba a la gente a montar a caballo y también trabajaba con chicos autistas.

¿Y cómo se produce tu entrada en el mundo del cine?

Rafael Molina, el dueño del Fort Bravo Texas Hollywood, que es muy amigo mío, puso a la entrada del restaurante una foto mía, que aún hoy permanece allí, junto a otra foto de Charles Bronson. Un día apareció el director Rene Perez y preguntó qué pintaban allí esas dos fotos de Charles Bronson de joven y de más mayor. “El más joven no es Charles Bronson, es otro tipo”, le contestó. Entonces Rene Perez se puso en contacto conmigo por e-mail diciéndome que quería conocerme con la idea de que trabajáramos juntos.

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Bronzi junto a Steven E. De Souza durante el encuentro con los invitados de esta edición de Cutrecon

Desde que entraras en contacto con Rene Perez has rodado varias películas. ¿Qué nos puedes contar acerca de ellas?

Con Rene Perez he rodado hasta el momento tres películas. La primera que hicimos se tituló From Hell to the Wild West (2017), que son las andanzas de Jack el Destripador en el Oeste. Después rodamos Death Kiss el pasado mes de enero y a finales de octubre filmamos durante quince días nuestra tercera película juntos, que se llama Cry Havoc. Es una película de terror, aunque personalmente he de decir que no me gusta este género.

Junto a estos tres títulos he hecho otra, Escape From Death Block 13, que es una película de mucha acción. La filmamos en Ohio, e interpreto a un tipo que es húngaro, como yo, que viaja a los Estados Unidos tras la muerte de su hermano, quien trabajaba allí, y por una serie de circunstancias acaba metido en la cárcel, donde transcurre la mayoría de la historia.

El año pasado rodé tres películas: Death Kiss, Cry Havoc y Escape From Death Block 13. Y, si todo va bien, a finales de febrero empezaré a filmar un western cuyo título no te puedo decir ahora porque es secreto. Solo te puedo adelantar que vamos a rodar en Almería durante una semana y después nos marcharemos a California, al Parque Nacional de Sashta, que es una localización muy bonita en la que ya filmamos algunas secuencias de Death Kiss.

Antes de estas películas ¿ya habías participado en otros films, ya fuera como actor o especialista?

Sí, sí, pero eran cortometrajes. Estando en Almería rodé un mediometraje de cuarenta y cinco minutos con el director Julian Rosefeldt, de Berlín, que se llama American Night. Luego, cuando empecé a trabajar en Lanzarote, vinieron cuatro chicos de Hamburgo, Alemania, con los que hice un cortometraje titulado Rancho Texas (2010), que es el nombre del parque en el que yo trabajaba en Lanzarote. Es un corto sobre mi vida mezclado con fotos e imágenes de Charles Bronson. Y en Hungría, por supuesto, trabajé como especialista con caballos.

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Aparte de tu parecido físico con Charles Bronson, lo cierto es que actúas igual que él. ¿Cómo te preparas el personaje? ¿Estudias sus interpretaciones?

Veo muchas películas y, entre ellas, he visto casi todas las de Charles Bronson. Me gustan los films de actores buenos, como Clint Eastwood o Terence Hill. En definitiva, veo muchas películas, y me fijo en cómo se mueven y en cómo actúan estos actores. Sobre todo Charles Bronson, que es mi héroe. N existe un fan suyo en el mundo mayor que yo. Recuerdo que en mi juventud, cuando vi Hasta que llegó su hora (C’era una volta il West, 1968), me emocioné como un niño. Es el mejor western de la historia.

Aparte de esto, hago gimnasio. Hace un año empecé a practicar thai box con un entrenador, Adam, que es muy buen tío. Y también hago judo, gimnasia y la semana que viene iré a montar a caballo para preparar la musculatura de los muslos de cara al rodaje de la próxima película. De lo contrario, cuando monte a caballo en el film me saldrán unas agujetas que te cagas.

Entiendo entonces que no has estudiado interpretación, sino que eres totalmente autodidacta…

Sí. Yo siempre hablo con los directores y productores, que para mí es mucho más difícil memorizar las líneas de mi papel. Para un actor norteamericano es muy fácil, porque es su lengua, pero yo tengo que dedicarle más tiempo. Pero a mí no me importa, ojo; me encanta hacerlo. A veces recibo mp3s en los que el director graba con su voz mis líneas, para que vea el acento que tengo que poner. Así es mucho más fácil para mí, y está consiguiendo que me acostumbre a hablar con acento americano. Todo el mundo me dice que tengo un acento muy americano. Aunque de momento me habían doblado en todas mis películas, en Cry Havoc y Escape From Death Block 13 he usado mi voz, y en la siguiente que voy a rodar también lo haré.

En enero, cuando rodamos Death Kiss, Rene Perez me dijo que mi voz ya tenía un ochenta por ciento de acento americano. Y cuando después de rodar Escape From Death Block 13 con Gary Jones volví a rodar con Rene Perez Cry Havoc estaba sorprendido. Él habla español, porque, aunque ha nacido en Estados Unidos, sus padres son latinos, y hasta entonces nos comunicábamos en castellano. Pero en este rodaje nos hemos hablado en inglés, aunque a veces, cuando yo no entendía algo o él me quería explicar algo de una forma más detallada sí que hablábamos en castellano.

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Tu nombre real es Robert Kovacs y en Death Kiss apareces acreditado así. ¿Cuándo adoptas el seudónimo de Robert Bronzi?

Tengo un amigo que vive en Orlando y es el que se encarga de llevar mis redes sociales. Un día me llamó y me dijo: “¿Qué pongo? Tienes que elegir un nombre. Robert Kovacs Bronzi es muy largo. Hay que poner Robert Kovacs, Kovacs Bronzi o algo así”. Entonces decidí Robert Bronzi como nombre artístico. Que une mi nombre verdadero y este diminutivo de Bronson. Y a partir de entonces lo he utilizado en todas mis películas y en mis redes sociales.

En la presentación del “Bronsonfest” en Cutrecon anunciaste que entre tus próximos proyectos se encontraba uno que te iba a unir con Danny Trejo. ¿Qué puedes adelantar de esta futura película?

Es una idea mía para hacer una película que sirva de continuación a Escape From Death Block 13, que termina con mi personaje escapando de la cárcel junto a otro preso que es el rey de la prisión. Tras esto, va a regresar a Hungría, pero antes el FBI le ofrece un trabajo y así termina la historia. El productor va a ir a Nueva York a hablar con Danny Trejo y, dado que él habla castellano y yo también, la idea es que en las películas lucháramos contra narcotraficantes que vienen de México. Su personaje también sería un delincuente. Es una idea, pero depende de él y de muchas cosas. Estamos hablando de esa opción, pero no es seguro todavía. Aunque a mí me gustaría poder trabajar con él.

José Luis Salvador Estébenez

Fotografías: Juan Mari Ripalda

Published in: on febrero 15, 2019 at 6:58 am  Dejar un comentario  
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Entrevista a Harley Cokeliss

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Coincidiendo con el veinticinco aniversario desde su creación, la sección “Seven Chances” del Festival de Sitges presentó en la pasada edición del certamen un cambio de orientación en su propuesta. Si hasta ahora su programación se habría nutrido de películas de temática no necesariamente fantástica, tanto de realizadores consagrados como de nuevos valores emergentes, a través de proyecciones únicas, el nuevo modelo instaurado desde esta edición es la recuperación de films fantásticos olvidados, con especial predilección por las rarezas. Así, en este primer año de esta nueva andadura, la selección brindó la oportunidad a los espectadores de Sitges de poder visionar en pantalla grande films como Spirits of the Air, Gremlins of the Clouds (1989), la desconocida ópera prima en el formato largo de Alex Proyas, el mexicano Santo contra el cerebro del mal (1959), en su nueva restauración apadrinada por Nicolas Winding Refn o La visita del vicio (1978) de nuestro José Ramón Larraz.

Otro de los títulos que formó parte de los siete films propuestos por “Seven Chances” fue Dream Demon (1988) —El sueño del demonio en su estreno español— , modesta producción británica que con el transcurrir de los años ha despertado un creciente fenómeno de culto a su alrededor, entre otros motivos por las relativas similitudes que su argumento presenta con el de la famosa saga Pesadilla en Elm Street, pero también por su marcado carácter feminista en un tiempo en el que el papel de la mujer en el cine de terror se limitaba a servir de víctima, articulándose su  trama a partir de los sueños y alucinaciones que sufre Diana, su protagonista, ante el temor que le produce su inminente boda. Proyectada en el director’s cut restaurado recientemente por el Brith Film Institute en 2K, el pase de Dream Demon contó con la presencia del director film, Harley Cokeliss, un realizador todoterreno que a lo largo de su dilatada trayectoria ha incursionado en numerosos géneros y formatos, mostrando, no obstante, una especial predilección por el fantástico, donde se ha visto involucrado en proyectos en los que ha estado vinculado directa o indirectamente con nombres tan destacados dentro del género como John Carpenter, Roger Corman, la saga Star Wars o ET, el extraterrestre (E.T. the Extra-Terrestrial, 1982).

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Harley durante el coloquio con los espectadores que tuvo lugar tras la proyección de “Dream Demon”.

A lo largo de tu carrera has estado muy relacionado con el género fantástico. ¿Obedece a un interés personal o ha sido algo circunstancial?

Mi interés por el género fantástico es algo que se remonta a mi juventud. Mientras crecía me pasaba las horas leyendo un montón de libros de ciencia ficción. Con catorce, quince, dieciséis años me leía sobre dos o tres libros del género a la semana. Me encantaba cómo su lectura me transportaba a muchos lugares diferentes en los que sabía que nunca iba a poder estar y cómo provocaba que me vinieran a la cabeza muchas ideas interesantes. En otras palabras, excitaban mi mente. Mis escritores favoritos eran Philip K. Dick, Ray Bradbury y J. G. Ballard. También leí bastante de Brian Aldiss. Pero aunque era un gran aficionado a la ciencia ficción, también me gustaba mucho el horror gótico y autores como Henry James, Edgar Allan Poe, Algernon Blackwood, Guy de Maupassant… Así que la ciencia ficción y el horror gótico ocuparon la mayoría de mi tiempo de lectura durante aquellos años y fueron mis mayores influencias entonces.

Ya tu segunda película, The Glitterball (1977), se enmarca dentro de la ciencia ficción, narrando la relación que se establece entre dos chicos y un extraterrestre. Este punto de partida ha hecho que muchos hayan comparado tu película con ET, el extraterrestre. Dado que tu film es anterior, ¿piensas que Steven Spielberg pudo haberse influenciado para dar forma a su película de The Glitterball?

No lo sé. Es cierto que el tema es similar, y que mi película es tres o cuatro años anterior a la de Spielberg. Hay algunas coincidencias, pero también varias diferencias. En cuanto a las similitudes, cuando tratas ciertos temas siempre van a existir similitudes. Es como cuando en un western el héroe se dirige a la población para enfrentarse al malo. Son ideas universales sobre las que nadie tiene la propiedad y que son inherentes al género.

Dicho esto, he de decir que me gustó mucho la película de Spielberg y que es muy diferente a la mía. Sin ir más lejos, a diferencia de ET, el extraterrestre en mi película no hay niños, y mientras que en The Glitterball los extraterrestres son una pequeña bolita que se convierte en una bola muy grande de gas, en la película de Spielberg es una especie de tortuga. Detalles como estos demuestran que las dos películas son muy diferentes entre sí.

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En 1982 regresas al género con Destructor (Battletruck), un film postapocalíptico que surgía un tanto la línea de la entonces exitosa saga  de Mad Max

Bueno, en realidad, nosotros rodamos Destructor en Nueva Zelanda al mismo tiempo que George Miller estaba haciendo Mad Max II, el guerrero de la carretera (Mad Max 2, 1981) en Australia. En cualquier caso, comparada con Mad Max, Destructor es bastante diferente. Destructor es mucho más parecida a un western, sin ambientación postapocalíptica, ni coches chocando, ni a Mel Gibson haciendo de héroe. Destructor va más en la línea de un western con una comunidad en un momento peligroso, que bien podría ser una comunidad en los tiempos del salvaje Oeste en los Estados Unidos. Hay un momento en el que esta comunidad está en peligro por causa de la presencia de bandas itinerantes de paramilitares y, por lo tanto, si lo miras en su contexto puede verse como un western de ciencia ficción. No es el mismo tipo de locura apocalíptica de Mad Max, por lo que el tono entre ambas películas es muy diferente.

¿Cuál fue la implicación de Roger Corman en la película?

Bueno, Roger Corman ayudó en la financiación de la película y básicamente es todo lo que hizo. Yo estuve trabajando en el guion durante un año antes, y como le conocía le pasé el guion y le gustó mucho. Más adelante, cuando hicimos un pase de la película a una audiencia como prueba en Los Ángeles, Roger estuvo allí tomando notas a tenor de la reacción que había tenido el público. Me las pasó y ponía que había que eliminar dos líneas de diálogo concretas. Yo le pregunté por qué y él me respondió que era por la reacción inapropiada de la audiencia. Así que examinamos la película otra vez y eliminamos esas dos líneas de diálogo porque Roger tenía razón, y la película funcionaba mejor sin ellas.

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Entre medias de The Glitterball y Destructor, entre otras cosas te ocupaste de dirigir la segunda unidad de El imperio contraataca (Star Wars: Episode V – The Empire Strikes Back, 1980). ¿En qué consistió tu labor?

La segunda unidad rueda lo que la primera unidad no tiene tiempo de hacer o es demasiado complicado. Por ejemplo, en las tomas en el interior del Halcón Milenario en las que aparecía una ventana y había que usar pantalla azul las hacíamos la segunda unidad, ya que era un trabajo más técnico el obtener la exposición correcta, ya que la pantalla azul debía de tener la misma exposición que los objetos que aparecían en primer plano, para que después en la postproducción se añadiera sobre esas pantallas azules el espacio y no se notara el cambio. Todas las escenas que van a llevar tiempo o son complicadas de realizar como luchas, explosiones… son las que tiene que hacer la segunda unidad.

Retomando tu carrera como director para la gran pantalla, en 1986 diriges La luna negra (Black Moon Rising, 1986), film protagonizado por Tonmy Lee Jones y Linda Hamilton a partir de un guion de John Carpenter. ¿Qué recuerdos guardas de esta película que quizás sea tu proyecto más ambicioso dados los nombres que estuvieron implicados en él?

Antes de responderte a tu pregunta, me gustaría hacer una aclaración sobre un error muy común sobre la cronología de mi carrera. Habitualmente se dice que yo hice primero Destructor, después la segunda unidad de El imperio contraataca y, por último, La luna negra. Y no es así. En realidad, primero hice la segunda unidad de El imperio contraataca y el mismo verano Destructor y ya después La luna negra.

Volviendo a tu pregunta, el guion me  llegó a través del productor, que se lo había comprado a John Carpenter. La filmamos con la productora New World, creo recordar. Hicimos el proceso de casting, y tuvimos la suerte de poder tener a Tommy Lee Jones y Linda Hamiton, que acababa de rodar Terminator (The Terminator, 1984). Ella es estupenda, y yo estaba muy emocionado y feliz de poder trabajar con Tommy Lee, porque es increíble. Así que fue un rodaje increíblemente bonito en el que nos lo pasamos muy, muy bien.

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Hablemos de Dream Demon, la película por la que has venido al Festival de Sitges, y cuyo guion escribiste junto con Christopher Wicking, quien en los setenta había estado muy activo dentro del cine de terror británico, escribiendo incluso varias películas de la Hammer…

Realmente me había gustado mucho su guion para Scream and Scream Again, [tv/vd/dvd/bd: La carrera de la muerte, 1970]. Es interesante, porque Fritz Lang también era fanático de La carrera de la muerte, según pude saber cuando lo entrevisté a comienzos de los setenta para un documental sobre ciencia ficción que hice para la BBC. A Fritz y a mí nos gustaba el trabajo de Christopher.

Cuando terminamos con el guion empezamos a hacer storyboards, ya que Dream Demon es una película muy visual. Para ello trabajé con el brillante ilustrador y dibujante de cómics John Bolton. Durante ese proceso hicimos ciertos cambios en el guion con lo que buscábamos, en cierto sentido, establecer el patrón visual de la película y luego se modificaron los scripts para reflejar el trabajo que habíamos hecho en los storyboards.

El que su protagonismo recaiga en dos personajes femeninos, unido al hecho de que Diana comienza a tener las pesadillas cuando va a contraer matrimonio, ha hecho que Drem Demon sea considerada por ciertas fuentes como la primera película de terror feminista de la historia. ¿Era algo premeditado o se tratan de interpretaciones de los espectadores?

Sí. Me sentí muy feliz cuando me dijeron que Dream Demon era la primera película de terror feminista. Me quedé muy satisfecho.

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A lo largo del metraje son constantes los momentos gore, en una época en la que en el Reino Unido aún planeaba la sombra del listado de video nasties. ¿Hubo algún problema con la censura en este sentido?

No, porque al fin y al cabo era fantasía y, por tanto, no es real y es imposible. Todo lo que sucede es un sueño. Cuando la protagonista se despierta nada de lo que ha soñado ha sucedido. Así que no tuvimos ningún problema en este sentido porque era fantasía.

¿Y cómo tomas esta reivindicación que Dream Demon está viviendo treinta años después de su estreno, siendo incluso remasterizada en 2K por el British Film Institute? ¿Más vale tarde que nunca?

Lo realmente estupendo es que el British Film Institute tenía un programa que aseguraba que algunas películas que se habían hecho no se perdieran, y se conservaran en formato digital. En el caso de Dream Demon fue realmente como una búsqueda del tesoro, porque los elementos fotográficos de la película, los negativos, el interpositivo, el internegativo, el óptico negativo, todo lo que se conocen como elementos preimpresos de la película, se perdieron hace quizás veinte años. Así que tuvimos que ponernos a buscar haciendo llamadas telefónicas, porque nadie sabía lo que sucedió con este material, ya que, como sabes, con la revolución digital muchos laboratorios de cine han cerrado. Pero gracias a una serie de felices accidentes pude descubrir dónde se estaba preservando todo este material: en el archivo de Technicolor. Fue una gran sorpresa, ya que Technicolor no estuvo involucrado con la película. Cuando lo descubrí, el BFI me dio los fondos necesarios para poder digitalizarla y  hacer un poco más de postproducción, ajustando el final y añadiendo algunos otros cambios en la película que quería hacer. Es decir, este es el verdadero montaje de la película del director.

José Luis Salvador Estébenez

Traducción: Tarik Amarouch García

Fotografías: Juan Mari Ripalda

Published in: on enero 25, 2019 at 7:49 am  Dejar un comentario  
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Entrevista a Downey Jordan y Kevin Stewart, responsables de la película de fantasía heroica y terror “The Head”

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Una de las diferentes premieres mundiales que acogió la quincuagésimo primera edición del Festival de Sitges fue el de la película estadounidense The Head (2018). Tras darse a conocer con el díptico de comedias terroríficas ThanksKilling, sobre las andanzas de un pavo asesino llamado Turkie que se dedica a asesinar a incautos durante la festividad de acción de gracias, convertidas en todo un fenómeno de culto en su país de procedencia, el tándem formado por el director y guionista Jordan Downey y el también guionista y operador de fotografía Kevin Stewart regresan con un trabajo radicalmente distinto en planteamiento e intenciones. De concepción minimalista, se trata de un oscuro y tenebroso exponente de espada y brujería, un tanto en la línea de Robert E. Howard, habitado por un único personaje y sin prácticamente diálogos que narra la venganza de un guerrero contra el monstruo que asesinó a su hija.

Horas antes de la puesta de largo de The Head en el cine El Retiro dentro de la sección “Panorama Fantàstic”, tuvimos la oportunidad de charlar con Jordan y Kevin en una entrevista que también contó con la presencia del productor del film, Ricky Fosheim.

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De izda. a dcha.: Ricky Fosheim (productor), Kevin Stewart (director de fotografía y co-guionista) y Jordan Downey (director y co-guionista)

Tras la saga de comedias terroríficas Thankskilling, en The Head cambiáis radicalmente de registro. ¿Cómo surge el proyecto?

Jordan: ¿Por qué el cambio? ¿Por qué cambiar a un tipo de película completamente diferente? Bueno, para ser honesto, Thankskilling es un tipo diferente de película, y The Head se acerca más a lo que siempre quisimos hacer; de lo que yo quería hacer y de lo que Kevin siempre quería hacer. The Head es mucho más, mucho más propia, y es lo que queríamos hacer ahora. Thankskilling (2008) la rodamos cuando teníamos veintiún años y estábamos en la universidad. Era solo una broma, una especie de película de universidad divertida. No hubo nada que provocara que nos alejáramos de lo que siempre habíamos sentido que éramos nosotros. Thankskilling era la anomalía y The Head nos representa más.

¿Ha cambiado mucho la forma de trabajar en The Head con respecto a como lo habías hecho en las dos Thankskilling, que, como dices, estaban hechas entre amigos sin más pretensión que divertiros?

Jordan: Ha sido lo mismo, si te soy honesto. Han cambiado cosas, como la manera en que situábamos las cámaras para hacer los planos, pero la manera de abordarla ha sido la misma. De hecho, creo que en realidad en Thankskilling contamos con más gente en el equipo que en The Head, que ha sido una película muy pequeña. Pero el enfoque es el mismo. La diferencia es que ahora tenemos más oficio, nos hemos vuelto más hábiles y sabemos lo que estamos haciendo un poco más y mejor. Pero por lo demás se trata de lo mismo: hacer la película con nuestras propias manos. Nada ha cambiado.

Al hilo de lo que comentas, The Head es una película construida por medio de su minimalismo, empezando por el hecho de que solo tenga un personaje en pantalla y prácticamente carezca de diálogos. El que optarais por este enfoque ¿se debió a cuestiones presupuestarias o era el estilo que os pedía el modo en el que queríais contar la historia?

Kevin: Es un poco de las dos cosas. El tema del bajo presupuesto era algo que contemplamos desde el principio, y por eso a la hora de plantear la película tuvimos en cuenta ciertas cosas que podíamos utilizar, como el lugar de Portugal del que soy, que fue donde localizamos el rodaje. Pero también nos gustaba mucho la idea de una película con un único personaje y cómo este personaje solitario emprende un viaje de venganza. Realmente nos gustaba enfocarnos en este personaje. Así que fue un poco consecuencia de ambas cosas; por un lado por el presupuesto, pero también porque queríamos enfocarnos en este planteamiento.

Jordan: Había algo en lo que estábamos realmente interesados. Todos fuimos a la escuela juntos y una de las primeras cosas que no enseñaron es que, si haces las películas sin sonido, puedes enfocarte en el lado visual y narrar una historia con imágenes solamente. Y esto ha sido algo con lo que hemos experimentado mucho en nuestros últimos dos cortometrajes, en los que no hemos utilizado apenas sonido, y queríamos probarlo en un formato de largometraje. Así que además del presupuesto limitado también queríamos experimentar con la idea de una película eminentemente visual de este tipo que, además, se puede exportar al resto del mundo. No tiene barreras idiomáticas, por lo que todo el mundo puede entenderla. Cualquier persona puede ver la película y disfrutarla.

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Kevin respondiendo una pregunta del público durante el coloquio que tuvo lugar en el Cine Retiro tras la premiere de “The Head”

Dado que todo el peso de la historia recae en un único personaje, la elección del  actor que lo interpreta se antoja algo fundamental. ¿Cómo llegasteis hasta Christopher Rygh y cómo fue la forma de trabajar con él, teniendo en cuenta que no tiene nadie con el que interactuar a lo largo de la película?

Jordan: Kevin fue el que lo encontró.

Kevin: En realidad fue un trabajo en equipo. Cuando escribimos el guion con este único personaje nos dimos cuenta de que el actor que lo interpretara debía de ser increíble, ya que tenía que llevar todo el peso de la película él solo.

A la hora de hacer el casting comenzamos a rastrear por Internet a través de Google buscando plataformas de actores. Empezamos mirando en diferentes países: Noruega, España… Lo que teníamos claro es que queríamos que el personaje tuviera el aspecto propio de un nórdico, como un vikingo. Comenzamos en Noruega, y la primera imagen que vimos de Chris nos pareció increíble con esa barba. Le enviamos un mensaje de Facebook y le dijimos que íbamos a hacer una película pequeña en Portugal y que queríamos que fuera él la estrella. Anteriormente Chris no había hecho mucha cosa. Había participado en videos musicales y cosas así, pero esta era su primera película. Así que cuando nos contestó, nos dijo que la propuesta le sonaba interesante, por lo que nos pidió que le contáramos un poco más. Le enviamos el guion, le gustó y decidió lanzarse y venir a rodar a Portugal, aunque no nos conocíamos personalmente, ya que, como decimos, el casting lo hicimos a través de un sitio web con una foto. Sin embargo, no hemos podido hacer una mejor elección; su actuación en la película es increíble y lleva todo el peso de la narración muy bien.

Jordan: Hay una historia muy graciosa referente al sitio web donde lo localizamos. Resulta que él estaba cansado de pagar una tarifa mensual a esa plataforma de actores. Estaba harto y había pensado cancelarlo. Tanto es así que cuando lo encontramos fue unas pocas semanas antes de que lo cancelara.

Kevin: Ahora mismo está haciendo una película de temática medieval con Michel Caine y Ben Foster[1]. En adelante va desempeñar papeles bastante buenos. Por ejemplo, va a estar en la nueva temporada de The Last Kingdom (The Last Kingdom; 2015-…). Ves que está subiendo en la profesión y parece increíble que comenzara con nosotros en The Head.

Imagino que el hecho de contar con solo un personaje sería un desafío a la hora de conseguir que la película resultara dinámica…

Jordan: Bueno, más que un desafío nos daba miedo, ya que, si no funcionaba, la película iba a resultar la más aburrida de la historia. Pero una vez que empezamos a ver trabajar a Chris los primeros días de rodaje supimos que iba a ser capaz de llevar toda la película sobre sus espaldas. Teníamos un buen presentimiento.

Recuerdo que la idea era que, al haber un solo un personaje, teníamos que ralentizar todo un poco. Por ejemplo, si nuestro personaje se levantaba del suelo, en una película convencional simplemente se levantaría y cruzaría la habitación… pero en nuestra película debía que tener más historia asociada a cada cosa que hace. Todo movimiento tenía que parecer que dolía y que era más lento de lo habitual. Si tenía que ir del punto A al punto B, tenían que pasar pequeñas cosas entre medias. Un film más grande simplemente lo pasaría por alto y es lo que lo hace interesante la nuestra: es una película con solo un personaje y eso te permite ver aspectos que no salen en otro tipo de películas más tradicionales hechas con más actores. Pero sí, fue un gran desafío.

Al igual que en las dos anteriores películas habéis escrito el guion entre ambos. ¿Os repartís de alguna forma el trabajo a la hora de escribir?

 

Jordan: El proceso empezó exactamente como estamos ahora: sentados y tomando café en una mesa de madera. Y a partir de ahí simplemente fuimos hablando de diferentes ideas, hasta que se  nos ocurrió la idea de este vikingo que tiene un saco con una cabeza dentro, y que hay un elixir mágico que le ayuda a curar sus heridas y que de forma accidental cae en el saco haciendo que la cabeza reviva. Una vez tuvimos la idea central básica de la película, continuamos manteniendo conversaciones de ida y vuelta. Realmente, Ricky tuvo gran influencia en todo este proceso, ya que organizó un taller de escritura, lo que nos ayudó a escribir la mayor parte del guion en una semana, más o menos.

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Kevin, Jordan y Rickie durante la entrevista

Kevin: El guion tenía cuarenta páginas, lo que nos daba bastante miedo,  porque, por lo general, una página de giuon equivale a un minuto en pantalla. Así que cuarenta páginas suponían cuarenta minutos de metraje, y todos sabemos que eso iba a ser bastante corto para un largometraje. No obstante, todo era descripción, no había diálogos, por lo que era bastante denso. Y al final ha terminado funcionando, convirtiéndose en una película de setenta y dos minutos, que es lo que queríamos.

También surgió la idea de que mi madre y mi bisabuela crecieron en un pequeño pueblo de Portugal en el que ahora solo viven tres personas. Creo que solo mi abuela y un par de primos. Mi madre ahora vive en la ciudad, pero es un lugar al que yo solía ir todos los veranos y que me encanta, aunque hacía mucho tiempo que no iba desde que me mudé a los Estados Unidos. Así que les dije a Jordan y Ricky que teníamos que ir a hacer una película allí, ya que es una localización muy hermosa y nos iba a resultar un gran valor de producción, independientemente de lo que hiciéramos. Así que surgió la idea de cómo usar esta ubicación y comenzamos a discutirlo. Lo hablamos mucho de antemano hasta que pudimos amoldarlo a la idea que teníamos y después nos sentamos y acabamos de escribir el guion en el ordenador. Así que lo hicimos juntos, pero no en términos de que cada uno se encargó del cincuenta por ciento.

Jordan: Se me ocurrió la idea un día que vinieron a mi casa, apagamos todas las luces, encendimos un fuego, se sentaron frente a él y allí hice un pitch de la historia. En ese momento vi que todos los que estaban en la habitación sintieron que era algo especial y único.

Kevin: De esto hace ahora como dos años. Era como la manera de contar historias en los viejos tiempos medievales.

Uno de los aspectos que más sobresalen de The Head a juzgar por las imágenes que he podido ver es su atmósfera y sentido estético. ¿Cuáles fueron los principales referentes que manejabais y cómo os las apañasteis para darle un acabado que se antoja muy por encima del que cabría esperar de una película de bajo presupuesto?

Jordan: Quizás la principal referencia que teníamos era En busca del fuego (La guerre du feu, 1981), la película francesa sobre el hombre de las cavernas, porque teníamos muchos puntos en común. También en ella hay muy poco diálogo, todas las escenas utilizan luz natural, y el tipo de fotografía es muy similar. Otra película que tuvimos muy presente fue, por supuesto, La matanza de Texas (The Texas Chain Saw Massacre, 1974) por el lado terrorífico de la película. Aunque el telón de fondo sea de fantasía medieval, era importante que se sintiera como una película de terror. En lo que nunca pensamos fue en que fuera como Juego de tronos (Game of Thrones, 2011-2019) o El señor de los anillos. Necesitábamos sentir que daba miedo. Algo un poco en la línea de Twin Peaks, en el sentido de que es algo surrealista. La historia que narramos no tiene por qué suceder necesariamente en nuestro mundo. No es forzosamente una historia que en verdad existió en la época medieval. Podría haber tenido lugar en otro planeta, incluso en otro momento, o en algún tipo de vórtice temporal. Pero, volviendo a tu pregunta, las películas que te he citado son las principales influencias que tuvimos, que son películas que hemos visto muchas veces, porque siempre estamos viendo muchas películas. Y algo de eso se queda en el subconsciente.

Kevin: Es posible que viendo The Head pueda venir a la mente del espectador Juego de tronos porque es también de ambientación medieval, por supuesto. Además, como director de fotografía que soy de la película, también me influyó en el apartado de la iluminación, como usar antorchas, fuego, etcétera. Nuestra película básicamente usa luz natural o la luz procedente del fuego, y prácticamente no hay nada de luz artificial.  Así que Juego de tronos sí que tuvo influencia en el apartado fotográfico.

Jordan: Realmente no hay muchas películas medievales de terror. Sí que vimos El guerrero número 13 (The 13th Warrior, 1999), que es una película bastante buena. Pero lo hicimos principalmente para asegurarnos de que no estuviéramos copiando nada. Pero, en realidad, hay muy pocas películas de terror medievales en las que poder fijarse.

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Jordan Downey

Vuestras dos anteriores películas fueron distribuidas en Video on Demand. Tras su premier mundial en Sitges, ¿qué camino le espera por delante a The Head?

Jordan: Ahora estamos hablando con una compañía mucho más grande que cualquiera con la que hemos trabajado hasta ahora. Estamos emocionados, especialmente pensando en el mercado internacional, debido al poco diálogo que tiene la película y a que su concepción es muy internacional: nosotros somos de Estados Unidos, ha sido rodada en Portugal, el protagonista es de Noruega, y el equipo es de diferentes partes del mundo. Incluso tenemos una segunda versión de la película en la que el personaje de Chris habla en noruego. Ya veremos qué pasa.

José Luis Salvador Estébenez

Traducción: Tarik Amarouch García

Fotografías: Juan Mari Ripalda

[1] Nota del autor: Se refiere a Medieval, superproducción checa de reparto internacional escrita y dirigida por  Petr Jákl, que aborda la vida del genio militar Jan Zizka, quien en el siglo XIV derrotó a los ejércitos de la Orden de los Caballeros Teutónicos y del Sacro Imperio Romano, siendo todo un símbolo de la identidad nacional de aquel país.

Entrevista a Claudio Lattanzi

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Aunque no se encontrara físicamente en el certamen, Michele Soavi fue uno de los grandes protagonistas de la pasada quincuagésimo primera edición del Festival de Sitges. Sobre él versó el tradicional libro monográfico editado con motivo del Festival, que bajo el nombre de Michele Soavi – Cineasta de lo macabro y la coordinación de Diego López efectúa un completo recorrido por su trayectoria de la mano de diversos especialistas, con especial atención a sus largometrajes de temática fantástica. Una obra que, en cierto modo, fue complementada por la première mundial dentro de la sección “Brigadoon” de Aquarius Visionarius (2018), un recomendable documental centrado en su cine dirigido por Claudio Lattanzi.

Antiguo ayudante de dirección de Soavi en sus primeras películas, Lattanzi desarrolló los primeros años de su trayectoria en el seno de la Filmirage de Joe D’Amato, para la que dirigió la que hasta hace poco era su única película como realizador, Killing Birds: Raptors [vd: Killing Birds: Los pájaros asesinos, 1987], además de participar en otros proyectos de la productora. No obstante, llegada la década de los noventa abandonaría la profesión sin que desde entonces se supiera qué había sido de él. Un silencio que ha sido ahora roto con su reentré por medio de la mencionada Aquarius Visionarius, y que va a ser continuada por Everybloody’s End, un film de terror “experimental y autoral”, según sus propias palabras, para el que se ha rodeado de una pléyade de nombres característicos del cine fantástico italiano de las décadas de los setenta y ochenta.

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Gran parte de tu trayectoria durante la segunda mitad de los ochenta está vinculada a la Filmirage de Joe D’Amato. ¿Qué recuerdas de tu etapa en la productora de Aristide Massaccesi?

Tengo una sensación de amor-odio con la Filmirage. Es un amor-odio porque se han dicho muchas cosas que no son exactas sobre mí. Me pasa un poco como a Daria Nicolodi. Cuando la quise entrevistar para un libro que estaba preparando me contestó: “No tengo ninguna gana de hablar de un cine de hace cuarenta años”. Y a mí muchas veces también me ocurre que no me gusta hablar de aquel periodo, a pesar de que lleve a la Filmirage en el corazón. Sin la Filmirage Michele Soavi no habría hecho Aquarius (Deliria, 1987) y yo no habría sido su ayudante, si bien anteriormente ya habíamos trabajado juntos en el documental Il mondo dell’orrore di Dario Argento (1985). Ese fue mi debut como ayudante de dirección. Yo estaba obsesionado con los crímenes de las películas de Dario Argento, Michele me llamó y me propuso ser su asistente.

Los años ochenta es una época que ya no existe. Para el cine italiano fue un tiempo irrepetible. Hoy los pocos films de terror italianos que se hacen son pequeñas producciones independientes que prácticamente no acceden a las salas de cine, ya no digamos salir fuera del país. Incluso el mismo Soavi, a pesar de su nombre, tiene incluso dificultades para proponerse para hacer un film de terror. No existen productores ahora muy dispuestos a este tipo de películas. Ahora mismo tengo un guion en un cajón que es realmente bueno, y no lo digo porque lo haya escrito yo. Es un thriller al estilo de Rojo oscuro (Profondo rosso, 1975). Quizás es demasiado años setenta, pero me gusta mucho. Y no encuentro nada, ni un euro para poder financiarlo. “Traeme una comedia”, me dicen los productores cuando les presento el proyecto. Los thrillers de horror ahora no se venden. Y la Filmirage, con todos los peros que tenía, permitía que se hicieran un montón de films. A bajo coste, sí, pero se hacían un montón de films gracias a la Filmirage.

Con Massaccesi hacías de todo. Yo empecé con él de secretario de montaje y poco a poco fui escalando posiciones en el escalafón. Era una escuela que no existe a día de hoy. Por el contrario, actualmente un muchacho de cualquier lugar del mundo coge una cámara, rueda algo con sus amigos, y ya se considera un cineasta. Y no es así. Para ser un verdadero cineasta tienes que tener un entrenamiento, una humildad y conocer de primera mano cómo se trabaja en el set. No dudo de que de cada cien muchachos salga un genio, por supuesto, pero de esta forma lo encuentro que ocurre un poco al azar.

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Precisamente es en el seno de Filmirage donde ruedas tu primera película como director, Killing Birds: Raptors, la cual fue distribuida en algunos países como si de una entrega de la apócrifa saga Zombie se tratara. ¿Cómo te surgió la oportunidad de dar el salto a la silla de director?

Después de terminar Aquarius y despedirme del resto del equipo me pregunté qué iba a hacer ahora. Yo había escrito un guion de unas veinte páginas que se llamaba “The Obsolete Gate”. Así que llamé a Aristide y le dije que lo leyera. Dos días después me telefoneó y me dijo: “He leído esta mierda. Ven a la oficina y lo hablamos”. Así que fui y me reuní con él. Me dijo: “Puedes hacer este film de terror, ¿pero por qué no le metes algo relacionado con pájaros?” Entonces yo escribí un tratamiento cuyo título era “Artigli” [Garras], que era un embrión de lo que acabaría siendo la historia final, aunque en mi opinión mejor. Porque en el momento de escribir el guion, Daniele Stroppa incluyó varias ideas de Aristide. Finalmente, el rodaje se llevó a cabo en Nueva Orleans junto con una película dirigida por Aristide que se llamaba Top Model [vd: Extraña atracción, 1987].

En este sentido, algunas informaciones mantienen que la película fue también dirigida de forma no acreditada por el propio Joe D’Amato. ¿Qué hay de cierto en ello?

Este es el motivo por el que no me gusta hablar de Killing Birds. Piensa que han pasado muchos años y se ha inflado mucho la historia. Incluso hablando con el especialista Manlio Gomarasca me comentó que había conocido a una persona que decía que el guion de la película era suyo… Volviendo al tema de tu pregunta, Joe D’Amato contaba para entonces con mucha experiencia y estuvo muy presente en el rodaje. Para ser honesto, fue una dirección a cuatro manos. Algunas cosas son directamente mías y en otras D’Amato estuvo muy encima de mí para que no me desviara de lo planeado, ya que el presupuesto era muy bajo. De lo que sí me encargué en solitario fue de la post-producción. No es absolutamente cierto que yo pasara por la Filmirage por casualidad, como se ha llegado a decir. Y es que, como te digo, se ha hinchado mucho la historia, y muchas de las cosas que se han dicho son falsas, lo que ha hecho que me haya hartado de esta historia.

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Sin salirnos de la Filmirage, también se acredita tu participación en varios títulos de la productora. En imdb, por ejemplo, se te cita como ayudante de dirección de Deran Sarafian en Interzone [vd: Interzone, 1987] y de Umberto Lenzi en Ghost House (La casa fantasma) (La casa 3, 1988)…

Yo no estaba en Interzone. No tuve nada que ver en esa película. Sí que recuerdo que estaba Beatrice Ring, que era la mujer de Deran Sarafian. Pero yo no participé en Interzone. Sí que asistí a toda la evolución del proyecto porque estaba en la Filmirage, pero realmente no tuve participación directa. En cuanto a Ghost House de Umberto Lenzi, simplemente hice una consultoría. Me acreditaron como ayudante de dirección, pero no es verdad. Mi participación en realidad fue anecdótica. Estuve quince días de asesoramiento como ayudante de dirección, pero lo hice como un favor.

Lo último que hice fue como ayudante de dirección de Michele fue La secta (La setta, 1991), pero fueron solo diez días porque me peleé con el organizador del film y dejé el set, tras haber estado durante toda la preparación del proyecto. En cualquier caso, mi decepción mayor fue con La casa 4 (Witchcraft) [vd/dvd/bd: Encuentro con la maldad, 1988] para la que escribí el guion y tenía que haberla dirigido yo con Bette Davis como estrella en el papel de la bruja. Sin embargo, ya comenzaba a estar mal, murió poco tiempo después, y al final no pudo contarse con ella. Entonces Daniele Stroppa volvió de nuevo a reescribir mi trabajo, contrataron a una de las protagonistas de Killing Birds y por una serie de cosas acabé saliendo del proyecto. Incluso ni siquiera me llegaron a acreditar como guionista. Pero si por algo me molestó es porque yo rechacé trabajar con Michele para hacer esta película.

Llegada la década de los noventa se te pierde la pista hasta ahora. ¿Qué ocurrió para que abandonaras la profesión durante tan largo periodo de tiempo? ¿Tuvo que ver la desaparición que vivió el cine de terror dentro de la industria italiana por aquellas mismas fechas?

Desaparecí como una pompa de jabón (risas). Pero sí, tuvo que ver con que el cine de terror desapareciera en Italia. Me había hartado de ciertos mecanismos de la industria cinematográfica italiana. En los años noventa el éxito de una película como El último beso (L’ultimo bacio, 2001) de Gabriele Muccino fue una ruina que, en mi opinión, destruyó el cine italiano. Desde entonces solo se hacen films sobre la crisis de los treintañeros, de los cuarentones y de familias que se disgregan. Y el género ha decaído por ello. Esto coincidió con mis ganas de no hacer nada.

Años después volví a empezar y me puse en circulación con algunas producciones en formato televisivo, porque tenía que volver a formarme de algún modo. Cuando yo dejé el cine había moviola y cuando regresé me encontré con que todo se hacía con ordenadores y otros instrumentos distintos a los de mi época. Para mí era un mundo nuevo. Así que me puse a reciclarme. Paralelamente, en 2006 conseguí financiación estatal para rodar un cortometraje, y ahí empecé realmente de nuevo.

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Y ahora presentas Aquarius Visionarius, en el que repasas la trayectoria de Michele Soavi. ¿Qué te empuja a hacer un documental sobre un director con el que has estado tan estrechamente ligado profesionalmente hablando? 

El documental sobre Soavi llevaba queriendo hacerlo desde hace años. Pero Michele siempre se negaba, porque pensaba que si yo hacía un documental sobre él significaba que su carrera estaba muriendo. En otras palabras: se lo tomaba como si fuera un homenaje de final de carrera. Para mí es uno de los autores más completos del cine italiano, porque ha hecho de todo. Ha hecho terror, thrillers, comedias, películas policiacas… Y coincidió que le quería entrevistar para el libro sobre el cine de género que estaba haciendo a base de encuentros y me faltaba la suya. Para entonces, hacía siete u ocho años que no nos veíamos. Le llamé, me citó para la siguiente entrevista y cuando finalmente llegó el momento me concedió una entrevista maravillosa. Entonces le volví a plantear mi idea de hacer un documental sobre él, pero se volvió a negar. Así que nos despedimos hasta la próxima. Sin embargo, esa misma tarde me llamó. Me contó que había estado pensando en mi idea y que había cambiado de opinión. “Haz el documental”, me dijo. Así que hice las entrevistas y busqué una productora que aceptara el proyecto.

Ha sido un trabajo muy duro que me ha llevado dos años, aunque, en realidad, durante un año ha estado completamente parado. En un principio el documental tenía que haberse estrenado en el Festival de Sitges del año pasado. Pero como Michele no podía venir lo dejamos con la idea de presentarlo en la siguiente edición, ya que teníamos una especie de exclusiva para estrenarla en el Festival. Así que, aunque me lo habían pedido de otros certámenes, no lo podía proyectar en otros sitios hasta que no se viera primero en Sitges. Y en todo este tiempo el documental quedó aparcado, si bien para ese momento yo ya tenía una especie de copia. Yo estaba abatido, porque lo que quería era poder estrenarlo ya.

Cuando este año se volvieron a poner en contacto desde el Festival, Michele me dijo que, aunque él tampoco iba a poder ir, quería que lo hiciera yo. Así que pregunté a Diego López, el responsable de “Brigadoon”, de cuánto tiempo disponía para entregarle la copia final del documental y la fecha tope que me puso fue el 24 de septiembre. Aunque estábamos a la mitad de agosto, pensé que podíamos llegar. Llamé entonces al laboratorio, les metí presión, nos pusimos a trabajar varias horas al día y lo conseguimos finalizar para la fecha prevista.

Creo que es el primer y único documental que existe sobre Michele en todo el mundo. No hay ningún otro. Es un poco como lo que ocurrió con Il mondo dell’orrore di Dario Argento, que en su momento fue el primero que existió sobre el cine de Dario, aunque después se hayan hecho otros. En cualquier caso, mi intención es que se convierta en el documental de referencia sobre Soavi. Ha sido un trabajo muy estimulante de hacer. Me ha gustado y espero que se perciba mi amor por el cine de Michele. Además, me ha permitido conocerle a trescientos sesenta grados.

Y dado que lo conoces tan bien, ¿a qué crees que se debe que tras Mi novia es un zombie (Dellamorte Dellamore, 1994) no haya vuelto a dirigir ninguna película de terror? No solo eso, sino que desde entonces la mayoría de su carrera se ha desarrollado casi en exclusiva dentro del medio televisivo…

Ni siquiera lo sé yo. La televisión creo que puede ser un factor; hacer cine es un salto al vacío. Lo único cierto es que tras Mi novia es un zombie estuvo cuatro o cinco años sin hacer nada, y cuando volvió lo hizo trabajando para la televisión. Creo que tiene, no diré que miedo, pero sí una especie de presión que no puedo explicar. No obstante, su último film, La befana vien di notte (2018), sí tiene un toque fantástico. Y, por ejemplo, su anterior Arrivederci amore, ciao (2006), es un film muy bueno, crudo, un noir italiano excelente que, sin embargo, no tuvo éxito. Pero una película de terror propiamente dicho es cierto que no ha hecho. Pienso que también puede tener que ver que hacer una película de terror de un director como él necesita de un presupuesto alto. Necesita rodar con al menos dos millones de euros, ¿y qué productor actual en Italia está dispuesto a invertir ese dinero para hacer un film de terror?

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Volviendo a tu trabajo, creo que te encuentras ultimando la post-producción del que va a significar tu retorno al cine de ficción, más de treinta años después de Killing Birds: Los pájaros asesinos. ¿Qué nos puedes contar de la película?

El título, Everybloody’s End, es un juego de palabras que en italiano quiere decir “La sangre de cada uno finalizará”. Una cosa apocalíptica. He tratado de reunir en ella a un montón de personas relacionadas con el cine fantástico italiano de las décadas de los setenta y ochenta. Para empezar, el guion me lo ha escrito Antonio Tentori, guionista de films como Un gatto nel cervello (1990) o Drácula 3D/Dracula 3D (2012), además de ensayista de películas de género. Y como actores tengo a Giovanni Lombardo Radice y Cintia Monreale, que trabajó en El más allá (L’aldila, 1981) de Lucio Fulci o Demencia (Buio Omega, 1979) de Joe D’Amato. Después, Sergio Stivaletti me ha hecho los efectos especiales y ahora estoy buscando a Claudio Simonetti para que se encargue de la música. ¡Ah, y entre los actores también está Marina Loy! Me mata si no la cito (risas).

Es un film muy experimental. También de autor. Es una película de terror muy extraña. La he rodado en muy poco tiempo, tres semanas y media. Eso ha hecho que fuera un tour de force. Grabábamos desde las ocho y media de la mañana hasta las once de la noche, para que te hagas una idea. En estas condiciones, debo reconocer que los actores han sido muy buenos. Ahora mismo ya está terminada. De momento tengo un premontaje. No es muy larga. Así mejor, porque no da tiempo a que la gente se aburra (risas). Es muy fuerte, aunque paradójicamente no haya mucha sangre. Al principio sí que tenía pensado en hacer algo muy violento, pero según iba avanzando la película vi que no hacía falta. Así que al final ha quedado un film de terror de autor, a pesar de que su historia es la del habitual enfrentamiento entre el bien y el mal. Me gustaría que la trajeran al Festival de Sitges el próximo año.

José Luis Salvador Estébenez

Traducción: Joaquín Torán

Fotografías: Enorm

Published in: on enero 11, 2019 at 9:03 am  Dejar un comentario  
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Entrevista a Octavio López sobre su nuevo libro “Las noches de Halloween”

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Muchos conocimos a Octavio López Sanjuán hace ya unos años, cuando publicó su excelente libro A quién vas a llamar (Tyrannosaurus Books, 2015,) un completo estudio de más de seiscientas páginas sobre todo lo relacionado con Los cazafantasmas. Poco después, ya con un nombre hecho en el fandom, demostró que aquello no fue lo que se dice comúnmente flor de un día: su ensayo Cinezoico: el dinosaurio a través de la historia del cine (Rosetta, 2017) era un acertado recorrido por infinidad de cintas protagonizadas por saurios que dejaba claro el talento de su autor.

Ahora, López regresa con un nuevo trabajo, esta vez sobre una de las sagas más importantes y conocidas por los aficionados al cine de terror, Halloween y su carismático protagonista, el asesino en serie Michael Myers. Editado por Applehead Team, y bajo el título de Noches de Halloween, el libro repasa todos los filmes de la franquicia, dejando espacio a otros capítulos como el paso de Myers por cómics y videojuegos, o numerosas entrevistas a personalidades que trabajaron en algunos de los títulos, caso de los realizadores Rick Rosenthal, Dwight H. Little o Tommy Lee Wallace, el músico Alan Howarth, o actores como Tyler Mane o Brad Loree, sin olvidar el prólogo escrito por la intérprete PJ Soles (Lynda en la primera entrega) o una conversación con el mismísimo John Carpenter, alma máter de la saga.

Para conocer más los detalles de la publicación, hemos entrevistado a Octavio López, para que él mismo nos cuente los entresijos de su obra.

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Antes de centrarnos en tu nuevo libro, retrocedamos unos años y hablemos de tus inicios en el campo de la escritura. ¿Qué te llevó a querer realizar ibros sobre cine? ¿Has sido cinéfilo desde niño?

La decisión de escribir sobre cine surgió casi por casualidad, la verdad. Y por dos vías diferentes. En primer lugar, fue Marc Gras quien me propuso escribir un libro sobre Cazafantasmas, cuando le dije que me encantaría comprar un libro sobre esa franquicia. Me comentó que si me atrevía, lo publicarían en Tyrannosaurus Books, la editorial catalana ya desaparecida. Y por otro lado, Luis Miguel Rosales, de Scifiworld, me preguntó si me apetecería escribir un artículo sobre Godzilla (y que luego se convirtió en la sección mensual de “Monsterland”) para publicar en la revista, una vez que le pregunté acerca de enviarle una entrevista a Jonathan Bellés sobre el documental que estaba realizando acerca del monstruo.

Ese fue el comienzo de todo. Comencé a escribir sobre esos temas, y encontré que disfrutaba muchísimo indagando sobre los iconos que siempre me han llamado la atención, contactando con los artistas, preparando y haciendo las entrevistas… En definitiva, expresando en las páginas el entusiasmo que me produce ver en pantalla esos personajes, mundos e historias que desde niño han captado mi interés. El cine siempre me ha llamado la atención, desde bien pequeño como preguntas. La magia, la sinergia que se produce cuando todos los elementos convergen (montaje, música, interpretaciones) me parece sensacional y siempre me ha atrapado.

En tus trabajos has hablado de Cazafantasmas, dinosaurios, has coordinado estudios sobre Godzilla… ¿Qué tiene que tener una película o una saga para que te apetezca dedicarle unos años de tu vida a escribir y compartirlo con los lectores?

Aparte del cariño que les tengo a las correspondientes sagas o películas, un poco de desapego a la realidad. Cuando pienso en un proyecto para llevar a cabo, siempre me digo que va a ser muy fácil y muy rápido. Pienso “esto en unos pocos meses lo tengo listo”. Claro que, cuando me pongo a ello realmente, las cosas empiezan a aflorar como realmente son y el período pensado en inicio se dilata bastante. Los quehaceres de la vida, imprevistos en las entrevistas, o la participación en otras colaboraciones provocan que se expanda el tiempo de meses a años. Ya me he hecho a la idea de ese contraste, pero siempre me engaño a mi mismo al principio pensando que va a ser coser y cantar.

¿Te atreverías a nombrar algunos de tus filmes favoritos, para así conocer un poco más tus gustos cinéfilos?

Mi película favorita es Forrest Gump. Todo me parece fabuloso en esa película. Aunque opino que la mejor película de la historia es 2001: una odisea en el espacio. Me parece pura poesía cinematográfica. Después, creo que Los Cazafantasmas, Regreso al futuro, El golpe, Tiburón, Drive, La soga, La tienda de los horrores, El bueno, el feo y el malo y Cinema Paradiso las escogería como mi núcleo predilecto.

Y si hablamos de ensayos cinematográficos, ¿sientes predilección por algunos títulos concretos?

Hay muchos que me han llamado la atención. Me gustó mucho lo que leí de Joe Dante, en los límites de la realidad (aunque no he terminado de leerlo); Sesión sangrienta de Jason Zinoman me pareció brutal, y los que editó Tyrannosaurus Books sobre los directores Fulci, Jackson y Coscarelli (con el que voy por la mitad) me parecieron geniales. También editó Tyrannosaurus unas duplas sobre Dark Star y El regreso de los muertos vivientes, y sobre La residencia y ¿Quién puede matar a un niño?, que me encantaron. Y los que ha dedicado el escritor australiano Lee Gambin a Aullidos y Cujo son estupendos. Por otro lado, me gustaría adquirir y leer ensayos en castellano sobre Robocop, Noche de miedo o La mosca (las clásicas y las de los ochenta), por citar algunos ejemplos.

Si observamos tus tres libros publicados hasta la fecha, puede detectarse cierto aprecio por tu parte por el cine de fantasía, aventuras, sobrenatural… ¿Pretendes seguir en esta línea?

Aunque guardo un poco de tiempo para algún proyecto no relacionado directamente con el fantástico, esa es mi idea, si. Sin duda el cine fantástico es el que más me motiva e ilusiona, y en esa línea pretendo continuar. De hecho, entre los siguientes proyectos estará otro títulos de la colección “Noche de lobos” versado en la saga de Estoy vivo, los bebés mutantes de Larry Cohen.

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Acabas de publicar Noches de Halloween en el que te centras en las películas protagonizadas por el sanguinario Michael Myers. ¿La saga te ha interesado desde siempre?

Para ser fiel a mi mismo, la primera vez que vi una película de la saga en el cine me dejó un tanto indiferente. Eran los tiempos en que Scream, vigila quien llama se había convertido en un éxito también en nuestro país y llegó de esa manera Halloween: la maldición de Michael Myers. Tendría unos quince años. Puesto que la película es como es, no me enteré de casi nada. Si que recuerdo que me llamó la atención por un lado la fotografía de algunas escenas, y también el personaje de Michael Myers. Creo que muy poco después emitieron la original de John Carpenter en televisión, y fue ahí, al descubrir la semilla de la historia, esa elegante obra maestra de 1978, cuando mi interés por el personaje aumentó, y comencé a buscar las películas de la saga en video clubs y tiendas de venta online.

¿Ya habías visto todos los títulos de la saga antes de iniciar la escritura del libro, o has descubierto algún título durante el camino?

Las versiones cinematográficas las había visto todas, varias veces. He visto por primera vez para el libro los montajes del director de Rob Zombie para sus dos entregas, que me gustaron mucho por su ampliación útil de la historia, y también la versión televisiva de ¡Sanguinario!, un montaje totalmente diferente al estrenado en cines. Por lo demás, para la investigación me ha encantado descubrir una pequeña joya como es El hombre de mimbre o maravillarme de nuevo con Psicosis. Es increíble lo genial que era Hitchcock y lo afinada que está esa película, y lo hábil que fue John Carpenter para rendirle ese homenaje espiritual que es La noche de Halloween.

¿Y qué títulos consideras los mejores? ¿ Y los más errados?

La noche de Halloween original me parece sensacional en su aparente sencillez. Tiene una potencia increíble, y una fotografía de Dean Cundey encomiable, clave para el posterior desarrollo estilístico del cine de los ochenta. Halloween III: el día de la bruja me parece muy interesante por su singularidad, su ritmo hipnótico y el desasosiego general. Halloween 4: el regreso de Michael Myers tiene un aura que siempre me ha encantado, y un final espectacular. Después, las dos entregas de Rob Zombie me parecen muy acertadas a la hora de plasmar una dirección totalmente diferente del personaje de Michael Myers, y mostrar algo nuevo de la franquicia. Llenas de matices ingeniosos, y con una naturaleza malsana incómoda y contagiosa.

En cuanto a las menos destacables, creo que Halloween 5: la venganza de Michael Myers, y especialmente Halloween: Resurrection, ocupan ese lugar. La quinta tiene buenas ideas, pero que hubieran necesitado de un más extenso y mejor desarrollo, y la octava está demasiado desenfocada en mi opinión. No queda claro si es una comedia sobre Michael Myers o un slasher tipo Gran hermano, y su fuerza se evapora por muchos poros. Aunque, como siempre digo, todas tienen elementos de interés, como una fotografía espectacular en el primer caso o un interesante Michael Myers en el segundo.

El libro, editado por Applehead, forma parte de su colección “Noche de Lobos”. Pero, ¿el ensayo es un encargo por parte de la editorial? ¿O por el contrario tu acudiste a sus oficinas con el proyecto y ellos lo han encajado dentro de la colección?

La idea del libro se me ocurrió a mi. Presenté entonces el proyecto a Applehead, y me contestaron que estaban muy interesados en él, y que podría encajar muy bien en una colección que estaban preparando sobre iconos del terror, lo que me pareció fantástico. De hecho, a raíz de eso les comenté también que estaba preparando otro texto sobre la trilogía de los vivos de Larry Cohen, y que tal vez podría formar parte de esa colección, y también les pareció buena idea.

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La franquicia se inició a finales de los años setenta con la obra maestra La noche de Halloween de John Carpenter, a la que le han seguido diferentes secuelas, los reinicios de Rob Zombie y un remake estrenado en 2018. ¿Qué crees que tiene la saga para que siga interesando cuatro décadas después de su nacimiento?

Principalmente creo que es la figura de Michael Myers. Hay mucho magnetismo en su estampa, en su manera de moverse. Cuando en una secuencia lo vemos caminar junto a su tema musical, se produce algo mágico que estimula a los espectadores de todo el mundo. Laurie Strode (Jamie Lee Curtis) y el Dr. Loomis son piezas fundamentales en la ecuación, qué duda cabe, pero creo que por sí mismo el personaje de ese psicópata inquebrantable, que parece una máquina infernal, con su efigie blanquecina e indescifrable, agita algo en nuestro interior. Como Godzilla, James Bond o iconos similares del cine, creo que nunca morirá, y Michael Myers resurgirá una y otra vez, levantándose como en esa famosa escena del filme de 1978.

A título personal, en algunas conversaciones he encontrado gente de unos veinte, veinticinco años, que al acercarse ahora a la primera entrega de Carpenter acaban decepcionados

Creo que puede entenderse si tenemos en cuenta que ha habido una escalada brutal en los últimos cuarenta años en el cine de terror. La elegancia y el ritmo tranquilo del filme de Carpenter quedaron muy rápido atrás con el boom del slasher que se produjo a finales de los setenta y principios de los ochenta. De hecho, la segunda parte, ¡Sanguinario!, ya tuvo que echar mano de recursos más violentos para satisfacer las ansias del público sólo tres años después de la primera película. El propio terror ha ido evolucionando en este sentido.

Además, contando que muchas de las imitadoras tomaron como base el filme de Carpenter para después imitar hasta la saciedad la fórmula, extremando sus características, al acercarse ahora a la película original, puede dar la sensación de no ser tan impactante o tan renovadora. Ha sido utilizada demasiadas veces como papel de celofán, podríamos decir, y sus valores pueden parecer que se han desgastado. En mi opinión, sigo pensando que aún pareciendo que ya no tenga esa fuerza, lo cierto es que cuando la saga se queda sin rumbo, siempre se recurre al filme seminal para continuar avanzando. Así fue con Halloween H20: 20 años después, con el remake o con la última de 2018. Por eso, creo que hay algo inimitable, un código esencial, que sigue habitando en el metraje de esa película.

Y si nos centrásemos en John Carpenter, ¿qué títulos de su filmografía serían los más apreciados por ti?

Complicada pregunta. Creo que Asalto a la comisaría del distrito 13 me gusta mucho por su visceralidad. De 1997: rescate en Nueva York me encanta la atmósfera y el personaje de Plissken. Golpe en la pequeña China me parece un título visionario en cuanto al cine fantástico y de acción, y La cosa me parece perfecta. Y de Están vivos me flipa la historia. Esas serían mis favoritas.

¿Y qué opinas, en general, de esa fijación por parte de Hollywood de recuperar a villanos de décadas pretéritas como Freddy Krueger, Cara de Cuero, Jason o Chucky, realizando nuevas versiones o re-interpretaciones?

Los personajes icónicos del cine de terror tienen mucha fuerza, y también el cariño de los entusiastas del cine de terror. Recuperarlos siempre garantiza cierta asistencia al cine. No estoy en contra de los remakes, secuelas ni nuevas aportaciones a cada universo. Al contrario, me encanta descubrir cómo se las habrán ingeniado los cineastas para darle un nuevo punto de vista a cada nueva entrega. En este sentido, me encanta lo que hizo Zombie con sus dos entregas de Halloween. Pero es muy difícil tener libertad artística en estos tiempos —-eso fue lo que consiguió Carpenter en el primer filme de 1978— y ofrecer relecturas de interés. Por ello, lo habitual suele ser que asistamos a nuevas visiones lánguidas, o lejos de las pretensiones que tenemos para ellas. Así, tenemos la sensación fundada que los buenos tiempos para la mayoría de ellos han pasado.

En cualquier caso, esa corriente no deja de demostrar la fuerza que siguen manteniendo los personajes, aún habiendo pasado décadas de su nacimiento. Y los productores lo saben. Saben que nos encantan esos personajes y volver a sentirnos como espectadores de los ochenta. En resumen, hacer caja gracias a la nostalgia. Repito, a mi no me importa, pero siempre que tengan un mínimo de interés.

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Volviendo a tu nuevo libro, es de destacar el apartado que le has dedicado a las entrevistas, habiendo podido contactar con realizadores, intérpretes, compositores, editores, incluyendo a John Carpenter. Entiendo que ha sido una hazaña complicada

Siempre lo es, y supone una pequeña aventura localizar a los agentes, enviarles la propuesta, que acepten, preparar la entrevista, y luego esperar la contestación. Pero personalmente supone toda una experiencia única poder hablar de las películas que a uno le han entusiasmado con los propios artífices de ellas, recoger sus testimonios y plasmarlos en las páginas de un libro. Creo que cuando se consigue, se borra de un plumazo cualquier eventualidad o dificultad.

En Noches de Halloween, mi idea inicial era entrevistar sólo a los directores de la saga. Pero claro, luego me lío y empiezo a pensar: “Tal vez no tenga otra oportunidad de lanzar un libro sobre Halloween, y estoy seguro que Nick Castle, James Jude Courtney, John Ottman, Michael Jacobs o Glenn Garland —por citar solo unos pocos de los entrevistados— pueden aportar historias atractivas”. Y eso me empuja de cierta manera a liarme la manta a la cabeza y ampliar el abanico de entrevistados. El beneficiado de todo esto, sin duda creo que es el lector de Noches de Halloween, que puede encontrar un calidoscopio brutal sobre la saga gracias a todos estos testimonios.

Y aunque el trabajo es excelente y muy completo, ¿has echado en falta algún nombre? ¿O alguien que por algún motivo no haya podido/querido participar? ¿Quizá Rob Zombie o Jamie Lee Curtis…?

Claro, me hubiera encantado contar con los que no podido entrevistar, como los que citas, o Steve Miner, David Gordon Green o Joe Chappelle, que hubieran completado ese abanico de declaraciones de los directores. Pero uno debe ser realista y comprender que siempre hay un tanto por ciento de personas que, por el motivo que sea, no va a ser posible conseguir su implicación. En mi descargo he de decir que pude hacerles llegar la propuesta a todos ellos.

Y ya finalizando, ¿tienes ya en mente un nuevo libro?

Si, tengo varios. Además de uno sobre Godzilla y su relación con la bomba atómica, que lanzaremos mi amigo Jonathan Bellés y yo, como he comentado dentro de un tiempo saldrá una nueva entrega de “Noche de lobos”, en esta ocasión sobre los bebés mutantes de Larry Cohen. Y más cosillas que tengo en mente que aún están en una fase muy embrionaria…

Muchas gracias por tu tiempo Octavio, si quieres añadir algo más

Añadiría únicamente dos cosas. Si os gusta la saga, no creo que os decepcione Noches de Halloween. Creo que sólo por las manifestaciones de los artistas ya vale la pena. Y en segundo lugar, enhorabuena Javier por la entrevista. Las preguntas me han parecido muy adecuadas, hilvanadas a la perfección, y se percibe la investigación que has llevado a cabo para prepararlas.

Javier Pueyo

Fotografías: Laura Sanjuán

Published in: on enero 8, 2019 at 6:59 am  Dejar un comentario  
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Entrevista a Davide Melini

Davide Melini

Con el 2018 casi finalizado, toca repasar uno de esos cortometrajes multipremiados con más de cien galardones obtenidos en certámenes de todo el mundo, incluyendo España, Italia, Reino Unido, Estados Unidos, India o Francia. Bajo el título de Lion (2017), el corto, de excelente factura, supone un extraño cruce entre el cine denuncia y el fantastique que versa sobre un niño maltratado por su padre y el sufrimiento vivido en el hogar. Una tortura que llega a su fin de la manera más inesperada… 

Así pues, hemos contactado con su realizador, Davide Melini, un cineasta con proyección que ya está preparando lo que será su primer largometraje y que muy amablemente aceptó contestar a nuestro cuestionario.    

Primero, hablemos un poco de sus inicios. Nació en Roma a finales de los años setenta, pero ¿en qué momento se inicia su pasión por la industria del cine?

Siempre he tenido esa pasión. Mi tío trabaja en el cine desde hace cuarenta años y a través de él he descubierto este increíble mundo desde pequeño. Recuerdo que muchas veces iba a visitarlo mientras estaba trabajando. ¡Es algo que siempre me ha fascinado!

¿Ha realizado estudios cinematográficos?

Mi verdadera escuela ha sido la pantalla. Horas y horas viendo películas de todos los géneros. Mientras estoy viendo una película la analizo desde todos los puntos de vista. ¡Esa es la mejor forma de aprender! Después, cada director tiene que ser capaz de desarrollar su propio estilo.

Y como espectador, ¿qué géneros son los que más le gustan? ¿Tiene algunos directores de cabecera?

He visto y amo todo el cine en general: desde el blanco y negro al color, desde las películas mudas a las sonoras… Si una película está bien realizada y es capaz de hacerme llegar su mensaje, me da igual que su género sea thriller, terror, fantástico, western, histórico, dramático o comedia. Me gusta tanto el cine del Gordo y el Flaco o el de Charlie Chaplin como el más actual. Respecto a la segunda cuestión, cuando pienso en quién me ha influenciado más, me vienen a la mente muchísimos nombres (¡una lista realmente infinita!). Al respecto me gusta decir que estoy influenciado por todos y por ninguno.

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En la década del 2000 arranca su trayectoria profesional. Ha trabajado, por ejemplo, en los equipos de ayudantía de dirección de importantes series como Roma (2005-2007) o Penny Dreadful (2014-2016). ¿Fue un buen aprendizaje?  

Sin duda. Son grandes producciones con grandes presupuestos y eso hace posible que una persona pueda trabajar en decorados increíbles y con actores importantes. Roma tenía un equipo técnico y artístico de primer nivel, con recursos y materiales técnicos de primera calidad. Los vestuarios y los efectos especiales de maquillaje eran increíbles, pero lo más impresionante eran los decorados, perfectamente reconstruidos en el interior de los famosos estudios de Cinecittá. A un lado estaba el set de Gangs of New York (Gangs of New York, 2002) y al otro el de Roma… Es difícil explicar lo que se siente a alguien que no lo ha visto con sus propios ojos…

En Penny Dreadful tuve la suerte de poder trabajar junto a estrellas como Timothy Dalton, Josh Hartnett, Wes Studi y Sarah Greene. Estuvimos grabando en el desierto de Almería y en el interior de Fort Bravo, en Tabernas, que es el mayor estudio de cine western de Europa. Fue un verdadero orgullo para mí, porque muchos spaghetti-westerns se rodaron ahí; obras maestras como Por un puñado de dólares/Per un pugno di dollari (1964), La muerte tenía un precio/Per qualche dollaro in più (1965), El bueno, el feo y el malo/ Il buono, il brutto, il cattivo (1966), Hasta que llegó su hora (C’era una volta il West, 1968), Le llamaban Trinidad (Lo chiamavano Trinità…, 1970), Le seguían llamando Trinidad (Continuavano a chiamarlo Trinità, 1971)… La emoción de pisar ese desierto, sabiendo que por allí habían pasado Clint Eastwood, Charles Bronson, Claudia Cardinale, Henry Fonda, Brigitte Bardot, Harrison Ford, Sean Connery, Yul Brunner, Bud Spencer, Terence Hill, Gregory Peck, Steve McQueen y Faye Dunaway, entre otros, es algo indescriptible.

Otro proyecto en el que pudo ejercer como asistente de dirección fue La terza madre [dvd: La madre del mal, 2007], de Dario Argento. ¿Cómo fue la experiencia?

Cuando se habla de Dario Argento es inmediato pensar en la trilogía de los animales –El pájaro de la plumas de cristal (L’uccello dalle piume di cristallo, 1970), El gato de las nueve colas (Il gatto a nove code, 1970) y Cuatro moscas sobre terciopelo gris (4 mosche di velluto grigio, 1971)-, en Rojo oscuro (Profondo Rosso, 1975), Suspiria (Suspiria, 1977) e Inferno (Inferno, 1980), en Phenomena (Phenomena, 1985) … Películas que han aterrorizado al mundo y han ejercido una importante influencia en otros grandes directores, como John Carpenter, Quentin Tarantino, Brian De Palma, William Friedkin… Ver trabajar a Dario Argento detrás de la cámara es algo absolutamente increíble. Y no bromeo si te digo que cada día es como si fuera una verdadera lección de cine. Ha sido otro sueño que he podido hacer realidad: ¡trabajar con el “Maestro” del terror italiano!

En 2006 filma Amore estremo, su primer cortometraje como guionista y director, al que sigue La sceneggiatura, estrenado el mismo año. Con ellos ya quedan claras sus preferencias por el cine de terror y misterio. ¿Quedó satisfecho con los resultados?

Pienso que en la vida de una persona todo es relevante y nada debe ser obviado: ni las experiencias más positivas ni las más negativas. Amore estremo era un thriller muy oscuro y violento, que se basaba en un amor secreto e imposible entre dos jóvenes (Michela Bruni y Leonardo Pace). La idea principal era descubrir los límites del amor. A pesar de que el guion era bueno, la película deja mucho que desear. Fue la primera vez que estaba detrás de la cámara y el resultado fue un cortometraje amateur. Sin embargo, Amore estremo fue sin duda un paso necesario en el desarrollo de mi carrera, porque experimenté por mí mismo lo difícil que es pasar del guion a la realización. En el mismo año lo intenté de nuevo rodando La sceneggiatura, un cortometraje de terror puro, donde un joven y galardonado guionista (Matteo Pianezzi) comienza a escribir una película de terror, a pesar de la reticencia de su novia (Claudia Nicosia). Pronto se dará cuenta de que, a veces, mezclar la realidad con la imaginación puede ser muy peligroso. Con esta película empecé a ver las cosas de una manera diferente y, aunque no es perfecta, la considero como el primer cortometraje profesional que he hecho. Con La sceneggiatura empecé a participar en festivales y gané mi primer premio.

 

Después vinieron otros cortometrajes como The Puzzle (2008) o The Sweet Hand of the White Rose (2010)…

Son dos cortos muy diferentes. The Puzzle es un thriller puro: después de discutir con su hijo (Alessandro Fornari), una mujer (Cachito Noguera) decide relajarse con su pasatiempo favorito: haciendo un puzle. Pero, a veces, los puzzles esconden misterios oscuros y tremendos… A pesar de la gran cantidad de trabajo que tenía, el conocido productor malagueño Ezekiel Montes pudo reservarme un día de rodaje, así que empecé a pensar en cómo involucrar al público, pero era una tarea muy difícil. ¿Qué podía hacer en tan poco tiempo? Sabía que sólo podía rodar un cortometraje de cuatro o cinco minutos, por lo que lo aposté todo al ritmo. ¡Era lo único que me interesaba! Pensé que si yo no podía contar mucho con la historia, el corto tendría que depender totalmente de la parte visual. Y eso es exactamente lo que hice. ¡Y tuve suerte! Creo que esa fue la clave de su éxito.

The Sweet Hand of the White Rose es un cortometraje puramente fantástico, un cuento oscuro, lleno de momentos dramáticos, aunque, en comparación con The Puzzle, es mucho más suave y menos claustrofóbico: para olvidarse de una acalorada discusión, un chico (Carlos Bahos) decide coger su coche y marcharse lo más lejos posible. Sin embargo, un pequeño error y el encuentro con una niña llamada “Rosa Blanca” (Natasha Machuca) cambiarán su vida para siempre… Debo admitir que con este corto cumplí otro de mis deseos: ¡rodar en un cementerio por la noche! La mayor parte del corto fue filmado en el Cementerio Monumental de San Sebastián, situado en Casabermeja, que es, sin duda, el cementerio más hermoso de Málaga.

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Llegamos así a Lion, un magnífico trabajo en el que mezcla drama social con género fantástico, una combinación que ha sabido manejar con acierto. Para aquellos que aún no lo hayan podido ver, ¿cómo lo definiría?

Es una verdadera denuncia contra la violencia infantil. Un cortometraje puramente dramático que está ambientado en un contexto fantástico.

¿Y cómo nació la idea? ¿Quiso hacer un alegato contra los malos tratos, pero desde su prisma personal? ¿O estaba buscando ideas para un cortometraje de género fantástico y de golpe pensó en tratar el cine dramático?

Después de mis dos últimos cortometrajes de género thriller/fantástico, sentí una fuerte necesidad de cambiar y de hacer algo que fuera capaz de tocar la psique del espectador y a la vez de dejar una marca muy profunda a nivel visual. Como dije anteriormente, cuando escribo un guion mi mente siempre debe estar clara y no tener restricciones. Siendo así, la historia casi se escribe sola. En el caso de Lion me impuse sólo una condición: aislar completamente a los personajes, ubicándolos en una localización alejada de la población. Quería crear un ambiente lo más claustrofóbico posible y por eso eliminé cualquier vía de escape: un chalet aislado, situado en el medio de un bosque cubierto de nieve. Al optar por esta opción, la atención del espectador se desplazará inexorablemente a la única luz presente, que es la de la casa. Sabiendo desde el principio que será imposible escapar, el chalet conseguirá aún más fuerza. Después, una vez que el espectador se vea arrinconado, sabiendo que no podrá huir, hago pasar por delante de sus ojos todo tipo de horrores…

El reparto cumple muy bien su cometido, pero tal vez quién destaque sea el niño Pedro Sánchez, que por cierto ha recibido numerosos premios por su interpretación. ¿Cómo le encontró? ¿Fue su primer trabajo como actor?

Aunque ya había participado en algunos anuncios publicitarios y había trabajado como modelo, lo cierto es que Lion fue su primer proyecto cinematográfico. El encuentro fue totalmente casual: un día vi que una señora presentaba a su hijo en un grupo de cine de Facebook y su rostro me ofreció exactamente lo que tenía en la mente, lo que estaba buscando. Totalmente convencido de que era el actor que quería para ese personaje, le pedí a mi director de casting, Carlos Bahos, que se pusiera en contacto con la madre y la invitara a traer a su hijo al casting que tenía previsto celebrar unos días más tarde. ¡Y así fue! Ya en la prueba que le hicimos frente a la cámara se veía que era un verdadero fenómeno. ¡Y todos los premios que ha ganado, desde Hollywood hasta Nueva York, pasando, entre otros lugares, por Miami, Chicago, Londres, Roma y Moscú, son más que merecidos!

En Lion también tienen mucha importancia los efectos especiales. ¿Fue muy complicado llegar hasta el resultado final?

Si hablamos de efectos especiales de maquillaje, no hubo absolutamente ninguna complicación, ya que tuvimos la suerte de contar con un equipo de primer nivel, formado por Sarah O’Brien (Penny Dreadful), Daniele Nastasi (Star Wars) y Niahmy Glynn (Thor: Ragnarok). Si, por el contrario, hablamos de los efectos visuales, ahí sí tengo que reconocer que fue muy difícil. Al principio teníamos dos técnicos encargados de toda la parte digital y, aunque hicieron un buen trabajo, tanto la producción como yo queríamos algo todavía mejor. Éramos conscientes de la importancia que los efectos visuales tienen en este tipo de películas y por eso decidimos de dar el trabajo a Luca Visual FX, un profesional italiano que vive en Londres. Con su equipo pudieron mejorar mucho toda la parte digital y… ¡hasta el día de hoy han ganado diecisiete premios!

En estos momentos está trabajando en Deep Shock, un nuevo cortometraje de terror. Visto el trailer, parece ser que quiere rendir tributo al giallo. ¿Qué nos puede contar de él?

Este cortometraje nació con la idea de celebrar el giallo italiano y, en particular, rendir un verdadero homenaje a los dos directores que han consagrado el género: Mario Bava y Dario Argento. No es casualidad que el título del corto sea una mezcla entre Deep Red (Rojo oscuro) de Argento y Shock de Bava. Dicho esto, sin embargo, hay que añadir que Deep Shock es una película absolutamente independiente y autónoma, que viaja sobre pistas precisas. Mi idea era recrear la magia y el suspense de algunas películas de los años 70, pero utilizando la tecnología actual. Deep Shock se estrenará en 2019 y será mi último cortometraje, antes de intentar dar el salto al largometraje.

¿Y qué nos puede adelantar de ese primer largometraje?

Aún no puedo decir nada. Hablar antes de tiempo no es bueno, jajajajaja. Prefiero ir paso a paso… y el próximo paso se llama Deep Shock. Cuando esté terminado del todo podré finalmente pensar de forma exclusiva en el largo.

Actualmente en España es común encontrar en los festivales cortos dirigidos por cineastas que ya han dirigido largometrajes, algo que hace unos años era bastante extraño. ¿Cómo está la industria del cortometraje en Italia? ¿Esto que comento ocurre también en su país?

La verdad es que no lo sé. En los últimos años he trabajado sólo con americanos, ingleses, irlandeses y españoles. No trabajo en Italia desde el año 2007 y actualmente no estoy dentro del mundo cinematográfico italiano.

Desde hace unos años, diversos cineastas se están acercando al giallo para ofrecer nuevas películas. Me refiero a títulos como Sonno Profondo (2013) y Francesca (2015), ambas de Luciano Onetti, Buenas noches, dijo la señorita pájaro (2012) de César del Álamo, Amer (2009) de Hélène Cattet y Bruno Forzani, o Last Caress (2010) de François Gaillard y Christophe Robin. ¿Le gusta en general esta especie de resurgimiento? ¿A qué cree que se debe?

Es un género casi desaparecido, ¡pero nunca olvidado! Tiene un público específico y siempre atrae, incluso a las nuevas generaciones. Aunque las grandes productoras ya no financian este tipo de películas, es un género muy querido que ha tenido una gran influencia en el cine de terror estadounidense. No me sorprende en absoluto que haya directores de todo el mundo que todavía hagan este tipo de películas.

Y de los títulos clásicos, ¿cuáles son sus gialli favoritos?

Hay tantos que si empiezo a nombrarlos todos esta entrevista no terminará nunca, jajajajajaja. Generalmente amo todas las películas de este tipo.

Javier Pueyo

Published in: on diciembre 31, 2018 at 6:53 am  Dejar un comentario  
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Entrevista a Paul Hyett, director de “Heretiks”

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Uno de los atractivos de la programación de la sexta edición del Festival Internacional de Cine Fantástico de Madrid Nocturna fue la première española dentro de su Sección Oficial de Heretiks (2018), tercera película como director del cineasta británico Paul Hyett. Tres años después de su anterior trabajo, el film de hombres lobos Howl (Howl, 2015), el otrora técnico de efectos especiales regresa con una historia de brujería ambientada en el siglo XVI en el interior de un convento, que en su primera mitad recupera la atmósfera opresiva y el desarrollo contenido de la que fuera la ópera prima de su responsable, la notable The Seasoning House (2012). Junto con el corte clásico de su propuesta, otro de los atractivos que presenta Heretiks se encuentra en la participación en su reparto de dos auténticas leyendas vivas del cine fantástico como Michael Ironside y Clare Higgins, la inolvidable intérprete de Julia Cotton en las dos primeras entregas de la saga Hellraiser.

Acompañado de la productora del film, la también actriz brasileña Marcia Do Vales, Paul Hyett visitó Madrid con motivo de la proyección de Heretiks en Nocturna. Horas antes del pase, pudimos realizarle la siguiente entrevista a propósito de su nuevo trabajo.

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Heretiks parte de una historia del también actor Gregory Blair. ¿Qué te llamó la atención de ella?

Cuando me dieron la primera versión de la historia esta versaba sobre vampiros en una hermandad de mujeres. No era exactamente lo que yo quería hacer. Tal vez era lo que quería hacer la productora, Marcia, pero no era ni mi tema favorito ni lo que yo quería contar. Entonces me pregunté: “¿Qué puedo hacer con este guion?” Así que pensé en eliminar los elementos de fantasía y llevarlo a un camino más terrenal. Me gustó que se ambientara en el siglo XVII y, con este punto de partida, vi qué elementos de la época podía coger para enriquecer el relato, como la pobreza, la brujería o la persecución de las mujeres. Hice un poco de investigación y descubrí que en aquella época hasta cien mil mujeres fueron perseguidas, ahorcadas, quemadas, ahogadas o ejecutadas simplemente basándose en la sospecha de que tenían alguna relación con la brujería. Eso me parecía algo muy interesante. Entonces localizamos la historia en un convento al que llevan a una mujer joven que ha sido acusada de brujería para que se redima de sus pecados, lo que me permitía jugar con los personajes de las monjas, el demonio, la posesión (…); elementos sobrenaturales, pero no fantásticos. Quería que fuera una historia real con elementos sobrenaturales pero sin llegar a la fantasía.

Para dar forma al guion, contaste con la ayuda de Conal Palmer, con quien ya colaboraras en el libreto de la que fuera tu ópera prima como realizador, The Seasoning House. ¿Cómo ha sido el proceso de escritura?

Como dices, ya había trabajado con Conal en el guion de The Seasoning House. Lo cierto es que en esta ocasión el trabajo estuvo un poco dividido. Conal se dedicó más bien a la parte de los diálogos, mientras que yo trabajé lo que era la historia, las secuencias y la estructura. Queríamos que los diálogos sonaran a inglés antiguo, así que el trabajo de Conal estuvo enfocado en esa dirección. En una película de época como la nuestra era muy importante que los diálogos no resultaran contemporáneos para que el espectador no tuviera la sensación de estar escuchando conversaciones modernas. Había que tener mucho cuidado con ello. Por mi parte, también me dediqué en exclusiva a estudiar y a dotar de contenido mitológico a la historia.

No sé si será casualidad, pero en este sentido, al igual que ocurriera en The Seasoning House, en Heretiks vuelves a contar con una protagonista femenina. ¿Fue algo buscado por tu parte?

Toda mi carrera he querido explorar el ángulo de la feminidad. A lo largo de mis treinta años dentro de la industria he trabajado en películas de terror en las que he visto cómo evolucionaba el papel de las mujeres dentro del género, comenzando por los ochenta, cuando básicamente aparecían desnudas y morían; solo había una que sobrevivía, que solía ser la menos atractiva y la menos promiscua. Y yo lo que he querido es empoderarla, porque no siempre hay que retratar a la mujer como víctima. Si siempre se la retrata como víctima se la ve como víctima. Así que cuando me dieron el guion de Heretiks quise darle este giro. Hace poco recibí otro guion en el que el papel de las mujeres era horroroso: solo las mataban de manera brutales, lo que no me interesaba en absoluto. Y aunque cada película es diferente y hay que saber apreciarlas en sus diferencias, también hay que intentar dejar de mostrar a las mujeres siempre como víctimas; vale más la pena darles papeles principales en los que tengan poder y recursos para que puedan empoderarse. Es por eso que cuando hago películas me parece interesante hacerlo desde el punto de vista de las mujeres, porque esto permite a la audiencia disfrutar de una nueva perspectiva e identificarse con ellas. Además, cada vez hay más fans femeninas del cine de terror y, por supuesto, para ellas es mucho más entretenido ver a mujeres en la pantalla que tienen poder a que no tengan un papel tan fuerte desde este punto de vista.

Lo interesante en Heretiks es que, a diferencia de The Seasoning House, en la que eran hombres los que sometían y corrompían a mujeres, aquí son mujeres las que someten y corrompen a otras mujeres. Quizás eso sea consecuencia de mi propia evolución como cineasta; en la jerarquía de la iglesia, de las monjas, se puede ver eso,  y me parecía mucho más interesante poner en el foco de atención a la mujer y explorar lo que esto supone en la religión y en los aspectos femeninos que se pueden asociar a ello.

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Rueda de prensa de “Heretiks” en Nocturna. De izda. a drcha.: Antonio Busquets (moderador), Marcia Do Vales (productora) y Paul Hyett.

Aunque ambientada en el siglo XVII, Heretiks trata un tema bastante recurrente dentro del cine de terror actual como es el de las sectas. ¿A qué crees que es debido este interés y qué es lo que te llevó a ti a querer tratarlo?

Bueno, en Heretiks el papel de la madre reverenda está basado parcialmente en gente como Charles Manson o David Koresh. La idea es que estas personas son especialmente carismáticas. En principio no se las ve como alguien peligroso que pueda dar miedo, sino todo lo contrario: van ofreciendo amor y prosperidad. Sin embargo, la realidad es bien distinta. Y es algo real; ocurre que la gente entra en una secta. Y eso da mucho miedo, porque le puede pasar a cualquiera y puede pasar en cualquier familia. Es un tema muy real y, por ello, muy interesante de explorar. Estuve haciendo un poco de investigación viendo documentales sobre sectas para ver cómo habla este tipo de personas y la forma en que se relacionan. Y tienen una forma de expresarse muy hipnótica y eso da mucho miedo, porque a las personas vulnerables les es, por tanto, muy fácil de convencer y de que se dejen llevar por su carisma, sin que vean lo terrible y diabólico que encierran.

En este sentido, la época en el que transcurre la historia, con la caza de brujas que se dio en Europa durante los siglos XVI y XVII puede extrapolarse al contexto sociopolítico actual. ¿Había intención por tu parte de establecer este paralelismo?

Efectivamente. Muchas de las cosas de las que pasan en Heretiks, dejando de lado los aspectos sobrenaturales, se pueden comparar con lo que ocurre actualmente en muchos países. Por ejemplo, la esclavitud es algo que vemos con diferentes formas en todo el mundo y que ha pasado en todas las épocas. Ver cómo las mujeres son oprimidas y obligadas a trabajar en estos sitios en contra de su voluntad, aunque esté mostrado conforma a la ambientación de la película, es algo que se puede aplicar a lo que ocurre en el día de hoy.

El cine de terror de época fue una constante durante los años de esplendor del cine de terror británico clásico, con productoras como la Hammer o la Tygon…

Precisamente, a nivel de estilo quería darle una apariencia cercana a la de esas antiguas películas de los setenta de la Hammer o de la Tygon que mencionas. A mí me gustaba mucho la estructura clásica de la película, pero, al mismo tiempo, también quería darle este aspecto, esta atmósfera de película antigua, porque a mí me gustan mucho las películas de la Hammer, que tienen muchos cortes, utilizan a personajes muy jóvenes… y de algún modo quería volver a ese estilo con Heretiks y hacerla más clásica.

No obstante, cuando te entrevisté con motivo de tu anterior película, Howl, me comentabas que tu intención era apartarte de la mitología licantrópica clásica. ¿Qué tenía Heretiks para que sí le quisieras dar ese toque clásico?

Para un director lo importante es contar historias. Normalmente te dices a ti mismo: “Vale, ya he hecho esto; ahora quiero explorar esto otro”. Luego alguien me pasa un guión y me pregunta: “¿Qué te parece esto?”, y tú piensas: “Vaya, está historia es interesante”, y hace que te emociones.  Por ejemplo, si alguien me diese cien millones de dólares haría exactamente la película que quiero con las cosas que me interesa explorar. Pero yo soy un director en activo al que se le puede contratar y, cuando me llegan guiones, algunos los rechazo, pero otros pueden atrapar mi interés. En el momento en el que me llegó el proyecto de Heretiks, cuando ya había hecho The Seasoning House y Howl, realizar una película ambientada en el siglo XVII y con la brujería de fondo realmente me emocionaba.

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Paul Hyett y la productora Marcia Do Vales en un momento de la entrevista.

Dentro del reparto de la película, además de la presencia de tu inseparable actriz Rosie Day, encontramos a dos veteranos tan familiares para los aficionados al fantástico como Michael Ironside y Clare Higgins. Además de por su trabajo, ¿su participación es también un intento de homenajear a tus referentes y dirigir un guiño al espectador?

En el caso de Rosie es porque ella es fantástica. Es capaz de abarcar un abanico increíble de registros. Se puede confiar totalmente en ella, porque lo que te va a aportar y la perspectiva que se va a dar sobre su personaje no tiene ningún desperdicio.

En cuanto a Michael Ironside, era uno de mis héroes de infancia. He visto todas sus películas desde que era pequeño, hasta el punto de que podría estar horas hablando sobre su trabajo y sobre las películas en las que ha intervenido. Me parece un actor absolutamente fascinante. Es muy intenso y tiene una mirada muy especial. Entonces, cuando estuvimos hablando de quién podría hacer el papel que acabó haciendo, se nos ocurrió su nombre. Contactamos con él, leyó el guion y aceptó. Así que tener la oportunidad de trabajar con él fue como un sueño hecho realidad. Durante el rodaje estuvo poco tiempo con nosotros, porque hace un papel muy pequeño, pero a pesar de ello se volcó absolutamente. Fue maravilloso trabajar con él, porque trabajó superduro a pesar de hacer un papel pequeño. Parece increíble que, con la larga carrera que tiene a sus espaldas, continúe tan encantado de hacer como hace, pero es así. Dio todo lo que pudo dar de sí mismo e, incluso, estuvo probando diferentes registros para encontrar el que mejor funcionara para el papel. Fue una experiencia absolutamente fascinante.

A Clare Higgins también la admiro mucho, conozco su carrera, y es un icono para los fans por su trabajo en Hellraiser. Yo quería trabajar con ella desde hace tiempo y no ha sido hasta Heretiks que lo he conseguido. Me parecía perfecta para el papel. Su aspecto era ideal para hacer el personaje de la reverenda madre y lo cierto es que clavó su papel. Lo hizo perfectamente bien, porque su sola presencia ya da mucho miedo. Quiero decir, estando en la misma sala que está ella la miras y puedes percibir la intensidad que transmite. Además, su actuación es clave para la película. Es como el ancla del filme, lo que hace que su actuación sea tan valiosa.

En algunos casos, a la hora de escoger el reparto es porque has visto el trabajo de los actores, en otros es porque quieres trabajar con ellos y en otros porque quieres rendirles homenaje. Lo que pienso es que si conozco a un actor que me gusta y quiero aprovecharme de su trabajo y a la vez rendirle homenaje, eso lo van a reconocer los fans del terror, porque ellos conocen como tú cuál ha sido su trabajo previo y lo que pueden aportar a la película. Eso es lo que pasa con Michael Ironside, con Clare Higgins o con cualquiera. Cuando uno hace películas las hace para sí y para el público, por lo que tiene que hacer al espectador feliz, dado que todo el trabajo en última instancia está dirigido a este.

Uno de los principales valores de Heretiks es su sentido de la atmósfera. ¿Cómo trabajaste este aspecto y, en general, la ambientación y la estética del film?

A mí me gusta sobreestilizar las películas, por así decirlo. Soy muy consciente de la iluminación que se utiliza y de la imagen que se crea. Eso también se puede notar en The Seasoning House, con ese aspecto como de cuento de hadas. En el caso de Heretiks, el convento en el que se desarrolla el grueso de la historia era muy importante que tuviera una atmósfera que en sí fuera ya muy impresionante, porque si no se conseguía esa realidad, ese realismo, entonces se perdía la credibilidad de lo que se estaba narrando. Para ello rodamos en un monasterio de setecientos siglos de antigüedad e incluso en un castillo, ya que estábamos seguros de que necesitábamos aportarle al set esa apariencia de realidad, que se notara que era auténtico, para poder transmitir a través de ello la atmósfera que la historia necesitaba. El estilo, sin duda, era muy importante para mantener la credibilidad, porque de lo contrario el proyecto hubiera fracasado.

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Por cierto, las primeras noticias sobre el comienzo de rodaje de Heretiks están fechadas en septiembre de 2015. ¿Qué ha ocurrido para que hasta la finalización de la película haya transcurrido más de dos años?

Es verdad, aunque gran parte de este tiempo se debió a la cantidad de efectos visuales y especiales que hay en la película. Además, mientras estábamos haciéndola, desaparecí un año para rodar otra, así que hubo que esperar. Pero fue sobre todo por los efectos especiales y todos los detalles que queríamos conseguir en cada escena. Por otra parte, el casting era muy grande, eran muchos actores, y conseguir que todos volvieran a rodar fue uno de los mayores desafíos. Ocurrió con muchos de los actores; ocurrió con Rosie, que durante un tiempo no estuvo disponible; ocurrió con Hanna Arterton, que estuvo trabajando en una serie de televisión… Así que parte del tiempo que se dilató fue por la espera de conseguir volver a trabajar con estos actores o para hacer planos particulares en formato de insertos y demás en secuencias que estaban ya grabadas.

Ya que lo has mencionado, ¿qué nos puedes adelantar de esa otra película que has rodado, en la que, según creo, abandonas el terror por el que ha transcurrido hasta ahora tu trayectoria como director por la ciencia ficción?

Se titula Peripheral y versa sobre la maldad de la tecnología. Su argumento trata de una autora literaria que está escribiendo su segundo libro, pero tiene problemas con las drogas, y aunque intenta desengancharse no lo consigue. Entonces su editor le ofrece un asistente de inteligencia artificial que termina por apoderarse de ella. La película habla sobre todo de las empresas, de las grandes corporaciones y de cómo la tecnología se apodera de la visión y del alma de los artistas, y de cómo la tecnología da forma a los artistas y los conforma en la manera que ellos quieren. Es una especie de metáfora de cómo afecta la tecnología al arte hoy en día.

José Luis Salvador Estébenez

Fotografías: Juan Mari Ripalda

Published in: on diciembre 28, 2018 at 6:54 am  Dejar un comentario  
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Interrogamos a Ilsa: Entrevista a Dyanne Thorne y Howard Maurer

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A buen seguro que la 51 edición del Sitges – Festival Internacional de Cinema Fantàstic de Catalunya será recordada por el número de celebridades que acogió. Nicolas Cage, Peter Weir, Ed Harris, M. Night Shyamalan o John Carpenter fueron algunas de estas figuras de primera talla mundial que se dejaron ver por el certamen a lo largo de sus once jornadas. . Pero si bien las más mediáticas, ni que decir tiene que estas no fueron, ni mucho menos, las únicas. Junto con ellas, Sitges 2018 contó con la presencia de otras personalidades cinematográficas quizás no tan conocidas para el gran público, pero igual de queridas por los aficionados. Dentro de este grupo destacó la presencia de cuatro intérpretes emblemáticas del cine de Serie B de la década de los setenta y ochenta. Nos referimos a la antigua pornostar Traci Lords, un rostro tan característico de la blaxploitation como el de Pam Grier, nuestra Helga Liné y la no menos mítica Dyanne Thorne.

A punto de cumplir los setenta y cinco años de edad, la celebre intérprete de Ilsa visitó Sitges acompañada de su marido, el músico y ocasional actor Howard Maurer, quien también participó desempeñando roles secundarios en la franquicia de la despiadada dominatrix. A pesar de su avanzada edad, durante su estancia en tierras catalanes la antigua pin-up no pudo mostrarse más activa, presentando la proyección de dos de sus films, participando en un encuentro con el público y mostrándose en todo momento solícita con todos aquellos fans que se acercaban a ella para hacerse una foto o conseguir un autógrafo, demostrando en todo momento una simpatía, dulzura y proximidad bien alejada de la perversidad del personaje por el que es recordada.  Así nos lo volvió a evidenciar en la entrevista que le realizamos en compañía de su esposo, en la que, mano a mano con Carlos Benítez, de la imprescindible web Proyecto Naschy, le preguntamos por sus recuerdos de las películas de Ilsa.

Ilsa la loba de las SS

Según algunas fuentes, el personaje de Ilsa estaba inicialmente previsto para la actriz Phyllis Davis[1], quien rechazó el ofrecimiento. ¿Cómo entraste en la película?

Dyanne: Me sentí  agradecida. Tras hacer la entrevista para el papel me dieron el guion, me fui a casa…

Howard: Al llegar a casa me dio el guion y me dijo: “¿Qué opinas de esto? Cuando lo termines me lo dices”. Y cuando terminé de leerlo puse una goma  elástica alrededor y lo tiré con tanta fuerza contra la pared que hice un agujero. Cuando Dyanne volvió me preguntó qué me había parecido y le respondí que era horrible, pero que como alguien iba a terminar haciendo ese papel y ni a mí ni a ella nos tocaba, como actores que éramos, juzgarlo, le dije que aceptara. Y ella respondió: “Pues vale” (risas).

Ya que lo mencionas, ¿qué pensaste cuando descubriste las elevadas dosis de sexo y violencia que iba a tener la película?

D: Lo mejor es que al final de la película todo el mundo odia a Ilsa (risas). Ella muere siempre al final de cada película.

H: ¡Para volver en la siguiente! ¡Nadie puede detenerla! (risas).

D: Te contaré una historia. En Ilsa, la hiena del harén había un personaje que era un general fuerte y grande. Pues bien, cuando el actor que lo interpretaba vio la escena en que a una chica la llenan de gusanos ¡te juro que se desmayó! (risas). ¡Los gusanos fueron demasiado para él!

H: Era un tipo genial. En pantalla parecía duro, pero en persona era como un gatito.

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No hay duda de que gran parte del atractivo de Ilsa reside en tu interpretación, en la que dotas al personaje de una pátina de ironía que hace que no se quede en una villana de una pieza, sino que posea una entidad propia sobre la que se construyó el resto de la saga. ¿Cómo preparaste el papel?

D: Como dijo antes Howard sobre los actores…

H: Un actor actúa. La única respuesta a tu pregunta es que Dyanne interpreta en la pantalla a una persona muy mala, pero ella es todo lo contrario en la vida real. Por eso creo que a la gente le ha seguido gustando, porque entienden que todo es actuación. No es real. De alguna manera perciben que Dyanne no es realmente así. Ella es la absoluta antítesis de todo eso.

D: Creo que un actor no puede dar vida a un personaje si no se lo cree. Ilsa no sabe que es una persona horrenda, simplemente  es… Ilsa. Eso es lo divertido. Los personajes de Howard en la saga, por ejemplo, llevan un arma, ¡pero Howard jamás tocaría una! (risas). Pero eso es lo que el personaje demanda y él no está para juzgarlo y decir “es un hombre muy malo y tiene un arma” [dicho con voz siniestra]. No, es un personaje. Si yo hago daño a alguien en pantalla no es porque yo sea mala, simplemente es porque tengo que hacerlo. Cuando la interpreto, soy Ilsa. Cuando me pongo su ropa, soy ella, pero cuando me la quito vuelvo a ser Dyanne.

H: ¿Sabes qué? ¿Recuerdas esa pequeña fábula sobre el escorpión y la tortuga? El escorpión le pide a la tortuga que cruce el río con él sobre su caparazón. La tortuga le pide que no le pique y el escorpión le responde que no lo hará. Pero por supuesto, a mitad de camino el escorpión termina picando a la tortuga. Cuando lo hace, esta le  pregunta: “¿Por qué?”. Y el escorpión responde: “Es mi naturaleza”. Esa es la historia.

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Dyanne junto al director del Festival de Sitges, Ángel Sala, y Howard, durante la presentación del pase de “Ilsa, la tigresa de Siberia” en el Cine Prado.

Imagino que no esperabas el éxito que cosechó la película…

D: (Risas). Es un milagro.

H: Nadie, ni el director, ni el productor, ni Dyanne ni yo, pensamos que esto podría suceder. Dyanne contó una historia curiosa ayer, no recuerdo dónde, y es que todo el mundo, menos ella, el director y yo, cambiaron su nombre para los créditos de la película. Pero tras el éxito de Ilsa, la loba de las S.S. todo el mundo quiso subirse al carro.

D: El guionista, el productor… cambiaron de nombre tres veces y finalmente dijeron: “¡Yo soy el de la película!” Nosotros fuimos los únicos, junto con los directores de las diferentes películas, Jean LaFleur, Jess Franco y Don Edmonds, que en paz descanse, que no nos los cambiamos.

H: Es muy curioso. Incluso cuando estuvimos en Suiza para rodar Greta – Haus ohne Männer, donde cada uno hablaba en su propio idioma: inglés, alemán, francés, español…

D: ¡Incluso catalán!

H: … todos cambiaron su nombre y yo ni siquiera sabía cuáles eran sus nombres reales. Era una locura (risas).

Ilsa, la loba de las S.S. está repleta de largas y enfermizas escenas de sexo y tortura, entre las que se incluyen castraciones, descargas en los pezones y todo tipo de mutilaciones. ¿Cómo era el rodaje de estas secuencias? ¿Es cierto que te negaste a rodar algunas escenas debido a su escabrosidad?

D: Es totalmente cierto. Hubo bastantes  escenas. Una de ellas es cuando un personaje es castrado. Yo no conocía esa escena en particular, no estaba en el guion que me dieron y la filmaron de manera que yo no pudiera darme cuenta hasta el último momento, porque cuando hice mis planos ya habían rodado el resto de la escena como ellos querían y solo me hicieron aparecer ahí y decir mis líneas de diálogo.

H: ¡Es como si la hubiesen photoshopeado! (risas).

D: Y luego había escenas de violencia contra la mujer que me parecían horrendas. No solo como mujer, sino como ser humano. No quería promover eso, aunque es verdad que promovía otras muchas cosas (risas).

Al menos el personaje conserva humanidad hacia sí misma: si te fijas en la escena del banquete, todos beben alcohol menos ella. Por eso yo tengo que beber para compensar (risas).

H: ¡No es verdad! (Risas).

D: Solo era un chiste.

Ilsa meets Bruce Lee

Aunque la serie finalizó con Ilsa, la hiena del harén, los productores barajaron la posibilidad de realizar nuevas entregas con títulos como Ilsa Meets Idi Amin o Ilsa Meets Bruce Lee in the Devil’s Triangle[2]. ¿Qué nos puedes contar de estos proyectos y por qué no se llevaron a cabo?

D: Bueno, hay fotografías que la gente piensa que son de alguna de estas películas, cuando en realidad no lo son. Por ejemplo, hay una serie de fotos en las que aparezco posando que fueron tomadas para la revista Playboy. Justo antes de Ilsa, la tigresa de Siberia, de camino a Canadá, donde rodábamos, paramos en Chicago y allí me hicieron una sesión de fotos para promocionar la película. Por eso mucha gente cree que estas fotos de estilo pinup son parte de la película.

Para Ilsa Meets Bruce Lee In The Devil’s Triangle me preparé y aprendí karate. Incluso el Washington Post… Howard, diles lo que hizo…

H: El Washington Post publicó una crítica de Ilsa Meets Bruce Lee In The Devil’s Triangle. Pero no existe tal película. Nunca existió.

D: Terminé perdonando al Washington Post, ya que me enteré que la crítica la hizo alguien contratado ajeno al periódico. Pero pusieron el póster de la película  a toda página en la sección de ocio afirmando que estábamos listos para rodarla. De lo que pasó a continuación no estamos totalmente seguros. Estaba todo listo. En Canadá hubo una gran reunión y un francés protestó diciendo que no invertiría su dinero en eso, ya que la única película mía que había visto era Ilsa, la loba de las SS. Lo entendí, pero en ese momento yo estaba actuando en una obra teatral de Broadway que se representaba en el Union Plaza de Las Vegas, con Virginia Mayo de  protagonista, y aún así me dieron permiso para ausentarme e ir a Canadá a rodar. Se portaron muy bien conmigo, contrataron a una chica exclusivamente para que me sustituyera durante esa semana. Pero la película no se hizo y, como dice Howard, esa mala crítica llegó a todas partes.

H: Fue increíble. ¡Qué imaginación! Era como un cuento de hadas, pero sin que ninguna de esas hadas acudiera (risas).

D: Además, era la primera crítica negativa que recibía. De las otras siempre decían: “No es mi tipo de película, pero ella lo hace bien”, pero esta crítica decía que mi trabajo era de segunda categoría, cosa que podría haber esperado que se dijera de mis otras películas. Pero así es la vida.

H: Una vez, Dyanne recibió una llamada de un agente —esto es verídico—, que le dijo: “La película que ibas a hacer ha sido cancelada” y colgó. Y ella dijo: “¡Pero si nunca me han llegado a contratar para hacerla!” (Risas).

D: Si nos podemos reír del tema es porque nos parece asombroso que la gente se tome el tiempo en hablar con nosotros. Interpretar un personaje es lo que nos gusta. Nosotros no somos ni dioses ni ángeles para saber si…

H: Un momento. ¿No eres un ángel? (risas).

D: Anda, tápate  los oídos (risas).

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Ya por último nos gustaría que nos hablaras de esa especie de secuela apócrifa que rodaste con Jesús Franco, Greta-Haus ohne Männer. ¿Fue originalmente ideada así? ¿Cómo fue la experiencia de trabajar junto al prolífico director español?

D: Nunca fue pensada como una película de Ilsa. Originariamente su título era No Man’s Land[3]. Nos dieron el guion en Canadá para que lo fuésemos leyendo de camino a Suiza, donde se rodaría. Cuando llegamos, y ya a punto de empezar, Jess Franco y el productor reescribieron gran parte del guion original. No vimos la película hasta más tarde.

H: Cuando la vimos hice lo mismo con el DVD que cuando leí el guion de la primera Ilsa… ¡Lo lancé contra la pared!

D: La hicieron como una película erótica. Se suponía que yo no iba a hacer desnudo frontal, solo de pecho. Sin embargo para hacerlo me pusieron en una bañera llena de burbujas, y esperaron tanto para rodar que, cuando lo hicieron, apenas había burbujas. Así que ahí estoy dándome un baño de burbujas sin burbujas. Además, hubo dos o tres escenas donde mi personaje perdía la cabeza y podías ver que realmente estaba loca. Y tengo que decir que yo lo hice de forma brillante, pero las escenas no se incluyeron en la película. Rodaron una película erótica, no estamos orgullosos de ella, pero nos encanta Jess Franco. Y su mujer, Lina Romay, era fantástica. Para que estuviéramos cómodas rodando juntas, nos llevó a cenar.

H: Pasamos muy buenos ratos con Jess. Por cierto, él también era músico, como yo,  tocaba la trompeta y el piano.

D: Y también cantaba.

H: A los dos nos gusta el jazz. Nos hicimos muy amigos en ese rodaje. Teníamos mucho en común.

D: Una noche nos llevó a un club y allí Jess y Howard actuaron sobre el escenario prácticamente hasta que amaneció.

H: Si, era un club de jazz. Fue genial.

Carlos Benítez & José Luis Salvador Estébenez

Traducción: Tarik Amarouch García

Fotografías: Juan Mari Ripalda

Ilsa-CineBis

Howard y Dyanne muestran el artículo que José Luis Salvador Estébenez le dedicó a la trilogía en el nº 2 de “Cine-Bis”

[1] Phyllis Ann Davis (1940-2013) fue una actriz estadounidense que apareció principalmente en televisión, siendo su mayor éxito la serie Vega$, producida por Aaron Spelling. Intervino en películas como Beyond the Valley of the Dolls (Russ Meyer, 1970), Sweet Sugar (Michel Levesque, 1972) y Terminal Island (Stephanie Rothman, 1972).

[2] Naturalmente, de haberse rodado se hubiera hecho con uno de los numerosos clones de Bruce Lee, pues el auténtico había fallecido en 1973.

[3] Tierra de nadie, en inglés, aunque literalmente sería “Tierra sin hombres”. El título alemán significa Greta: casa sin hombres.

Entrevista a Raffaele Picchio, director de “Curse of the Blind Dead”

Raffaele Picchio2

Los monjes templarios vuelven de la tumba. Y lo hacen, además, desde fuera de nuestras fronteras. Hace unos días os informábamos de la publicación del primer trailer oficial de Curse of the Blind Dead, producción italiana basada en la más famosa creación de Amando de Ossorio que traslada a los emblemáticos monjes templarios a un entorno post-apocalíptico. Para saber más de tan interesante proyecto, nos pusimos en contacto con su director y co-guionista, Raffaele Picchio, quien muy amablemente atendió a nuestras preguntas.

curse of the blind dead poster

Curse of the Blind Dead supone tu tercer largometraje. ¿Podrías hacer un resumen de lo que ha sido tu trayectoria hasta la fecha para aquellos que la desconozcan?

Debuté en 2011 con Morituris, una película de terror independiente extrema que ha sido bloqueada por la censura. Es un terror que, en cierto sentido, volvía a proponer, en clave “romana”, lo que hicieron los Monjes Templarios de De Ossorio. En 2016 lancé mi segundo largometraje, The Blind King, un oscuro drama de horror sobre un padre viudo con una hija que se enfrenta a un monstruo que parece atormentar sus sueños. En 2017 llegó Sangue Misto, un film de terror de episodios multiétnicos, donde participé dirigiendo el segmento ambientado en la ciudad de Roma. Entre Morituris y The Blind King también hice un cortometraje, M is for Mouth, que se puede ver de forma gratuita en YouTube.

El principal atractivo que a primera vista presenta Curse of the Blind Dead es el de basarse en la saga de los monjes templarios creados por Amando de Ossorio. ¿Cómo surge el proyecto y qué te llevó a inspirarte en la obra de Ossorio para darle forma?

Soy un gran fan de las películas de De Ossorio. Incluso en mi primera película había tangencialmente una influencia patente. Siempre me había gustado la idea de tener la oportunidad de continuar en cierto sentido esta saga. Producir películas de terror en Italia es muy difícil, y solo con el esfuerzo y la locura de Francesco Aliberti y su productora, Mafarka, ha sido posible intentar levantar un proyecto que, a nuestra manera, sirva para rendirle homenaje.

¿Cuál va a ser la relación de tu película con los films de Ossorio? ¿Solo te inspiras en la saga o, de algún modo, prolonga el universo creado por el director español?

Las películas que componen la saga de Ossorio no están argumentalmente vinculadas entre sí, y cada vez se reinventa el concepto que subyace cambiando los contornos de vez en cuando. Curse of the Blind Dead hace lo mismo a partir de una leyenda sobre un grupo de templarios desviados y dedicados a los cultos oscuros y lleva su maldición hasta un contexto moderno. Los fanáticos de la saga reconocerán citas y aspectos, pero el culto de base es original.

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Raffaele observa el rodaje de una de las escenas de “Curse of the Blind Dead”

¿Qué nos puedes adelantar de estos guiños y referencias a la saga original?

Como he dicho, hay elementos que de alguna manera se refieren a otros de la saga original. De la que lamentablemente hay menos referencias es de la tercera entrega, El buque maldito (1974), por razones obvias. No se ha hecho ninguna, aunque hay guiños que, sin duda, los aficionados reconocerán.

La tetralogía de los monjes templarios cuenta con un gran número de fans en todo el mundo, lo que por un lado significa que tu película tenga prácticamente asegurada su proyección internacional, pero que por otro conlleva que las expectativas de los espectadores sean altas. ¿Cómo te tomas este arma de doble filo?

Bueno, cuando haces una película siempre te enfrentas a críticas, insultos, decepciones y expectativas. En este caso es aún más delicado y seguramente no faltarán. Por mi parte, lo que puedo decir es que Curse of the Blind Dead es una pequeña película de terror que quiere rendir homenaje con respeto a la que es considerada una saga mítica, tratando de presentarla con elementos nuevos y personales, y con la idea de entretener y divertir a los fanáticos, sin ninguna intención de ofender en modo alguno a la memoria de Ossorio.

No obstante, los monjes templarios de Ossorio no han sido la única referencia que has tenido en mente a la hora de dar forma a la película, a decir de la presencia en el trailer de una especie de versión avejentada de Snake Plissken, el protagonista de 1997: Rescate en Nueva York (Escape From New York, 1981) de John Carpenter. ¿Es así?

Jajaajaja. ¡No había pensado en Jena Plissken! Este es solo un caso, pero en la película hubo muchas influencias de diferentes películas. Si en el aspecto terrorífico vuelve un gore dominante y absolutamente old school, en la trama la estructura de base mira a algunas películas postapocalípticas de tono intimista como La carretera (The Road, 2009), Las últimas horas (These Final Hours, 2013) o Hijos de los hombres (Children of Men, 2006).

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Estas referencias sin duda responden al contexto en el que se desarrolla la historia de Curse of the Blind Dead. ¿Por qué os habéis decantado por un entorno postapocalíptico para situar la trama?[1]

Siempre me gusta mezclar diferentes géneros y contextos. La saga te permite transportar la historia a cualquier contexto y la era postatómica al final de la humanidad parecía una idea bastante divertida para poder ver un mal tan antiguo como el de los Monjes Templarios. Aunque el eje en el que gira todo el concepto es la religión y su locura ciega.

Hablando del guion de la película, este está firmado por ti junto a Lorenzo Paviano y Alessandro Testa. ¿Cómo ha sido el proceso de escritura?

Como ahora Lorenzo trabaja regularmente, lo compensamos bastante bien haciendo primero una serie de reuniones en las que hablamos y tratamos de esbozar la historia. Luego nos juntamos para hacer una escaleta con la que encontrar la manera de hacer que sucedan los eventos y luego, literalmente, dividimos el trabajo por la mitad. Una vez ensamblado todo lo volvimos a leer, lo modificamos y lo unificamos. Alessandro lo conoce muy bien y es un gran dialoguista. Se ha dedicado a escribir y homogeneizar todos los diálogos de la película, y también ha investigado a los templarios. (¡En lo que respecta a la película es históricamente confiable! ¡Jajajaja!)

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Me gustaría que me hablaras del casting…

En cuanto al reparto, tenemos a Alice Zanini como protagonista en lo que supone su debut en el largometraje junto con Aaron Stieltra, con quien ya había trabajado en mi anterior película The Blind King, y Francesca Pellegrini. Como oponente de ellos está Bill Hutchens, que los aficionados podrán recordar por su papel de predicador en The Human Centipede 2 y 3. Luego hay una mezcla de actores ingleses como Sean Sutton, David White, Douglas Dean o Micky Ray Martin, junto a otros italianos, caso de Jennifer Mischiati, Fabio Testi o Gloria D’Osvaldo. Con algunos había trabajado ya en mi anterior film y otros trabajos de Marco Ristori y Luca Boni, con otros fue la primera vez, pero personalmente me encontré muy bien considerando la forma extrema en que rodábamos, con ritmos insoportables y miles de desgracias en contra.

Has citado la presencia en el reparto de Fabio Testi, toda una leyenda viviente de la edad de oro del cine de género italiano. ¿Cómo surgió su participación en la película y cómo ha sido la experiencia de trabajar con él?

Nos gustó la idea que dentro del reparto apareciera haciendo un cameo algún actor de cine al que admiramos y la elección finalmente recayó en Fabio Testi. El gran chantaje (Il grande racket, 1976) es una de mis películas favoritas. Fue agradable tenerlo en el set, ¡aunque habría que preguntarle directamente a él qué efecto le hizo estar en un set independiente de este tipo! ¡Jajajajaja!

¿No pensaste en la posibilidad de contar con actores que intervinieron en la saga original y aún continúan en activo a modo de guiño, como pueden ser Jack Taylor, María Kosty o Lone Fleming?

Hubiera sido fantástico, pero la película sigue siendo una producción indie de bajo presupuesto y hubo muchas cosas que no pudimos conseguir y tener. ¿Quién sabe? Tal vez si la película tiene éxito podría surgir la oportunidad de hacer algo aún más ambicioso y, sobre todo, más grande.

Equipo de Curse of the Blind Dead

Los miembros del equipo de “Curse of the Blind Dead” posan en uno de los sets de la película.

Junto a Testi, en el equipo de Curse of the Blind Dead encontramos otros nombres familiares como el de los ya mencionados Luca Boni y Marco Ristori, quienes se encargan del montaje además de ejercer de productores ejecutivos. ¿Cómo entraron en el proyecto?

Con Marco y Luca hemos sido amigos durante mucho tiempo y hemos colaborado varias veces juntos para su trabajo o producción. Por ejemplo, figuraron como ejecutivos incluso en The Blind King, que se hizo gracias a ellos. Una gran parte del equipo técnico está formado por amigos con los que había trabajado antes y todas las nuevas incorporaciones han sido fantásticas. Somos un grupo de freaks que no se cree…

¿Cuánto tiempo de rodaje ha contado la película y cuál es su presupuesto estimado?

Esta es una pregunta que deberías hacerle a Francesco. En cualquier caso, filmamos todo en menos de dieciocho días, rodando alrededor de Bérgamo, en el norte de Italia.

¿En qué fase se encuentra la película actualmente?

Ahora mismo la película se encuentra en postproducción de video y audio. Así que todavía hay trabajo por hacer antes de que pueda verse…

¿Para cuándo estimáis que se estrene y cuál es la distribución que tenéis prevista para ella?

Probablemente la película estará lista para la primera mitad del próximo año y esperamos poder tener una distribución en DVD y Blu-ray. Sé que hay algún contacto en este sentido, pero aún es pronto para hablar de ello.

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Raffaele da instrucciones a uno de los actores durante el rodaje

Curse of the Blind Dead es una de las primeras producciones de Mafarka Film, un nuevo sello dedicado a la producción de cintas de carácter independiente. Me gustaría que me explicaras más sobre el proyecto y por dónde pasan sus planes a corto y medio plazo…

Esta es también una pregunta que deberías hacerle a Francesco, quien seguramente te dirá cosas más precisas. Curse of the Blind Dead es la primera producción cien por cien de Mafarka. Después Francesco también coprodujo la película de Federico Scargiali Fuck You Immortality y StellaStrega (2018) de Federico Sfascia. Respecto a sus planes futuros los desconozco, aunque espero que existan las condiciones para que puedan continuar y que sus películas gusten.

Junto con gente como los propios Boni y Ristori representas una de las principales cabezas visibles del cine fantástico que se realiza actualmente en Italia. ¿Cuál es la situación que vive el género en tu país en estos momentos?

La situación no es nada buena por una serie de motivos múltiples y larguísimos. En el underground hay mucha actividad; el problema es que la mayoría de las veces es muy difícil ofrecer una obra competitiva en términos productivos, incluso con filmes extranjeros similares. Y el primer enemigo del género aquí en Italia es precisamente el público: todos lloran pero nadie lo quiere. Incluso cuando salen buenos productos, que incluso tienen su pequeña repercusión en el extranjero, no hablan de ello. Y cuando lo hacen, a menudo lo detestan y no le dan importancia. Y al cine de “Serie A” no le va mucho mejor. De vez en cuando sale un producto objetivamente bueno, pero, básicamente, la situación también es muy plana. Creo que este es, culturalmente, un país agonizante en un largo estado cercano a la muerte. De vez en cuando hay un movimiento y todavía te lo piensas antes de desenchufarlo, pero es muy difícil.

Y, en tu opinión, ¿qué es lo que ocurre para que a pesar de contar con una tradición como la que posee el cine fantástico en Italia actualmente no tenga la misma fuerza de la que disfruta en otras cinematografías europeas y prácticamente subsista a través de producciones independientes de bajo presupuesto?

Es una cuestión cultural y política. También de la gente. Tal vez se necesitarían inversores más inteligentes y un público que regresara al cine no como un bufet libre donde engullir todo y mal, sin siquiera darse cuenta de lo que ve.

José Luis Salvador Estébenez

[1] Recordemos que uno de los remontajes exhibidos en Estados Unidos de La noche del terror ciego (1972), la primera película de la saga de Amando de Ossorio, se presentó como una secuela postapocalíptica de El planeta de los simios (Planet of the Apes, 1968).

Fotografías: Federico Lucifora,Mitia Ceriani, Carlo Valtellina

Published in: on diciembre 21, 2018 at 6:57 am  Dejar un comentario  

Entrevista a John McPhail, director de “Ana y el apocalipsis”

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Hoy viernes llega a la cartelera española de la mano de la productora y distribuidora independiente Segarra Films Ana y el apocalipsis (Anna and the Apocalypse, 2017). Ganadora de la sesión Midnight X-Treme en la edición del Festival de Sitges del pasado 2017 y promocionada como “una locura entre Zombieland y La La Land”, la película dista mucho de ser lo que cabría esperar a tenor de estos antecedentes y de su peculiar fachada. Por el contrario, tras su exótica apariencia de musical con zombis y su uso de registros en principio tan festivos como es el género musical, la comedia zombi y la ambientación navideña, Ana y el apocalipsis esconde una agridulce reflexión en torno al proceso de maduración de su adolescente grupo protagonista y las pérdidas, renuncias e incertidumbres que conllevan el paso de la pubertad a la edad adulta.

Con motivo de su estreno en España, a principios de esta semana el director de Ana y el apocalipsis, John McPhail, visitó Barcelona y Madrid para asistir a los respectivos preestrenos que se organizaron en ambas ciudades, donde tras la proyección de la película se sometió a las preguntas de los asistentes. Simpático, cercano, jovial y declarado aficionado al cine de terror, el cineasta escocés contestó a nuestras preguntas la mañana siguiente al pase madrileño.

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Ana y el apocalipsis parte de un cortometraje llamado Zombie Musical, dirigido en 2010 por Ryan McHenry, a su vez coguionista de la película. ¿Cómo entras en el proyecto?

Como dices, la película surge del corto de Ryan McHenry Zombie Musical. Ryan se hizo bastante famoso a raíz de los videos Ryan Gosling Won’t Eat His Cereal que se hicieron virales. Antes ya había conseguido muchos premios con Zombie Musical, como, por ejemplo, el premio BAFTA, por lo que los productores le propusieron desarrollar aquel corto en un largo. A Ryan le había venido la idea cuando veía High School Musical (High School Musical, 2006) y pensó que sería fantástico que llegaran unos zombis y se comieran a los protagonistas. Desgraciadamente, poco después a Ryan le diagnosticaron un cáncer por el que finalmente falleció en 2015 siendo muy joven; ni siquiera había cumplido veintiocho años. Antes, los productores le habían preguntado que si pasaba lo peor qué quería que hicieran con el proyecto, a lo que él respondió que, por supuesto, siguieran con él adelante. Tras su muerte, durante un tiempo estuvieron buscando a directores especializados en cine de terror o musical, pero ninguno acababa de adecuarse a lo que ellos buscaban. Entonces, durante el Glasgow Film Festival vieron mi primera película, Where Do We Go From Here? (2015), que era una comedia romántica hecha con cincuenta mil dólares. Les encantó y me propusieron hacerme cargo de Ana y el apocalipsis. Obviamente acepté y así se puso en marcha el proyecto.

Dado que la película estaba pensada para que la dirigiera Ryan McHenry, ¿cuánto margen tuviste a la hora de adaptar el material originario a tu estilo?

Yo no puedo contar la historia o la visión de otra persona. Cuando entré en el proyecto estaba muy nervioso porque los compositores, los productores y el coguionista eran amigos desde hacía muchos años de Ryan. Que un extraño llegara de nuevas a un grupo consolidado podía sentarles mal y eso me preocupaba, pero no fue así. Me recibieron con los brazos abiertos y en cuanto me dieron el guion me dijeron “esto es tuyo, haz lo que necesites con él”. Me apoyaron y me dejaron libertad para hacer cambios, porque, como dije al comienzo, uno no puede contar la historia de otro, tiene que ser la suya.

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En este sentido, Ana y el apocalipsis tiene un tono de cotidianidad que, por lo que he leído, conecta con lo mostrado en tu ópera prima, la mencionada Where Do We Go From Here (2015). ¿Fue algo buscado por ti para darle tu sello personal, por así decirlo?

Sí. Me gusta cuidar a los personajes. Me gusta la sinceridad que te pueden aportar con su día a día, era algo que quería conseguir en esta película. Creo que los personajes son una parte fundamental de este film y es algo que echo de menos en muchas películas. Un film no te puede gustar si no te puedes identificar con sus protagonistas; los tienes que entender y comprender. Suelo poner como ejemplo Guardianes de la galaxia (Guardians of the Galaxy, 2014), que es una película loca y algo exagerada, pero que en sus primeros cinco minutos, donde se te rompe el corazón cuando ves que el protagonista es un niño que está solo y ha perdido a su madre, hacen que te pongas de su parte y quieras que las cosas le salgan bien haga lo que haga cuando se convierte en Star-Lord.

En el lado contrario, la película supone tu primera incursión en el cine musical. ¿Cómo preparaste en este apartado?

No te voy a mentir: el género musical no era uno de mis favoritos antes de rodar la película. Así que tuve que hacer mucho trabajo de investigación. Vi Cabaret (Cabaret, 1972) y me encantó, vi Moulin Rouge (Moulin Rouge, 2001) y también me encantó, y vi West Side Story (West Side Story, 1961) por primera vez y no solo me encantó, sino que me gustó todo de ella. Sin embargo, vi High School Musical y no aguanté más de diez minutos.

Por otra parte, los encargados de la banda sonora, Roddy Hart y Tommy Reilly, que son también de Glasgow, nunca habían compuesto canciones para una película antes. Así que, como ninguno teníamos experiencia en los musicales, durante un tiempo estuvimos reuniéndonos los viernes por la noche para ver un musical y hablar de él. A partir de esto fueron componiendo canciones que me iban enseñando para que yo les diera mi aprobación. En ningún momento nos planteamos que cada quince minutos tuviera que sonar una canción. No. La idea era que sirvieran para hacer avanzar la acción. Lo más importante era que cada secuencia y cada canción tuvieran un sentido; no que no fueran para nada. Aparte tenían que hacer honor a los personajes que intervenían.

Es por ello que también mantuve reuniones con Roddy, Tommy y el coguionista de la película, Alan McDonald, para analizar frase por frase las letras y ver si se adecuaban a la personalidad del personaje que las debía cantar. Además, como habíamos sido cinco chicos los que habíamos escrito o compuesto lo que tenían que decir los personajes principales, de los cuales tres eran chicas jóvenes, tuvimos también que investigar un montón para que todo se adecuara a la forma de hablar que tiene una joven de hoy. Gracias a eso descubrimos que frases que nosotros decíamos en nuestra época tenían un sentido diferente y/o connotaciones negativas para las chicas de hoy, y pudimos cambiarlas.

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Imagino que el proceso de casting sería todo un reto, ya que, además de interpretar, los actores principales tenían también que cantar y bailar…

Rn un primer momento recibí cincuenta cintas de casting, que tras una primera criba se quedaron en treinta y después en quince. Con estos seleccionados hicimos las primeras pruebas para ver si había química entre ellos. Otra cosa que miramos fue que los tonos de voz cuadraran. Y solo puedo decir que no puedo estar más contento con la elección que hicimos, porque me encantó trabajar con estos chicos. Aunque durante el rodaje en Glasgow tuvimos lluvia, nieve y frío, nunca se quejaron. Amo a estos niños, aunque en realidad tengan veinte años. Es más, nos hicimos tan amigos que tenemos un grupo de WhatsApp en el que estamos escribiéndonos continuamente.

No obstante, Ana y el apocalipsis no es solo cine musical y zombis, sino que también combinas otros géneros, como pueden ser el drama adolescente o la comedia. ¿Cómo fue manejar registros tan diferentes sin dejar que el tono fuera homogéneo?

Quise tener mucho cuidado con cómo dirigir a la audiencia a lo largo de los tres actos de la película. El primer acto tenía que ser como una comedia juvenil que nos permitiera conocer a estos jóvenes, cuáles son sus sueños y deseos para que, cuando llegásemos al segundo acto, que es cuando ella se despierta a la mañana siguiente, ya poder adentrarme en el terreno del cine de terror y decirle al público: “Gracias por esperar, ahora llega la hora de los zombis”. Así que en esta parte ya es comedia mezclada con terror. Siempre quise que en este segundo acto hubiera una muerte importante para que se desatase el drama y que, aunque siguiese habiendo humor, el espectador entendiera que también iba a haber momentos dramáticos. En el último acto, el terror y el drama vienen del miedo de perder a estos chicos en lugar de tener que recurrir a sustos baratos.

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A pesar de mezclar géneros de raigambre fantástica, como pueden ser las películas de zombis o el musical, el enfoque que maneja la película es muy realista. ¿La idea era un poco jugar con este contraste entre fondo y forma?

Hay un gran sentido de realidad en la película, por eso quisimos que fuera tan colorida. No estoy seguro de que contraste sea la palabra adecuada. Las canciones simplemente son una forma más de contar historias. Cuando un personaje canta de repente empiezas a saber más de él, ya que es como si fuese un monólogo interno que tiene el personaje expresado con la letra de la canción, y que es mucho mejor que usar un narrador o una voz en off. Así que los personajes te cuentan lo que sienten a través de las letras, de la música y de cómo se mueven… Es una extensión en la narración de la historia.

En cualquier caso, tras su fachada aparentemente festiva, la película tiene un poso muy amargo…

¡La vida es agridulce, tío! No siempre todo va a tener un final hollywoodiense, como dice la canción de la película. Cuando Ryan McHenry falleció, muchos de sus colaboradores estuvieron mucho tiempo de luto. Era muy trágico perder a un amigo a una edad tan temprana, por ello la idea de jóvenes haciendo frente y superando la muerte de sus seres queridos quedó impregnada en la película. Como cuando eres adolescente y uno de tus padres muere, o los dos, o un tío, tus abuelos… de repente sientes ese duelo que no habías sentido nunca. Es como cuando descubres que Papá Noel no es real; tienes que aceptarlo. Son ideas que están a lo largo de la película. Creo que no podríamos contar solo una historia festiva sin ese halo de tristeza asociado, ya que la vida realmente es así.

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En la construcción de la película en general, y de los personajes en particular, juegas con los tópicos de cierto tipo de cine para acabar subvirtiéndolos. ¿Era una forma de criticar la imagen irreal que este tipo de películas dan a los adolescentes de lo que es la vida?

No, no trababa de criticar ese tipo de películas. Simplemente, con estos personajes queríamos intentar ser realistas. No siempre se consiguen finales felices. No es como si todos los días nos levantáramos y dijéramos: “Vamos a alcanzar todos nuestros objetivos”. Hay días buenos y días malos. Como dije antes, simplemente así es la vida. Por eso ya en la primera canción, cuando aún no han pasado ni diez minutos, te estoy diciendo que la película no va a ir por donde tú piensas y no tendrá un final feliz típico de Hollywood.

A lo largo del metraje hay desperdigados numerosos apuntes de ciertos temas asociados a la juventud actual, como el uso de las redes sociales o la incomunicación a la que conducen las nuevas tecnologías. ¿Tampoco era tu intención criticarlo?

No, tampoco estoy criticando a los milenials. Es simplemente lo que hacen los jóvenes. Los adolescentes comentan las noticias usando hashtags, está en su naturaleza. Vivimos también en la era de los famosos y las celebrities. Esas cosas son las que hacen de ellos lo que son. En las películas de zombis de George A. Romero de los sesenta o setenta un personaje iría corriendo a usar un teléfono fijo o vería en la pantalla de su televisión los titulares del ataque zombi. Eran cosas típicas de aquella época y esa generación. Pero esta película es para la generación actual y esta nueva generación entiende de hashtags y la cultura del famoseo. Si hubiésemos hecho esta película en los noventa, en vez de iPhones veríamos cámaras Panasonic, por ejemplo. Es el mundo en el que vivimos. Por eso digo que no critico a los jóvenes: son lo que son y no hay nada de malo en ello.

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Hablemos de las influencias de la película. Parece obvio que una de las principales es Zombies Party (Shaun of the Dead, 2004)…

Uno de los homenajes a Shaun of the Dead es cuando Anna se levanta y empieza a cantar “Turning my Life Around”. Por cierto, aunque no apareciese esa canción, el momento de ella bailando con los cascos puestos viene del corto original Zombie Musical. Hay un par de guiños a Shaun of the Dead y a otras películas. El guionista y yo somos muy fans de las películas y nos divertía mucho hacerlo. En el cuarto de Anna puedes ver el símbolo de Batman, si paras la imagen en ese momento puedes ver muchas referencias cinéfilas en esa pared. Por ejemplo, antes de que se ponga los auriculares se pueden ver dos conchas referenciando a Demolition Man. Somos frikis de las películas, y nada me gusta más que ver una película y descubrir cosas nuevas o distintas. Eso sí, no quiero que esos elementos sean muy evidentes, como si se tratara de una parodia. Pero hay otra referencia a Shaun of the Dead. Después de la escena con los árboles de navidad, los personajes llegan a la tienda de deportes donde Steph y Chris discuten y, detrás de ellos, en segundo plano, vemos que Nick usa un bate de cricket. Son solo pequeños guiños u homenajes para los fans.

Sí, como por ejemplo la muerte de Savage, el profesor, que diríase un homenaje a la de Rhodes en El día de los muertos (Day of the Dead, 1985) de Romero…

Sí, el personaje de Savage siempre moría de esa forma, pero experimentamos cómo de divertida y gore podía llegar a ser escena. Me encanta el gore. Como he dicho, soy muy amante del cine de terror. Por eso quería que en los momentos concretos en que debiera haber escenas sangrientas no nos cortáramos. En cuanto a ese personaje, a todos nos encantan los personajes de villanos y también nos encanta cuando reciben su merecido.

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Además de ganar diversos premios en festivales, Ana y el apocalipsis ha sido adquirida para su distribución por una compañía del nivel de Orion e, incluso, se está preparando una adaptación en formato novela para el mercado estadounidense. ¿Cómo asumes todo este éxito? ¿Ya estás notando su influencia en tu carrera?

Es increíble. Orion Pictures representa mi niñez, seguramente también la tuya: RoboCop (RoboCop, 1987), Terminator (The Terminator, 1984), El silencio de los corderos (The Silence of the Lambs, 1991)… Yo crecí con ese logo, por lo que tenerlo al comienzo de mi película significa mucho. Y es innegable que Ana y el apocalipsis ha hecho mucho por mi carrera. Antes de ella yo no tenía ni representante. El que tengo ahora lo conocí cuando la peli se presentó en el Fantastic Fest[1]. Recientemente he podido ir a Universal, Paramount, Disney… He tenido encuentros con ejecutivos de esos grandes estudios. Ahora estoy en una posición privilegiada donde puedo estar leyendo guiones y esperando a que aparezca el adecuado para mí.

José Luis Salvador Estébenez

Traducción: Tarik Amarouch García

Fotografía: Abraham Blázquez

[1] Celebrado en Austin (Texas), el Fantastic Fest es uno de los festivales especializados en género fantástico más importantes del mundo. En él se produzco la premier mundial de Ana y el apocalipsis el pasado 22 de septiembre de 2017.

Published in: on diciembre 14, 2018 at 7:22 am  Dejar un comentario  
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