Jack Reacher: Nunca vuelvas atrás

Titulo original: Jack Reacher: Never Go Back

Año: 2016 (Estados Unidos, China)

Director: Edward Zwick

Productores: Tom Cruise, Don Granger, Christopher McQuarrie

Guionistas: Richard Wenk, Edward Zwick, Marshall Herskovitz, según la novela Never Go Back de Lee Child

Fotografía: Oliver Wood

Música: Henry Jackman

Intérpretes: Tom Cruise (Jack Reacher), Cobie Smulders (Turner), Aldis Hodge (Espin), Danika Yarosh (Samantha), Patrick Heusinger (el cazador), Holt McCallany (coronel Morgan), Judd Lormand, Christopher Berry, Hunter Burke, Jason Douglas, Lizeth Hutchings, Marisela Zumbado, Alexandra Lucchesi, Madalyn Horcher, Robert Catrini, Anthony Molinari, Theo Kypri, Talbott Lin, M. Serrano, Nicole Barré, Jessica Stroup, Craig Henningsen, Giovanni Silva…

Sinopsis: Una aparente trifulca en un bar hace que acuda al lugar la policía. Cuando esta llega, el causante está sentado tranquilamente en la barra, y dice al inspector que en breve hará presencia la policía militar, y que él será detenido por corrupción. Así sucede. Pronto, Jack Reacher, que ese es el causante de todo, toma contacto con una antigua compañera del ejército, pero al día siguiente será destituida de su cargo por acusaciones absurdas…

Jack Reacher: Never Go Back

Jack Reacher es un personaje creado por el escritor Lee Child, cuya primera novela fue publicada en 1997 con el título de Killing Floor -en España se tradujo como Zona peligrosa por RBA en 2015-. En 2012 el personaje fue trasladado al cine por Christopher McQuarrie como guionista y director, siendo el actor Tom Cruise el encargado de interpretarlo. La novela adaptada, sin embargo, fue Un disparo (One Shot, 2005), el noveno libro de la serie, y el título fue un escueto Jack Reacher.

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Dado el relativo éxito de la cinta -con un exiguo presupuesto de sesenta millones de dólares recaudó poco más de 218 a nivel mundial-, se planteó hacer una secuela. Para ello se optó por adaptar la novela Never Go Back de 2013 -el número dieciocho de la saga de, hasta el momento, veintiún libros-, publicada en España recientemente como Nunca vuelvas atrás debido al estreno de la película. Esta vez, el film viene de la mano de los guionistas Richard Wenk, Edward Zwick, Marshall Herskovitz y como director Zwick, quien ya había trabajado con Cruise en El último samurái (The Last Samurai, 2003), con bastante éxito.

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Con un guion bastante endeble, con giros demasiados forzados y con la inclusión de una adolescente para edulcorar la trama, todo ello hace que se pierda mucho de la fuerza que había en la anterior película. Todo lo que hace de Jack Reacher un personaje único y diferente dentro del mundo cinematográfico se tira por la borda al intentar ablandarlo y hacerlo más accesible al espectador medio. Además del escaso trabajo que se ha hecho con los personajes, en muchos casos no se conocen cuales son las motivaciones de ninguno de ellos, salvo las más básicas. La adolescente no pasa de ser una engreída y resabidilla que molesta más que cautiva, dando al traste al carácter solitario y taciturno del protagonista, elemento que le hace mucho más atractivo. Los personajes no terminan de estar bien perfilados. Si la cinta dirigida por Christopher McQuarrie -aquí solo productor- era un interesante thriller muy setentero, esta parece una película de acción familiar con algún toque oscuro, pero demasiado trillado, con esa Nueva Orleans tan típica, por muy sugestiva que luzca.

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La dirección de Edward Zwick es bastante plana, aunque consigue un comienzo potente que, por desgracia, se va diluyendo a lo largo del metraje. Le falta fuerza y ritmo, ya que nunca consigue terminar lo que empieza. Plantea una buena puesta en escena para luego dejar que se disipe por el trayecto quedando en un “quiero pero no puedo”. En las secuencias de lucha también se queda a medio camino, sin saber imprimir la potencia que deberían tener. Sí, vemos a los personajes cansarse y resoplar, pero no se percibe la contundencia de los golpes. En las primeras escenas del film vemos los resultados de la situación, vislumbramos los cuerpos heridos retorciéndose en el suelo, sabemos lo que ha pasado sin necesidad de ver la pelea. Pero eso no ocurre después, todo se queda en agua de borrajas.

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De los actores, los que más destacan son Tom Cruise y Cobie Smulders, esta última conocida por su papel de Maria Hill en las películas de Marvel y por la serie Cómo conocí a vuestra madre (How I Met Your Mother; 2005-2014), quienes saben dotar a los personajes de la fuerza y humanidad que necesitan, a pesar de alguna escena que da un poco de vergüenza ajena. Danika Yarosh, la adolescente de la trama, está insoportable, sin duda por la nula dirección de Zwick y por el propio personaje en sí mismo.

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Esta segunda película de Jack Reacher pierde mucho en comparación con su precedente, al convertirse en una cinta de acción sin ninguna personalidad y desdibujando un excelente personaje que podría dar mucho de sí si no trastocasen su idiosincrasia. Como se suele decir “no lo arregles si no está roto”. Si Jack Reacher funcionó por el guion, la dirección, el personaje y la excelente interpretación de Tom Cruise, no se debería intentar cambiarlo.

Luis Alboreca

Published in: on noviembre 14, 2016 at 6:19 am  Dejar un comentario  
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Elliot Cowan, Ana Ularu y Franka Potente protagonizarán “Muse”, la próxima película de Jaume Balagueró

unnamed-1Elliot Cowan, Ana Ularu y Franka Potente protagonizarán el thriller sobrenatural Muse, la nueva película de Jaume Balagueró. Charlotte Vega, Christopher Lloyd, Leonor Watling y Joanne Whalley completan el nuevo título insignia de Filmax. La que ha sido la productora de gran parte de la carrera de Balagueró, coproduce este film junto a la irlandesa Fantastic Films, la francesa The Jokers Films y la belga Frajas Prods por medio de Carlos Fernández y Laura Fernández, Brendan McCarthy, Jean-Yves Roubin y Manuel Chiche.

Ana Ularu, Franka Potente y Elliot Cowan.

Ana Ularu, Franka Potente y Elliot Cowan.

Muse supone el regreso de Balagueró a la producción cinematográfica de habla inglesa catorce años después de Darkness, un lanzamiento de la productora Miramax/Dimension que recaudó 22.2 millones de dólares en la taquilla estadounidense. El film también representa el primer trabajo post-[REC] del director catalán que, excepto el paréntesis en 2011 que significó Mientras duermes, ha dedicado la última década a dicha saga cinematográfica, la cual ha recaudado aproximadamente 60 millones de dólares a nivel global.

Muse cuenta la historia de Salomon, un hombre en paro desde la trágica muerte de su novia, el cual sufre una pesadilla recurrente sobre el brutal asesinato de una mujer. Cuando ésta aparece muerta en el mundo real, Salomon buscará explicaciones, entrando en un oscuro mundo controlado por unas figuras inspiradoras, las musas. “La combinación de lo sobrenatural, la seducción, rituales macabros y el amor es explosiva y tiene todos los elementos necesarios para crear una película verdaderamente terrorífica”, ha declarado Balagueró sobre su nuevo film, el cual está previsto que sea estrenado en cines el último trimestre del próximo 2017.

Más información: www.filmax.com

Published in: on noviembre 10, 2016 at 6:52 am  Dejar un comentario  

Los intrusos

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Título original: White Settler

Año: 2014 (Gran Bretaña)

Director: Simeon Halligan

Productora: Rachel Richardson-Jones

Guionista: Ian Fenton

Fotografía: James Swift

Música: Jon Wygens

Intérpretes: Pollyanna McIntosh (Sarah), Lee Williams (Ed), Joanne Mitchell (Flo), Garth Maunders, James McCreadie, Dominic Kay (Lugareños)…

Sinopsis: Ed y Sarah deciden abandonar el estresante ritmo de vida londinense y mudarse a una asilada granja situada en los campos de Escocia. Sin embargo, durante su primera noche en el lugar, el paisaje idílico se vuelve inhóspito, y Sarah empieza a sospechar que alguien se ha colado en la casa.

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Una de las cualidades más valoradas y apreciadas del cine fantástico y de terror es su capacidad para, de forma consciente o inconsciente, explorar y exponer los miedos, temores y amenazas que han subyacido en los diferentes momentos históricas y contexto sociales en que se han fraguado sus exponentes. La lista es larga: el primigenio King Kong (King Kong, 1933) y su metáfora sobre el imperialismo cultural y las consecuencias del crack bursátil del 29, el expresionismo alemán como reflejo de los fantasmas dejados tras de sí por la derrota germana en la Primera Guerra Mundial y augurio de la llegada del nazismo, la materialización en el American Gothic de las heridas producidas en el subconsciente colectivo estadounidense por la Guerra del Vietnam y el descubrimiento de escándalos políticos del calado del Watergate o, más recientemente, toda la caterva de títulos que se han alimentado de la paranoia norteamericana post 11-S. Tanto es así, que tampoco en nuestro país han faltado las interpretaciones que han querido buscar en ciertos títulos producidos durante la edad dorada del fantaterror la plasmación de algunos rasgos sociales característicos de la España franquista.

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Dentro de este contexto es donde hay que situar una propuesta de las peculiares particularidades de Los intrusos (White Settlers, 2014), segunda película como director de Simeon Halligan. Los motivos son obvios. Estrenada originalmente de forma no oportunista la semana previa a la celebración del referéndum sobre la independencia escocesa del Reino Unido, la película ahonda en las tensiones y enfrentamientos entre Escocia y sus vecinos ingleses en los que reside buena parte de las raíces del aludido conflicto político. De forma muy inteligente, para ello se sirve de las características propias de un subgénero tan codificado y, a día de hoy, transitado, como es el de las “home invasion“, por medio del traslado de una pareja de londinenses a una aislada granja situada en plena campiña escocesa. Se da la circunstancia, además, que la construcción fue en la antigüedad una fortificación donde se dirimieron distintas batallas entre escoceses e ingleses, lo que otorga al lugar de un alto carácter simbólico. La prototípica situación de invasión en la que se apoya este tipo de relatos se ofrece así en dos direcciones distintas: la que los recién llegados sufrirán por parte de sus nuevos convecinos y la que para los lugareños supone la presencia en el lugar de un par de ingleses.

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Ahora bien, antes que por sentimientos de pertenencia, el debate nacionalista que se establece en la película está formulado atendiendo a factores económicos y sociales. Siguiendo el modelo de reputados referentes como Perros de paja (Straw Dogs. 1971) o Defensa (Deliverance, 1972), el núcleo central del argumento se centra en el enfrentamiento que se deduce del contraste entre los urbanitas y ricos ingleses, y los campesinos y más bien empobrecidos escoceses. No es baladí a este respecto que cuando los protagonistas van a visitar la vivienda que convertirán en su hogar, la agente de la inmobiliaria les informe de que varios vecinos se han interesado por la granja y que si no la han adquirido ha sido por quedar el precio fijado lejos de sus posibilidades económicas, bastante llamativo en vista que a la pareja su adquisición les parece una ganga. Incluso, yendo un poco más allá, no es difícil interpretar su discurso en base a esta división sociológica y despojarlo de cualquier significación nacional. Una visión que parece ser refrendada por la escena con la que se cierra la cinta, si no fuera por el claro contenido político que poseen los planos que la anteceden y en los que se muestra el destino final de la granja en liza.

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Por otra parte, pese a cierto tono neutral que acaba por decantarse por la posición pro-inglesa, por más que solo sea por el reparto de bandos entre atacados y atacantes que se efectúa -lo cual no deja de ser sorprendente habida cuenta que tanto su guionista, Ian Fenton, como su protagonista femenina, la bella Pollyanna McIntosh, son de origen escocés-, la película no se olvida de mostrar los prejuicios y sensación de superioridad que un sector de la población inglesa parece tener sobre sus vecinos del norte, representados por Ed, el hombre de la pareja, despersonalizando en cambio a los asaltantes tanto desde un punto de vista narrativo –no existe ninguna mención explícita a las motivaciones a las que corresponden su conducta-, como sobre todo físico, presentándoles ataviados con máscaras de cerdo y camisetas de la selección escocesa de fútbol.

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Es en apuntes como estos donde radica el mayor potencial de Los intrusos. Un valor testimonial, sin duda, que alude a una época y unas circunstancias sociopolíticas muy determinadas, pero que sirven para elevar el interés de una propuesta que, en caso contrario, resultaría de lo más rutinaria en sus formas. Tanto es así que, en términos generales, su argumento evoluciona sin mayor espacio para la originalidad que el que le brinda su punto de partida, abrazando con poco disimulo las convenciones asimiladas y mil veces vistas en los films sobre allanamientos de morada, con sus tópicos manidos y lugares comunes. Con todo, hay que reconocer que el buen pulso narrativo con el que están servidos los acontecimientos, unido a una ajustada duración que no excede los ochenta minutos de metraje, títulos de crédito incluidos, hacen que su visionado proporcione un agradable rato de entretenimiento, incluso para los aficionados más encallecidos con este tipo de productos. Precisamente, para este sector del público ofrece el añadido de contar con Pollyanna McIntosh en un registro un tanto alejado de los papeles de mujeres fuertes que le han granjeado un lugar de preferencia dentro del panorama genérico actual, en títulos como Let us Prey (2014) o, sobre todo, la magnífica The Woman (The Woman, 2011), interpretando esta vez a la típica y vulnerable damisela en peligro cuyo, en principio, delicado comportamiento irá evolucionando a medida que se vayan sucediendo los acontecimientos y su vida se encuentre en peligro.

José Luis Salvador Estébenez

 

Published in: on octubre 14, 2016 at 8:53 am  Dejar un comentario  

La Aventura trae este viernes a “Los intrusos” a las pantallas españolas

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Tras su paso por festivales especializados del calibre del Frigt Fest Film Festival de Londres, el Fantasporto portugués o el Festival Internacional de Sitges, La Aventura estrena este viernes de forma limita en salas españolas Los intrusos, nombre con el que han bautizado para nuestro mercado al film británico White Settlers, cuyo estreno en las Islas causaría cierto revuelo al tratar de forma tangencial las tensiones existentes entre Escocia y el resto del Reino Unido, precisamente en un momento en el que el país norteño estaba a punto de votar el referéndum para su independencia.  Dirigida por Simeon Halligan y protagonizada por Pollyanna McIntosh y Lee Williams, se trata de un angustioso thriller rural en el que el sueño urbanita de empezar una nueva y sencilla vida en el campo acaba por convertirse en la peor de las pesadillas, siguiendo la tradición de películas como Deliverance, Eden Lake Perros de paja. 

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Sinopsis: Ed y Sarah han sustituido el estresante ritmo de vida londinense por una granja aislada en los campos de Escocia. Cuando cae la noche, el paisaje idílico se vuelve inhóspito, y la pareja empieza a sospechar que no está sola en su nueva casa.

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LA CRÍTICA HA DICHO DE ELLA:

“Buen thriller con la promesa del género Pollyanna McIntosh”. (The Guardian)

“Imágenes potentísimas”. (Aullidos)

“Pesadilla en torno a la eterna caza del gato y el ratón”. (Variety)

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Con motivo de la llegada a salas comerciales españolas de esta interesante propuesta, coincidiendo con su estreno el próximo viernes os ofreceremos una reseña analítica de la película.

Published in: on octubre 10, 2016 at 8:01 am  Dejar un comentario  

“FRAMED” ya se encuentra en pleno rodaje

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El rodaje de FRAMED, la ópera prima del debutante de la ESCAC, Marc Martínez Jordán, ganador de los premios Paul Naschy-Brigadoon y Cine365 de la pasada edición del Festival de Sitges, ya está en marcha. Al frente del proyecto y de la producción está Marc Carreté, responsable del nuevo sello de terror Creatures of the Dark bajo el cual se produce la película. El rodaje comenzó el pasado 24 de abril en Sant Cugat del Vallés (Barcelona) con un reparto encabezado por Joe Manjón (El internado, Risen), Àlex Maruny (Promoción Fantasma, Pulseras rojas) y Clàudia Pons (Elisa K, Asmodexia), contando además con presencias tan destacadas como las de Júlia Molins (Cites, Seis hermanas), Enric Auquer (Los inocentes, KKM), Biel Montoro (L’altra frontera) y Daniel Horvath (Buscando el norte), entre otros. Todo ello sin olvidar el debut de Lídia Casanova y la colaboración especial de Pep Sais (Rec 2, Los últimos días) y Mercè Montalà (El Príncipe).

Marc Martínez Jordán da instrucciones en el rodaje al actor Joe Manjón.

Marc Martínez Jordán da instrucciones en el rodaje al actor Joe Manjón, que interpreta a uno de los protagonistas de “FRAMED”.

El guion está escrito a cuatro manos por el propio Martínez Jordán junto a Jaume Cuspinera (Any de gràcia), tutor de guión de los proyectos de final de carrera de la ESCAC, de donde proceden también Yuse Riera, director de fotografía, y Tania Gabrielli, directora de arte, así como el grueso del equipo técnico y artístico. La banda sonora original de la película correrá a cargo del compositor Jordi Dalmau (Asmodexia).

Marc Carreté y Marc Martínez Jordán.

Marc Carreté y Marc Martínez Jordán.

Según declara Marc Carreté, “la película está basada en una idea original del propio Martínez Jordán, que con su particular ojo crítico, se adentra en la temática de las redes sociales para ahondar en su cara más oscura, mostrándonos de forma explícita, hasta donde podría llegar alguien para disparar sus cuotas de popularidad y reputación, mal entendidas”.

Àlex Maruny

Sinopsis: FRAMED es la red social del momento. Permite emitir vídeos en streaming desde cualquier dispositivo móvil. Miles de usuarios de todo el mundo se han lanzado a una alocada carrera para conseguir el máximo número de viewers y, con ello, la máxima notoriedad. No existen normas ni censura y los contenidos emitidos se tornan cada vez más violentos y controvertidos. Álex (Joe Manjón) se prepara para irse a Berlín a empezar una nueva etapa. Su hermana Claudia (Clàudia Pons) se apunta a la fiesta de despedida que le han montado sus amigos. Durante la fiesta, que se celebra en la casa de una de las amigas de Álex, el grupo es salvajemente atacado por tres individuos, encabezados por un psicópata (Àlex Maruny) que pretende conseguir la máxima audiencia sometiéndolos a los jóvenes a juegos y torturas cada vez más espasmódicas.

Daniel Horvath

La película entrará en fase de montaje y posproducción a finales de mayo, una vez terminado el rodaje y todo apunta a que a durante el verano podrán verse las primeras imágenes del film.

Published in: on julio 4, 2016 at 5:10 am  Dejar un comentario  

Entrevista a Griff Furst, director de “Cold Moon”

Cold Moon 14 - Griff Furst

De entre las diferentes premieres mundiales que acogió la pasada edición del Festival Internacional de Cine Fantástico de Madrid – NOCTURNA, una de las que más expectación despertó entre los asistentes fue la del film norteamericano Cold Moon. Un hype que fue alimentado desde la propia organización y al que tampoco fue ajeno el que se tratara de la adaptación de una novela de Michael McDowell, el mismo hombre que se encuentra detrás de las historias de las burtonianas Beetlejuice o Pesadilla antes de Navidad, entre otras. En su puesta de largo, Cold Moon estaría arropada por varios miembros del equipo que la han hecho posible. En concreto, junto con ella visitarían Madrid su productor ejecutivo Lee C. Rogers, la bellísima Rachele Brooke Smith, encargada de dar vida a uno de los personajes protagonistas, y su director y guionista, el también actor Griff Furst, quien tras foguearse en pequeñas producciones con destino al mercado doméstico, preferentemente el televisivo, ha realizado con Cold Moon el que tanto por pretensiones como por planteamiento supone su trabajo más ambicioso hasta la fecha dentro de su faceta como cineasta.

Originalmente, tu carrera artística se inicia como actor, faceta que sigues desarrollando en la actualidad. ¿Qué te lleva a ponerte detrás de las cámaras y convertirte en director?

Yo no decidí ser director, lo hicieron por mí. Mientras estudiaba teatro mi profesor pensó que yo sería un buen director, por lo que me propuso dirigir una obra corta. Lo hice, dando la casualidad de que una de las personas que asistió como público a la representación me pidió que la convirtiera en un cortometraje. Más tarde, alguien vio aquel corto y me ofreció hacer una película. Así que, aunque nunca pensé en dirigir, todo me fue llevando en esa dirección y he seguido haciéndolo.

Desde que empezaste como director tu trayectoria ha estado siempre vinculada al género fantástico. ¿Es algo circunstancial o eres fan del mismo?

Muy fan. Yo era el típico niño que llegaba al videoclub a las diez de la mañana esperando a que abrieran para poder alquilar las novedades. Luego me hacía una copia para mi colección. Era estupendo. Tenía un armario lleno de películas de terror en VHS, y eso que entonces podías meter tres o cuatro en cada cinta. Pero siempre me han encantado todos los géneros. Las buenas historias que están bien contadas siempre me interesan. Ahora estoy trabajando en algunas cosas que no están relacionadas directamente con el género fantástico, pero no importa lo que haga, siempre lo tendré en cuenta a lo largo de mi carrera.

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Tus primeros trabajos como realizador se producen en telefilms y  películas destinadas al mercado doméstico, muchas de ellas producidas por la hoy popular The Asylum, como, por ejemplo, la que fuera tu ópera prima, I am Omega, la cual, siguiendo el modus operandi por el que es conocida la productora, estaba planteada para aprovechar el ruido mediático originado por el estreno de la adaptación del Soy leyenda de Richard Matheson protagonizada por Will Smith. ¿Cómo recuerdas aquella etapa?

Fue muy buena. Nunca fui a una escuela de cine, así que mi trayectoria dentro de The Asylum fue mi escuela de cine particular. Comencé a trabajar con ellos cuando acababa de cumplir veinte años e intervine como en una docena de películas en un par de años en las que fui aprendiendo el oficio. Y encima me pagaban. Así que cada vez que un aspirante a director me pregunta si debería ir a una escuela de cine y a cuál, siempre le aconsejo que adquiera experiencia trabajando en The Asylum. Hacen tantas películas que siempre tienen alguna vacante, ya sea de asistente de personal o como interno. Las escuelas de cine son caras y no te garantiza que te enseñen los mejores. Para eso, en lugar de tener que pedir un préstamo con el que pagar los estudios, pueden cobrar por hacer películas sin presupuesto para The Asylum.

Yo hice mi última película con ellos hace diez años pero, como te digo, me lo pasé genial, y aún guardo muchos amigos allí. Tengo un gran respeto por ellos y por lo que hacen, aunque no estén muy bien vistos por la industria. Pero en mi caso creo que son inteligentes y buenas personas, y además han servido de plataforma para muchos directores. Me alegro de que tengan éxito.

¿Y cómo era trabajar para The Asylum en casos como la mencionada I am Omega? ¿Te marcaban algunas pautas o indicaciones sobre cómo debía de ser la película?

En mi experiencia personal nunca intervinieron en mi trabajo. Te facilitaban mucho las cosas dándote el guion que ellos querían, el casting que ellos querían y te rodeaban de un equipo en el que ellos confiaban. Y eso de alguna manera determina el look de la película. Pero si tú hacías tu trabajo y lo que rodabas tenía buena pinta te dejaban tranquilo.

En este sentido, Cold Moon, la película que presentas, se antoja un proyecto mucho más ambicioso en todos los sentidos a lo que habías realizado hasta ahora como director. ¿Tienes la sensación de estar dando con ella un paso adelante en tu trayectoria?

¿Que si pienso que lo es? Sí. Siempre esperas que tu trayectoria sea ascendente. Cold Moon es diferente para mí porque es la primera de mis películas en la que he podido escoger el material de partida. Hasta ahora me contrataban para dirigir proyectos en los que la historia ya estaba escogida, y en Cold Moon lo he podido decidir yo. Así que, sí, pienso que es un paso en la dirección adecuada.

Griff junto a la bellísima Rachele Brooke Smith que interpreta a uno de los personajes principales de "Cold Moon".

Griff junto a la bellísima Rachele Brooke Smith que interpreta a uno de los personajes principales de “Cold Moon”.

Cold Moon adapta un original de Michael McDowell, el autor, entre otras, de las historias de Beetlejuice o Pesadilla antes de Navidad, como resalta la propia publicidad de la película. ¿Qué fue lo que te llamó la atención de la novela de McDowell para que quisieras llevarla al cine?

Porque creo que Michael es un escritor fantástico. Y no solo yo; es uno de los favoritos de Stephen King. Si lees todas sus novelas, y tiene bastantes, comprobarás que todas son muy buenas. Yo le descubrí por su trabajo en Beetlejuice y Pesadilla antes de Navidad, y ahora soy fan de sus novelas. Me parecen brillantes y él un escritor muy sólido. Tanto es así que hay un par más de sus novelas que me gustaría adaptar al cine en un futuro.

¿Cómo fue el proceso de adaptación del texto original hasta convertirlo en un libreto cinematográfico?

Fue un proceso muy sencillo y más fácil que empezar de cero, ya que sus novelas se leen como si fueran guiones. Así que el proceso de adaptación de la novela fue solo cuestión de editarla a la extensión adecuada: una novela suele tener unas cuatrocientas páginas y un guion debe tener unas cien. Así que fue muy fácil. Los diálogos de la película están tomados en un noventa por ciento directamente del libro. Casi podría haber cogido el libro y haberlo usado como guion.

No obstante, al basarte en una novela hay aspectos que pueden quedar un poco redundantes si se trasladan de una forma literal, ya que siempre suelen incluir resúmenes de lo que ha pasado en los capítulos anteriores para que el lector no se pierda. En nuestro caso, el guion original tenía una extensión de solo ciento veinte páginas, pero eran bastante densas. Así que, una vez montamos lo rodado, el primer corte de la película tenía una duración de dos horas y veinticinco minutos.

¿Por qué optaste por quedarte en los ochenta y cinco minutos de los que consta finalmente y qué criterios se siguieron a la hora de aplicar los cortes?

Si fuese Quentin Tarantino o los hermanos Coen podría hacer películas de terror de dos horas y media, pero de momento me tengo que quedar en ochenta y cinco minutos. Aparte, creo que la “generación youtube” no tiene la capacidad de prestar atención durante tanto tiempo. La versión de dos horas y veinticinco minutos me gustaba mucho, pero se la enseñé a alguna gente, como al productor ejecutivo Lee C. Rogers y otras personas, y no opinaban lo mismo. Hicimos varios de estos screenings a gente con un cuestionario sobre la película, y con las impresiones que nos iban dejando las utilicé de referente para quitar cosas y seguir reduciendo y reduciendo el montaje con el fin de que fuese más ligero.

Como te digo, no creo que el público que vaya a ver Cold Moon tenga la paciencia para sentarse a ver una película tan larga, pero por otra parte creo que estos cambios han sido para mejor. Prefiero la versión corta porque personalmente considero que la esencia de la historia es el viaje de Nathan Redfield y su “espiral descendente”, y centrarse  más en esa parte hace que funcione mejor la película. Aun así espero que esas escenas cortadas puedan estar en el DVD como extra. Hay buenas actuaciones y buen material que fue cortado.

Griff, Rachele Brooke Smith y el productor _ posando ante los medios después de la rueda de prensa de "Cold Moon" en Nocturna.

Griff, Rachele Brooke Smith y el productor Lee C. Rogers posando ante los medios después de la rueda de prensa de “Cold Moon” en Nocturna.

Hablemos del reparto, de gran importancia en una película coral como esta, y para el que has contado con un actor del calibre del veterano Christopher Lloyd, el recordado Doc de la saga Regreso al futuro. ¿Como fue el proceso de casting?

No hicimos muchos castings para la película. Tenía siempre a alguien en la cabeza para cada rol y, lo mejor de todo, es que la mayoría de las personas en las que pensamos acabaron involucradas. Soy fan de Regreso al futuro desde pequeño, y pensé que Christopher Lloyd era perfecto para el papel, así que fuimos directos a ofrecérselo y él aceptó. Josh Stewart fue perfecto para el rol del villano, y eso que era un papel muy complicado. Sin ir más lejos, si yo hubiese sido el actor elegido no habría sabido cómo interpretarlo. En cambio, Josh leyó el guion y me llamó enseguida. Lo pilló muy rápido, y eso que lo había leído solo una vez, lo cual me impresionó. Así que su casting fue muy sencillo. En cambio, el que sí me costó fue el rol de Belinda, que finalmente ha hecho Rachele Brooke Smith. La conocí a través de un amigo común en Skype y desde el momento en que empezó a leer el guion, lo clavó.

Y tú, como director, ¿prefieres una película coral como esta a una que cuente con pocos actores?

No. I am Omega fue mucho más fácil de rodar, ya que éramos yo y Mark Dacascos todo el rato, lo que hizo que trabajáramos más rápido, aparte de ser muy divertido. Pero también me gusta contar con un reparto coral porque mi parte preferida de ser director es el trabajar con los actores y diseñar las escenas. Eso es lo mejor de este tipo de repartos con buenos actores, pero desafortunadamente nunca hay suficiente tiempo. En teatro puedes dedicar cien horas para ensayar un minuto de representación y hacer algo muy molón, pero en el cine no puedes porque es mucho más caro y dispones de mucho menos tiempo. En cualquier caso, creo que hemos hecho un buen trabajo diseñando las escenas y haciéndolas funcionar. Trabajar solo con un actor tiene sus aspectos positivos, pero es más disfrutable hacerlo con un reparto coral si tienes garantizado el tiempo que necesites para trabajar con ellos, porque, normalmente, si no es: “¡Sal y rueda que el sol se va a poner!”

Curiosamente, aunque, como hemos dicho, también eres actor, no has aparecido en ninguna de las películas en las que has intervenido como director, no siendo Cold Moon una excepción en este sentido. ¿A qué se debe?

Solo hay un pequeño puñado de gente que pueden actuar y dirigir bien a la vez. Woody Allen, Mel Gibson o Clint Eastwood. Cuando tenga más tiempo y dinero, y si tiene sentido desde el punto de vista de marketing, puede que pruebe a salir en una película en la que yo sea el director. Pero ahora los films que estoy haciendo son independientes, lo que significa presupuestos modestos y horarios muy justos. Añadirme a mí mismo la responsabilidad de estar también frente a las cámaras sería demasiado ahora mismo, pero no lo descarto de cara a futuros proyectos.

El equipo de "Cold Moon" en un momento de la rueda de prensa.

El equipo de “Cold Moon” en un momento de la rueda de prensa.

En determinados momentos de la película algunos personajes hacen comentarios sobre la falta de conmiseración con la que el personaje de Nathan lleva sus negocios bancarios en comparación con su padre. ¿Existía alguna intención por tu parte de formular una crítica social sobre la forma de funcionar de las grandes corporaciones bancarias hoy en día?

Efectivamente, es algo intencionado que este componente funcione como una sutil crónica social. Pero no solo sobre cómo funcionan los bancos, sino sobre cómo lo hace cualquier organismo que empiece con buena intención, o simplemente por conveniencia propia, y que acabe dejándose arrastrar por la codicia. Farmacias, bancos, seguros… Lo que se te ocurra.

Dentro de tu puesta en escena, el agua goza de un especial protagonismo a lo largo del metraje. ¿Buscabas con su uso establecer algún tipo de simbolismo?

El agua es el origen de todo lo que es sobrenatural en Babylon, el pueblo en el que transcurre la historia. Todo lo que se mete en ella generalmente no vuelve a ser visto, al menos en su forma humana. En la versión extendida que se editará en DVD se profundiza más en el folclore y el agua. Y hay aún más en la novela en la que la que se basa la película, Cold Moon Over Babylon, que está disponible en su versión de audio en  audible.com. Pero, resumiendo, en las zonas pantanosas del sur todo está mojado, húmedo y oscuro. Y eso te va calando/afectando en todo momento, como lo hace a nuestros personajes en la película.

Creo que en la proyección de Cold Moon en Nocturna grabasteis las reacciones del público mientras la visionaba. ¿Qué conclusiones habéis sacado de lo grabado? ¿Vais a hacer algún cambio en la versión mostrada a raíz de lo registrado?

Es cierto que grabé algunas de las reacciones de los asistentes al pase. Era la primera vez que un público veía la película y algunas de las reacciones fueron increíbles e inesperadas. La experiencia fue muy buena, pero nada de lo que he visto me hace querer reeditar nada. Sin embargo, estoy en contacto con algunos distribuidores que tienen sus propias ideas sobre la película, ya veremos en qué queda.

Y de cara al futuro, ¿en qué proyectos andas involucrado a corto plazo, ya sea como actor o como director?

Como actor estoy en el remake de Los siete magníficos, que se estrena en verano, en septiembre. Y también participo en una película llamada The Founder con Michael Keaton. Estas son las dos próximas películas que saldrán en lo que queda de año. Y como director tengo un par de proyectos. He hecho una película para Syfy Channel llamada The Atomic Shark, que se emitirá el 24 de julio. Es una comedia, una comedia con un tiburón. También estamos preparando un drama ambientado en un hospital. Aun estamos decidiendo qué vamos a hacer, ya que tenemos como ocho proyectos.

José Luis Salvador Estébenez

Traducción: Tarik Amarouch García

Fotografías: Juan Mari Ripalda

Entrevista a William Brent Bell, director de “The Boy”

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Aunque quizás su nombre no sea muy conocido por el gran público, William Brent Bell ha conseguido hacerse un hueco dentro del cine fantástico actual debido a su especialización en un género al que ha consagrado todas sus películas con la excepción de su ópera prima, Sparkle and Charm (1997). No solo eso, sino que a través de su filmografía no es muy difícil rastrear los diferentes rumbos emprendidos por el cine de terror durante los últimos diez años. Así, el que fuera su debut en la temática, el slasher Stay Alive (2006), evidencia la influencia que el mundo de los videojuegos ejercía durante a aquellos años dentro de las propuestas del género enfocadas al público juvenil. Seis años más tarde llegaría el que posiblemente sea su título más popular, Devil Inside, un falso documental sobre exorcismos al que seguiría Wer (2013), otra nueva incursión (o al menos parcial) en los terrenos del mockumentary, esta vez en clave licantrópica.

Cambiando radicalmente de estilo a nivel formal con respecto a sus anteriores trabajos, en este 2016 William Brent Bell ha estrenado The Boy. Protagonizado por la bellísima Lauren Cohan, a la que los aficionados asociarán por su papel de Maggie Greene en la popular serie The Walking Dead, se trata de un thriller de suspense de ambientación gótica y sabor clásico que se encuadra, al menos en un principio, dentro de la tendencia actual por el cine de fantasmas y casas encantadas. A principios de mayo, el director y guionista norteamericano visitaría Bilbao para presentar la proyección de su última película dentro de la Sección Oficial de FANT 2016, días antes de que fuera comercializada en formato doméstico en nuestro país.

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En el sentido de la puesta en escena The Boy supone un cambio con respecto a tus dos anteriores películas, Devil Inside y Wer, adscritas al formato de falso documental. ¿Tenías ganas de cambiar de estilo?

Me gustaría puntualizar que, aunque Devil Inside sí es un falso documental al ciento por ciento, Wer en realidad es un híbrido que combina el uso de metraje encontrado con la narración convencional, un poco a la manera de Distrito 9. Pero sí, la verdad es que tenía ganas de hacer algo clásico, gótico, elegante y, a poder ser, encuadrado dentro de una historia de fantasmas. Por eso, cuando me llegó el guion de The Boy vi que era la oportunidad perfecta para llevarlo a cabo. Ha sido algo emocionante y he disfrutado mucho del proceso.

The Boy ha sido la primera ocasión a lo largo de tu trayectoria como realizador en la que no has intervenido directamente en la escritura del libreto, el cual ha corrido por cuenta de Stacey Mener. ¿Ha variado mucho tu forma de enfrentarte al rodaje al partir de un material ajeno?

Por supuesto. También hasta ahora me había encargado del montaje de mis anteriores películas, e incluso las había producido. Pero  esta vez tuve la oportunidad de dar un paso atrás y delegar en otras personas mientras yo me centraba en dirigir y supervisar, lo que me ha permitido que mi visión de la película haya pasado a través del filtro de un grupo de colaboradores con mucho talento. Es bastante divertido hacer las cosas por ti mismo, pero es más divertido contar con un excelente equipo junto al que poder trabajar para, entre todos, tratar de realizar el mejor producto posible.

No obstante, no fue una postura desde un principio consciente de tener la pretensión de no ser yo el guionista en esta ocasión. Lo que ocurrió es que llegó a mis manos el guion de Stacey Mener y en cuanto lo empecé a leer me enganchó, sobre todo por los giros de trama que contiene. Me convertí en un fan del guion, por así decirlo, y aunque lo normal es que cuando un guionista escribe una historia de este tipo lo haga pensando en dirigirla, en esta ocasión no era así, y he tenido la suerte de poder hacerlo yo.

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En un principio, la propuesta de The Boy se enmarca dentro del subgénero de muñecos con vida propia. ¿Cuáles han sido tus principales influencias a este respecto?

Una de mis películas favoritas es La profecía, y mi idea para el muñeco de Brahms era la del personaje de Damien. También me inspiré en el film de Dan Curtis Trilogía del terror y, más en concreto, en el segmento protagonizado por el muñeco zuñi que me aterrorizaba tanto de niño y que durante bastante tiempo hizo que me sentara en el sofá sin dejar que me colgaran las piernas por si aparecía el muñeco. Otra influencia fue un capítulo de Dimensión desconocida titulado Living Doll.

Uno de los aspectos más sobresalientes de la película se encuentra en su diseño de producción, tanto por la ambientación conseguida como por el inquietante aspecto del muñeco. ¿Fue difícil de conseguir?

Definitivamente fue muy difícil. Pero ese era el desafío y lo que lo hizo divertido. Los exteriores que se ven en la película eran reales y encontrar el castillo era ya importante. Estuvimos seis meses de búsqueda hasta que finalmente lo encontramos en la isla de Vancouver, en la Columbia Británica. Desde el primer momento en que vi el castillo que utilizamos me quedé prendado de él, ya que era el tipo de localización que iba buscando. Probablemente si hubiéramos rodado en los Estados Unidos no habríamos conseguido ese impacto que se produce ante el contacto con el viejo mundo, representado por la familia de Brahms.

En cuanto al muñeco lo creamos desde cero. No sabía si tenía que ser feo o hermoso, que llevara una vestimenta moderna o un poco demodé, así que hicimos muchos bocetos combinando distintas caras, peinados y ropas, jugando con cuán real o exagerado podía ser el aspecto de los ojos, hasta dar con el modelo que aparece en la película. Todo esto fue emocionante, y el hecho de que apenas hubiera escenas de exteriores nos permitió que pudiéramos disponer de más tiempo en concentrarnos en todos estos elementos para que destacaran en la película.

Lo cierto es que rodar estas escenas resultó ser verdaderamente fácil y muy divertido. Y lo mejor de todo es que el muñeco era un actor fantástico. No se olvidaba del texto que tenía que decir, hacía todas las tomas perfectas… (risas) Y dependiendo de cómo colocábamos la luz, a veces parecía triste y otras más alegre. Es más, durante el rodaje muchas veces teníamos que hacer una doble toma, ya que en ocasiones daba la sensación de que se había movido. Encima, algunos bromistas del equipo lo andaban escondiendo por el set para que la gente se asustara.

Aparte de su presencia como elemento terrorífico, el muñeco de Brahms acaba por convertirse en una figura alegórica, siendo utilizado por los personajes como una especie de fetiche con el que no asumir el sentimiento de pérdida que arrastran…

En efecto. La película realmente tiene que ver con abordar y superar una pérdida. En el caso de los padres, la única forma de afrontar la pérdida de su hijo es con este muñeco de porcelana. Y a la protagonista le pasa también algo parecido. Ella ha perdido a su bebé y pone todo su corazón y esfuerzo en cuidar de este muñeco. Y ese es verdaderamente el auténtico meollo del film.

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Durante la primera parte de la película, Lauren Cohan soporta en solitario el peso de la narración, sin que apenas existan escenas en las que tenga que interactuar con otros personajes que no sea el muñeco de Brahms. ¿Cómo trabajaste este aspecto?

Fue fantástico tener a Lauren para este papel, ya que en el mismo día de rodaje podía hacer una escena en la que interpretaba estar atemorizada y a continuación hacer otra en la que flirteaba con el personaje de Malcolm. Así que fue muy fácil trabajar con ella. Por otra parte, el que, como dices, durante la primera parte de la película, salvo dos escenas, la veamos sola en pantalla era una forma de que el público se identificara con ella al tiempo que descubría los extraños sucesos que se dan en la casa y adoptara así su punto de vista, lo que resulta fundamental para el funcionamiento del film, dada la naturaleza de su propuesta.

En este sentido, el desenlace del film rompe con el tono con el que hasta entonces ha discurrido la narración. ¿Cómo te planteaste hacer que este giro no chirriara a ojos del espectador?

He querido que la película se cociera lentamente y siempre existiera la duda de si lo que parece suceder es real o no. El objetivo era que el espectador llegara a plantearse si, efectivamente, el muñeco Brahms tiene vida, como se sugiere durante buena parte de la historia. Por otra parte, y sin hacer spoilers, los hechos a priori extraños que suceden en la película tienen una explicación real, por lo que después, cuando se descubre todo, es fácil de aceptar. Lo que a mí en realidad me preocupaba era lo que iba a suceder con el muñeco en el tercer acto. Y lo que sucede es creíble. En cualquier caso, prefiero lanzar ideas que sorprendan al público, que den de hablar y que hagan que después de ver la película la comenten y sigan pensando en ella tiempo después. Y con este cambio de trama tan repentino que se da en el tercer acto, o bien les gusta la película u la odian, no hay término medio, lo cual pienso que en cualquier caso es mejor que dejar indiferente a la audiencia siguiendo por el camino del centro.

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En los Estados Unidos The Boy ya ha sido comercializada en formato doméstico y casi de inmediato ha aparecido de forma masiva en webs de descargas ilegales. A ti, como director, ¿en qué medida te afecta el fenómeno de la piratería?

Hasta el momento no me ha afectado, ya que la película funcionó bien cuando se estrenó en los Estados Unidos y también lo está haciendo en el mercado internacional. Pero aunque en mi caso  haya tenido suerte y la piratería no me haya ocasionado demasiados problemas, soy consciente de que con otras películas no ha sido así, lo que es una faena.

Ya que hablamos de la distribución en formato doméstico de la película, ¿qué te parece el tema de que la gente vea en casa películas que han sido realizadas para cine, perdiendo con ello parte de la experiencia que debería ser su visionado?

Es muy bueno, porque hoy en día si alguien está viendo The Boy en su casa a medianoche delante del televisor o de la pantalla del ordenador, o en un iphone con los cascos puestos, seguro que vivirán toda una experiencia. Pero en mi caso soy partidario de ver las películas en el cine y rodeado de gente. No hay nada mejor. Pero eso no quita para que me parezca importante que la gente tenga la posibilidad de descargar la película o adquirirla en soporte físico y la pueda ver cómodamente en su casa.

Mirando al futuro, en estos momentos te encuentras trabajando en una serie de televisión titulada Haunted, en la que ejercerás de director y guionista. ¿En qué fase se encuentra ahora mismo el proyecto y qué nos puedes adelantar de él?

Haunted se inspira en una novela titulada The Demon of Brownsville Road de Bob Cramner. Junto con Lisa Arianna conseguí los derechos del libro y vendimos el proyecto a Fox, con Chris Morgan de productor. Chris es un excelente productor, que ha hecho Fast and Furious o La momia. Acabamos con el guion hace un par de meses y ahora estamos mirando a ver qué tipo de distribución va a tener. Aunque inicialmente va a ser emitida por la Fox, ahora parece ser que lo hará por cable dentro de un bloque temático de terror a programar los viernes por la noche. No obstante, aún no hay nada decidido.

La serie se basa en la historia real de una familia de Pittsburg que vivió una situación de casa encantada. A partir de la investigación de los miembros de esta familia, en la primera temporada se irán revelando todos los horrores vividos en la casa desde hace doscientos años. Digamos que será como si True Detective se topara con Expediente Warren.

Tanto The Boy como Haunted se inscriben dentro del auge que viene experimentando en los últimos años la temática de las casas encantadas en la producción terrorífica del medio audiovisual. ¿Este auge tiene algún reflejo con la sociedad en la que vivimos?

Sí.  Aunque quizás me equivoque en el dato, existen estadísticas que señalan que el 75% de la población cree en los fenómenos paranormales. Y dado que todos vivimos en casa, hemos crecido en un entorno familiar y estos temas son atemporales, es fácil interrelacionarse con ellos.

José Luis Salvador Estébenez

Published in: on junio 24, 2016 at 5:51 am  Comments (2)  
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“The Hollow Point” inaugurará la cuarta edición de NOCTURNA

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Tras inaugurar con gran éxito la reciente edición del Fant de Bilbao, Gonzalo López-Gallego acudirá al Festival de Cine Fantástico de Madrid NOCTURNA para dar el pistoletazo de salida a la inminente cuarta edición que comienza este lunes con 23 con su nueva película, The Hollow Point.

El film, guionizado por el debutante, Nils Lyew y protagonizado por Patrick Wilson, Lynn Collins y Ian McShane, entre otros, nos traslada a las desoladas carreteras de la frontera entre los Estados Unidos y México, donde una serie de acontecimientos provocarán la alianza entre el nuevo sheriff y su antecesor para detener a un misterioso asesino a sueldo.

Cabe recordar que The Hollow Point supone la tercera película con producción estadounidense del director madrileño tras Apollo 18 y Open Grave. De ella nos habló en la entrevista que mantuvimos con él hace escasos días con motivo de su pase en Fant y que podéis leer en le siguiente enlace: https://cerebrin.wordpress.com/2016/05/13/entrevista-a-gonzalo-lopez-gallego-sobre-su-nueva-pelicula-de-the-hollow-point/

Más información sobre NOCTURNA 2016 en la página web del festival, http://www.nocturnafilmfestival.com, o a través de sus redes sociales:

Published in: on mayo 17, 2016 at 5:57 am  Comments (1)  
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Entrevista a Gonzalo López-Gallego sobre su nueva película “The Hollow Point”

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La vigésimo segunda edición del Fant echaba a andar el pasado viernes 6 de mayo con una gala de inauguración que tuvo como plato fuerte la proyección de
The Hollow Point, la tercera película con producción estadounidense dirigida por Gonzalo López-Gallego en lo que supuso su première a nivel europeo y prácticamente mundial, a decir de las declaraciones de su responsable durante la presentación previa a su pase en el festival bilbaíno. Tras Apollo 18 y Open Grave, el cineasta madrileño abandona los componentes fantásticos para brindar un nihilista thriller fronterizo de poderosas interpretaciones y diálogos afilados, poblado por personajes situados en el límite, tanto moral como geográfico. Un proyecto, en suma, que por potencial y resultados reúne todos los requisitos necesarios para consagrar definitivamente a López-Gallego en la Meca del Cine, a poco que le acompañe la suerte que por calidad merece.

Ian McShane y Patrick Wilson en un instante de "The Hollow Point".

Ian McShane y Patrick Wilson en un instante de “The Hollow Point”.

Durante la presentación de Open Grave en el Festival de Sitges del 2013 ya anunciaste que tu siguiente proyecto iba a ser lo que ha terminado por convertirse en The Hollow Point. ¿Cómo ha sido el proceso de gestación a lo largo de estos casi dos años y medio?

Ha sido un periodo de gestación largo. No sé si también cuando estuve en Sitges comenté que en ese momento teníamos como protagonista a Timothy Olyphant, a quien después perdimos al preferir hacer otras cosas. Desde su salida hasta que apareció Patrick Wilson para hacer el personaje principal pasó un tiempo. Lo bueno es que todo ese periodo me permitió trabajar mucho la puesta en escena y la planificación de la película, de tal forma que cuando comenzó el rodaje llevaba los deberes hechos y tenía una idea muy clara de lo que quería hacer, lo que dados los pocos días de los que disponíamos me facilitó mucho las cosas.

No obstante, a comienzos de 2014 se anunció que tu próxima película llevaría por título Sanctuary y narraría la historia de un pueblo sudamericano que desaparece de forma misteriosa. ¿Qué pasó con este proyecto?

Muchas veces se anuncian películas un poco rápido, que pasado el tiempo no llegan a materializarse. En este caso concreto lo que ocurrió es que se pidieron cambios de escritura al guionista y, como suele pasar en el cine independiente, los productores no querían pagarle por este trabajo extra. Así que el guionista dijo que no hacía esos cambios y la cosa se quedó ahí. Pero era un proyecto muy interesante, por más que fuera cierto que necesitaban hacerse cambios de escritura.

The Hollow Point transcurre en la frontera entre los Estados Unidos y México, lo que de algún modo conecta con tu tendencia por desarrollar tus historias en lugares aislados y hostiles, en un rasgo que se viene repitiendo en tu filmografía desde El rey de la montaña

Puede ser, aunque a decir verdad ninguna de las películas en las que se da esta circunstancia las he escrito yo, como sí ocurre en Nómadas o Sobre el arco iris, que eran más trabajos de autor o más personales, por decirlo de algún modo. Y aunque en El rey de la montaña trabajé en el libreto, este partía de un guion original de Javier Gullón. Pero sí que sé que me gustan las tramas sencillas en las que pueda centrarme en pocos personajes y enfrentarles a los rigores de la naturaleza, del frío, del calor, del dolor… Me gusta ver reflejados estos elementos de una forma realista y en eso también juega un papel importante la situación de aislamiento.

La frontera entre los Estados Unidos y México ha sido profusamente utilizada como marco de acción dentro del cine contemporáneo. ¿Has tenido algún film como referente a la hora de plasmar tu visión de este espacio geográfico?

Quería apartarme de referencias e intentar dejarme llevar por lo bien escrito que estaba el guion y los personajes, y hacer una planificación exhaustiva, como te he dicho antes. Mi objetivo era ser muy quirúrgico y contar exactamente lo que tenía en la cabeza, de tal forma que cada plano te llevara al siguiente de una forma orgánica y bien hilada, enfrentándome a cada secuencia con la intención de ofrecer lo que a mi entender era la información básica o más importante y, en función de eso, hacer el tratamiento del trabajo de cámara.

López Gallego durante la rueda de prensa de "The Hollow Paint" en el Fant, acompañado de Iñaki López de Aguileta, director de Cultura del Ayuntamiento de Bilbao.

López Gallego durante la rueda de prensa de “The Hollow Paint” en el Fant, acompañado de Iñaki López de Aguileta, director de Cultura del Ayuntamiento de Bilbao.

En esta ocasión has contado con un atractivo reparto encabezado por Patrick Wilson, Ian McShine, John Leguizamo, James Belushi o Lynn Collins. ¿El contar con actores de este calibre te ha supuesto una mayor presión?

Claro que tienes esa sensación de ser un fan, por ejemplo, de McShane, y de pronto verte trabajando con él, pero como es encantador y una persona maravillosa que lo pone todo muy fácil… Así que, bueno, al principio un poco de mini estrés sí que pude tener, porque cada actor es distinto, tiene experiencias disímiles, y formas de enfrentarse a los personajes diferentes, lo que te obliga a reaccionar lo más rápido posible para saber cómo vas a resolver el trabajo concreto con cada uno de ellos. Pero una vez que empezó el rodaje se pasó. Además, todo el mundo que participó en la película entró con muchas ganas. El guion era muy potente, se leía muy bien, y los diálogos en inglés son muy finos, con muchos dobles sentidos, mucha ironía y un sentido del humor muy socarrón, lo que hacía que los actores estuvieran muy motivados.

En vista del reparto reunido, ¿es The Hollow Point tu película más ambiciosa hasta la fecha, aunque solo sea en términos productivos?

No lo sé. Sí que puede ser la película que ahora mismo siento más afín con el tipo de cine que me gusta ver y en el que pienso que puedo darle ese peso que me gusta a los actores. Tiene acción, tiene violencia, pero aparte de todo eso hay unos personajes a los que puedo dedicar tiempo.

Eso te iba a decir. Al igual que en tus anteriores películas, las relaciones que se establecen entre los diferentes personajes vuelven a tener un peso importante en el desarrollo de la trama. ¿Puede decirse que te sientes más interesado por el desarrollo de los personajes y sus relaciones que por las historias en las que habitan?

Por supuesto que si tienes una historia estupenda la película se va a contar sola. Pero si por alguna razón esa historia no es tan estupenda, sí que creo que rascando y rascando en los personajes puedes descubrir cosas que luego afecten a la historia y la complementen; elementos muchas veces subjetivos y/o emocionales que al final afloran en la película de determinada forma.

Como tenía ganas e ilusión, en mi primera película, Nómadas, dediqué un tiempo larguísimo a desarrollar biografías completas de los personajes para conocerlos. Y eso se me ha quedado posteriormente como método de trabajo y en cada guion que llega me enfrento a los personajes de esa forma. Lo que pasa en The Hollow Point es que la primera vez que leí el guion de Nils Lyew me encontré con que ese trabajo estaba casi ya hecho. El guion parece como si hubiera sido la adaptación de un libro, y entonces al leerlo tienes la sensación de que esos personajes tienen una vida detrás. Así que a la hora de desarrollar las biografías de trabajo no tuve que inventarme nada; lo único que tuve que hacer fue charlar con Nils y hacerle una entrevista como la que me estás haciendo tú sobre cada personaje.

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Una vez más, además de dirigir te has encargado también del montaje. ¿Te resulta difícil juzgar tu propio trabajo desde un punto de vista externo?

Siempre es complicado. Considero que soy capaz de disociarme a la hora de montar la película y no pensar en lo que he hecho como director, pero supongo que en el fondo es imposible. En cualquier caso, lo que sí que es vital para mí es saber que voy a ser el montador a la hora de rodar la película, porque así voy montándola en la cabeza y sé lo que estoy contando, y si voy bien, sobre todo en películas independientes como las que estoy haciendo, en las que no sobra el dinero y hay que dedicarles mucho tiempo a mimar las cosas y a planificarlas muy bien. No vale eso de “ya veremos luego cómo lo montamos”. No. Y yo así sé exactamente si lo tenemos o no lo tenemos.

Eso no quiere decir que lo que yo tenga en la cabeza sea lo mejor. Luego te sientas, discutes y a lo mejor alguien te sugiere mejores opciones. Pero así por lo menos sé que tengo una opción para montar que funciona. En relación a esto, me he dado cuenta que en el trabajo con los productores he aprendido bastante a ser más montador que director, y a probar lo que me están proponiendo y ver qué pasa. A no ser que lleguemos a un punto en el que lo que me estén proponiendo sea demasiado descabellado, claro, y entonces tenga que salir a proteger la película. Y en el caso de The Hollow Point en general ha habido un buen trabajo colaborativo. Ha habido peleas, cierto, pero peleas sanas que han hecho que la película casi siempre haya ido a mejor.

En una industria tan supuestamente estricta y controladora como la hollywoodiense, ¿te resulta difícil que transijan con exigencias como que te encargues personalmente del montaje o te rodees de gente de tu entorno, como puede ser el caso de José David Montero, tu inseparable director de fotografía?

Depende de la película. En Apollo 18 pude llevarme a José David. Pero finalmente fue al único que pude, aunque tampoco supuso un problema. Por ejemplo, me pusieron como diseñador de sonido a Wylie Stateman que, además de ser una persona maravillosa, ha hecho el sonido de todas las películas de Tarantino y Oliver Stone. Es toda una eminencia en Hollywood, aprendí mucho con él y aún seguimos siendo amigos.

En cambio, si son películas independientes como las dos últimas, sí que encuentro una forma para poder trabajar con la gente que quiero. Además de por la comodidad, al permitirme poder montar y hacer el sonido aquí en España, la mejor tarjeta que tengo de convencer a los productores para ello es el trabajo que ha hecho la gente de la que me rodeo. Y el sonido que hace Daniel Urdiales o la música de Juan Navazo hablan por sí solas.

De tus películas americanas, Apollo 18 fue estrenada sin pena ni gloria en España, mientras que Open Grave aún permanece inédita comercialmente hablando. ¿Te afecta de algún modo no ser profeta en tu tierra?

Me sorprendía al principio. Sobre todo en el caso de Apollo 18, que fue una película que en los Estados Unidos se estrenó en cines con tres mil trescientas copias, y en Inglaterra y Francia también se distribuyó de forma masiva. Sin embargo, en España lo hizo de forma muy restringida, aunque también influyó que era el momento en el que la crisis estaba en su punto más álgido. Pero es una pregunta complicada. Lógicamente me encantaría que mis películas fueran más visibles en España, para que, entre otras cosas, pudieran verlas mi familia y amigos y no se las tuviera que poner yo en casa, pero llega un momento en que me da igual.

Y después de tres películas consecutivas producidas en los Estados Unidos, ¿te sientes ya totalmente integrado en aquella industria?

Para nada. No me siento integrado en ninguna industria.

Entonces, ¿entra en tus planes volver a rodar alguna película en un futuro en España?

Sí. Yo vivo en España y quiero rodar aquí películas que me gusten. El problema es que en España no te llegan guiones y, aunque a mí me gusta tener ideas para guiones, ni soy escritor ni tengo tiempo ello. Es más, considero que aporto más como director a un guion ya hecho que si hago mis propias historias, porque sé que en este caso me puede la ansiedad de rodar y no tengo la paciencia que requiere un guionista para dedicar el tiempo necesario para hacer un trabajo firme.

Si en España hubiera un mercado de guionistas que estuvieran bien pagados, una industria de guiones y guionistas en suma, podría rodar aquí. Pero no la hay, por lo que debo centrarme en los guiones que me envía mi agente desde los Estados Unidos. No obstante, ahora mismo estoy intentando hacer una película en España con un guion de Nacho Faerna muy personal y muy bonito que se llama American Star. Estamos viendo cómo sacarlo adelante y sería estupendo el poder hacerlo aquí.

José Luis Salvador Estébenez

Published in: on mayo 13, 2016 at 6:32 am  Dejar un comentario  
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Hiena: el infierno del crimen

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Título original: Hyena

Año: 2014 (Gran Bretaña)

Director: Gerard Johnson

Productores: Stephen Woolley, Joanna Laurie, Elizabeth Karlsen

Guionista: Gerard Johnson

Fotografía: Benjamin Kracun

Música: Matt Johnson

Intérpretes: Peter Ferdinando (Michael Logan), Stephen Graham (David Knight), Neil Maskell (Martin), Elisa Lasowski (Ariana), MyAnna Buring (Lisa), Richard Dormer (Nick Taylor), Gordon Brown (Chris), Tony Pitts (Keith), Orli Shuka (Nikolla Kabashi), Gjevat Kelmendi (Rezar Kabashi), Tomas Craig (Harrison)…

Sinopsis: Michael Logan es un antihéroe de nuestro tiempo: un depredador natural y una singular combinación entre policía eficiente y corrupto, vinculado a los grupos narcotraficantes turcos que operan en Londres. Pero su oscuro universo se tambalea. La reciente llegada de una banda de violentos mafiosos albaneses amenaza con cambiar el paisaje delictivo de la ciudad. El agudo instinto de Michael siempre le ha mantenido a salvo, pero ahora su comportamiento, cada vez más autodestructivo, y la brutalidad de ese nuevo grupo de criminales, lo conducen hacia una descendente espiral de miedo y desconfianza.

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Tras recibir el beneplácito de la crítica con Tony, su ópera prima – una cinta de exiguo presupuesto que giraba en torno a un turbio asesino en serie bastante peculiar -, Gerard Johnson se aúna con Setphen Woolley, productor habitual de Neil Jordan, y con Katherine Butler, productora de filmes tan estimulantes como Berberian Sound System, Turistas o Convicto, para dar forma a Hiena: el infierno del crimen, ganadora del premio a la Mejor Película en la Sección Oficial – Òrbita del Festival del Festival de Sitges del pasado 2014, en la que, al igual que hiciera en su debut, vuelve a valerse de la ciudad de Londres como marco en el que localizar su historia.

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En esta ocasión la acción gira alrededor de un grupo de policías antinarcóticos de dudosa moral, y la espiral de violencia y traición en la que se ve atrapado Michael Logan (Peter Ferdinando), uno de sus integrantes. El tema, como podrán sospechar, no es ni de lejos algo novedoso. De hecho, pese a que dice que su principal fuente de inspiración ha sido Teniente Corrupto de Abel Ferrara, Johnson se desvía de la turbia y descarnada mirada del director neoyorquino (con los constantes desvaríos religiosos marca de la casa) para acercarse a terrenos más estilizados y modernos, adaptando su relato, tanto en el tono como en el discurso, a la trilogía Pusher de Nicolas Winding Refn.

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Con el propósito de dotar de la máxima de veracidad posible a su relato, Johnson realiza un amplio recorrido por Londres regalándonos diversas postales de la capital inglesa. Tampoco duda en mostrarnos a los habitantes de esos bajos fondos londinenses, esas hienas a las que hace referencia el título, hasta en sus oscuros y violentas fechorías. Sin embargo, y pese al realismo que se le ha querido otorgar, Johnson no puede evitar traicionarse, echando mano de un montaje con atractivas cámaras lentas e hipnóticas melodías compuestas por Matt Johnson, para terminar haciendo lo que quizá es lo más recriminable: formular el mismo discurso amoral y planteando con su final abierto las idénticas preguntas que se hacían en la referida trilogía del director de Drive.

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Sin embargo, y a pesar de que de algún modo ya te conoces este tipo de películas, Johnson sale del paso gracias a un plantel de actores en plena forma y al que es prácticamente imposible no creer. Desde un impresionante Peter Ferdinando (primo y actor fetiche del director, al que también hemos podido ver en 300, El origen de un imperio o A Field in England), a una camarilla de secundarios del todo brillante, entre los que se pude destacar a Stephen Graham (al que muchos recordarán por su papel de Tommy en Snatch, cerdos y diamantes), o un actor que a mí personalmente cada vez me gusta más como es Neil Maskell (visto en Kill List, Open Windows, o el remake inglés de Pusher).

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En definitiva, no estamos para nada ante una obra fallida ni carente de interés. Hiena: el infierno del crimen juega hábilmente con su puesta en escena, y añade a su carácter semi documental algo del arrojo visual propio de cierto tipo de cine actual. Lo único que se echa de menos es un poco de personalidad, algo que con toda seguridad podrá solventar Gerard Johnson en sus futuros trabajos.

Juan Pedro Rodríguez Lazo

Published in: on diciembre 18, 2015 at 8:07 am  Dejar un comentario  
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