A la venta el libro coral “Las pesadillas de Wes Craven”

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Como es sabido, el 30 de agosto del pasado 2015 fallecía con 76 años de edad recién cumplidos Wes Craven, uno de los nombres claves para entender el cine de terror moderno. Pues bien, apenas año y medio después de tan triste deceso, Arkadin Ediciones publica Las pesadillas de Wes Craven, la que es la primera obra en todo el planeta editada en castellano consagrada a repasar la trayectoria de tan mítico cineasta.

De este modo, a lo largo de sus más de trescientas páginas Las pesadillas de Wes Craven bucea en la obra del creador de dos de las sagas de horror más influyentes de las últimas décadas, como son Pesadila en Elm Street y Scream. Junto con estas dos imprescindibles sagas, el libro recorre el resto de la filmografía de Craven, así como el resto de sus trabajos para televisión, sin olvidar su labor como productor. Una obra a veces brillante, otras irregular, pero siempre con trazos de evidente interés y acierto.

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Las pesadillas de Wes Craven está coordinado por Juan Andrés Pedrero Santos y Rubén Higueras Flores, al frente de un equipo que se completa con Luis M. Rosales, Javier Trigales, Juan Francisco Montero, Óscar Brox, Javier G. Romero, Rubén Pajarón, Joan Lluís Goas -al que, entre otras muchas cosas, los aficionados más veteranos recordarán por ser el presentador del mítico programa televisivo “Noche de lobos”, que tan determinante papel jugara en la educación cinéfila de muchos, por entonces, adolescentes-, y un servidor, José Luis Salvador Estébenez.

En mi caso, Juan Andrés y Rubén me confían la labor de analizar la trayectoria para televisión y como productor para terceros de Wes Craven. Un encargo que enfoco rastreando la forma en que estos trabajos se encuadran en el resto del corpus cinematográfico del de Ohio, buscando puntos en común y posibles rastros de su autoría. Autocitándome, “de la misma forma que pueden rastrearse varias de las constantes y obsesiones de sus trabajos para el medio televisivo, puede hacerse lo mismo con las películas producidas por Wes Craven.”

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Las pesadillas de Wes Craven se encuentra ya a la venta en tiendas físicas a un P.V.P. recomendado de 18 €, pudiendo también adquirirse a través de la tienda online de Arkadin Ediciones: http://tienda.arkadinediciones.es/index.php

 

Published in: on febrero 21, 2017 at 7:00 am  Dejar un comentario  

“Cine y Expedientes X”, nuevo libro de Miguel Ángel Plana

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Cines y expedientes X es el título del nuevo libro de nuestro amigo y ocasional colaborador Miguel Ángel Plana. Publicado por la casa murciana Editorial Rosetta, el presente trabajo, de doscientas páginas de extensión, tiene su origen en la unión del interés de Miguel Ángel por el cine y la ufología, que ya volcara previamente en su programa radiofónico “La puerta secreta”.

En sus propias palabras: “Cuando era adolescente mis intereses culturales estaban mediatizados por mi afición a las películas y las novelas de terror. Pronto descubrí que algunas de aquellas experiencias de ficción podrían tener un soporte real y comencé a interesarme por lo oculto y los enigmas. Fui acumulando saber (J.J. Benítez, Jiménez del Oso, la Enciclopedia de las Ciencias Ocultas y la Parapsicología, Mundo Desconocido). Eran los benditos años setenta. Un día me propusieron participar en un programa de radio sobre la temática (en la misma emisora ya colaboraba en uno sobre cine). ¿Cómo podría conciliar mis dos preferencias, el cine y los enigmas? El nombre del programa: “La puerta secreta”. La mía: la de las imágenes y las palabras. Este libro es fruto de esa colaboración. Películas sobre misterios y los misterios que inspiraron esas películas. Espero que disfruten leyéndolo tanto como yo escribiéndolo… y radiándolo. Porque al mismo tiempo, amable y curioso lector, estas páginas podrán serviros de guía para profundizar, y ampliar, desde diversas fuentes, en todo el universo de misterios que se encuentran al abrir esta puerta… La cultura popular asociada a estas temáticas es ingente, y sumamente interesante.”

Según nos ha explicado el propio Miguel Ángel, Cines y expedientes X es la primera entrega de una trilogía sobre la temática que espera publicar a lo largo de este año. Mientras que esto ocurre, Cines y expedientes X puede ya adquirirse a un precio de 18 € más gastos de envío en la propia web de Ediciones Rosetta a través del siguiente enlace http://www.edicionesrosetta.es/tienda/cine-y-expedientes-x/, a la espera de que en los próximos días sea distribuido en librerías y grandes superficies.

Published in: on febrero 20, 2017 at 6:57 am  Dejar un comentario  

Entrevista a Manuel Ríos San Martín a propósito de la publicación en papel de su novela “Círculos”

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A finales de julio del pasado 2015 entrevistábamos al productor, realizador y guionista televisivo Manuel Ríos San Martín a propósito de la publicación en formato digital de su primera novela, Círculos, un thriller ambientado en un futuro cercano en el que la gente vive obsesionada con la televisión. Pues bien, el pasado 12 de enero, hace apenas un mes, Círculos salía a la venta en soporte físico de la mano Penguin Random House a través de su sello Suma de Letras. Por si fuera poco, hace escasos meses lanzaba “Fantasma TV”, un nuevo proyecto destinado a poner en marcha series televisivas y películas cinematográficas. Motivos pues más que suficientes para volver a conversar con Manuel y conocer de primera mano que le ha deparado en lo profesional el tiempo transcurrido desde nuestra anterior conversación.

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Hace año y medio charlábamos a propósito del lanzamiento de tu novela Círculos en formato digital. ¿Cómo ha sido su evolución desde entonces?

Han sucedido muchas cosas. La principal es que ahora está editada en papel por un sello potente como es Suma de Letras y que lo podéis encontrar en papel en todas las librerías.

Junto con esas entrevistas hice también una campaña en redes sociales. Por lo visto, Pablo Álvarez, de Penguin Random House, la vio y le llamó mucho la atención, así que se puso en contacto conmigo precisamente a través de Facebook (muy propio de la novela). Me pidió que se la dejase leer. Se la envié, la leyeron y me dijeron que querían publicarla, así que la retiré de la venta. No estuvo en mi web más de diez o quince días.

A partir de ahí me hicieron algunas notas que me ayudaron a reflexionar y me dijeron que los thrillers deberían tener más páginas. Me hizo gracia porque ellos miden la longitud en caracteres. Puedo decir que Círculos ha pasado de trescientos noventa y seis mil a más de quinientos treinta mil caracteres.

En el momento de su lanzamiento, uno de los aspectos que remarcabas es que, dado que su distribución se realizaba desde la web que habías creado al efecto, podías controlar la repercusión que iba teniendo la novela en la red. ¿Estás contento con el resultado que tuvo la propuesta, tanto por parte del público como de la industria?

La verdad es que sí. En esos días se vendieron más de cien ejemplares. Teniendo en cuenta que era un sistema complicado, me pareció muy bien. Había que darse de alta en la web, meter el correo, pagar casi cinco euros por PayPal… Y en cuanto a la industria creo que conseguí lo que en el fondo pretendía con esto, que era llamar la atención y que alguna editorial potente quisiera publicarla en papel. Salió sorprendentemente bien todo el proceso.

Por cierto, según he leído, tuviste ciertos problemas con la campaña publicitaria de Círculos en Facebook…

Cierto. Ya sabemos que Facebook es muy particular. Me hicieron quitar de la portada de la web el vídeo que la promocionaba, en el que se dice “os voy a joder la vida a todos”. Yo creo que les sonaba a amenaza real y no a un tráiler de una novela. Se lo expliqué pero no hubo manera.

Ahora también he tenido algún problema con la portada de la novela porque la chica sale con la espalda desnuda. Pero esta vez recurrí y al final me lo aprobaron.

Círculos inicialmente era un proyecto interactivo que incluía diferentes contenidos extras multimedia para sus lectores. ¿Cómo ha sido el proceso de adaptación al nuevo formato? ¿Se ha perdido algo por el camino?

Todo el material sigue estando vigente en la web de la novela www.circuloslanovela.com y también se han metido las fotos en la edición de papel, aunque no en color. Es verdad que esta novela tenía mucho sentido en digital, pero todavía la mayor parte de la gente prefiere leer en papel, así que hay que estar también en papel. Según creo, lo digital no pasa del veinte por ciento de las compras. Todavía es muy poco. Pero animo a los lectores a que entren en la web y naveguen por ella, hay mucho material. Al final de la novela se incluye un usuario y una contraseña para entrar en la “zona privada” donde hay links e informaciones un poco más comprometidas.

Más allá de esto, la versión en papel tiene unas ochenta páginas más que su versión digital. ¿Qué cambios has efectuado?

Ahora tiene unas ochenta páginas más, aunque es difícil de medir por la edición, también hay que tener en cuenta los márgenes y demás. Ya digo, unos ciento treinta mil caracteres más.

Para esta nueva versión he trabajado mucho los personajes. Para ello hablé con una amiga, que es psicóloga clínica, y le dejé leer la novela. Ella se sorprendió porque los personajes le parecían muy coherentes, era capaz de decir qué patologías tenía cada uno de ellos. A partir de ahí nos reunimos varias veces, me pasó algunos textos para leer y me explicó maneras de comportarse de ese tipo de personalidades. Gracias a esto, pude enriquecer muchas situaciones de la novela. En estos meses he hecho un curso de Criminalística y eso me ha servido para hilar más la parte de la investigación policial, ahora se cierran muchos flecos que antes quedaban abiertos. La versión anterior se movía más por impactos. Funcionaba, pero era menos literario, por decirlo de alguna manera. Y he aprovechado para meter algunas técnicas de investigación a través de redes sociales que antes no conocía. Por ejemplo, hay una aplicación con la que puedes ver todas las fotos que se hayan hecho a una hora en un sitio (si las han subido a redes sociales). Se puede utilizar para ver si la persona que buscas estaba por esa zona. También he desarrollado más el grupo antisistema. En esta versión resulta más amenazante.

A nivel personal, ¿consideras que el hecho de que Círculos aparezca en formato impreso le da mayor relevancia a tu trabajo? ¿Es una especie de reconocimiento, por así decirlo?

Claramente. Yo ya me daba cuenta de que en formato digital mucha gente se quedaba fuera. Me decían, “yo espero al papel”. Y yo pensaba… “pues imprímetelo, porque a lo mejor no hay papel”. Pero sí, aquí está. (Ya no tienen excusa).

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En nuestra anterior conversación comentabas la posibilidad de que Círculos fuera llevada a la pequeña pantalla en formato de miniserie. ¿Ha habido algún avance sobre esta posibilidad en todo este tiempo?

No he querido avanzar hasta que no estuviese publicada. He querido respetar los tiempos. Ahora ya estamos por la segunda edición y quiero seguir luchando porque viva más como novela. Pero en cuanto pasen unas semanas sí me pondré en serio a ver la posibilidad de adaptación, aunque no creo que sea fácil. No es una serie barata, transcurre en Londres…

Precisamente, esta adaptación al medio es uno de los proyectos de “Fantasma TV”, la compañía que has formado junto a Mónica Martín-Grande, centrada en la creación de series y desarrollo de guiones. ¿Qué te ha llevado a crearla y cuáles son los planteamientos que perseguís con ella?

No es una compañía. Simplemente una web con una marca donde podemos colgar lo que estamos haciendo. Ahora hay muchos guionistas que se están metiendo a productores. A mí no me gusta eso, me parece que cada cual tiene que hacer su trabajo. Nosotros estamos ofreciéndonos para colaborar con las productoras o con las cadenas de televisión para desarrollar series propias o algunas que nos propongan desde fuera. Pero la colaboración puede ser muy diferente: unas productoras quieren que vayas como partner y otras te contratan tus servicios. Nosotros estamos abiertos, somos dinámicos y ofrecemos distinto grado de colaboración.

Visitando la web de “Fantasma TV” me ha llamado la atención el que gran parte de los proyectos que tenéis en cartera se traten de thrillers. ¿Se debe a una inclinación personal por este género o, de algún modo, está también influenciado por la buena aceptación que tuviste con Sin identidad, serie en la que ejerciste de director argumental?

Se ha juntado un poco todo. Con Sin identidad aprendí mucho y me lo pasé muy bien. Antes ya había hecho Soy el Solitario y también había disfrutado del género policiaco. También ha influido lo que te decía de los cursos que hemos hecho de Criminalística. Estamos empezando a trabajar ahora en una comedia más familiar. Hay que tener un poco de todo. Estamos en una época interesante, hace dos o tres años nadie quería thrillers.

Pese a su nombre, en “Fantasma TV” también tenéis un apartado dedicado al cine. ¿De qué depende que un proyecto lo enfoquéis como serie o película?

Normalmente ya surgen los proyectos de una manera o de otra. Una película empieza y acaba y tiene una historia que se puede contar de manera más breve. Es la gran diferencia con las miniseries. Cuando las estructuras ves si te da para una historia de dos horas o para una de diez-doce. Otra cosa diferente son las series de larga duración, ahí los personajes te tienen que ofrecer menos evolución pero más capacidad de adaptarse a lo que les vaya sucediendo en “su vida”.

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De un tiempo a esta parte plataformas de pago como Movistar o Netflix están consiguiendo una gran aceptación entre el público español. Dado que una de sus principales ofertas son las series, ¿cómo ves su implantación como profesional del medio? ¿Abre nuevas oportunidades o, por el contrario, en el caso de Netflix, al ofrecer productos propios y en su mayoría realizados desde los Estados Unidos cierra el mercado para las producciones españolas?

Tampoco creas que tiene tanto éxito. Dicen que rondan los doscientos mil abonados. No está mal, pero piensa que cualquier serie en una generalista tiene tres millones de espectadores. Aun así, claro que abre oportunidades. Sobre todo, Movistar, que sí que va a apostar en serio por el producto español. Piensa que ellos harán unas ocho-diez series al año frente a una o dos de Netflix.

Aparte de los proyectos que estás intentando levantar con “Fantasma TV”, ¿en qué te encuentras trabajando ahora mismo?

De momento estoy volcado con la promoción de la novela que es una dedicación casi a tiempo completo. Espero que, en un par de semanas, ya pueda estar de nuevo centrado en el desarrollo de mis series.

Pues por mi parte es todo. Si quieres añadir algo más…

Podéis seguir mis perfiles relacionados con la novela. Twitter @fantasma @circulosnovela @shultheiss65; Instagram @patriziacirculos; o la página de facebook https://www.facebook.com/circulosnovela/

Muchas gracias.

José Luis Salvador Estébenez

 

Published in: on febrero 17, 2017 at 6:56 am  Dejar un comentario  

“La Almería de Leone”, una guía-ruta que recorre las localizaciones almerienses de los westerns del director italiano

portada-1024x776Con motivo de la decimo sexta edición del Festival de Cine de Almería, en noviembre del pasado año el Instituto de Estudios Almerienses en colaboración con la Diputación de Almería publicaba el volumen La Almería de Sergio Leone, el cual hace el número 16 de su Colección Arte. Su aparición se suma a los esfuerzos que desde la provincia andaluza se están llevando a cabo en los últimos años para relanzar el atractivo de sus parajes como lugar de rodaje al tiempo que reivindicar su legado como atractivo turístico.

Escrito por Juanen Pérez Miranda y Juan Gabriel García, La Almería de Sergio Leone se trata de una guía-ruta de pequeño formato en edición bilingüe (castellano e inglés). Según se indica en sus propias páginas, su objetivo “consiste en compartir con los lectores las localizaciones almerienses en las que el director italiano rodó parte de sus cinco westerns, los tres que componen la conocida como “Trilogía del dólar” –Por un puñado de dólares, La muerte tenía un precio y El bueno, el feo y el malo-, Hasta que llegó su hora y ¡Agáchate, maldito! Para ello, la guía “aporta las coordenadas de las localizaciones para facilitar su ubicación geográfica y la forma de llegar”. Del mismo modo, se proponen dos rutas específicas denominadas “Cabo de Gata – Nijar” y “Desierto de Tabernas”.

Profusamente ilustrado, La Almería de Sergio Leone ofrece también varios textos que acercan al lector el fenómeno del spaghetti-western, los motivos por el que durante los sesenta y los setenta Almería se convirtió en el plato de rodaje por antonomasia del Viejo Continente y de cómo esta pujanza de la industria cine influiría de forma decisiva en el desarrollo de la provincia.

Más información: http://www.iealmerienses.es/

Published in: on febrero 14, 2017 at 6:55 am  Dejar un comentario  

Entrevista a Antonio José Navarro, autor de “El imperio del miedo. El cine de horror norteamericano post 11-S”

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Miembro de la plantilla de la imprescindible “Dirigido por” desde hace más de veinticinco años y colaborador habitual de numerosas publicaciones, entre las que figuran cabeceras como “Quatermass”, “Nosferatu” o “Imágenes de actualidad”, no hay duda de que Antonio José Navarro es uno de los nombres propios de la crítica cinematográfica española. A lo largo de su dilatada carrera, este barcelonés ha conseguido labrarse un sello personal e inconfundible caracterizado por poner en valor en sus análisis los aspectos sociopolíticos en que se fraguaron las obras a comentar como parte integrante e indisoluble de las mismas. Una forma de entender el hecho cinematográfico que, por derecho propio, le han convertido en uno de los más importantes críticos no solo del panorama nacional, sino también europeo, y que puede rastrearse en los numerosos libros/ensayos que ha publicado hasta la fecha, ya fuera en colaboración, como coordinador, o en solitario. Buena muestra de ello lo tenemos en el reciente El imperio del miedo, un indispensable volumen publicado a finales del pasado año por Valdemar en el que Navarro examina de forma minuciosa y documentada la forma en el que los acontecimientos que sucedieron al ataque terrorista del 11-S influyeron en el cine de terror realizado en los Estados Unidos durante los años siguientes. Aprovechando su presencia en la última edición de la Semana de Cine Fantástico y de Terror de San Sebastián, donde, aparte de ser espectador habitual, estuvo presentando El imperio del miedo dentro del calendario de actividades paralelas del certamen donostiarra, mantuvimos con él esta interesante y reveladora charla-entrevista a propósito de su nueva obra.

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Antes de entrar en materia, me gustaría que me comentaras de dónde tu tendencia por primar los análisis cinematográficos desde el punto de vista sociopolítico y que tanto te diferencia de buena parte del resto de la crítica española…

Hace años estuve viviendo una temporada en los Estados Unidos. La Universidad de Nueva York organizaba una serie de seminarios y fue allí donde descubrí que a la hora de afrontar el análisis de una tendencia o un periodo vinculado a cualquier tipo de cine, ya sea el terror o el thriller, el papel que juega el ambiente histórico, las circunstancias culturales bajo las cuales se hace, es fundamental. Y eso es lo que más me interesa de cara a abordar géneros o tendencias. Sobre todo periodos históricos que generan un tipo de cine concreto y que explica muy bien qué es lo que está pasando, incluso mejor que acudiendo a las hemerotecas a consultar los periódicos.

Lo que pasa es que en España y en la Europa continental los estudios culturales, tal como los entiende el mundo anglosajón, prácticamente no se hacen o ni siquiera se consideran. Aquí vivimos exageradamente obsesionados con la figura del autor, que parece que es un señor que se levanta por la mañana, tiene una idea genial y la pone en marcha. Y no es verdad. La historia del cine te demuestra que todos los grandes autores han sido también producto de su época. El John Ford de los años veinte o treinta no es el John Ford de los años cincuenta, ni el de los años sesenta. También lee el periódico, ve la televisión, escucha la radio, tiene amigos que le cuentan su vida, tiene experiencias diversas, y eso va calando en su cine. No vive en una burbuja. Ningún artista de cualquier disciplina vive en una burbuja. Los autores podríamos decir que casi son una especie de augures en el sentido romano; son los mediadores entre el mundo que nos rodea y nosotros mismos. Ellos hacen su interpretación, aportan su reflexión, sus emociones. Pero el mundo es la materia prima de su cine, eso está clarísimo.

Hablemos de El imperio del miedo, tu nuevo libro. ¿Por qué has considerado que este era el momento oportuno para hacer un ensayo sobre el cine de terror post 11-S? ¿Ya ha transcurrido el tiempo suficiente como para poder analizar todo este movimiento con distancia?

Después de quince años, casi dieciséis de recorrido, pensé que ya tenía una perspectiva lo suficientemente buena para poder hablar de todo esto. Yo lo he vivido en primera persona. Primero como ciudadano de pie que fue testigo por la televisión del ataque a las Torres Gemelas. Y luego como profesional, como crítico de cine, como programador de Sitges, y como frecuentador de diversos festivales especializados en Europa. En todo este tiempo he ido viendo como el cine de terror norteamericano cambió de manera radical y también estoy comprobando como se está empezando a diluir progresivamente esa tenebrosidad que tenía originalmente. Hay diversos factores que han jugado a favor de ello: el cambio de presidente en la Casa Blanca, la incorporación de nuevos problemas culturales y políticos en la vida norteamericana, y el hecho de que uno de los grandes catalizadores de ese trauma posterior al derribo de las Torres Gemelas y el ataque al Pentágono, que fue la Guerra de Iraq, ya no existe. Todo esto ha influido en que se esté optando por otro tipo de cine de terror que todavía sigue conservando cierta acritud, pero que se va moderando. Por eso ahora era el momento oportuno, cuando se está produciendo el cambio. Además, tenía una grandísima cantidad de material y después de haber escuchado y leído tantísimas tonterías sobre el cine de terror norteamericano de la época pensé que era el momento de poner una serie de claves en claro bajo mi punto de vista.

¿Cuáles son a tu juicio los rasgos más identificativos de este cine de terror post 11-S a nivel estético y temático?

A nivel temático se recuperan asuntos que estaban olvidados desde los años setenta. Por ejemplo, uno de los asuntos que me llaman poderosamente la atención es que este cine de terror no solamente mira hacia los posibles enemigos exteriores, los monstruos que vienen a invadirnos, que es el caso de 30 días de oscuridad, sino que también miran a los propios monstruos interiores; monstruos que son americanos y que viven en América, lo que se llama el hillbilly horror. A partir de películas como Km. 666: Desvío al infierno se genera una cantidad de vínculos, sobre todo estéticos, del cine de terror estrictamente norteamericano que confronta el mundo rural y el mundo urbano, el mundo conservador y el mundo liberal. Los que estaban a favor de la guerra y los que estaban en contra de ella. Y luego también alienta o cuestiona diversas teorías conspiranoicas como, por ejemplo, que existen centenares de campos de entrenamiento yihaidista en los bosques de la América profunda, que es algo que queda reflejado en diversas películas que nos dicen que el problema que hay en la América profunda, en esos bosques, no son los yihaidistas, sino esos americanos endogámicos, paletos y violentos que se comen a los forasteros.

También destaca la recuperación del cine de horror norteamericano no tan pendiente de tendencias externas. Otro rasgo sería la violencia. Son películas extremadamente violentas porque el mundo en que fueron hechas era extremadamente violento. No vimos cuerpos desmembrados cuando se cayeron las Torres Gemelas, pero sí que vimos soldados muertos volando por los aires, torturados por los yihaidistas en filmaciones en video, que sería uno de los orígenes no solamente del torture porn como género, sino también del found footage y del mockumentary; filmaciones reales que muestran torturas, que muestran actos violentos de una manera muy cruda.

Luego hay otro tema que a mí, personalmente, me llama muchísimo la atención, que es el modo en que muchas de estas películas juegan con la oscuridad. La oscuridad que se traga nuestro mundo, personajes que se mueven en las más absolutas tinieblas; como si el mundo desapareciera y se poblara de espectros y fantasmas. En la trilogía de Insidious se ve perfectamente claro, paradójicamente. He repasado muchos discursos, no solamente del presidente Bush, sino también de muchos miembros de su administración y siempre hacían referencia a que debían “pelear desde la oscuridad”,  que “la oscuridad nos ha invadido”, este ha sido el día “más oscuro” de los Estados Unidos y cosas por el estilo. Ellos apelaban mucho a la idea de que debían de luchar contra la oscuridad trayendo la luz. Y eso se ve en este tipo de cine perfectamente.

Otra cosa que también está presente a nivel dramático son todas las obsesiones de la administración Bush por la religión, por el control ciudadano o el racismo. Hay diversos títulos que lo ponen en evidencia. Podríamos citar el caso de Hostel, que no es más que una fantasía cruda y muy crítica con las políticas del vicepresidente Cheney sobre torturar para obtener información en terceros países. También tendríamos el hecho de que hay películas en las que se hablan en ciertos términos alegóricos del concepto de invasión. Los Estados Unidos fue durante años un país de invasores. Invadieron Iraq, perpetraron todo tipo de tropelías, y todo esto se va filtrando en los temas, en los mitos, en los monstruos de una manera muy sutil haciendo que sea un cine muy politizado, que es otro de las mayores características de este cine de terror norteamericano de los últimos quince años. En el fondo, se están haciendo películas políticas que abordan temas muy incómodos si fueran tratados de forma convencional, o que simplemente no se tocarían.

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Antonio José junto al director de la Semana de San Sebastián, Josemi Beltrán, durante la presentación de “El imperio del miedo” en el certámen donostiarra.

Al hilo de lo que comentas sobre la influencia y conexión con el cine de terror norteamericano de los años setenta, no es casual que muchas de estas películas sean remakes que explicitan el mensaje subyacente de los originales en que se basan, como puede ser la versión de Alexandre Aja de Las colinas tienen ojos, donde es evidente la división que efectúa en su familia protagonista entre la facción republicana y la demócrata…

Evidentemente. De hecho, las películas de los años setenta de terror norteamericano, que para mí arrancan en 1968 con La noche de los muertos vivientes, lo que hacen es hablar de un país absolutamente desgarrado y crispado. La guerra de Vietnam está en marcha, tanto que 1969 es un año cúspide de un conflicto que oficialmente terminaría en 1973, aunque realmente no lo haría hasta 1975 con la retirada de los norteamericanos de Saigón. Tenemos la crisis económica, la crisis de petróleo, el Watergate, con la revelación de un presidente que miente y que tiene que dejar el cargo porque va a ser procesado… Hay una frase en la época que me parece maravillosa del senador Ted Kennedy, en la que decía que el país estaba en un estado deplorable en 1978. Entonces, claro, ese cine de terror era violento para los estándares de la época; era también muy político, muy agresivo, y era sobre todo un cine que se hacía a los márgenes del sistema, con contadas excepciones tipo El exorcista o La profecía.

Esta situación de alguna manera se reproduce en la década del 2000. Por ejemplo, a mí me hace mucha gracia que después de la crisis de las hipotecas subprime, que ahora sabemos que era un producto fraudulento y tóxico para familias que no podían pagar esa rehipoteca, en las películas de fantasmas los protagonistas sean siempre gente que ha tenido que cambiar de barrio porque han perdido su trabajo y encuentran curiosamente una ganga sin saber cuál es la sorpresa que encierra esa casa tan barata y maravillosa. O incluso se cuestiona el sueño americano de parejas que han conseguido la casa de sus sueños. Este sería el tema de Paranormal Activity, en el que los protagonistas poseen una casa estupenda, pero es una casa tóxica que va a destruir sus vidas.

Se reproducen actitudes, emociones, sentimientos, aunque evidentemente con cambios y matices. Y al final lo que hace la cultura americana, cinematográfica en este caso, es tomar como modelo el cine de una época y reconstruirlo; recordar esos tiempos a su manera y decir “es que estamos en las mismas condiciones”. En el libro digo que las sociedades recuerdan; recuerdan y se traumatizan igual que las personas. De hecho, hay un psicólogo norteamericano que decía que los ciudadanos, no solo estadounidenses, sino de todo el mundo, que asistimos al espectáculo de las Torres y vivimos de manera indirecta todo aquel espantoso día tenemos un trauma secundario. De alguna forma ha marcado nuestra vida y nuestra visión del mundo.

¿Qué ha cambiado industrialmente o en la sociedad para que aquellas películas que tocaran estos temas en los setenta fueran productivamente marginales mientras que muchos de los films que tratas en tu libro están hechos desde grandes productoras con un considerable despliegue de medios?

Si te fijas en los créditos de cada película e investigas desde un punto de vista industrial, la gran mayoría de las películas de terror post 11-S son producciones independientes. Los que hacen las majors es no arriesgar, salvo contadas excepciones. Compran una película barata, como puede ser el ejemplo de Paranormal Activity, que a priori es una película que cuesta diez mil dólares, aunque luego con las mejoras y los retoques me parece que se gastaron trescientos mil, pero que en cualquier caso recauda millones. El mainstream no apuesta por el cine de terror. Eso es una evidencia histórica, salvo en los años treinta y cuarenta cuando las majors eran las que realmente producían cine de terror. De hecho, en el libro comento que el cine de horror norteamericano post 11-s es lo reprimido del cine mainstream. Es esa parte fea y oscura que nadie quiere abordar directamente.

Lo que cambió, que esto se comenta en el libro, es que este tipo de cine coincidió en una época de esplendor del DVD. El DVD ha sido su canal de distribución por excelencia. Se editaba directamente en el formato. Posteriormente han intervenido y han jugado un papel importante las compañías televisivas de video on demand que han facilitado que haya unos productos de un cierto nivel cultural, estético; unas propuestas adultas que pueden sortear mejor las limitaciones de la censura y su política de calificaciones. Y eso ha sido lo que ha alimentado y ha facilitado desde el punto de vista industrial que este cine tuviera una cierta presencia. Ahora como las circunstancias están cambiando y el mercado doméstico del DVD está desapareciendo a pasos agigantados y, evidentemente, las televisiones de pago están apostando por producciones propias, empezando a limitar la capacidad creativa de los cineastas, el número de propuestas y también el nivel de compromiso político que sus responsables puedan tener con ellas. Pero bueno, creo que son movimientos cíclicos. La tecnología, los hábitos de los espectadores dentro de diez o quince años pueden cambiar, pueden coincidir con un momento de crisis y puede haber un rebrote.

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“Paranormal Activity”

¿Cuánto del contenido político que anida en estas películas es consciente y cuánto inconsciente?

Yo pienso que mitad y mitad. En una entrevista Eli Roth comentaba que era plenamente consciente de que muchas de las imágenes que había colocado en su primer Hostel venían de toda la información que leía de la Guerra de Iraq y del escándalo de Abu Ghraib[1]. Cuando se publican las fotos de Abu Ghraib hay un antes y un después en la manera de representar la tortura en el cine norteamericano. No solamente en el cine de terror, sino también en otro tipo de cine. Recordemos 24, la serie de televisión, o diversos thrillers políticos.

También es cierto que hay un componente inconsciente en el sentido de que toda esta información que ellos van recibiendo, ese vivir en el mundo que hemos comentado, se procesa de una manera que no es racional, es puramente instintiva. El ambiente que les rodea marca mucho esas dinámicas. Hay cineastas que parecen más comprometidos y cineastas que parecen menos comprometidos, y hay cineastas que a veces se callan; es decir, dejan que las películas hablen por ellos. Siempre he desconfiado del director que cuando lo entrevistas te está explicando la película. Eso quiere decir que no está seguro de lo que expone su film. Sin embargo, si tú ves a un cineasta como James Wan, que primero te hace un film tan inquietante como Saw, y posteriormente hace una película como Sentencia de muerte, un thriller donde se cuestiona el tema de cómo la venganza y el haber padecido un cierto nivel de violencia nos puede cambiar, te das cuenta de que es un cineasta político. Te está hablando de algo muy concreto y te lo hace desde un cine de terror que no es nada convencional como Saw y un thriller aún menos convencional como Sentencia de muerte. Y eso continúa en su obra. Expediente Warren. The Conjuring, que me encanta, es una película que habla de dónde nace esa pasión por la violencia y la brutalidad de los norteamericanos. Y nace desde los tiempos de la colonización. La bruja que posee la casa es una antigua colonizadora.

Sí, es un tema muy común. Sin ir más lejos es lo que muestra Somos lo que somos de Jim Mickle: un país cimentado sobre el canibalismo o, en un sentido literal, de comerse a los demás…

En efecto. O una película maravillosa como Bone Tomahawk, en la que te insinúan que hay una especie de rama de norteamericanos que no son ni los colonizadores blancos, ni los indígenas, sino unos trogloditas caníbales que de alguna manera son el inconsciente más profundo de esa sociedad. Y es algo que se puede rastrear en comedias aparentemente inocuas donde se muestra la competencia feroz que existe en las high school, en la universidad, o en los centros de trabajo. Literalmente o metafóricamente, el compañero de oficina se te quiere comer porque hay una competencia por un mejor sueldo, por un mejor puesto… y todo eso está metido en este tipo de películas.

Hay películas que ya no solo es que reflejen el clima en el que se han realizado, sino que toman partido. Son muchos los ejemplos en los que el protagonista al final tiene que ser peor que el asesino que le amenaza para vencerlo…

Evidentemente. Las home invasion, que es un género que de alguna manera siempre se ha practicado en el cine norteamericano, pero que cobra una especial relevancia a partir de los trágicos hechos del asesinato de Sharon Tate. Ahora bien, en el cine post 11-S tiene diversas lecturas. Una de ellas es desde el punto de vista de las personas que viven dentro de la casa y son agredidas por agentes exteriores. Tienen dos opciones: o prepararse para el sacrificio o convertirse en agentes tan violentos como los propios agresores. Y esto se puede leer de dos formas. Como una justificación, en plan “hemos ido al extranjero a agredir y a matar porque antes han venido a nuestra casa a matarnos”. O la reflexión de decir “yo me convierto en un personaje peor que el invasor, ¿pero a costa de qué?”

Y luego están las películas de invasores contadas desde el punto de vista del invasor, que se va a una casa donde teóricamente podrá robar, lo que es muy llamativo, ya que siempre suele ser este el móvil. Sobre todo teniendo en cuenta que siempre se dijo que la Guerra de Iraq había estado promovida con la intención de apropiarse del petróleo. Y, claro, el invasor al entrar en la casa se encuentra una sorpresa que es la resistencia feroz, o incluso un grado de monstruosidad que no espera del ocupante de esa casa. Uno de los últimos casos que hemos tenido es No respires

… en la que, quizás no por casualidad, el invadido es un militar…

Exactamente, con el añadido de que es un veterano de la primera Guerra del Golfo. Y luego están esos planos del principio donde se muestra, y esto es un hecho real, esos barrios de Detroit que antes estaban poblados por personas de clase trabajadora que tenían su empleo en la industria del automóvil, pero que al desmoronarse esta se han convertido en barrios fantasmas. Esto hace que todo lo que les pasa a los protagonistas en la casa del “malo” nadie lo va a oír. Algo que es muy perturbador, ya que es como si la sociedad no existiera y fuera insensible o incapaz de adivinar qué está pasando en su seno.

30

“30 días de oscuridad”

¿Cuál es la película que refleja mejor la paranoia post 11-S y por qué?

Hay varias, pero yo tengo especial debilidad por 30 días de oscuridad de David Slade, por más que sea una adaptación de un cómic que todos conocemos de Steve Niles. Pero para mí la película tiene una especial significación porque está hablando de esa paranoia con una claridad pasmosa. Tenemos un pueblo, un small town típicamente norteamericano llamado Barrow, que está en Alaska, y que, precisamente, debido a su ubicación geográfica estará sumido en la más completa oscuridad. Es la oscuridad de la que hablábamos. La oscuridad que trajo el 11-S y el terrorismo yihaidista; la oscuridad absoluta y completa. Y en esas llega un barco, que es una referencia clarísima a Bram Stoker, cargado con unos vampiros que no tienen nada que ver con la aristocracia del conde Drácula, sino que son unas bestias feroces que hablan un idioma extraño. Esto es un detalle que no está en el cómic de Niles. Son como una especie de monstruos venidos de no se sabe dónde que literalmente te van a comer, se van a alimentar de ti y van a destruir tu civilización. Los vampiros de 30 días de oscuridad son perturbadores no solo por la forma en la que matan y sorben sangre. Lo son porque están empeñados en destruir Barrow hasta los cimientos.

Y luego pone de manifiesto a través del protagonista, que es el sheriff, que ni los poderes políticos, militares o policiales, esto es, el establishment, van a poder salvarnos. Estamos a merced de lo que decidamos hacer o a merced de los colmillos. Y aunque esto sí que está en el cómic, el que para salvar a su gente el sheriff deba tomar una decisión terrible que es convertirse en un monstruo, adquiere aquí una especial relevancia dada la época en la que se rodó la película. Es algo que se dice de forma textual en una película mainstream como Drácula, la leyenda jamás contada, en la que Drácula cuando va a la cueva del vampiro a transformarse en otro vampiro justifica su acción diciendo que a veces un pueblo no necesita un héroe, sino que necesita un monstruo. Y los norteamericanos para salvar, entre comillas, Estados Unidos, se convirtieron en monstruos. Por eso 30 días de oscuridad es para mí una de las películas más representativas de este ciclo. Aparte de que sea una excelente película de terror, habla del clima de la sociedad norteamericana en aquella época de una forma muy clara. Aunque hay otras, evidentemente.

En paralelo a los Estados Unidos, también en Europa hubo atentados islamistas. ¿Cuál crees que es la razón para que no haya surgido un reflejo tan claro en su cine de terror de estas circunstancias como sí lo ha habido en su homólogo norteamericano? ¿Tiene que ver que no tenga una industria tan asentada?

Ya sé que es un cliché, pero me encanta que me hagas esta pregunta. Tengo una visión muy particular después de haber estudiado el tema de cómo funciona el cine europeo. El cine europeo se produce en el seno de unas sociedades que se proclaman muy libres y que en ocasiones miran con una cierta arrogancia por encima del hombro a la sociedad norteamericana, a su democracia y a sus instituciones. Sin embargo, el cine europeo vive bajo una represión artística, ideológica, muy importante. Me llama poderosamente la atención ver cómo en el cine español, que es mi cine, no existen películas dentro del cine de género que hablen de cuál ha sido el papel de las tropas españolas en la invasión de Iraq; que no hablen de los atentados del 11-M; o que no hablen del trabajo que hacen nuestros servicios de inteligencia, de la policía, para evitar atentados. No se habla de esto. Y no estoy diciendo de hacer una película “seria”, de autor, en la que nos aburramos todos y que cree polémica. Me estoy refiriendo a thrillers fibrosos, películas dinámicas como las que hacen los norteamericanos.

Sería importante reflexionar por qué en Europa reprimimos todo esto. Estamos viviendo situaciones realmente inquietantes, no solo en España, con la amenaza siempre latente del terrorismo islámico que ha sustituido a otros tipos de terrorismo. Y sin embargo no hablamos de esto, no filmamos sobre esto. Solamente los franceses, coincidiendo con esta época del terror post 11-S, tuvieron su mini boom de películas hiperviolentas como Martyrs, À l’intérieur, o Frontiere(s), que se fraguaron en un momento de gran malestar en su país por las políticas de Nicolas Sarkozy como primer ministro y las revueltas vividas en barrios marginales de las grandes ciudades. Creo que fue el único cine que se atrevió a hablar de todo ello desde la óptica del cine de género. Y no solo dentro del terror, sino que hay también thrillers policiacos muy interesantes. Pero quizás son la excepción. Y en el tema de terror, después de haber entrevistado y conversado de manera informal con muchos de estos cineastas franceses, tengo muy claro que los productores no querían temas polémicos, porque pensaban que era malo para la taquilla, lo cual es mentira, ya que se ha demostrado que esas películas bien promocionadas y vendidas el público va a verlas, les interesa, sobre todo al público joven, que es a quien van dirigidas.

Junto con los franceses, también es cierto que los británicos han sido valientes y han abordado estos temas, aunque en su caso sea por influencia de los norteamericanos. En cualquier caso, han hecho películas bélicas y thrillers sobre el papel oscuro que jugó su país en la invasión de Iraq y también ha habido películas en las que se trataba asuntos candentes como el enfrentamiento constante, cultural y político, entre Escocia e Inglaterra. Sin ir más lejos, en las películas de Neil Marshall siempre hay algún personaje escocés o la acción transcurre en Escocia o en su frontera. En Dog Soldiers los protagonistas son un grupo de soldados ingleses que van a hacer maniobras a Escocia y les atacan hombres lobo escoceses. O, por ejemplo, en Centurión, se habla de cómo los indígenas escocesas van a matar a los romanos, los que entonces eran los representantes de lo que era el imperio.

¿Y no consideras que el cine policiaco que se está haciendo ahora en España a pie de calle, con títulos como Que dios nos perdone, Tarde para la ira o Cien años de perdón, recoge de algún modo todo este clima?

Es el único. De hecho, es algo que ya existía en aquel gran boom que hubo en los años cincuenta, en el que se hablaba de la España franquista sin mencionarla. La censura exigía que el Bien, el Orden, triunfara al final, y los malos morían o eran encarcelados, pero en sus exponentes se podía ver cómo de empobrecidas estaban las calles de Madrid y Barcelona en la época, la mirada triste de la gente o sentir el peso del régimen en los pequeños detalles. Y eso se siguió dando a lo largo de los años setenta y ochenta. Y seguimos teniendo, por fortuna, grandes cineastas como Enrique Urbizu que hacen maravillosas películas policíacas que no tienen nada que envidiar a las mejores muestras del cine norteamericano o británico. Es un cine valiente y arriesgado, porque personalmente creo que los códigos del cine de género tienen un espacio de libertad que una película descaradamente política o descaradamente comprometida no tienen, pues a veces se deben de ajustar a una serie de miradas y actitudes un tanto falsas que el cine de género no tiene por qué respetar. Personalmente creo que esta es la única forma el cine español puede hablarnos de lo que está pasando.

José Luis Salvador Estébenez

[1] En abril de 2004 la CBS y la revista The New Yorker destaparon los casos de tortura y abuso que el personal de la Compañía 372 de la Policía Militar de los Estados Unidos, agentes de la CIA y contratistas militares llevaron a cabo contra presos enemigos en la cárcel iraquí de Abu Ghraib, también conocida con el sobrenombre de “Camp Redention”. Las imágenes publicadas, en las que se veían los tratos vejatorios infligidos a los presos, dieron la vuelta al mundo, causando un fuerte impacto en la opinión pública.

Ya a la venta el segundo volumen de “Killer Exhumed”

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Tras largos meses de arduo trabajo, ya se encuentra disponible el segundo volumen de “Killer Exhumed”, nacido de la asociación de los fanzines “Exhumed Movies” y “Killer Toons”. La espera ha valido la pena, ya que el resultado es una nueva obra monumental como su predecesora que reúne una antología de películas de culto reseñadas por el equipo de “Exhumed Movies” y adaptadas libremente en cómic por la gente de “Killer Toons”. En total, se tratan de cuatrocientas páginas a todo color en Din A4 con los siguientes contenidos:

  • Xtro
  • La leyenda de la mansión del infierno
  • El buque maldito
  • Lifeforce. Fuerza vital
  • Bisturí. Mafia blanca
  • Gomia, terror en el mar Egeo
  • El destripador de Nueva York
  • Miedo en la ciudad de los muertos vivientes
  • Angustia de silencio
  • Demons
  • La maldición de Frankenstein
  • Canibal Ferox (con fotonovela)
  • “Galería Cromo Monster de Pablo”, a cargo de Pablo Hellart
  • “Monsters Museum Galería” de José Méndez
  • “Galería de caricaturas” por Moi Caricato
  • “Artecalaverania”
  • “Mortal sesion” (cómic)

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Como es habitual, el monje prior de esta abadía, José Luis Salvador Estébenez, participa en el volumen, en este caso con un texto a propósito de Latidos de pánico, tercera y última entrega de la trilogía que Paul Naschy dedicara a Alaric de Marnac, su personaje basado en Gilles de Rais.

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El segundo volumen de “Killer Exhumed” se encuentra ya a la venta con cuatro portadas y contraportadas diferentes. Su precio es de 25 € más 7 € de gastos de envío si se adquiere por correo a través exhumedzine@gmail, estando también disponible en las siguientes tiendas físicas:

“Zuloa Irudia” – Calle Correría nº 21 (Vitoria)

“Armageddon Comics” – Plaza Marcelino Soroa nº 2 (San Sebastián)

“Librería Ozimandias” – Calle de las fuentes nº 6 (Madrid)

“Freaks” – Calle Ali Bei nº 10 – Barcelona

“Tipo-Shogun” – Calle Padilleros nº 11 – Salamanda

“Liberia Ugarit” – Calle Carreterica de Posete nº 6 – Cieza (Murcia)

Published in: on febrero 1, 2017 at 5:00 am  Dejar un comentario  

Ya disponible el nº 26 de “El buque maldito”

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Fiel a su cita, ya se encuentra a la venta el nuevo número del fanzine “El buque maldito”, el cual será presentado el próximo sábado 4 de marzo a las 11 horas, dentro del marco de la sexta edición del Festival de Cine de Terror de Sabadell, en la librería “Librerío” de la Plata, situado en la calle Sant Jaume, número 8, de dicha localidad barcelonesa.

Como es costumbre, gran parte de su contenido se centra en el contenido de las crónicas de los certámenes Cryptshow Festival 2016, SITGES – 49º Festival Internacional de Cinema Fantàstic de Catalunya y XXVII Semana de Cine Fantástico y de Terror de San Sebastián. Y como también es habitual, de entre todas estas coberturas se lleva la palma la dedicada al Festival de Sitges, del que se incluyen entrevistas a varias de las personalidades que se dejaron caer por el certamen catalán: Rob Zombie & Sheri Moon, A.D. Calvo (Sweet, Sweet Lonely Girl), Jeremy Gillespie & Steven Kostanski (The Void), Victor Dryere (1974), Emiliano Rocha (Tenemos la carne), Anna Biller (The Love WitchViva) y Barbara Crampton.

Dentro de este apartado es en el que se enmarca la colaboración de un servidor, José Luis Salvador Estébenez, a través de dos entrevistas; la realizada a la Premio Nosferatu de este año, Terele Pávez, en una conversación en la que repasamos a vuela pluma su dilatada trayectoria, especialmente la relacionada con el género fantastico, y la protagonizada por el italiano Luigi Cozzi a propósito de su nueva película, la notable Blood on Méliès Moon.

Junto con lo ya comentado, las treinta y ocho páginas que componen este nuevo numero también se completan con los artículos The Void, elogio del terror artesanal, sobre el film de Jeremy Gillespie & Steven Kostanski, y El renacimiento del terror mexicano. La nueva dimensión del horror cósmico, acerca de la nueva eclosión del fantástico confeccionado en México.

Más información:  y pedidos en: elbuquemaldito_zine@hotmail.com

 

Published in: on enero 25, 2017 at 7:02 am  Dejar un comentario  

“Star Trek”: Las novelas

  1. a) A modo de explicación

El fenómeno fandom en nuestro país descuida mucho el merchandising de productos de relativo éxito, sobre todo televisivos. Tampoco es que existan muchos de esos productos. Últimamente aquí estamos más acostumbrados. Los del fandom ya lo estábamos antes por el escaso material que se traducía o editaba desde las américas. En nuestro país era impensable, al menos masivamente. Sí que cuando nuestros padres eran pequeños, o nuestros abuelos, también se recurría al producto nacional (tipo Diego Valor), para comercializar todo tipo de ofertas. Ahora tenemos juegos interactivos, de mesa (Águila Roja) o novelas que exploran las distintas alternativas de la exitosa El Ministerio del Tiempo. Hace unos años era impensable. ¿Os imagináis un Club de Fans de Curro Jiménez con sus chapas identificativas?

Hucha de "Diego Valor".

Hucha de “Diego Valor”.

Sin embargo en otros países, y, sobre todo, en los Estados Unidos, es algo habitual, y hasta casi obligatorio (galletas, fiambreras para el colegio, carpetas, libretas, gadgets de todo tipo, discos, tebeos y, sobre todo, novelas). Gran parte de ese material, sobre todo cómics y libros, tarde o temprano, en parte, o en su totalidad, llega a nuestro país.

  1. b) ¡Cómo está el patio!

Lo anterior nos lleva a sorprendernos cómo el fenómeno provoca tal mercantilización en otras partes, prácticamente desde el principio e, incluso, aunque la serie no tenga el éxito esperado.

Con lo completistas que son los norteamericanos, la saga novelizada de Star Trek, el universo en el que se mueven los personajes creados por Roddenberry, y todas sus derivaciones, ampliaciones y demás, abarca multitud de títulos. Estos títulos continúan con eventos ya tratados en series y películas, rellenan huecos temporales, añaden más información biográfica a los personajes, se adelantan al futuro, viajan al pasado o nos narran cosas que no hemos visto, pero sí oído…[1]

En la siguiente dirección web se puede encontrar un pormenorizado y amplio catálogo, con sus explicaciones, y su cronología, de todo el material literario relacionado: http://www.maplenet.net/~trowbridge/timeline.htm

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Ya desde las primeras novelizaciones de algunos episodios de la serie original, llevados a cabo por Bantam a finales de los sesenta, hasta el giro actual, son centenares las publicaciones tanto de las distintas series, incluida la animada, y novelizaciones de los films, editadas por diferentes firmas y escritas por veteranos y prestigiosos autores del género (James Blish, Harlan Ellison, Joe Haldeman, Larry Niven o David Gerrold —muchos de ellos también guionistas de algún episodio de las diversas etapas de las series, como Robert Bloch—). Gran parte de ese material es desconocido en nuestro país, así que nos circunscribiremos únicamente a lo que aquí nos ha llegado.

  1. c) This is Spain

Es evidente que material bibliográfico sobre el universo Star Trek, analizando las diversas series y catalogando sus episodios, así como material biográfico de los diferentes actores de relevancia que pasaron por las mismas, sí que se ha editado en nuestro país. En este sentido es encomiable el trabajo llevado a cabo por Alberto Santos. Algunos de estos títulos son: Star Trek: guía de naves estelares, de Llorenç Carbonell; Star Trek: el Imperio Klingon, de Raúl García Tejedor; Soy Spock, de Leonard Nimoy; Star Trek: la nueva generación. Guía de episodios, Star Trek: Espacio Profundo 9. Guía de episodios, Star Trek: las películas, de William Shatner y Chris Kreski; Star Trek. Treinta años de aventura, Star Trek, la aventura continúa o Exobiología. Manual de la Flota Estelar de Manuel A. González. También es interesante la inaugural La Biblia trekkie, de Glenat.

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Coincidiendo con el estreno de la primera cinta, Pocket Books publicó la novela de la película escrita por el propio creador de Star Trek, Gene Roddenberry. Este libro, publicado en ediciones de tapa blanda y dura, ha sido la primera y única novela responsabilidad de Roddenberry, con asesoramiento de Alan Dean Foster[2], y lanzó literariamente los Pockets Books de la franquicia, cuyo material traería, en parte, años después, a nuestro país, Grijalbo.

Sin embargo, lo que sí recuerdo de aquella época, al tener un ahijado cuyo padre, tío mío, era un gran fan de la serie, es haber visto por la casa uno de aquellos primeros libros troquelados de la cinta, con desplegables de la Enterprise en todo su esplendor.

Pero habría que esperar algunos años a que la fiebre, aunque efímera, se desatara. Comics, novelas, packs de todas las series en DVD con sus correspondientes extras…

  1. d) ¿Pocket books o libros de bolsillo?

Tradicionalmente, tras las primeras novelizaciones de los episodios de la serie original, se considera a Spock Must Die! de James Blish, editada en febrero de 1970 por Bantam[3], como la primera novela oficial del universo trekkie, independientemente de las adaptaciones.

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La historia profundiza en los organianos (vistos en el episodio 26, o 27, según se liste cronológicamente —emisión o producción—, titulado alternativamente “Tentativa de salvamento” o como “Acto de piedad”). Lo cierto es que tienen poco peso en la serie. Son como una especie de “dioses” (como otras razas alienígenas casi omnipotentes que irán apareciendo en el universo trek) que obliga a la Federación y a los klingon a terminar con su guerra. En esta historia los klingon vuelven a hacer acto de presencia con la misma actitud belicosa que los caracteriza. Spock debe ir al planeta de los organianos para conseguir de nuevo la paz, aunque para ello tenga que morir.

El norteamericano James Blish, crítico literario y autor de fantasía y ciencia ficción, falleció de cáncer de pulmón en el Reino Unido en 1975. Había nacido en 1921 y fue editor científico de las publicaciones de la famosa compañía farmacéutica Pfizer, tras servir como técnico médico en el ejército norteamericano durante la Segunda Guerra Mundial. Fue miembro del insigne grupo “los futurianos”, que agrupaba en sus filas, al principio como simples aficionados, al fandom de la era dorada de la ciencia ficción estadounidense. Muchos de ellos terminaron siendo grandes escritores, críticos y editores del género (Asimov, Frederick Pohl, Donald Wollheim o Damon Knight). Entre 1967 y su fallecimiento, Blish escribió colecciones autorizadas de relatos cortos basados en la serie televisiva. En total fueron once volúmenes de la adaptación de sus episodios (de 5 a 8 capítulos por libro). Murió dejando inconclusa Star Trek 12, y su segunda esposa, J. A. (Judith Ann) Lawrence, completó el libro y más tarde dos adaptaciones episódicas más, y algún extra original (un relato más largo), en Mudd’s Angels (o Mudd’s Enterprise).

James Blish.

James Blish.

En 1970, Blish escribió este Spock Must Die!, que es la primera novela original basada en la serie. Curiosamente, el editor de estos libros, para Bantam, fue Frederick Pohl. La editorial volvió a publicarlos en 1991 en tres volúmenes recopilatorios, excluyendo el trabajo de la esposa. Tras las novelas originales, después del pistoletazo de la supuesta muerte de Spock, Allan Dean Foster haría lo mismo que Blish con la serie original para la serie animada. Editó Ballantine, desde mediados de los setenta hasta los ochenta, compaginando con las novelas de Bantam. La saga de Dean Foster se llamó Star Trek Logs, más conocidas como Log One a Log Ten. Este fue sólo el inicio. Tras Bantam y Ballantine, otras editoriales menores publicaron material independiente de la serie original. Todo ello confluye, y es coetáneo por poco tiempo, a finales de los setenta y principios de los ochenta con el boom de las novelas Pocket book que abarcan hasta la actualidad, y de las que saldrán las versiones españolas de Grijalbo.

A finales de los noventa la cosa se va haciendo más compleja, con universos alternativos, arcos argumentales complejos, líneas paralelas, la saga iniciada por Peter David, los ebooks del “cuerpo de ingenieros”, el shatnerverse[4], las novelizaciones de todos los films, la Academia, etc… Material que aquí no ha llegado, y posiblemente no llegará nunca. Por eso nos centraremos en las pocas novelas que editó Grijalbo, que, con cierto desorden, puesto que había saltos en los títulos, continuaban desde el inicio de la primera adaptación cinematográfica de Roddenberry. A partir de…[5]

  1. e) La colección Grijalbo

Estas novelas comenzaron a editarse desde principios de los noventa, hasta un poco más allá de la mitad de la década, prácticamente coincidiendo con el fin de la serie de televisión de ST-TNG y el advenimiento de ST-DS9, así como el auge de las adaptaciones cinematográficas y los primeros intentos de edición de los comics. El público parecía estar receptivo y el mercado se abrió. Pero no fue para tanto la algarada trekkie. Tras catorce novelas de la serie original y seis de la siguiente, la colección se canceló. Alguien ha tratado de editar en e-book, por iniciativa particular, los catorce volúmenes iniciáticos con el único título de Star Trek: Frontera final. De cualquier modo, Grijalbo no volvería sobre el tema hasta la edición, en 2013, de momento, de Star Trek. La Nueva Generación: A bordo del Enterprise, que incluía un CD interactivo con imágenes de la serie y un viaje en 3D por el interior de la nave. El libro viene acompañado, además, con una gran cantidad de material gráfico y abundantes fotografías. El trabajo está firmado por Michael y Denise Okuda, responsables de muchos de los efectos visuales de algunos de los episodios y películas de las distintas series.

Pero volvamos a las novelas, casi todas ellas escritas por autores que ya habían probado fortuna en textos anteriores de la saga, y otros que repetirían.

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El efecto entropía (The Entropy Effect), en la cronología literaria, viene después de la adaptación del primer film, por parte de Roddenberry. La autora es Vonda N. McIntyre. Se editó originalmente en abril de 1981. Fue traducida por Diana Falcón y publicada en nuestro país en 1993.

Como su mismo título deja adivinar, el tema va de viajes en el tiempo, y un villano, el Dr. Mordreaux (¿Dr. Moreau?), pone todo el universo patas arriba con sus distorsiones.

La bióloga y genetista Vonda N. McIntyre comenzó a escribir ciencia ficción a comienzos de los años setenta. Ha ganado los más prestigiosos premios literarios del género (el Hugo  —ha sido la tercera mujer en recibirlo— y el Nebula). También ha escrito novelas del universo Star Wars. Dos elementos que McIntyre usa con frecuencia en varias de sus historias son los “buzos” y el “biocontrol”. Los primeros son humanos modificados genéticamente para vivir bajo el agua, y el segundo término hace mención a la capacidad de controlar aspectos de la propia psicología que son normalmente automáticos. Ambos elementos salen referenciados en algunas de sus historias trekkies. Algunos de sus títulos más importantes, también publicados en nuestro país, son Estrella de cristal (de Star Wars), Superluminal (sus protagonistas son “los buzos”), Serpiente del sueño (ganadora del Hugo y Nebula) o La luna y el sol (ambientada en la corte de Luis XIV)[6].

Vonda N. McIntyre.

Vonda N. McIntyre.

McIntyre repetiría unos cuantos títulos más adelante con Enterprise: The First Adventure, y tras las novelizaciones del segundo y tercer título de la saga cinematográfica. Después también novelizaría el cuarto film. A ella se le debe el bautismo oficial del personaje de Sulu, que no tenía nombre. Muy pronto fue adoptado como oficial y hasta se le menciona así, Hikaru, en la sexta entrega de la saga cinematográfica, por primera vez, gracias al apoyo de Peter David, que casi obligó a Nicholas Meyer a incluirlo en el guion.

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El segundo título, El gambito de los klingon (The Klingon Gambit), tiene lugar entre los episodios 49 y 51 de la segunda temporada de la serie original. Probablemente la mejor de esta serie. También se publicó en Estados Unidos en octubre de 1981. Los datos de traducción y edición española se repiten como en el anterior caso. Los klingon de una nave de guerra y la tripulación de la Enterprise (la cual parece haber perdido temporalmente la cordura) se enfrentan en el espacio en un ambiente cargado de tensión.

Robert E. Vardeman.

Robert E. Vardeman.

Robert E. Vardeman es el autor. Comenzó su carrera como editor de fanzines y se granjeó un cierto renombre como fan que escribía relatos de género de fantasía y ciencia ficción, hasta que pudo empezar a dedicarse profesionalmente a ello. No es muy conocido en nuestro país, y posiblemente tenga un listado de títulos menos abultado que el de otros veteranos. Su especialidad ha sido la novelización de juegos interactivos. Del universo Star Trek tan sólo escribió una novela más, Motín en la Enterprise. También ha escrito gran cantidad de historias con seudónimo, en especial westerns, que, sumadas al casi medio centenar de fantasía y ciencia ficción, hace la nada desdeñable cifra de más de cien títulos en realidad.

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El tercer título ambientado en la serie original, con las mismas características anteriores, o sea, editado en diciembre de 1981 en Estados Unidos, y continuación de la novela anterior. Cuarto tras la novelización del primer film, con la misma traducción[7] y fecha de edición española (1993). El autor es Howard Weinstein, guionista de algún episodio de la serie animada, y que repetiría con una entrega literaria, el quinto volumen editado en nuestro país, de la Nueva Generación. También ha guionizado algunos de los comics de la saga, y fue el autor más joven en escribir un guión para Star Trek (tenía diecinueve años). El pacto de la corona tiene otra vez como antagonistas a los klingon en su lucha de expansión en un planeta cuyo gobernante, amigo de Kirk, acaba de fallecer, desatándose una guerra civil. Weinstein también escribió algunas novelas ambientadas en el universo V.

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Los sucesos que se narran en esta historia acontecerían entre los dos primeros films de la saga, al igual que el siguiente título, El proyecto Prometeo (The Prometheus Design), de Sondra Marshak y Myrna Culbreath. Se editó en Estados Unidos en marzo de 1982, es la quinta entrega de la cronología[8] que estamos estudiando (en España, el cuarto título de la serie). La Enterprise tiene que investigar la oleada de salvajismo que se ha apoderado de forma misteriosa de una raza alienígena, pero Kirk y Spock no estarán a salvo, siendo presas de alucinaciones y comportamientos crueles.

Las dos autoras han trabajado juntas en diversos proyectos relacionados, editando varias antologías de relatos trekkies de la etapa Bantam y publicando tres títulos más (el ocho de la presente colección, o nueve según se mire). Sondra, además, escribió la biografía oficial de William Shatner.

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El siguiente título, cuarto y quinto según las ediciones, es el inmediatamente anterior a los sucesos descritos en Star Trek II: la ira de Kahn: La morada de la vida (The Abode of Life). El texto original se editó en los Estados Unidos en 1982 y en España en 1994. El argumento de la contraportada nos decía esto: “Mercan es un planeta cerrado en sí mismo. Sus habitantes no saben de la existencia de un mundo exterior y han aprendido a convivir con las periódicas explosiones radioactivas de su sol. Una de éstas va a producirse justamente cuando la Enterprise, averiada, aterriza en Mercan. Kirk y su tripulación se deberán enfrentar, no sólo a la incredulidad hostil de los mercanianos, sino también a una disyuntiva moral: ¿deben destruir el sol para salvar la nave, o permitir que los mercanianos sigan viviendo en el único mundo que conocen?”.

Hay que decir que todos estos libros son pura literatura de evasión, algunos más aburridos o flojos que otros, pero no necesitas ser trekkie para disfrutarlos, aunque es conveniente la nostalgia de sus personajes si estás familiarizado. Hay que leerlos sin plantearse que estás ante un Asimov u otro de los grandes, aunque muchos de sus autores tengan cierto peso. También es cierto que muchos no están a la altura de los primeros relatos publicados. De cualquier modo es tarea tuya, lector, descubrir si te gustan o no, o, es más, si quieres leerlos, como fan de la serie o del género.

George Harry Stine.

George Harry Stine.

En el caso que nos ocupa, la personalidad del autor es bastante curiosa. George Harry Stine, fallecido en 1997, escribía libros científicos y técnicos con su propio nombre, pero para la ciencia ficción utilizaba el seudónimo de Lee Correy. Fue asesor técnico de ST-TNG, pero por lo que es más conocido es por su hobby: lanzar modelos de cohetes al espacio. Escribió diversos manuales sobre la materia, ya que él mismo confeccionaba sus propias maquetas.

Fuego negro (Black Fire), de Sonni Cooper fue editada en Estados Unidos en 1983, como octavo número de la saga, y en nuestro país en 1994. Es la única aventura literaria de su autora, una prestigiosa artista plástica que una vez trabajó como publicista para William Shatner. Mezcla un argumento típico de la serie original con la narrativa de aventuras en su vertiente “piratas”, y con Spock como traidor y aliado de los romulanos (villanos, que más que los klingon, protagonizarán más de una de estas historias).

Aunque originariamente, la segunda colaboración de Sondra Marshak y Myrna Culbreath, Triángulo (Triangle, 1983), es anterior en la edición estadounidense, en nuestro país se publicó después de La telaraña de los romulanos (Web of the Romulans, 1983), de M. S. Murdock.

Todos los títulos que estamos desgranando son posteriores a ST-II, la ira de Kahn, y confluirán con el tercer largometraje oficial.

El hijo del ayer (Yesterday’s Son, 1983), nos cuenta algo sobre Spock que no conocíamos. En una misión al pasado, extrañamente, tuvo un hijo. Ann Carol Crispin, la autora, ha estado metida en diversas novelizaciones trekkies, y otras sagas y series del género como V, Aliens o Star Wars (es muy apreciada su trilogía sobre Han Solo).

Ann Carol Crispin.

Ann Carol Crispin.

El hijo del ayer, por lo demás, es el primer volumen de la llamada “Saga del ayer”, de la que A. C. Crispin escribiría un segundo título, el 39 de la saga original, antes de los acontecimientos de la quinta y sexta cinta, publicada en 1988, inédita en nuestro país, y con el llamativo título de Time For Yesterday. La fascinación de la autora por Spock y el mundo vulcaniano también le llevó a redactar otro título más centrado en el embajador Sarek  —Sarek (1994)—, padre de aquél.

A este título seguirían con desigual fortuna, con aventuras que continuarían de la serie original y confluirían en el tercer título cinematográfico de la saga, Por prescripción facultativa (Doctor’s Orders, 1990), de Diane Duane, es el título 50 de la lista norteamericana. Su autora es muy conocida por su conocida “Trilogía del Heraldo”. También ha novelizado episodios de la serie televisiva Seaquest. El protagonismo de esta historia recae, como el título sugiere, en el doctor McCoy.

Como vemos, los títulos comienzan a editarse sin orden; ni los propios norteamericanos tenían muy clara la cronología, y títulos posteriores a los films se editan antes mezclados con narraciones más cercanas. Un acontecimiento situado tras la cuarta entrega cinematográfica de la saga se publica después de una novela que contiene una historia anterior a la segunda, y así. Los editores españoles también descuidaron algunos títulos posteriores de autores de mucho peso que hubiesen sido más atractivos para el lector y hubiese propiciado algún tipo de enganche a la serie y evitar su cancelación. Autores como Peter David, Greg Bear, Theodor Sturgeon o James E. Gunn[9].

Un ejemplo de lo anterior lo tenemos con el siguiente título. Una bandera tachonada de estrellas (A Flag Full of Stars, 1991), de Brad Ferguson, segundo volumen de la saga original iniciada con The Lost Years (1989), este de J M Dillard, con acontecimientos que se desarrollan teóricamente entre la serie original y la primera película. Es el título 54 de la lista norteamericana, y el once de la nuestra. Se editó en nuestro país en 1996 (toda esta última tanda corresponde a ese año). Después vendrá el nº 55 de la cronología original, El renegado (Renegade, 1991), de Gene DeWeese. Y a continuación, Motín en la Enterprise (Mutiny on the Enterprise, 1983), de Robert E. Vardeman, continuación de El gambito de los klingon, el segundo título del que hablamos, y que también estaba escrito por él. Y finalmente, El cielo herido (The Wounded Sky, 1983), de Diane Duane. Ambos forman los títulos doce y trece del listado original norteamericano. En España se publicaron más de una década después que en Estados Unidos; de 1986 a 1997. Las fechas, por lo demás, también se fueron espaciando, así como el número de publicaciones.

Sin embargo, la falta de interés o del público más fiel, y no el nostálgico, provocó que el bloque dedicado a la Nueva Generación no alcanzara más que seis volúmenes. De ST-DS9 o ST-VOY, también ya en antena, no se publicó libro alguno. Las historias, al menos las publicadas en nuestro país, se ubican entre distintos arcos argumentales de los episodios de la serie televisiva. En Estados Unidos comenzaron a editarse a finales de los ochenta y en España compaginaban fecha con las ediciones de la serie original. A nivel de calidad argumental e interés de las historias, personalmente prefiero algunas de las novelas de este bloque.

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El primer título —tanto de la colección española como de la cronología original en Estados Unidos— fue La nave fantasma (Ghost Ship, 1988). La autora, Diane Carey, ha trabajado con distintos seudónimos. Como Diane L. Carey ha escrito historias ambientadas en la guerra civil norteamericana, e historias románticas bajo el nombre de Lydia Gregory. Como Diane Carey ha redactado multitud de títulos para casi todas las series trekkies.

El siguiente título, Los guardianes de la paz (The Peacekeepers, 1988), fue escrito por Gene DeWeese. Thomas Eugene DeWeese, un ex-empleado de la General Motors y consultor del programa Apolo, se recicló en escritor, básicamente de ciencia ficción, hasta su fallecimiento en 2012. Completó más de cuarenta libros con distintos seudónimos como Jean DeWeese, Thomas Stratton o Victoria Thomas. Escribió novela erótica y de terror, pero es más conocido por sus novelas de Star Trek. Debutó a finales de los años sesenta con una historia de El agente de C.I.P.O.L. También escribió adaptaciones de Perdidos en el espacio y Dinotopía, la creación de James Gurney ampliamente difundida en series de televisión de animación y personajes reales.

Supervivientes (Survivors, 1989) de Jean Lorrah[10], otra habitual, y Los niños de Hamlin (The Children of Hamlin, 1988), de Carmen Carter, son los siguientes títulos interesantes del bloque Nueva Generación, y que fueron editados en orden inverso a su original en Estados Unidos. También con el orden cambiado, en nuestro país, son los siguientes títulos: Hambre de poder (Power Hungry, 1989), de Howard Weinstein y Zona de conflicto (Strike Zone, 1989). Esta última representa un excelente broche de la mano de Peter David. David, prestigioso guionista de comics, que alcanzó el estrellato con Hulk, ha colaborado en la novelización de diversos films inspirados en los personajes de las editoriales de comics para las que ha trabajado, y también es un habitual de las sagas trekkies.

Peter David.

Peter David.

¿Habrá más novelas trekkies? ¿Verán la luz las nuevas versiones? En nuestro país, de momento, parece más efectivo, a nivel editorial y comercial, el material distribuido en formato cómic.

Miguel Ángel Plana

[1]    Lo mismo sucede con los comics. Todo está meticulosamente tratado para que no haya incongruencias. Respecto a los comics, de aquellas primeras ediciones norteamericanas nos llegó algún número suelto traducido a través de la entrañable y mítica Editorial Novaro, desde México. A raíz del relativo éxito de los films, igual que sucedió con algunos de los pocket books aquí analizados, a finales del siglo pasado y comienzos de este, diversas editoriales, menores y de prestigio, volvieron a editar algunos números. La mallorquina Recerca se atrevió a traernos aquellos viejos tebeos de Gold Key. Primero fue Vértice recopilando algunos de los números que editó Marvel. Ya en los ochenta nos vamos a Zinco, que quiso publicar el material de DC, aunque terminó únicamente sacando la adaptación de la cuarta entrega cinematográfica de la franquicia. A mediados de los noventa, Planeta volvió a la carga. Todos ellos, intentos fallidos. Y es que el fandom trekkie (o trekker, no se ofenda nadie) no es tan fuerte en nuestro país como los amigos de Skywalker.

[2]    Aunque durante un tiempo se aseguró que la autoría de la obra correspondía, en realidad, a Foster, lo que tampoco sería descabellado, puesto que gran parte de su trabajo literario se nutre de novelizar conocidos éxitos cinematográficos del género (Alien, Terminator…), aparte de haber confeccionado multitud de relatos y novelas de Star Trek.

[3]    Bantam Books, fundada en los años cuarenta, es muy conocida, además de por su trabajo con Star Trek, por ser los creadores del tipo de libros “elige tu propia aventura”, también muy populares en nuestro país en los años ochenta.

[4]    Serie de historias gestadas por Shatner a partir de la premisa de qué hubiera pasado si Kirk es devuelto a la vida tras los incidentes de Star Trek. La próxima generación.

[5]    Por otro lado, hay que decir que gran parte del material bibliográfico que estamos mencionando está por completo descatalogado.

[6]    Los derechos cinematográficos se compraron en 2013 y el film verá la luz, finalmente, en 2017, bajo el título de The King’s Daughter, protagonizado por Pierce Brosnan. William Hurt también está en el reparto. Es posible que al final mantenga su título originario.

[7]   Falcón será la traductora oficial de la serie…

[8]    La cronología de historias es tan precisa que abarca desde la prehistoria (en algunos sucesos temporales presenciales) hasta el futuro más remoto e ignoto.

[9]    Autor de la fascinante serie “The Inmortals”, que dio origen a una popular serie televisiva de los setenta.

[10] También tiene una serie de pintorescas novelas protagonizadas por Nessie, el monstruo del Lago Ness.

Presentación del libro “De Narciso Ibáñez Menta a Narciso Ibáñez Serrador” en el Festival de Sitges

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Dentro del calendario de actividades paralelas del certamen, el Espai FNAC del Festival de Sitges acogerá la presentación de “De Narciso Ibáñez Menta a Narciso Ibáñez Serrador”. Ideada por Gustavo Leonel Mendoza, responsable del documental sobre Ibáñez Menta Nadie inquietó más (2009), se trata de lo que en el mundo anglosajón conocen como scrapebook y que aquí denominaríamos como un libro de recortes; es decir, una compilación de artículos, entrevistas, imágenes y demás materiales aparecidos en medios escritos relacionados con sus dos protagonistas. A tan atractiva compilación se le añaden una serie de contenidos extras en forma de textos, en los que han participado algunos buenos amigos de esta casa como Ángel Gómez Rivero, Carlos Benítez o Miguel Ángel Plana. Todo ello hasta completar un volumen imprescindible compuesto por más de doscientas cincuenta páginas ilustradas a todo color.

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La presentación de “De Narciso Ibáñez Menta a Narciso Ibáñez Serrador” tendrá lugar el próximo domingo 9 de octubre a partir de las 17 horas en el Espai Fnac, situado enfrente a la fachada principal del Hotel Melià. El acto contará con la presencia del propio Gustavo Leonel Mendoza, así como de los citados Plana, Benítez y Gomez Rivero, a los que hay que sumar la participación de Jorge Juan Adsuara, editor del libro a través de “Museo fantástico”, y del cineasta Sebastià D’ Arbó, quien dirigiera al mayor de los Ibáñez en su denominada “Trilogía parapsicológica”, formada por Viaje al más allá (1980), El ser (1982) y Más allá de la muerte (1986). Según ha trascendido, aquellos interesados en hacerse con “De Narciso Ibáñez Menta a Narciso Ibáñez Serrador” podrán hacerlo en la propia presentación, o bien realizando su pedido a través del mail: edicionesmuseofantástico@gmail.com

Published in: on octubre 6, 2016 at 4:59 am  Comments (2)  
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“Los semblantes del fantaterror”: Entrevista a Carlos Benítez por Carlos Benítez

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Triste papeleta la de entrevistar a Carlos Benítez, un arribista juntaletras que, no conforme con difundir sus aburridas soflamas por la web desde su blog “Proyecto Naschy”, también se lanza a publicar en libro un conjunto de artículos y entrevistas sobre, sí, lo han adivinado, cine de terror español. Los semblantes del Fantaterror, que así se llama este libelo, nos ofrece un puñado de entrevistas con algunos de los protagonistas de ese boom que se produjo en los años setenta. Afortunadamente el autor ha tenido el detalle de incluir en su ¿libro?, un buen puñado de imágenes con las que engañar al posible comprador. De todo esto nos habla en esta innecesaria entrevista que hemos realizado:

Antes que nada suéltenos el rollo sobre Proyecto Naschy y otros trabajos con los que viene atormentando, de un tiempo a esta parte, al sufrido aficionado al cine de terror…

Pues durante los años ochenta y noventa hice mis pinitos con fanzines, mayoritariamente de tema musical, aunque mis artículos fueron decantándose progresivamente hacia el cine, algo que se radicalizaría al llegar a mis manos los primeros “2000 maníacos”. Aquello fue un flechazo.

Ya en el nuevo milenio, concretamente en 2009 y junto a Montse Rovira, creamos “Proyecto Naschy”, un blog en el que hablamos de cine, especialmente fantástico y de terror, literatura, cómic y festivales. Mi fijación con el fantaterror me ha llevado a entrevistar a varias de las estrellas supervivientes de aquella época, así como a escribir sobre cine en diversos libros dedicados a Juan Piquer Simón, Carlos Aured, Narciso Ibáñez Menta e incluso a Willis O’Brien, así como en la revista “ScifiWorld” y en fanzines como “El buque maldito”, “Ceremonia sangrienta”, “Amazing Monsters” y “Klowns Horror Fanzine”. Montse y yo también hemos colaborado en la antología en dos tomos Cine Fantástico y de Terror Español que coordinó Rubén Higueras Flores. Tyrannosaurus Books nos dio la oportunidad de editar nuestro primer libro Double Feature: La residencia / ¿Quién puede matar a un niño? escrito a cuatro manos entre Montse y yo y del que creo que ya hablamos en la Abadía de Berzano.

Y ahora nos viene con Los semblantes del Fantaterror ¿era necesario? ¿No se edita mucho material sobre el tema y por plumas infinitamente más cualificadas que la suya?

No creo que se edite tanto sobre el tema. En otras épocas se escribió con cuentagotas y hubo una gran sequía informativa que, afortunadamente, se va paliando. Lo que si pasa es que han coincidido varios títulos en poco tiempo en el mercado. Pero no hay peligro, el mío es limitado y tan solo se ha vendido por correo y en la tienda Freaks de Barcelona, así que no quita lugar en la estantería a otras obras como la mentada antología, que se vende en librerías de todo tipo, o a obras descatalogadas e históricas que seguirán teniendo el mismo valor para coleccionistas y completistas, como yo. Mi librito tan solo aspira a reunir todas esas entrevistas que realicé para el blog y entrar a formar parte de la biblioteca de amigos, que espero noten el cariño que hemos puesto en él cerrando, de paso, un ciclo en “Proyecto Naschy”.

Cuéntenos de qué diablos va su libro…

El motivo de publicar este libro ha sido producto de un capricho. La humanidad continuará siendo tan sabia e ignorante con o sin él en las estanterías, pero me hacía gracia reunir este puñado de entrevistas y artículos, muchos publicados en mi web “Proyecto Naschy” y fanzines como “El buque maldito” o “Amazing Monsters” en un tomo, ya que todos tienen en común el cine de terror español. Han formado un todo y como que han quedado muy apañados, con sus fotos, muchas de ellas inéditas o raras, cedidas por los entrevistados o de mi colección, que mis euros me han costado y para algo debían de servir. Yo soy coleccionista del tipo pesado, del que le gusta mostrar sus hallazgos (que no presumir de ellos) y no guardarlos celosamente.

Los semblantes del Fantaterror ha sido como un resumen de estos siete años de “Proyecto Naschy”, durante los cuales he podido entrevistar a figuras como Jack Taylor, María  José Cantudo, Vic Winner, Rossana Yanni, Loreta Tovar, Montse Prous, Marian Salgado, José Ruiz Lifante o Pilar Alcón, por decir tan solo unos cuantos. Grandes nombres del cine de terror y de género español que con sus palabras resumen toda una época de rodajes con Jacinto Molina, Jesús Franco, Chicho Ibáñez Serrador o Iquino, directores que por una u otra razón son citas ineludibles en el gran libro del cine español. Y como no podría ser de otra manera, el libro también cuenta con la presencia de Paul Naschy, ya sea por el recuerdo de tantos actores y compañeros con los que trabajó, como por algunos artículos que he querido recuperar, todos revisados, dedicados a películas y partes de su carrera no tan conocidas, como sus visitas a Estados Unidos o el rodaje en Brasil de Lobisomem na Amazonia, entre otros.

Me hacía gracia reunir todo este material, junto a algunas entrevistas todavía no publicadas, en formato libro, pues soy de la generación que le gusta comprar libros editados en papel (y discos en vinilo, y películas en DVD, y…) y todavía lee en soporte físico y le cuesta hacerlo en una pantalla.

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Salta a la vista que lo mejor del libro son el prólogo, su formato y maquetación. ¿A quien y cómo ha conseguido engañar a sus colaboradores?  

Como mis ingresos desde hace unos años son cero, he contado con un mecenas, Alfredo Orive que, ya fuera porque confiaba en recuperar la inversión; porque se le ha ablandado el corazón por el hecho de haber sido padre (o al menos eso cree él); o por eso tan extraño que se llama amistad, ha puesto sobre la mesa el metal necesario para sacar adelante el proyecto. Conseguí también dar la suficiente lástima a mi amigo José Miguel Rodríguez, editor de Tyrannosaurus Books, para que dotara de un diseño y maquetación profesional al libro. Yo pensaba que eso era poner fotos y poco más, pero he aprendido en las jornadas que compartimos dando forma al proyecto lo que son huérfanas y viudas cuando hablamos de maquetación, y lo mal que queda el resultado final si no se vigilan. También cuidó de que la calidad de las imágenes fuera la suficiente. Que se ve cada libro ‘de verdad’ por ahí con fotos diminutas o pixeladas…

Y por supuesto la guinda del pastel: el prólogo de Javier G. Romero, editor de “Quatermass” y “Cine-Bis”, dos de las mejores publicaciones actuales sobre cine. Ha sido todo un honor contar con él con, además, un magnífico trabajo que redondea el libro y que es en sí otro artículo más.

Estamos de acuerdo. Tan solo por el prólogo vale la pena comprar el libro. No consigo entender como habrá podido embaucar a Javier G. Romero, ya que posiblemente su firma se habrá devaluado tras mezclar su nombre con el de usted en Los semblantes del Fantaterror. Por cierto, ¿ha vendido algún ejemplar? Tengo entendido que se presentó en el Festival Nocturna de Madrid con escasa asistencia de público, por cierto…

Del libro se han editado ciento cincuenta ejemplares numerados. El mecenas recuperó en poco más de una semana su inversión y las ventas han ido francamente bien. La presentación y puesta de largo fue durante el festival Nocturna. Llevé veinticinco ejemplares y me vine con uno, así que fue bien, desde luego. Fue muy bien acogido con una presentación que contó con la presencia de Sergio Molina. Cierto es que no hubo mucho público, pero tiene una explicación, ya que esa misma mañana se inauguraba la figura de Paul Naschy en el Museo de cera de Madrid. Lo ideal hubiera sido hacer la presentación del libro allí, pero aún así se congregaron un buen puñado de amigos con los que charlamos en petit comité sobre aquel cine antes de salir todos a escape hacia el Museo de cera, donde tuve el privilegio de que Sergio leyera una página de mi libro como homenaje a su padre. Fue algo maravilloso.

Más tarde lo hemos presentado en otro festival amigo, el Cryptshow de Badalona, y el próximo 13 de octubre a las 19 horas, salvo cambios de última hora, lo haremos dentro del marco del Festival de Sitges en el Espai Fnac (enfrente de l’Auditori), donde contaré con la presencia de José Miguel Rodríguez y Alfredo Orive y pondremos a la venta los pocos ejemplares que quedan.

Carlos posando junto a Sergio Molina con su cratura durante la pasada edición de Nocturna.

Carlos posando junto a Sergio Molina con su cratura durante la pasada edición de Nocturna.

Por cierto, ¿Qué es eso de poner en portada fantaterror e incluir a Macarena Gómez o Ricard Reguant?

Estoy de acuerdo. Es una pequeña trampa. El fantaterror, que no el cine fantástico y de terror español, pienso que nace con La marca del hombre lobo (1968) y se cierra, aproximadamente, con La maldición de la bestia (1975), cuando Profilmes deja de producir cine de terror. Aunque haya cintas posteriores que puedan incluirse bajo ese paraguas. En todo caso he querido avanzar cronológicamente contando qué pasó después de aquel boom en boca de actores y directores que vivieron la explosión del cine ‘S’, que en muchos casos, como en Morbus (1983) mezclaron géneros. Sin olvidar las producciones de Piquer Simón y películas ínfimas que trataron el género como las de Germán Monzó durante los años ochenta. Hasta llegar a la actualidad con Macarena Gómez y Claudia Silva, que nos hablan de su trabajo con, por ejemplo, Jaume Balagueró. Sí, es un poco de trampa, lo admito, pero…

Carlos junto a su pareja personal y profesional, Montse Rovira, franqueando la figura de Paul Naschy exhibida en el Museo de Cera de Madrid.

Carlos junto a su pareja personal y profesional, Montse Rovira, franqueando la figura de Paul Naschy exhibida en el Museo de Cera de Madrid.

¿Algún próximo proyecto con el que torturar a los lectores?

Pues alguno hay en cartera. Además de continuar colaborando en fanzines, Montse y yo tenemos pensado algún libro, también de cine sobre un director americano, pero bueno, de momento estamos esperando el ok de la editorial. Y naturalmente continuar con “Proyecto Naschy”.

Finalmente, que ya está bien, ¿quiere añadir algo? (sea breve, por favor)

Pues ya está dicho en el libro. Pero agradecer a Alfredo, José Miguel y Javier su colaboración y a todos los entrevistados. Pero también a todos los que lo han comprado, así como festivales, blogs y fanzines que se han interesado por el proyecto, ya sea acogiendo presentaciones, como mediante entrevistas o reseñas. No voy a engañarles, jugaba con ventaja pues todos son amiguetes. También pido comprensión a los que han solicitado y no les he enviado un ejemplar gratuito, ya que es una publicación sin ánimo de lucro y sin tirada promocional que tiene fecha de caducidad en ciento cincuenta copias. Además de porque me urgía reunir la inversión lo antes posible, pues valoro en mucho mi independencia motriz y deseaba evitar a toda costa que el mecenas perdiera los nervios y me partiera las piernas.

Gracias por su tiempo y hágase y háganos un favor, tarde en sacar el próximo libro.

Carlos Benítez

Published in: on septiembre 30, 2016 at 5:59 am  Dejar un comentario