Jorge Fonte regresa a la obra de Woody Allen con el estudio “Woody Allen. El cine dentro de su cine”

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Tras sus anteriores Woody Allen, Woody Allen y la literatura y Woody Allen. Músico y cineasta, el escritor canario Jorge Fonte vuelve a fijarse en el cineasta neoyorkino por antonomasia para dar forma a su nuevo trabajo. Su título es Woody Allen. El cine dentro de su cine y apareció hace unas semanas de la mano de Diábolo de Ediciones.

En él, Fonte explora el cine que le gusta a Woody Allen, y de cómo ese cine ha influido tanto en la vida como en la obra del cineasta. Woody Allen. El cine dentro de su cine realiza así una aproximación biográfica al personaje, a través de lo que él mismo nos ha ido contando en sus películas, estudiando sus gustos cinematográficos, la pasión que Allen siente por el cine y que se traslada a sus propios films, hablando de actores o directores. El volumen ofrece además un análisis de las influencias cinematográficas que encontramos en su cine y que van desde cómicos clásicos, como Harold Lloyd, Bob Hope o Groucho Marx, hasta maestros del cine europeo, caso Ingmar Bergman y Federico Fellini, pasando por varios grandes cineastas hollywoodienses, como Billy Wilder, Orson Welles o Alfred Hitchcock.

Compuesto por doscientas ochenta páginas ilustradas a todo color, con un formato de 17×24 cm., Woody Allen. El cine dentro de su cine se encuentra ya a la venta con un precio recomendado de 23,95 €, impuestos incluidos, y se puede adquirir a través de la propia web de Diábolo Ediciones: http://www.diaboloediciones.com/woody-allen-el-cine-dentro-de-su-cine/

Published in: on abril 25, 2017 at 6:00 am  Dejar un comentario  

La industria cinematográfica y la literatura fantástica aúnan esfuerzos en el Festival de Sitges

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La Federación de Gremios de Editores de España (FGEE) y el Sitges – Festival Internacional de Cinema Fantàstic de Catalunya han alcanzado un acuerdo de colaboración para que autores y representantes del sector audiovisual estudien la posible adaptación de obras literarias a películas de género fantástico. A través de este acuerdo, que firmaron el pasado 1 de marzo dirigentes de ambas organizaciones, el Festival se convertirá también en un foco de interactuación entre los universos del cine y editorial.

La iniciativa está bautizada como Taboo’ks y con ella se pretende generar oportunidades a ambos sectores y, paralelamente, potenciar Sitges como plataforma para la promoción no sólo de las obras de la industria cinematográfica, sino también para otras industrias culturales afines. Entre las actuaciones programadas este año también figura la celebración de una clase magistral en Sitges a cargo de una figura simbólica de la literatura y el cine. Precisamente, este 2017 la novela adaptada en numerosas ocasiones al cine Drácula, de Bram Stoker, será uno de los ejes argumentales del Festival de Sitges, coincidiendo con los veinticinco años del estreno de la mítica adaptación de Francis Ford Coppola.

El Sitges – Festival Internacional de Cine Fantástico de Catalunya ha abierto su foco en los últimos años a la presencia de la industria, que participa en encuentros, foros y plataformas de venta de proyectos audiovisuales. El Festival, al mismo tiempo, también tiene una completa programación paralela en la que aborda otras disciplinas culturales de género fantástico, como series, cómic, arte o literatura. La suma de ambos perfiles aporta proyección y recorrido a esta iniciativa. De hecho, el proyecto firmado supone el primer paso para que el Festival se convierta en un mercado de derechos literarios internacional centrado en el género fantástico, en una línea similar a la aplicada por otros certámenes de primer nivel, como Cannes y Berlín.

Según el presidente de la Federación de Gremios de Editores de España, Daniel Fernández, “existe una clara vinculación entre el mundo editorial y el mundo audiovisual. Todos tenemos en mente muchas grandes películas o series de televisión que han adaptado obras literarias. Abrir una vía de colaboración con un festival internacional de la importancia del de Sitges nos ofrece nuevas oportunidades de negocio para las editoriales y un punto de encuentro para ambos sectores culturales”. Por su parte, el director de la fundación organizadora del Festival, Xavier Duran, “este acuerdo refuerza la condición del Festival como punto de encuentro de representantes de la industria cinematográfica en búsqueda de nuevas oportunidades y, paralelamente, nos permite ampliar nuestra presencia en otros territorios de la creación”. El director del Festival, Ángel Sala –que este año cumple su decimosexta edición al frente del certamen– ha subrayado el papel que “Sitges ejerce como cita imprescindible y punto de encuentro de los fans del cine, pero también de los amantes de otros consumos culturales en los que el fantástico tiene un papel relevante”.

Esta iniciativa se une a la acordada por la FGEE y la Asociación Madrileña Audiovisual que dará lugar en la próxima edición de LIBER, la Feria Internacional del Libro, el proyecto denominado Rodando páginas, cuyo objetivo es convertirse en punto de encuentro entre editores, agentes literarios y responsables de la industria audiovisual para explorar vías de colaboración en ámbitos como el cine, la televisión, el teatro, la novela gráfica o los videojuegos y cuya primera edición se desarrollará entre el 4 y el 6 de octubre en Madrid.

Más información: www.sitgesfilmfestival.com

Published in: on abril 4, 2017 at 5:58 am  Dejar un comentario  
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“Cine cómico español 1950-1961. Riendo en la oscuridad”, nuevo libro de Carlos Aguilar

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Cine cómico español 1950-1961. Riendo en la oscuridad es el título del nuevo libro de uno de los más prestigiosos críticos cinematográficos de nuestro país, Carlos Aguilar. Una vez, el madrileño vuelve a poner el foco de su atención en el cine de género al que tantas obras ha dedicado a lo largo de su trayectoria. Aunque esta vez lo hace en un territorio al que hasta el momento sólo se había acercado de forma tangencial: el cine cómico español, centrándose en la abundante producción realizada durante la década de los 50 y los 60.

Extinta durante los primeros años 60, a la vez de forma natural y provocada, imposible de recrear o reproducir ya desde entonces, la Comedia española de los 50 supone un bloque superlativo en la historia del cine nacional. Homogéneo, por sus reconocibles ingredientes comunes, a la par que heterogéneo, según el abanico de variantes internas, y tan sustancioso desde una perspectiva sociohistórica como formidable en el nivel artístico. Los inolvidables actores José Isbert, Fernando Fernán Gómez, Manolo Morán y José Luis Ozores lo simbolizan desde el punto de vista humano y estelar, personalizando con brillantez la singular simbiosis de humorismo y ternura, de costumbrismo agridulce y espíritu crítico, que estableció magníficamente esta propuesta fílmico-social, en cuyo seno, en particular, debutaron el director Luis G. Berlanga y el guionista Rafael Azcona, dos talentos mayores del cine español.

Cine cómico español 1950-1961. Riendo en la oscuridad recorre tan gloriosa etapa de nuestro cine aunando querencia y rigor, contextualizando en términos sociopolíticos, diferenciando etapas y estilos, analizando las películas y desglosando las particularidades de los profesionales (directores, productores, intérpretes, guionistas, etc.) en una edición excepcional, enriquecida por cientos de imágenes diversas, en gran parte inéditas, una filmografía con la ficha de todas las producciones, numerosas citas, índice onomástico y bibliografía complementaria.

El ensayo aparece de la mano de la nueva firma Desfiladero Ediciones de Pablo Herranz dentro de su “Colección Moviola” y cuenta con una maquetación a cargo de Javier G. Romero, tan atractiva y legible comosu responsable acostumbra. Por si fuera poco, el prólogo corre por cuenta de una actriz tan representativa del periodo estudiado como Analía Gadé. Por lo demás, el volumen se compone de trescientas cuatro páginas profusamente ilustradas, de las cuales veinticuatro son a todo color y puede adquirirse a un PVP recomendado de 19,90 €.

Más información y venta online en: http://desfiladeroediciones.com/

Published in: on marzo 6, 2017 at 6:54 am  Dejar un comentario  

A la venta el libro coral “Las pesadillas de Wes Craven”

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Como es sabido, el 30 de agosto del pasado 2015 fallecía con 76 años de edad recién cumplidos Wes Craven, uno de los nombres claves para entender el cine de terror moderno. Pues bien, apenas año y medio después de tan triste deceso, Arkadin Ediciones publica Las pesadillas de Wes Craven, la que es la primera obra en todo el planeta editada en castellano consagrada a repasar la trayectoria de tan mítico cineasta.

De este modo, a lo largo de sus más de trescientas páginas Las pesadillas de Wes Craven bucea en la obra del creador de dos de las sagas de horror más influyentes de las últimas décadas, como son Pesadila en Elm Street y Scream. Junto con estas dos imprescindibles sagas, el libro recorre el resto de la filmografía de Craven, así como el resto de sus trabajos para televisión, sin olvidar su labor como productor. Una obra a veces brillante, otras irregular, pero siempre con trazos de evidente interés y acierto.

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Las pesadillas de Wes Craven está coordinado por Juan Andrés Pedrero Santos y Rubén Higueras Flores, al frente de un equipo que se completa con Luis M. Rosales, Javier Trigales, Juan Francisco Montero, Óscar Brox, Javier G. Romero, Rubén Pajarón, Joan Lluís Goas -al que, entre otras muchas cosas, los aficionados más veteranos recordarán por ser el presentador del mítico programa televisivo “Noche de lobos”, que tan determinante papel jugara en la educación cinéfila de muchos, por entonces, adolescentes-, y un servidor, José Luis Salvador Estébenez.

En mi caso, Juan Andrés y Rubén me confían la labor de analizar la trayectoria para televisión y como productor para terceros de Wes Craven. Un encargo que enfoco rastreando la forma en que estos trabajos se encuadran en el resto del corpus cinematográfico del de Ohio, buscando puntos en común y posibles rastros de su autoría. Autocitándome, “de la misma forma que pueden rastrearse varias de las constantes y obsesiones de sus trabajos para el medio televisivo, puede hacerse lo mismo con las películas producidas por Wes Craven.”

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Las pesadillas de Wes Craven se encuentra ya a la venta en tiendas físicas a un P.V.P. recomendado de 18 €, pudiendo también adquirirse a través de la tienda online de Arkadin Ediciones: http://tienda.arkadinediciones.es/index.php

 

Published in: on febrero 21, 2017 at 7:00 am  Dejar un comentario  

“Cine y Expedientes X”, nuevo libro de Miguel Ángel Plana

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Cines y expedientes X es el título del nuevo libro de nuestro amigo y ocasional colaborador Miguel Ángel Plana. Publicado por la casa murciana Editorial Rosetta, el presente trabajo, de doscientas páginas de extensión, tiene su origen en la unión del interés de Miguel Ángel por el cine y la ufología, que ya volcara previamente en su programa radiofónico “La puerta secreta”.

En sus propias palabras: “Cuando era adolescente mis intereses culturales estaban mediatizados por mi afición a las películas y las novelas de terror. Pronto descubrí que algunas de aquellas experiencias de ficción podrían tener un soporte real y comencé a interesarme por lo oculto y los enigmas. Fui acumulando saber (J.J. Benítez, Jiménez del Oso, la Enciclopedia de las Ciencias Ocultas y la Parapsicología, Mundo Desconocido). Eran los benditos años setenta. Un día me propusieron participar en un programa de radio sobre la temática (en la misma emisora ya colaboraba en uno sobre cine). ¿Cómo podría conciliar mis dos preferencias, el cine y los enigmas? El nombre del programa: “La puerta secreta”. La mía: la de las imágenes y las palabras. Este libro es fruto de esa colaboración. Películas sobre misterios y los misterios que inspiraron esas películas. Espero que disfruten leyéndolo tanto como yo escribiéndolo… y radiándolo. Porque al mismo tiempo, amable y curioso lector, estas páginas podrán serviros de guía para profundizar, y ampliar, desde diversas fuentes, en todo el universo de misterios que se encuentran al abrir esta puerta… La cultura popular asociada a estas temáticas es ingente, y sumamente interesante.”

Según nos ha explicado el propio Miguel Ángel, Cines y expedientes X es la primera entrega de una trilogía sobre la temática que espera publicar a lo largo de este año. Mientras que esto ocurre, Cines y expedientes X puede ya adquirirse a un precio de 18 € más gastos de envío en la propia web de Ediciones Rosetta a través del siguiente enlace http://www.edicionesrosetta.es/tienda/cine-y-expedientes-x/, a la espera de que en los próximos días sea distribuido en librerías y grandes superficies.

Published in: on febrero 20, 2017 at 6:57 am  Dejar un comentario  

Entrevista a Manuel Ríos San Martín a propósito de la publicación en papel de su novela “Círculos”

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A finales de julio del pasado 2015 entrevistábamos al productor, realizador y guionista televisivo Manuel Ríos San Martín a propósito de la publicación en formato digital de su primera novela, Círculos, un thriller ambientado en un futuro cercano en el que la gente vive obsesionada con la televisión. Pues bien, el pasado 12 de enero, hace apenas un mes, Círculos salía a la venta en soporte físico de la mano Penguin Random House a través de su sello Suma de Letras. Por si fuera poco, hace escasos meses lanzaba “Fantasma TV”, un nuevo proyecto destinado a poner en marcha series televisivas y películas cinematográficas. Motivos pues más que suficientes para volver a conversar con Manuel y conocer de primera mano que le ha deparado en lo profesional el tiempo transcurrido desde nuestra anterior conversación.

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Hace año y medio charlábamos a propósito del lanzamiento de tu novela Círculos en formato digital. ¿Cómo ha sido su evolución desde entonces?

Han sucedido muchas cosas. La principal es que ahora está editada en papel por un sello potente como es Suma de Letras y que lo podéis encontrar en papel en todas las librerías.

Junto con esas entrevistas hice también una campaña en redes sociales. Por lo visto, Pablo Álvarez, de Penguin Random House, la vio y le llamó mucho la atención, así que se puso en contacto conmigo precisamente a través de Facebook (muy propio de la novela). Me pidió que se la dejase leer. Se la envié, la leyeron y me dijeron que querían publicarla, así que la retiré de la venta. No estuvo en mi web más de diez o quince días.

A partir de ahí me hicieron algunas notas que me ayudaron a reflexionar y me dijeron que los thrillers deberían tener más páginas. Me hizo gracia porque ellos miden la longitud en caracteres. Puedo decir que Círculos ha pasado de trescientos noventa y seis mil a más de quinientos treinta mil caracteres.

En el momento de su lanzamiento, uno de los aspectos que remarcabas es que, dado que su distribución se realizaba desde la web que habías creado al efecto, podías controlar la repercusión que iba teniendo la novela en la red. ¿Estás contento con el resultado que tuvo la propuesta, tanto por parte del público como de la industria?

La verdad es que sí. En esos días se vendieron más de cien ejemplares. Teniendo en cuenta que era un sistema complicado, me pareció muy bien. Había que darse de alta en la web, meter el correo, pagar casi cinco euros por PayPal… Y en cuanto a la industria creo que conseguí lo que en el fondo pretendía con esto, que era llamar la atención y que alguna editorial potente quisiera publicarla en papel. Salió sorprendentemente bien todo el proceso.

Por cierto, según he leído, tuviste ciertos problemas con la campaña publicitaria de Círculos en Facebook…

Cierto. Ya sabemos que Facebook es muy particular. Me hicieron quitar de la portada de la web el vídeo que la promocionaba, en el que se dice “os voy a joder la vida a todos”. Yo creo que les sonaba a amenaza real y no a un tráiler de una novela. Se lo expliqué pero no hubo manera.

Ahora también he tenido algún problema con la portada de la novela porque la chica sale con la espalda desnuda. Pero esta vez recurrí y al final me lo aprobaron.

Círculos inicialmente era un proyecto interactivo que incluía diferentes contenidos extras multimedia para sus lectores. ¿Cómo ha sido el proceso de adaptación al nuevo formato? ¿Se ha perdido algo por el camino?

Todo el material sigue estando vigente en la web de la novela www.circuloslanovela.com y también se han metido las fotos en la edición de papel, aunque no en color. Es verdad que esta novela tenía mucho sentido en digital, pero todavía la mayor parte de la gente prefiere leer en papel, así que hay que estar también en papel. Según creo, lo digital no pasa del veinte por ciento de las compras. Todavía es muy poco. Pero animo a los lectores a que entren en la web y naveguen por ella, hay mucho material. Al final de la novela se incluye un usuario y una contraseña para entrar en la “zona privada” donde hay links e informaciones un poco más comprometidas.

Más allá de esto, la versión en papel tiene unas ochenta páginas más que su versión digital. ¿Qué cambios has efectuado?

Ahora tiene unas ochenta páginas más, aunque es difícil de medir por la edición, también hay que tener en cuenta los márgenes y demás. Ya digo, unos ciento treinta mil caracteres más.

Para esta nueva versión he trabajado mucho los personajes. Para ello hablé con una amiga, que es psicóloga clínica, y le dejé leer la novela. Ella se sorprendió porque los personajes le parecían muy coherentes, era capaz de decir qué patologías tenía cada uno de ellos. A partir de ahí nos reunimos varias veces, me pasó algunos textos para leer y me explicó maneras de comportarse de ese tipo de personalidades. Gracias a esto, pude enriquecer muchas situaciones de la novela. En estos meses he hecho un curso de Criminalística y eso me ha servido para hilar más la parte de la investigación policial, ahora se cierran muchos flecos que antes quedaban abiertos. La versión anterior se movía más por impactos. Funcionaba, pero era menos literario, por decirlo de alguna manera. Y he aprovechado para meter algunas técnicas de investigación a través de redes sociales que antes no conocía. Por ejemplo, hay una aplicación con la que puedes ver todas las fotos que se hayan hecho a una hora en un sitio (si las han subido a redes sociales). Se puede utilizar para ver si la persona que buscas estaba por esa zona. También he desarrollado más el grupo antisistema. En esta versión resulta más amenazante.

A nivel personal, ¿consideras que el hecho de que Círculos aparezca en formato impreso le da mayor relevancia a tu trabajo? ¿Es una especie de reconocimiento, por así decirlo?

Claramente. Yo ya me daba cuenta de que en formato digital mucha gente se quedaba fuera. Me decían, “yo espero al papel”. Y yo pensaba… “pues imprímetelo, porque a lo mejor no hay papel”. Pero sí, aquí está. (Ya no tienen excusa).

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En nuestra anterior conversación comentabas la posibilidad de que Círculos fuera llevada a la pequeña pantalla en formato de miniserie. ¿Ha habido algún avance sobre esta posibilidad en todo este tiempo?

No he querido avanzar hasta que no estuviese publicada. He querido respetar los tiempos. Ahora ya estamos por la segunda edición y quiero seguir luchando porque viva más como novela. Pero en cuanto pasen unas semanas sí me pondré en serio a ver la posibilidad de adaptación, aunque no creo que sea fácil. No es una serie barata, transcurre en Londres…

Precisamente, esta adaptación al medio es uno de los proyectos de “Fantasma TV”, la compañía que has formado junto a Mónica Martín-Grande, centrada en la creación de series y desarrollo de guiones. ¿Qué te ha llevado a crearla y cuáles son los planteamientos que perseguís con ella?

No es una compañía. Simplemente una web con una marca donde podemos colgar lo que estamos haciendo. Ahora hay muchos guionistas que se están metiendo a productores. A mí no me gusta eso, me parece que cada cual tiene que hacer su trabajo. Nosotros estamos ofreciéndonos para colaborar con las productoras o con las cadenas de televisión para desarrollar series propias o algunas que nos propongan desde fuera. Pero la colaboración puede ser muy diferente: unas productoras quieren que vayas como partner y otras te contratan tus servicios. Nosotros estamos abiertos, somos dinámicos y ofrecemos distinto grado de colaboración.

Visitando la web de “Fantasma TV” me ha llamado la atención el que gran parte de los proyectos que tenéis en cartera se traten de thrillers. ¿Se debe a una inclinación personal por este género o, de algún modo, está también influenciado por la buena aceptación que tuviste con Sin identidad, serie en la que ejerciste de director argumental?

Se ha juntado un poco todo. Con Sin identidad aprendí mucho y me lo pasé muy bien. Antes ya había hecho Soy el Solitario y también había disfrutado del género policiaco. También ha influido lo que te decía de los cursos que hemos hecho de Criminalística. Estamos empezando a trabajar ahora en una comedia más familiar. Hay que tener un poco de todo. Estamos en una época interesante, hace dos o tres años nadie quería thrillers.

Pese a su nombre, en “Fantasma TV” también tenéis un apartado dedicado al cine. ¿De qué depende que un proyecto lo enfoquéis como serie o película?

Normalmente ya surgen los proyectos de una manera o de otra. Una película empieza y acaba y tiene una historia que se puede contar de manera más breve. Es la gran diferencia con las miniseries. Cuando las estructuras ves si te da para una historia de dos horas o para una de diez-doce. Otra cosa diferente son las series de larga duración, ahí los personajes te tienen que ofrecer menos evolución pero más capacidad de adaptarse a lo que les vaya sucediendo en “su vida”.

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De un tiempo a esta parte plataformas de pago como Movistar o Netflix están consiguiendo una gran aceptación entre el público español. Dado que una de sus principales ofertas son las series, ¿cómo ves su implantación como profesional del medio? ¿Abre nuevas oportunidades o, por el contrario, en el caso de Netflix, al ofrecer productos propios y en su mayoría realizados desde los Estados Unidos cierra el mercado para las producciones españolas?

Tampoco creas que tiene tanto éxito. Dicen que rondan los doscientos mil abonados. No está mal, pero piensa que cualquier serie en una generalista tiene tres millones de espectadores. Aun así, claro que abre oportunidades. Sobre todo, Movistar, que sí que va a apostar en serio por el producto español. Piensa que ellos harán unas ocho-diez series al año frente a una o dos de Netflix.

Aparte de los proyectos que estás intentando levantar con “Fantasma TV”, ¿en qué te encuentras trabajando ahora mismo?

De momento estoy volcado con la promoción de la novela que es una dedicación casi a tiempo completo. Espero que, en un par de semanas, ya pueda estar de nuevo centrado en el desarrollo de mis series.

Pues por mi parte es todo. Si quieres añadir algo más…

Podéis seguir mis perfiles relacionados con la novela. Twitter @fantasma @circulosnovela @shultheiss65; Instagram @patriziacirculos; o la página de facebook https://www.facebook.com/circulosnovela/

Muchas gracias.

José Luis Salvador Estébenez

 

Published in: on febrero 17, 2017 at 6:56 am  Dejar un comentario  

“La Almería de Leone”, una guía-ruta que recorre las localizaciones almerienses de los westerns del director italiano

portada-1024x776Con motivo de la decimo sexta edición del Festival de Cine de Almería, en noviembre del pasado año el Instituto de Estudios Almerienses en colaboración con la Diputación de Almería publicaba el volumen La Almería de Sergio Leone, el cual hace el número 16 de su Colección Arte. Su aparición se suma a los esfuerzos que desde la provincia andaluza se están llevando a cabo en los últimos años para relanzar el atractivo de sus parajes como lugar de rodaje al tiempo que reivindicar su legado como atractivo turístico.

Escrito por Juanen Pérez Miranda y Juan Gabriel García, La Almería de Sergio Leone se trata de una guía-ruta de pequeño formato en edición bilingüe (castellano e inglés). Según se indica en sus propias páginas, su objetivo “consiste en compartir con los lectores las localizaciones almerienses en las que el director italiano rodó parte de sus cinco westerns, los tres que componen la conocida como “Trilogía del dólar” –Por un puñado de dólares, La muerte tenía un precio y El bueno, el feo y el malo-, Hasta que llegó su hora y ¡Agáchate, maldito! Para ello, la guía “aporta las coordenadas de las localizaciones para facilitar su ubicación geográfica y la forma de llegar”. Del mismo modo, se proponen dos rutas específicas denominadas “Cabo de Gata – Nijar” y “Desierto de Tabernas”.

Profusamente ilustrado, La Almería de Sergio Leone ofrece también varios textos que acercan al lector el fenómeno del spaghetti-western, los motivos por el que durante los sesenta y los setenta Almería se convirtió en el plato de rodaje por antonomasia del Viejo Continente y de cómo esta pujanza de la industria cine influiría de forma decisiva en el desarrollo de la provincia.

Más información: http://www.iealmerienses.es/

Published in: on febrero 14, 2017 at 6:55 am  Dejar un comentario  

Entrevista a Antonio José Navarro, autor de “El imperio del miedo. El cine de horror norteamericano post 11-S”

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Miembro de la plantilla de la imprescindible “Dirigido por” desde hace más de veinticinco años y colaborador habitual de numerosas publicaciones, entre las que figuran cabeceras como “Quatermass”, “Nosferatu” o “Imágenes de actualidad”, no hay duda de que Antonio José Navarro es uno de los nombres propios de la crítica cinematográfica española. A lo largo de su dilatada carrera, este barcelonés ha conseguido labrarse un sello personal e inconfundible caracterizado por poner en valor en sus análisis los aspectos sociopolíticos en que se fraguaron las obras a comentar como parte integrante e indisoluble de las mismas. Una forma de entender el hecho cinematográfico que, por derecho propio, le han convertido en uno de los más importantes críticos no solo del panorama nacional, sino también europeo, y que puede rastrearse en los numerosos libros/ensayos que ha publicado hasta la fecha, ya fuera en colaboración, como coordinador, o en solitario. Buena muestra de ello lo tenemos en el reciente El imperio del miedo, un indispensable volumen publicado a finales del pasado año por Valdemar en el que Navarro examina de forma minuciosa y documentada la forma en el que los acontecimientos que sucedieron al ataque terrorista del 11-S influyeron en el cine de terror realizado en los Estados Unidos durante los años siguientes. Aprovechando su presencia en la última edición de la Semana de Cine Fantástico y de Terror de San Sebastián, donde, aparte de ser espectador habitual, estuvo presentando El imperio del miedo dentro del calendario de actividades paralelas del certamen donostiarra, mantuvimos con él esta interesante y reveladora charla-entrevista a propósito de su nueva obra.

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Antes de entrar en materia, me gustaría que me comentaras de dónde tu tendencia por primar los análisis cinematográficos desde el punto de vista sociopolítico y que tanto te diferencia de buena parte del resto de la crítica española…

Hace años estuve viviendo una temporada en los Estados Unidos. La Universidad de Nueva York organizaba una serie de seminarios y fue allí donde descubrí que a la hora de afrontar el análisis de una tendencia o un periodo vinculado a cualquier tipo de cine, ya sea el terror o el thriller, el papel que juega el ambiente histórico, las circunstancias culturales bajo las cuales se hace, es fundamental. Y eso es lo que más me interesa de cara a abordar géneros o tendencias. Sobre todo periodos históricos que generan un tipo de cine concreto y que explica muy bien qué es lo que está pasando, incluso mejor que acudiendo a las hemerotecas a consultar los periódicos.

Lo que pasa es que en España y en la Europa continental los estudios culturales, tal como los entiende el mundo anglosajón, prácticamente no se hacen o ni siquiera se consideran. Aquí vivimos exageradamente obsesionados con la figura del autor, que parece que es un señor que se levanta por la mañana, tiene una idea genial y la pone en marcha. Y no es verdad. La historia del cine te demuestra que todos los grandes autores han sido también producto de su época. El John Ford de los años veinte o treinta no es el John Ford de los años cincuenta, ni el de los años sesenta. También lee el periódico, ve la televisión, escucha la radio, tiene amigos que le cuentan su vida, tiene experiencias diversas, y eso va calando en su cine. No vive en una burbuja. Ningún artista de cualquier disciplina vive en una burbuja. Los autores podríamos decir que casi son una especie de augures en el sentido romano; son los mediadores entre el mundo que nos rodea y nosotros mismos. Ellos hacen su interpretación, aportan su reflexión, sus emociones. Pero el mundo es la materia prima de su cine, eso está clarísimo.

Hablemos de El imperio del miedo, tu nuevo libro. ¿Por qué has considerado que este era el momento oportuno para hacer un ensayo sobre el cine de terror post 11-S? ¿Ya ha transcurrido el tiempo suficiente como para poder analizar todo este movimiento con distancia?

Después de quince años, casi dieciséis de recorrido, pensé que ya tenía una perspectiva lo suficientemente buena para poder hablar de todo esto. Yo lo he vivido en primera persona. Primero como ciudadano de pie que fue testigo por la televisión del ataque a las Torres Gemelas. Y luego como profesional, como crítico de cine, como programador de Sitges, y como frecuentador de diversos festivales especializados en Europa. En todo este tiempo he ido viendo como el cine de terror norteamericano cambió de manera radical y también estoy comprobando como se está empezando a diluir progresivamente esa tenebrosidad que tenía originalmente. Hay diversos factores que han jugado a favor de ello: el cambio de presidente en la Casa Blanca, la incorporación de nuevos problemas culturales y políticos en la vida norteamericana, y el hecho de que uno de los grandes catalizadores de ese trauma posterior al derribo de las Torres Gemelas y el ataque al Pentágono, que fue la Guerra de Iraq, ya no existe. Todo esto ha influido en que se esté optando por otro tipo de cine de terror que todavía sigue conservando cierta acritud, pero que se va moderando. Por eso ahora era el momento oportuno, cuando se está produciendo el cambio. Además, tenía una grandísima cantidad de material y después de haber escuchado y leído tantísimas tonterías sobre el cine de terror norteamericano de la época pensé que era el momento de poner una serie de claves en claro bajo mi punto de vista.

¿Cuáles son a tu juicio los rasgos más identificativos de este cine de terror post 11-S a nivel estético y temático?

A nivel temático se recuperan asuntos que estaban olvidados desde los años setenta. Por ejemplo, uno de los asuntos que me llaman poderosamente la atención es que este cine de terror no solamente mira hacia los posibles enemigos exteriores, los monstruos que vienen a invadirnos, que es el caso de 30 días de oscuridad, sino que también miran a los propios monstruos interiores; monstruos que son americanos y que viven en América, lo que se llama el hillbilly horror. A partir de películas como Km. 666: Desvío al infierno se genera una cantidad de vínculos, sobre todo estéticos, del cine de terror estrictamente norteamericano que confronta el mundo rural y el mundo urbano, el mundo conservador y el mundo liberal. Los que estaban a favor de la guerra y los que estaban en contra de ella. Y luego también alienta o cuestiona diversas teorías conspiranoicas como, por ejemplo, que existen centenares de campos de entrenamiento yihaidista en los bosques de la América profunda, que es algo que queda reflejado en diversas películas que nos dicen que el problema que hay en la América profunda, en esos bosques, no son los yihaidistas, sino esos americanos endogámicos, paletos y violentos que se comen a los forasteros.

También destaca la recuperación del cine de horror norteamericano no tan pendiente de tendencias externas. Otro rasgo sería la violencia. Son películas extremadamente violentas porque el mundo en que fueron hechas era extremadamente violento. No vimos cuerpos desmembrados cuando se cayeron las Torres Gemelas, pero sí que vimos soldados muertos volando por los aires, torturados por los yihaidistas en filmaciones en video, que sería uno de los orígenes no solamente del torture porn como género, sino también del found footage y del mockumentary; filmaciones reales que muestran torturas, que muestran actos violentos de una manera muy cruda.

Luego hay otro tema que a mí, personalmente, me llama muchísimo la atención, que es el modo en que muchas de estas películas juegan con la oscuridad. La oscuridad que se traga nuestro mundo, personajes que se mueven en las más absolutas tinieblas; como si el mundo desapareciera y se poblara de espectros y fantasmas. En la trilogía de Insidious se ve perfectamente claro, paradójicamente. He repasado muchos discursos, no solamente del presidente Bush, sino también de muchos miembros de su administración y siempre hacían referencia a que debían “pelear desde la oscuridad”,  que “la oscuridad nos ha invadido”, este ha sido el día “más oscuro” de los Estados Unidos y cosas por el estilo. Ellos apelaban mucho a la idea de que debían de luchar contra la oscuridad trayendo la luz. Y eso se ve en este tipo de cine perfectamente.

Otra cosa que también está presente a nivel dramático son todas las obsesiones de la administración Bush por la religión, por el control ciudadano o el racismo. Hay diversos títulos que lo ponen en evidencia. Podríamos citar el caso de Hostel, que no es más que una fantasía cruda y muy crítica con las políticas del vicepresidente Cheney sobre torturar para obtener información en terceros países. También tendríamos el hecho de que hay películas en las que se hablan en ciertos términos alegóricos del concepto de invasión. Los Estados Unidos fue durante años un país de invasores. Invadieron Iraq, perpetraron todo tipo de tropelías, y todo esto se va filtrando en los temas, en los mitos, en los monstruos de una manera muy sutil haciendo que sea un cine muy politizado, que es otro de las mayores características de este cine de terror norteamericano de los últimos quince años. En el fondo, se están haciendo películas políticas que abordan temas muy incómodos si fueran tratados de forma convencional, o que simplemente no se tocarían.

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Antonio José junto al director de la Semana de San Sebastián, Josemi Beltrán, durante la presentación de “El imperio del miedo” en el certámen donostiarra.

Al hilo de lo que comentas sobre la influencia y conexión con el cine de terror norteamericano de los años setenta, no es casual que muchas de estas películas sean remakes que explicitan el mensaje subyacente de los originales en que se basan, como puede ser la versión de Alexandre Aja de Las colinas tienen ojos, donde es evidente la división que efectúa en su familia protagonista entre la facción republicana y la demócrata…

Evidentemente. De hecho, las películas de los años setenta de terror norteamericano, que para mí arrancan en 1968 con La noche de los muertos vivientes, lo que hacen es hablar de un país absolutamente desgarrado y crispado. La guerra de Vietnam está en marcha, tanto que 1969 es un año cúspide de un conflicto que oficialmente terminaría en 1973, aunque realmente no lo haría hasta 1975 con la retirada de los norteamericanos de Saigón. Tenemos la crisis económica, la crisis de petróleo, el Watergate, con la revelación de un presidente que miente y que tiene que dejar el cargo porque va a ser procesado… Hay una frase en la época que me parece maravillosa del senador Ted Kennedy, en la que decía que el país estaba en un estado deplorable en 1978. Entonces, claro, ese cine de terror era violento para los estándares de la época; era también muy político, muy agresivo, y era sobre todo un cine que se hacía a los márgenes del sistema, con contadas excepciones tipo El exorcista o La profecía.

Esta situación de alguna manera se reproduce en la década del 2000. Por ejemplo, a mí me hace mucha gracia que después de la crisis de las hipotecas subprime, que ahora sabemos que era un producto fraudulento y tóxico para familias que no podían pagar esa rehipoteca, en las películas de fantasmas los protagonistas sean siempre gente que ha tenido que cambiar de barrio porque han perdido su trabajo y encuentran curiosamente una ganga sin saber cuál es la sorpresa que encierra esa casa tan barata y maravillosa. O incluso se cuestiona el sueño americano de parejas que han conseguido la casa de sus sueños. Este sería el tema de Paranormal Activity, en el que los protagonistas poseen una casa estupenda, pero es una casa tóxica que va a destruir sus vidas.

Se reproducen actitudes, emociones, sentimientos, aunque evidentemente con cambios y matices. Y al final lo que hace la cultura americana, cinematográfica en este caso, es tomar como modelo el cine de una época y reconstruirlo; recordar esos tiempos a su manera y decir “es que estamos en las mismas condiciones”. En el libro digo que las sociedades recuerdan; recuerdan y se traumatizan igual que las personas. De hecho, hay un psicólogo norteamericano que decía que los ciudadanos, no solo estadounidenses, sino de todo el mundo, que asistimos al espectáculo de las Torres y vivimos de manera indirecta todo aquel espantoso día tenemos un trauma secundario. De alguna forma ha marcado nuestra vida y nuestra visión del mundo.

¿Qué ha cambiado industrialmente o en la sociedad para que aquellas películas que tocaran estos temas en los setenta fueran productivamente marginales mientras que muchos de los films que tratas en tu libro están hechos desde grandes productoras con un considerable despliegue de medios?

Si te fijas en los créditos de cada película e investigas desde un punto de vista industrial, la gran mayoría de las películas de terror post 11-S son producciones independientes. Los que hacen las majors es no arriesgar, salvo contadas excepciones. Compran una película barata, como puede ser el ejemplo de Paranormal Activity, que a priori es una película que cuesta diez mil dólares, aunque luego con las mejoras y los retoques me parece que se gastaron trescientos mil, pero que en cualquier caso recauda millones. El mainstream no apuesta por el cine de terror. Eso es una evidencia histórica, salvo en los años treinta y cuarenta cuando las majors eran las que realmente producían cine de terror. De hecho, en el libro comento que el cine de horror norteamericano post 11-s es lo reprimido del cine mainstream. Es esa parte fea y oscura que nadie quiere abordar directamente.

Lo que cambió, que esto se comenta en el libro, es que este tipo de cine coincidió en una época de esplendor del DVD. El DVD ha sido su canal de distribución por excelencia. Se editaba directamente en el formato. Posteriormente han intervenido y han jugado un papel importante las compañías televisivas de video on demand que han facilitado que haya unos productos de un cierto nivel cultural, estético; unas propuestas adultas que pueden sortear mejor las limitaciones de la censura y su política de calificaciones. Y eso ha sido lo que ha alimentado y ha facilitado desde el punto de vista industrial que este cine tuviera una cierta presencia. Ahora como las circunstancias están cambiando y el mercado doméstico del DVD está desapareciendo a pasos agigantados y, evidentemente, las televisiones de pago están apostando por producciones propias, empezando a limitar la capacidad creativa de los cineastas, el número de propuestas y también el nivel de compromiso político que sus responsables puedan tener con ellas. Pero bueno, creo que son movimientos cíclicos. La tecnología, los hábitos de los espectadores dentro de diez o quince años pueden cambiar, pueden coincidir con un momento de crisis y puede haber un rebrote.

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“Paranormal Activity”

¿Cuánto del contenido político que anida en estas películas es consciente y cuánto inconsciente?

Yo pienso que mitad y mitad. En una entrevista Eli Roth comentaba que era plenamente consciente de que muchas de las imágenes que había colocado en su primer Hostel venían de toda la información que leía de la Guerra de Iraq y del escándalo de Abu Ghraib[1]. Cuando se publican las fotos de Abu Ghraib hay un antes y un después en la manera de representar la tortura en el cine norteamericano. No solamente en el cine de terror, sino también en otro tipo de cine. Recordemos 24, la serie de televisión, o diversos thrillers políticos.

También es cierto que hay un componente inconsciente en el sentido de que toda esta información que ellos van recibiendo, ese vivir en el mundo que hemos comentado, se procesa de una manera que no es racional, es puramente instintiva. El ambiente que les rodea marca mucho esas dinámicas. Hay cineastas que parecen más comprometidos y cineastas que parecen menos comprometidos, y hay cineastas que a veces se callan; es decir, dejan que las películas hablen por ellos. Siempre he desconfiado del director que cuando lo entrevistas te está explicando la película. Eso quiere decir que no está seguro de lo que expone su film. Sin embargo, si tú ves a un cineasta como James Wan, que primero te hace un film tan inquietante como Saw, y posteriormente hace una película como Sentencia de muerte, un thriller donde se cuestiona el tema de cómo la venganza y el haber padecido un cierto nivel de violencia nos puede cambiar, te das cuenta de que es un cineasta político. Te está hablando de algo muy concreto y te lo hace desde un cine de terror que no es nada convencional como Saw y un thriller aún menos convencional como Sentencia de muerte. Y eso continúa en su obra. Expediente Warren. The Conjuring, que me encanta, es una película que habla de dónde nace esa pasión por la violencia y la brutalidad de los norteamericanos. Y nace desde los tiempos de la colonización. La bruja que posee la casa es una antigua colonizadora.

Sí, es un tema muy común. Sin ir más lejos es lo que muestra Somos lo que somos de Jim Mickle: un país cimentado sobre el canibalismo o, en un sentido literal, de comerse a los demás…

En efecto. O una película maravillosa como Bone Tomahawk, en la que te insinúan que hay una especie de rama de norteamericanos que no son ni los colonizadores blancos, ni los indígenas, sino unos trogloditas caníbales que de alguna manera son el inconsciente más profundo de esa sociedad. Y es algo que se puede rastrear en comedias aparentemente inocuas donde se muestra la competencia feroz que existe en las high school, en la universidad, o en los centros de trabajo. Literalmente o metafóricamente, el compañero de oficina se te quiere comer porque hay una competencia por un mejor sueldo, por un mejor puesto… y todo eso está metido en este tipo de películas.

Hay películas que ya no solo es que reflejen el clima en el que se han realizado, sino que toman partido. Son muchos los ejemplos en los que el protagonista al final tiene que ser peor que el asesino que le amenaza para vencerlo…

Evidentemente. Las home invasion, que es un género que de alguna manera siempre se ha practicado en el cine norteamericano, pero que cobra una especial relevancia a partir de los trágicos hechos del asesinato de Sharon Tate. Ahora bien, en el cine post 11-S tiene diversas lecturas. Una de ellas es desde el punto de vista de las personas que viven dentro de la casa y son agredidas por agentes exteriores. Tienen dos opciones: o prepararse para el sacrificio o convertirse en agentes tan violentos como los propios agresores. Y esto se puede leer de dos formas. Como una justificación, en plan “hemos ido al extranjero a agredir y a matar porque antes han venido a nuestra casa a matarnos”. O la reflexión de decir “yo me convierto en un personaje peor que el invasor, ¿pero a costa de qué?”

Y luego están las películas de invasores contadas desde el punto de vista del invasor, que se va a una casa donde teóricamente podrá robar, lo que es muy llamativo, ya que siempre suele ser este el móvil. Sobre todo teniendo en cuenta que siempre se dijo que la Guerra de Iraq había estado promovida con la intención de apropiarse del petróleo. Y, claro, el invasor al entrar en la casa se encuentra una sorpresa que es la resistencia feroz, o incluso un grado de monstruosidad que no espera del ocupante de esa casa. Uno de los últimos casos que hemos tenido es No respires

… en la que, quizás no por casualidad, el invadido es un militar…

Exactamente, con el añadido de que es un veterano de la primera Guerra del Golfo. Y luego están esos planos del principio donde se muestra, y esto es un hecho real, esos barrios de Detroit que antes estaban poblados por personas de clase trabajadora que tenían su empleo en la industria del automóvil, pero que al desmoronarse esta se han convertido en barrios fantasmas. Esto hace que todo lo que les pasa a los protagonistas en la casa del “malo” nadie lo va a oír. Algo que es muy perturbador, ya que es como si la sociedad no existiera y fuera insensible o incapaz de adivinar qué está pasando en su seno.

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“30 días de oscuridad”

¿Cuál es la película que refleja mejor la paranoia post 11-S y por qué?

Hay varias, pero yo tengo especial debilidad por 30 días de oscuridad de David Slade, por más que sea una adaptación de un cómic que todos conocemos de Steve Niles. Pero para mí la película tiene una especial significación porque está hablando de esa paranoia con una claridad pasmosa. Tenemos un pueblo, un small town típicamente norteamericano llamado Barrow, que está en Alaska, y que, precisamente, debido a su ubicación geográfica estará sumido en la más completa oscuridad. Es la oscuridad de la que hablábamos. La oscuridad que trajo el 11-S y el terrorismo yihaidista; la oscuridad absoluta y completa. Y en esas llega un barco, que es una referencia clarísima a Bram Stoker, cargado con unos vampiros que no tienen nada que ver con la aristocracia del conde Drácula, sino que son unas bestias feroces que hablan un idioma extraño. Esto es un detalle que no está en el cómic de Niles. Son como una especie de monstruos venidos de no se sabe dónde que literalmente te van a comer, se van a alimentar de ti y van a destruir tu civilización. Los vampiros de 30 días de oscuridad son perturbadores no solo por la forma en la que matan y sorben sangre. Lo son porque están empeñados en destruir Barrow hasta los cimientos.

Y luego pone de manifiesto a través del protagonista, que es el sheriff, que ni los poderes políticos, militares o policiales, esto es, el establishment, van a poder salvarnos. Estamos a merced de lo que decidamos hacer o a merced de los colmillos. Y aunque esto sí que está en el cómic, el que para salvar a su gente el sheriff deba tomar una decisión terrible que es convertirse en un monstruo, adquiere aquí una especial relevancia dada la época en la que se rodó la película. Es algo que se dice de forma textual en una película mainstream como Drácula, la leyenda jamás contada, en la que Drácula cuando va a la cueva del vampiro a transformarse en otro vampiro justifica su acción diciendo que a veces un pueblo no necesita un héroe, sino que necesita un monstruo. Y los norteamericanos para salvar, entre comillas, Estados Unidos, se convirtieron en monstruos. Por eso 30 días de oscuridad es para mí una de las películas más representativas de este ciclo. Aparte de que sea una excelente película de terror, habla del clima de la sociedad norteamericana en aquella época de una forma muy clara. Aunque hay otras, evidentemente.

En paralelo a los Estados Unidos, también en Europa hubo atentados islamistas. ¿Cuál crees que es la razón para que no haya surgido un reflejo tan claro en su cine de terror de estas circunstancias como sí lo ha habido en su homólogo norteamericano? ¿Tiene que ver que no tenga una industria tan asentada?

Ya sé que es un cliché, pero me encanta que me hagas esta pregunta. Tengo una visión muy particular después de haber estudiado el tema de cómo funciona el cine europeo. El cine europeo se produce en el seno de unas sociedades que se proclaman muy libres y que en ocasiones miran con una cierta arrogancia por encima del hombro a la sociedad norteamericana, a su democracia y a sus instituciones. Sin embargo, el cine europeo vive bajo una represión artística, ideológica, muy importante. Me llama poderosamente la atención ver cómo en el cine español, que es mi cine, no existen películas dentro del cine de género que hablen de cuál ha sido el papel de las tropas españolas en la invasión de Iraq; que no hablen de los atentados del 11-M; o que no hablen del trabajo que hacen nuestros servicios de inteligencia, de la policía, para evitar atentados. No se habla de esto. Y no estoy diciendo de hacer una película “seria”, de autor, en la que nos aburramos todos y que cree polémica. Me estoy refiriendo a thrillers fibrosos, películas dinámicas como las que hacen los norteamericanos.

Sería importante reflexionar por qué en Europa reprimimos todo esto. Estamos viviendo situaciones realmente inquietantes, no solo en España, con la amenaza siempre latente del terrorismo islámico que ha sustituido a otros tipos de terrorismo. Y sin embargo no hablamos de esto, no filmamos sobre esto. Solamente los franceses, coincidiendo con esta época del terror post 11-S, tuvieron su mini boom de películas hiperviolentas como Martyrs, À l’intérieur, o Frontiere(s), que se fraguaron en un momento de gran malestar en su país por las políticas de Nicolas Sarkozy como primer ministro y las revueltas vividas en barrios marginales de las grandes ciudades. Creo que fue el único cine que se atrevió a hablar de todo ello desde la óptica del cine de género. Y no solo dentro del terror, sino que hay también thrillers policiacos muy interesantes. Pero quizás son la excepción. Y en el tema de terror, después de haber entrevistado y conversado de manera informal con muchos de estos cineastas franceses, tengo muy claro que los productores no querían temas polémicos, porque pensaban que era malo para la taquilla, lo cual es mentira, ya que se ha demostrado que esas películas bien promocionadas y vendidas el público va a verlas, les interesa, sobre todo al público joven, que es a quien van dirigidas.

Junto con los franceses, también es cierto que los británicos han sido valientes y han abordado estos temas, aunque en su caso sea por influencia de los norteamericanos. En cualquier caso, han hecho películas bélicas y thrillers sobre el papel oscuro que jugó su país en la invasión de Iraq y también ha habido películas en las que se trataba asuntos candentes como el enfrentamiento constante, cultural y político, entre Escocia e Inglaterra. Sin ir más lejos, en las películas de Neil Marshall siempre hay algún personaje escocés o la acción transcurre en Escocia o en su frontera. En Dog Soldiers los protagonistas son un grupo de soldados ingleses que van a hacer maniobras a Escocia y les atacan hombres lobo escoceses. O, por ejemplo, en Centurión, se habla de cómo los indígenas escocesas van a matar a los romanos, los que entonces eran los representantes de lo que era el imperio.

¿Y no consideras que el cine policiaco que se está haciendo ahora en España a pie de calle, con títulos como Que dios nos perdone, Tarde para la ira o Cien años de perdón, recoge de algún modo todo este clima?

Es el único. De hecho, es algo que ya existía en aquel gran boom que hubo en los años cincuenta, en el que se hablaba de la España franquista sin mencionarla. La censura exigía que el Bien, el Orden, triunfara al final, y los malos morían o eran encarcelados, pero en sus exponentes se podía ver cómo de empobrecidas estaban las calles de Madrid y Barcelona en la época, la mirada triste de la gente o sentir el peso del régimen en los pequeños detalles. Y eso se siguió dando a lo largo de los años setenta y ochenta. Y seguimos teniendo, por fortuna, grandes cineastas como Enrique Urbizu que hacen maravillosas películas policíacas que no tienen nada que envidiar a las mejores muestras del cine norteamericano o británico. Es un cine valiente y arriesgado, porque personalmente creo que los códigos del cine de género tienen un espacio de libertad que una película descaradamente política o descaradamente comprometida no tienen, pues a veces se deben de ajustar a una serie de miradas y actitudes un tanto falsas que el cine de género no tiene por qué respetar. Personalmente creo que esta es la única forma el cine español puede hablarnos de lo que está pasando.

José Luis Salvador Estébenez

[1] En abril de 2004 la CBS y la revista The New Yorker destaparon los casos de tortura y abuso que el personal de la Compañía 372 de la Policía Militar de los Estados Unidos, agentes de la CIA y contratistas militares llevaron a cabo contra presos enemigos en la cárcel iraquí de Abu Ghraib, también conocida con el sobrenombre de “Camp Redention”. Las imágenes publicadas, en las que se veían los tratos vejatorios infligidos a los presos, dieron la vuelta al mundo, causando un fuerte impacto en la opinión pública.

Ya a la venta el segundo volumen de “Killer Exhumed”

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Tras largos meses de arduo trabajo, ya se encuentra disponible el segundo volumen de “Killer Exhumed”, nacido de la asociación de los fanzines “Exhumed Movies” y “Killer Toons”. La espera ha valido la pena, ya que el resultado es una nueva obra monumental como su predecesora que reúne una antología de películas de culto reseñadas por el equipo de “Exhumed Movies” y adaptadas libremente en cómic por la gente de “Killer Toons”. En total, se tratan de cuatrocientas páginas a todo color en Din A4 con los siguientes contenidos:

  • Xtro
  • La leyenda de la mansión del infierno
  • El buque maldito
  • Lifeforce. Fuerza vital
  • Bisturí. Mafia blanca
  • Gomia, terror en el mar Egeo
  • El destripador de Nueva York
  • Miedo en la ciudad de los muertos vivientes
  • Angustia de silencio
  • Demons
  • La maldición de Frankenstein
  • Canibal Ferox (con fotonovela)
  • “Galería Cromo Monster de Pablo”, a cargo de Pablo Hellart
  • “Monsters Museum Galería” de José Méndez
  • “Galería de caricaturas” por Moi Caricato
  • “Artecalaverania”
  • “Mortal sesion” (cómic)

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Como es habitual, el monje prior de esta abadía, José Luis Salvador Estébenez, participa en el volumen, en este caso con un texto a propósito de Latidos de pánico, tercera y última entrega de la trilogía que Paul Naschy dedicara a Alaric de Marnac, su personaje basado en Gilles de Rais.

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El segundo volumen de “Killer Exhumed” se encuentra ya a la venta con cuatro portadas y contraportadas diferentes. Su precio es de 25 € más 7 € de gastos de envío si se adquiere por correo a través exhumedzine@gmail, estando también disponible en las siguientes tiendas físicas:

“Zuloa Irudia” – Calle Correría nº 21 (Vitoria)

“Armageddon Comics” – Plaza Marcelino Soroa nº 2 (San Sebastián)

“Librería Ozimandias” – Calle de las fuentes nº 6 (Madrid)

“Freaks” – Calle Ali Bei nº 10 – Barcelona

“Tipo-Shogun” – Calle Padilleros nº 11 – Salamanda

“Liberia Ugarit” – Calle Carreterica de Posete nº 6 – Cieza (Murcia)

Published in: on febrero 1, 2017 at 5:00 am  Dejar un comentario  

Ya disponible el nº 26 de “El buque maldito”

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Fiel a su cita, ya se encuentra a la venta el nuevo número del fanzine “El buque maldito”, el cual será presentado el próximo sábado 4 de marzo a las 11 horas, dentro del marco de la sexta edición del Festival de Cine de Terror de Sabadell, en la librería “Librerío” de la Plata, situado en la calle Sant Jaume, número 8, de dicha localidad barcelonesa.

Como es costumbre, gran parte de su contenido se centra en el contenido de las crónicas de los certámenes Cryptshow Festival 2016, SITGES – 49º Festival Internacional de Cinema Fantàstic de Catalunya y XXVII Semana de Cine Fantástico y de Terror de San Sebastián. Y como también es habitual, de entre todas estas coberturas se lleva la palma la dedicada al Festival de Sitges, del que se incluyen entrevistas a varias de las personalidades que se dejaron caer por el certamen catalán: Rob Zombie & Sheri Moon, A.D. Calvo (Sweet, Sweet Lonely Girl), Jeremy Gillespie & Steven Kostanski (The Void), Victor Dryere (1974), Emiliano Rocha (Tenemos la carne), Anna Biller (The Love WitchViva) y Barbara Crampton.

Dentro de este apartado es en el que se enmarca la colaboración de un servidor, José Luis Salvador Estébenez, a través de dos entrevistas; la realizada a la Premio Nosferatu de este año, Terele Pávez, en una conversación en la que repasamos a vuela pluma su dilatada trayectoria, especialmente la relacionada con el género fantastico, y la protagonizada por el italiano Luigi Cozzi a propósito de su nueva película, la notable Blood on Méliès Moon.

Junto con lo ya comentado, las treinta y ocho páginas que componen este nuevo numero también se completan con los artículos The Void, elogio del terror artesanal, sobre el film de Jeremy Gillespie & Steven Kostanski, y El renacimiento del terror mexicano. La nueva dimensión del horror cósmico, acerca de la nueva eclosión del fantástico confeccionado en México.

Más información:  y pedidos en: elbuquemaldito_zine@hotmail.com

 

Published in: on enero 25, 2017 at 7:02 am  Dejar un comentario