Flores entre espinas. Antología crítica del (otro) cine fantástico español (1929-2000)

FRONTAL FLORES ENTRE ESPINAS

Título: Flores entre espinas. Antología crítica del (otro) cine fantástico español (1929-2000)

Autores: Ramon Freixas, David Pizarro y Joan Bassa, con la colaboración de José Luis Salvador Estébenez

Editorial: Vial Books (Vial of Delicatessens)

Datos técnicos: 654 páginas (Barcelona, 2019)

Presentación Flores entre espinas en Sitges

Presentación de “Flores entre espinas” en el pasado Festival de Sitges dentro de la carpa FNAC. De izda. a drcha: Jordi Ojeda (moderador), David Pizarro (uno de los autores) y Ferran Herranz (editor)

En la génesis de esta reciente novedad editorial de Vial Books, Flores entre espinas. Antología crítica del (otro) cine fantástico español (1929-2000), estaba presente el afán por cubrir un vacío bibliográfico existente en torno a un buen número de filmes ninguneados, tanto por los aficionados como por la crítica, pertenecientes a la intrahistoria del cine fantástico (y aledaños) patrio. Cierto es que, pese a existir no pocas antologías previas sobre la materia, alguna de ellas cuya publicación no queda muy lejana en el tiempo y, por lo tanto, se encuentra más cercana al siempre deseado espíritu completista -por ejemplo, los dos volúmenes de Cine fantástico y de terror español: De los orígenes a la edad de oro (1921-83) y Mutaciones y reformulaciones (1984-2015), coordinados por Rubén Higueras Flores; T&B; (2015)-, la selección de cintas que llevan a cabo los autores del presente libro responde más bien a otro tipo de intereses cinéfilos e historiográficos. Nos referimos al menester de arrojar luz sobre aquellos exponentes autóctonos cuya taxonomía posiblemente vaya más allá de manidas etiquetas como “maldita” y “de culto”, adentrándonos sin remedio en el terreno abstracto del (casi) total olvido, y, en algunos casos, asimismo, en el de la invisibilidad. Una labor de arqueología fílmica que, sin embargo, sí había contado anteriormente con la atención de fanzines especializados como “Exhumed Movies” o “El buque maldito”, y que desde ahora tiene su correspondiente referencia bibliográfica.

Quiso el destino que uno de sus autores, Ramon Freixas, falleciera en marzo de 2018, cuando aún quedaba un treinta por ciento del trabajo por terminar, según cuenta en el prólogo David Pizarro, quien, tras la muerte de Freixas, hubo de asumir la tarea de finalizar el libro junto a Joan Bassa, contando además con la colaboración a posteriori de nuestro compañero José Luis Salvador Estébenez para tal fin. Finalmente, la obra vio la luz en octubre de 2019 coincidiendo con su presentación oficial en el marco del Festival de Sitges[1] y, comoquiera que las desgracias nunca vienen solas, tan solo unos meses después, en marzo de 2020, fallecía Joan Bassa, inseparable compañero de Freixas con el que formaba una dupla imprescindible dentro de la crítica cinematográfica de nuestro país. Incansables reivindicadores del cine de género menos oficialista desde las páginas de las revistas “Dirigido por…”, “Quatermass” o “Cine-Bis”; firmantes de ensayos tan esclarecedores como El cine de ciencia ficción: una aproximación (Paidós Ibérica Ediciones, 1993) o Diccionario personal y transferible de directores del cine español (Ediciones Jaguar, 2006); sirva, pues, el comentario de este libro como homenaje a ambos autores, ya que, por otro lado, nos encontramos ante una obra que, debido quizás a haber puesto el foco en el envés más inaccesible de nuestra cinematografía, nos da la impresión de que ha pasado más desapercibida de lo que debiera.

Más de ciento setenta títulos reseñados componen el presente volumen, en el que se percibe el inconfundible estilo de Freixas y Bassa, por medio de su habitual humor y su enfoque original y heterodoxo del análisis cinematográfico, si bien, el grueso del trabajo duro, debido a las desgraciadas circunstancias ya comentadas, termina por recaer en la pluma de David Pizarro, cuya firma es la que predomina en el libro, manteniendo no obstante el peculiar estilo crítico del añorado tándem. De ese modo, el texto cobra protagonismo absoluto a lo largo de sus páginas en detrimento del diseño y la maquetación; dos o tres fotografías en blanco y negro por reseña es lo que podemos encontrar en el mejor de los casos, y al tratarse mayormente de filmes harto complicados de localizar, a veces la resolución de las imágenes no alcanza la nitidez deseada.

Posiblemente, la criba de títulos -la parte más peliaguda de cualquier antología- sea cualquier cosa menos ortodoxa; sorprende que sus autores no desdeñen la inclusión de cualquier tipo de coproducción (al contrario de la norma habitual en otros libros previos sobre la temática, en los que se opta por seleccionar únicamente las coproducciones firmadas por directores españoles), algunas de ellas incluso tan conocidas como Un hacha para la luna de miel/Il Rosso segno della follia (Mario Bava, 1969) o La invasión de los zombies atómicos/Incubo sulla città contaminata (Umberto Lenzi, 1980). Pero pueden estar tranquilos los rastreadores de las piezas más subterráneas, ya que en Flores entre espinas verán recompensado con creces su apetito cinéfago merced al desglose impertérrito de oscurísimas muestras de toda índole genérica, más algunos softcores y algún que otro hardcore; eso sí, a condición de que se puedan encuadrar (más o menos) dentro de la parcela del fantástico.

Pero, a nuestro parecer, el punto fuerte del libro, aparte de desenterrar una gran cantidad de celuloide sobre el que rara vez se ha escrito, estriba en el torrente de datos e información de difícil acceso que sus artífices ponen a disposición de los interesados, a través del minucioso estudio de la ingente bibliografía consultada, de la que extraen continuamente jugosas declaraciones de los principales responsables de los filmes analizados -además de testimonios exclusivos pertenecientes a entrevistas realizadas exprofeso por Pizarro para la confección del libro-. En ese sentido, igual echa para atrás a algunos lectores el hecho de que todas las reseñas comiencen con extensas biofilmografías de los directores, máxime teniendo en cuenta que dicha extensión resta bastante espacio a la valoración de la película en sí, que en muchas ocasiones no suele ser muy elogiosa, pudiendo llegar a crear la duda del porqué de su inclusión. Sin embargo, como ya hemos apuntado, tales introducciones a las semblanzas de directores, actores, guionistas (…) pueden estar justificadas en el contexto de la carrera de los cineastas, llegando a establecer interesantes conexiones con las películas reseñadas, cuyo nivel cualitativo no tiene por qué ser el principal atractivo para el estudio de las mismas.

Con todo, y como bien señala Pizarro en el prólogo, la cinematografía española es pródiga en filmes perdidos, un mal endémico que, como no podía ser de otro modo, imposibilita la exhaustividad de cualquier obra de estas características. Triste pero muy cierto. Así, películas como El otro Fu-Manchú (Ramón Barreiro, 1946), Leyenda de Navidad (Manuel Tamayo, 1947), El cerco del diablo (José Antonio Nieves Conde, Enrique Gómez, Antonio del Amo, Edgar Neville, Antonio Ruiz Castillo, 1952), Javier y los invasores del espacio (Guillermo Ziener, 1967) o La vida, el amor y la muerte (Carlos Puerto, 1980) tendrán que esperar a ser recuperadas de algún oscuro sótano para pasar a engrosar las (maltrechas) listas del fantastique hispano.

            Francisco Arco

[1] Cuya presentación completa se puede escuchar a través del siguiente enlace: http://comiccienciatecnologia.blogspot.com/2019/12/Flores-entre-espinas-Vial-of-Delicatessens.html

 

Published in: on abril 7, 2020 at 8:58 am  Dejar un comentario  
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Entrevista a Belén Mateos Járrega, autora de “Giuliano Gemma. Una tierra, una espada y una pistola”

Belén Mateos

A finales del pasado mes de septiembre se ponía a la venta Giuliano Gemma. Una tierra, una espada y una pistola, primer libro en solitario de Belén Mateos Járrega. Publicado por la editorial independiente Dilatando Mentes, supone de algún modo la culminación de la reivindicación que desde hace muchos años su autora viene realizando en nuestro país de la figura de quien fuera una de las más indiscutibles estrellas de la época dorada del cine-bis europeo, en especial a través de su labor al frente de Por techo cielo de estrellas, el único blog dedicado al actor en castellano y activo desde hace más de una década. Quizás por ello, Giuliano Gemma. Una tierra, una espada y una pistola se centra en la relación que el protagonista de films tan inolvidables como el díptico de Ringo dirigido por Duccio Tessari mantuvo en nuestro país, donde rodó no pocas de sus películas, en especial los wésterns por los que, en mayor o menor medida, es recordado por el gran público. Con esta premisa, a lo largo de las casi cuatrocientas páginas que componen el volumen, profusamente ilustradas con otras tantas fotografías, Belén va desgranando uno por uno todos los títulos que filmó en España, en especial en la provincia de Almería y alrededores, contando con el apoyo de numerosas entrevistas a profesionales y amigos del desaparecido intérprete, ofreciendo así un dibujo del perfil humano y profesional de Gemma, al tiempo que realiza un sentido homenaje a todos aquellos que hicieron posible aquella época inolvidable y, por desgracia, irrepetible, del cine popular del Viejo Continente que tuvo en España uno de sus principales centros de operaciones.

PORTADA FRONTAL GIULIANNO GEMMA

Giuliano Gemma. Una tierra, una espada y una pistola supone de algún modo el colofón hasta la fecha de tu admiración por el fallecido actor italiano. Pero ¿cómo nace esta fascinación por Gemma? Según comentas en los agradecimientos del libro, parece ser que es una “herencia” paterna…

Sí. Mi padre lo admiraba y lo admira mucho. Es su actor preferido junto a Gordon Scott, je, je. Siempre nos hablaba de sus películas a mi hermano y a mí, así que le cogimos cariño. Luego mi hermano se decantó por otros más serios como Gian Maria Volontè y yo seguí con Giuliano porque me parecía muy simpático y guapo, claro, pero entonces yo era una niña; guapo también era Franco Nero, sin embargo Giuliano era más, por así decirlo, cercano y alegre. Era lo que transmitía desde la pantalla y es lo que le hizo triunfar entre un público muy amplio, incluidos los niños. En Italia los pequeños jugaban a ser Ringo. Algo especial debía tener…

¿Y qué te lleva a dar el paso de ser una admiradora de Gemma a crear la primera y única web española dedicada a su figura, Por techo cielo de estrellas?

Ahora cada vez hay más información sobre estos actores del spaghetti wéstern por las redes, pero cuando la creé (la que hay ahora es una actualización, en realidad empecé en 2009 a reivindicarlo), por un lado no había tantos datos ni reseñas de sus películas y, por otro, tenía la impresión de que se daba más importancia a otros actores y a otras películas del género por ser más “serios”, más en la línea de Clint Eastwood; creí que a Giuliano no se le daba el lugar que merecía por ser guapito y tener una apariencia más limpia, siempre o casi siempre bien afeitadito. Él había sido una gran estrella y ahora no se le reconocía como tocaba. Es curioso y triste a la vez, pero desde que murió ya aparece más material relacionado con él, mucho, y la gente lo valora mejor. Estoy pensando sobre todo en el panorama español, porque en Italia Giuliano Gemma ha sido siempre considerado el rey del western all’italiana.

Silla de plata Giuliano

Giuliano Gemma en una imagen de “Sella d’argento” de Lucio Fulci, film crepuscular considerado habitualmente como el último spaghetti western

Imagino que el origen de Giuliano Gemma. Una tierra, una espada y una pistola está íntimamente ligado a esta labor en el blog…

Sigue ese camino de reivindicación que empecé, pero, por supuesto, en otro tono, pues un blog es condenadamente subjetivo, en líneas generales. Un libro que habla sobre la carrera de quien sea debe cumplir con la objetividad, por respeto a los lectores. Es un principio básico. Al mismo tiempo, he querido que se conozca, porque yo lo he conocido después así, al Giuliano humano, al Giuliano detrás de la cámara, por eso se entrelazan los dos aspectos, el profesional y el personal del actor a través de las entrevistas y testimonios de quienes lo conocieron.

Giuliano Gemma. Una tierra, una espada y una pistola ha sido publicado por la editorial independiente Dilatando Mentes. ¿Cómo surgió la asociación?

Pues de casualidad, pero por algo tan bonito como el fomento de la lectura entre los estudiantes. Mis editores, Ángel y Maite, tienen la sede en una localidad cercana a Denia, que es donde vivo, llamada Ondara. Contacté con ellos porque quise que vinieran al instituto donde trabajaba entonces para dar una charla. Ellos iban a iniciar una línea de ensayo muy interesante y ahí me pude colar, je,je. La verdad es que son muy valientes y se nota que les gusta lo que hacen, porque cuidan mucho la edición.

Los titanes

Giuliano en e centro de la imagen en un momento de “Los titanes”, la primera que protagonizó en su carrera y la primera que rodó en España

Entrando ya a comentar el contenido del libro, tu repaso a la vida y obra de Gemma está planteado a través de la relación que el intérprete mantuvo con nuestro país, especialmente debido a los muchos rodajes en los que intervino en España en general, y en la provincia de Almería en particular. ¿Por qué te decantaste por este enfoque?

Intenté hacer algo distinto, pero a la vez complementario a lo que hizo Carlos Aguilar en su libro Giuliano Gemma. El factor romano, porque no hubiera tenido sentido repetir contenidos. Me centré en la trayectoria de Giuliano en España porque me constaba que él la valoraba mucho a nivel profesional, y a nivel personal se veía su empeño por no perder contacto con nuestro país, como luego me ha corroborado la gente a la que he entrevistado, pues algunos seguían manteniendo contacto con él hasta que falleció, como es el caso de su taxista en Almería, Curro Sánchez. Que con los años se preocupara por saber de ellos demuestra lo que apreciaba a esas personas y esa época de su vida transcurrida aquí. Además, todos me comentaban lo mucho que lamentaron su muerte cuando se enteraron. Este libro me ha hecho ver realmente lo que era recordado Giuliano Gemma en España, cómo había dejado huella. Por eso me entristece tanto que él no lo haya podido ver.

Tras tu introducción, el libro se abre con una presentación a cargo del crítico e historiador cinematográfico Carlos Aguilar y un prólogo escrito por la actriz Assumpta Serna. ¿Cómo surgió su participación y por qué te decantaste, precisamente, por ellos?

Como Carlos Aguilar había escrito el único libro que existía sobre Giuliano en España, me parecía oportuno que fuera él el que me introdujera; además, siguiendo mi plan de dar a conocer al actor italiano desde dos puntos de vista, el profesional y el humano, pensé que, Aguilar para el primer aspecto y la actriz Assumpta Serna ―que era amiga personal del actor― para el segundo, eran los ideales. Tuve suerte con ellos porque aceptaron enseguida entrar en mi proyecto, a pesar de ser yo una novata.

También quise que estuvieran sus hijas o alguna de ellas a modo de epílogo (las dos, Giuliana y Vera han estado al tanto de todo y me han ayudado en la elaboración del libro), porque a su padre le dieron un premio póstumo en el Festival de Cine Wéstern de Tabernas (Almería) y quería que hicieran acopio de lo que sintieron ellas al volver a aquel lugar tan querido por su padre y de la relación que tuvo este con nuestro país en general. Me lo hizo finalmente Vera, la hija pequeña, que, aunque muestra imagen de mujer fuerte, enérgica y tajante, muy italiana, por otro lado, cuando habla de su padre es tan amorosa que enternece.

Con Vera Gemma

Belén con Vera Gemma en el Almería Western Film Festival

El grueso de la obra lo compone el recorrido cronológico que efectúas desde su primera película rodada en nuestro país, el péplum Los titanes/Arrivano i titani (1961) hasta la que a la postre sería la última, Juana la loca (2001), cuarenta años justo de carrera que desgranas comentando uno por uno todos sus films con participación española. No obstante, dentro de este repaso otorgas un especial protagonismo a su contribución al denominado spaghetti wéstern, algo que de algún modo es ya anunciado desde la misma portada del libro. ¿Se debe únicamente a las características propias de la carrera de Gemma, o también a un interés personal por tu parte hacia este género?

Las dos cosas, pero, sobre todo, porque Giuliano Gemma es reconocido internacionalmente por sus películas wéstern, aunque él intentó después demostrar que podía hacer algo más, y realmente lo consiguió; no hay más que ver Delito de amor (Delitto d’amore, 1974) de Luigi Comencini, Un uomo in ginocchio (1979) de Damiano Damiani o las ambientadas en Sicilia Corleone [vd: Corleone, 1978] y La fuerza del silencio (Il prefetto di ferro, 1977), ambas de Pasquale Squitieri, por las que recibió premios internacionales. Pero claro, si piensas en Giuliano Gemma la primera imagen que te viene a la cabeza es la del cowboy simpaticón, ingenioso y sonriente, que es el tipo que le hizo triunfar. Una imagen suya de vaquero era lo que tocaba.

En los referidos comentarios que incluyes de cada film, haces un especial hincapié en especificar las localizaciones españolas exactas en las que se rodaron. ¿Por qué?

Por darlas a conocer. Ahora se lleva mucho eso y creo que es lo correcto para publicitar nuestros paisajes y este cine, y un poco también por conocer yo aquellas que no controlaba.

Dentro de estos comentarios, también me ha llamado la atención por inusual el análisis que realizas de muchas de las bandas sonoras de aquellos films…

Creo que en eso me he quedado corta, fíjate. Pero es que las bandas sonoras del spaghetti wéstern son la mayoría maravillosas, que se lo digan a Tarantino… Y es que contrataban a grandes como Francesco De Masi, Gianni Ferrio, Riz Ortolani, Bruno Nicolai… o el maestro Morricone. Claro, algo había que decir de semejantes talentos.

En la estación de La Calahorra

Belén en la estación de La Calahorra, escenario de múltiples rodajes durante las décadas de los sesenta y setenta, especialmente de wésterns

A lo largo de estos comentarios, si hay algo que se ponga de relieve es la exhaustiva labor de investigación y documentación que has llevado a cabo, reconstruyendo la trayectoria de Gemma a través de innumerables fuentes, en ocasiones de lo más insospechadas. ¿Cuán de laborioso fue este apartado? ¿El trabajo previo de recopilación con el que ya contabas al frente de Por techo cielo de estrellas te facilitó de algún modo el trabajo?

Sí, me facilitó el trabajo mi recopilación previa para el blog, pero es que, además, gracias a él conocí a un amigo suyo, que ahora es mío desde hace ya años, Marco Fanciulli. Él me mandó material a través del mismo Giuliano, que sabía de mi tarea a través de él, me contó cosas y medió para que yo conociera al actor en persona.

Por lo demás, mucho de lo que he escrito lo adquirí también a través de los testimonios, de mi búsqueda y coleccionismo durante años, por ejemplo de prensa de la época, y al defenderme un poco en italiano he podido bucear en archivos o leer libros muy interesantes escritos en esa lengua.

Otro aspecto que destaca del libro es su apabullante archivo gráfico, con la inclusión de casi cuatrocientas fotografías, muchas de ellas inéditas. ¿Cómo fue la labor de recopilación de todo este material?

Tengo más, pero por cuestión de derechos no pude incluirlas. El material viene casi todo de su familia, sus hijas y su mujer, y de los que participan en el libro, que me lo han cedido gentilmente. He tenido mucha suerte. Otras fotografías las he comprado. No gasté más porque mis editores me frenaron, ja, ja.

Con Lee Van Cleef en El día de la ira

Lee Van Cleef y Giuliano en una pausa del rodaje de “El día de la ira”

Cada capítulo, junto a la reseña de los films que intervino en el periodo temporal determinado, como decimos, se completa con varias entrevistas a distintos profesionales y/o amigos que trabajaron junto con Gemma o lo trataron. ¿Por qué te decantaste por esta estructura?

Aunque al principio pensé en hacer dos partes, una de ensayo y otra de testimonios, como se ha hecho en otras obras, creí que debía hacerlo diferente cuando me di cuenta de que podía hablar con personalidades de cada época. Por eso ordené la experiencia de Giuliano Gemma cronológicamente, sus etapas por géneros y que después hablaran sus compañeros o amigos de cada periodo. Estoy muy contenta con esa estructura, a decir verdad, sin embargo me costó ordenar las entrevistas un poco; primero, porque algunos han estado con él en varias etapas. Segundo, porque de la primera, el péplum y cine de aventuras, y de la última, la policiaca, era más difícil encontrar o contactar con compañeros. Algunos me han costado mucho. Y tercero, porque de la etapa wéstern tenía tantos… y aún podía haber tenido más, pero había que cortar por algún lado, por desgracia.

Otra cosa que me gusta y que creo que es original es que las entrevistas y testimonios no son solo de gente famosa, de actores y actrices, sino de gente normal, de personal que trabajaba detrás de la cámara, del equipo, especialistas, están los taxistas y el hijo del guarda del poblado Fort Bravo, que es una de las entrevistas más bonitas porque muestra esos sets de rodaje a través de los ojos de un niño. Todos ellos forman parte imprescindible de ese mundo cinematográfico. Es como contar la historia, pero también la intrahistoria. Me ha encantado conocerlos a todos ellos.

Al hilo de lo que comentas, además de hablar de su experiencia con Gemma, en estas entrevistas se comentan diversos aspectos de aquellos rodajes y de las personas que intervinieron en ellos, erigiéndose en cierto modo en un homenaje a aquel cine y a aquellos que lo hicieron posible. ¿Era esa tu intención?

Sí, era esa mi intención; que se conociera aquel cine a través de una estrella popular de la época; así que es a través de Giuliano Gemma que conocemos un poco cómo funcionaba aquello.

Con Rita Hayworth y Klaus Kinski en I bastardi

Giuliano, Rita Hayworth y Klaus Kinski en una escena de “I bastardi”

Sin menoscabo de otros apartados, estas entrevistas suponen en mi opinión el plato fuerte del libro. ¿Qué criterios estableciste a la hora de escoger a las personalidades a las que entrevistar?

Al principio, aparte de las personas del prólogo, introducción y epílogo, que era lo que más claro tenía, busqué a Neno Zamperla, porque sabía que él era el que más me podía aportar, pues fue su mejor amigo y maestro de armas en muchas de sus películas. Él me ayudó a contactar con otras personas también sin yo pedírselo, por ejemplo con Nino Benvenuti, el campeón mundial de boxeo que rodó en Madrid con Gemma Vivos o preferiblemente muertos/Vivi o preferibilmente morti (1969). Zamperla era muy generoso. Le llamaba frecuentemente también para contarle cómo iba el libro y que en Almería se acordaban mucho de él, cosa que le alegraba un montón. He lamentado enormemente su reciente muerte. Pero, sobre todo, cuando fui consciente de los apartados que quería en el libro, de la estructura, fui buscando a la gente que necesitaba para ellos. Por ejemplo a Álvaro de Luna, que lo había visto por Denia, donde veraneaba, y lo asalté al pobre hombre mientras almorzaba con sus amigos, todos intelectuales, por cierto. Eso me costó lo que no está escrito, porque soy muy tímida y le tenía mucho respeto, no quería incomodarle, pero viendo que murió al poco tiempo, me alegro de haber vencido esa timidez. Él me regaló tantas anécdotas bonitas de su época en Roma…

Siguiendo con la anterior pregunta, no puede dejar de formularse la típica cuestión de si hubo algún entrevistado con el que te hubiera gustado contar pero que por el motivo que fuera se ha quedado fuera del proyecto…

Sí, hay varios con los que contacté, incluso me dijeron que sí y, con la entrevista preparada, no supe más de ellos. Es una lástima… Pero sobre todo hay uno, George Eastman, aka Luigi Montefiori, que, a pesar de que Neno Zamperla y la actriz Gabriella Giorgelli movieron hilos para ayudarme hablando con su agente y casa de producción, no hubo manera. Eastman rodó con Giuliano Gemma Les llamaban y les llaman dos sinvergüenzas [vd/tv: Ben y Charlie] (Amico, stammi lontano almeno un palmo, 1972) de Michele Lupo, película de la que también era guionista.

Con Mario Adorf en Por techo las estrellas

Giuliano y Mario Adorf en “Por techo las estrellas”

Muchas de las entrevistas que incluyes no están editadas, sino que están transcritas tal cual. ¿Por qué? ¿Fue acaso para darle una mayor naturalidad?

Sí, por eso se introducen con el título “Conversando con…”. En realidad están editadas, pero lo mínimo para hacerlas entendibles y correctas gramaticalmente. Me gustaba porque, además de la naturalidad, irradian cercanía, familiaridad, que es lo que transmiten muchas películas de Giuliano Gemma y él mismo en la pantalla. He intentado que el libro sea ameno por esa misma cuestión, para adaptarlo al estilo de Giuliano, que es, en general, para todos los públicos.

Por cierto, junto a las entrevistas propiamente dichas, en el repaso a sus películas también incluyes declaraciones de otras personalidades que no cuentan con su propia entrevista…

Sí, es porque no pude hablar como quise con ellos por la razón que fuese, pero me gustaba tenerlos por considerarlos importantes o porque no podía incluir más entrevistas y tuve que recortar por consejo editorial, para no hacer eterno el libro. Pero quizás las aproveche para otros proyectos, porque son figuras que me interesan muchísimo.

En cualquiera de los casos, una de las constantes que se repiten en estos testimonios que recoges es lo buena persona y buen profesional que era Giuliano…

Cierto. Yo lo he conocido más gracias a esos testimonios y debo decir que me siento muy orgullosa de ser su admiradora, más que nunca. A mi padre, que es fan veterano, le ha pasado lo mismo.

Y, en tu caso, que según has comentado también tuviste la oportunidad de llegar a conocerle, ¿qué destacarías de él, tanto a nivel humano por el posible trato que pudiste tener, como a nivel profesional?

Solo tuve, lamentablemente, un único encuentro con él en 2011, dos años antes de su accidente. Estaba muy nerviosa y no pude aprovechar el momento como se merecía porque casi no hablé, solo habló él, pero me contó algunas cosillas que incluyo en el libro de su carrera profesional, como que tuvo oportunidad de trabajar con Almodóvar en Matador (1986), pero estaba en otro proyecto y no pudo, cómo recordaba Almería y cuánto le gustaría volver, o que Michèle Mercier llevaba peluca en las películas de Angélica, cosa que me dejó bastante asombrada, je, je. En cuanto al plano personal, era un señor con clase, con ojos de buena persona, de mirada noble. Recuerdo que en nuestro encuentro primero me trató muy cortés pero sin mucha confianza, y al final se despidió dándome un afectuoso abrazo y diciéndome que le avisara si volvía a Roma. Nunca lo olvidaré.

Una pistola para Ringo

“Una pistola para Ringo”

Un par de curiosidades. En primer lugar, me gustaría que me hablaras sobre de quién fue y cómo surge la idea tan novedosa de incluir un código QR para acceder a la música que recomiendas para acompañar la lectura del libro…

Pues de mis editores, que ya lo incluían en sus anteriores libros. Lo hacen siempre. Aquí la música estaba clara, ¡spaghetti wéstern!

La otra curiosidad tiene que ver con las citas que inician cada capítulo, en su mayoría sacadas de diálogos de películas de Gemma. ¿Por qué elegiste, precisamente, esta fórmula y qué criterios seguiste a la hora de escogerlas?

En los filmes de Giuliano Gemma había diálogos con cierta solera, frases sentenciosas que podían anticipar muy bien cada parte, describirla o definir los personajes de Giuliano, y escogí las que creía convenientes, aunque había otras frases que también iban bien. Por ejemplo, para anunciar el texto de Carlos Aguilar utilicé una que decía el propio Giuliano en el libro que el crítico cinematográfico le dedicó; en la Introducción, que escribo yo misma, al presentar al actor y lo que significó en su época, la frase que la precede es la de Una pistola para Ringo/Una pistola para Ringo (1965) en la que él se presenta… Y así.

Hace escasos días se cumplían seis meses desde la salida a la venta de Giuliano Gemma. Una tierra, una espada y una pistola. ¿Contenta con el resultado y la repercusión que ha obtenido hasta el momento?

Sí, estoy contenta, aunque sé que me he dejado algún testimonio por ahí, personas a quienes les hubiera gustado colaborar, que a lo mejor rescato si hubiera una segunda edición. Espero que los que han participado y me han ayudado estén satisfechos también.

Y, mirando ya al futuro, ¿qué proyectos tienes? ¿Giuliano Gemma. Una tierra, una espada y una pistola ha sido algo puntual, o tienes intención de seguir publicando nuevos ensayos de similar naturaleza?

Estoy planeando dos nuevos proyectos similares al de Giuliano Gemma, nacidos mientras trabajaba con él. Descubrí que aún hay muchos aspectos dignos de estudiar que no han recibido la atención que merecen.

José Luis Salvador Estébenez

Published in: on abril 6, 2020 at 8:24 am  Dejar un comentario  

A la venta “Hace un millón de años. Todo el cine de dinosaurios (1914-1987)” de Octavio López Sanjuán

hace un millón de años - portada

Desde finales del pasado mes de febrero se encuentra a la venta Hace un millón de años. Todo el cine de dinosaurios (1914-1987), el nuevo libro de Octavio López Sanjuán, en el que nuestro buen amigo y ocasional colaborador vuelve a sumergirse en el cine de dinosaurios al que ya dedicara hace unos años su estupendo Cinezoico: El dinosaurio a través de la historia del cine. De este modo, Hace un millón de años recorre la historia de las producciones cinematográficas –grandes clásicos y joyas olvidadas- centradas en estos grandes animales del pasado, desde el nacimiento del séptimo arte hasta el ocaso del stop motion como método revitalizador a finales de la década de los ochenta. Un sentido homenaje a todos aquellos artistas, que dedicaron su vida a rescatar de la extinción a estos fabulosos animales que dominaron la Tierra y dominan nuestra fantasía desde la más tierna infancia.

hace un millón de años - 1

Cuando los dinosaurios dominaban la Tierra, Gorgo, La tierra olvidada por el tiempo, El último dinosaurio, Viaje al centro de la Tierra o El planeta de los dinosaurios son solo algunas de las muchas películas que desfilan a lo largo de  las doscientas noventa páginas que componen un libro bellamente ilustrado, como es norma en las publicaciones de Diábolo Ediciones y que se encuentra ya disponible a un p.v.p. recomendado de 25,95 € en librerías y en la propia web de la editorial: http://www.diaboloediciones.com/tienda/

Published in: on marzo 15, 2020 at 8:29 am  Dejar un comentario  

Presentación hoy en Madrid de “La muerte en miniatura”, biografía de la pionera criminóloga Frances Glessner Lee escrita por María G. Valero

La muerte en minuatura

Esta mañana a las 12 horas en la madrileña librería “Enclave de libros”, sita en la calle Relatores nº 16 (Metro Tirso de Molina), los apasionados de la novela negra y las series policiales podrán conocer de primera mano la historia de Frances Glessner Lee, quien fundó el departamento de Medicina Científica de la Universidad de Harvard hace casi un siglo. María G. Valero, la autora de la biografía titulada La muerte en miniatura, sumergirá a los asistentes al evento en el inquietante mundo de los asesinatos sin resolver y que llevaron a esta pionera estadounidense a lo más alto de la ciencia policial. Acompañarán en el acto  a la autora La muerte en miniatura, Jesús Molina, profesor experto en criminología de la Universidad Complutense de Madrid, y Paloma Contreras, blogger madrileña que a través de su página: entrepiedrasycipreses nos acerca a las curiosidades del mundo funerario. A través de todos ellos, descubriremos a la mujer que ayudó a desentrañar célebres delitos.

Maria-G-Valero

María G. Valero (fotografía de Vanessa Pérez)

«Frances Glessner Lee fue una influencer de la ciencia policial hace un siglo» afirma María G. Valero. Su libro, La muerte en miniatura, publicado por Ediciones Casiopea, recoge la vida de esta pionera que llegó a ser nombrada capitana de la policía de New Hampshire (la primera mujer en el país con ese rango). Su figura ha sido y sigue siendo muy célebre, ha inspirado documentales, reportajes y exhibiciones como la organizada por el Smithsonian American Art Museum hace un par de años. «La vida de esta heredera se transformó en la vida de un personaje digno de la mejor novela de Conan Doyle», comenta María, para quien «los escenarios del crimen de Glessner Lee constituyen una obra única, imprescindible para cualquier amante del arte y de la criminología». Y es que los escenarios reducidos diseñados por Frances Glessner Lee ayudaron a desentrañar el misterio de algunos crímenes, y han inspirado a famosos directores de cine: Anthony E. Zuiker (creador de CSI) sucumbió a las maquetas diseñadas por esta figura de la ciencia forense y en la séptima temporada de CSI Las Vegas y el “asesino de las miniaturas” trajo de cabeza a Grissom.

Más información en: La muerte en miniatura

Published in: on febrero 29, 2020 at 7:21 am  Dejar un comentario  

Entrevista a Daniel Rodríguez Sánchez (aka Reverendo Wilson), autor de “Video Nasties: Memorias de un cine prohibido”

Finales de la década de 1970. Margaret Thatcher se convierte en la nueva Primera Ministra del Reino Unido. Entre las férreas políticas de la “Dama de hierro” no podía faltar un organismo que controlase el contenido de lo que se debía o no ver. Surgió así una censura que intentó acabar con numerosas películas, especialmente aquellas que pululaban por el recién nacido mercado videográfico, incluyéndolas en una lista popularmente conocida como Video Nasties.

Sobre este tema versan las dos entregas de Video Nasties: Memorias de un cine prohibido — cuyo primer volumen ha sido publicado recientemente—, un ensayo escrito por Daniel Rodríguez Sánchez, más conocido como Reverendo Wilson, con quien hemos tenido el placer de charlar sobre censura, prohibiciones y cine.

Video Nasties-Reverendo

Para los profanos en la materia, ¿qué son las video nasties?

Son un conjunto de películas, concretamente setenta y dos, que los organismos censores británicos consideraron potencialmente inapropiadas para el público de la nación, ejecutando contra ellas una férrea persecución aprovechándose del entonces auge del mercado de los videoclubs, a principios de los años ochenta. Fueron consideradas el enemigo público número uno del Reino Unido, urdiéndose una campaña tan difamatoria como excesiva que intentó desprestigiar las corrientes cinematográficas menos condescendientes y más subversivas. Las obras fueron incluidas en un listado público con el objetivo de que quedasen señalizadas por su supuesto atentado contra la moralidad. A parte de sus temáticas o excesos, hay una diatriba de contexto que fue vital para originar este fenómeno: se produjo una especie de vacío legal que impedía a la British Board of Film Classification (BBFC), principal órgano censor del Reino Unido, tener un control sobre aquello que se distribuía en vídeo, ya que el auge de este mercado había dejado de lado otras maneras de consumir películas, como las hasta entonces supeditadas a los estrenos en salas comerciales donde la BBFC sí tenía un control absoluto.

¿Qué elementos de una película señalaban esos organismos censores para considerarla como un atentado contra la moralidad del espectador?

Como ya anuncias en la pregunta, los censores tenían un principio claro de persecución: “aquello que pudiera atentar contra la moralidad de los espectadores”. Un elemento muy subjetivo y objeto a muchas interpretaciones, pero que mayoritariamente supeditaban a los contenidos con altas pretensiones de mostrar erotismo y más especialmente la violencia. Además, la conjunción de ambos elementos, incomprensible y obscena para las mentes más conservadoras —es importante señalar que todo esto se urdió a partir del entonces recién inaugurado Gobierno de Margaret Thatcher—, suponía un ataque directo en contra de quienes querían tener un control extremo de todo lo que pudiera llegar a los hogares. Teniendo en cuenta que los distribuidores encontraron un creciente negocio a la hora de poner en el mercado videográfico todo tipo de películas de la entonces emergente emulsión de las cinematografías de subgéneros —la reciente década de los setenta fue tremendamente productiva en ello—, la proliferación de películas underground de contenidos subversivos iba en aumento, consiguiendo atemorizar a los férreos censores. Pero, aunque mayoritariamente películas de índole violenta, y más concretamente el splatter tanto americano como europeo dotó de muchos productos a la lista, cualquier alusión a elementos que considerasen obscenos o lujuriosos —a veces ya no sólo en lo gráfico, sino por alusiones sutiles en las propias películas— ya hacía sonar las alarmas. Y, por qué no decirlo, algunas corrientes, como por ejemplo el auge de las películas de canibalismo, originaban que cualquier filme con alusiones claras a él estuviese ya férreamente perseguido, en algunos casos, aunque fuese sólo con una alusión en su título; esto fue lo que motivó, a modo de ejemplo, que La semana del asesino (1972) de Eloy de la Iglesia se convirtiese en una de las aportaciones españolas al listado[1].

Video Nasties-2

Echando un vistazo al listado de las nasties que analizas en esta primera parte de tu ensayo, cualquiera puede comprobar que la mayoría de los títulos son de películas de terror. ¿Fue este género el que más estuvo señalado o hubo otros que también sufrieron el acoso de la censura?

Efectivamente, el terror ocupa una buena cuota del listado, y ya no sólo de las que hemos incluido en este primer volumen. Pienso que esto es debido no por un ataque directo al género en sí mismo, sino porque como te decía antes nos encontramos en una época donde los lenguajes y conceptos para el terror cambiaron completamente en la década de los setenta; se originó por ello una nueva ola artística relativa a un terror alejado de los cánones clásicos del mismo, apostando por unas temáticas y conceptos con ciertos reflejos sociales, mostrando en pantalla una incomodidad escénica basada en terrores verídicos que se podían encontrar en las calles. En lo que respecta a este primer volumen, podemos encontrar algunas video nasties célebres a este respecto como La última casa a la izquierda (The Last House on the Left, Wes Craven, 1972), uno de sus émulos italianos como es Violación en el último tren de la noche (L’ultimo treno della notte, Aldo Lado, 1975) o, incluso, otra rape and revenge icónica como La violencia del sexo (I Spit on your Grave, Meir Zarchi, 1978); el terror se volvía disruptivo, cambiando sus formas de alusión a tótems clásicos perfectamente identificables como iconos ficticios —el terror de la Universal o la Hammer, por ejemplo—, a temáticas que aludían a la más palpable malignidad humana. El terror estaba derivando en unas connotaciones tan novedosas como extremas, que los censores consideraban una especie de “pornografía del sexo y de la violencia”. Sin embargo, derivado de estos nuevos lenguajes del cine de género, fruto este libertinaje creativo hacia el terror, se producían la ebullición de otros subgéneros como el ya citado cine de caníbales o la llamada nazisploitation, donde para favorecer sus temáticas utilizaban una violencia gráfica hasta entonces casi inédita. Pero hay que tener en cuenta también que, aunque este tipo de películas son las que mayores aportaciones han hecho al listado, el thriller e incluso el drama con tintes psicológicos podían ser perseguidas si en algunas de sus secuencias utilizaban un lenguaje visual con algún extremismo, como es el caso de desconocidas películas —y que han alcanzado, gracias a su condición de video nasties, una necesaria visibilidad— como The Witch Who Come from the Sea (Matt Cimber, 1976) o La casa de la colina de paja (Exposé, James Kenelm Clarke, 1976), como ejemplo de dos obras perseguidas y que se conectan con el terror de manera mucho menos directa que las otras películas mencionadas.

En el libro comentas el caso del asesinato en 1993 de James Bulger, de apenas dos años, a manos de Robert Thompson y Jon Venables, ambos de diez, y de cómo los medios intentaron vincular el crimen con el hecho de que tanto Robert como Jon pudieran haber visto días antes Muñeco diabólico 3 (Child’s Play 3, Jack Bender, 1991). Esto me recuerda a casos como el de Columbine o el del “asesino de la katana”, cuyos crímenes ciertos sectores de la opinión pública relacionaron con los efectos de los videojuegos, o también al de los Tres de West Memphis y de cómo los medios mintieron vilmente para relacionar los crímenes con el satanismo, el heavy metal y la literatura y el cine de terror —este último caso tremendamente flagrante, ya que los acusados eran inocentes—. ¿Crees que treinta años después la sociedad sigue responsabilizando a cierto tipo de cultura de tales males? ¿Piensas que sigue habiendo censura?

En efecto, el primer caso que comentas alude a un periodo en el que el fenómeno de las video nasties estaba en un claro decaimiento y los censores se aprovecharon del amarillismo de los medios para iniciar una nueva campaña de desprestigio para cierto sector de obras cinematográficas, utilizando el impacto que el caso de James Bulger —y algunos más que han pasado a ser “clásicos” de la crónica negra del país— originó en la sociedad británica. Precisamente ahí se llegó a demostrar en uno de los procesos judiciales que era totalmente improbado que Muñeco diabólico 3 pudiera haber influido en los jóvenes homicidas para cometer su atrocidad, ya que ni si quiera la habían visto. Pero es algo que, lamentablemente, sigue sucediendo hoy en día, como una manera implantar una censura moral para fomentar una barrera de protección ante el sector menos cómodo de las sociedades de hoy en día. Recuerdo, aludiendo a uno de los casos que mencionas, como al “asesino de la katana” rápidamente se le adhirió un supuesto fanatismo al Final Fantasy por algo tan absolutamente trivial como su corte de pelo que, por cierto, era tendencia en aquellos tiempos. O, ya sin ir más lejos, las ampollas que ha levantado en los últimos años otra saga de videojuegos como los Grand Theft Auto y las recientes palabras de Donald Trump acusando a esta industria como la causante de los tiroteos masivos ocurridos en Estados Unidos, cuando todos sabemos que esa problemática viene de otros asuntos sociales y burocráticos que ya han generado multitud de debates. Tan sólo hay que tirar de estadística, ahora que la industria del videojuego está alcanzando unas cifras de beneficios increíbles, para darse cuenta del sinsentido de estas acusaciones gratuitas. ¿De todas las ventas que se producen en este negocio, a cuantos gamers les da por hacer su GTA por las calles? Son denuncias populistas y ridículas, que se pueden tirar abajo con un poco de sentido común. En realidad, y da igual que se acuse de estos crueles actos a videojuegos, películas o, como también indicas, la música, todo responde a unas conductas de intento de derribo de un libertinaje creativo en las tendencias artísticas de estos productos, con el objetivo de defender unos valores arcaicos que intentan mantener un conservadurismo moral. Lamentablemente, y más con los tiempos que corren, nunca nos libraremos de ello.

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¿Puede adelantarnos algo de la segunda entrega de Video Nasties? ¿Cuándo lo tendremos en librerías?

La segunda parte completará este viaje a través del cine prohibido con el resto de películas que conforman el listado, donde se encuentran obras muy célebres para quienes amamos este tipo de cinematografías extremas, que dieron al terror un vigor escénico increíble: clásicos como Nueva York bajo el terror de los zombies (Zombi 2, 1979) o El más allá (L’aldilà, 1981) de Lucio Fulci, Holocausto caníbal (1980) de Ruggero Deodato, Muertos y enterrados (1981) de Gary Sherman o Posesión infernal de Sam Raimi, entre otras; muchas de ellas, por cierto, consideradas por los propios censores obras ejemplares para dar base conceptual a su persecución. Además, he podido contactar con algunos de los directores que tuvieron el “honor” de ver que sus películas fueron consideradas video nasties, y podremos comprobar de primera mano cómo recibieron el fenómeno. También, como algo que en lo que a mí respecta era de obligado repaso, en el volumen 2 habrá un espacio para esas películas que por diferentes razones no fueron consideradas video nasties, pero sufrieron igualmente las peligrosas garras de la censura británica, como La matanza de Texas (The Texas Chain Saw Massacre, 1974) de Tobe Hooper o Maniac (Maniac, 1980) de William Lustig, entre otras muchas.

Debe ser un honor que Video Nasties fuera el libro oficial de la última edición de la CutreCon y que, además, haya sido prologado por Ángel Sala…

Las dos situaciones han sido recibidas con muchísimo entusiasmo. Es emocionante que la publicación pudiera formar parte de la CutreCon, certamen que ya se ha ganado un merecido hueco en el ahora rico panorama nacional de festivales de índole fantástico, y que con sus proyecciones da visibilidad a muchas obras condenadas a cierto ostracismo. Y, por supuesto, ha sido maravilloso que Ángel hiciera el prólogo, ya no sólo por ser el director del festival número 1 mundial relativo al cine fantástico, Sitges, sino porque le considero uno de los más expertos estudiosos de este tipo de cine tan subversivo. Me constaba que era un gran entusiasta del fenómeno de las video nasties, así que rápidamente nos pusimos en contacto con él. Que quisiese formar parte del proyecto ha sido una de las grandes alegrías que ha dado el desarrollo de la publicación.

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Pasemos a otro tema. Soy un flipado de la obra de Rob Zombie y sé que hace unos años publicaste un libro sobre él en la tristemente desaparecida editorial Tyrannosaurus Books. ¿Existe la posibilidad de que algún momento se reedite?

Reeditar Rob Zombie. Las siniestras armonías de la sordidez es algo que está encima de la mesa desde hace tiempo, ya que lógicamente el abordar a figuras en activo provoca que la publicación quede desactualizada casi en el mismo instante de sacarla a la venta. Tratándose además de una obra acerca de un cineasta con una personalidad tan marcada como la de Rob, veo necesario avanzar el estudio con sus más recientes películas. Lo que te puedo decir hasta el momento es que estamos trabajando para esa reedición, y espero que se pueda llevar a cabo.

Aparte de la segunda entrega de Video Nasties, ¿andas trabajando en algo que nos puedas contar?

Sí, aunque tengo varias cosas en mente, siempre dentro del ensayo cinematográfico, hay un proyecto que está cogiendo forma y que fácilmente sea el que ocupe mí tiempo en cuando el segundo volumen de las Video Nasties esté publicado. Dentro de lo que puedo decir, solo comento que supondrá el abordaje a la infatigable carrera de un par de cineastas que fueron clave en una de las etapas más productivas del cine de género de su país de origen.

¿Algo más que quieras añadir?

Tan sólo agradeceros enormemente el interés mostrado en la publicación, que en sus primeros días de vida ha tenido una recepción muy cálida. Y, por supuesto, animar a todos los aficionados a adentrarse en el mundo de las Video Nasties, más especialmente en las menos conocidas. Visionar estas películas es la mejor manera de dar luz a un conjunto de obras que en su día un grupo represor quiso ocultar para siempre.

Rubén Íñiguez Pérez

[1] Nota del autor: El título internacional de La semana del asesino es The Cannibal Man.

Published in: on febrero 25, 2020 at 6:55 am  Dejar un comentario  
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A la venta el primer volumen de “Video Nasties: Memorias de un cine prohibido” de Daniel Rodríguez Sánchez aka Reverendo Wilson

Video Nasties-Reverendo

En un intento de coaccionar la libre distribución de películas de toda vertiente dentro de la entonces imperante industria videográfica, las autoridades censoras del Reino Unido establecieron una lista que popularmente se conoció como “Video Nasties”. Su objetivo era condenar al ostracismo y el olvido a una serie de películas que podían atentar contra la moralidad del público británico, reduciendo considerablemente su metraje o directamente llevándolas a la prohibición. Como fenómeno contracultural, se produjo un creciente interés por los amantes del cine más subversivo hacia este conjunto de “películas prohibidas”, llevándolas al Olimpo del culto. Cintas como Holocausto caníbal de Ruggero Deodato, Bahía de sangre de Mario Bava o El asesino del taladro de Abel Ferrera son algunos de los ejemplos de esas obras que el Gobierno británico boicoteó para evitar su distribución, pero que ahora son incuestionables clásicos del cine underground.

Dividido en dos entregas, desde hace unos días se encuentra a la venta el primer volumen de Video Nasties: Memorias de un cine prohibido, libro escrito por Daniel Rodríguez Sánchez (conocido también en Internet como Reverendo Wilson) que analiza este fenómeno y reseña una por una todas las películas que entraron en esta fatídica lista confeccionada por el gobierno británico de películas que no quería que vieran sus ciudadanos. El ensayo repasa todas las cintas de manera cronológica según su año de producción, de tal modo que esta primera entrega aglutina los títulos producidos entre 1963 y 1979, desde el Blood Feast de Herschell Gordon Lewis hasta No vayas cerca del parque de Lawrence D. Foldes. Un repaso fascinante y revelador sobre un tipo de cine prácticamente ya no existe y que fue el libro oficial de la reciente edición de CutreCon, celebrada entre el 29 de enero y el 2 de febrero en Madrid. Publicado por Applehead Team, el libro cuenta, además, con prólogo de Ángel Sala, director del Festival de Sitges.

Más información y venta: https://appleheadteam.com/producto/video-nasties-memorias-de-un-cine-prohibido/

Published in: on febrero 16, 2020 at 8:48 am  Dejar un comentario  

“La casa de los horrores de Tobe Hooper” se presentará el próximo jueves 30 de enero en Filmoteca Española

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El próximo  jueves día 30 de enero, a partir de las 21 horas el cine Doré, sede de proyecciones de Filmoteca Española, acogerá la presentación en Madrid de La casa de los horrores de Tobe Hooper, en un acto que contará con la asistencia de varios de los autores de este volumen monográfico coordinado por Carlos Díaz Maroto y un servidor, José Luis Salvador Estébenez, quienes también estaremos presentes.

Recientemente publicado por la editorial Vial of Delicatessens, La casa de los horrores de Tobe Hooper ofrece un recorrido pormenorizado por la trayectoria del finado cineasta, responsable de hitos del cine de terror moderno del calibre de La matanza de Texas, Poltergeist o la miniserie El misterio de Salem’s Lot, entre otros. Para ello, a lo largo del volumen son repasados tanto sus títulos para la gran pantalla como sus trabajos para el medio catódico, sin olvidar sus proyectos nonatos. Como complemento, el libro se remata con diferentes artículos dedicados a analizar diversos aspectos relacionados con la obra de Hooper, del que también se ofrece una entrevista.

Tras pasar los últimos años de su vida sumido en el ostracismo profesional y mediático, el fallecimiento de Tobe Hooper el verano del pasado 2017 trajo su figura de vuelta a la primera plana de la actualidad. Curiosamente, las numerosas notas necrológicas aparecidas coincidían en señalar que se trataba del director de La matanza de Texas, corriendo en cambio un tupido velo sobre el resto de su trayectoria, dejando así entrever su teórica irrelevancia. Y es que el impacto cosechado por el citado título, aún vigente casi medio siglo después de su estreno y nunca superado por su realizador, ha provocado la falsa imagen de que el resto de su obra carece del menor interés. Nada más lejos. La deriva que fue apoderándose de su trayectoria con el transcurrir de los años no invalida los diversos e innegables aciertos acumulados a lo largo de sus primeras obras, y que convirtieron a Hooper en una de las voces principales con las que contó el cine de terror durante las décadas de los setenta y ochenta.

Partiendo de esta base, La casa de los horrores de Tobe Hooper nace con el propósito de evaluar en su justa medida la obra del cineasta estadounidense, empleando para ello un análisis que aúne rigor crítico y ecuanimidad, pero sin huir de la subjetividad propia que una obra coral siempre conlleva. Para tal fin el presente libro cuenta con la participación de Ignacio Carrero, Jorge Loser, Juan Andrés Pedrero Santos, Juan Pedro Rodríguez Lazo y Fernando Rodríguez Tapia, así como de los citados coordinadores de la obra Carlos Díaz Maroto y José Luis Salvador Estébenez. Además, el volumen está prologado por Paco Cabezas, uno de nuestros cineastas más internacionales, quien actualmente se encuentra en los Estados Unidos trabajando en series de la popularidad de Into de Badlands, Penny Dreadful o El alienista, y fan confeso de la obra de Hooper.

Agotada recientemente la primera edición, se ha puesto a disposición de los lectores una segunda tirada que ya se puede adquirir en la página web de la editorial (http://vialofdelicatessens.blogspot.com/). El acto de presentación del libro en la Filmoteca Nacional estará seguido por la proyección de la película de Hooper La casa de los horrores, como no podía ser menos. Os esperamos.

Published in: on enero 17, 2020 at 7:19 am  Dejar un comentario  

A la venta el número 32 de “El buque maldito”, dedicado casi en su totalidad a la pasada edición del Festival de Sitges

El Buque Maldito #32

Desde ayer se encuentra ya disponible el número 32 del longevo fanzine especializado en género fantástico “El buque maldito”. Un nuevo número que, como es costumbre en estas fechas, concentra gran parte de su contenido en repasar los que dio de sí la reciente edición número cincuenta y dos del SITGES – Festival Internacional de Cinema Fantàstic de Catalunya.

De este modo, el reportaje dedicado a SITGES 2019 se compone de una pormenorizada crónica, la cual es acompañada a varios de los protagonistas de esta edición. Más concretamente, a los realizadores Michele Soavi (La befana vien di notte,Aquarius, El engendro del diablo), Juan Diego Escobar (Luz), Rudy Riverón Sánchez (¿Eres tú, papá?), Orçun Behram (The Antenna) y David Gregory (Blood & Flesh: The Reel Life & Ghastly Death of Al Adamson).

Dentro de este apartado dedicado a la pasada edición de Sitges se inscribe la colaboración de un servidor, José Luis Salvador Estébenez, en este número. Más concretamente, con una entrevista a Pupi Avati en la que repasamos la vertiente fantástica de la filmografía del Premi Nosferatu de este año, , responsable dentro del género de títulos del calibre de La casa dalle finestre che ridono, Zeder, L’arcano incantatore, Il nascondiglio o la reciente Il signor Diavolo.

Dejando ya Sitges a un lado, también se ofrece una extensa y exclusiva entrevista con Enzo G. Castellari realizada con motivo de su presencia en Isla Calavera 2018 – Festival de Cine Fantástico de Canarias, donde el mítico cineasta italiano recibió el Premio Isla Calavera de Honor. Los artículos “Demonios bajo túnicas de frailes”, centrado en el film portugués O construtor de anjos (1978) de Luís Noronha da Costa, y “Juan José Plans, la voz del miedo”, repaso-fantástico a la figura del escritor y guionista asturiano Juan José Plans, cierran los contenidos de este número. En total, 43 páginas ya a la venta a un p.v.p. de 4€.

Más información y pedidos en:

elbuquemaldito_zine@hotmail.com
http://elbuquemaldito.blogspot.com/

Published in: on enero 16, 2020 at 7:16 am  Dejar un comentario  

El 15 de diciembre sale a la venta el cuarto número de “Fantastic Cult Classics”, dedicado a “La residencia”

Fantastic Cult Classics - La residencia

El próximo 15 de diciembre Shock ediciones pone a la venta un nuevo número de su colección “Fantastic Cult Classics”, consagrada a homenajear a títulos de culto del cine fantástico y de terror español clásico. De este modo, este número cuatro rendirá tributo al recientemente desaparecido Chicho Ibáñez Serrador recordando el que fuera su debut cinematográfico, La residencia (1969), titulo imprescindible de nuestro cine fantaterrorífico que narra una historia gótica escrita por Juan Tebar y adaptada por el propio Chicho con su seudónimo literario de Luis Peñafiel.

De este modo, el presente número ofrece un completo y minucioso estudio de la película a cargo de Carlos Benítez y Montse Rovira, también conocidos dentro del mundillo como Serendipia Naschy, en el que relatan con detalle todos los pormenores del rodaje del film, su repercusión y los efectos que tuvo en nuestra cinematografía. Un texto, en definitiva, que supone un deleite para todos los amantes del género y del cine en general.

Por si no hubiera bastante, el número se completa con una selecta galería fotográfica compuesta por ciento veinte imágenes, entre cartelería, fotocromos, fotos fijas y detrás de las cámaras. Todo ello en cuarenta páginas de extensión en formato A4 con portada a color, obra de la artista Raquel Burgueño, a un precio de 5€ más gastos de envío; 2,20€ con envío ordinario o 5,20€ si se elige certificado.

Más información y pedidos al email: fanzinemonsterworld@hotmail.com

Published in: on diciembre 7, 2019 at 9:25 am  Dejar un comentario  

Novedades codornicistas de Santiago Aguilar y Felipe Cabrerizo

Buenas noticias para los aficionados al humor de la mítica “La Codorniz”. Y es que en las próximas semanas los especialistas en la materia Santiago Aguilar y Felipe Cabrerizo tienen preparadas tres citas ineludibles para todo buen “codornicista” y/o “codornizófilo” que se precie.

La Codorniz

La primera llegará el próximo viernes 29 de noviembre con la presentación a las 19:30 horas en el madrileño cine Doré, sede de Filmoteca Española, de “La Codorniz, de la revista a la pantalla (y viceversa)”, ensayo enciclopédico de más de seiscientas páginas sobre la relación entre la revista y el séptimo arte a cargo de los dos autores que ve la luz tras tres años de gestación y doce de parto de la mano de Cátedra Ediciones y la propia Filmoteca Española. La presentación estará acompañada por la proyección en su versión íntegra después de varias décadas de Café de París (1943) de Edgar Neville, primera de las comedias que el director de La torre de los siete jorobados realizara con su musa, Conchita Montes.

Cabe comentar que aparte de lo que es el ensayo en sí, “La Codorniz, de la revista a la pantalla (y viceversa)” incluye un DVD que reúne los cortometrajes codornicistas Don Viudo de Rodríguez (1935) de Jerónimo Mihura, Verbena (1941) de Edgar Neville, El viejecito (1959) de Manuel Summers, Tonto-Tour (1965) de Víctor Vadorrey y El corazón de un bandido (1970) de Chumy Chúmez, además de Una aproximación a “Un bigote para dos”, montaje realizado por Aguilar y Cabrerizo de la película de Tono y Mihura. “Técnicamente no es Un bigote para dos porque la película, con su doblaje, está desaparecida, pero tampoco podemos decir que es la película austriaca con subtítulos en español porque la traducción no se corresponde con el libreto original”, explica Aguilar. “De modo, que lo que sale es un material de investigación que corresponde a lo más cerca que podemos estar de la película de Tono y Mihura desde el punto de vista filológico”, añade.

En cuanto a los cortometrajes seleccionados, comenta que “hemos intentado que hubiera el abanico más amplio de materiales relacionados con La Codorniz de los que fuera titular Filmoteca”. De ellos, considera que “la pieza fundamental es Don Viudo de Rodríguez, el primer cortometraje que hicieron Jerónimo y Miguel Mihura. La copia conservada tiene problemas de continuidad, pero a pesar de eso la hemos incluido, porque es un auténtico incunable”. “Se trataba, en fin, de tener la representación más amplia de autores codornicistas a partir del rescate de materiales de las colecciones de Filmoteca Española poco o nada accesibles”, finaliza.

Retomando las citas “codornicistas” comentadas, la segunda de ellas tendrá también lugar en el cine Doré con la celebración del ciclo “La Codorniz en cinta”, que a lo largo de todo el mes de diciembre desgranará en ocho sesiones los títulos “más selectos de las diversas declinaciones del humor codorniciano”, introducidas por los propios Aguilar y Cabrerizo.

Tono Portada

Y como quiera que no hay dos sin tres, la última de las citas llegará una vez superado el puente de la Concepción con la presentación en Madrid de “Tono, un humorista de la vanguardia”, primera biografía del otrora popular humorista, dibujante y escritor Antonio de Lara “Tono” que edita Renacimiento. En esta ocasión Aguilar y Cabrerizo comparten paternidad de la obra junto con la experta en la obra tonista Gema Fernández-Hoya.

Published in: on noviembre 17, 2019 at 9:12 am  Dejar un comentario