La mansión de la niebla

Título original: La mansión de la niebla / Quando Marta urló nella tumba


Año: 1972 (España, Italia)


Director: Francisco Lara Polop [¿y Pedro Lazaga?]

Productor: José Salcedo

Guionista: Luis G. de Blain y Antonio Troiso [sin acreditar]

Fotografía: Guglielmo Mancori

Música: Marcello Giombini

Intérpretes: Analía Gadé (Elsa), Andrés Resino (Fred), Evelyn Stewart [Ida Galli] (Marta Clinton), Lisa Leonardo (Laura), Alberto Dalbés (Ernest), Franco Fantasia (Porter), Eduardo Fajardo (Sr. Tremont), Yelena Samarina (Sra. Tremont), Ingrid Garbo (Amante de Ernest), Jorge Rigaud (Padre de Elsa), José Luis Velasco (Chófer fantasma), Saturno Cerra, Magoya Montenegro, José Félix Montoya, Emilia Rubio (Invitados), María Reniu…

Sinopsis: Un grupo de viajeros se pierde a causa de la niebla, yendo a parar a un pueblo abandonado perdido en mitad de ninguna parte, donde por fortuna encuentran una mansión habitada en donde poder pasar la noche a espera de que el tiempo escampe. Una vez allí, la dueña de la casa les cuenta que el lugar quedo deshabitado tiempo atrás por culpa de un vampiro que comenzó a diezmar a la población, por lo que los vecinos huyeron del lugar. Durante la noche, no tardarán en sucederse los fenómenos extraños…

Dentro del fantástico español existen una serie de películas que, pese a que en su interior encierren indudables logros, permanecen sorpresivamente en un inexplicable segundo plano tras los considerados títulos señeros del género, cuando en muchas de las ocasiones nada tengan que envidiar a los mismos, sino más bien todo lo contrario. Uno de los casos más flagrantes lo encontramos con La mansión de la niebla, cinta de 1972 que por fortuna en los últimos años ha visto como se le empiezan a reconocer sus meritos, y con ello, va camino de recuperar el status que merece por derecho propio dentro del desigual y, en ocasiones, desconocido panorama del fantaterror patrio.

Coproducción con Italia aunque de aportación mayoritariamente hispana, supuso la opera prima como realizador de Francisco Lara Polop (1), quien saltaba así a labores de dirección tras una larga y fecunda carrera como productor, en lo que, por desgracia tras lo visto en este título, sería su única incursión estricta dentro del fantástico, género en el que ya poseía cierto bagaje anterior, ya que aquel mismo año había producido el díptico del tándem formado por Paul Naschy y Javier Aguirre, El jorobado de la morgue y El gran amor del conde Drácula.

Así, partiendo de un argumento de esquema clásico pero no por ello falto de atractivo, en el que una serie de personajes van a parar a causa de la niebla a un deshabitado villorrio sobre el que circulan macabras leyendas y donde pronto comenzaran a sucederse los hechos extraños, Lara Polop se las ingenia para crear la que es sin duda la joya de su filmografía como director: una película atmosférica de ambiente gótico en la que hace gala de unas excelentes habilidades tanto para la creación de climas como para la inventiva visual, con esos terroríficos y a la vez hermosos planos de las siluetas espectrales del monstruoso chófer y su anciana señora apareciendo a contra luz de entre las brumas, de una plasticidad apabullante, a lo que también colaboran la excepcional fotografía de Guglielmo Mancori, deudora del genial Mario Bava, y la buena labor escenográfica de Pérez Cubero, la cual acaba por dotar al conjunto de una estética claustrofóbica muy especial. Del mismo modo, el futuro director de Historia de “S” también se destapa como un excelente narrador, tal y como demuestra durante la primera hora de metraje, en la que destaca de forma muy especial la maestría impropia de un debutante que exhibe a la hora de presentar a los distintos personajes que conforman la trama y las relaciones existentes entre ellos, en los primeros cinco minutos de metraje a través de una escena automovilística y sin apenas diálogos.

Por desdicha, no todo el conjunto está a la misma altura, y una vez pasada la ejemplar primera hora y coincidiendo con el progresivo protagonismo que adquiere la trama encabezada por el personaje interpretado por Analía Gadé, la película pierde algo de fuelle, en gran medida por culpa de los flashbacks por los que este personaje va recordando su juventud. Unos flashbacks que, a parte de torpedear el buen discurrir narrativo de la cinta, dejan detalles de puesta en escena bastante desafortunados, en especial por la idea de utilizar a la misma actriz, quien por aquellos momentos ya había rebasado la barrera de los 40 años, para interpretar a su mismo personaje de joven con la única ayuda de una ridícula peluca. De este modo, unas escenas pensadas en principio como apuntes dramáticos acaban por convertirse en unos involuntarios toques de humor. En el mismo sentido se antoja la propia resolución de la historia, que con ese giro de 180º en el que se busca la coartada realista, rompe por completo con el tono del resto de la cinta y conlleva que se destapen algunas incongruencias argumentales. De todas formas, no todo es tan negativo en un guión que, pese a ser de lo más corriente y no escape de los tradicionales detalles mórbidos, arroja algunos apuntes de interés, como esa idea sugerida por varios personajes de que la mansión donde se desarrolla la historia se encuentra en un lugar a caballo entre dos mundos, el de los vivos y el de los muertos.

Se trata pues de un título a (re)descubrir y a revalorar, aparte de por las indiscutibles virtudes que atesora, por lo alejado que se encuentra de las tradicionales constantes de un género ya de por si demasiado ecléctico como es el fantaterror español, tanto por su buena factura técnica, al que a lo ya apuntado hay que añadir la atinada partitura de Marcello Giombini, con un tema principal, el de los títulos de crédito, muy conseguido, y un, salvo algún momento aislado, ajustado montaje que resulta de lo más innovador para la época, con esas traslaciones entre escenas propias de los seriales de la década de los 30, adelantándose así a lo que haría cinco años después La guerra de las galaxias (Star Wars, 1977) de George Lucas, como por su argumento y tratamiento visual, más cercano al de la escuela italiana de la década de los 60 que a la española, más preocupada está en la monstruosidad de los personajes que en la creación de atmósferas, a lo que tampoco es ajena la referida labor cromática de su operador de fotografía, y la realización de Lara Polop, lejos de los aspavientos y tics propios de aquellos años, al igual que por sus escasos momentos eróticos y sanguinolentos, que si bien los tiene, parecen inocentes en comparación con lo que solía ser moneda corriente en este tipo de cintas.

José Luis Salvador Estébenez

(1) Algunas fuentes, caso de la recomendable web Vidas de cine (http://es.geocities.com/lorovaz/index.htm), sostienen que la película fue co-dirigida por el catalán Pedro Lazaga.

Published in: on junio 18, 2008 at 11:31 am  Comments (15)  
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15 comentariosDeja un comentario

  1. Comenzamos el prometido dossier sobre el recientemente fallecido Paco Lara Polop con la reseña de su opera prima, y sin duda, su mejor trabajo tras las cámaras, “La mansión de la niebla”.

  2. Al final me harás volver a verla, joío! A mí me dejó la sensación de que empieza muy bien, pero luego va perdiendo fuelle poco a poco, además de tener (aunque sé que no lo compartes) un excesivo afán por adscribirse a las corrientes anglosajonas del momento, especialmente en la apariencia y comportamiento de los personajes. Algo que, por otro lado, era bastante habitual, pero que aquí está demasiado acentuado.

    Recuerdo haber visto muy poco después “La orgía nocturna de los vampiros” de Klimovsky y me gustó más, teniendo ambas en común esa ambientación rural y alguna que otra similitud argumental.

  3. Al final me harás volver a verla, joío!

    Jejejejeje, hasta que no te guste tanto como a mi no parare. 😛 😉

    A mí me dejó la sensación de que empieza muy bien, pero luego va perdiendo fuelle poco a poco, además de tener (aunque sé que no lo compartes) un excesivo afán por adscribirse a las corrientes anglosajonas del momento, especialmente en la apariencia y comportamiento de los personajes. Algo que, por otro lado, era bastante habitual, pero que aquí está demasiado acentuado.

    Pues mira, precisamente esta vez me estuve fijando a ver que podía ser a lo que te referias… y sigo sin verlo, aunque tal vez puede ser culpa de los referentes que cada uno tengamos. Para mi, y ampliando un poco lo que digo en la reseña, a lo que mira es al cine italiano de terror, tanto a la escuela gótica de Freda, Bava o Margheriti, como aunque sea de una forma tal vez más tímida, al giallo de otra vez Bava, Argento o Martino. Por ejemplo, ahí tienes el personaje de Analía Gadé, que a mi forma de ver es una subversión del típico personaje del thriller “alla italiana”, cargado de complejos y traumas que la empujan a actuar de una forma determinada.

    Como tu bien dices, ya de por si estas películas trataban de forma consciente o inconscinte tratar de pasar por americanas, cosa que aquí también se intenta (con esos paisajes nevados del principio, nadie diria que la película fue rodada en Madrid y Guadalajara), pero no creo yo que de una forma mucho más exagerada que en otros títulos de la época. Aunque también te tengo que reconocer que el trabajo escenográfico es muy deudor de la Hammer en primera instancia, lo que conjugado con la atmósfera conseguida, también puede recordar a los trabajos de Corman sobre Poe para la AIP, ¿no te parece?

    Recuerdo haber visto muy poco después “La orgía nocturna de los vampiros” de Klimovsky y me gustó más, teniendo ambas en común esa ambientación rural y alguna que otra similitud argumental.

    Nada, que no estamos de acuerdo. De esa película justo pienso parecido a ti en esta. Empieza muy bien, pero luego se le va la pinza muchisimo, no se bien si por culpa del guión, en el que se conjugan ideas interesantes con otras más bien burdas, como por la afeada realización de Klimovsky. Aunque como esta la vere en la Filmoteca el martes que viene, supongo que ya tendre(mos) tiempo para hablar de ella largo y tendido. 🙂

  4. Para variar , coincido al 100% con tus impresiones sombre la película. La primera hora es realmente estupenda . La fotografía es realmente magnífica …Lástima, como bien comentas, de los patéticos flash backs , y de algunos socavones del guión, que restan brillantez al resultado final.

  5. ¿Ves Tyla? Canario si que sabe. 😛 😉

  6. Pues aqui hay otro que cree que es una gran cinta, muy deudora del cine italiano y recuerda por momentos a los grandes del Giallo. Creo que està algo infrabalorada esta “joyita” del cine patrio. Totalmente a reivindicar.

    Tyla.. otro que cree que no la ves con buenos ojos..XDDD

  7. Vaaaaaaaale. Volveré a veeeeerla. 🙂

  8. Jajajajaja. Anda que como siga sin gustarte, al final nos vas a correr a gorrazos a los tres. 😛

  9. Pues yo opino lo que dice Tyla, empieza bastante bien y se va diluyendo progresivamente…

  10. Bueno, en eso como puede leer en mi reseña o en lo que dice Canario, estamos todos más o menos de acuerdo, otra cosa es como valoremos cada uno su resultado global.

  11. Yo es que con empezar no abarco lo que es la primera hora, sino más bien hasta la llegada a la casa, a partir de ahí me va gustando poco a poco menos.

  12. Si, a mi también lo que más me gusta es esa parte, pero una vez llegados a la casa los personajes, también tiene momentos muy potentes, como todas las apariciones espectrales, la escena del cementerio…

    Al menos estarás de acuerdo en que es superior a la mayoría de lo que se solía hacer en el género en España, ¿no? ,)

  13. […] Enlaces: IMDB REVIEW 1 REVIEW 2 […]

  14. […] de nuestro fantaterror como la mítica La noche de Walpurgis de Leon Klimovsky o la reivindicable La mansión de la niebla de Paco Lara Polop, sin olvidar el drama carcelario Los amantes de la isla del diablo, en el que […]

  15. […] hubiera sido el director en la sombra de una de las joyas de nuestro fantaterror, la atmosférica La mansión de la niebla / Quando Marta urló nella tumba (1972)  de Paco Lara […]


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