Entrevista a Damian Mc Carthy, director de «Caveat»

Una de las características más definitorias de la Semana de Cine Fantástico y de Terror de San Sebastián es su ambiente familiar. No solo por la particular idiosincrasia de sus proyecciones, donde la interacción del público con lo que sucede en la pantalla se ha convertido en una de las principales señas de identidad del certamen, sino también en lo que se refiere a su programación. A lo largo de los años ha sido habitual el seguimiento de la carrera de determinados cineastas de los que puntualmente se han programado sus nuevos trabajos en la Semana. En la pasada edición tuvimos dos nuevas muestras de ello con Sam Walker y Damien Mc Carthy, dos cineastas de los que pudieron verse sus respectivas óperas primas en el formato largo tras haber participado en años anteriores con varios de sus cortos. En el caso del irlandés Mc Carthy, lo haría presentado Caveat (2020), un film de concepción minimalista y sabor clásico que hace buena aquella máxima de que menos es más y que supone una traslación a todos los niveles de los elementos manejados por su responsable en sus trabajos previos en el formato corto.

Tras una larga y laureada carrera como cortometrajista, en los que entre otros galardones conseguiste dos Méliès de Plata, ¿por qué has decidido que era precisamente ahora el momento de dar el salto al largometraje?

Los cortometrajes están geniales para aprender. Son una buena escuela, pero no es fácil vivir solamente haciendo cortometrajes. No dan dinero para pagar el alquiler y todas esas cosas. Yo siempre he pensado que tenía muchas historias que contar y simplemente pensé que ya había llegado el momento; ya había adquirido la confianza suficiente para poder contar estas historias en un largometraje.

¿Has notado el cambio de pasar del corto al largo?

A nivel productivo, al menos, no. Todos mis cortometrajes habían tenido muy poco presupuesto. Simplemente jugábamos con aquello a lo que teníamos acceso y con eso hacíamos el cortometraje. Y en este caso ha sido muy, muy parecido. También seguíamos teniendo muy poquito presupuesto y el enfoque fue el mismo; decir: con el dinero que tengo, que en esta ocasión era un poco más, afortunadamente, y lo que tengo, ¿qué puedo hacer para crear mi primer largo?

Momento de la presentación del pase de «Caveat» en el Teatro Principal dentro de la Semana de Terror de Donosti

Lo cierto es que para quien haya visto tus cortos previos, Caveat es una traslación literal al formato largo de muchas de las constantes que habías mostrado en estos trabajos: ausencia de diálogos, apoyo en el suspense, protagonismo de objetos inanimados… ¿Es algo que te ha salido de forma innata o ha sido premeditado?

La verdad es que he pasado muchos años haciendo cortometrajes, que, como te decía antes, han sido mi aprendizaje. Y ahora, lógicamente, en mi primera película tenía que haber una continuación. En mis cortometrajes, en cualquier caso, nunca había diálogos. No se habla nada en ninguno de ellos. Y aunque en Caveat sí los hay, mi idea fue mantenerlos al mínimo. Me parece muy interesante que una película sea sobre todo muy potente visualmente para que puedan verla diferentes públicos de distintos países y puedan disfrutarla sin que importen demasiado los diálogos. El aspecto visual es lo que me parece más importante. Y el caso es que al comienzo de la película sí que escribí un guion en el que estaba todo muy explicado y había más diálogos. Pero al final, en el montaje corté muchísimos de los diálogos y quise que fueran lo más sencillos posibles. Quería que la película se contara sobre todo a través de los actores y de la imagen.

Al hilo de lo que comentas, has escrito la película, la has dirigido y la has montado. ¿Cuál de estos tres procesos consideras que es más importante en la realización de un film?

Creo que fue Peter Jackson quien dijo que cuando estabas haciendo una película, en realidad, estabas haciendo tres películas al mismo tiempo. Primero está el guion, está la estructura. Primera película. Cuando terminas esta fase llegas al rodaje, con todos los desafíos que van surgiendo en tu camino y que te obligan a modificar cosas a como estaban en el guion. Segunda película. Y la tercera se produce durante el montaje. A mí me parece que las tres fases son muy importantes, pero igual las más importantes son el guion y el montaje, que son las que te permiten dedicarles más tiempo. Durante la realización, durante la dirección de una película en el rodaje, todo sucede de una forma mucho más rápida en la que no dispones del mismo tiempo que tienes cuando estás escribiendo el guion o trabajando en el montaje.

Rueda de prensa de «Caveat» en la Semana de Terror de San Sebastián. En la fotografía Damian Mc Carthy y Josemi Beltrán, director del certamen

¿Cómo fue la elección de actores, dada la importancia que tienen en una película como esta, de muy pocos personajes? En especial, me gustaría que me hablaras de cómo fue el trabajo con Jonathan French, el encargado de dar vida a Isaac, el protagonista, quien tiene que llevar el peso de la película en muchas ocasiones a través de escenas sin diálogos y sin interactuar con nadie

He tenido mucha suerte con el reparto. Pero la verdad es que teníamos a otro actor antes de conseguir a Jonathan. Yo estaba muy satisfecho con él, a pesar de que tuvimos que hacer el casting bastante deprisa, demasiado. Pero el caso es que este otro actor que teníamos previsto pidió más dinero y, como no teníamos mucha pasta, tuvimos que decirle que no seguíamos con él. Teníamos muy poco tiempo, por lo que habíamos qu

e ir muy deprisa, y yo vi la foto de Jonathan en una página web de castings. Me gustaron sus ojos, su barba y le llamé por teléfono sin saber en un principio si realmente era actor y sabía actuar. Solamente sabía que me gustaba su aspecto. Incluso llegué a pensar que si no sabía actuar yo iba a ser capaz en el montaje de hacer que interpretara las cosas como yo quería. Pero tuve una suerte inmensa; no solo tenía el aspecto que yo buscaba, sino que finalmente fue alguien muy agradable con el que trabajar, que tenía muchísimas ideas, con esos ojos maravillosos, y que además resultó ser muy buen actor. Pero, ya digo, fue todo cuestión de buena suerte.

Me gustaría que me hablaras cómo fue el trabajo visual de la película, ya que su estética es muy singular, tratándose de un film básicamente gótico

Te hablaré de una referencia. Por ejemplo, Guillermo del Toro. Sus películas, pese a todo, son películas de género y de terror, pero me gusta mucho el aspecto que tienen, esa calidez. Y eso me parece importantísimo en el diseño de producción, en la iluminación y en la fotografía. En el caso de Caveat teníamos que jugar con la luz y con las sombras, teniendo en cuenta, además, que la película transcurre en una única localización. Entonces se trataba primero de jugar con luces que fueran frías hasta que después saliese el sol. No me gustan las películas que utilizan esos colores rojos y verdes intensos para crear la sensación de violencia, al modo de las películas clásicas italianas que juegan con este tipo de colores. No. Tampoco quería que al ver la imagen del personaje de Isaac con el arnés y la cadena identificara a la película, por ejemplo, con Saw, o con una película gore o una violenta. Por este motivo siempre primó que la fotografía tuviera unos colores cálidos.

Si hay un icono visual reconocible en la película este es el del despeluchado conejito mecánico con el tambor. ¿Cómo disteis con el aspecto tan inquietante de este juguete? ¿Lo tenías pensado desde un principio o fuiste jugando con él hasta que conseguiste encontrar el efecto que querías?

Desde el comienzo el conejo con el tambor era una idea que tenía en la cabeza. Quería jugar con la idea de ese juguete inanimado que al final adquiere un papel muy importante, puesto que es, de algún modo, ese hilo conductor que arrastra al personaje principal hasta el sótano y le lleva hasta cierto descubrimiento trascendental en la evolución de la historia. Luego, además, me interesaba mucho el sonido tan característico del tambor, ya que me parecía que era un elemento que podía añadir algo muy interesante a la película. Así que la idea estaba ahí, pero no sabía cómo darle forma a ese conejo. Entonces tengo a una amiga a la que le hablé del conejo, se lo llevé, y ella en un par de semanas consiguió darle el aspecto con el que finalmente le vemos en la película. Bueno, tenía más pelo antes, aunque con el tiempo lo fue perdiendo, pero ella fue la que le dio esa forma tan interesante que tiene en el film.

Caveat ha sido distribuida en la plataforma Shudder. ¿Estaba pensado que fuera así desde un principio? ¿Cómo ha sido la experiencia?

La verdad es que estoy encantado con que Caveat haya sido distribuida por Shudder. Es una plataforma que creo que cada vez se está haciendo más popular, tiene cine de género muy, muy interesante, y no solamente tiene películas en lengua inglesa, sino también latinoamericanas, españolas, francesas… Es cierto que en medio de todo esto vino la pandemia y no sé qué hubiera pasado si no hubiera habido COVID. El caso es que estoy encantado con que la película pueda verse en esta plataforma que cuenta con un alcance tan grande. Cuando un director hace una película, lo que quiere es que sea vista por el mayor número de público posible, y es algo que me posibilita el que Caveat esté en Shudder. En cualquier caso, también estoy encantado de que pueda verse en pantalla grande, en cines o que esté en este festival. Aunque es difícil saber qué hubiese ocurrido, por ejemplo, si no hubiese habido el COVID. Igual la película hubiese quedado un poco perdida entre el maremagno de otros films.

Creo que te encuentras ya trabajando en tu segunda película. ¿Qué nos puedes adelantar de ella?

Estoy muy emocionado con esta segunda película. Al contrario que Caveat, que me ha costado cuatro años rodarla y en cierto modo la considero mi trabajo de escuela, de formación, va a ser mi primera película de verdad. De nuevo va a ser una película de terror y va a tener ciertas similitudes, como que cuenta con pocos personajes, tiene lugar en una única localización y habrá también muchos objetos inanimados que cobrarán vida.

Veremos qué pasa con ella, porque, a pesar de estas similitudes, el enfoque de entrada ha sido totalmente diferente. Con Caveat, como nos costó muchísimo encontrar la financiación, en el momento en el que garantizamos el dinero me puse a escribir el guion a todo correr y cuando llegó el momento del rodaje me di cuenta de que había muchos errores y muchas dificultades por esa premura de tiempo. En cambio, en esta segunda película he escrito el guion con mucha más calma. He tenido casi dos años para escribir el guion y contar la historia tal y como yo la quería contar, y el resultado va a ser una película que dé más miedo.

José Luis Salvador Estébenez

Fotografías: Juan Mari Ripalda

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