99,44% muerto

 

Sinopsis: Un capo de la mafia contrata los servicios de un asesino profesional, Harry Crown, para que liquide a un jefe mafioso rival.

 


Título original: 99,44% Dead
Año: 1974 (Estados Unidos)
Director: John Frankenheimer
Productores: Joe Wizan, Mickey Borofsky
Guionista: Robert Dillon
Fotografía: Ralph Woolsey
Música: Henry Mancini
Intérpretes: Richard Harris (Harry Crown), Edmond O’Brien (Uncle Frank), Ann Turkel (Buffy), Bradford Dillman (Big Eddie), Constance Ford (Dolly), Zooey Hall (Tony), Katherine Baumann (Baby), Janice Heiden (Clara), Max Kleven (North), Karl Lukas (guarda), Tony Brubaker (Burt), Jerry Summers (Shoes), Roy Benson (Jake), Bennie E. Dobbins (conductor), Chuck Connors (Marvin Zuckerman), Chuck Robertson (pistolero)…

Sería por 1967 cuando se anunció este film que originalmente iba a dirigir Sidney Lumet. El proyecto tendría que esperar unos siete años y el encargado de su realización fue finalmente John Frankenheimer, otro de aquellos francotiradores surgidos de la primera televisión usamericana de los años cincuenta, quienes revolucionaron el lenguaje cinematográfico y fueron denominados “la generación de la violencia”. Aunque el veterano director ya había dado lo mejor de sí en los cincuenta y sesenta, trabajando incluso en Europa, aún conservaba un estupendo pulso. Buena muestra de ello es que el año anterior había llevado a buen puerto una adaptación a la gran pantalla de la obra El repartidor de hielo[1] para la American Film Theatre[2], cinta que contó con un buen reparto y presupuesto, y que conseguía mantener el ritmo en todo momento, a pesar de estar filmado íntegramente en una sola localización, un bar, y eso que el metraje original (no el remontaje que se vio aquí) alcanzaba las cuatro horas de duración.

Pese a que la crítica consideraba por aquellos años a Frankenheimer un director acabado, éste aún guardaba algunos cartuchos y nos brindaría algunos trabajos bien sólidos que han sido reivindicados con el tiempo. No sería el caso de esta 99,44% muerto (99,44% Dead, 1974), seguramente uno de los films menos conseguidos del realizador de Los jóvenes salvajes (The Young Savages, 1961). El guion, del que se ha dicho que era bastante bueno, e incluso se comentó que Sergio Leone iba a colaborar en él (si llegó a ser así, no está acreditado), fue obra de Robert Dillon, quien también firmaría el de la siguiente película de Frankenheimer, la secuela de French Connection. Contra el imperio de la droga (The French Connection, 1971) de William Friedkin, con Gene Hackman retomando el papel de Jimmy “Popeye” Doyle. No fue la que nos ocupa la primera incursión de Dillon en el terreno del cine de gánsteres; suyo es el libreto de Carne viva (Prime Cut), dirigida por Michael Ritchie en 1972, donde ya encontrábamos algunos toques de humor (muy negros) y a Hackman en el cast.

Aunque se llegó a anunciar a Marcello Mastroianni para encabezar el reparto[3], al final el rol protagonista recayó en el británico Richard Harris, caracterizado como Michael Caine, al que incluso en ocasiones parece estar imitando. Harris se toma demasiado en serio un personaje que pide a gritos un poco más de sarcasmo e, incluso, locura. Edmond O’Brien, en la que supuso su última intervención ante las cámaras (también lo sería para Constance Ford), es el mafioso Uncle Frank Kelly[4], algo sobreactuado, por más que no sea cosa suya sino del personaje. El capo rival, Big Eddie, es encarnado por Bradford Dillman, quien se basó en su hijo, entonces un bebé, lo que se traduce en una actuación de lo más marciana que no viene a cuento. Chuck Connors encarna a un asesino que perdió una mano en un enfrentamiento anterior con Harry Crown, y por ello lleva un garfio que, según le convenga, sustituye por distintas armas para acabar con sus oponentes[5]. A pesar de brear con el personaje en principio más estrambótico es quizás Connors el que sale mejor parado, acostumbrado a lidiar en todo tipo de plazas y a dar vida a toda clase de villanos. La chica del protagonista fue interpretada por Ann Turkel (erróneamente acreditada como si ésta fuera su primera aparición en pantalla), quien sustituyó a última hora a Jacqueline Bisset y llegó a estar nominada a los Globos de Oro como mejor actriz revelación. Tras finalizar el rodaje, la Turkel se casaría con Richard Harris, y éste le conseguiría distintas intervenciones en varias de sus siguientes películas.

Evidentemente, la cinta no funcionó en taquilla. En España, por ejemplo, su estreno en salas fue muy limitado. El principal problema de este desaguisado, como antes decíamos, fue el director asignado. Frankenheimer nunca confió ni le gustó el proyecto, y en ningún momento llegó siquiera a entender qué era aquello. En una entrevista concedida casi diez años después, el cineasta recocería que odiaba la película ya desde el rodaje y que la hizo porque quería trabajar. Se la tomó como una parodia, ni siquiera la veía como una comedia. De hecho, el título bromeaba respecto al eslogan del famoso (en Estados Unidos) anuncio del jabón Ivory Snow, que rezaba “99,44% puro”[6]. En todo momento se nota la frialdad y la desgana del realizador, quien ni siquiera aprovecha los detalles humorísticos que en otras manos hubieran dado mucho más de sí, como por ejemplo ese burdel, el Dolly’s Incorporated, diseñado como cualquier oficina, en el que las chicas van como si fueran secretarias; o esos cadáveres con “zapatos de cemento” que llenan el fondo del río, con el que arranca y finaliza (de forma circular) el film. Como bien indicaban en el volumen siete de la enciclopedia Historia universal del cine (Planeta, 1990): “(Frankenheimer) carecía del sentido del humor necesario para plasmar en imágenes la extraordinaria versión de Robert Dillon de las películas de gánsteres”.

Fueron los setenta tiempos de renovación, reinvención y readaptación para el cine negro y policiaco en los Estados Unidos, y esta 99,44% muerto no es una excepción: lejos de la tipología clásica del género, optaron, tanto en los créditos como en el material promocional, por el arte pop con inspiración en Roy Lichtenstein; y argumentalmente, su punto de partida está más próximo al del wéstern (llegando incluso a decir aquello de “esta ciudad no es lo bastante grande para los dos”). Tan sólo un año después de 99,44% muerto llegaba a las pantallas The Four Deuces [vd: Cuatro bandidos; dvd: El club de los cuatro ases], otra película que proponía en su trama un enfrentamiento entre dos bandas rivales de gánsteres con un estilo cercano al cartoon, que supuso el debut tras las cámaras del poco prolífico William H. Bushnell y que contó con Jack Palance y Carol Lynley entre sus primeros nombres.

Pese a todo, a Frankenheimer aún le quedaba cuerda para rato, y para muestra, no un botón, sino dos: en 1986 dirigía para la Cannon 52, vive o muere (52 Pick-Up), adaptación de una novela de Elmore Leonard que tenía mucho más que ver con la obra de su realizador que con los productos habituales de Golan y Globus; y diez años después sustituía a Richard Stanley en la adaptación de La isla del Dr. Moreau que este último había sacado adelante, teniendo que enfrentarse nada menos que a los desorbitados egos de Marlon Brando y Val Kilmer, ahí es nada[7].

Alfonso & Miguel Romero


[1] En 1960, la exitosa obra del premio Novel Eugene O’Neill había conocido una versión para televisión a cargo de, precisamente, Sidney Lumet.

[2] Adaptaciones al celuloide de conocidas obras de teatro, producidas por Ely Landau y proyectadas en los Estados Unidos en quinientos cines. Cada película sólo se exhibía en cuatro ocasiones en cada sala. Entre 1973 y 1975, y a lo largo de dos temporadas, se llegaron a estrenar doce obras, la primera de las cuales fue precisamente la de Frankenheimer.

[3] También se barajaron, para otros papeles, los nombres de William Jordan y Charles Bronson.

[4] El año anterior se le pudo ver en otra película de gánsteres, Lucky Luciano (Lucky Luciano, 1973), de Francesco Rosi.

[5] Algo así como un precedente del Ash de la saga “Posesión infernal”.

[6] La modelo de uno de los anuncios del jabón Ivory Snow en 1970 fue Marilyn Chambers, poco después una de las primeras y más célebres estrellas del cine X. Aprovechando que la gente la conocía por su trabajo en dicha publicidad, los hermanos Artie y Jim Mitchell promocionaron su película Tras la puerta verde (Behind the Green Door, 1972), protagonizada por la Chambers, con el tagline “99,44% impura”.

[7] Muy recomendable para descubrir qué ocurrió en aquel desastroso rodaje es el visionado del documental Lost Soul: The Doomed Journey of Richard Stanley’s Island of Dr. Moreau [tv: Lost Soul: El viaje maldito de Richard Stanley a la isla del Dr. Moreau, 2014], de David Gregory.

Un comentario en “99,44% muerto

  1. Hola a todo/as,

    Cuando la vi en su día (hace ya mucho tiempo…) me pareció entretenida, aunque si mal no recuerdo, no tuvo ningún éxito.
    Se pasa el reato mientras se ve, aunque no sea más que por ver buenos intérpretes en diferentes papeles, alguno de ellos, extraños.
    No tiene nada en particular a mi entender y podría olvidarse fácilmente, pero su visión es agradable.

    Un saludo de Iñaki Bilbao

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